viernes, 23 de junio de 2017

EL SHOW DE LOS ALL BLACKS

HAKA


Murray se puso cómodo delante de la tele, apenas había amanecido así que en la mesita se puso el desayuno con su kiwi cortado en rodajas, una taza grande de té y unas tostadas untadas en aceite de oliva. Encendió el aparato, sin sonido para no despertar a nadie, buscó el canal donde daban el partido de rugby, uno de esos de la tournée de la selección de los Lions por el Hemisferio Sur, y se dispuso a desayunar mientras daban comienzo los rituales de los partidos en los que juega un equipo de cultura con raíces maoríes.

Los All Blacks formaron para iniciar el haka delante del equipo contrario en linea, entrelazados los jugadores, que les observaba. El líder neozelandés empezó a gritar los monosílabos feroces de su cántico y el equipo a hacer la mímica habitual, Murray se durmió.

- ¡Es Galtzagorri que te llama! -Le despertó Jone su mujer, golpeándole en el hombro con el móvil-. Te has dejado el teléfono en la mesilla ¿Cómo van éstos?

- ¿Has visto qué haka? -La voz del otro lado sonaba un poco crispada a aquellas horas-. No sé de dónde sacan tiempo para preparar tantas coreografías y además entrenarse, creo que ya se están pasando demasiado con este show que montan, un poco de folclore está bien pero venimos a ver rugby ¡Menos mal que luego juegan a rugby! ¡Y qué rugby!

El partido se acercaba al final de la primera parte, el resultado es lo de menos, su mujer le había comido un poco más de la mitad del kiwi, el té estaba asquerosamente frío y oscuro, las tostadas chorreaban aceite por el plato y Murray sintió el apremio de su vejiga.


- ¿El haka? -Contestó a su amigo-. Por mí, que lo supriman de una vez y también todas estas tournées que se hacen por dinero al final de la temporada y que solo sirven para que los equipos preparen mal la temporada siguiente. Te dejo, que tengo una cosa que hacer.   

sábado, 17 de junio de 2017

KABRA

Las últimas palabras de Iñigo, dirigidas a su hermana y sobrinos, fueron: ¡Idos a la mierda! Y, dicho esto, expiró. No encomendó a nadie su espíritu, él sabía que el definitivo tercer tiempo empieza en el no ser y es ya el no ser. Solo nos queda su memoria y, en esa memoria, sus últimas palabras.
Le había visitado la víspera en la Unidad de Cuidados Intensivos, apenas media hora de intercambio de miradas vidriosas, la morfina en sus venas, la emoción impotente en mis ojos, expresarle el cariño con una caricia -los hombres también se tocan cuando quieren expresar afecto-, peinarle con los dedos, estaba guapo como un quijote marchando hacia la catástrofe, estaba limpio como nunca le había visto… hacer planes con los colegas del 50º aniversario de la re-fundación del rugby en Bilbao, de la próxima vez que Tonga volviera a jugar por aquí y, sobre todo, de su nieto cuando venga a estudiar y a ser un nuevo “Kabra” en la melé, esas cosas que se dicen porque hay que añadir sueños a las medicinas, mentiras necesarias más para quien las dice que para el náufrago arrastrado por corrientes y oleaje a la orilla, a la última orilla.
- ¡Tu vienes a morirte, cabrón! -Le dije cuando me anunció su regreso desde Tonga-.
- No, Yeti, que no. Que aquí la medicina es una mierda y allí me puedo curar para regresar a vivir con mi hijo, mis nietos, mi familia…
Y vino, vino como se había ido, discretamente, sin molestarme, alguna llamada, conversaciones en las terrazas de la ciudad, paseos al sol, historias viejas repetidas, omisiones voluntarias de pasados a olvidar… buscando un hueco donde lo acogiesen, liando amistades nuevas, volviendo a liar amistades viejas, así anduvo este último año largo.
Supongo que empezó a naufragar en la vida desde muy joven, la incoherencia voluntaria de sus relatos lo revelaban, y que, de naufragio en naufragio, sobrevivió más allá de todo Cabo de la Buena Esperanza que fue doblando, burlando hasta ahora las estadísticas, hasta ascender a la leyenda de la memoria en que ahora se ha convertido, solo de la buena memoria y que nos permitirá contar nuestro encuentro con él, sonriendo, hasta que el inevitable árbitro nos toque también a nosotros el final del partido.
Gracias Iñigo, gracias por haber sido mi amigo.


Iñigo Echevarria Basterrechea (Donostia 1949 - Donostia 2017)

viernes, 16 de junio de 2017

HERNANI ANAFILÁCTICO

- Hernani, hay días en que el pueblo está hosco, está hosco desde la mañana temprano. Aunque no sé por qué digo hosco en realidad, si puedo decir desagradable o cerrado o con ganas de soltarte una hostia por pasar por ahí. Hay mañanas en que pongo un pie en la calle o en la plaza y ya está, ya noto que el pueblo está hosco, especialmente hosco para ser Hernani, porque sé que para muchas gentes de fuera de Hernani les cuesta diferenciar esos días de los demás, de los días “normales” pero sé que esas gentes son de las que dicen “¿A Hernani? Ni para heredar” y luego te los encuentras en “sanjuanes” como si tal cosa -por cierto ya están los “sanjuanes” a la vuelta de la esquina-, y es que hay mucha hipocresía en los visitantes y no solo los ñoñostiarras, que los hay peores. Pero siendo de Hernani, es que lo veo, hay mañanas en que el pueblo está hosco, muy hosco. Quizá porque la humedad industrial del Urumea se pega a los pirulos del “puerta a puerta”, que vino para quedarse y se ha quedado y ya está y sigue funcionando o quizá que ya ni se percibe el olor a orinas permanentes petrificadas en lajas y paredes sobre los detergentes esfuerzos municipales o quizá porque los fantasmas del síndrome de Hernani que se petrificaron también en todos los años de plomo siguen ahí, en los restos de pintadas y pancartas de interés arqueológico. Pero Hernani, sin protesta gráfica
por quienes dictaron su agenda diaria durante tanto tiempo, sería Santander o así, por eso tiene que quedar ese resto de nostalgia del telón de acero gris, ese telón que separaba Hernani de la “normalidad” y de “vaya semanita” ¿Ya no vienes por Landare? ¡No pongas caras! Siempre te ha gustado el espíritu de Landare y has defendido a esa gente ante los pijostiarras, pijostiarras como tú, que nunca te has llegado a mezclar con la gente de estas calles ¿Y la feria de la cerveza? Tampoco vienes ¿Qué tienes alergia a la cerveza? ¿Un choque anafiláctico grave causado por una cerveza? Como te decía al principio, hay veces en que Hernani está anafiláctico, que requiere que te alejes en cuerpo y, sobre todo, en espíritu, como que has tenido demasiado y has superado los límites saludables. A veces creo que los de Hernani sobrevivimos en Hernani porque no sabemos que estamos en Hernani, no somos conscientes. Somos tan Hernani que nos lo llevamos a cuesta a todas partes, podemos convertir Luz-Saint Sauveur en Hernani con nieve y ni nos enteramos. Es bueno lo de tomar distancia, un día de éstos, un día que no sea tan hosco como hoy, tomaré el autobús y me iré a dar una vuelta por el Paseo Nuevo de Donostia, con un poco de suerte no veré a mucha gente de Hernani, solo a los de siempre, a los de Hernani de toda la vida que han tenido la misma idea.


jueves, 8 de junio de 2017

CONMOCIÓN CEREBRAL

El lunes de Pentecostés es fiesta en la laica República Francesa, un lunes soleado que permite tomar el aperitivo en una de las terrazas de las elegantes tabernas del Barrio del Mercado, Les Halles, en Biarritz y allí el matrimonio Labarthe se encuentra con el matrimonio Hiruntchiverry, después de los besuqueos mutuos y ajenos -hasta el patrón y un camarero saludaron a la biarrota a los presentes-, para compartir algo de picoteo y de charla.
- ¿Qué te pareció el partido de la final de ayer? Un día de éstos va a haber un muerto sobre el terreno -dice Imanol Hiruntchiverry entrando en materia-, ¡Qué choques! ¡Qué brutalidad!
- Al ritmo que evoluciona el rugby, vendrá el día en que no nos conmoverá ver a todos esos mocetones tumbados en el suelo -contesta Labarthe en el mismo sentido-, desmadejados, la luz apagada por más de cien kilos de masa muscular lanzada a toda máquina para romper todo ¿Para qué eliminar a un defensor con un pase si se tiene la fuerza para dejarlo sentado solo con entrarle al esternón de frente?
- Entre las semifinales y la final del Top 14 ha habido una docena de conmociones cerebrales – Amaia Hiruntchiverry añade-, y no se ve a nadie repeler con la mano un placaje… al contrario se va a por el cuerpo del defensor como un toro ya toreado va a coger a un maletilla.
- ¿Qué madre va a querer llevar a sus hijos a jugar al rugby? - Heléne Labarthe interviene-, Eso no es ya nuestro rugby, se está jugando con la salud de esos chicos y se ha cogido un camino que conduce al desastre.
La llegada de las croquetas para acompañar a las cervezas que han ido cayendo, como acreditan los vasos que brillan al sol sobre la mesa, provoca una breve melé espontánea que acaba cuando Amaia se ha hecho con la más grande y, mientras se enfría, precisa:
- El caso es que cada vez más jugadores profesionales se retiran jóvenes por secuelas de conmociones repetidas y los clubes tienen cada vez más demandas de indemnizaciones por los daños que causan las prisas en amortizar lo que pagan, haciendo reaparecer a los lesionados.
- ¿Te acuerdas cuando aquel talonador catalán dejó sin sentido a Galtzagorri nada más empezar el partido, le dimos agua milagrosa con la esponja en la cara y jugó el resto del encuentro como si tal cosa? -Aristide recuerda una batallita de abuelo- ¡Luego ni se acordaba que había jugado! ¡Y jugó uno de los mejores partidos de su vida!

- ¡Así tiene el cerebro, más amortizado que el hígado!   

jueves, 1 de junio de 2017

LA SIESTA


A pesar de que el Top 14 francés no ha acabado y de que hay test-matchs interesantes para comentar, la comida semanal se ha reducido a un mano a mano, preludio de las vacaciones anuales que están ya aquí.
- No sé qué es mejor para la siesta, el ciclismo, el tenis, los sevens… -zapea delante de la tele un Galtzagorri resignado-, aunque de vez en cuando te salen partidos de la Super XV en algún canal de estos.
- Tenemos centenares de canales y lo mejor para ver acaba siendo Casablanca en blanco y negro -el Barón de la Florida dice sin levantar la mirada de la novela policiaca que está leyendo-, es lo que tiene esta época del año.

- Siempre nos quedará Valladolid que diría Bogart si hubiera conocido nuestro rugby -replica Galtzagorri que ha apagado el aparato de compañía-, se ha acabado prácticamente otra temporada y, una vez más, ha sido temporada pucelana, sobre todo.
- Es que los demás nos lo tendríamos que hacer mirar – con resignación el Barón de la Florida ha cerrado el libro-, analizar lo que hacen bien los de Valladolid y hacer un “copia y pega” entre nosotros.
- Pero no se puede pegar sin adaptar porque entonces se generan monstruos.
- Injertando especies incompatibles te puede salir lo del Barcelona en rugby -el Barón se dirige hacia la salida de la sociedad con el libro reclamándole para revelarle el final en el tren de cercanías-, menos mal que los de Sant Boi han conseguido hacerlo bien, como lo hizo en su momento el Ampo, fundamentos humanos de la tierra y personas ejemplares de fuera.

- ¿Tenemos ya alguna Feria de la Cerveza en marcha, por cierto? 

jueves, 25 de mayo de 2017

PASANDO LA BANDEJA


La sociedad gastronómica está prácticamente vacía, a pesar de que la excesiva temperatura exterior invita a disfrutar de su fresco interior este jueves, solo una de las alargadas  mesas está ocupada por unos irreductibles que han acabado su comida semanal.
-          “Nuestro médico acostumbraba a pasar con una bandeja llena de analgésicos antes del partido” -el Marqués de Altamira lee traduciendo de una revista de rugby en la sobremesa-, y supongo que he traducido mal lo de analgésicos porque en realidad escriben “asesinos de dolores”…
-          A nivel profesional es imposible resistir una temporada entera de competición sin tomar algo que haga olvidar el dolor –comenta el Barón de la Florida llegando con la bandeja de los más tés que cafés-, y, como el dolor es persistente, hay que tomarlo antes de saltar a la cancha.
-          Pero el dolor es una señal de alarma – Galtzagorri añade, cuando pone la otra bandeja, la de digestivos, en el centro del grupo-, y ocultarlo no arregla la lesión que lo provoca.
-          Pues, que yo recuerde, tú te tomabas “nolotiles” para desayunar en aquella semana de fase de clasificación en que los hombros te hacían llorar –recuerdo que saca el Marqués del viejo baúl de la memoria común-.
-          Y así me perdí el partido de la final porque la inflamación de los periostios y los tendones se quería hacer permanente, o sea que sé perfectamente de lo que hablo –Galtzagorri lo cuenta sin enfado y saborea un pequeño whisky con deleite-, además los antiinflamatorios estropean el estómago, así que hay que tomar algo para protegerlo.
-          El rugby construye personas pero hay que usarlo para educar y proteger a quienes lo disfrutan –Aristide Labarthe por un lado añade esta frase a la conversación y por otro añade hielo a su bebida-, como se decía, el rugby hace hombres a los niños y permite a los hombres seguir siendo niños.


miércoles, 17 de mayo de 2017

TÚNELES EN EL CAMINO DE LA VIDA

-          No sé por qué se le llamaba el “Negro Smith” –contaba Galtzagorri en la sobremesa-, pero el “Negro Smith” era un segunda línea duro, incluso agresivo, creo que había superado una infancia desgraciada en la que los Servicios Sociales para salvarle la vida le habían retirado de su madre y que le costó encontrarse a sí mismo, a pesar de que su familia de acogida y que le adoptó es, para él, su auténtica familia.
-          ¡Cómo le seguía el equipo en el campo! Y en cuanto le nombraron capitán dejó de recibir tarjetas, a mí me gustaba mucho cuando les arbitraba algún partido –dice el Marqués de Altamira-, imponía con un gesto, con una mirada y lo que me comentaba en el tercer tiempo solía ser muy útil. Aunque siempre se aprende mucho en el tercer tiempo, con él era sobresaliente.
-          El rugby era para él la mitad de su vida y, cuando por motivos de trabajo, tuvo que dejar de competir empezó a deprimirse –Galtzagorri, que había estado con él cuando salió del establecimiento siquiátrico, proseguía su relato-, además tuvo aquella novia con perro, una relación difícil, ya se sabe que las relaciones con chica de perro…
-          No lo sé, pero sigue –cortó el Barón de la Florida, preparando los tapetes, los naipes y las piedras para el mus-, en mi casa no entra un animal ni de porcelana.
-          Lo dice porque un “ménage à trois” –interviene de nuevo el Marqués de Altamira-, requiere que los tres sean seres racionales. ¡Si se puede ser racional en el amor!

-          El caso es que el “Negro Smith” ha cambiado de trabajo, de novia, de vida en resumen y se vuelve al rugby –Galtzagorri concluye-, que va a ocuparse de los jóvenes para darles lo que el rugby le dio a él, para ser feliz, para salir del túnel.