viernes, 21 de mayo de 2010

NO TE AGACHES POR EL JABON

De pequeño debía ser muy nervioso y no me estaba quieto. La abuela me llamaba “biritxiak” (1) porque decía que yo era como dos. En el colegio era bueno en todos los deportes, incluso en fútbol a pesar de que no se jugaba apenas –el fútbol es de proletarios y nosotros éramos “pijos”-, pero no descubrí el rugby hasta la universidad. Estaba un poco descolgado y para no aburrirme fui a ver un partido al comienzo del curso y vi que no todos los que jugaban eran grandotes, algunos eran más pequeños que yo. Al día siguiente ya me estaba entrenado y a las dos semanas jugando. Empecé de ala pero enseguida me plantaron el 9 en la espalda y de medio de melé hasta hoy. Me gusta ¡Cómo me gusta! Es un puesto en el que estás siempre en comunicación con todos, tienes que tener una visión constante de dónde están los otros veintinueve y el balón y anticipar lo que tiene que pasar. Además puedo mandar y siempre me ha gustado mandar y a los que mando –que son los gordos-, les encanta pero luego me pasan factura y me dejan solo debajo de los delanteros contrarios. Hay una cosa que me encanta que es coger el balón y meterme por un intervalo al ensayo, me recuerda al patio del recreo cuando era niño: “el balón es mío y me lo llevo”. Pero el rugby te hace más colectivo, menos individualista, el protagonista es el equipo y muchas veces el juego está por encima del equipo y deja huella en la persona para siempre. Por ejemplo, le pregunté al primer entrenador cuál era el principio más importante del rugby y me dijo algo que tengo grabado y que aplico en todos los aspectos de la vida: nunca te agaches a por el jabón en la ducha.
(1) Mellizos en euskera vizcaíno
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Por problemas de ajuste a la maqueta, en el periódico ha quedado un poco cortado.

2 comentarios:

Antxón Massé (Togado en la melé) dijo...

El jabón, las duchas y la homofobia en el deporte
ANAITZE AGIRRE LARRETA - Sábado, 22 de Mayo de 2010
"Le pregunté al primer entrenador cuál era el principio más importante del rugby y me dijo algo que tengo grabado y que aplico en todos los aspectos de la vida: nunca te agaches a por el jabón en la ducha". Así acaba el artículo del viernes 21 de mayo No te agaches a por el jabón de este diario en la sección de deportes.

Mucho ha avanzado la sociedad en la lucha contra la homofobia y a favor del respeto de la normalización de una opción sexual más. La legislación española ya reconoce derechos civiles como el matrimonio al colectivo LGTB. Pero aún quedan agujeros negros en la sociedad en los que la homofobia está muy arraigada. Y un coto donde aún hay muchísimo por hacer es el mundo del deporte. Son poquísimos los y las deportistas que se atreven a jugarse literalmente su carrera deportiva saliendo del armario, a costa de perder espónsores, contratos, etc. No es que no existan, es que fuera la cosa está muy cruda. A una gran parte del público aún se le hace complicado aceptar que puede haber jugadores de fútbol o rugby gays.

Por otro lado, los medios de comunicación son en muchos casos nuestra ventana al mundo. Representan la realidad, transmiten valores, fomentan estados de opinión y actitudes en la sociedad y alimentan el imaginario colectivo. Para bien y para mal tienen un grandísimo potencial y una responsabilidad social. Educan en valores.

Lo mismo que el deporte. Una actividad que puede enseñarnos a jugar limpio, en equipo, el respeto por el contrario, a superarnos. Que es un instrumento inmejorable para integrar y trabajar la diversidad social. Pero también se puede tratar de una actividad donde prima el ganar a toda costa, el nosotros frente a ellos, los estereotipos y que puede alimentar la violencia y el racismo que vemos a menudo en las gradas.

Pero titulares y columnas como ésta tenemos aún para trabajo para rato. Y seguro que hay otras maneras más edificantes de llamar la atención de la audiencia, contar y practicar deporte.

Antxón Massé (Togado en la melé) dijo...

Añado la carta al director que se ha recibido en Noticias de Gipuzkoa.
Mi columna de ayer, completa en este blog, se refería a la convivencia, la camaradería y sus límites.
No pretendía herir susceptibilidades heterosexuales u homosexuales pero esta respuesta que agradezco me puede llevar, cuando tenga tiempo, a escribir sobre el poder que ejercen los "marginados" -no sólo desde el lobby rosa-, quizá con motivo del día del orgullo gay.