Creo que el Pegamo Bera Bera va a despegar desde su posición actual, me lo hacen creer sus jugadores y sus responsables técnicos, a pesar de la presión que el alto nivel de la competición esta temporada les está metiendo. Espero que sigan con su proyecto y que lo culminen que es lo mejor para el club y para el rugby guipuzcoano.
Los malos resultados de este comienzo de temporada –algunos previsibles por el propio calendario-, no pueden hacer que se perturbe un desarrollo a plazo más largo de aquel proyecto. Una cosa es reparar las vías de agua que se han puesto ya de relieve y otra cosa es dejar que la emoción de la urgencia sustituya la cabeza.
Hace falta que la contribución de todos –aficionados, patrocinadores, dirigentes...- vaya en la misma dirección. Un equipo basado en los jugadores formados en el propio club y en la incorporación de otros que comparten su visión común y que realice un juego que responda a las preferencias de sus seguidores puede que pase por amargos momentos pero que serán compartidos y, por tanto, le va a permitir reponerse.
La profesionalización de nuestro rugby ya ha hecho que otros clubes hayan optado por salidas –que no soluciones-, de las habituales en el fútbol ante situaciones similares. El rugby tendría que contagiar al fútbol y no al revés. Sólo cuando se pierden las referencias de las metas a las que nos dirigimos se puede acudir a retirar, como al jugador agotado durante el partido, al entrenador quemado.
Analizar colectivamente los fallos en el juego desarrollado hasta ahora, poner las soluciones y aplicarlas van a hacer que este equipo motivado, confíe en sus fuerzas y posibilidades frente a cualquier adversario y siga disfrutando del juego “à la basquaise” que ha recuperado.
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Sin embargo volvía a caer 20-30 ante La Vila este domingo. Los espectadores, más escasos que de costumbre a pesar del buen tiempo, les aplaudieron por su esfuerzo y voluntad. Se explica el resultado por las carencias de efectivos en todas las líneas que puedan suplir las inevitables ausencias, con una actitud defensiva intermitente con algunos desconciertos más mentales que físicos y, para mí, derivados de la exigencia desgastadora del propio partido ante un equipo sólido y eficaz. Pero hay la base para despegar.
Y el Hernani, por su parte, volvió a ganar, 12-0 con dos ensayos, uno en cada parte y, según me dicen, ambos de delantera.
Ficción, opinión, noticias desde mi punto de vista. Rugby, derecho, sociedad, política, parábolas y vida. Fiction, opinion, actualité de mon point de vue. Rugby, droit, société, politique, paraboles et vie. Escritor y actor, écrivain et acteur Contacto y DERECHOS DE AUTOR: antxonmasse@gmail.com NO METO COOKIES NI RECOPILO DATOS
lunes, 16 de noviembre de 2009
viernes, 13 de noviembre de 2009
HOY EN EL DIARIO VASCO
Un artículo sobre el rugby femenino guipuzcoano:
www.diariovasco.com/20091113/deportes/mas-deportes/chicas-guerreras-20091113.html
Nadie se puede perder estas buenas experiencias...
www.diariovasco.com/20091113/deportes/mas-deportes/chicas-guerreras-20091113.html
Nadie se puede perder estas buenas experiencias...
miércoles, 11 de noviembre de 2009
RUGBY VASCO
Creo que en el País Vasco continental el rugby es el deporte colectivo popular de los núcleos urbanos y la pelota –más individual salvo el rebote-, se conserva sobre todo en la población rural donde convive con nuestro deporte. En la parte peninsular de Euskal Herria es omnipresente, sin embargo, la modalidad de balón esférico en que el uso de las manos está prácticamente prohibida y la pelota pervive en un entorno agrario y sobre todo por las apuestas y la decisión de política cultural de que ocupe cuota de pantalla televisiva.
Cuando llegó el rugby a nuestras costas, la pelota ya llevaba jugándose dos siglos prácticamente a uno y otro lado del Bidasoa, por lo que va a ser la base fundamental del juego de los rugbiers vascos tradicionalmente, quizá por el uso común a ambos deportes de las manos.
La caricatura francesa del rugby vasco identifica a los pelotaris con los componentes de la línea de tres cuartos –a veces también con los toreros saltarines de sus festejos-, y a los forzudos de los deportes rurales con los delanteros pero, en todo caso, jugadores vascos han hecho historia en el rugby francés y la siguen haciendo.
En este lado de la muga, tardamos sesenta años más en añadir el rugby al acervo cultural vasco, tiempo de ventaja en el que el foot-ball ha devenido el deporte profesional y televisivo por excelencia y apenas deja espacio vital en nuestra sociedad ni para la pelota ni para otros deportes, como el rugby o el basket, que, en mi opinión, se complementan con aquélla pero que se ven obligados a competir entre sí como los perros evangélicos por migajas caídas.
Cuando llegó el rugby a nuestras costas, la pelota ya llevaba jugándose dos siglos prácticamente a uno y otro lado del Bidasoa, por lo que va a ser la base fundamental del juego de los rugbiers vascos tradicionalmente, quizá por el uso común a ambos deportes de las manos.
La caricatura francesa del rugby vasco identifica a los pelotaris con los componentes de la línea de tres cuartos –a veces también con los toreros saltarines de sus festejos-, y a los forzudos de los deportes rurales con los delanteros pero, en todo caso, jugadores vascos han hecho historia en el rugby francés y la siguen haciendo.
En este lado de la muga, tardamos sesenta años más en añadir el rugby al acervo cultural vasco, tiempo de ventaja en el que el foot-ball ha devenido el deporte profesional y televisivo por excelencia y apenas deja espacio vital en nuestra sociedad ni para la pelota ni para otros deportes, como el rugby o el basket, que, en mi opinión, se complementan con aquélla pero que se ven obligados a competir entre sí como los perros evangélicos por migajas caídas.
viernes, 6 de noviembre de 2009
LOS NACIONALISTAS VAN AL RUGBY
Un artículo muy bueno:
"Los nacionalistas van al fútbol. Deporte, ideología y periodismo en los años 20 y 30"
Javier Diaz Noci
www.ehu.es/zer/zer9/9noci.html
El texto se refiere a un tema que siempre me ha interesado: el desembarco en nuestras costas de los deportes anglosajones -y anglicanos-, a finales del siglo XIX, comienzos del XX, y la reacción de los indígenas -católicos-, carlistas, bizkaitarras o nacionalistas pero pelotaris sobre todo.
Y como el Bidasoa dividió a los sportmen que empezaron a dar patadas a balones de distintas formas y se aficionaron a aquellas prácticas snobs mientras los de la sotana, unidos por el Bidasoa, no se resignaban a no prohibirlas.
"Los nacionalistas van al fútbol. Deporte, ideología y periodismo en los años 20 y 30"
Javier Diaz Noci
www.ehu.es/zer/zer9/9noci.html
El texto se refiere a un tema que siempre me ha interesado: el desembarco en nuestras costas de los deportes anglosajones -y anglicanos-, a finales del siglo XIX, comienzos del XX, y la reacción de los indígenas -católicos-, carlistas, bizkaitarras o nacionalistas pero pelotaris sobre todo.
Y como el Bidasoa dividió a los sportmen que empezaron a dar patadas a balones de distintas formas y se aficionaron a aquellas prácticas snobs mientras los de la sotana, unidos por el Bidasoa, no se resignaban a no prohibirlas.
HOY EN LA PRENSA
Mi columna semanal sobre el rugby de aquí y el de allí:
www.noticiasdegipuzkoa.com/2009/11/06/deportes/rugby-vasco
Hace 50 años en La Voz de España se decía del rugby que era un deporte muy apropiado para "la raza vasca" según recuerdo, algunos pioneros de aquellos tiempos se asoman a las columnas del Noticias:
www.noticiasdegipuzkoa.com/2009/11/06/deportes/medio-siglo-de-rugby-guipuzcoano
www.noticiasdegipuzkoa.com/2009/11/06/deportes/rugby-vasco
Hace 50 años en La Voz de España se decía del rugby que era un deporte muy apropiado para "la raza vasca" según recuerdo, algunos pioneros de aquellos tiempos se asoman a las columnas del Noticias:
www.noticiasdegipuzkoa.com/2009/11/06/deportes/medio-siglo-de-rugby-guipuzcoano
miércoles, 4 de noviembre de 2009
TRY
MIGUEL ALONSO y LUISA ETXENIKE
Ambos han sido recompensados recientemente con distinciones y premios, uno por su ejercicio profesional de abogado criminalista y la otra por su ejercicio profesional de escritora.
En sus campos los dos se están mereciendo el reconocimiento social y me alegro. Me alegro porque también he compartido con ellos momentos que han pasado mucho peores y los dos son personas que han cogido las manos que se les han tendido en demanda de que compartieran sus emociones con quien lo necesitaba, me consta.
Hace un tiempo escribí un texto rugbístico que supongo que no es muy original y que además lo he dejado sin completar y que puede servir al respecto para ambos:
- El ensayo es la culminación de una labor de equipo. Me gusta el jugador que no lo celebra desmesuradamente, el que sobriamente se alegra de haber posado el balón y da la mano al que le ha dado el pase anterior como mucho.
Cuando un jugador es reconocido por el público o por uno de esos premios que se otorgan más o menos innecesariamente –que premien por hacer lo que gusta no es necesario-, me alegro. Mi ego también existe y que alimenten su gula es un placer para mí que no he sabido ocultar, o sea que comparto la alegría de un compañero cuando le alcanza un reconocimiento.
Pero lo importante sigue siendo el ensayo en cada partido y el poder compartir todos y cada uno de los tres tiempos del rugby y de la vida.
Ambos han sido recompensados recientemente con distinciones y premios, uno por su ejercicio profesional de abogado criminalista y la otra por su ejercicio profesional de escritora.
En sus campos los dos se están mereciendo el reconocimiento social y me alegro. Me alegro porque también he compartido con ellos momentos que han pasado mucho peores y los dos son personas que han cogido las manos que se les han tendido en demanda de que compartieran sus emociones con quien lo necesitaba, me consta.
Hace un tiempo escribí un texto rugbístico que supongo que no es muy original y que además lo he dejado sin completar y que puede servir al respecto para ambos:
- El ensayo es la culminación de una labor de equipo. Me gusta el jugador que no lo celebra desmesuradamente, el que sobriamente se alegra de haber posado el balón y da la mano al que le ha dado el pase anterior como mucho.
Cuando un jugador es reconocido por el público o por uno de esos premios que se otorgan más o menos innecesariamente –que premien por hacer lo que gusta no es necesario-, me alegro. Mi ego también existe y que alimenten su gula es un placer para mí que no he sabido ocultar, o sea que comparto la alegría de un compañero cuando le alcanza un reconocimiento.
Pero lo importante sigue siendo el ensayo en cada partido y el poder compartir todos y cada uno de los tres tiempos del rugby y de la vida.
lunes, 2 de noviembre de 2009
AJEDREZ COLECTIVO
En aquel tiempo estaba un ala aburrido porque no le llegaba nunca el balón y se le ocurrió suprimir la delantera del rugby, así quizá nació el rugby a 7. Y resulta que esta modalidad del rugby ha conseguido el reconocimiento olímpico, porque el rugby a 15 no cabe en la duración normal de unos Juegos Olímpicos, al menos con una participación de equipos comparable a la de otros deportes.
He comparado en alguna columna anterior el rugby con el ajedrez tanto por las diferentes funciones de cada pieza como por la inteligencia que requiere su práctica: “Un deporte de brutos que los brutos no pueden jugar”. La inteligencia del rugby es una inteligencia colectiva, dinámica y emocional. No basta con la del entrenador o la del capitán, sino que cada jugador debe combinar la suya con la de los demás porque en el rugby el que lleva el balón es en ese momento “el capitán” y de su decisión depende la continuidad del juego. Igualmente el equipo que defiende tiene que actuar colectivamente con inteligencia para recuperar el balón.
El espectador que llegue al rugby por la nueva modalidad olímpica va a contemplar un juego de continuos movimientos de jugadores y de balón con unos arbitrajes que cooperan enormemente a que no existan tiempos muertos en que el balón desaparece de la vista. Hay el riesgo de que este rugby espectacular mate a su padre, a no ser que el rugby grande aprenda y evolucione a partir de lo que resulte de esta nueva etapa. Por de pronto a no aburrir a los espectadores, sobre todo si éstos son escasos.
He comparado en alguna columna anterior el rugby con el ajedrez tanto por las diferentes funciones de cada pieza como por la inteligencia que requiere su práctica: “Un deporte de brutos que los brutos no pueden jugar”. La inteligencia del rugby es una inteligencia colectiva, dinámica y emocional. No basta con la del entrenador o la del capitán, sino que cada jugador debe combinar la suya con la de los demás porque en el rugby el que lleva el balón es en ese momento “el capitán” y de su decisión depende la continuidad del juego. Igualmente el equipo que defiende tiene que actuar colectivamente con inteligencia para recuperar el balón.
El espectador que llegue al rugby por la nueva modalidad olímpica va a contemplar un juego de continuos movimientos de jugadores y de balón con unos arbitrajes que cooperan enormemente a que no existan tiempos muertos en que el balón desaparece de la vista. Hay el riesgo de que este rugby espectacular mate a su padre, a no ser que el rugby grande aprenda y evolucione a partir de lo que resulte de esta nueva etapa. Por de pronto a no aburrir a los espectadores, sobre todo si éstos son escasos.
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