lunes, 5 de enero de 2026

EN LA SALA DE ESPERA

A veces el algoritmo incomprensible me trae textos desde el túnel del tiempo, éste es del 15 de noviembre de 2001. Le he pedido a la IA que lo ilustre y que me lo traduzca al francés:


Français:

Elle se sentait terriblement déprimée en entrant dans le cabinet de l'avocat. La réceptionniste était habillée comme une de ces femmes qui traînaient devant le club de strip-tease du coin de sa rue. Elle se sentait encore plus déprimée, mais il lui fallait trouver une solution, et une amie lui avait recommandé cet avocat hors de prix. Cette pute – elle n'en doutait plus – lui a fait atteindre cinq bonnes minutes avant de lui prêter attention. Debout là, elle a dû supporter ses rires étouffés et ses commentaires au téléphone sur son week-end, jusqu'à ce qu'elle lui dise enfin de s'asseoir dans une salle d'attente climatisée. Elle a senti le bout de son nez geler et a réprimé un éternuement tandis que la traînée répétait sans cesse ses rires, ses commentaires, ses week-ends, ses détails insignifiants… à d'innombrables auditeurs à l'autre bout du fil. Elle s'imaginait que sa vie passerait entre ces mains aux faux ongles, que ses papiers seraient examinés par ces yeux maquillés au rouleau, et que peut-être ses données les plus intimes seraient pressées contre ces seins débordant d'une structure de soutien évidente… L'angoisse lui montait à la tête et commençait à lui couler par le nez, sous forme de morve qui ne gelait pas grâce au sel de ses larmes. Plus de dix minutes s'étaient écoulées depuis l'heure convenue, et le souteneur – elle était sûre que l'avocat était le souteneur de la prostituée – ne daigna pas la recevoir. Heureusement qu'elle avait emporté ce couteau de cuisine bien aiguisé dans son sac, au cas où.

Español:

Se sentía muy deprimida cuando entró en el despacho del abogado. La recepcionista estaba vestida como una de las que se asomaban a la puerta del puticlub de la esquina de su casa. Se sintió más deprimida pero tenía que encontrar una solución a su problema y una buena amiga le había recomendado aquel abogado carísimo. La puta –ya no dudaba que fuera una puta-, tardó cinco minutos de reloj en hacerle caso. De pie tuvo que escuchar sus risitas y comentarios al teléfono sobre el fin de semana pasado, hasta que le mandó sentarse en una sala de espera con aire acondicionado. Notaba congelarse la punta de la nariz y reprimía sus ganas de estornudar mientras que la golfa repetía una y otra vez risitas, comentarios, fines de semana, detalles estúpidos… a innumerables oyentes del otro lado de la línea. Pensó que su vida iba a pasar por aquellas manos de uñas artificiales, sus documentos iban a ser examinados por aquellos ojos pintados a rodillo y posiblemente sus intimidades se apoyarían contra aquellas tetas que desbordaban por encima de un andamiaje evidente… La angustia estaba ocupando su  cabeza y se empezaba a escapar por su nariz en forma de mocos que no se helaban porque la sal de sus lágrimas lo impedían. Habían pasado más de diez minutos de la hora concertada y el chulo –estaba segura que el abogado era el chulo de la zorrona-, no se dignaba recibirle. Menos mal que, por si acaso, había traído en el bolso aquel cuchillo de cocina tan afilado.

jueves, 1 de enero de 2026

BASAJAUN DANDO VUELTAS EN REDONDO

A veces lo que dice el Basajaun recuerda a las cosas que nos cuenta Dolores Redondo para que los niños vascos nos podamos dormir. 

Este es un pequeño homenaje a Dolores Redondo que la IA y yo, sin ánimo de continuidad, hacemos.

 

Este 22 de octubre se anunciaba como un buen día de pesca. Gustavo Garraus miraba el río Bidasoa desde la pedregosa orilla, el río bajaba caudaloso como casi siempre. El Bidasoa le encantaba. La corta distancia entre su nacimiento montañoso en Errazu y su desembocadura fronteriza entre Hondarribi y Hendaye junto con el húmedo clima del Valle del Baztán hacían constante el nivel de las aguas, las innumerables regatas de ambas orillas propiciaban que las truchas sobrevivieran en bastante cantidad, a diferencia del salmón que estaba extinguiéndose víctima de la polución tanto industrial como de los pueblos y villas de sus orillas. Había dejado el coche, como de costumbre, a la entrada de Lesaka y ahora se proponía meterse, provisto de sus largas botas con tirantes, en el agua. Y entonces vió el cadáver, como luego contaría a la Policía Foral, el cadáver estaba sujeto a unas ramas de árbol que lo sostenían contra la ribera derecha, cadáver desnudo de una mujer… volvió a subir a la carretera, se tuvo que desprender de chaqueta y tirantes para coger la bolsa impermeable en que tenía el teléfono, por fin, pudo avisar. Una mujer de Lesaka se acercaba curiosa al haber visto la extraña conducta del pescador de truchas, ella avisó al alguacil de Lesaka. El alguacil municipal llegó a la media hora, la patrulla de la Policía Foral pasada una hora y, por fin, los bomberos que subieron el cuerpo tres horas más tarde hasta una ambulancia. Luego Gustavo Garraus tuvo que esperar, sin saber por qué, hasta que llegara el secretario del Juzgado de Instrucción de Guardia desde Pamplona junto al agente que representaba al Juez y, por fin, a las 5 de la tarde le dejaron ir a comer algo, lo que llevaba reclamando desde hacía más de cuatro horas. Gustavo Garraus, setenta y cuatro años de edad, jubilado empresario donostiarra que había tenido la concesión más importante de automóviles franceses de la ciudad costera, pudo comerse una tortilla de patatas magnífica en una mesa de la cocina del restaurante.

Allí, en Casino Jatetxea, fue donde Amaia Salazar, inspectora de la Policía Foral, le encontró. Salazar no sabía la identidad del cadáver, Garraus sí pero el anciano, la artrosis de los dedos era evidente,  mantenía los ojos fijos en el plato de loza, como si en el dibujo de la cerámica pudiera encontrar una tregua al espanto. Amaia observó sus manos: temblaban con una sutileza que solo el miedo, y no la edad, es capaz de provocar. El ambiente estaba cargado de olores a buena cocina y a esa humedad persistente que el Bidasoa exhalaba como un aliento antiguo.

—La conocía, ¿verdad, Gustavo? —insistió Amaia con esa voz suave que no admitía réplicas, la misma que utilizaba cuando hablaba con un sospechoso tomando café en la comisaría.

Garraus tragó saliva. El nombre de Asunción Pardo pesaba en su boca como el plomo. Recordó su rostro, no bajo la luz gris de la ribera donde la acababa de ver, sino bajo los focos cegadores del estudio de Ricardo Gaztelu. Recordó el brillo de los objetivos, el silencio cómplice tras el cristal desde donde él, oculto con uno de sus íntimos amigos, observaba lo prohibido.

—Era la novia de mi hijo, inspectora —susurró por fin, y el secreto cayó sobre la mesa como una sentencia—. Pero no debería estar aquí. Tenía que verse con una mujer en Elizondo, una tal Idoia Estornés. Se alojaba en casa de Carasa, en Errazu.

Amaia sintió una punzada de frío que no tenía nada que ver con el clima del Baztán. Los nombres empezaron a tejer una red invisible y pegajosa. Xavier Carasa, el ex-ertzaina, primo hermano de aquel depredador llamado Gaztelu que, según sabía por los informes de la central, ahora disfrutaba  de un permiso de tercer grado entre las sombras de Oronoz, provisto de una tobillera electrónica.

La inspectora se acercó a la ventana. Fuera, la niebla comenzaba a lamer los aleros de las casas de piedra, ocultando los senderos que conectaban caseríos, casas, barrios y pueblos de un lado y otro de la cercana frontera. Sabía que el cuerpo desnudo de Asunción, depositado por el río como una ofrenda macabra, era solo la superficie de algo mucho más profundo y turbio. Pensó en los padres de la chica y en la ambición desmedida de personajes como Pelayo Covadonga, que ya estarían afilando sus garras legales para convertir la tragedia en un espectáculo.

—¿Sabe algo más? —preguntó Amaia, volviéndose hacia el viejo empresario.

Garraus negó con la cabeza, pero sus ojos evitaron los de la inspectora. Ocultaba las sesiones de sexo en vivo, y ocultaba el terror de saber que el pasado de Donostia había venido a morir a las aguas sagradas del Bidasoa.

Amaia Salazar salió al frío de la tarde. El valle parecía observar, mudo y cómplice. Sintió la presencia de algo ancestral, una maldad que no entendía de leyes ni de fronteras, y que se movía con la misma soltura por las casas solariegas como la de Idoia Estornés que por los despachos de tantas personas que, viviendo y trabajando en las capitales, Iruña, Donostia…, tenían segunda residencia en estos valles.

La investigación acababa de empezar, y el río, siempre hambriento, ya había reclamado su primera pieza. Amaia ajustó su chaqueta, sintiendo el peso de su arma y el de una premonición que la golpeó con la fuerza de una riada: esta vez, la sangre no solo mancharía las manos de un asesino, sino los cimientos mismos de todo el Baztán.


domingo, 28 de diciembre de 2025

APUNTES DE LOS DIARIOS DE UN BASAJAUN

El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


SECUENCIA

EXT. CALLEJÓN TRASERO - NOCHE

(Una zona de carga y descarga mal iluminada. La humedad del mar se pega a las paredes. NEKANE (50) espera junto a un contenedor, fumando compulsivamente. Sus manos tiemblan. Aparece Pelayo (30). Camina con un aire triunfal, consultando su móvil, que no para de vibrar. Lleva un abrigo de marca, mucho más caro que el que vestía en Pamplona. Al ver a Nekane, le dedica una sonrisa profesional, de esas que se practican frente al espejo.)

PELAYO

Nekane. ¿Has visto el contador de visualizaciones? Es una locura. Hemos roto el dique.

(Nekane no sonríe. Tira el cigarrillo al suelo y lo aplasta. Se acerca a él hasta invadir su espacio.)

NEKANE

¿"Hemos", Pelayo? ¿Quién te dio permiso para meter el audio de nuestra conversación en ese vídeo?

PELAYO (Sin inmutarse, con tono conciliador)

Está distorsionado, Nekane. Nadie puede reconocerte. Era necesario para darle veracidad, para que la gente entienda que esto no es solo la palabra de una chica, sino que hay una estructura detrás...

NEKANE

¡Me grabaste a traición! En mi propio puesto de trabajo, me prometiste que lo que hablábamos era para tu estrategia, no para que lo escuchara media España en una red social. En esta puta ciudad, mi voz se reconoce aunque la pases por mil filtros. Me has puesto una diana en la espalda.

PELAYO (Se cruza de brazos, adoptando pose de "maestro")

A veces hay que sacrificar la comodidad individual por el bien mayor. Estamos hablando de desmantelar una red de pederastas y corruptos. ¿De verdad vas a enfadarte por un clip de audio?

NEKANE

No es solo el audio, me acaba de llegar una citación como testigo protegido. Te dije mil veces que no me llamaras, que yo no podía pasar por eso otra vez, que mi vida aquí se acaba si entro en ese juzgado.

PELAYO (Se acerca y le pone una mano en el hombro; ella se la quita de un manotazo)

Escúchame. Eres la pieza maestra. Si tú declaras lo que viste hace veinte años, cerramos el círculo. No puedes ser tan egoísta de quedarte al margen ahora que tenemos a Gaztelu contra las cuerdas.

NEKANE

¿Egoísta yo? ¿Tú hablas de egoísmo? Has usado mi vida y la de Asunción para montarte un púlpito, en el vídeo solo sales tú,  tu cara, tu nombre, tu despacho, nosotras somos solo el ruido de fondo, las voces distorsionadas que te hacen parecer un héroe.

PELAYO

Sin mí, Nekane, seguirías doblando camisas y callando mientras Gaztelu se folla a otra niña cada día. Yo soy el que está poniendo el cuello. Si te he citado es porque legalmente es lo que debo hacer para ganar. Y vamos a ganar.

NEKANE

Tú vas a ganar, Pelayo, tú vas a ganar fama y dinero pero a nosotras nos vas a dejar en el mismo sitio donde nos encontraste: rotas. Solo que ahora, además, marcadas por tu "justicia".

(Nekane da un paso atrás, mirándolo.)

NEKANE (CONT'D)

Eres igual que ellos, ¿sabes? Ricardo usaba una cámara para desnudarnos, tú usas tu aura de gurú, de abogado de causas perdidas pero al final, los dos solo buscáis el ángulo que mejor os saque en la foto.

PELAYO

Otra que ha visto muchas telenovelas.

(Nekane se da la vuelta y se marcha. Pelayo se queda solo en el callejón. Mira su móvil. Una nueva notificación: una televisión nacional quiere una entrevista en directo. Se ajusta la chaqueta y empieza a ensayar su próxima respuesta frente a la pantalla oscura del teléfono.)

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Pitch del guion:

En una capital costera, una joven modelo denuncia abusos sexuales de un fotógrafo, que tiene buenas relaciones con el poder de la ciudad, y su vida se convierte en una lucha por la verdad y la justicia, enfrentada a una sociedad adormecida y a sus propios problemas con drogas y familia. En su camino de pesadilla, otro fotógrafo, que un día estudió derecho, se convierte en un abogado atípico para defenderla. Pero nadie es quien aparenta y su rumbo puede llevar a la nada.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

NOCHEBUENA EN EL DIARIO DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


ESCENA 3: DESPACHO DEL DECANO - COLEGIO DE LA ABOGACÍA (DÍA)

CONTEXTO: Un despacho imponente, con paredes forradas de libros jurídicos antiguos, los “aranzadis” y olor a madera cara. El DECANO (65, sobrio, cansado) termina de leer la carta enviada por Nekane. El VICEDECANO (50, más pragmático, con una tablet en la mano) espera de pie frente a él.

DECANO (Deja la carta sobre el escritorio del despacho con un suspiro) Es de la secretaria de Anttón. Bueno... de su "mano derecha". Es una denuncia formal contra Pelayo Covadonga. 

VICEDECANO (Se acerca) ¿Por lo de la reunión? ¿El secreto profesional y el documental de las plataformas? 

DECANO Exacto. Anttón asegura que Covadonga falseó sus notas y que usó su imagen judicial sin permiso para atacar a personas. Jurídicamente... es un misil. El secreto profesional ha sido pisoteado. 

VICEDECANO (Mira su tablet) Decano, antes de que decidas nada, echa un vistazo a esto. Pelayo Covadonga acaba de subir un vídeo. Tiene muchos seguidores. En los comentarios lo llaman "el azote de los corruptos".

DECANO (Se quita las gafas, frotándose el puente de la nariz) Es un *influencer*, un *youtuber*... más que un abogado. Pero tiene el altavoz más grande que el nuestro, ya lo sé, sus seguidores son conspiracionistas de la extrema derecha hispana… están en la cresta de la ola ahora, amparados por la fachosfera y muchos idiotas juveniles que no han leído un libro en su vida.

VICEDECANO Si abrimos un expediente disciplinario ahora, mañana tendremos a mil personas en la puerta gritando que el Colegio protege a violadores y a sus socios. Covadonga nos presentará como "la vieja guardia" que quiere callarlo. 

DECANO Anttón tiene setenta y cinco años. Está en el hospital, Nekane dice que sus días están contados. Alguno de los ofendidos ya no está en esta vida para defenderse. Si procedemos contra Covadonga... ¿qué ganamos? 

VICEDECANO Ganamos integridad, quizá. Pero perdemos la paz social del Colegio. Y Covadonga se alimentará de nuestro ataque para producir tres capítulos más de su serie con el Baltasar Frechilla de las narices.

DECANO (Mira la carta de Nekane y luego una pila de otras quejas similares sobre la mesa) La abogacía era un oficio de silencios, de caballeros. Ahora es un espectáculo de “likes”. 

DECANO (Toma la carta de Nekane y las otras quejas. Se levanta y camina hacia la destructora de papel en la esquina del despacho) 

VICEDECANO ¿Estás seguro? 

DECANO Anttón es un buen hombre. Un gran togado. Pero su tiempo ha pasado. Y el nuestro se está acabando. No voy a convertir este Colegio en el decorado de un vídeo de YouTube. 

SONIDO (El zumbido monótono de la destructora de papel llena la habitación mientras la carta de Nekane desaparece en tiras finas) |

DECANO (Volviéndose, con voz gélida) Díle a la Sra. Nekane, si vuelve a preguntar, que la carta "nunca llegó por los cauces oficiales". Que se pierda en el archivo... o en el olvido. |

CÁMARA 1: Plano corto del rostro impasible del Decano.

CÁMARA 2:Plano general del despacho, los dos hombres en silencio mientras la máquina termina su trabajo.

FUNDIDO A NEGRO.


Jai zoriontsuak guztioi!!!

martes, 23 de diciembre de 2025

MÁS DE LAS MEMORIAS DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


INT. HABITACIÓN  NOCHE

El sonido del monitor cardíaco de PANTXO marca un ritmo lento pero constante: Beep... beep... beep… Edu y Ane están a ambos lados de la cama. Pantxo tiene los ojos entreabiertos, desenfocados. Sus manos  parecen de papel gris y arrugado.

PANTXO  (Voz de lija, apenas un hilo)

¿Está... está ella fuera?

EDU (Con frialdad)

Si te refieres a  la amá, sí. Está tomando café. Si te refieres a Elisa... olvídate de ella, coño.

PANTXO (Cierra los ojos, una lágrima se pierde en la arruga de su mejilla)

Tengo... tengo que decirles... el dinero… la cadena… el laberinto… el hilo que hay que seguir...

ANE

Ya no importa el dinero. Basajaun acaba de caerse redondo en el hall. Parece que a tu abogado también le ha dado un ataque.

Pantxo abre los ojos de golpe. El pánico cruza su rostro. Intenta incorporarse, pero los cables lo retienen.

PANTXO

¿Antton? No... si él muere... los papeles... la fiscalía... el hijoputa no se me puede morir sin mi permiso ¡Hostias! ¡Tenéis que recuperar su maletín! ¡Edu! ¡Hijo! ¡Id abajo! ¡Si ese maletín cae en manos de la ertzaintza, todos a la cárcel!

Edu y Ane se miran. Por primera vez en años, no hay reproches entre ellos, sino una oscura complicidad. Miran a su padre, no con amor, sino como se mira a los monos, desesperados en su encierro del zoo.

EDU

Tranquilo, Pantxito. Descansa. Ahora somos nosotros los que vamos a gestionar "la empresa".

Edu se da la vuelta y sale de la habitación con paso decidido hacia el hall del hospital.

FADE OUT.


lunes, 22 de diciembre de 2025

BASOZABAL NO ES LA MECA DEL GOLF



Escribir guiones sobre temas diversos. Repescar cosas escritas y darles nuevas formas. Jugar con la IA que te da ideas e ilustraciones como ésta:



EL CÓDICE DEL DESIERTO

ESCENA 1. 

CAMPO DE GOLF - DÍA

SINOPSIS DE IMAGEN:

Planos cortos de una bola de golf sobre el *tee*. Al fondo, las colinas verdes de Donostia - San Sebastián. JON GALTZAGORRI (67 años, complexión fuerte, mirada escéptica) se prepara para el swing. MANU MAJORS (65 años, elegante, con un aire de profesor de Oxford) observa apoyado en su carrito eléctrico para la bolsa de palos.

SONIDO: El impacto seco del palo contra la bola.

JON (Siguiendo la bola con la mirada)

¡A la derecha! Como todas tus teorías, Manu. Te lo digo yo: la Torah, la Biblia, el Corán... Da igual el nombre. Son manuales de instrucciones escritos por la élite para que el pueblo no se desmande. El "opio" en formato bolsillo.

MANU (Sonríe, camina hacia el fairway)

Siempre tan sutil, Jon. Eres como cuando jugábamos: entras a la melé sin mirar quién tiene el balón. Pero el Corán no es "un libro" que alguien se sentó a escribir en un despacho para controlar a las masas. Su origen es... mucho más caótico. Más humano.

JON

¿Humano? Si los conversos, por desgracia yo conozco alguno,  dicen que se lo dictó un ángel a un tipo en una cueva. Eso es puro marketing, socio. Un relato para darle autoridad a un caudillo.

MANU

Ahí te equivocas en la cronología. Mahoma era analfabeto, Jon. No sabía leer ni escribir. Imagínatelo: un hombre que no puede firmar un contrato, recibiendo ráfagas de poesía compleja, rítmica, durante veintitrés años. Desde el 610 hasta su muerte. No hubo un "escritor". Hubo una voz.

ESCENA 2. EL GREEN DEL HOYO 4 - CONTINUACIÓN

SINOPSIS DE IMAGEN:

Caminan por el césped. Manu gesticula con las manos, trazando mapas en el aire.

MANU

Piensa en el proceso jurídico, que es lo nuestro. No hay un acta notarial única. El Arcángel Gabriel le "recitaba" a Mahoma, y él, como un transmisor, lo soltaba a sus seguidores. Eran fragmentos. Píldoras de revelación que caían mientras él caminaba por el pedregal.

JON

Vale, compro que el tipo fuera analfabeto. Pero alguien lo puso por escrito. Y ahí es donde entra la manipulación. Alguien decidió qué se quedaba y qué se borraba.

MANU

Es que ese es el punto. Durante su vida, el Corán vivía en la cabeza de los *hafiz*, los memorizadores, que seguían al profeta mientras predicaba. Gente que, como los árbitros con el reglamento del Rugby, se sabía cada coma de memoria. Pero también se escribía en lo que tenían a mano. ¿Sabes dónde se registraron los primeros versículos?

JON (Irónico)

¿En pergamino de alta calidad foliado y timbrado con póliza del Estado, aún no islámico?

MANU (Se detiene y lo mira fijamente)

En omóplatos de camello, en piedras planas, en hojas de palmera... Era un libro grabado por los pocos que sabían hacerlo en lo que sacaban del desierto. Mahoma no tenía una visión global del mundo, Jon. Para él, la Tierra era una gran alfombra extendida bajo el cielo. Su cosmogonía terminaba donde alcanzaba su vista en la comarca. Él no escribía para la posteridad de una biblioteca; él hablaba para la supervivencia de su tribu.

ESCENA 3. JUNTO AL BÚNKER DE ARENA - CONTINUACIÓN

SINOPSIS DE IMAGEN:

Jon está en el búnker. Intenta sacar la bola. La arena salta.


JON (Saliendo del búnker)

Y entonces el tipo se muere. Se queda un vacío de poder. El líder se va y no deja un manual de instrucciones encuadernado. ¡Eso es una receta para la guerra civil!

MANU

Exacto. Y ahí es donde tu teoría del "poder" tiene un hueco. Al morir Mahoma, el mensaje estaba en peligro. Los memorizadores supervivientes empezaron a morir en las batallas entre facciones. Si moría el hombre que recordaba el verso, el verso desaparecía para siempre. No hubo un plan maestro de control, hubo un ataque de pánico entre los descendientes, las viudas, los jefes de cada partido...

JON (Limpia su palo de golf)

Entonces, me estás diciendo que el Corán que conocemos es una labor de arqueología de urgencia.

MANU

Exacto. Una transición del relato oral fragmentado a un texto canónico para evitar que el mensaje se disolviera como el humo. El Corán es el resultado de una comunidad intentando no olvidar su identidad cuando su única fuente directa de "conexión con lo divino" se había ido a la tumba.

JON (Camina hacia el siguiente hoyo, pensativo)

Sigo pensando que los que unificaron esos trozos de hueso y palmera sabían muy bien lo que hacían para consolidar el Califato... Pero reconozco que la imagen de un libro escrito en huesos de animal tiene más épica que mi teoría del "comité de sabios".

MANU (Le da una palmada en la espalda)

Es que la historia, como el rugby, es más sucia y real de lo que dicen los libros de texto, Jon. Salgo yo.

JON

Venga. Pero esta vez, intenta que tu golpe no sea tan "metafísico" y se quede en la hierba.


domingo, 21 de diciembre de 2025

MEMORIAS DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


 EL INFARTO DE NAVIDAD

(Borradores para un largometraje vasco)

INT. COCINA – DÍA

La cocina fue de un diseño minimalista, fría, con acero inoxidable pero el paso del tiempo la ha envejecido lo suficiente para que hoy sea un espacio amarillento ahumado y  confortable para moverse en ella. Los ventanales dan a unas montañas vascas fácilmente reconocibles, ahora cubiertas por la bruma. PANTXO (75) pica cebolla con precisión quirúrgica. Viste un delantal caro sobre una camisa de marca. Tiene un vaso de vino tinto a medio terminar  a su lado. Sobre la encimera, destaca un sobre abierto con el membrete de BASAJAUN & ASOCIADOS ABOGADOS. El texto en negrita reza: ÚLTIMO AVISO DE PAGO.  Pantxo deja el cuchillo. Se masajea la sien.

PANTXO (Entre dientes)

Antton, cabrón... No te atreverás ¡Hostia! Treinta años tapándote los vicios para que ahora me vengas con amenazas de ética profesional ¡Me cago en todo!

Mira por el ventanal. En el exterior, vemos a AMAIA (72) de espaldas, arrodillada en la huerta, moviendo la tierra con parsimonia. Pantxo suspira y da un trago largo al rioja crianza. El teléfono móvil vibra violentamente sobre el granito. En pantalla: ELISA. Pantxo duda. Se limpia las manos en el delantal y descuelga.

PANTXO (Voz baja, tensa)

Te dije que no me llamaras cuando estoy en casa, Elisa¡Hostias benditas! Los chicos están al llegar de un momento a otro.

ELISA (Voz Off) (A través del teléfono, con tono afilado)

¿Y qué quieres, Pantxo? ¿Que me quede aquí mirando las musarañas mientras tú juegas a la familia feliz en tu caserío de diseño? Estoy sola. Y estoy harta.

PANTXO

Mañana es Nochebuena. Sabes que es imposible, mecagüen...

ELISA (V.O.)

Imposible es que yo siga figurando como titular de tus cuentas mientras tú no tienes ni el detalle de invitarme a cenar. No soy solo tu puta en Aragón, Pantxo. Soy la que te guarda los cadáveres en el armario.

PANTXO (Tratando de calmarse)

Cariño, entiende... Mis hijos están sensibles. Los negocios no han ido bien y...

ELISA (V.O.)

¡Tus hijos me importan un bledo! Inventa algo. Di que soy una socia que se ha quedado tirada por el temporal. Si no estoy ahí mañana por la noche, el día 26 voy a fiscalía aquí – que he conocido a un fiscal que es un cielo de tío -, y les explico de quién es realmente el dinero de mi empresa de logística.

Pantxo siente un pinchazo agudo en la base del cuello. Se afloja el botón superior de la camisa.

PANTXO

Elisa, no me presiones... me estoy encontrando mal.

ELISA (V.O.)

No me vengas con cuentos chinos de salud. O me envías un coche a buscarme, o ardes con Basajaun y con tus hijos. ¡Tú eliges!

Elisa cuelga. El silencio de la cocina se vuelve ensordecedor.


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