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jueves, 14 de mayo de 2026

FUENTE YMBRO DOS


Mañana es San Isidro en Madrid y supongo que en otros sitios también. Los sanisidros madrileños son una especie de cuaresma o ramadán donde todos los días se repiten ritos religiosos en forma de cruentos sacrificios de ganado bovino, las corridas de vacas y toros con su persecución por hombres armados, unos a caballo y otros a pie, en un ruedo que les niega la posibilidad de huida, son un espectáculo típico y que supongo que se sigue retransmitiendo por las televisiones para el entretenimiento y educación de las buenas gentes.

La industria agropecuaria del toro de lidia es una actividad económica en algunas comarcas agrarias de nuestras españas, entre olivos y encinas la crianza extensiva de este ganado embellece nuestros paisajes. 

El toro, un tótem, es carne comestible ya que transforma la hierba en proteína en el desarrollo de su cuerpo. Como todos sabemos, salvo accidentes laborales, es el torero el que se « come » al toro siempre, si los toros tuviesen la posibilidad y la probabilidad de siempre acabar con los toreros, hace tiempo que no habría ni sanisidros festivos ni corridas de toros. Entre el hombre y el animal no hay posibilidad de lidia justa, hay tongo como base del juego.

(ilustración propia)

Hace unos años, visitamos un par de fincas ganaderas, una de ellas la de Fuente Ymbro, que tiene excelente aceite de oliva, por cierto. La visita guiada, guiada por Alfonso el mayoral, fue impresionante, los tranquilos animales cuernilargos nos miraban pasar en el todo terreno con la misma bravura que las vacas miran pasar el tren. Nosotros no éramos un peligro objetivamente pero el cerebro del animal puede interpretar cualquier gesto espontáneo como una agresión y la genética aplicada durante siglos ha dotado a los Fuente Ymbro de unas defensas mortales, así que nos comportamos con prudencia para aprovechar la fotogenia de los animales.

Entre recuerdos de John Wayne y de Ortega y Gasset, entre ambiente de western auténtico y aprovechamiento del espectáculo mientras la civilización no lo prohíba, la mañana gaditana nos condujo a comer con Alfonso en un buen figón serrano, donde el vino embelleció historias de las miserias que rodean la fiesta nacional. 

Alfonso ha muerto de un cáncer, que no de una cornada. Los Fuente Ymbro no se han enterado, siguen buscando la sombra y miran pasar los hombres que les obligan, de vez en cuando, a moverse de recinto a recinto. Los sanisidros comienzan este año sin Alfonso, un caballero.

miércoles, 6 de mayo de 2026

MÁS SOBRE LA ÉTICA DE LA TOGA

A veces uno tiene ganas de llamar a la otra parte en un conflicto, prescindiendo del enfrontamiento y de las posturas que nos separan, para transmitir lo que su postura en el proceso transmite a su vez a quien tiene enfrente al margen del  proceso. No sé si me explico bien. La utilización de argucias procesales para dilatar el procedimiento hasta que la otra parte litigante desista parcial o totalmente  de su reclamación es muy habitual por parte de deudores, con independencia de que su deuda haya nacido de un contrato, de un hecho no contractual o de una infracción del código penal… este abuso puede provocar, y lo he visto en mi vida profesional  como abogado, que la víctima o el acreedor se aparte de la legalidad y acuda a la venganza, al castigo privado, se olvide de la justicia y el derecho… 

He consultado la IA sobre este tema para pedirle un  storytelling. Y ésta, con algunas correciones personales inevitables, es esencialmente la respuesta.

Es una reflexión muy profunda y, lamentablemente, muy real en el ejercicio de la abogacía. Lo que planteas es el « invierno del Derecho »: ese punto donde la técnica procesal deja de ser una garantía para convertirse en un arma de desgaste, y cómo ese abuso puede terminar por deshumanizar tanto al acreedor que este acaba buscando fuera de la ley lo que la ley le prometió pero no le entrega.

Aquí tienes una propuesta de storytelling titulada "El eco del mazo vacío" :

El Escenario

Inazio no es un gran empresario; es un hombre que puso los ahorros de su vida en una reforma para su pequeño local. El contratista cobró, dejó la obra a la mitad y desapareció. Inazio demanda. Tiene razón, tiene pruebas y tiene un contrato firmado.

En el otro lado está el letrado de la parte deudora. Un estratega impecable. No niega la deuda (sería torpe), simplemente hace que el tiempo se detenga.

El Nudo: La "Estrategia del Desgaste"

Pasan dos, tres, cuatro o más... años. El abogado del deudor utiliza todo el catálogo que el Derecho Procesal le permite:

- Excepciones dilatorias sin fundamento real pero que requieren resolución.

-Incomparecencias injustificadas, forzando suspensiones.

-Recursos  contra resoluciones  de trámite, sabiendo que serán desestimados, pero ganando otros seis meses de oxígeno.

Para el abogado del deudor, esto es una "victoria técnica". Para Inazio, cada notificación es una bofetada. Su local sigue cerrado, las deudas crecen y su fe en el sistema se desmorona.

El Punto de Quiebra: El "Abismo"

Un día, tras la tercera suspensión de una ejecución de bienes, Inazio llama a su abogado. Pero ya no pregunta por la fecha del siguiente trámite. Su voz es distinta. Está fría. Dice algo que debería helarnos la sangre:

"Ya no quiero que me devuelva el dinero, letrado. Ya no me importa el local. Solo quiero que él sienta el mismo miedo que siento yo cuando abro el buzón."

Inazio ha dejado de ver al deudor como un "sujeto procesal" y ha empezado a verlo como una presa. Ha decidido que si la justicia es lenta hasta la inexistencia, la venganza es, al menos, puntual.

El Cierre: La Lección

Como abogados, tenemos una herramienta poderosa: la Ley. Pero la ley sin ética es solo un manual de instrucciones para el caos.

Cuando abusamos de las argucias para dilatar lo inevitable, no solo estamos "defendiendo a nuestro cliente". Estamos:

1.  Envenenando la paz social.

2.  Empujando a ciudadanos honestos hacia la autotutela (el castigo privado).

3.  Desvirtuando nuestra profesión, convirtiéndonos en cómplices de una injusticia.

El concepto del "Abuso del Derecho": el artículo 7.2 del Código Civil no es adorno; es una frontera ética y legal.

La Responsabilidad Social: "¿Vale la pena ganar un honorario extra por dilatar un proceso si el precio es que una persona pierda la fe en la civilización?"

El éxito de un abogado no debería medirse por cuántos años logra retrasar una ejecución, sino por cuántas soluciones reales es capaz de construir sin que nadie tenga que tomarse la justicia por su mano.


miércoles, 8 de abril de 2026

MEJOR CARA

 Ha un tiempo escribí este artículo TIENES MEJOR CARA inspirado por el bello rostro de una joven trabajadora autónoma a la que he tratado en tiempos de Gros -siempre nos quedará Gros, pequeña -. Le he pedido a la IA que me lo reescriba en plan guion y esto es lo que hay, después de inevitables correcciones. Además le pido que lo ilustre y, después de la corrección, esto es lo que queda




ESCENA 1. INTERIOR. CAFETERÍA - MAÑANA

El local está limpio. La luz de la mañana.

LAURA sirve un café con leche y una chocolatine sobre la barra. Sus movimientos son mecánicos, eficientes. Se esfuerza en mantener la espalda recta. GALTZAGORRI observa a Laura. 

GALTZAGORRI

(Con tono dubitativo)

Tienes mejor cara.

Laura se detiene un milisegundo. No sonríe.

GALTZAGORRI (V.O.)

Mentira. Debería haber dicho: "La mejor cara te tiene a ti". No es el reflejo de su alma, es el impulso que la sostiene. Un diseño eléctrico para aguantar un día más de autónoma.

ESCENA 2. INTERIOR. CAFETERÍA - CONTINUACIÓN

Una MADRE con sobrepeso empuja comida hacia su HIJO, que está hipnotizado por una consola.  Galtzagorri retoma la conversación, bajando la voz.

GALTZAGORRI

Laura, trabajas demasiado. Los tiempos de pandemia pasaron, pero estás al borde de cruzar una frontera peligrosa. Todos tenemos un límite.

Laura deja de limpiar la barra. Lo mira fijamente.

LAURA

¿Hoy te toca el día de "padre increíble"? Tengo que pagar la renta a los caseros, la luz a los oligopolios y el préstamo a la Kutxa sanguijuela. Mis clientes ahora trabajan en pijama en su cocina y las señoras que llenaban esto después del colegio se han extinguido.

Laura se acerca, apoyando las manos agrietadas sobre el mostrador.

LAURA (CONT.)

Abro quince horas al día yo sola. Si no abro veinticuatro como los vietnamitas es porque el cuerpo no me da, que si no, algunos céntimos más sacaba.

GALTZAGORRI

Solo tenemos una vida, Laura. O paras y ordenas este caos, o la vida te va a parar a ti por sorpresa. Y ese frenazo no te va a gustar.

Laura suelta una risa.

LAURA

¿Y qué quieres? ¿Que me meta a puta? ¿Crees que ahí no se es esclava? Esto es el paraíso, señor letrado. El puñetero paraíso en comparación con aquello.

ESCENA 3. INTERIOR. CAFETERÍA - SEGUNDOS DESPUÉS

La madre de la mesa se levanta. Laura cobra con una amabilidad profesional y recoge los platos sucios en un segundo.

LAURA

(A Galtzagorri)

Enseguida vuelvo. Voy al baño.

Laura camina hacia el fondo del local, a medida que se aleja de la zona de clientes, sus hombros caen, su paso se hace pesado y su figura parece encogerse. El sonido de la puerta al cerrarse retumba en el local.

FUNDIDO A NEGRO


sábado, 7 de febrero de 2026

LA LUJURIA DEL BIDASOA 1

 Sigo vaciando de trastos la habitación del fondo con la idea de ordenar un poco el piso y sigo encontrando cosas que creía quemadas en la chimeneta de Villanúa.     El 17 de octubre de 1997 acabé de escribir una novelita nunca publicada y hoy, sin buscar, encuentro un capítulo. Lo publico tal cual, sin corregir (dejo a mis dos lectores la ardua tarea de señalarme las pifias, muchas gracias). Le pongo a la IA como ilustrador. 

   Los lehendakaris, como todo el mundo sabe, deben cenar cocina vasca sólo. Ya sea la tradicional ya sea la nueva, pero cocina vasca por los ocho costados. Sin embargo, a este lehendakari se le ocurrió ir a cenar en un restaurante chino. Era el cumpleaños de su quinceañero chaval que insistió en ello. Y allí, en el chino, tomándole la comanda, estaba sonriente, impecable, el japonés. 

   Un lehendakari no tiene por qué distinguir a un chino de un japonés. Pero apenas una semana antes, el lehendakari había inaugurado La Lujuria del Bidassoa, S.A., una fábrica de sucedáneo japonés de angulas bidasotarras. Con subvenciones millonarias de las comunidades autónomas afectadas y ayudas financieras de las diputaciones forales, se había instalado una fábrica espectacular en plena zona industrial, en el declive entre la carretera y el río fronterizo. En ella, metiendo pescados poco apreciados en una especie de picadora electrónica, se producían fideos bicolores que iban a sustituir a las angulas, esas angulas que algunos abuelos aún se empeñan en pescar junto a la Isla de los Faisanes. 

    El lehendakari, vestido como un donostiarra la víspera de su fiesta patronal pero sin el barril, había recorrido las inmaculadas instalaciones -tan inmaculadas como su cocineril atuendo-, en unión de quien le habían presentado como el ingeniero japonés responsable del knowhow, del intérprete y de los dos industriales promotores de la idea. El lehendakari intentó hablar en vascuence con el ingeniero japonés, porque un tío suyo jesuita, hablando despacio euskera, se había misionado aquellas lejanas tierras años ha. Pero el japonés sólo le sonreía y le daba la mano con una inclinación reverencial. Al día siguiente, la prensa afecta había recogido la foto del presidente autonómico y del ingeniero japonés en uno de aquellos apretones con un explicativo pie de foto, suscitando el enfado de los otros cargos políticos vascos que llevaban algún tiempo sin poderse retratar con un alemán, un ruso o cualquier otro foráneo que pareciese confiar mínimamente en nuestro pais. 

El lazo azul que el lehendakari llevaba en la solapa tanto en la visita a la fábrica como en la cena es el símbolo de los que piden inútilmente a Eta que libere a alguno de sus secuestrados sucesivos. El lazo azul destacaba tambien en las fotos que recogieron la inauguración.

   El mosqueo del lehendakari con el servicial oriental fue tremendo. No pudo comer ni un rollo de primavera. El camarero, aterrado por las furibundas miradas que el lehendakari le echaba, se refugió en la cocina y no salió hasta que el escolta armado con un Deia, doblado por la foto de la inauguración, le hizo salir al comedor.

   Identificado el ingeniero japonés como un camarero chino, nuestro lehendakari ordenó una investigación que alcanzó desde la siberiana llanada alavesa -donde se implantó en su día el aparato administrativo de la autonomía vasca-, hasta la cocina de la irunesa sociedad gastronómica donde se había iniciado un año antes el plan estratégico para obtener los fondos públicos. 

   El lehendakari ordenó al Consejero de Industria que presentase una querella criminal contra los responsables de la burla. El consejero, sin encomendarse a nadie, la presentó por la burla y por haber indicios de falsedad en algunos de los documentos en japonés obrantes en el expediente. 

   Y un día de otoño los dos promotores principales de la Lujuria del Bidassoa, S.A. tenían que declarar en el correspondiente juzgado de Irún. 

domingo, 18 de enero de 2026

OASIS VASCO



8 de julio, el rastro de la pólvora todavía flotaba en el aire, aunque la batalla se hubiera librado entre legajos, libros de actas y balances de sumas y saldos. Jon Galtzagorri, el togado, regresaba a San Sebastián con el sabor amargo de quien ha ganado una guerra para descubrir que el terreno conquistado estaba minado de antemano.
Todo había empezado un par de meses atrás. Un pleito mercantil de los que quitan el sueño, de esos donde la cuantía tiene demasiados ceros y el honor de las partes se mide en dividendos. Galtzagorri, perro viejo en estas lides, se había echado el asunto a la espalda junto a sus colaboradores. La apelación fue una carga de caballería en toda regla: un tema árido, seco como el esparto, donde explicar la realidad de una empresa a tres magistrados es como intentar describirle el color de la mar a un ciego de nacimiento. Galtzagorri, que tiene lecturas y memoria, siempre recordaba las sombras de la cueva de Platón al entrar en sala; allí dentro, la vida real es solo un reflejo confuso que los jueces vislumbran entre bostezos y formalismos.
Salió de la vista exhausto, con la boca pastosa y la sensación de haber vaciado el cargador. Pero lo hizo con la íntima satisfacción del que ha dado en el blanco: el letrado contrario se había quedado balbuceando, desarbolado por la lógica de Galtzagorri.
La noticia llegó un mes después, pero no por los cauces que manda la decencia. Le llamó el cliente desde Madrid – sus negocios le habían llevado a vivir en la villa y corte -.
—Ha salido la sentencia, Jon. Ganamos. Todo a favor.
Ni un «gracias», ni un «buen trabajo». Galtzagorri, que es vasco y hombre de modales antiguos, tragó saliva ante la descortesía, pero el verdadero zarpazo llegó cuando sacó la cuenta de los honorarios en la conversación. Al otro lado de la línea, la voz del cliente sonó con una naturalidad que helaba la sangre:
—Oye, ¿y de esa minuta tengo que descontar lo que ya le solté al Magistrado Presidente?
Ahí se acabó la elegancia. El Presidente de la Sección era un tipo peculiar, de esos que en la sociedades gastronómicas o, lo que es lo mismo, en los mentideros de San Sebastián despiertan sospechas o risas, según el día. Unos decían que era un tonto de remate; otros, con más colmillo, que era un corrupto de los de sobre y mano extendida. Galtzagorri, que prefiere la estupidez a la maldad por pura higiene mental, se inclinaba por lo primero, a pesar de que el tren de vida del juez —viviendas, viajes y lujos que no se pagan con un sueldo del Estado— gritaba lo contrario a los cuatro vientos.
Se citaron, al día siguiente,  en Casa Ojeda, en Burgos, porque esas cosas no se hablan por teléfono ni en despachos con paredes de cristal. Entre el aroma del cordero asado y el vino de la tierra, el cliente soltó la lengua. La historia era vieja como el mundo. Un economista, de esos que siempre orbitan como buitres en las suspensiones de pagos y que Galtzagorri conocía de algún expediente turbio, se había pasado por casa del cliente en una urbanización cerrada. Diez millones de pesetas sobre la mesa para asegurar el tiro. El intermediario sabía hasta el último punto y coma del caso, información de primera mano servida por el propio juez.
—Me dijo el fallo exacto y la fecha en que se publicaría —confesó el cliente, limpiándose los labios con la servilleta—. Me pidió que no te dijera nada hasta entonces.
Ese era el último clavo. Galtzagorri recordó que, cuando el cliente le dio la noticia, llamó al procurador y la sentencia no aparecía. Incluso allí mismo, en Burgos, mientras comían, volvió a preguntar. Nada. Un fallo informático en la Audiencia había retrasado la notificación oficial unos días.
Jon Galtzagorri miró el fondo de su copa de vino. Había ganado el caso, sí. Su estrategia había sido brillante y su exposición impecable. Pero en aquel tablero de sombras, su talento solo había sido el decorado para que otros hicieran caja. San Sebastián se perfilaba en el horizonte, fría y lluviosa para variar, mientras Galtzagorri comprendía que, a veces, la justicia no es ciega, sino que simplemente está esperando a que alguien le pague el precio adecuado.
La noche era una boca de lobo - ¿dónde estaban las estrellas? -, a lomos de la nacional, de esas que en España huelen a gasoil, a soledad y a cuenta pendiente. Galtzagorri detuvo el coche, entre un par de camiones de un transportista conocido de Zaisa,  frente a un neón que parpadeaba con una desgana casi humana: “El Oasis”. Un nombre optimista para un garito de carretera donde la esperanza se pudre antes de que cierren la barra.
Entró con los hombros cargados, todavía sintiendo en el paladar el regusto graso del cordero de Burgos y la bilis de la traición. Se sentó en un taburete de escay rajado, pidiendo un whisky de marca conocida para no tentar a la suerte más de lo estrictamente necesario. Detrás de la barra, un sosías de Arturo Pérez Reverte actuaba de barman, como un secundario de comedia española.
A su lado, apoyada en la barra con la indolencia de quien ha visto naufragar a muchos hombres, había una chica. Joven, de rasgos suaves y ese acento dulce, musical, que llega del otro lado del Atlántico para decir verdades amargas. Colombiana, apostó Jon.
—Tiene cara de haber perdido un hijo, caballero —dijo ella, sin mirarlo, observando su propio reflejo en el espejo turbio de las botellas.
Gaktzagorri soltó una risa seca, que sonó a cristales rotos.
—Peor, hija. He descubierto que he ganado una batalla que ya estaba comprada.
Ella se giró despacio. Tenía unos ojos oscuros, inteligentes, que habían aprendido a leer a los tipos como él en las distancias cortas.
—Eso duele en el orgullo, ¿verdad? —sonrió ella con una tristeza antigua—. En mi tierra decimos que el que paga para ganar, nunca sabe si es bueno en lo suyo. Pero el dinero es un lenguaje que todos entienden, desde Medellín hasta aquí ¿Me invitas a lo mismo?
Galtzagorri asintió con la nariz y dio un trago largo. El alcohol le quemó la garganta, pero no pudo apagar el incendio del pensamiento. Diez millones, se dijo. Diez kilos entregados a un intermediario con olor a despacho barato y a café recalentado. Recordó al magistrado, ese tipo pintoresco que jugaba a ser juez mientras se llenaba los bolsillos. En este país de pícaros y de hidalgos de vía estrecha, la justicia no era una balanza, sino una subasta de pescado al mejor postor.
Había pasado semanas puliendo la apelación, buscando la palabra exacta, el argumento jurídico que hiciera luz en la caverna de esos jueces de provincias. Y todo para nada. Su retórica, su conocimiento del derecho mercantil, su pasión en sala… todo papel mojado. Mientras él citaba a Mucius Scévola, un economista de medio pelo contaba billetes en un salón de estar.
—Lo peor —murmuró Galtzagorri, más para sí mismo que para la chica— es que la sentencia es perfecta. Si el juez fuera honesto, habría firmado lo mismo. Pero ahora ese papel no vale ni el sello que llevará. Está manchado.
La chica apoyó una mano pequeña, de uñas pintadas de un rojo violento, sobre la manga de su chaqueta.
—No sea usted tan romántico, patrón. En este mundo, el que tiene el oro hace la ley. Usted hizo su trabajo. El resto… el resto es el negocio de la vida. ¿O es que a sus años todavía cree en los finales limpios?
Galtzagorri la miró. Bajo la luz amarillenta del local, comprendió que aquella mujer y él, a pesar de los abismos que los separaban, estaban en el mismo bando: el de los que saben que el mundo es un lugar sucio, donde la dignidad es un lujo que se paga demasiado caro.
—No —respondió Galtzagorri, dejando unos billetes sobre la barra que cubrían de sobra la consumición—. A mls años ya solo creo en el silencio y en que mañana lloverá en San Sebastián.
Salió al calorcillo de la noche, dejando atrás el neón y la música barata. Al arrancar el motor, pensó que el verdadero problema no era que el juez fuera un corrupto o un tonto. El problema era que, a partir de ahora, cada vez que ganara un caso, se preguntaría cuánto le habría costado al cliente el favor de su señoría. Y esa duda, como el óxido, acaba por devorarlo todo.
Cuando el papel llegó por fin al despacho, la sentencia era un calco, palabra por palabra, de lo que el intermediario había vendido por diez millones de pesetas.

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Cuando el 30 de junio de 2005 cerré una etapa de mi vida profesional me encontré en mi casa una montaña de carpetas, folios, discos compactos, primitivos discos duros… montaña inclasificable y que me siguió unos años en los que tuve hasta tres locales como depósito de recuerdos varios. Todo prescribe, llegó un día en que los datos allí contenidos eran una molestia y hacer una selección una tarea ingrata. El fuego me echó una mano. He creido hasta hace poco que nada de antes del 30 de junio de 2005 quedaba en mi poder. 
Por razones de falta de espacio en mi actual vivienda, estoy destruyendo otros veinte años de “papeles” y ¡cosas de la vida! me encuentro cosas que no tenían que estar en este mundo, sobre todo, cosas literarias. Me apetece publicarlas. Procuro respetar el original pero hay actualizaciones inevitables a realizar. Confío las actualizaciones a la Inteligencia Artificial, herramienta que no existía cuando nacieron de mi imaginación, porque todo, absolutamente todo lo que consta en ese cuaderno es fruto de mi imaginación, solo puede ser fruto de mi imaginación, estas cosas no pasan en Euskadi.   






 

lunes, 5 de enero de 2026

EN LA SALA DE ESPERA

A veces el algoritmo incomprensible me trae textos desde el túnel del tiempo, éste es del 15 de noviembre de 2001. Le he pedido a la IA que lo ilustre y que me lo traduzca al francés:


Français:

Elle se sentait terriblement déprimée en entrant dans le cabinet de l'avocat. La réceptionniste était habillée comme une de ces femmes qui traînaient devant le club de strip-tease du coin de sa rue. Elle se sentait encore plus déprimée, mais il lui fallait trouver une solution, et une amie lui avait recommandé cet avocat hors de prix. Cette pute – elle n'en doutait plus – lui a fait atteindre cinq bonnes minutes avant de lui prêter attention. Debout là, elle a dû supporter ses rires étouffés et ses commentaires au téléphone sur son week-end, jusqu'à ce qu'elle lui dise enfin de s'asseoir dans une salle d'attente climatisée. Elle a senti le bout de son nez geler et a réprimé un éternuement tandis que la traînée répétait sans cesse ses rires, ses commentaires, ses week-ends, ses détails insignifiants… à d'innombrables auditeurs à l'autre bout du fil. Elle s'imaginait que sa vie passerait entre ces mains aux faux ongles, que ses papiers seraient examinés par ces yeux maquillés au rouleau, et que peut-être ses données les plus intimes seraient pressées contre ces seins débordant d'une structure de soutien évidente… L'angoisse lui montait à la tête et commençait à lui couler par le nez, sous forme de morve qui ne gelait pas grâce au sel de ses larmes. Plus de dix minutes s'étaient écoulées depuis l'heure convenue, et le souteneur – elle était sûre que l'avocat était le souteneur de la prostituée – ne daigna pas la recevoir. Heureusement qu'elle avait emporté ce couteau de cuisine bien aiguisé dans son sac, au cas où.

Español:

Se sentía muy deprimida cuando entró en el despacho del abogado. La recepcionista estaba vestida como una de las que se asomaban a la puerta del puticlub de la esquina de su casa. Se sintió más deprimida pero tenía que encontrar una solución a su problema y una buena amiga le había recomendado aquel abogado carísimo. La puta –ya no dudaba que fuera una puta-, tardó cinco minutos de reloj en hacerle caso. De pie tuvo que escuchar sus risitas y comentarios al teléfono sobre el fin de semana pasado, hasta que le mandó sentarse en una sala de espera con aire acondicionado. Notaba congelarse la punta de la nariz y reprimía sus ganas de estornudar mientras que la golfa repetía una y otra vez risitas, comentarios, fines de semana, detalles estúpidos… a innumerables oyentes del otro lado de la línea. Pensó que su vida iba a pasar por aquellas manos de uñas artificiales, sus documentos iban a ser examinados por aquellos ojos pintados a rodillo y posiblemente sus intimidades se apoyarían contra aquellas tetas que desbordaban por encima de un andamiaje evidente… La angustia estaba ocupando su  cabeza y se empezaba a escapar por su nariz en forma de mocos que no se helaban porque la sal de sus lágrimas lo impedían. Habían pasado más de diez minutos de la hora concertada y el chulo –estaba segura que el abogado era el chulo de la zorrona-, no se dignaba recibirle. Menos mal que, por si acaso, había traído en el bolso aquel cuchillo de cocina tan afilado.

martes, 23 de diciembre de 2025

MÁS DE LAS MEMORIAS DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


INT. HABITACIÓN  NOCHE

El sonido del monitor cardíaco de PANTXO marca un ritmo lento pero constante: Beep... beep... beep… Edu y Ane están a ambos lados de la cama. Pantxo tiene los ojos entreabiertos, desenfocados. Sus manos  parecen de papel gris y arrugado.

PANTXO  (Voz de lija, apenas un hilo)

¿Está... está ella fuera?

EDU (Con frialdad)

Si te refieres a  la amá, sí. Está tomando café. Si te refieres a Elisa... olvídate de ella, coño.

PANTXO (Cierra los ojos, una lágrima se pierde en la arruga de su mejilla)

Tengo... tengo que decirles... el dinero… la cadena… el laberinto… el hilo que hay que seguir...

ANE

Ya no importa el dinero. Basajaun acaba de caerse redondo en el hall. Parece que a tu abogado también le ha dado un ataque.

Pantxo abre los ojos de golpe. El pánico cruza su rostro. Intenta incorporarse, pero los cables lo retienen.

PANTXO

¿Antton? No... si él muere... los papeles... la fiscalía... el hijoputa no se me puede morir sin mi permiso ¡Hostias! ¡Tenéis que recuperar su maletín! ¡Edu! ¡Hijo! ¡Id abajo! ¡Si ese maletín cae en manos de la ertzaintza, todos a la cárcel!

Edu y Ane se miran. Por primera vez en años, no hay reproches entre ellos, sino una oscura complicidad. Miran a su padre, no con amor, sino como se mira a los monos, desesperados en su encierro del zoo.

EDU

Tranquilo, Pantxito. Descansa. Ahora somos nosotros los que vamos a gestionar "la empresa".

Edu se da la vuelta y sale de la habitación con paso decidido hacia el hall del hospital.

FADE OUT.


jueves, 19 de junio de 2025

QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA


Junio no tiene r pero hay ostras en la terraza que da a la bahía, la marea está baja, muy baja, de los hilos de agua que buscan la orilla sube cierto olor de corrupción, quizá las conchas de ostra que algunos lanzan desde el bistró al agua se pudren antes de volver a convertirse en arena por el trabajo del agua sobre ellas, las gaviotas las desprecian y buscan alimento entre las mesas. Galtzagorri y Majors no han encontrado sitio en la sombra para dejar las motos, no tienen prisa, se han quitado los monos de protección y degustan los frutos de mar en camiseta y bermudas… Majors comenta que solo comía ostras por navidades porque un cliente, traficante de angulas, se las regala.

- « Si un cliente te hace un regalo por Navidad es que te equivocaste al pasarle la minuta por tu trabajo » es una frase que me dijo un magistral abogado fallecido en un desplazamiento que hicimos juntos en mi coche a un tribunal en otra ciudad hace cuatro o cinco décadas.

- Yo también quería mucho a Artemio Zarco.

- Teníamos un asunto entre manos, diferente del que nos obligaba a viajar, en el que se mezclaban caros regalos de Navidad a una funcionaria, comisiones a director de compras de una prestigiosa empresa, sobornos a director de una agencia bancaria y pago de factura de hotel de lujo con señorita incluida a un perito judicial… nuestros clientes, a mi parecer, tenían negro el porvenir con aquellas prácticas « comerciales » que no habían evitado la bancarrota de su sociedad y que ellos decían que eran habituales en el sector. Pero el ilustre togado estaba convencido de que no iba a producirse ninguna consecuencia de todo ello para su responsabilidad civil y menos penal. Los dos teníamos razón, hubo cierta responsabilidad a pagar en una cuantía mínima y que los clientes, declarados insolventes, pagaron sin problemas así como nuestros honorarios y nada más, pero ni Juez ni Fiscal vieron indicios de delito alguno.

- “Si te quiero condenar, te condeno, si quiero absolverte, te absuelvo” es otra frase que yo aprendí de mis mayores al comienzo de mi carrera profesional.

- Desde niño he conocido regalos navideños en dinero a vistas de aduana en Irún, comisiones a responsables de compras en fábricas guipuzcoanas, periódicos con billetes de alto importe entregados en oficinas ministeriales al recoger licencias administrativas, pagos simultáneos a amigos de quien preside la mesa que decide un concurso… como abogado se me ha pedido, indicado, amenazado, chantajeado etc varias veces por personas dotadas de poder en cualquiera de sus facetas. La corrupción existe y la he tocado, espero que sin mancharme, al menos, lo quiero creer. No puedo contar lo que conozco de algún cliente que me ha estafado mis honorarios a pesar de mi convicción de que sería la única forma de reparar el daño que me ha causado. La vida es así, una mierda, el nivel de la ética en los negocios es el mismo que existe en los demás aspectos de la sociedad española – conozco personalmente algunos sórdidos aspectos del pasado de plumillas que firman columnas moralizantes hoy en día -, y por recordar otra de las frases del difunto letrado que contribuyó a mi formación : « Es tenue la línea que separa un excelente negocio de una estafa en la economía general, en la del fútbol se olvidaron de pintar la línea ».

- ¿Prefieres venir a Gujan-Mestras o ir a Cancale?

- A pesar del atasco, esto está más cerca.




miércoles, 29 de enero de 2025

EL NIVEL DE GASTO


- Cuando en una familia se gasta 100 y los ingresos son 50, se produce un déficit de 50 – dice Galtzagorri sacudiendo la ceniza del cigarro en una lata de guisantes vacía que ha quedado a un lado de los fuegos de la cocina de la sociedad gastronómica -, y el déficit se acaba notando más temprano que tarde, salvo que aparezca un milagro financiero.

- Ingresos menos gastos igual a beneficios – contesta el Barón de la Florida observando las merlucillas que acaban de hacerse en la cazuela -, si el resultado es pérdidas, cerramos el negocio.

- Pero si durante meses, años… la familia gasta más de lo que los ingresos legales y regulares suponen e incluso hace inversiones – retoma Galtzagorri lo que decía y echa al contenedor de latas y tapaderas el improvisado cenicero -, a pesar de un nivel de gasto envidiable, es que se puede deducir que hay ingresos reales superiores a los aparentes que cubren esas pérdidas de la vida que se lleva y que permiten adquirir patrimonio familiar.

- No hay pruebas de esa deducción que haces – la merluza está hecha y ambos se sientan en la mesa más próxima dispuestos a compartirla -, pero es una conclusión que tiene cierta lógica.

- La lógica de un inspector de hacienda, a un nivel de gasto de 100 anual, más 20 de compra de segunda residencia, corresponde un nivel de ingreso de 120 sea directo o mediante financiación de tercero pero si el BOE fija los ingresos de esa unidad familiar y tú y yo sabemos que no tienen rendimientos otros de un patrimonio personal anterior…

- Esa merluza sí que huele a podrido y no como ésta que huele a los aromas cantábricos que las borrascas invernales nos hacen llegar gracias al esfuerzo pagable en euros de nuestros esforzados arrantzales.

- Echa un poco de blanco de Anjou en el vaso, poeta,  que hay que facilitar su digestión. Aunque quédate con lo que yo te digo : por mucho que se quiera mirar para otro lado, para que haya beneficios los ingresos deben ser superiores a los gastos, es una ley universal, aplicable aquí en Ategorrieta, en el Vaticano y en el Paseo de la Castellana, igual.

- ¿De postre panacotta ?


jueves, 26 de diciembre de 2024

CON LA VERDAD SE PUEDE IR A TODAS PARTES, INCLUSO A LA CÁRCEL

 Con la verdad se puede ir a todas partes, incluso a la cárcel – decía el maestro Artemio Zarco, buen abogado y fino escritor -. Y esta máxima, puesta en latín podría ser un brocardo : « Cum veritate potes ire ubique usque ad carcerem ».

Las voces ignorantes de ciertos hacedores de opinión publicada acusan a un fiscal de haber hecho desaparecer el contenido del teléfono móvil que usaba, contenido que una parte denunciante había solicitado incorporar en una causa en la que paradójicamente el referido fiscal es un ciudadano español acusado, incluso torpemente califican su conducta de « delito de obstrucción a la justicia ».

Pues no, el derecho de las partes acusadas en un proceso es de defenderse frente a las partes acusadoras, como el de éstas es el de atacarles y eso no obstruye la justicia, al revés, la hace más igualitaria, la ley proclama la igualdad de armas entre las partes pero normalmente esa igualdad es una entelequia, una apariencia.

Hace cuarenta años o más, un encantador miembro de mi familia era objeto de un proceso penal, defendido por otro maestro de la abogacía donostiarra Fernando Múgica, cobardemente asesinado por uno de nuestros neandertales, la instrucción seguida ferozmente en un Juzgado local me afectaba personalmente como socio y directivo de la empresa familiar responsable civil subsidiario de los delitos imputados, habiéndome encargado del saldo y finiquito de las relaciones laborales perjudicadas por las derivadas de la querella. Un día Fernando me avisó de que el abogado querellante, otra figura del foro donostiarra, Luis de las Casas, había solicitado como diligencia de instrucción el testimonio de los documentos aportados en un proceso laboral seguido entre uno de los empleados y la empresa cerrada en el caos de la intervención judicial. Inmediatamente me dirigí a la Magistratura de Trabajo para solicitar el desglose y archivo de los documentos aportados como prueba, sabiendo de las distintas velocidades entre el proceso laboral y el proceso penal, así que recuperé los documentos antes de que el exhorto llegara a la jurisdicción laboral. El Secretario de la Magistratura, que me odiaba, al recibirlo, me llamó para indicarme que debía devolver los papeles, ya que a nadie se le había ocurrido dejar copia en el expediente, como yo sabía perfectamente. Le contesté que desgraciadamente los documentos, archivados en un horno de fundición de un cliente, habían desaparecido y que yo también carecía de toda copia. Nunca supimos qué podía ver el enemigo en aquellos documentos que nosotros no veíamos pero nunca hay que darles armas al adversario y en el proceso penal solo hay adversarios, incluso los que se sientan en el mismo banquillo. Fui personalmente objeto de imprecaciones análogas a las que está recibiendo el Fiscal General del estado hoy en día, incluso por el propio Juez de Instrucción, pero lo que yo hice no estaba ni está tipificado en el Código Penal.

En resumen, ningún acusado está obligado a declarar contra sí mismo y esto incluye preservar lo que otros, en aras de acusar,  pueden interpretar y hacer que el Juez interprete como declaraciones contra sí mismo, más si, como es el caso, es el contenido de comunicaciones realizadas en la intimidad de un despacho.



miércoles, 30 de octubre de 2024

LEY EUROPEA Y SECRETO PROFESIONAL DEL ABOGADO

 


En sentencia de 26 de septiembre de 2024, el Tribunal de Justicia de la UE ha dictaminado que el secreto profesional del abogado protege también sus funciones de asesoramiento, en particular en materia fiscal. 


¿Debería limitarse el secreto profesional del abogado a la defensa, con exclusión del asesoramiento no contencioso? Es a esta cuestión a la que el Tribunal de Justicia acaba de responder negativamente, en sentencia de 26 de septiembre de 2024, manteniendo un concepto indivisible de secreto profesional.


Lo que me lleva a preguntarme sobre una posible contradicción o problemas con la legislación española en materia de blanqueo de capitales y con algunas decisiones judiciales que se han tomado en el ámbito penal sobre escuchas entre abogados y clientes. No soy experto en la materia, sino un abogado « de provincias » que asesora mucho y pleitea poco, sobre todo porque no cree en la existencia de la Justicia, así con mayúscula.


En este caso del TJUE se trataba de un procedimiento fiscal no contencioso en Luxemburgo. En virtud de una ley de 1931, conocida como ley fiscal general, y de una ley especial del 25 de noviembre de 2014, las autoridades tributarias luxemburguesas tenían la facultad de ordenar a un abogado que comunicara "informaciones de todo tipo" relativas a la situación de un cliente, bajo pena de multa. Un abogado al que se le ordenó revelar información sobre un acto jurídico de uno de sus clientes, en el ámbito de una sociedad mercantil por lo que entiendo, fue multado por haberse negado, en nombre del secreto profesional, a cumplir la orden judicial e impugnó ante los tribunales la conformidad de esta condena recibida con el derecho de la Unión Europea y el derecho luxemburgués.


Con una petición de decisión prejudicial, el Tribunal de Justicia considera que tanto el artículo 7 de la Carta de los Derechos Fundamentales como la Directiva 16/2011 sobre cooperación administrativa en materia fiscal impiden que el Derecho nacional autorice a las autoridades tributarias a exigir a un abogado asesor que revele información sobre su cliente, información habida durante su relación de asesoramiento con el mismo. Esto puede parecer obvio, ya que sería difícil imaginar que la actividad de abogado fiscal pueda ejercerse en forma de asesoramiento, si la ley permite que las autoridades fiscales exijan al abogado que transmita toda la información que le ha revelado el cliente mientras que le monta un puente de salvación a su dinero con ingeniería fiscal dentro de la legalidad.


En todo caso, también en materia penal, la sentencia europea exige que los jueces españoles – incluso los del sindicato mayoritario en el aparato, esto es, los jueces del Opus Dei -, tengan que tener indicios racionales suficientes obtenidos limpiamente antes de deducir que un abogado está participando en una conducta delictiva y de tomar medidas para quebrar su secreto profesional con el fin de empapelar a sus clientes y, de paso, al abogado – cuyos honorarios son siempre objeto de envidia por sus señorías de puñetas en la toga -.



lunes, 23 de septiembre de 2024

MENAS Y MENOS MENAS



El menú del día del Oquendo está bien. No hay que esperar mucho en la barra para que te hagan hueco en una mesa próxima a la puerta. Las cuatro señoras de la mesa de al lado comentan algo de la inseguridad que hay en las noches donostiarras. Ninguna parece que salga de noche y se remiten a lo que oyen por ahí. En Donostia se oye siempre mucho por ahí , « Por ahí » debería ser la cabecera de una publicación de noticias locales no contrastadas. Un joven, aspecto de remero, se acerca y planta un par de besos a una de las comensales. Es fácil para Galtzagorri y el Barón de la Florida enterarse de que el joven es un donostiarra que vive más allá del Rhin y que ha venido para celebrar un aniversario familiar.

- Encontramos normal mandar a nuestros hijos al extranjero. La movilidad de nuestros jóvenes constituye una riqueza cultural y el intercambio, los Erasmus y las prácticas en empresas de fuera nos gusta – comenta el Barón de la Florida a un volumen normal de voz -.

- Pero en otros países, esa movilidad no tiene los mismos colores, hay mucho joven que tiene que huir de donde nació para escapar a las guerras, a las dificultades económicas, a los efectos del cambio climático… ¡Hay tantos motivos que impulsan estas migraciones  Quizá hay los que sueñan con emanciparse de sus padres ¡No sólo los pijos hispanos sueñan con ser brokers en Wall Street ! - Galtzagorri le está sirviendo un fresco rioja mientras habla, con la seguridad doctoral que da el regado aperitivo anterior -. A esos jóvenes que quieren venir les ponemos todo tipo de obstáculos físicos, legales, sociales… lo que lleva a que los que consiguen escabullirse y llegar entre nosotros sobrevivan en la precariedad y en la inseguridad, dejados a su suerte en la calle o en edificios más o menos abandonados, con el tráfico de drogas, la prostitución, el delito… como red de acogida.

El Barón de la Florida, cuya actividad profesional es la enseñanza, cuyos abuelos proceden de más allá del Ebro y del Bidasoa, ha escrito incluso algún trabajo académico sobre la necesidad de la inmigración, así que se muestra de acuerdo.

- Hay que cambiar el chip, garantizar la legalidad de los jóvenes inmigrantes, protegerles, formarles, emplearles… porque no vienen a quitar puestos de trabajo, vienen a vivir y para eso necesitan formar parte de nuestra economía.

- No se trata de suprimir las fronteras, se trata de hacer una política inteligente de fronteras y de acogida.  Los fondos que se destinan a matarlos en la travesías que emprenden y seguirán emprendiendo, esos fondos deben ser destinados a organizar su acogida y su canalización, crear puestos de profesores y no de verdugos porque el « efecto llamada » no está en acoger a esos jóvenes con racionalidad sino en la propia naturaleza humana, la misma que llevó a nuestros ancestros a esclavizar y colonizar a los ancestros de esos jóvenes en tierra de misiones.

- Creo que voy a tomar el postre, por fin.


 

miércoles, 10 de julio de 2024

SUSPENSIONES JUDICIALES



Foto: trabajo en suspensión.

Y resulta que se cita a declarar como acusada a una persona en un Juzgado de la Plaza de Castilla y hay que suspender la comparecencia porque falta algo por hacer que había que haber hecho antes. Toda España tiene conocimiento de esta pifia judicial porque el asunto es muy seguido en los medios de difusión. La suspensión de un acto judicial señalado no es nada raro. Las citaciones judiciales para diligencias, suelo prevenir a mis clientes, que se puede celebrar la diligencia señalada en la mitad de los casos, por eso, cuando el asunto no es en Gipuzkoa, busco abogado de confianza en el partido judicial en que se sigue el procedimiento pero, muchas veces, el cliente quiere que sea su abogado « de confianza » el que le defienda fuera. 

Defender en otro territorio siempre es peor, uno no conoce el terreno de juego, las costumbres locales, las « corruptelas » y las « entretelas » de cada « justiclub » de España o de Europa… procuro evitar viajar y, sin embargo, he conocido mucho mundo y muchas suspensiones, caras para mi defendido cuando son fuera.  Entre las más de cien suspensiones judiciales que, calculo, habré padecido en mi vida profesional, las que más me han dolido :


1.- Viaje en avión al centro de España en domingo para diligencia de declaración de querellante contrario señalada para el lunes a primera hora. Mi cliente, el querellado, de Donostia. Suspensión acordada el mismo lunes porque el domicilio del querellante no es allí. 


2.- Viaje en avión al Levante español para interrogatorio del acusado, mi cliente de Donostia . Suspensión acordada un par de horas después de la señalada por « necesidades del servicio ». 


3.- Viaje en avión a Andalucía para vista laboral contra mi cliente de Donostia en un asunto de derechos fundamentales del trabajador. Suspensión en el acto de vista por omisión de citación preceptiva al Ministerio Fiscal, que tampoco vino cuando se pudo celebrar.


4.- Viaje en coche a la verde capital santanderina por la costa cantábrica para vista penal en la Audiencia Provincial. Mi cliente de Donostia. Suspensión acordada en el acto por falta de notificación a uno de los dos acusados.


5.- Viaje en coche al centro del Señorío de Bizkaia para vista penal, el acusado, mi cliente de Donostia. Suspensión acordada en el acto por « necesidades del servicio ».


6.- Vista penal en la Audiencia Provincial del txoko, el reo es mi cliente pero testigos y peritos varios vienen de Madrid por las acusaciones públicas (el perjudicado es un organismo de la administración). Suspensión acordada en el acto porque no hay tribunal, magistrado ausente en un curso de formación. 


7.- Diligencia de interrogatorio en Atocha, presentes : un acusado, abogados de las partes… yo, defensor de oficio de otro acusado, no estoy presente como es preceptivo, además el día señalado me encuentro a 700 kilómetros, no he recibido notificación alguna pero el sistema me ha dado por notificado automáticamente. Me llama la tramitadora ante mi ausencia y me siento humillado.


De alguna de estas suspensiones padecidas ya he referido públicamente que quizá se debieron a que alguien tenía que ir a la peluquería porque venía su novio o que las rebajas empezaban ese día, como necesidades del servicio…  Algunas suspensiones vinieron bien y contribuyeron a que yo pudiera pasar el asunto a un abogado local que lo hizo estupendamente o a que pudiéramos llegar a un acuerdo las partes, aprovechando nuestra presencia forzada, pero todas, absolutamente todas, fueron evitables.




jueves, 29 de febrero de 2024

ADUANAS

 - No se come mal en este figón – Jon Galtzagorri le comentó a Manu Majors mientras les servían el café y el cliente común de ambos se había alejado de la mesa para responder a una llamada -, pero ha tenido que venir el chico de la Parte Vieja a darle un toque de los suyos…

- Si nunca quieres ir a su restaurante de Lasarte y aquí, en Madrid, porque el catalán ha insistido en traernos, que tú me hubieras llevado a comer unos callos o un cocido, que te conozco.

De la oficina en que se habían reunido por la mañana hasta la romántica Casa Gallardo apenas hay diez minutos andando, estaban acabando de comer cuando empezaba a llenarse el lujoso restaurante, el profesional servicio no había apreciado las prisas que los tres comensales les dieron durante el largo recorrido por la degustación de las delicias que conforman su menú, larguísimo y muy estrecho, que diría San Mikel Corcuera Ulacia, pero ya lo habían acabado. El cliente regresó y de pie se despidió de ambos con su eficacia prusiana y nada mediterránea :

- Vienen a buscarme ya para llevarme al aeropuerto, Xavier me recoge allí, nos vamos a Rabat para la firma de la escritura, luego cenaremos algo con los kuwaitíes en Londres y voy a dormir a casa en Barcelona, que mañana tengo que estar allí a las 8 para lo de la decisión final sobre el arbitraje. Gracias por sus sabios consejos. Esto ya está pagado y están ustedes invitados a lo que quieran como digestivos pero no hace falta que repitan copas en ningún caso ¿Entendido ? Adiós.

El financiero se dio la vuelta y los dos abogados vascos se despidieron del vacío, pequeño, que había dejado. Un chófer gorila, tipo militar eslavo, le estaba esperando en la puerta.

- Si tuviera que desayunar con los cataríes hubiera parado en París también, supongo – comentó Galtzagorri esperando que le sirvieran el Macallan 25 que había pedido para no bajar el nivel de lo que habían comido -, total, con un jet privado, puedes aprovechar y darte una vuelta por las rebajas de Galeries Lafayette y tal.

Manu Majors pidió que le acabaran la botella de Pingus en su copa, antes de ponerle la de Garvey sobre la mesa, arqueó las cejas y comentó :

- Lo que no sé es si nuestros hígados van a aguantar esta rutina de los desplazamientos en el acto, las reuniones « físicas », el contacto humano, los almuerzos de trabajo, los momentos de convivialidad « win-win »… o si estábamos mejor con el teletrabajo y la infusión en zapatillas, cuando las decisiones esta gente las tomaba con más frialdad.

- A mi lo que me da pereza en la vida que lleva esta gente es lo de las aduanas de los aeropuertos, incluso dentro de la Unión Europea lo de entrar y salir de los aeropuertos es una pelmada, y estos tipos y tipas van saltando de uno a otro en un sinvivir  nada envidiable. Supongo que lleva pañales porque no creo que tenga tiempo para cagar en todo el día, así tiene esa cara de estreñido.

- Como dice mi socio « Las aduanas son solo para los negros, a los del Athlétic no nos paran ». Y tú lo sabes bien, lo has dicho muchas veces « ¿Quién va a sospechar de una magistrada de la audiencia provincial ? »

- Lo de tu socio se ha quedado viejo con los Williams pero es lo que hay, los delincuentes de verdad son los que ponen las aduanas a las gentes que no las necesitan, tendremos que promover de nuevo aquella ONG de « Aduaneros sin fronteras », manque éxito no tuvo nunca.

No prorrogaron innecesariamente la sobremesa y se despidieron en la esquina de la calle Ferraz, marchando hacia la Plaza de España, con un común deseo:

- ¡Que no pierdas el Alsa!


martes, 27 de junio de 2023

LE DINER DES CONS


La comida de las « Arantzas » - piensa Galtzagorri -, tiene algo de una comedia teatral, llevada al cine con éxito, que se llamaba « Le diner des cons ». Un grupo de amigas se reúne cada mes a comer en el mismo restaurante y una de ellas, por turno, invita a alguien a esa comida, alguien que pueda hablar de un tema de su especialidad. Con la justificación del rugby, el invitado es Jon Galtzagorri y Galtzagorri se siente bastante gilipollas en la mesa de las « Arantzas » que no todas se llaman Arantza pero todas son mujeres de las que se califican, por no pensar un poco, como empoderadas y las mujeres empoderadas en Gipuzkoa se dan con cierta frecuencia – a lo mejor habría que llamarles simplemente « apoderadas » porque las 5 tienen seguramente poderes inscritos en el Registro Mercantil -, él quería traer a su mujer pero su invitadora, compañera de pupitre de la misma, le ha explicado que era imposible.
Durante la degustación del menú del día se ha hablado de todo y de nada, de rugby, de valores del rugby, de reglas del juego, del arbitraje, de los espectadores, del balón, del rugby como herramienta de la empresa, de scrum y de kanban, de la educación por el rugby, de la reinserción social, del tercer tiempo de los musulmanes, de la homosexualidad femenina y de la masculina en los deportes, de la empresa familiar y de la difícil retención de talentos vascos incluso familiares, del presente y mucho del futuro de Gipuzkoa con el peso del pasado… esas frases ligeras, esas pinceladas verbales, esas opiniones que luego se extienden por la ciudad, derivan por la bahía, se interpretan y reinterpretan hasta quedar irreconocibles, hasta ser percibidas como puñaladas en la espalda por unos o unas y otros u otras para acabar diciendo ¿Qué ha contado ese gilipollas ?
Galtzagorri no sabe resistir la tentación de hablar, de hablar demasiado y sin propósito de enmienda, arrepentirse le parece inútil, cuando se quiere interpretar, hasta el silencio es interpretado, siempre sin acudir a las fuentes.
A la salida, la tarde ha refrescado por la tormenta, enfrente del estadio una Arantza, la que menos ha bebido, le comenta mientras caminan hacia Balleneros :
- Desde aquí, aunque sea más pequeño que otros estadios, parece gigante.
- Ha quedado bien – dice Galtzagorri haciendo una foto del exterior azul del estadio con su móvil -, es un bonito pequeño gigante.
- Como Gipuzkoa o como Euskadi quizá, un pequeño gigante con pies de barro – Arantza le agarra del brazo con afecto -, que nos ha costado, nos cuesta y nos costará para que no se hunda en el barro de la marisma.


lunes, 20 de marzo de 2023

LOS DESPIDOS DE TXILLARDEGI




La llamada de un amigo que está haciendo un trabajo sobre José Luis Alvarez Emparanza “Txillardegi” me recuerda la historia de su despido del Garaje Massé o Gustavo Massé y Cía, S. en C. a finales de los años 50.


A mediados de los años 90 José Luis Alvarez Emparanza publicó “Euskal Herria Helburu” sus memorias o algo parecido en euskera -años después las publicó traducidas al español -. Una buena amiga, a la que le llamó la atención el dato de su estancia en el negocio de mi familia,  me hizo una fotocopia de las páginas en las que él contaba su estancia en el Garaje Massé de la cual yo recordaba algo y el episodio de su despido que yo desconocía o había olvidado.


En su libro, Txillardegi viene a contar que entró a trabajar en la fábrica de motores diésel que dirigía mi padre en el barrio de Gros de Donostia,al acabar sus estudios de ingeniería industrial por exigencia de su propio padre, que allí conoció a los hermanos Gómez de Pagola retornados de Rusia y responsables del Partido Comunista y que fue despedido por mi padre ya que él fue uno de los impulsores de una huelga en solidaridad con los mineros de Asturias, huelga que tuvo lugar el día en que el Delegado Provincial del Ministerio de Industria visitaba la fábrica con mi padre - tengo el libro en algún lugar pero no me apetece buscarlo  -. 


Yo era un niño de 10 años cuando Txillardegi andaba por los talleres, nuestra vivienda formaba parte del complejo industrial, le solía ver llegar en una scooter italiana y, a veces, cuando yo iba a la sección de dibujo de la fábrica le solía ver deambulando por allí. De lo que cuenta no me gustó en su momento su tono despectivo para los motores que se hacían, a los que califica de copias de los de Berliet simplemente, para mi en unos casos eran copias de Berliet o de Perkins pero la mayoría de los modelos eran desarrollos propios a partir de aquellos y algún modelo, el de menor cilindrada, era una creación propia, una evolución inspirada por sus hermanos mayores para el mercado español. Me extrañó que Txillardegi omite toda mención a Félix Liquiniano “Liki” y a Chiapusso, personajes vinculados, para mi, a aquellos mismos años en Talleres Massé.


Como mi padre Eduardo Massé Osinalde me estaba ayudando a pintar mi piso cuando llegaron las fotocopias a mis manos, le leí esas páginas un día y, más o menos, esta es su respuesta:


- “Alperra! Era un vago y le echamos por gandul Alperra! Eso que cuenta de los hermanos Gómez no fue así, ellos querían echarle de antes pero como yo le había contratado por su padre pues teníamos que soportarle. Lo que pasó ese día, es que yo estaba visitando a un amigo, Unamuno, que era un proveedor de Éibar y me llamó Antonio Anguera (El secretario de mi padre en el taller y que dirigía la administración de la empresa) al teléfono de Unamuno y me dijo que había huelga en el taller y que los trabajadores estaban fumando en la calle delante de la puerta, le dije que le dijera a José Luis que les ordenara a los trabajadores que entraran dentro y que cerraran las puertas, que yo iba para allá enseguida. Antonio me dijo que José Luis también estaba de huelga y yo le dije “¡A ese idiota echale! ¡Que los encargados no hacen huelga!” Y a la tarde, cuando volví al taller, ya no estaba y no le volví a ver nunca. Su padre vino en su nombre a cobrar el finiquito días más tarde, me dijo que había hecho bien en despedirle y... tan amigos.”


Los días siguientes mi padre me contó algunas anécdotas que no añaden nada a la versión anterior. Yo solía encontrarme a menudo con Antonio Anguera por las calles de Gros y, poco después, me lo encontré y le conté lo del libro de Txillardegi y al principio no se acordaba quién era siquiera. Le conté la biografía de Txillardegi con lo de ETA, el batúa y demás. Así como lo que me había relatado mi padre semanas antes. Antonio me dio otra versión del despido:


- “Eso no es así. Era un joven que estaba como de prácticas en el taller, ya me acuerdo. Una mañana que iba a haber huelga, estábamos en mi despacho los rusos, los hermanos Gómez Pagola, y yo reunidos viendo cómo iban las cosas, creo que tu hermano Eduardo andaba por el taller diciéndoles a los trabajadores que entraran a trabajar… no había mucho que hacer, como iba a haber huelga ya se había trabajado lo que se tenía que hacer ese día… tu padre no sé dónde andaba pero no estaba en el taller. El caso es que apareció en mi despacho un cliente del garaje, muy enfadado, el señor Luis que era un vecino y además el delegado de industria en San Sebastián. Este señor me dijo que un obrero le había faltado al respeto en el garaje y entonces bajé con él al lavacoches. Allí estaba Álvarez dando manguerazos con desgana a una lambretta que tenía y Luis me dijo que, cuando le había pedido que le lavase el coche antes, le había dicho que se fuera a hacer puñetas que él estaba de huelga . Entonces le dije a Alvarez que se fuera a casa, se montó en la moto y se fue. No volví a saber de él hasta que Franco se murió. Tu padre me dijo a la noche de aquel día que le preparase el despido y el finiquito para el día siguiente pero no pasó nunca jamás por la empresa, nunca jamás. El que le llamaba alperra era Ramón Gómez, el ruso, pero no creo que Álvarez tuviera ningún puesto en la fabricación, él estaba allí para aprender, aunque no aprendiera…”


O sea que tengo tres versiones del mismo despido: la heroica del protagonista; la del vago de mi padre y las del estudiantes en prácticas del director administrativo del taller… como en una película japonesa o en “El último duelo” de Ridley Scott.


 


martes, 26 de julio de 2022

LOS SUMINISTROS PERIÓDICOS ENTRE FABRICANTES Y LA REGULACIÓN DE LA COMPRAVENTA MERCANTIL EN ESTOS MOMENTOS DE ZOZOBRA.




El art. 325 del Código de Comercio señala que será mercantil la compraventa de cosas muebles para revenderla, bien en la misma forma que se compraron, o bien en otra diferente, con ánimo de lucrarse en la reventa.


El contrato de compraventa mercantil - al igual que el contrato de compraventa civil-, es un contrato bilateral que va a generar obligaciones recíprocas para los contratantes. Las obligaciones esenciales del comprador, además de las que las partes puedan establecer en el contrato, serán recibir las mercancías compradas y pagar el precio pactado, la entrega y recepción de la mercancía se acredita habitualmente por los albaranes o notas de entrega, por manifestaciones en correos electrónicos o mensajes...


El Art. 1500 del Código Civil, dispone que el precio debe pagarse en el tiempo y lugar fijados en el contrato o, en su defecto, en el tiempo y lugar en que se haga la entrega de la cosa. Este precio debe ser determinado o determinable en dinero o signo que lo represente,  articulo Art. 1445 del Código Civil, lo que se suele acreditar por contratos, ofertas y pedidos o de las referidas manifestaciones y mensajes.


Cuando el comprador no paga el precio de las mercancías en el momento en que le es exigible, se constituye en situación de mora. Ello significa que está obligado a pagar al vendedor el interés legal de la cantidad adeudada desde el vencimiento de su deuda,  Art. 341 del Código de Comercio.


El impago explicado al acreedor como causado por la crisis, la guerra, las circunstancias coyunturales… es la clara expresión de una voluntad de incumplir en el futuro, que – atendiendo al funcionamiento normal de la relación sinalagmática y al estándar de la buena fe, como, para la venta internacional, hace el artículo 71 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los contratos de compraventa internacional de mercancías, Viena 11 de abril de 1980 -, resulta suficiente para entender que la vendedora está en situación de exigir desde ese momento el precio pactado por toda la mercancía entregada.


La jurisprudencia de nuestro Tribunal Supremo ha venido desarrollando el retraso en el pago como causa que permite a la parte cumplidora resolver el contrato. Se trata de aquellos supuestos en los que, ante un prolongado incumplimiento, aunque no exista cláusula resolutoria pactada ni término esencial, no le es exigible al acreedor, conforme a la buena fe, permanecer vinculado al contrato indefinidamente hasta que el deudor se encuentre en condiciones de satisfacer la prestación. Esta doctrina de la sentencia 744/2014, de 22 de diciembre de 2014 (R. A. 3091/2012), así como de la sentencia 741/2014, de 19 de diciembre de 2014 (R. A. 1074/2012) y de la de 25 de mayo de 2016.


Cabe señalar que el reconocimiento del retraso como incumplimiento contractual se recoge también con claridad en los Principios Unidroit (artículo 7.1.1), donde se establece que el incumplimiento «consiste en la falta de ejecución por una parte de alguna de sus obligaciones contractuales, incluyendo el cumplimiento defectuoso o el cumplimiento tardío». Y también disponen la necesidad de conceder un plazo adicional para que el deudor cumpla, como condición necesaria para que proceda la resolución. Dice a este respecto el artículo 7.3.1(3) de los Principios Unidroit: «En caso de demora, la parte perjudicada también puede resolver el contrato si la otra parte no cumple antes del vencimiento del período suplementario concedido a ella según el artículo 7.1.5».

martes, 21 de diciembre de 2021

LA MUERTE DEL TRABAJADOR POR CUENTA AJENA DESPLAZADO CON MOTIVO DEL TRABAJO

La noción de accidente en misión ha sido aceptada por la doctrina jurisprudencial como una modalidad específica de accidente de trabajo, en la que se produce un desplazamiento del trabajador para realizar una actividad encomendada por la parte empleadora.


La misión integra así dos elementos conectados ambos con la prestación de servicios del trabajador: 1º) el desplazamiento para cumplir la misión y 2º) la realización del trabajo en que consiste la misión.


La protección del desplazamiento presenta cierta similitud con la del accidente "in itinere", en la medida en que el viaje de ida o de vuelta se protege en cuanto que puede ser determinante de la lesión, ya que sin el desplazamiento el resultado lesivo no se hubiese producido.


En cuanto al accidente que se produce en la realización del trabajo que constituye el objeto de la misión, su régimen es el normal del artículo 115.1 de la Ley General de la Seguridad Social.


Pero no todo lo que sucede durante la misión tiene una conexión necesaria con el trabajo, cuando ni es propiamente tiempo de viaje o desplazamiento, ni tampoco jornada de realización de la actividad ni es periodo de disponibilidad o espera de instrucciones para reanudar la actividad laboral. No son accidentes de trabajo los accidentes ocurridos durante estos tiempos del día, dedicados al descanso o al ocio, aunque sean fuera del lugar de domicilio del trabajador.



martes, 15 de junio de 2021

ANTXÓN MASSÉ ABOGADO DONOSTIA CAMBIA DE SEDE

 


Paso a colaborar con un bufete de abogados especializado fundamentalmente en derecho laboral DGB Legal, situado también en Donostia -San Sebastián en el polígono empresarial de Igara.

Un despacho que aporta a sus clientes soluciones cercanas y rápidas en todas las áreas vinculadas con el Derecho Social en España.

Además cuenta con una gestoría (GEUK, s.l.) que ofrece servicios de gestión laboral completa: nóminas, seguros sociales, contratos…

El próximo 1 de julio de 2021, mi dirección profesional pasa a ser: Calle Pilotegi, 2 oficina 6, 20018 Donostia – San Sebastián, donde estaré junto a la abogada GALA IZAGUIRRE (Colegiada en 1996) y la abogada DEMELZA PANTIGOSO (Colegiada en 2004).

Mis teléfonos y correo electrónico siguen siendo los mismos.


Abokatu bulego batekin kolaboratu nuen, bulego hau batez ere lan zuzenbidean espezializatuta dago, DGB Legal Donostian dago Igarako negozio parkean.

Espainiako Zuzenbide Sozialarekin lotutako arlo guztietan bezeroei irtenbide hurbilak eta azkarrak eskaintzen dizkien bulegoa da.

GEUK SL agentzia bat ere badu, lana kudeatzeko zerbitzu osoak eskaintzen ditu: nominak, gizarte segurantza, kontratuak …

2021eko uztailaren 1ean nire helbide profesionala hau izango da: Pilotegi kalea, 2. bulegoa 6, 20018 Donostia - San Sebastián.

Hor egongo naiz GALA IZAGUIRRE abokatuarekin (1996an erregistratuta) eta DEMELTZA PANTIGOSO abokatuarekin (2004an erregistratuta).

Nire telefono zenbakiak eta posta elektronikoa berdinak dira.


Je vais collaborer avec un cabinet qui est principalement spécialisé en droit du travail, DGB Legal est situé à Donostia - San Sebastián dans le parc d'activités d'Igara.

C'est un cabinet d’avocats qui fournit des solutions proches et rapides à ses clients dans tous les domaines liés au droit social en Espagne.

Il dispose également d'une agence, GEUK SL,qui propose des services complets de gestion du travail : paie, sécurité sociale, contrats…

Le 1er juillet 2021, mon adresse professionnelle sera : Calle Pilotegi, 2 office 6, 20018 Donostia - San Sebastián.

J'y serai avec l'avocate GALA IZAGUIRRE (Inscrite en 1996) et l'avocate DEMELTZA PANTIGOSO (Inscrite en 2004).

Mes numéros de téléphone et e-mail restent les mêmes.


I`m going to collaborate with a law firm mainly specialized in labor law, DGB Legal is located in Donostia - San Sebastián in the Igara business park.

It is a firm that provides close and fast solutions to its clients in all areas related to Social Law in Spain.

It also has an agency, GEUK SL that offers complete labor management services: payroll, social security, contracts …

On July 1, 2021 my professional address will be: Calle Pilotegi, 2 office 6, 20018 Donostia - San Sebastián,

I will be there with the lawyer GALA IZAGUIRRE (Registered in 1996) and the lawyer DEMELTZA PANTIGOSO (Registered in 2004).

My phone numbers and email remain the same.

jueves, 19 de marzo de 2020

LOS BOCHEROS

Este folletín por entregas irregulares comienza en
https://togadoenlamele.blogspot.com/2019/07/en-luxemburgo-no-hay-virgenes.html

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Mientras Majors y Galzagorri iban de misión a Colindres, Ustárroz realizaba la ronda programada de visitas a los socios de la promotora inmobiliaria Ipur Beltz Etxebizitza y a su abogado en Figueruelas y Asociados, había dejado para el día siguiente, un jueves, las restantes de los del círculo de bilbainos relacionados con el difunto. Como por las noticias de Madrid era consciente de que la información sobre los delitos fiscales descubiertos gracias a los archivos desencriptados iba a ser transferida a la Ertzaintza por decisión de la superioridad, se quiso centrar cuanto antes en los que más motivo tenían para desear la eliminación de Arriluze, antes de que las circunstancias le obligaran a interrogarlos como investigados, con todas las formalidades que el interrogatorio en dependencias policiales necesita, tanto para investigados como para testigos. Le gustaba más el modo de operar hablando en domicilios y centros de trabajo, conocer el entorno de las personas implicadas en cada caso y sacar sus deducciones. En su mente la figura del “nervioso” Martínez de Gurruchaga estaba cada vez más en el centro, de los otros no se habían intervenido más que conversaciones banales, aunque en alguna de ellas se habían dado indicios de otras actividades ilegales del mismo tipo que las que les iban a llevar al banquillo en el futuro y que los especialistas de la Unidad Central Operativa habían comprobado sin prisas pero sin pausas con los archivos de Arriluze, luego la prensa hablaría de la “Operación Muelle”.
Había dejado a José Martínez de Gurruchaga para el último del día, así, si estaba nervioso, se iba a poner más, porque los otros, lo sabía por las conversaciones intervenidas, le iban a ir relatando las entrevistas con él.
Las tres oficinas de cada uno de los socios Ortiz de Zárate, Ruiz de Azúa y Gómez de Segura se distribuían por la villa, la primera que visitó estaba en un local comercial por Uribarri, detrás del Ayuntamiento, la segunda en una entreplanta de una nave industrial por encima de Altamira y, por fin, la tercera en un edificio de oficinas, cerca de la Plaza del Sagrado Corazón. Si por fuera eran bien distintas, su interior era muy similar, la misma secretaria recepcionista telefonista muy atareada que parecía haber posado para un clásico calendario de camioneros, la misma puerta abierta por la que se veía la oficina técnica con mesa de dibujo tradicional y el plóter conectado al ordenador que dejaba caer planos enormes al suelo, la sala de reuniones decorada con fotos aéreas de edificios recién terminados, el despacho grande y desordenado pero confortable del jefe… todo absolutamente anodino, como anodinas fueron las conversaciones.
Todos y cada uno confesaron abiertamente que estaban hartos de Arriluze, un socio excelente, lleno de contactos, que siempre les había abierto todas las puertas en todas las administraciones de todos los colores, con una reputación de serio y trabajador como pocos, que lograba la colaboración de los bancos a los que convertía más en socios de cada promoción que en simple cajeros a comisión desproporcionada… y, de repente, el año anterior a su muerte había empezado a “tocarles las narices” o “los huevos” o “los cojones” con temas burocráticos y contables, viendo pegas en trámites comerciales rutinarios, exigiendo que las auditorías, hasta entonces sin problemas, fueran realizadas por un auditor que él proponía y que nadie quería en Bilbao. Y el colmo había llegado con su pretensión de salirse de la sociedad, comprarle su parte era difícil pero no imposible, lo que les fastidiaba era tenerlo fuera, la pérdida de su modo de funcionamiento con unos y otros, podía ser un competidor terrible en un mercado limitado, donde los nombres se repiten en todo tipo de obras públicas y privadas, ya estaban resignados a su salida, cuando se produjo el accidente. Los tres hablaron del accidente, trágico accidente, lamentable accidente, absurdo accidente… ninguno iba a Mallorca habitualmente de vacaciones, tampoco eran de su cuadrilla ni jugaban al mus con él después de alguna cena en un “txoko”, cada vez menos frecuentes por cierto, cada uno matizó, sin embargo Arriluze sufría con el Athlétic y se alegraba con un buen resultado por lo que, a veces, raras veces, les invitaba a cenas en los mejores restaurantes de la Villa para celebraciones…
Gradualmente en cada conversación, Ustarroz fue incrementando el tiempo que dedicaba a preguntar sobre lo que su interlocutor sabía de las relaciones del muerto con el abogado Martínez de  Gurruchaga y lo que sabía de éste fuera de lo estrictamente profesional, sus estancias en Mallorca o en Suiza, además lo hacía al final y dando muestras de interés en el tema.
Así que, cuando a última hora de la tarde se dejó caer por las instalaciones de Figueruelas y asociados, suponía que el abogado estaba ya convencido de que el Guardia Civil venía a por él y no le extrañó que le comunicara que iba a estar acompañado de otro de los abogados del despacho -ninguno de los socios de Ipur Beltz Etxebizitzak lo había pedido y, de hecho solo tomó unas pocas notas con su espantosa letra -. El compañero de Martínez tenía cara de pastor de cabras a pesar de su elegante traje de chaqueta cruzada y de sus gafas americanas de montura dorada, Enrique “Kike” Tarabussi era un penalista asentado en plaza desde hacía años.
Ustárroz insistió en el carácter informal de su visita en aras de comprobar las circunstancias que habían rodeado la desaparición  de Iñigo Arriluze y que era pronto para saber si iba a abrirse una investigación formal más allá de la instrucción seguida en Manacor que ya había dado sus frutos con dos posible autores detenidos y en prisión provisional.
Así que empezó hablando de Mallorca, efectivamente Martínez de Gurruchaga tenía un apartamento en la isla, no una casa como decían los rumores, un piso grande de casi 1.000 m2 en el corazón del casco antiguo de Palma, en el último piso de uno de los palacios suntuosos de la ciudad pero nada de particular, él envidiaba la sencillez de la casa de campo de Arriluze pero su mujer, una artista, amaba la ciudad incluso de vacaciones y en el lado norte del edificio se había habilitado un estudio de pintura, su mujer pintaba bastante y, a veces, acertaba con alguna de sus obras – un cuadro en el que se degradaban en bandas horizontales distintos tonos de naranja y marrones presidía la sala de reuniones en que estaban -, como aquel paisaje mallorquín – y señaló con la barbilla hacia la pintura, las manos inmóviles sobre la mesa -. Solía salir en  velero y alguna vez  acercarse a la playa de Es trenc, Arriluze que era un nadador se acercaba al barco y hablaban en cubierta pero no eran especialmente amigos, vecinos de escalera, vecinos en el trabajo, precisó. Cuando se casó con una de las abogadas del despacho, una mujer preparadísima, se trataron un poco más pero sin llegar a ser amigos, de hecho no era ni cliente del despacho directamente hasta que, por mediación de Begoña, su mujer, confió un par de asuntos intrascendentes a la sociedad de abogados. Pero, como los socios mayoritarios de Ipur Beltz Etxebizitza eran efectivamente socios de toda la vida del despacho, le había tratado profesionalmente en los temas de esta sociedad, temas urbanísticos sobre todo, en los que descubrió que era un gran profesional, un hombre con una gran capacidad de trabajo y facilidad para solucionar problemas que otros juzgaban irresolubles. Habían surgido pequeñas diferencias en los últimos tiempos sobre cuestiones de las que no podía hablar por deontología profesional, problemas normales en una sociedad mercantil, una compañía es como un matrimonio con más componentes y en todo matrimonio, sea o no un “ménage à trois”, hay sus problemillas. No podía comentar nada, el secreto profesional obliga, de viajes profesionales a Luxemburgo, a Suiza o a la Isla de Man pero estaba seguro que nunca había coincidido con Arriluze en algún viaje, alguna vez se habían cruzado en el aeropuerto de Loiu pero todo Bilbao se entrecruza en Loiu, así que no podía decir nada. Jugaba, todas las semanas, al golf con Roberto Fernández de Lerchundi, el arquitecto, éste era más amigo del fallecido que él pero no le había comentado nada de que Arriluze estuviera inquieto o tuviera enemigos, antes, cuando ETA estaba en su apogeo, le veía tomar precauciones pero como todos, los socios del Club Marítimo eran socios de estar en la lista de víctimas de la banda. Iñigo no era precisamente un “picha brava”, el que lo era de verdad, como se sabe, es Fernández de Lerchundi, al decirlo miró fijamente el cuadro pintado por su mujer. Al primo de su mujer, Peio López Iruraiz, claro que lo conocía, desde que se había acabado lo de ETA lo trataba menos, alguna vez les había organizado un evento festivo para el despacho y también se lo cruzaba en los “vernissages” de las exposiciones en la galería de su mujer.   No sabía nada que Peio hubiera ido a Mallorca últimamente, quizá a hacer submarinismo en Cabrera o así pero no había pasado a saludarle.
Cuando Fernando Ustarroz abandonó el despacho a las 9 de la noche, solo quedaban los tres y la recepcionista, José Martínez de Gurruchaga fue al retrete y vació su intestino como se vacía un pantano por un agujero de salida al pie de la presa.

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