La pintura surrealista no me dice nada, paso de ella normalmente, todo sea dicho, salvo Picasso que es mucho más que surrealismo, admiro la tècnica de Dalí y me he parado a observar las obras de Picabia, Klee, Miró etc. cuando me ha coincidido. Estando en París estos días, me he acercado a ver la exposición de Leonora Carrington en el Museo de Luxemburgo, exposición que creo que ya pasó por Madrid hace algo más de dos años, motivo por el que leí en la prensa sobre esta pintora algunas referencias. Con cierta aprehensión comencé mi visita, a pesar de las elogiosas reseñas que había ternido la antológica de esta pintora inglesa.
Conmocionado por lo visto y vivido en esta mañana parisina. Una exposición que merece verdaderamente la pena.
Leonora (1917 – 2011) nació en una familia católica y rica en Inglaterra – las familias católicas inglesas como las familias protestantes francesas son un filón literario inagotable -, educada por una madre y una nanny irlandesas en los mitos y leyendas católicos – inmaculada concepción, apariciones de ángeles y demonios, milagros absurdos, torturas beneficiosas para la persona, resurecciones, ascensiones etc. -. Sin embargo, apenas adolescente (19) se precipita al lecho fornicatorio de Max Ernst (45 entonces) y vive en Francia bajo su influencia total, siendo Ernst un híbrido de semental equino y de pájaro de cuenta que va a reflejarse en la obra de la bella pintora (La relación se plasma también en una fotografía exhibida en la que el maduro pintor aferra con sus garras las tetas de la veinteañera).
Leonora (22) sufre el apresamiento de su compañero por los franceses al estallido de la guerra en 1939 y luego por la Gestapo y sus colaboracionistas católicos del régimen fascista de Petain. Este golpe va a provocar unos acontecimientos dramáticos que tienen gran relación con España.
El relato de la estancia de Leonora Carrington en España es uno de los capítulos más desgarradores de su larga biografía.En 1940, Carrington huyó a España con dos amigos, buscando llegar a Portugal. Según su biógrafa, Joanna Moorhead, y los propios relatos de Leonora, fue atraída a una situación y llevada a un piso, aíslada de sus amigos, donde fue brutalmente violada en grupo por cinco oficiales de los católicos Requetés (quizá voluntarios alfereces carlistas) y abandonada sin medios y sin ropa en un descampado. La policía que la encontró se limitó a llevarla al hotel, nada de investigaciones, sumarios, justicia o reparaciones en aquel Madrid lleno de svásticas, altares, procesiones, ejecuciones sumarias, desapariciones… aquellos años de paz que nos trajo el régimen nacionalcatolicista.
Hay expertos que dicen que Leonora antes de la violación ya sufría alguna perturbación mental, yo creo que simplemente era joven y que no tenía un comportamiento aceptable socialmente, llevando aquella vida pública de pecado y adulterio (Ernst estaba casado), por lo que su familia quiso protegerla tachándola de loca.
La violación grupal actuó como la "gota que colmó el vaso" para su familia. Poco después, su padre — industrial británico y probablemente simpatizante de los fascistas hispanos, los católicos nacionalistas que habían vencido a los rojos comecuras — organizó su internamiento en un sanatorio en Santander, en lugar de ayudarla a reparar las secuelas del trauma o a regresar a Inglaterra.
El horror, otro tipo de horror, continuó en el manicomio de Santander bajo el "cuidado" del Dr. Luis Morales. Leonora fue sádicamente sometida a la terapia de Cardiazol, un precursor de la terapia electroconvulsiva que inducía convulsiones violentas y terroríficas, semejantes a crisis epilépticas. Ella describió este período no solo como un tratamiento médico, sino como un despojo sistemático de su humanidad.
La joven finalmente escapó del control del asilo huyendo a la Embajada de México en Lisboa, pero la múltiple "violación" de su mente y cuerpo permaneció dentro de ella – al final de su vida, en una entrevista para un documental que se puede ver en la propia exhibición, Leonora dice que « no quiere hablar de ello » -.
Bibliografía, que no he consultado : Down Below (1944) memorias de Leonora. The Surreal Life of Leonora Carrington by Joanna Moorhead. Leonora Carrington: Romantic Spirit by Anne Kushner. Leonora by Elena Poniatowska. Leonora Carrington en España, Fruns, María Luisa.
Con la ayuda de Leonora Carrington, Éditions Beaux Arts, para Musée du Luxembourg, he navegado un poco para escribir esto. Las ilustraciones son mías, hechas con el móvil.





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