jueves, 20 de abril de 2017

DANDO VUELTAS AL PLANIFICADO RUGBY VASCO

Esto del grupo de ”whatsapp” es una forma de acoso amistoso que muchas veces conviene tener desconectado pero a veces se reciben mensajes inquietantes, por ejemplo el otro día, mientras iba en el “Topo” hacia el trabajo, Galtzagorri recibió este texto:
-          ¿Me puedes pasar una copia del Plan Estratégico del Rugby Vasco para este quinquenio?
El remitente era Imanol Hiruntchiverry, también conocido por “Nono” Hiruntchiverry, por esa extraña manía que tienen en el otro lado de conservar apodos infantiles sobre las espaldas de los ciudadanos hasta que la muerte les viene a buscar.  La respuesta de Galtzagorri lógicamente fue “Nono no, pero ya lo buscaré”.
Mientras hacía unas llamadas para localizar el referido plan, Galtzagorri le comentaba a su habitual sufrido compañero de viaje ferroviario:
-          El rugby vasco sigue existiendo como dos realidades bien diferenciadas que se relacionan intermitentemente y que parecen esperar a que los dioses del rugby provoquen una crisis institucional tal que de tal caos pueda surgir una entidad eficaz para el mantenimiento y desarrollo del rugby…
-          ¿Y qué me dices de la Real? Emparedada en la clasificación entre el Athlétic y el Éibar – contestó el otro, que suele llevar en el puesto de trabajo una camiseta roja del Bayern con el 14 en la espalda-.  ¡Qué catástrofe! Otro año sin jugar la Champions...
Simultáneamente en una oficina de Anglet, Hiruntchiverry tranquilizaba a su visita parisina:
-          Sí, Charles-Henry, el rugby en Hegoalde tiene muy buenas bases y está alcanzando un nivel de desarrollo considerable, en realidad su forma de trabajar debería ser un ejemplo para los de este lado que nos hemos quedado muy dormidos con nuestras querellas de aldea.
-          Siempre es más verde la hierba en el prado del vecino –respondió Charles-Henry Gaillard de Saint León, también conocido por “Rirri” Gaillard-.


jueves, 13 de abril de 2017

UNA CHINA EN LAS 7 CALLES

Lin Chi-Ling vino a Bilbao más por ver el Guggenheim que la ría y el mar pero el caso es que al ver a Manu Majors ya no se quiso marchar y, como a éste le debía quedar alguna hoja en su corazón de alcachofa, ahora son una risueña pareja de derecho que, como una mítica gabarra, pasean su felicidad por el Abra y ambos son sufridores, más que seguidores, del histórico Universitario Bilbao Rugby que cierra elegantemente la tabla clasificatoria del grupo A de la División de Honor B, apenas a 72 puntos del Bera-Bera, segundo de la lista, así que ante un plato de jamón, piperada y patatas fritas, oían con cierta resignación la conversación del donostiarra Galtzagorri.
-          ¿O sea que os vais más para abajo a fin de que Getxo tenga sitio la temporada que viene en nuestro grupo? Pues vais mal en el Señorío porque Bera Bera si no sube este curso, que todo puede ser, el que viene va a ser el año de su retorno y la División de Honor A se va a convertir en un triangular guipuzcoano con algunos invitados de Pucela y alrededores.
-          ¡Ené, qué risas “hishimos” al pasar por el Sendeja! – dice Lin con su voz cantarina y un poco enfadada-. ¡Vosotros los fronterizos con Euskorea del Norte os creéis siempre los reyes del mambo en esto del rugby vasco de este lado del Bidasoa y tenéis los últimos trofeos ganados tan oxidados como las bisagras del puente levadizo de Deusto! Lo que tenemos que hacer entre todos es remar en el mismo sentido y con un mismo plan y luego el balón oval ya nos pondrá a cada uno en su sitio…
-          Yo no he entendido nada –dice el Barón de la Florida que ya se había perdido antes en las profundidades del metro más importante de Euskadi-, de lo que nos dices.
-          Será un cuento chino –comenta Majors y se gana unos morros  como de aquí a Beijing para el resto del día-.    



jueves, 6 de abril de 2017

PERJUDICADOS EN EL PALCO

El vestuario está recién fregado, ese olor a lejía que desaparecerá en cuanto un par de docenas de deportistas, algunos ya han cumplido más de cuatro décadas de edad, empiece a prepararse para un partido de rugby amistoso –lo que se conoce por una “pachanga”, esta vez toca que nos visiten nuestros mejores enemigos de Bilbao.  
-          No me gustan los palcos ni en el rugby –comenta Manu Majors sacando infinitos vendajes de su elegante bolsa de deportes-, pero si los donostiarras queréis ver las finales europeas de 2018 en la capital mundial de Euskadi, creo que os puedo conseguir billetes, aunque sea de palco…
-          ¡Hombre, Ramsés de Larreategui ha llegado! –le saluda Galtzagorri que se está perfumando de aceitoso linimento en un rincón- Ya me alegro de que se pueda ver tanto rugby en nuestro San Mamés nuevo, “lo que es bueno para la capital es bueno para el reino” que dijo otro de Bilbao, pero en la internacional Donostia no tenemos prejuicios para compartir con la aristocracia que fue, así que bienvenidas sean esas entradas.
-          Además en cuanto os vuelvan a dar otras olimpiadas en Donostia –el rugbier bilbaíno siempre está dispuesto a entrar en materia-, podéis hacer un nuevo estadio con pistas de atletismo  en Txillida Leku o así, para que sirva para algo cultural por una vez, luego las destruís como os gusta, por aquello de bien administrar el dinero público.
-          Calla, que en Txillida Leku pueden ir las pruebas del concurso completo de equitación –interviene el Barón de la Florida que estrena casco nuevo con colores de ikurriña-, o un nuevo campo de golf y así se puede aprovechar, ya que a nadie de los de los palcos le importa ese legado.

-           Acabará convertido en un campo de fútbol, como todo –Majors ya ha acabado de “momificarse” para salir a la cancha-, y además de hierba artificial. Eso sí, se seguirá llamando Txillida, que Eduardo jugó al fútbol y hay que ser respetuoso con lo que hizo de importante por este pequeño país.

viernes, 24 de marzo de 2017

ESTO NO SE HA ACABADO


-          Queda temporada, quedan partidos difíciles, quedan resultados que pueden hacer subir por la escalera o bajar rodando, como en un juego de mesa infantil… y dentro de cada equipo el calendario se estudia con esa mezcla de temor y esperanza tan típica de estas fechas, hay quienes tienen fondo de armario y quienes no tienen mucho qué ponerse para salir a la cancha.
Con éstos o parecidos pensamientos, que su rostro dejaba traslucir, bajó del  cercanías el Barón de La Florida en el apeadero y en la puerta de la sociedad gastronómica se encontró con Ángela Arrate, que venía a compartir el almuerzo con los veteranos. 

-          ¿Alguien me puede explicar cómo un golpe en la espalda produce una conmoción cerebral? – Dijo Ángela, entrando en materia sobre el partido más largo de la historia reciente del rugby- ¿Es que los franceses no tienen el seso en la cabeza?
-          Calma, calma, nadie ha establecido que la sustitución fuera ilegal –Hiruntchiverry, acabando de dejar aparcada la moto, se ha dado por aludido con las cuestiones suscitadas-, y además el árbitro, no atreviéndose a pitar un ensayo de castigo, fue quien parecía buscar una falta de los atacantes... en perjuicio de los franceses.
Cien minutos más tarde, ya solo se hablaba de los posibles destinos en la clasificación de los equipos guipuzcoanos, pero antes de despedirse alguien hizo un resumen sucinto del pasado Torneo de las VI naciones:
-          Ha sido, una vez más,  un Torneo de las cinco naciones y de Italia que pasaba por allí. Irlanda, ganando a Inglaterra, ha dado una satisfacción a todos los presentes. Guy Novés “Le gitan” tiene más conchas que un galápago y, si le dejan trabajar, la selección francesa va a volver a ser una selección ganadora. Y hay arbitrajes de rugby tan humanos como en cualquier otro deporte pero no pasa nada, es solo rugby.     


viernes, 17 de marzo de 2017

SAN PATRICIO DE OBABA

En marzo el suelo de las canchas de rugby está blando aún, salvo en las de hierba artificial, los días se han alargado, los entrenamientos se hacen a temperaturas más agradables y suelen comenzar con luz natural, la primavera está ahí... jugar a rugby un fin de semana de marzo es jugar partidos con trascendencia para el final de temporada ya que se acerca el final de la liga regular y el descenso o la fase de ascenso están ahí, a la vuelta de la esquina... es un mes de rugby intenso.

San Patricio el santo irlandés se suma al final del torneo de las VI Naciones como todos los años, para dejar a Irlanda con la sagrada misión de derrotar a Inglaterra e impedir que ésta se haga con el Gran Slam una vez más. El brexit se nos haría menos duro, con una victoria verde. 
Mientras que, a un nivel más bajo, la selección española tiene un partido trampa ante los belgas en su camino hacia el mundial de Japón.

Y en Iparralde alucinan con el golpe teatral –y lo de golpe puede querer decir inicio de una guerra también-, de la tentativa de fusión entre los dos equipos de Paris, más difícil incluso que la tantas veces aplazada pero cada vez más inevitable creación de un solo equipo para la eurociudad transfronteriza que se extiende desde Baiona a Lasarte-Oria. El rugby profesional, de musculosos soldados mercenarios, exige unos presupuestos que son imposibles de abordar sin una base de intereses políticos  y económicos que den su apoyo financiero a este show-business en que se ha convertido.

-       ¡Que San Patricio nos coja confusionados en 2018! –dice Murray alzando una pinta de cerveza negra en la mano a la belleza de ojos oscuros del otro lado de la barra que se la acaba de poner-.
La moza impasible continúa haciendo el cierre de caja y deseando que el último pelmazo salga por la puerta para poder bajar la persiana del pub.


sábado, 11 de marzo de 2017

BLA BLA LAND

Hiruntchiverry está en desacuerdo con la decisión del Biarritz Olympique de prescindir de Usarraga para la temporada que viene y que lleva quejándose todo el año de la falta de tiempo de juego que, una vez más a un jugador de este lado-, los entrenadores del equipo biarrota le han dado. Pero Hiruntchiverry hoy está volcado en otro de sus temas favoritos: la salud de los jugadores. 
-          ¿Es una tontería imaginar que hoy en día un jugador de rugby puede efectuar una carrera profesional sin tener que recurrir a los complementos alimentarios? –Traduce en voz alta de un artículo en el Midol-, Y, como respuesta, se echa el balón fuera, pero fuera del estadio del rugby, bien lejos.
-          La cocaína no es un complemento alimentario que yo sepa – Dice Galtzagorri que  se cayó de pequeño en la marmita de cocido que preparaba su madre y dejó a toda la familia sin comer aquel día-, y últimamente asoma mucho en todos los deportes.
-          Los complementos alimentarios esconden otra realidad más oscura: la musculación exagerada que se busca ahora requiere sesiones de gimnasio insoportables sin analgésicos y sin estimulantes –Hirutchinverry no suelta el tema-,  y ahí viene la cocaína para que no se sienta el dolor, el dolor que es una alarma del cuerpo y que avisa de los límites.
-          Luego vienen esas lesiones musculares, esas rupturas de tendones, esos incidentes vasculares que se propagan como epidemias de vestuario…
Galtzagorri ha dicho esto último mientras pasa las verduras de temporada por el wok y comenta en voz alta:
-          Hablando de complementos alimentarios, creo que voy a poner más tacos de jamón en plan aporte proteínico.


sábado, 4 de marzo de 2017

LA NIÑA BARRO

Ángela nació en una población del interior guipuzcoano, donde su madre le puso un nombre que le gustaba sin pensar en ponerle un nombre de futuro funcionario del Gobierno Vasco. Sus ocho apellidos eran vascos en el sentido más amplio del término, esto es como el de cantera para el equipo de fútbol de la capital mundial de Euskadi. Ángela desde pequeña tenía más tendencia a perderse que una pelota de golf –y los que lo practican saben a lo que me refiero-, así que, cuando le tocó estudiar en un centro universitario donostiarra, era más fácil encontrarla bebiendo en las fuentes del saber nocturno de la Parte Vieja que en las fuentes del Derecho por las aulas de Ibaeta.
Los dioses del rugby tienen a veces extrañas maneras de aparecerse a los mortales y hacerles tomar la senda tan satisfactoria de sangre, sudor y lágrimas que supone este deporte. A Ángela se le aparecieron, una madrugada de domingo, en forma de un grupo de amazonas del tercer tiempo prolongado que la recogieron en algún antro de perdición –que diría su tía, mitad monja, mitad cucaracha, que había intentado domesticarla en el bachiller-, y que la arrastraron a comprometerse a entrenarse con ellas unos días más tarde.
Caída del caballo, o como se diga ahora, Ángela descubrió el barro, el dolor, el esfuerzo, la convivencia, la confianza, y los demás componentes del rugby. Su práctica en el tiempo tropezó con los inconvenientes de todo el deporte femenino en nuestra sociedad: medios raquíticos, proyectos que se disuelven en cuanto dejan de ser útiles a los dirigentes, rutinas machistas de los clubes… que tuvieron que ser superados.

Ahora Ángela es esa mujer que pisa fuerte en la vida sin miedo a resbalar en el barro y que de vez en cuando nos cuenta sus anécdotas a esta cuadrilla de indigentes del rugby que, a través de estas columnas, nos asomamos a la ventana de estas páginas.