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jueves, 21 de mayo de 2026

TRÁFICOS DE INFLUENCIAS QUE NUNCA SON DELICTIVOS

El delito de tráfico de influencias es el que realiza quien ( por ejemplo : un juez que está en excedencia ejerciendo de abogado) influye en una autoridad o funcionario público (por ejemplo : un juez en activo) prevaliéndose de su posición (por ejemplo : de juez de la misma asociación profesional o de su relación jerárquica anterior), para lograr una resolución o una decisión beneficiosa para sí o para un tercero, o quien trafica ( por ejemplo : un juez que está en excedencia ejerciendo de abogado) con dichas influencias, ofreciéndolas a cambio de honorarios, dádiva, remuneración o promesa.

Una justicia que está gangrenada por la corrupción, el amiguismo, el nepotismo y el opus dei persigue implacablemente el amiguismo de un antiguo presidente de gobierno, pero acepta la presencia de abogados que siguen siendo jueces aunque estén en excedencia y que siguen manteniendo su red de influencias dentro del aparato judicial.

Hay algo que choca en esto.

Sin hablar de generales en la reserva o exministros de defensa que aconsejan a industriales armeros que se forran con contratos públicos que se les adjudican por el glorioso ejército precisamente.

Hace unos años escribí unas breves escenas teatrales que la inculpación a la zapatera prodigiosa me ha recordado.LLAMADAS INEXISTENTES

Con la ayuda de la IA las he actualizado.

1)

INT. DESPACHO DE ABOGADOS - TARDE

Un despacho de diseño en un polígono empresarial donostiarra. Minimalista, pantallas curvas, archivadores retroiluminados. Gran ventanal (con grandes viales de autovía, luces de la ciudad y lluvia tras el cristal).

SERGIO (48) está de pie junto a la ventana. Entra ZULEMA (50) cerrando la puerta de un portazo seco. Viene de la calle, quitándose los guantes de piel.

ZULEMA

Cierra con llave.

SERGIO

(Calmado, sonriendo)

Tranquila, cariño. Los de Compliance ya se han ido y mi socio está en la notaría elevando una escritura. Aquí no hay micrófonos.

ZULEMA

Tu socio es un bocazas y el país entero está obsesionado con las filtraciones a la prensa ¡Vamos rápido !

Zulema se quita la gabardina, la tira sobre una silla de diseño y saca de su bolso Chanel, adquirido en la nueva boutique de la firma en Biarritz, un teléfono móvil "limpio" (antiguo, sin internet). Se sienta en una de las sillas de confidente y marca.

Sergio la observa desde su sillón de cuero, fascinado. Se inclina e intenta acariciarle la mano. Zulema le da un manotazo sin mirarle, esperando el tono.

ZULEMA

(Al teléfono, cambiando instantáneamente a una voz dulce y profesional)

¿Cosme? Hola, compañero... Sí, soy Zulema ¡Cuánto tiempo !

PLANO CORTO DE SERGIO sonriendo con suficiencia.

ZULEMA (CONT'D)

(Al teléfono)

Pues aquí, con el temporal, ya sabes... No te quejes, que en Cáceres tampoco os libráis. A ver cuándo te dejas caer por el marco incomparable, te llevaré a un restaurante con estrella que han abierto, no lo conoce nadie... Eso, hecho.

Zulema cambia el tono, poniéndose más al grano, pero manteniendo la ligereza.

ZULEMA (CONT'D)

Oye, te llamaba de pasada por el asunto de mi amigo Victorio, el tema del macro-hotel del valle. Sí, el recurso contencioso.

Sergio se inclina hacia delante, apoyando los codos en la mesa.

ZULEMA (CONT'D)

Tiene los fondos de inversión extranjeros apretándole el cuello para la inauguración y la Consejería de Turismo tiene la licencia paralizada hasta que tú resuelvas. Sé que me dijiste que meter unas cautelarísimas era demasiado descarado de cara a la opinión pública, pero... Claro... Ajá... ¿Ah, sí?

Zulema mira a Sergio y levanta el pulgar hacia arriba. Sergio da un puñetazo al aire, celebrando en silencio.

ZULEMA (CONT'D)

(Sonriendo)

Perfecto, Cosme. Inadmitir el recurso de la asociación ecologista por falta de legitimación activa... Impecable. Así la Consejería no tiene donde rascar. Eres un hacha. No te invito a la 'VIP preview' del hotel porque con los de la inspección de tribunales invitados  sería un cante, pero mi marido y yo te debemos una cena de tres tenedores. Un beso fuerte a la familia. Chao.

Zulema cuelga. El tono dulce desaparece en un milisegundo. Se levanta y coge su gabardina.

ZULEMA

Ya le puedes decir a tu amiguito que su hotel se abre. Y que los honorarios de éxito de este mes me van a financiar un viaje a las Maldivas, por lo menos.

SERGIO

Eres una diosa, Zule. Quédate a cenar, pido algo por Glovo y lo celebramos en el sofá del despacho...

ZULEMA

(Caminando hacia la puerta sin mirarlo)

Tengo tres sentencias de urbanismo en el maletín que tengo que firmar digitalmente antes de las doce si no quiero que el CGPJ me meta un paquete por retrasos. Cenarás solo. Si dejas los platos en el lavavajillas, ponle pastilla, que siempre se te olvida.

Zulema sale del despacho y pega un portazo.

Sergio se queda solo. Sonríe, saca su iPhone de última generación y abre la aplicación Signal. Teclea rápido mientras se sienta en su sillón.

SERGIO

(Al teléfono, voz de negocios)

¿Victorio? Descorcha el champagne. Está hecho. Mañana tienes la resolución en el BOE o en primera página del diario.

FUNDIDO A NEGRO.

(Eurovisión 2026, maternité palestinienne. Ilustración propia)


2)

INT. JUZGADO DE INSTRUCCIÓN - TARDE

Un despacho institucional claustrofóbico, típico de los Juzgados de cualquier capital de provincia. Las paredes están forradas de estanterías metálicas dobladas por el peso de cientos de cajas de archivo y legajos atados con gomas elásticas. En la pared, un retrato descolorido del Rey Felipe VI y una bandera de España un poco arrugada en una esquina, una ikurriña pequeña se ha caído de la mesa al suelo con su pequeño pedestal y todo hace un un año. La mesa está sepultada bajo montañas de expedientes criminales. Solo queda libre la pantalla de un ordenador con el sistema de gestión procesal abierto y parpadeando.

La JUEZ MARA (33) está repantigada en su sillón ergonómico gastado, con los pies apoyados sobre una caja de folios. Habla por el teléfono fijo, con el manos libres puesto (pero volumen bajo).

JUEZ MARA

¡Es que flipo, tía! ¡Flipo en colores! ¡Qué nivel de sinvergüenza!

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Se oye un murmullo lejano de mujer al otro lado del teléfono)

JUEZ MARA

A ver, que me di cuenta en cuanto le tomé declaración el martes. Lo que tú me dijiste: una cazafortunas de manual, pero de las malas. ¿Qué se creía la tía? ¿Que conseguir una indemnización por daños morales en este país es como si te tocara el bote de Pasapalabra? ¡Que doble el lomo o que se ponga a estudiar judicaturas, no te jode!

Mara gesticula con un bolígrafo Bic.

JUEZ MARA (CONT'D)

Que sí, que el investigado es un baboso y seguro que la intentó toquetear, no te digo que no... Pero vamos a ver, si vas de "influencer" buscando un reservado VIP con artistas, futbolistas y empresarios, ya sabes a lo que juegas. En ese ambiente, la que algo quiere, algo le cuesta... o se acuesta, las cosas como son.

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Murmullo aprobatorio)

JUEZ MARA

Tú dile a tu contacto que se relaje. Su colega puede dormir tranquilo. Todo el mundo en el Palacio de Justicia me ha hablado maravillas de él. No solo tú —que al fin y al cabo te debo el estar en esta plaza por el empujón en las listas de asociados—, es que ayer la de la sección penal de la Audiencia y la Fiscal sustituta me dijeron lo mismo. ¡Con lo puritana que parece la Fiscal! También le conoce... ¿De qué? Yo qué sé, tía, este pueblo es un pañuelo.

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Murmullo)

JUEZ MARA

No, su abogado no me ha llamado. Sé que tuvo un cargo gordo en los noventa, pero no hace falta que venga a presionar. Yo me fío de tu criterio. Mañana entro de guardia, un horror... Para no pegarme un tiro entre los robos con fuerza y los controles de alcoholemia, me escapo a media tarde y nos tomamos un café.

Mara mira el reloj.

JUEZ MARA (CONT'D)

Venga, a las cuatro en la cafetería de la esquina de enfrente de los juzgados. Muxu bat, bero-bero. Chao.

Mara cuelga el fijo. Suspira con hastío.

En ese momento, dan dos golpes rápidos en la puerta de madera. Sin esperar respuesta, la puerta se abre. Entra PACO (55), el tramitador procesal, arrastrando los pies y con cara de querer jubilarse mañana. Trae una pila de carpetas rojas.

PACO

Buenas tardes, Señoría. Traigo la firma de los autos de prisión de los del alijo de ayer.

JUEZ MARA

Déjalos por ahí, Paco, donde quepan.

Paco mira la mesa sepultada de papeles, resopla y deja las carpetas en el suelo, apoyadas contra la bandera de España.

PACO

Ah, y ha entrado por el cacharro de la euskojustizia el nuevo escrito de la víctima de la agresión sexual de la semana pasada. El Fiscal ya ha emitido el informe... ¡Sorpresa! Esta vez viene favorable a las medidas de alejamiento. ¿Le preparo el auto denegando la orden de protección?

JUEZ MARA

(Sin mirar, tecleando en el ordenador)

Pásaselo al Letrado de la Administración de Justicia para que verifique las notificaciones, y ya lo miraré cuando acabe la guardia. No me da la vida, Paco.

Paco asiente con apatía, coge el expediente de la chica, se pone de puntillas y lo encaja a presión en la balda más alta de la estantería, sepultándolo detrás de unas cajas de mudanza viejas.

PACO

Entendido. Hasta mañana, Señoría.

Paco sale y cierra la puerta. La Juez Mara se queda mirando fijamente la pantalla del ordenador, aburrida, y saca su móvil personal para mirar Instagram antes de concentrarse en TikTok.

CORTAR A NEGRO.



miércoles, 8 de abril de 2026

MEJOR CARA

 Ha un tiempo escribí este artículo TIENES MEJOR CARA inspirado por el bello rostro de una joven trabajadora autónoma a la que he tratado en tiempos de Gros -siempre nos quedará Gros, pequeña -. Le he pedido a la IA que me lo reescriba en plan guion y esto es lo que hay, después de inevitables correcciones. Además le pido que lo ilustre y, después de la corrección, esto es lo que queda




ESCENA 1. INTERIOR. CAFETERÍA - MAÑANA

El local está limpio. La luz de la mañana.

LAURA sirve un café con leche y una chocolatine sobre la barra. Sus movimientos son mecánicos, eficientes. Se esfuerza en mantener la espalda recta. GALTZAGORRI observa a Laura. 

GALTZAGORRI

(Con tono dubitativo)

Tienes mejor cara.

Laura se detiene un milisegundo. No sonríe.

GALTZAGORRI (V.O.)

Mentira. Debería haber dicho: "La mejor cara te tiene a ti". No es el reflejo de su alma, es el impulso que la sostiene. Un diseño eléctrico para aguantar un día más de autónoma.

ESCENA 2. INTERIOR. CAFETERÍA - CONTINUACIÓN

Una MADRE con sobrepeso empuja comida hacia su HIJO, que está hipnotizado por una consola.  Galtzagorri retoma la conversación, bajando la voz.

GALTZAGORRI

Laura, trabajas demasiado. Los tiempos de pandemia pasaron, pero estás al borde de cruzar una frontera peligrosa. Todos tenemos un límite.

Laura deja de limpiar la barra. Lo mira fijamente.

LAURA

¿Hoy te toca el día de "padre increíble"? Tengo que pagar la renta a los caseros, la luz a los oligopolios y el préstamo a la Kutxa sanguijuela. Mis clientes ahora trabajan en pijama en su cocina y las señoras que llenaban esto después del colegio se han extinguido.

Laura se acerca, apoyando las manos agrietadas sobre el mostrador.

LAURA (CONT.)

Abro quince horas al día yo sola. Si no abro veinticuatro como los vietnamitas es porque el cuerpo no me da, que si no, algunos céntimos más sacaba.

GALTZAGORRI

Solo tenemos una vida, Laura. O paras y ordenas este caos, o la vida te va a parar a ti por sorpresa. Y ese frenazo no te va a gustar.

Laura suelta una risa.

LAURA

¿Y qué quieres? ¿Que me meta a puta? ¿Crees que ahí no se es esclava? Esto es el paraíso, señor letrado. El puñetero paraíso en comparación con aquello.

ESCENA 3. INTERIOR. CAFETERÍA - SEGUNDOS DESPUÉS

La madre de la mesa se levanta. Laura cobra con una amabilidad profesional y recoge los platos sucios en un segundo.

LAURA

(A Galtzagorri)

Enseguida vuelvo. Voy al baño.

Laura camina hacia el fondo del local, a medida que se aleja de la zona de clientes, sus hombros caen, su paso se hace pesado y su figura parece encogerse. El sonido de la puerta al cerrarse retumba en el local.

FUNDIDO A NEGRO


jueves, 5 de marzo de 2026

EL CULO DE LA PINTORA

 Hace unos años escribí un post EL CULO DE LA PINTORA ES OTRA HISTORIA , pequeño homenaje a una persona admirada. El algoritmo lo ha resucitado y lo he revisitado, haciendo una versión en "stand up" o un soliloquio.

Nano Banana lo ha ilustrado.

El escenario improvisado en el pub de Gros está a oscuras. Se enciende un foco. Celia aparece en el centro, junto con un caballete y un lienzo a medio pintar. Deja un pincel sobre una mesita y mira al público.

- Gabon denoi!

Soy Celia. Ex-telefonista del 112. Un aplauso para la peña que curramos en emergencias, ¿eh? Que entras con 20 años y sales con 40, ojeras de mapache y un tic en el ojo que parece que estás ligando con el de la ambulancia, pero no, es el estrés post-traumático de que una señora de Éibar te llame a las tres de la mañana porque su gato no baja del castaño.

Total, que me cogí la baja. "¿Qué te pasa, Celia?", me decían. Pues que veo muertos, Borja, ¡qué me va a pasar! Así que me puse a pintar. Al principio mis cuadros eran... bueno, como un lunes de lluvia en el muelle de Donostia: todo negro, marrón, burdeos ennegrecido... Parecían manchas de chapapote. Mi marido, Roberto, conocido por Rober, —que es un santo, o un optimista patológico, no lo tengo claro—, me compraba óleos carísimos de Windsor & Newton pensando que así vería yo la luz.

"¡Cariño, vete al monte!", me dijo. Y me mandó al Baztán. A la casa de Txema R. Oinetakogilea, el maestro, el pintor vasco vivo más importante...

Txema. Sesenta años, una cabeza que no le entran las boinas y unas orejas... ¡Redios! Parecían dos alcachofas después de una melé contra el Biarritz Olympique. Fue talonador en el Hernani, así que imaginaos el panorama. Yo llegué allí con mis ojos de bruja y mi pelo negro y aquello fue... bueno, fue una "explosión creativa".

Pasé de ir un día a la semana a quedarme a dormir. Y Roberto, el pobre, encantado de la vida. Venía los fines de semana con botellas de vino de las buenas, nos sentábamos a la mesa con Amaia —la mujer de Txema— y brindábamos por el arte.

Y de repente, ¡clac! Mis cuadros cambian. Adiós al chapapote, hola a la luz. Empecé a pintar desnudos. Específicamente, mi propio culo.

"Celia, hija, qué perspectiva, qué volúmenes", me decía Roberto mientras se convertía en mi marchante. El tío iba por ahí fardando en las sobremesas: El culo de mi mujer está llegando a las mejores colecciones del Estado.

A ver, Roberto, cariño... que lo decía con un orgullo que ni que yo fuera la ganadora de la Bandera de la Concha.

La cosa es que Txema también empezó a evolucionar. En sus cuadros de caseros y pelotaris, de repente, siempre aparecía un culo femenino al fondo. Como un « Easter Egg », pero con celulitis de la buena.

Y llegó el día. La exposición en el Kursaal al Kubo. Amaia, que es una bendición de mujer, entró en el taller sin avisar para decirnos que ya teníamos fecha. Y claro, se encontró con la "colaboración artística" en vivo.

Dice que parecíamos dos galgos en el suelo. Txema encima de mí como una prensa neumática. Yo ahí, con mis nalgas famosas en pleno proceso de inspiración divina. ¿Y qué hizo Amaia? ¿Montar un cristo? ¿Sacar el hacha de cortar troncos?

¡Qué va! Es vasca. Es práctica. Hizo la maleta, se fue a Donostia y le presentó un *Business Plan* a mi marido.

Al final, oye, todos contentos. Roberto se lo pensó cinco minutos. Miró el mercado, miró sus cuentas y dijo:

Mira, yo no quiero ver el culo de mi mujer... a no ser que sea en pintura.

Así que aquí sigo. Yo pinto, Txema empuja, Amaia gestiona y Roberto vende. Tenemos el monopolio de las nalgas en el mercado del arte contemporáneo vasco.

¿Inmoral? Puede. Pero escuchadme bien: después de diez años cogiendo llamadas de gente infartada, si me tengo que ganar la vida con el culo en pompa en un valle del Baztán, ¡ni tan mal, oye! ¡Ni tan mal!

¡Eskerrik asko!


Pequeño homenaje personal a Otto Mueller para terminar.

jueves, 15 de enero de 2026

GAVIOTAS

 El 13 de julio de 1998 me pegué un empacho de Luis García Montero, estaba mal. Me había traído el viento un golpe de nostalgia de un paréntesis estúpido de mi vida, en que creí estar enamorado de verdad, un espejismo absurdo, un puro espejismo - también lo he pensado con t -. Escribí unas líneas poco después que hoy ilustro y completo con Nano Banana y Gemini... lo de la IA y Donostia es una chapuza evidente.

A LO LEJOS…

En el pais de los vascos, para el día de la virgen marinera del Carmen y no estás. La calzada empedrada de tu espalda la caminan otros dedos. Las colillas de tus pechos las apuran otros labios... Yo me apoyo en el atractivo vacío, mientras las gaviotas silenciosas planean en el viento. Punta Monpás tiene un mostacho blanco, No hay cuerpos desnudos en la arena -alguna vez en un espejismo me pareció verte pero nunca eras tú en los catalejos-, sólo negros adolescentes en sus tablas como animales marinos otean en espera de la mejor ola que tampoco llega nunca. Y ahora, el sonido de la resaca apenas tapa la música que pongo repetidamente -estos franceses de toda mi vida que ponen sus palabras como siquiatras alcohólicos a mi servicio-. Un velero entre las rompientes se escora con peligro. Cojo los catalejos una vez más: se llama "Zigor". Las gaviotas ya no están mudas, quizá se rían de mí, porque parece que te llamen…

El eco de la traición tiene un sabor a salitre y a tinta de periódico viejo. En la  Zurriola, el aire pesa como una confesión que nadie se atreve a pronunciar en voz alta. Las gaviotas gritan tu nombre con esa crueldad de quien conoce de memoria mis derrotas. Ya no me sirve el refugio de los cantautores franceses; sus voces son ahora ceniza en el mismo cenicero donde tú olvidabas las horas. Me pregunto en qué redacción estarás dictando ahora la verdad, tú, que has convertido nuestra historia en una noticia de última hora, en un titular de sucesos que ya no me pertenece.

Miro el Zigor luchar contra el oleaje. Es un barco pequeño, obstinado, casi ridículo en su empeño de no hundirse. Me parezco a él: un casco golpeado por la desidia y una vela que todavía guarda el rastro de un viento que ya no sopla. Pero incluso el mar más amargo termina por devolver lo que no le pertenece a la orilla.

Bajo los catalejos. El metal frío me deja una marca circular en el pómulo, como una medalla al mérito por haber mirado demasiado tiempo hacia el lugar equivocado. Punta Monpás sigue allí, indiferente a mi naufragio personal, y los surfistas siguen esperando esa ola perfecta que, ahora lo entiendo, no es la que llega, sino la que uno decide surfear a pesar de todo.

Ya no quiero ser el espectador de tu ausencia. Me aparto de la barandilla y el vacío deja de ser atractivo para volverse, simplemente, aire. Entro en el salón, apago la música de esos alcohólicos franceses y dejo que el silencio del apartamento sea el primer folio en blanco de una crónica distinta.

Me pongo la chaqueta de lino, la que tanto te gustaba y que ahora solo me gusta a mí. Bajo las escaleras sin mirar atrás, con el paso decidido de quien sabe que la ciudad, a pesar de todo, sigue viva más allá de tu espalda. Cruzo hacia la calle San Francisco. Quizá en algún bar de Gros, alguien esté pidiendo un vino con la misma soledad que yo, esperando que un desconocido le pregunte por el nombre de un barco o por el sentido de una canción. Voy a buscar unos ojos que no sepan quién eres, una risa que no tenga el ritmo de tus exclusivas. Mañana será otro día de la Virgen del Carmen, pero hoy, por fin, ha dejado de llover en mi memoria.

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Otro de los papeles, he encontrado una tonelada, que no ardieron en la chimeneta de Villanúa. La arruga es bella, se decía en aquellos años de chaquetas de lino de Adolfo Domínguez, pero ella no las consideraba bellas porque las masacró con cirugía que no resultó nada estética. Cosas de la vida, de la vida de Gros. Ahora celebro más la Magdalena, la santa pecadora, que la Carmen, la santa pescadora. 
"Zigor" = castigo

lunes, 5 de enero de 2026

EN LA SALA DE ESPERA

A veces el algoritmo incomprensible me trae textos desde el túnel del tiempo, éste es del 15 de noviembre de 2001. Le he pedido a la IA que lo ilustre y que me lo traduzca al francés:


Français:

Elle se sentait terriblement déprimée en entrant dans le cabinet de l'avocat. La réceptionniste était habillée comme une de ces femmes qui traînaient devant le club de strip-tease du coin de sa rue. Elle se sentait encore plus déprimée, mais il lui fallait trouver une solution, et une amie lui avait recommandé cet avocat hors de prix. Cette pute – elle n'en doutait plus – lui a fait atteindre cinq bonnes minutes avant de lui prêter attention. Debout là, elle a dû supporter ses rires étouffés et ses commentaires au téléphone sur son week-end, jusqu'à ce qu'elle lui dise enfin de s'asseoir dans une salle d'attente climatisée. Elle a senti le bout de son nez geler et a réprimé un éternuement tandis que la traînée répétait sans cesse ses rires, ses commentaires, ses week-ends, ses détails insignifiants… à d'innombrables auditeurs à l'autre bout du fil. Elle s'imaginait que sa vie passerait entre ces mains aux faux ongles, que ses papiers seraient examinés par ces yeux maquillés au rouleau, et que peut-être ses données les plus intimes seraient pressées contre ces seins débordant d'une structure de soutien évidente… L'angoisse lui montait à la tête et commençait à lui couler par le nez, sous forme de morve qui ne gelait pas grâce au sel de ses larmes. Plus de dix minutes s'étaient écoulées depuis l'heure convenue, et le souteneur – elle était sûre que l'avocat était le souteneur de la prostituée – ne daigna pas la recevoir. Heureusement qu'elle avait emporté ce couteau de cuisine bien aiguisé dans son sac, au cas où.

Español:

Se sentía muy deprimida cuando entró en el despacho del abogado. La recepcionista estaba vestida como una de las que se asomaban a la puerta del puticlub de la esquina de su casa. Se sintió más deprimida pero tenía que encontrar una solución a su problema y una buena amiga le había recomendado aquel abogado carísimo. La puta –ya no dudaba que fuera una puta-, tardó cinco minutos de reloj en hacerle caso. De pie tuvo que escuchar sus risitas y comentarios al teléfono sobre el fin de semana pasado, hasta que le mandó sentarse en una sala de espera con aire acondicionado. Notaba congelarse la punta de la nariz y reprimía sus ganas de estornudar mientras que la golfa repetía una y otra vez risitas, comentarios, fines de semana, detalles estúpidos… a innumerables oyentes del otro lado de la línea. Pensó que su vida iba a pasar por aquellas manos de uñas artificiales, sus documentos iban a ser examinados por aquellos ojos pintados a rodillo y posiblemente sus intimidades se apoyarían contra aquellas tetas que desbordaban por encima de un andamiaje evidente… La angustia estaba ocupando su  cabeza y se empezaba a escapar por su nariz en forma de mocos que no se helaban porque la sal de sus lágrimas lo impedían. Habían pasado más de diez minutos de la hora concertada y el chulo –estaba segura que el abogado era el chulo de la zorrona-, no se dignaba recibirle. Menos mal que, por si acaso, había traído en el bolso aquel cuchillo de cocina tan afilado.

domingo, 23 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 41

Primer final

Imagen generada por IA
Este es el final en el guion pero en esta versión - gracias espontáneos colaboradores -, hay una secuencia más que es el capítulo siguiente y éltimo.
La historia comenzó a escribirse en una SECUENCIA INICIAL


Más tarde ese mismo día, deben ser las 22 horas pasadas, en la estación de tren de Donostia, Julián, el amigo de la adolescencia de Aitor, está en el andén observando las vías en dirección Madrid cuando Aitor llega, vestido como antes, ahora sin corbata.

- Se te ha escapado el cercanías de Hernani hace más de 5 minutos.

- No se me ha escapado. Voy a coger el sudexpreso para París aquí, en vez de en Hendaya, no me apetece dejar abandonado un coche allí, en el aparcamiento.

- ¿Y el equipaje?

Aitor se toca el bolsillo del pantalón donde hay un bulto inconfundible.

- No hay mejor equipaje que un buen billetero.

(Continuará)

lunes, 22 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 18

Basado e una secuencia de un guion de un largometraje que jamás fue rodado.
La historia comienza AQUÍ

 Correr bajo la lluvia hasta la estación, buscar el abono en el billetero aceleradamente en el andén, las vías vacías, unos pocos pasajeros sin prisas, junto al torno de lectura de billetes hay un tipo detenido que mira hacia el fondo de las vías en el sentido hacia Madrid y cruza su mirada con la de Aitor.

- ¡Julián! ¿Qué tal estás? Siempre te veo por la estación y como suelo andar con prisa no me paro a hablar contigo…

En realidad, Aitor ha procurado evitarle desde que le vio la primera vez, Julián era raro en la adolescencia cuando coincidieron en el colegio.

- Sí, ya veo que sueles llegar en el cercanías de Brínkola a Irún que llega a las 8,37 de la mañana y te sueles ir en el cercanías de las 19,28 de Irún a Brínkola pero hoy estás aquí a las 19,32.

- Pero para coger el tren de las 19,44 hasta Hernani, al mediodía cojo el de las 13,31 para ir a Hernani y llegó aquí en el de las 15,45 hora de llegada… para que tengas la información completa.

- Pues hoy te toca la máquina 1202 que es un automotor eléctrico 432, fabricado en Beasain por Caf el año 1998

- ¡Hostias, tú! Yo creía que trabajabas en el Aquarium de toda la vida, no sabía que estabas en Renfe.

- Soy biólogo marino y sigo trabajando en el Aquarium pero me gustan los trenes y siempre que tengo un rato libre vengo a la estación a ver los trenes, los conozco, y conozco a los maquinistas. A veces monto en la cabina, hace poco vine desde Alsasua a Donostia en la cabina del Talgo 7, aún me tiemblan las piernas de la emoción.

- ¡Toma, tú! ¡Qué afición! Pues la biología marina también me parece apasionante…

- Apasionante

- Parece que estás harto de los peces ¿Qué haces en el Aquarium?

- Ahora estoy poniendo nombre en euskera a todas las especies que puedan existir en el mundo marino y que no tengan nombre en euskera.

- ¿Y eso por qué?

- Porque una fundación de ésas nos ha dado una subvención por hacerlo.

- A mí siempre me ha intrigado que haya peces de agua dulce, peces de agua salada, peces que viven un tiempo en agua dulce y otro tiempo en agua salada… esas cosas, eso me parecía que era la biología marina.

- Puede, pero no es lo que yo hago.

- Ya voy a cruzar al andén que va a llegar mi tren... una cosa que siempre me ha intrigado desde niño ¿Qué le pasa a un pez de agua salada, un panchito del puerto, si lo meto en una pecera de agua dulce?

- Que agoniza y muere.


Aitor se despide afectuosamente de Julián tomando la decisión de seguir evitando hablar con él en lo sucesivo.


Imagen generada por IA
Continuará

domingo, 7 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 14

Imagen generada por IA

Esta historia es parte de la novelización de un guion de largometraje nunca rodado.

EL COMIENZO DE ESTA CRÓNICA DE HERNANI

El tren de cercanías permite leer, oír música en auriculares, saludar a gente, a veces hablar con otros viajeros, escuchar conversaciones ajenas… el trayecto es corto entre Hernani y Donostia, apenas 10 minutos, tiempo que se pasa rápido para Aitor, que alterna el tren con el coche en función de la agenda del día, ni la vivienda de Miren ni su despacho están lejos de las respectivas estaciones, el apeadero del centro de Hernani está cerca de la zona de bares, el apeadero de Gros se sitúa en el corazón del barrio, posiblemente el más vivo de Donostia, así que el coche de Aitor se quedaba aparcado en Hernani cada vez más, lo que le permitió vender una plaza de aparcamiento subterráneo que poseía en Gros al precio de un castillo en España.

Después de la jornada de tarde, los trenes que salen de Donostia van abarrotados cuando cierran oficinas, comercios, centros escolares... un poco más tarde se puede coger un tren en el que haya asientos, Aitor procuraba coger el tren siguiente a las horas punta y leer brevemente en un libro electrónico, a veces reaccionado con una sonrisa a lo que le hacía vivir la lectura, porque Aitor se podía concentrar y pasarse de estación con cierta frecuencia, lo que le hacía esperar, a veces el tren de regreso en Andoain o en Ategorrieta. 

En uno de esos regresos a Hernani, Hernani centro porque Miren le esperaba en el recorrido habitual de bares, Aitor estaba sentado junto a la ventanilla leyendo unas aventuras africanas de Wilbur Smith, en el asiento del lado pasillo, a su lado se sentó una joven de unos 20 años de edad que, mientras escribía y leía en su móvil, charlaba con otra joven de su misma edad sentada enfrente sin preocuparse en forma alguna si su conversación podía interesar o molestar a los otros viajeros.

- ¿Si me juras que no se lo dices a nadie te cuento una cosa? - dijo la que se sentaba al lado de Aitor al arrancar el tren -.

- Te lo juro, ya sabes que todo lo que me cuentas, no sale de mi boca – respondió la otra sin levantar su mirada de la pequeña pantalla -.

- Pues mi prima Yolanda, la hija de mi tía Juanita, la hermana de mi madre, tiene un novio senegalés.

Inevitablemente este titular hizo que Aitor, como otras veces, dejará de seguir las peripecias del traficante de colmillos de elefante, no en Senegal, sino en el Transvaal.

- ¿Ya se ha aburrido del ertzaina? No le ha durado nada. Éste será negro ¿No?

- Pues claro es senegalés de Senegal y… ¿Sabes algo más?

La interpelada levantó un poco la cara.

- ¿Qué?

- Que es verdad que los senegaleses la tienen grande.

Aitor se acordó del chiste del senegalés que meaba desde un puente a un río pero lo borró rápidamente de su mente, molesto por este reflejo racista de su cerebro. 

- ¿Te lo ha dicho Yolanda?

- Pues claro se lo he preguntado en cuanto me lo dijo en secreto, porque esas cosas no se van contando por ahí…. Y tengo una foto ¿Quieres verla?

- ¿Del negro?

- Claro, se la sacó Yolanda, mira.

Teatralmente, la prima de Yolanda le mostró la pantalla de su móvil a su compañera de viaje, que se carcajeó inmediatamente.

- Si éste es el negro del whatsapp

- Esto es broma, pero lo de Yolanda y el senegalés es verdad, pero secreto secreto, no se lo digas a nadie, que en el pueblo no lo sabe nadie.

- Callada y punto en boca

Esta frase coincide con la llegada del tren al apeadero de Hernani centro, Aitor les pide paso pero ellas también se levantan y bajan con otros viajeros, más bien viajeras, dejando el vagón prácticamente vacío.


Continuará

OTRO FOLLETIN


lunes, 25 de agosto de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 10

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Esta historia es una especie de novelización de un guión cinematográfico jamás rodado

ESTA HISTORIA TIENE UN COMIENZO


Aquella misma tarde del encuentro con Aitor en la calle Urbieta, ella le telefoneaba, quedaron a las 8 de la tarde en una cafetería de la calle Zabaleta en el barrio de Gros, un establecimiento con cierta elegancia y butacas cómodas donde pudieron ponerse al día, mintiendo lo necesario, esto es mucho, de sus vidas durante el largo tiempo en que no se habían visto e incluso de mucho antes, porque, en realidad, no se conocían de nada, sin embargo, consiguieron unir recuerdos comunes, episodios en los que habían coincidido en Hernani o en Donostia o en los sanfermines de Pamplona y también buscar conocidos y amistades que les vinculaban en cierta forma, en principio,con la ayuda de un gin tónic, sin abordar la actualidad de cada uno, todo era hablar del pasado, del camino que habían recorrido desde la infancia a la cuarentena, pasando por sus encuentros esporádicos en un frontón de Iparralde y en el Palacio de jUsticia.


Aitor se sentía un poco guía porque Miren, según decía, había vivido en Irlanda y Madrid, siguiendo los traslados laborales de su marido, sin apenas regresar más que en vacaciones de verano y navidades por Hernani, él apenas se había dado cuenta que Miren había bebido todo su combinado y la mitad del otro, el de Aitor. 


Un poco de hambre les llevó a un bar gallego del barrio hacia las 9, ya de noche, sentados en una mesa cerca de la barra, comieron raciones y bebieron vino, una botella de albariño, mientras hablaban y hablaban, en esas conversaciones ansiosas que los jóvenes tienen a veces durante noches enteras, pero ellos no eran ya jóvenes, sobre todo Aitor, los cuarenta de edad habían quedado atrás o, en el caso de Miren, estaban muy cerca o muy recientes.


- Pues aquí estoy de vuelta al pueblo, a pasar una temporada sola, como una ermitaña, necesito ordenar papeles de familia y necesito ordenar ideas.


- ¿Y cómo se llamaba el entrenador? ¿Albert? ¿Y Albert no ha venido?


- Está ocupado, siempre está ocupado, no se ocupa de mi para nada…


- Su trabajo es muy estresante, lo tuyo no será para tanto


- … por eso nos hemos separado y me he venido a tomar distancia y pensar.


- ¿Te divorcias?


- Pues claro, la cadena perpetua no existe.


Hasta que salieron a la calle, después de pasar por el baño para aclararse la boca, Aitor no le besó en la boca, a pesar de la limpieza, el beso sabía a pimentón de la Vera y orujo de San Pedro de Sarandón pero a ninguno de los dos les importó y lo repitieron varias veces mientras iban hacia el loft de Aitor que no se encontraba muy lejos, el camino no fue en línea recta, las piernas les hacían avanzar en slalom como si fuera cuesta abajo y tropezarse, lo que provocaba nuevos besos. Abrir las puertas no fue fácil, fue más fácil encontrarse los dos desnudos en la cama, recorrerse el cuerpo con sus manos, sus labios, sus lenguas, sus dientes - ella le mordió varias veces y en varios puntos de su anatomía -.


En la cama había más de baile que de coito en su juego amoroso, los dedos competían en buscar en los genitales del otro la máxima excitación mientras se babeaban sus bocas hasta que en decúbito supino la verga de él penetró hasta el fondo y en la penumbra se quedaron súbitamente quietos, ella encima puso las manos sobre los hombros de él mirándole con los ojos muy abiertos, él tenía sus manos en las posaderas de ella, observando su silueta recortada contra el techo claro, el vino provocaba en él que la viera como una sombra chinesca y Aitor sin moverse empezó a recitar los versos de Neruda: “Ebrio de trementina y…” sonó un teléfono móvil, Miren, sin descabalgar, maniobrando para no dejar salir el pene, lo cogió de la mesilla, donde, al parecer, lo había dejado.


- Hola, cariño… sí, estoy en San Sebastián, con Aitor.


Aitor sintió que su erección se encogía unos milímetros, Miren también pero, mientras atendía al teléfono, empezó un suave movimiento obstátivo de todo intento de retirada y aunque Aitor boqueaba quieto, sin emitir palabra, arqueando las cejas, sintiendo la presencia marital en su cerebro, la naturaleza, que es así de caprichosa, llevó su erección de nuevo a un punto de retorno difícil.


-  Hemos tomado pintxos y bebido vinos, estoy tan cansada, que me voy a acostar enseguida, besitos cariño.


Miren, después de comprobar que se había quedado bien colgado, dejó caer el teléfono sobre el montón de ropa del suelo.


- No se quiere enterar. Tú sigue diciéndome eso tan bonito que estabas diciendo.


Ella comenzó a cabalgar a un ritmo en aceleración, mientras Aitor se concentraba en la poesía del chileno.


- Ebrio de trementina y de largos besos, estival, el velero de las rosas dirijo, torcido hacia la muerte del delgado día…


Momento en que la eyaculación le sacudió y Miren le mordió en un pezón a la vez que contraía todos los músculos vaginales hasta arrancarse de su interior una sensación suficientemente placentera.   


Durmieron bastante, ninguno de los dos tenía prisa por la mañana, hicieron el amor varias veces, eufóricos del reencuentro y con el entusiasmo de los primeros momentos de una relación. Miren le tranquilizó a Aitor, lo de su marido estaba arreglado, de hecho ella había traído todas sus cosas personales a la vivienda que adquirieron en Hernani y le dijo que habían acordado que fuera solo para ella, lo que pasaba es que era ella, aconsejada por su abogada, la que iba de víctima – él había confesado una infidelidad con una empleada de la empresa que tenía -, y de que había querido salvar su matrimonio por lo que la relación con Aitor – “Espero que esto no sea un polvo de una sola noche”, le dijo en la ducha compartida -, debía permanecer oculta mientras no se firmasen los acuerdos y documentos del divorcio en trámite. Todo era mentira, Aitor se lo creyó más o menos pero Miren tuvo que pedalear mucho para que la realidad se fuera pareciendo a lo que había contado impulsada por la oportunidad de dar un volantazo a su vida… una noche de amor se parece poco a un mes de amor, menos a un año de amor y nada a un lustro de amor, los humanos no venimos con libro de instrucciones y nos creemos lo que soñamos despiertos con agujetas en los muslos de haberlos tenidos separados, en el caso de ellas, y con rozaduras en el bauprés de haber dirigido la nao por la estrecha bocana del puerto del amor - un poco de poesía del siglo XIX -, con más ansia que destreza, en el caso de ellos.

Continuación

Esta secuencia tiene otras versiones LECTURE DE NERUDA EN CLOWN

miércoles, 20 de agosto de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 9

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Esta historia es una especie de novelización de un guión cinematográfico jamás rodado

Este cuento empieza en
 

Miren es una buena chica, siempre lo ha sido. Acabada la escolaridad obligatoria tuvo que ponerse a trabajar, la familia no podía permitirse alimentar bocas que no contribuyesen a los ingresos y los resultados escolares de Miren no daban para una beca que aliviase los permanentes números rojos de aquel hogar obrero. Empezó pronto en el comercio donostiarra, en una tienda de alimentación, en un supermercado, en una boutique… fue cambiando de trabajo, salarios bajos para horas incontables a pesar del convenio colectivo. Encontró su nicho laboral en las tiendas elegantes de ropa, comercio que abunda en la capital guipuzcoana, donde las cadenas internacionales, nacionales y locales se disputan en el mercado, ocupando las mejores ubicaciones del centro de la ciudad. Encargada de tienda en una de las cadenas familiares locales, llevaba la rutinaria vida del tren de cercanías por la mañana desde Hernani, jornada laboral matutina, el pincho y el vino del mediodía en la pausa, jornada laboral vespertina y tren de vuelta a casa… descanso semanal el lunes, vacaciones en Ibiza con otras amigas empleadas, dejarse invitar al pincho y al vino por los « babosos » en uno de los bares del centro de la ciudad próximo al puesto de trabajo, dejarse sobar por el « novio este que tengo » los domingos a la noche en el coche, desmadrarse en Ibiza y dejar la virginidad en una cala pedregosa en aquella isla, incluir en la rutina dominical un precipitado coito de parte trasera de coche  a la vuelta de aquellas vacaciones, en primavera y verano dar una vuelta con la cuadrilla por los bares de Hernani entre la llegada en tren y la retirada nocturna « que mañana hay que levantarse »… hasta que se encontró con Albert Murray Jr. en una de aquellas vueltas con la cuadrilla en las fiestas de San Juan.

Albert Murray Jr., hijo de Albert Murray y nieto de Albert Murray, natural de Limmerick había llegado a Madrid llamado por su padre. Los Murray eran una familia cervecera, fabricaban cerveza artesanal en el pub que regentaba el abuelo, pero el padre de Albert se dedicó al comercio de la cerveza con cierto éxito, el crecimiento del negocio le llevó a la exportación de productos agroalimentarios, cerveza y whisky, hacia España, en un momento determinado la exportación se convirtió en importación desde España y se estableció en Madrid, dejando a su mujer e hijos atrás, una secretaria de La Latina que sabía inglés supo darle la ternura necesaria para que su nostalgia fuera más llevadera.

Albert Murray junior estudiaba y jugaba a rugby en Irlanda, talonador duro e inteligente que nunca destacó en su breve carrera porque le faltaba liderazgo y comunicación, cualidades imprescindibles en su puesto en el equipo, dejó el rugby con 18 años cumplidos. La cerveza cortó su carrera de forma repentina, un camión de reparto colisionó por detrás con el coche detenido en un semáforo en que estaba Albert, la lesión cervical subsiguiente aconsejó que no siguiera en la melé. Resistió la tentación de hacerse árbitro y empezó a colaborar con equipos escolares como ayudante de entrenador. La llamada de su padre le quitó la idea de hacerse entrenador profesional por el momento. En España estuvo unos años en la oficina de su padre en Madrid, su padre era comercial, él no, él llevaba el orden y el control de ingresos y gastos. Albert Murray Sr se sentía mal con su hijo al lado cumpliendo años y no haciendo otra cosa que trabajar demasiado cerca de él y entrenar a adolescentes por colegios madrileños, así que decidió abrir una sucursal en el norte, en Hernani y poner a su hijo al frente, con 30 años cumplidos, todo un señor

Llegar a Hernani, darse una vuelta por el local industrial alquilado, asomarse al campo de rugby en Landare Toki, ser invitado a conocer el pueblo, al sexto vino encontrarse emparejado a una loca veinteañera que se ríe de todo y por todo… 

Miren, desinhibida a última hora de la noche, calentó las hormonas gaélicas aquella noche lo suficiente para que Albert empezara a encontrar normal invitarla todas las noches a todo a partir del día siguiente y que fuera Miren la que le encontrase un piso amueblado en alquiler, donde ella iba algunas noches para que no se sintiera muy solo. Miren seguía con su marcha, el alcohol le daba un puntito divertido, según decían sus amigos, así que Albert aceptaba que hiciera risas con amigos que ella encontraba en cualquier fiesta, Miren tenía muchos amigos en esos momentos de diversión. Al cabo de un año, todo Hernani sabía que eran novios y luego vino la boda, a los cinco meses de ésta, en un hospital universitario de Galway, nació otro Albert que, al salir, cerró la puerta para nuevos embarazos o quizá un médico negligente lo hizo. 

Miren dejó de trabajar en Donostia, su clientela de pijas donostiarras todo el año y de pijas madrileñas en verano no la echó de menos aunque la besuquearon mucho cuando dimitió de su trabajo. No dejó de trabajar por cuidar al niño, sino porque la pareja tuvo que irse a vivir a Madrid, a Majadahonda, para poder atender el negocio paterno cuando el niño ya tenía cinco años. Una hemorragia cerebral, sobrevenida mientras se bañaba en una playa del Mar Menor con una secretaria de Malasaña, dejó hemipléjico al viejo irlandés y también más insoportable que antes.  La reina vasca de Majadahonda se hizo enseguida a la vida de la corte, algunas clientes le abrieron sus puertas sin problemas, el dinero de la cerveza irlandesa le daba títulos de nobleza, aquellos contactos hicieron que Albert Murray estuviera agradecido a su mujer, su mejor inversión en relaciones públicas, nunca había tenido tantas amistades y en tan amplios estratos de la sociedad. El niño fue convenientemente internado en Irlanda y al cuidado de su abuela, como su padre lo había sido. Madrid tiene mucha vida, es la verdadera ciudad que nunca duerme, Miren y Albert estaban en todos los eventos y no estaban nunca solos, porque solos hacía tiempo que no tenían nada que decirse y, lo que era más preocupante, nada que hacerse aparte de planes para no estar solos.

Los veranos, mientras Albert se quedaba trabajando en Madrid, Miren se iba unas semanas a Hernani con el niño, ya un joven imberbe, para sumergirlo en la cultura vasca. 

Solo en su casa inmensa de Majadahonda, llamaba todas las noches al teléfono de Miren, ella respondía con su voz pastosa, la mitad de las veces con la alegría del comienzo de la noche de fiesta, la otra mitad con el mal genio del final del día de fiesta… Por la mañana, delante del espejo, Albert meditaba un momento, un breve momento.

- Why does my wife lose her panties every time she drinks?


Continuará

jueves, 14 de agosto de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 7

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Esta historia es una especie de novelización de un guión cinematográfico jamás rodado
 Comienzo del relato

Pasó más tiempo, el despacho de abogados de Aitor iba bien pero su matrimonio iba mal, el amor conyugal pareció acabarse con la “parejita”, en cuanto hubo niño y niña en el hogar, el amor mutuo se esfumó y ninguno de los dos hizo nada para volver a encender el fuego, así que más o menos de mutuo acuerdo, ella se quedó con el patrimonio y Aitor se fue a vivir a un “loft” del barrio de Gros.

Lo del “loft” era en realidad la parte trasera de un antiguo taller de coches desaparecido como tal, ahora un  bazar oriental se ubicaba en la delantera y aquella especie de gran alcoba había sido convertida en vivienda sin ningún tipo de permiso legal por un familiar de Aitor que se la vendió a precio de primo. Aitor continuaba empadronado en lo que fue la vivienda común del matrimonio y los fines de semana y vacaciones que le tocaba estar con sus hijos o los pasaba en la habitación de invitados de lo que fue su casa, su ex se iba, o en casa de los abuelos de los niños, se llevaba bien con sus padres y con sus suegros, incluso mejor que su ex, o se llevaba a los niños a esquiar en invierno y a una playa francesa en verano, lo que le permitiera su economía, resentida por la quiebra de la sociedad matrimonial.

 Aitor ligaba a veces, no mucho, no encontraba una relación duradera, muchas de sus relaciones eran de una noche. De noche el apartamento de Aitor, desprovisto prácticamente de luz natural, un ventanuco a patio por toda ventilación, podía pasar por una suite de buen hotel, al amanecer, cuando el alcohol se ha evaporado y el aliento de dragón del compañero de lecho nos vuelve a la realidad y a la luz natural, que no se percibía desde aquel zulo, el estudio era deprimente sin ninguna duda. Pero Aitor no se daba cuenta, le gustaba la luz artificial constante, la tranquilidad del sitio le resultaba confortable, una mujer de limpieza pasaba una vez a la semana, manteniendo el nivel de suciedad a una altura soportable… alguna de sus relaciones, más duradera, intentó darle un aire de hogar pero renunció inmediatamente - allí se marchitaban hasta las flores de plástico -,  tampoco ninguna consiguió que él llevase su cepillo de dientes a otro sitio, otro sitio en el que poder compartir una vida.

A Aitor le gustaba ir andando al Palacio de Justicia de la calle San Martín en Donostia, donde reside la Audiencia Provincial, iba por la Avenida, la Avenida de la Libertad, calle principal de la ciudad hasta la barandilla que fija el límite entre la ciudad y la playa de La Concha, luego seguía el paseo unos cien metros hacia la izquierda, babor solía pensar, y nuevamente se introducía entre calles, cruzaba la calle Zubieta y luego la propia calle San Martín, ambas con tráfico muchas veces atascado y conductores enfadados con la vida, para llegar al edificio de la Audiencia. Pocas veces atajaba por la calle Urbieta, solo cuando iba retrasado a algún acto procesal que, a su vez, se iba a retrasar, los abogados corren para esperar en las salas de pasos perdidos de los tribunales, es uno de sus deberes fundamentales.

Habían pasado unos años, quizá diez, quizá quince, una mañana de primavera avanzada, Aitor caminaba a una vista en una de las salas de la Audiencia y se detuvo en el último paso de peatones de la acera derecha de la Avenida, un coche se detuvo al borde del paso cebra a pesar de tener luz verde y ámbar, sin importarle el claxon del que le seguía. Quien conducía el vehículo, asomó medio cuerpo por la ventanilla:

-¡Pasa poeta, que no te voy a atropellar!

Era Miren, con un pelo distinto, algún peluquero loco le había metido la cabeza en una centrifugadora de pintura blanca, y una risa franca. 

- Me ahogo en la resaca de tus ojos de sirena… -empezó el abogado, como retomando una conversación interrumpida brevemente -.

- ¿A dónde vas? Que te llevo – El coche de detrás maniobró, soltando improperios a los dos, y avanzó en cuanto el semáforo se puso en verde -. 

- A la Audiencia, voy más rápido andando, pero dame tu teléfono que te llamo.

- Prefiero llamarte yo, pero no tengo aquí para apuntarlo.

- Los abogados siempre llevamos tarjetas – Una tarjeta de visita apareció en su mano para pasársela inmediatamente a Miren por la ventanilla -..

Los coches de detrás se impacientaban y Miren tuvo que arrancar e irse, mientras Aitor se echaba a correr para no llegar tarde al juicio que empezaba en breve teóricamente. La vista se supendió por causas de fuerza mayor, obligando a los citados, alguno había venido de Madrid y otro de Oviedo, a perder su tiempo y dinero porque el Magistrado Ponente se había ausentado a un curso de formación en nuevas tecnologías, previsto desde hace tiempo pero que nadie había tenido ocasión de darse cuenta que coincidía con aquella vista señalada.

Sigue en

 

jueves, 5 de junio de 2025

RECUPERAR EL YETI



Me llamaban Antontxo, todo el mundo me llamaba Antontxo y yo respondía por ese nombre – mis dos hermanos mayores me llamaban Antoine pero eran la excepción -, nombre que me diferenciaba de mi padrino el tío Antonio, Antxón entre sus hermanos, hermano pequeño de mi madre. 

El padre Labaca era profesor de Historia del Arte en el colegio de los jesuitas y un día de mi adolescencia, tendría yo 14 años o así, me dijo algo así « Un tipo como tú, con toda la barba ya, no puede seguirse llamando « antoñito » ¿Qué es eso de Antontxo ? O te llamas Antonio o Antxón, si prefieres pero ya no eres un niño y, si te dejas seguir llamando Antontxo en este país, vas a tener 70 años y te seguirán llamando Antontxo ». Así que empecé a identificarme a mí mismo como Antxón.

Por la misma época de juventud iba los veranos al campamento del Colegio en el Valle de Oza y en el Valle de Belabarce, donde me hice amigo de los hermanos Fernando y Enrique Martínez Stinus, muy montañeros, con los cuales iba alguna vez a otras excursiones durante el curso, pequeñas cimas guipuzcoanas y grutas de los alrededores. Enrique comentó un día que los compañeros de curso nos llamaban los yetis a nuestras espaldas.


Un día me lo dijeron a la cara en el vestuario del colegio después de gimnasia o de algún entrenamiento – jugaba en el equipo de hockey-sala del colegio -, alguien exclamó, al verme desnudo, « Pareces el yeti ». Me pareció bien, el yeti era un personaje simpático, se asomaba los veranos en los periódicos junto al monstruo del lago Ness para rellenar las páginas carentes de noticias, aparecía a menudo en las historietas dibujadas como un personaje secundario, incluso había un tebeo inglés, difícil pero no imposible de comprar en Donostia, donde protagonizaba sus propias aventuras… me puse a escribir cuentos con el yeti de protagonista. Mis compañeros de la sección de letras del colegio me llamaban el yeti y no me molestaba, el apodo se extendió a la cuadrilla con la que perseguíamos a las primeras chicas los domingos después del fútbol, los festivos y las vacaciones, era un apodo cariñoso, íntimo, no se me llamaba así en público. También me siguió en el equipo de hockey sobre hierba. Incluso mi madre me decía « Dejas la ducha llena de pelos, como un yeti ».


Luego vinieron la universidad, el rugby, el teatro, las chicas… a éstas, cuando me decían que parecía un oso de peluche, les tenía que corregir « un oso no, el yeti ». La vasca aprovechaba para hablarme del basajaun, personaje con el que siempre he tenido una buena conexión.



Sé que, junto a otros motes, mis alumnos también me han llamado el yeti durante mi carrera de profesor universitario. Y alguno de mis socios abogados, cuando he reaccionado de una forma inesperada ante alguna conducta de él, me ha espetado « Ya está el yeti, el solitario de la montaña salvaje ».



Mi paso por el hospital ha recuperado al yeti que hay en mi. Ponerme electrodos y arrancarlos, los esparadrapos, las perfusiones… me arrancan pelos y alaridos, las sanitarias – el sanitario sigue siendo excepción-,  me volvían a comparar con el oso y yo volvía a hablarles del yeti durante esas sesiones de sufrimiento necesario en las habitaciones hospitalarias.  He tenido que pasar la máquina de afeitar a fondo por la zona de la operación y alrededores antes de pasar por el quirófano la semana pasada. Unos días después, el yeti va recuperando su pelaje. 

Y además la IA produce unas imágenes del yeti que me gustan, como ésta del yeti en Gipuzkoa:




miércoles, 21 de mayo de 2025

LLÉVATELA

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Jon Galtzagorri pasa caminando por las calles desanimadas de la ciudad camino de la panadería y de los periódicos cotidianos en papel. Está ensimismado en sus pensamientos y le tienen que tocar el claxon desde un autobús de línea en el semáforo para que atraviese cuando llega la luz verde a los peatones. Si pudiera leerle sus pensamientos, que como soy su autor, puedo escribirlos antes de leerlos, me parece que sé lo que piensa, con su sonrisa triste, el pan y la prensa bajo el brazo, el aire de la Zurriola le sorprende frío en el cruce de calles entre Zabaleta y Bermingham.

- Un bolero de Armando Manzanero « Llévatela » es una de mis canciones favoritas desde hace muchos años. Creo que la primera vez la escuché a Moncho en una televisión y la letra se sincronizaba perfectamente con mi situación sentimental del momento, yo debía de tener casi 50 años. Mi situación atribulada duró lo que tarda en subir la marea en la playa de la Zurriola en una luna con bajo coeficiente pero la canción con su música pegadiza y su letra descriptiva, un poco machista inevitablemente, se ha quedado adherida a mis células grises… Azares de la vida, al acabar una novela recomendable « El anarquista que se llamaba como yo » que me regaló un amigo navarro me ha dado por rebuscar información sobre los convulsos años de la dictadura de Alfonso XIII, no sé cómo me ha surgido un nombre que me ha recordado a aquella especie de relación sentimental de mi encuentro con el bolero y no he resistido la tentación de chismorrear en la red sobre ella y su vida actual, parece que está viva aunque se parece poco a su madre a su edad – siempre pensé que iba a ser una mujer madura hermosa pero es quizás una víctima de la nefasta cirugía rejuvenecedora -, y no sé si parece a sí misma cuando tenía 42 años, tanto por fuera como por dentro. Vive… no sé. 

Una ambulancia circula por el Paseo de Colón y hace sonar su sirena brevemente, interrumpiendo los pensamientos de Galtzagorri.

- Es duro leer las esquelas, muy duro a veces, pero leer y ver la vida zombi de un amor que pudo ser pero no fue, resulta doloroso. Así que... llévatela.

- ¿Qué dices ? – pregunta « cara despejada » desde el otro lado del mostrador, poniendo un café expreso al alcance de Galtzagorri - ¿Me llevo la taza ? ¿Quieres otra cosa, hoy ?

Jon Galtzagorri ni siquiera ha advertido de que ha entrado en el bar de costumbre, como todas las mañanas. No había gaviotas buscando tesoros en la puerta de entrada.


martes, 29 de abril de 2025

EL APAGÓN MILAGROSO


No tengo ni idea de electricidad, yo desconecto la luz del hogar para cambiar una bombilla desde que, creyendo haber desconectado la de la fachada para arreglar una lámpara exterior, un calambre enorme me hizo saltar de la escalera metálica de mano al suelo de la terraza. Tengo mi apuesta personal, como todos, sobre cuál es la mano que dejó la península a oscuras pero dejo que los expertos de verdad, los que trabajan calladamente en ello y harán un informe en su momento que será ilegible para mi, esos expertos sigan investigando, aunque sepa que la realidad siempre se acaba pareciendo a lo que se presente como « versión oficial », la realidad siempre ha sido maleable en manos del poder.

Desde siempre, el ser humano, este mono con taparrabos, necesita responsables de su desgracia, no acepta que las cosas pasan, pasan unas detrás de otras o varias al mismo tiempo, porque pasan y es muy fácil echar la culpa a los especuladores bursátiles, a los jesuitas, a los judíos, a los agotes, a los rumanos chatarreros o a uno o varios dioses o diablos, a los puteros socialistas, a los hijos de los flechas y pelayos… así que estamos entretenidos.

Mientras, me ha sorprendido desagradablemente una lectura breve de algo que yo ignoraba: las perlas que el Talmud y sus derivados sagrados dedican desde tiempos inmemoriales a Jesús, el Cristo y a su familia y amigos. Yo, que he hablado tantas veces de mi pertenencia a la cultura judeocristiana como algo inevitable ya que me nacieron en ella, y que mi relación con los evangelios, excelente literatura de ficción, ha sido de absorber sus valores y de practicarlos conscientemente, a pesar de mi materialista y cuántica visión del universo y de mi falta de optimismo sobre la evolución de nuestra simiesca especie, nacida de un cúmulo de cosas que han pasado sucesivamente desde que la materia y la antimateria existen. Pues esa incómoda lectura judaica, aprovechando el silencio de mis ibéricos corresponsales,  me ha resultado didáctica también para entender el nulo porvenir de los habitantes actuales de Palestina cuyo exterminio está próximo porque no les nacieron en el pueblo elegido, en el pueblo iluminado.

O sea que, este apagón, que probablemente se repita, es una de esas cosas que fastidian pero que inevitablemente van en el lote de lo que estamos adquiriendo con la evolución de la cultura que hemos llamado judeocristiana, antes dominante en el mundo y hoy en dura competencia con la zaristaexpansionista y con la maoconfucionista. Y solo un milagro o la extinción lo arreglará, no creo en milagros.


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miércoles, 19 de marzo de 2025

ANIVERSARIO

 


El otro día, alguien me denegó la mano con una expresión que me recordó un suceso que pasó hace 22 años :

N. que vive en I. y trabaja en SS en unión de su hermano R. que vive en H y trabaja en I se presentaron el 19 de marzo de 2003 antes de las 12 del mediodía en un despacho de abogados sito en San Sebastián. Una vez allí pidieron ver al abogado ANTXÓN. No se habían relacionado personalmente con este abogado desde la muerte de su padre R. Sr. ocurrida en agosto de 2001, ocasión en la que habían visitado su despacho por última vez y tampoco habían tenido incidente alguno previo con dicho abogado, amigo de su difunto padre y que en tal condición les había tratado con frecuencia en vida de éste.

Cuando el abogado salió, avisado de su presencia pero no de las imprecaciones que R. ya había lanzado contra él,  por la recepcionista E., para recibirles, sin precaución alguna por su relación amistosa previa, en la sala de espera del despacho, que se encuentra en su recepción y aislada del resto de las instalaciones. Una vez en el interior de la sala, R. le retiró la mano al abogado diciendo « No te voy a saludar, después de lo que nos has hecho » y N. le distrajo pretextando enseñarle unos documentos escritos en una letra pequeña lo que obligó a concentrarse en los mismos al abogado, momento que aprovechó R. para golpear violentamente en la sien izquierda al letrado así sorprendido que quedó indefenso, dado el punto de impacto, continuando la agresión sobre la víctima caída en el suelo en la mandíbula, ojo izquierdo, los dos lados de los parietales, cara y extremidades, acompañada de expresiones como “Muérete” y análogas, hasta que ANTXÓN fue auxiliado por sus socios alarmados por los gritos de A., otra empleada del despacho, mientras que N. permanecía sentada observando la agresión.

Los socios retuvieron a ambos hermanos hasta la llegada de la policía vasca que no les registró y se llevó detenido a R., mientras ANTXÓN fue trasladado en ambulancia al hospital donde fue intervenido de urgencia y donde permaneció hasta el día siguiente. 

Como consecuencia de la agresión ANTXÓN sufrió una herida en párpado superior y ceja izquierdos, esguince cervical, contusiones, traumatismo craneal, fue intervenido quirúrgicamente y precisó tratamientos médico, rehabilitador y sicológico, estuvo impedido totalmente 36 días para su trabajo y precisó 43 días para su estabilización lesional, presentando como secuelas definitivas pequeñas cicatrices en párpado y proximidades del ojo izquierdo y algunos vértigos esporádicos, además de que la agresión le rompió las gafas y empapó de sangre la pajarita que llevaba, dejándola inservible.


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domingo, 16 de marzo de 2025

LA POETA DONOSTIARRA MARTA MASSÉ PRESENTA EL LIBRO « LA NIÑA BARRO » EN MADRID



El recital de presentación de La Niña Barro está programado para el 29 de marzo a las 17 horas en el Aleatorio Bar, de la calle Ruiz, nº 7, Malasaña, presentado por Olaia Pazos y con la participación de Ángela Luis, Gaby Maciel y Elizabeth Sogorb.


LA NIÑA BARRO, libro de 92 páginas, editado por La Poesía Mancha de la editorial madrileña Ediciones Altera, p.v.p. 4,99€ electrónico, 13€ papel.

La obra de teatro « La Niña Barro », que Fronteiras Theatre Lab presentó hace 10 años en el verano de Edimburgo y que sigue de tournée mundial a ambos lados del Atlántico, es una pieza de teatro construida a partir de algunos poemas de la donostiarra Marta Massé, actualmente residente en los Países Bajos, y que llegaron a manos de una estudiante y profesora de teatro en la Queen Margaret University escocesa.

La directora de la compañía Fronteiras Theatre Lab es la brasileña Flavia D’Avila, que vive y trabaja en Edimburgo, que nos dice : « La Niña Barro me golpeó como un puñetazo en el estómago. No había llorado leyendo, bueno… nada en mucho tiempo. Me hizo llorar a mares, me hizo querer amarla y protegerla, me hizo tomarle la mano, me hizo pensar que yo era ella. Llegó directamente a mis propias heridas, tanto las viejas como las nuevas. A veces las hacía doler más, a veces ofrecía consuelo y sanación. Me di cuenta de que ella también estaba herida, rota y en lugares intermedios; pero también tenía este fuego interior que se manifestaba como puro instinto y curiosidad. Tenía esta increíble forma de abrirse al mundo, incluso cuando éste le hacía daño. »

Estas palabras pueden introducirnos en el mundo literario de Marta Massé que dio origen a aquella pieza meditativa y lírica que muestra el viaje de una mujer hecha de arcilla desde su nacimiento hasta la plena edad adulta, animando al público a pensar en lo que nos moldea como humanos a lo largo del camino. Evoca mitos de la creación e imágenes de adoración y rituales de fertilidad presentes en muchas culturas alrededor del mundo. La producción de Fronteiras Theatre Lab es interpretada por la actriz Elizabeth Sogorb y la performer Alexandra Rodes, ambas españolas, de Alicante.

Según Marta : « Esta colección de poemas nunca ha sido publicada antes ni completa ni a pedazos. Solo han pasado 14 años desde que le di su nombre por primera vez, una tarde de lluvia en Madrid que todavía recuerdo. Nunca imaginé un viaje semejante para nosotras ni imagino ahora mejores compañeras para hacerlo. Aquí dentro está mi niña al completo y, aunque el libro y la obra sean viajes distintos, son a la vez el mismo. Espero que las améis a ambas como las amo yo. »

jueves, 6 de marzo de 2025

EL FÚTBOL Y EL YETI


 El fútbol me aburre. El fútbol en la tele me aburre hasta hacerme dormir. Pero veo los partidos de la Real Sociedad, sobre todo los partidos que juega en casa, incluso, a veces los veo - con inevitables cabezaditas en medio -, hasta el final, desde esta distancia, 720 kilómetros. Y sufro, no sé por qué, pero sufro, pocas veces juegan bien en mi opinión, hacen pocos goles, regalan oportunidades al contrario, pasan el balón hacia su portero demasiadas veces, casi nunca matan el partido, es fácil que en el último minuto desperdicien ese gol de ventaja que tanto les costó hacer... Es mi equipo, son mis colores, mi amá me llevaba al viejo Atocha, la cuadrilla adolescente íbamos a la grada de Múgica o a la del mercado de frutas si llovía, llovía mucho entones, aquellos domingos de misa obligatoria y partido de cerrojo y campo regado mucho más obligatorios. Además jugué a hockey sobre hierba con aquellos colores hasta que pude hacerlo sin fastidiar la vida familiar. Bajamos a segunda, subimos a primera, ganamos liga, supercopa, copa... todos juntos. No me gusta el fútbol pero... es lo que hay.

martes, 31 de diciembre de 2024

EL BIDASOA NO ES EL MISSOURI



Vivir a 700 kilómetros al norte del Bidasoa, en la verde y brumosa Francia donde Panorámix perdió el caldero, no me impide seguir la actualidad diaria del reino de las españas, esa conspiración de los necios absurda y cacofónica que he conocido desde mi casual nacimiento, todos los nacimientos son un accidente, en el donostiarra barrio de Gros.

Una de las peores cosas de mi vida viajera siempre ha sido tener que explicar  mi país de origen a los extranjeros: la dictadura, el terrorismo, la transición, el aznarismo, la corrupción, los toros, el franquismo, Pedro Sánchez, la economía… Esa dificultad, la distancia histórica y cultural complica los puentes entre los interrogadores y el interrogado, se ha agravado últimamente con la presidencia del jupiterino Macron, la depravada conducta de los líderes empresariales galos – donan para reconstruir una absurda atracción turística parisina y desinvierten en el tejido industrial y agrícola que les ha hecho ricos -, el lepenismo racista de un tercio de los ciudadanos, la pérdida de los valores republicanos en la educación, la agonía de la sanidad pública…

Los franceses dicen que « siempre es más verde la hierba en el prado del vecino » y hablan con admiración de la habilidad de equilibrista de Pedro Sánchez, alto, guapo, culto y con idiomas, para liderar un gobierno de derecha civilizada europea con el apoyo de restos del frente popular, un cretino separatista inexplicable que vive en Bélgica – donde solo hay patatas fritas y mejillones -, los clérigos vascos que cantan y bailan al pie de los Pirineos… y, al final, tener una fuerte economía que tira del tren europeo con más alegría que el renqueante eje franco-alemán.

He prescindido de empezar a explicar España hablando de la banda del cura Santacruz, como lo hacía en tiempos de ETA despierta, o de la dictadura de Primo de Rivera, para justificar el bigote de inspector de hacienda del enano mental de la guerra de Irak, o del coño de Bárbara Rey, poniendo las raíces de la subsistencia de los borbones ganduleando en la corte de los milagros de Madrid, o de los Santos Inocentes de Miguel Delibes y Mario Camús, ejemplo de la economía española que desean los liberales madrileños… ahora, empiezo en orden cronológico inverso : hoy gobierna el ruedo ibérico un tipo de 52 años que ayer pasó otro día jodido en la oficina haciendo cosas, algunas bien, otras menos bien y que lleva trabajando en ello desde que fue elegido democráticamente, en España hay una cierta apariencia de democracia, porque se lo pide el cuerpo, cosa incomprensible para mi que no tengo intención de comprarle un coche de segunda mano, y que podrá ser un excelente presidente de la república española para culminar la sangrienta y larga transición española que ya nos tarda.


miércoles, 25 de septiembre de 2024

REBORDINOS



El cuñado del Marqués de Altamira se mueve en el mundo de la alimentación mayorista, sobre todo de productos de la mar. De vez en cuando pasa unas muestras de algún producto – a caballa regalada no le mires la fecha de caducidad -, a la familia, unas se comen, otras se usan como abono en la huerta. Recientemente el Marqués se ha encontrado el congelador lleno de palitos de abadejo, surimi, que es sucedáneo de todo y de nada, así que ha decidido regalar a la cuadrilla una elaboración de este producto con motivo de la tradicional comida del Zinemaldia en la sociedad gastronómica.

- Los he dejado descongelar en el frigorífico y he retirado los papelitos de envoltura – le dice a Manu Majors que está haciendo a su lado unos pimientos de todos los colores para acompañar a los « villagodios » que ha traído de Bilbao -, luego he pelado y picado ajo y perejil, he rallado piel de limón y he mezclado el picadillo con el zumo del limón, la ralladura, aceite de oliva, sal, pimientas varias y todas las especias que había por ahí y he cubierto los palitos con este mejunje y los he dejado toda la noche a marinar en él.

- Más cara la salsa que los bacalaos.

- Los he transportado con todo el cuidado desde casa hasta la sociedad y ahora he triturado al máximo los maíces tostados que he comprado en la frutería de los incas, para utilizarlo como pan rallado, así que paso estas pichitas de marciano por harina, huevo batido y el polvo de maíz. Y estoy esperando que lleguen los del cine para freírlos.

Galtzagorri, el Barón de la Florida, Hiruntchiverry y Labarthe entran en ese momento por la puerta.

- Perdonad el retraso – explica Galtzagorri sirviéndose un txakolí inmediatamente sin miramientos a los demás -, pero hemos encontrado al sabio de Javier Angulo en el hall y nos ha dado una breve charla cultural sobre la situación madrileña… eso siempre da mucha sed.

- Eso de la bandeja huele muy bien – dice Hiruntchiverry, señalando la pirámide de fritos, más o menos cilíndricos, que el Marqués ha puesto en el centro de la mesa -.

Todos, menos Galtzagorri que se ha quedado alejado, cogen uno con una servilleta de papel en los dedos. Galtzagorri deja su vaso vacío y pide :

- Pasadme uno de esos « rebordinos »



lunes, 27 de mayo de 2024

LONDRES POR EL EUROTÚNEL

 - Londres, volver a Londres es siempre como encontrarse con aquella novia de la adolescencia con la que perdiste tu virginidad – dice Galtzagorri a Labarthe al encontrarse en la puerta del hotel de Hammersmith el jueves -, la sigues reconociendo y queriendo aunque los dos hayamos cambiado.

- No es la primera vez que venimos y nunca antes te había visto esos ojos románticos – se ríe Aristide Labarthe que junto con su mujer esperaba a la pareja donostiarra antes de registrarse -, quizá es porque te has liado en el metro para venir que dice tu mujer que la querías dejar abandonada en una estación del camino.

- Tiene la cabeza en historias de hace décadas y no entiende que los mapas de las líneas se han complicado, cree que los años no pasan – Coro recoge la llave y se dirige a la habitación para lanzar la bolsa y poder salir corriendo a « tiendear » con Patricia Labarthe -, y aquí pasan más rápido que en el país de la Zurriola.

- Londres y yo tenemos una historia inconclusa de amor, así que voy a ser un poco infiel a Donostia, aunque la infidelidad con viejos amantes, dice mi señora, no cuenta en la balanza… será bruja.

- Hablando de brujas, hemos visto en el aeropuerto de Burdeos a aquella novia famosa que tuviste, la que se hizo la cirugía estética y... ¡Cada vez se parece más a la bruja de Blancanieves ! Apenas la he reconocido por su voz de bajo.

La cena en el restaurante indio del barrio, restaurante tenido por pakistaníes como todos los restaurantes indios, les dejó dormir a los cuatro bastante bien. El viernes a la mañana, previo viaje en autobús rojo de dos pisos, lo dedicaron a ver precios en todas las trampas preparadas para la caza de turistas en el centro de la ciudad y a esquivar las hordas de visitantes que, como ellos, invaden Londres, otra ciudad víctima de su éxito a la que se le añade la nefasta privatización de los que un día fueron los buenos servicios públicos británicos y las secuelas del suicidio gilipollas que fue el Brexit. 

El estadio del Tottenham es magnífico pero se encuentra allá lejos y nadie avisó que la seguridad obligaba a dejar las mochilas más pequeñas en una consigna de pago… 

Los sudafricanos, como toros de Fuente Ymbro, cuerno más, cuerno menos, pasaron por encima de los buenos chicos de Gloucester, cuyos maillots recuerdan a los del Universitario Bilbao Rugby Club en un partido entretenido para ser una final, aunque sea de la Challenge.

Al día siguiente, sábado, otra mañana cultural por la City, Galtzagorri recordando sus visitas de trabajo a ocultos despachos sitos en callejones discretos a los que nunca llega la luz del sol ni de la moral. Luego, larga marcha por vía férrea al estadio, desprovistos de todo equipaje innecesario, para ver una final de las que reconcilian con el rugby, además como el Stade Toulousain tiene los colores de los anarquistas Belarri Motzak de Rentería que han marcado la historia del rugby guipuzcoano y que también son los colores de los equipos de rugby de las Facultades de Derecho pues los cuatro de la cuadrilla se encontraron como en casa. 

Uno tiene simpatía, sin embargo, por Leinster, las cervezas en Edimburgo y en Bilbao con sus seguidores en noches victoriosas  nos marcaron… pero la ciudad que cantó Claude Nougaro tan bien tiene un equipo formidable en todas las fases de este ajedrez colectivo que es nuestro deporte y fallar el drop de la victoria forma parte del deporte del balón oval. Así que el Stade Toulousain tuvo su merecida sexta estrella de la Champions Cup.

- El aperitivo dominical junto al Regent’s Canal al sol del mediodía parece que es en Gros : croquetas de jamón caras y pequeñas en un kiosco español – Casa Manolo -, cocinadas por un italiano que aprendió a hacerlas en Donibane Lohitzune…

- Hay que coger el tren para volver a París y estos dos tienen que ir al aeropuerto.

- Sí, cariño.