domingo, 25 de enero de 2026

ALERTA ROJA EN LA COSTA



La terraza del café bajo los arcos del Boulevard apenas ofrece protección, ante un cielo que amenaza tempestad, creo que esta vez con nombre de princesa vikinga. Jon Galtzagorri, con la mirada gélida, ojeras de tristeza -acaba de enterrarse a una amiga abogada con la que compartió momentos de plena vida -, parece que esta mañana ya no espera nada, apura su vino, blanco de Rueda, excelente. Frente a él, el Barón de la Florida mantiene la espalda recta y la serenidad de quien confía en el tradicional negroni bien preparado. Galtzagorri parece que lee el diario local pero en realidad comprueba que, una vez más, los números que han salido de los bombos no coinciden con los que él puso en la papeleta y lo deja sobre la mesa, colocando el platillo vacío encima para evitar que el viento se lo lleve inmediatamente.

- Míralo, Barón. No hay palabras. Los diccionarios de sinónimos son hoy papel mojado; no existen calificativos para describir la actuación de las tropas de Trump, dentro y fuera de sus fronteras. Es la agonía de un imperio y, con él, de toda esa cultura que nos inyectaron en vena.

- La decadencia es un proceso natural, Jon – con voz pausada el Barón prosigue -. Las instituciones son como los cuerpos: nacen, crecen y se corrompen. Lo que ves no es el fin del mundo, sino el giro de la rueda. El sabio acepta que el poder cambia de manos.

- ¡Pero esta vez la rueda se está saliendo del eje! Esto solo puede acabar mal. Y no mires a Putin o a Xi esperando un contrapeso; son espejos del mismo monstruo, o peores. Ya lo decía Tucídides: la paz es solo un espejismo que ocurre cuando las potencias se igualan. En cuanto uno tiene el garrote más grande, aplasta al vecino. Es la ley de la selva disfrazada de geopolítica.

- Es cierto que el fuerte impone su voluntad, pero el estoico sabe que la verdadera libertad no reside en no ser dominado por un imperio, sino en no ser dominado por las propias pasiones. Trump y sus iguales son esclavos de su ambición. El orden del Logos prevalecerá, aunque sea a través del fuego purificador.

- ¿El Logos? Por favor – Galtzagorri se ríe por no llorar -. El ser humano es el animal más absurdo que ha pisado la tierra. Somos la única especie con conductas conscientemente orientadas a la autodestrucción del grupo. Los ciudadanos americanos han elegido a un guía hacia el abismo, hacia la nada. Y como somos sus colonias culturales, nos arrastran con ellos. No hay Providencia, Barón, solo un suicidio colectivo.

- Te dejas llevar por el juicio, amigo mío. La muerte no es un mal, es una restitución. Si la sociedad estadounidense decide caminar hacia su fin, es parte del destino de las naciones. El optimismo no es creer que todo saldrá como queremos, sino que todo lo que sucede tiene un lugar en la economía del universo.

- Míranos: somos materia oscura que, por un azar estúpido y ciego, cobró vida por un instante. Un error biológico en un rincón del cosmos. Volveremos a ser esa misma materia oscura, sin rastro de nuestras glorias ni de nuestras matanzas. Trump es solo el síntoma final de que el azar se ha cansado de jugar a la civilización.

La tempestad ha obligado a los empleados del bar a salir a recoger la terraza y dejan solo la mesa y las dos sillas de los dos paquidermos que soportan inmutables las ráfagas de lluvia como si estuvieran en la cubierta de un velero navegando en los 40 rugientes.

- Si somos materia, seamos materia noble mientras dure el aliento. Aunque el barco se hunda y el capitán sea un loco, mi deber es mantener la calma en mi puesto – el Barón se abrocha hasta el cuello el mullido impermeable y se levanta agarrando la mesa y su silla para que no bailen -. La extinción es solo el regreso al hogar de los átomos. ¿Por qué temer a la nada si ya estuvimos en ella antes de nacer?

- Porque antes de nacer no teníamos conciencia de lo que íbamos a perder. Ahora sabemos que somos nada, y esa es la broma más pesada de la existencia.

Galtzagorri se levanta también y se atornilla la boina. Un camarero corre a atrapar la silla que ha comenzado un sprint hacia ninguna parte. 

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Ilustración con IA: Rodin y Camille Claudel invitan al aperitivo a un grupo de amigos.

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