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domingo, 12 de julio de 2026

KAIXO


(Ilustración de Nano Bananas)

 - Kaixo !

- ¿Qué es eso de la UCO ? ¿La Unión Carpetovetónica Occidental ? ¿Unidad Cristiana Opresora? ¿Unión Confederal de Obsesos ? Lo que no creo es que sea la Unidad Central Operativa de la policía militarizada al servicio del bien público, cada vez que se puede leer uno de sus informes lo que trasciende es un sesgo neo-falangista preocupante para preparar a la sociedad para la toma del poder por los putos amos de España de nuevo….

El Barón de la Florida, con el aperol casi terminado, recibe a Jon Galtzagorri con un rosario de preguntas que se autorresponden mientras que la gaviotas de la Zurriola rebuscan entre las sillas de la terraza sin ningún temor a los olorosos pies de los clientes. Esa especie de Venecia Beach entre Sagüés y el Urumea está llena de corredores y corredoras al anochecer, la canícula es más soportable, pero también estos deportistas urbanos tendrían problemas para no dar positivo de productos estimulantes en un análisis serio, no de los que se hacen en el Tour de France, sino de los que hacían nuestras madres cuando nos esperaban despiertas a que regresáremos después de dar una vuelta con la cuadrilla.

- ¿No les llamaban los pata negra a estos guardias civiles ? Pues son la pata más negra de ese siniestro diplopodos que es la parásita justicia hispana…

- Estás muy cabreado con la benemérita esta noche. Pero no hay motivos, los servidores verdes del Estado siempre han sido iguales, todo por la patria es su lema, pero la patria de la españa eterna, imperial e inquisitorial, de los militares señoritos y de los señoritos militares, negada a la reconciliación y al abrazo, dispuesta a hacer un nuevo democidio para acabar con los enemigos internos de quienes verdaderamente merecen tener la sartén por el mango y que impidieron la depuración de los aparatos del movimiento nacional en su momento. Es la guardia civil que tenemos y nosotros desapareceremos y la guardia civil allí seguirá.

- Después de haber leído en mi juventud aquel borrador del informe « navajas » que me enseñaste, tuve pesadillas una semana, y cada vez que leo el diario y veo esos titulares…

-  Inexactos, escritos para confundir a sus escasos lectores y llevarlos al matadero de librepensadores…

- Esos titulares redactados por cucos y colaboradores del imperio del mal y que son asumidos por los abundantes nostálgicos del pardo pasado, que siempre han tenido miedo a la libertad de pensar, que añoran el sacrificio impuesto por los dictadores españoles y son acríticos, irreflexivos, egoístas y gregarios en su manada de lobos aullantes.  

- Yo también echo de menos al jubilado cronista de los tribunales, aquella pluma magistral de Soraluze, pero es lo que hay. Ahora te encuentras publicadas entrevistas a jueces locales y todo, que no son más que « pregúntames » repugnantes.

- ¿Por eso me has saludado con esa « vizcainada » de « kaixo » ?

lunes, 22 de junio de 2026

ZP Y MI DELITO

Llevarse bien con la gente es importante, abre puertas. Conocer a autoridades y que reciban a las personas que necesitan ser oídas por quien puede resolver alguno de sus problemas – casi siempre tienen más problemas que soluciones -, es una de las herramientas que los abogados utilizamos. No se nos paga por llevarnos bien con jueces y fiscales en sala o en las diligencias judiciales, momentos y lugares que requieren enfrentarse a su autoridad. Pero estos enfrentamientos pueden provocar un “tercer tiempo” en el que basar una buena relación. Aunque después de más de 50 años de ejercicio profesional es inevitable que también se cosechen odiadores y odiadoras dentro del sistema judicial, como es mi caso con media docena de operadores jurídicos, quizá solo sean cinco… 

(Ilustración de Nano Banana 2)

En las distintas administraciones que tenemos, estatales, autonómicas, provinciales, municipales y asimiladas, también creo que he conseguido que se me abren puertas con una sonrisa y así abrírselas a mis clientes. Haber pasado 36 años en la ESTE (Universidad de Deusto, campus donostiarra) con más de 4.000 alumnos míos que se han ido incrustando en los engranajes del poder, no solo en las empresas, pues me ha dado impulsos positivos en muchos asuntos, algunos francamente complejos.

Y he cobrado honorarios por usar mi agenda de contactos, directa o indirectamente he cobrado por usar y quizás abusar de las relaciones con autoridades, funcionarios, políticos, dirigentes, empresarios y un largo etcétera.

En el despacho profesional de abogados que fundé se fueron incorporando miembros cuyo mérito jurídico principal o único era ser “hacedores de lluvia”, facilitadores con su directorio de contactos de que se nos regara con asuntos desde diferentes ámbitos. En algún caso, sin mi aprobación e, incluso con mi inútil oposición. En su momento tuve la sensación de que estas incorporaciones, sumadas a algunos contactos francamente al margen de toda ética que se fomentaron por quienes se hicieron con el poder de la firma, yo no las podía soportar en mi relación con aquel grupo. Los valores son los valores y el nivel de porquería puede alcanzar límites insoportables de altura. Pero yo debía estar equivocado porque el despacho ha sobrevivido 20 años desde mi salida y, hasta su fusión por absorción con otra entidad, nadie ha ido al infierno, al contrario, algunos disfrutan de un cielo azul y blanco o txuriurdiñ, como se dice por aquí.

O sea que, no estando libre ni liebre de pecado, no puedo echar piedra alguna a la zapatera prodigiosa, ZP para los tribuletes, por haber abierto puertas y haber recibido retribución a cambio pero no veo en su conducta delito alguno. Creo que un expresidente de gobierno tiene menos influencia sobre un actual funcionario ministerial, aunque le conozca de toda la vida, que un abogado ejerciente pero magistrado en excedencia, siempre temporal, sobre un antiguo colaborador o subordinado (el 90% de la justicia no es función de los jueces) , así que esto debiera quedarse en aguas sucias de borrajas fétidas.

miércoles, 8 de abril de 2026

MEJOR CARA

 Ha un tiempo escribí este artículo TIENES MEJOR CARA inspirado por el bello rostro de una joven trabajadora autónoma a la que he tratado en tiempos de Gros -siempre nos quedará Gros, pequeña -. Le he pedido a la IA que me lo reescriba en plan guion y esto es lo que hay, después de inevitables correcciones. Además le pido que lo ilustre y, después de la corrección, esto es lo que queda




ESCENA 1. INTERIOR. CAFETERÍA - MAÑANA

El local está limpio. La luz de la mañana.

LAURA sirve un café con leche y una chocolatine sobre la barra. Sus movimientos son mecánicos, eficientes. Se esfuerza en mantener la espalda recta. GALTZAGORRI observa a Laura. 

GALTZAGORRI

(Con tono dubitativo)

Tienes mejor cara.

Laura se detiene un milisegundo. No sonríe.

GALTZAGORRI (V.O.)

Mentira. Debería haber dicho: "La mejor cara te tiene a ti". No es el reflejo de su alma, es el impulso que la sostiene. Un diseño eléctrico para aguantar un día más de autónoma.

ESCENA 2. INTERIOR. CAFETERÍA - CONTINUACIÓN

Una MADRE con sobrepeso empuja comida hacia su HIJO, que está hipnotizado por una consola.  Galtzagorri retoma la conversación, bajando la voz.

GALTZAGORRI

Laura, trabajas demasiado. Los tiempos de pandemia pasaron, pero estás al borde de cruzar una frontera peligrosa. Todos tenemos un límite.

Laura deja de limpiar la barra. Lo mira fijamente.

LAURA

¿Hoy te toca el día de "padre increíble"? Tengo que pagar la renta a los caseros, la luz a los oligopolios y el préstamo a la Kutxa sanguijuela. Mis clientes ahora trabajan en pijama en su cocina y las señoras que llenaban esto después del colegio se han extinguido.

Laura se acerca, apoyando las manos agrietadas sobre el mostrador.

LAURA (CONT.)

Abro quince horas al día yo sola. Si no abro veinticuatro como los vietnamitas es porque el cuerpo no me da, que si no, algunos céntimos más sacaba.

GALTZAGORRI

Solo tenemos una vida, Laura. O paras y ordenas este caos, o la vida te va a parar a ti por sorpresa. Y ese frenazo no te va a gustar.

Laura suelta una risa.

LAURA

¿Y qué quieres? ¿Que me meta a puta? ¿Crees que ahí no se es esclava? Esto es el paraíso, señor letrado. El puñetero paraíso en comparación con aquello.

ESCENA 3. INTERIOR. CAFETERÍA - SEGUNDOS DESPUÉS

La madre de la mesa se levanta. Laura cobra con una amabilidad profesional y recoge los platos sucios en un segundo.

LAURA

(A Galtzagorri)

Enseguida vuelvo. Voy al baño.

Laura camina hacia el fondo del local, a medida que se aleja de la zona de clientes, sus hombros caen, su paso se hace pesado y su figura parece encogerse. El sonido de la puerta al cerrarse retumba en el local.

FUNDIDO A NEGRO


jueves, 5 de marzo de 2026

EL CULO DE LA PINTORA

 Hace unos años escribí un post EL CULO DE LA PINTORA ES OTRA HISTORIA , pequeño homenaje a una persona admirada. El algoritmo lo ha resucitado y lo he revisitado, haciendo una versión en "stand up" o un soliloquio.

Nano Banana lo ha ilustrado.

El escenario improvisado en el pub de Gros está a oscuras. Se enciende un foco. Celia aparece en el centro, junto con un caballete y un lienzo a medio pintar. Deja un pincel sobre una mesita y mira al público.

- Gabon denoi!

Soy Celia. Ex-telefonista del 112. Un aplauso para la peña que curramos en emergencias, ¿eh? Que entras con 20 años y sales con 40, ojeras de mapache y un tic en el ojo que parece que estás ligando con el de la ambulancia, pero no, es el estrés post-traumático de que una señora de Éibar te llame a las tres de la mañana porque su gato no baja del castaño.

Total, que me cogí la baja. "¿Qué te pasa, Celia?", me decían. Pues que veo muertos, Borja, ¡qué me va a pasar! Así que me puse a pintar. Al principio mis cuadros eran... bueno, como un lunes de lluvia en el muelle de Donostia: todo negro, marrón, burdeos ennegrecido... Parecían manchas de chapapote. Mi marido, Roberto, conocido por Rober, —que es un santo, o un optimista patológico, no lo tengo claro—, me compraba óleos carísimos de Windsor & Newton pensando que así vería yo la luz.

"¡Cariño, vete al monte!", me dijo. Y me mandó al Baztán. A la casa de Txema R. Oinetakogilea, el maestro, el pintor vasco vivo más importante...

Txema. Sesenta años, una cabeza que no le entran las boinas y unas orejas... ¡Redios! Parecían dos alcachofas después de una melé contra el Biarritz Olympique. Fue talonador en el Hernani, así que imaginaos el panorama. Yo llegué allí con mis ojos de bruja y mi pelo negro y aquello fue... bueno, fue una "explosión creativa".

Pasé de ir un día a la semana a quedarme a dormir. Y Roberto, el pobre, encantado de la vida. Venía los fines de semana con botellas de vino de las buenas, nos sentábamos a la mesa con Amaia —la mujer de Txema— y brindábamos por el arte.

Y de repente, ¡clac! Mis cuadros cambian. Adiós al chapapote, hola a la luz. Empecé a pintar desnudos. Específicamente, mi propio culo.

"Celia, hija, qué perspectiva, qué volúmenes", me decía Roberto mientras se convertía en mi marchante. El tío iba por ahí fardando en las sobremesas: El culo de mi mujer está llegando a las mejores colecciones del Estado.

A ver, Roberto, cariño... que lo decía con un orgullo que ni que yo fuera la ganadora de la Bandera de la Concha.

La cosa es que Txema también empezó a evolucionar. En sus cuadros de caseros y pelotaris, de repente, siempre aparecía un culo femenino al fondo. Como un « Easter Egg », pero con celulitis de la buena.

Y llegó el día. La exposición en el Kursaal al Kubo. Amaia, que es una bendición de mujer, entró en el taller sin avisar para decirnos que ya teníamos fecha. Y claro, se encontró con la "colaboración artística" en vivo.

Dice que parecíamos dos galgos en el suelo. Txema encima de mí como una prensa neumática. Yo ahí, con mis nalgas famosas en pleno proceso de inspiración divina. ¿Y qué hizo Amaia? ¿Montar un cristo? ¿Sacar el hacha de cortar troncos?

¡Qué va! Es vasca. Es práctica. Hizo la maleta, se fue a Donostia y le presentó un *Business Plan* a mi marido.

Al final, oye, todos contentos. Roberto se lo pensó cinco minutos. Miró el mercado, miró sus cuentas y dijo:

Mira, yo no quiero ver el culo de mi mujer... a no ser que sea en pintura.

Así que aquí sigo. Yo pinto, Txema empuja, Amaia gestiona y Roberto vende. Tenemos el monopolio de las nalgas en el mercado del arte contemporáneo vasco.

¿Inmoral? Puede. Pero escuchadme bien: después de diez años cogiendo llamadas de gente infartada, si me tengo que ganar la vida con el culo en pompa en un valle del Baztán, ¡ni tan mal, oye! ¡Ni tan mal!

¡Eskerrik asko!


Pequeño homenaje personal a Otto Mueller para terminar.

sábado, 7 de febrero de 2026

LA LUJURIA DEL BIDASOA 1

 Sigo vaciando de trastos la habitación del fondo con la idea de ordenar un poco el piso y sigo encontrando cosas que creía quemadas en la chimeneta de Villanúa.     El 17 de octubre de 1997 acabé de escribir una novelita nunca publicada y hoy, sin buscar, encuentro un capítulo. Lo publico tal cual, sin corregir (dejo a mis dos lectores la ardua tarea de señalarme las pifias, muchas gracias). Le pongo a la IA como ilustrador. 

   Los lehendakaris, como todo el mundo sabe, deben cenar cocina vasca sólo. Ya sea la tradicional ya sea la nueva, pero cocina vasca por los ocho costados. Sin embargo, a este lehendakari se le ocurrió ir a cenar en un restaurante chino. Era el cumpleaños de su quinceañero chaval que insistió en ello. Y allí, en el chino, tomándole la comanda, estaba sonriente, impecable, el japonés. 

   Un lehendakari no tiene por qué distinguir a un chino de un japonés. Pero apenas una semana antes, el lehendakari había inaugurado La Lujuria del Bidassoa, S.A., una fábrica de sucedáneo japonés de angulas bidasotarras. Con subvenciones millonarias de las comunidades autónomas afectadas y ayudas financieras de las diputaciones forales, se había instalado una fábrica espectacular en plena zona industrial, en el declive entre la carretera y el río fronterizo. En ella, metiendo pescados poco apreciados en una especie de picadora electrónica, se producían fideos bicolores que iban a sustituir a las angulas, esas angulas que algunos abuelos aún se empeñan en pescar junto a la Isla de los Faisanes. 

    El lehendakari, vestido como un donostiarra la víspera de su fiesta patronal pero sin el barril, había recorrido las inmaculadas instalaciones -tan inmaculadas como su cocineril atuendo-, en unión de quien le habían presentado como el ingeniero japonés responsable del knowhow, del intérprete y de los dos industriales promotores de la idea. El lehendakari intentó hablar en vascuence con el ingeniero japonés, porque un tío suyo jesuita, hablando despacio euskera, se había misionado aquellas lejanas tierras años ha. Pero el japonés sólo le sonreía y le daba la mano con una inclinación reverencial. Al día siguiente, la prensa afecta había recogido la foto del presidente autonómico y del ingeniero japonés en uno de aquellos apretones con un explicativo pie de foto, suscitando el enfado de los otros cargos políticos vascos que llevaban algún tiempo sin poderse retratar con un alemán, un ruso o cualquier otro foráneo que pareciese confiar mínimamente en nuestro pais. 

El lazo azul que el lehendakari llevaba en la solapa tanto en la visita a la fábrica como en la cena es el símbolo de los que piden inútilmente a Eta que libere a alguno de sus secuestrados sucesivos. El lazo azul destacaba tambien en las fotos que recogieron la inauguración.

   El mosqueo del lehendakari con el servicial oriental fue tremendo. No pudo comer ni un rollo de primavera. El camarero, aterrado por las furibundas miradas que el lehendakari le echaba, se refugió en la cocina y no salió hasta que el escolta armado con un Deia, doblado por la foto de la inauguración, le hizo salir al comedor.

   Identificado el ingeniero japonés como un camarero chino, nuestro lehendakari ordenó una investigación que alcanzó desde la siberiana llanada alavesa -donde se implantó en su día el aparato administrativo de la autonomía vasca-, hasta la cocina de la irunesa sociedad gastronómica donde se había iniciado un año antes el plan estratégico para obtener los fondos públicos. 

   El lehendakari ordenó al Consejero de Industria que presentase una querella criminal contra los responsables de la burla. El consejero, sin encomendarse a nadie, la presentó por la burla y por haber indicios de falsedad en algunos de los documentos en japonés obrantes en el expediente. 

   Y un día de otoño los dos promotores principales de la Lujuria del Bidassoa, S.A. tenían que declarar en el correspondiente juzgado de Irún. 

domingo, 1 de febrero de 2026

KRESALA 1

En una capital vasca gris y deudora de sus propias jerarquías, el "prestigio" es el mejor escondite para la depravación. Una joven modelo rompe el silencio contra el fotógrafo de la élite, un hombre cuyos hilos alcanzan los palcos del poder local. Lo que comienza como una denuncia por abuso se transforma en un thriller judicial y psicológico sobre la "omertá" de una sociedad que prefiere la estética a la ética. Ella no es la "víctima perfecta": carga con la herencia de una familia rota y una adicción que el sistema usará para desmantelarla. Su única alianza es otro fotógrafo que recupera su piel de abogado para librar una guerra perdida. En una ciudad donde la niebla lo confunde todo, la verdad no es el destino, sino el primer sacrificio.

SECUENCIA 1

INT. ACADEMIA DE MODELOS - NOCHE

Una sala amplia, blanca. Espejos del suelo al techo que duplican la ansiedad de las alumnas, docena y media de jóvenes chicas y un par de chicos, belleza y juventud adolescente, sentados en sillas plegables. ASIER (50) de pie frente a los pequeños grupos contra una de las paredes.

ASIER (Sin gritar)

El book no es un álbum de fotos. Es vuestro contrato. Es la diferencia entre ser una imagen o ser ruido. Y para eso, Ricardo Gaztelu es el mejor. Es caro, sí. Pero con vosotras hace una excepción. Lo hace por la academia.

En una de las sillas, ASUNCIÓN (20) no toma apuntes. Garabatea en el margen de un cuaderno una figura pequeña, casi infantil, frente a una sombra gigante. En la carpeta, una tarjeta de visita sujeta con un clip, de "Gaztelu – Fotografía" brilla bajo el fluorescente.

ASIER (CONT'D)

Mañana, cara lavada. Nada de maquillaje. Quiero ver qué hay debajo. Hasta mañana.

Las chicas recogen con prisa. El roce de las sillas sobre la madera chirría. Asunción se limpia la nariz con un pañuelo. Está resfriada o cansada. Al salir, pasa junto a una papelera: dentro hay varias tarjetas de Ricardo, arrugadas como colillas. Asunción guarda la suya en el bolsillo del abrigo.

- continuará -

jueves, 1 de enero de 2026

BASAJAUN DANDO VUELTAS EN REDONDO

A veces lo que dice el Basajaun recuerda a las cosas que nos cuenta Dolores Redondo para que los niños vascos nos podamos dormir. 

Este es un pequeño homenaje a Dolores Redondo que la IA y yo, sin ánimo de continuidad, hacemos.

 

Este 22 de octubre se anunciaba como un buen día de pesca. Gustavo Garraus miraba el río Bidasoa desde la pedregosa orilla, el río bajaba caudaloso como casi siempre. El Bidasoa le encantaba. La corta distancia entre su nacimiento montañoso en Errazu y su desembocadura fronteriza entre Hondarribi y Hendaye junto con el húmedo clima del Valle del Baztán hacían constante el nivel de las aguas, las innumerables regatas de ambas orillas propiciaban que las truchas sobrevivieran en bastante cantidad, a diferencia del salmón que estaba extinguiéndose víctima de la polución tanto industrial como de los pueblos y villas de sus orillas. Había dejado el coche, como de costumbre, a la entrada de Lesaka y ahora se proponía meterse, provisto de sus largas botas con tirantes, en el agua. Y entonces vió el cadáver, como luego contaría a la Policía Foral, el cadáver estaba sujeto a unas ramas de árbol que lo sostenían contra la ribera derecha, cadáver desnudo de una mujer… volvió a subir a la carretera, se tuvo que desprender de chaqueta y tirantes para coger la bolsa impermeable en que tenía el teléfono, por fin, pudo avisar. Una mujer de Lesaka se acercaba curiosa al haber visto la extraña conducta del pescador de truchas, ella avisó al alguacil de Lesaka. El alguacil municipal llegó a la media hora, la patrulla de la Policía Foral pasada una hora y, por fin, los bomberos que subieron el cuerpo tres horas más tarde hasta una ambulancia. Luego Gustavo Garraus tuvo que esperar, sin saber por qué, hasta que llegara el secretario del Juzgado de Instrucción de Guardia desde Pamplona junto al agente que representaba al Juez y, por fin, a las 5 de la tarde le dejaron ir a comer algo, lo que llevaba reclamando desde hacía más de cuatro horas. Gustavo Garraus, setenta y cuatro años de edad, jubilado empresario donostiarra que había tenido la concesión más importante de automóviles franceses de la ciudad costera, pudo comerse una tortilla de patatas magnífica en una mesa de la cocina del restaurante.

Allí, en Casino Jatetxea, fue donde Amaia Salazar, inspectora de la Policía Foral, le encontró. Salazar no sabía la identidad del cadáver, Garraus sí pero el anciano, la artrosis de los dedos era evidente,  mantenía los ojos fijos en el plato de loza, como si en el dibujo de la cerámica pudiera encontrar una tregua al espanto. Amaia observó sus manos: temblaban con una sutileza que solo el miedo, y no la edad, es capaz de provocar. El ambiente estaba cargado de olores a buena cocina y a esa humedad persistente que el Bidasoa exhalaba como un aliento antiguo.

—La conocía, ¿verdad, Gustavo? —insistió Amaia con esa voz suave que no admitía réplicas, la misma que utilizaba cuando hablaba con un sospechoso tomando café en la comisaría.

Garraus tragó saliva. El nombre de Asunción Pardo pesaba en su boca como el plomo. Recordó su rostro, no bajo la luz gris de la ribera donde la acababa de ver, sino bajo los focos cegadores del estudio de Ricardo Gaztelu. Recordó el brillo de los objetivos, el silencio cómplice tras el cristal desde donde él, oculto con uno de sus íntimos amigos, observaba lo prohibido.

—Era la novia de mi hijo, inspectora —susurró por fin, y el secreto cayó sobre la mesa como una sentencia—. Pero no debería estar aquí. Tenía que verse con una mujer en Elizondo, una tal Idoia Estornés. Se alojaba en casa de Carasa, en Errazu.

Amaia sintió una punzada de frío que no tenía nada que ver con el clima del Baztán. Los nombres empezaron a tejer una red invisible y pegajosa. Xavier Carasa, el ex-ertzaina, primo hermano de aquel depredador llamado Gaztelu que, según sabía por los informes de la central, ahora disfrutaba  de un permiso de tercer grado entre las sombras de Oronoz, provisto de una tobillera electrónica.

La inspectora se acercó a la ventana. Fuera, la niebla comenzaba a lamer los aleros de las casas de piedra, ocultando los senderos que conectaban caseríos, casas, barrios y pueblos de un lado y otro de la cercana frontera. Sabía que el cuerpo desnudo de Asunción, depositado por el río como una ofrenda macabra, era solo la superficie de algo mucho más profundo y turbio. Pensó en los padres de la chica y en la ambición desmedida de personajes como Pelayo Covadonga, que ya estarían afilando sus garras legales para convertir la tragedia en un espectáculo.

—¿Sabe algo más? —preguntó Amaia, volviéndose hacia el viejo empresario.

Garraus negó con la cabeza, pero sus ojos evitaron los de la inspectora. Ocultaba las sesiones de sexo en vivo, y ocultaba el terror de saber que el pasado de Donostia había venido a morir a las aguas sagradas del Bidasoa.

Amaia Salazar salió al frío de la tarde. El valle parecía observar, mudo y cómplice. Sintió la presencia de algo ancestral, una maldad que no entendía de leyes ni de fronteras, y que se movía con la misma soltura por las casas solariegas como la de Idoia Estornés que por los despachos de tantas personas que, viviendo y trabajando en las capitales, Iruña, Donostia…, tenían segunda residencia en estos valles.

La investigación acababa de empezar, y el río, siempre hambriento, ya había reclamado su primera pieza. Amaia ajustó su chaqueta, sintiendo el peso de su arma y el de una premonición que la golpeó con la fuerza de una riada: esta vez, la sangre no solo mancharía las manos de un asesino, sino los cimientos mismos de todo el Baztán.


martes, 23 de diciembre de 2025

MÁS DE LAS MEMORIAS DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


INT. HABITACIÓN  NOCHE

El sonido del monitor cardíaco de PANTXO marca un ritmo lento pero constante: Beep... beep... beep… Edu y Ane están a ambos lados de la cama. Pantxo tiene los ojos entreabiertos, desenfocados. Sus manos  parecen de papel gris y arrugado.

PANTXO  (Voz de lija, apenas un hilo)

¿Está... está ella fuera?

EDU (Con frialdad)

Si te refieres a  la amá, sí. Está tomando café. Si te refieres a Elisa... olvídate de ella, coño.

PANTXO (Cierra los ojos, una lágrima se pierde en la arruga de su mejilla)

Tengo... tengo que decirles... el dinero… la cadena… el laberinto… el hilo que hay que seguir...

ANE

Ya no importa el dinero. Basajaun acaba de caerse redondo en el hall. Parece que a tu abogado también le ha dado un ataque.

Pantxo abre los ojos de golpe. El pánico cruza su rostro. Intenta incorporarse, pero los cables lo retienen.

PANTXO

¿Antton? No... si él muere... los papeles... la fiscalía... el hijoputa no se me puede morir sin mi permiso ¡Hostias! ¡Tenéis que recuperar su maletín! ¡Edu! ¡Hijo! ¡Id abajo! ¡Si ese maletín cae en manos de la ertzaintza, todos a la cárcel!

Edu y Ane se miran. Por primera vez en años, no hay reproches entre ellos, sino una oscura complicidad. Miran a su padre, no con amor, sino como se mira a los monos, desesperados en su encierro del zoo.

EDU

Tranquilo, Pantxito. Descansa. Ahora somos nosotros los que vamos a gestionar "la empresa".

Edu se da la vuelta y sale de la habitación con paso decidido hacia el hall del hospital.

FADE OUT.


domingo, 21 de diciembre de 2025

MEMORIAS DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


 EL INFARTO DE NAVIDAD

(Borradores para un largometraje vasco)

INT. COCINA – DÍA

La cocina fue de un diseño minimalista, fría, con acero inoxidable pero el paso del tiempo la ha envejecido lo suficiente para que hoy sea un espacio amarillento ahumado y  confortable para moverse en ella. Los ventanales dan a unas montañas vascas fácilmente reconocibles, ahora cubiertas por la bruma. PANTXO (75) pica cebolla con precisión quirúrgica. Viste un delantal caro sobre una camisa de marca. Tiene un vaso de vino tinto a medio terminar  a su lado. Sobre la encimera, destaca un sobre abierto con el membrete de BASAJAUN & ASOCIADOS ABOGADOS. El texto en negrita reza: ÚLTIMO AVISO DE PAGO.  Pantxo deja el cuchillo. Se masajea la sien.

PANTXO (Entre dientes)

Antton, cabrón... No te atreverás ¡Hostia! Treinta años tapándote los vicios para que ahora me vengas con amenazas de ética profesional ¡Me cago en todo!

Mira por el ventanal. En el exterior, vemos a AMAIA (72) de espaldas, arrodillada en la huerta, moviendo la tierra con parsimonia. Pantxo suspira y da un trago largo al rioja crianza. El teléfono móvil vibra violentamente sobre el granito. En pantalla: ELISA. Pantxo duda. Se limpia las manos en el delantal y descuelga.

PANTXO (Voz baja, tensa)

Te dije que no me llamaras cuando estoy en casa, Elisa¡Hostias benditas! Los chicos están al llegar de un momento a otro.

ELISA (Voz Off) (A través del teléfono, con tono afilado)

¿Y qué quieres, Pantxo? ¿Que me quede aquí mirando las musarañas mientras tú juegas a la familia feliz en tu caserío de diseño? Estoy sola. Y estoy harta.

PANTXO

Mañana es Nochebuena. Sabes que es imposible, mecagüen...

ELISA (V.O.)

Imposible es que yo siga figurando como titular de tus cuentas mientras tú no tienes ni el detalle de invitarme a cenar. No soy solo tu puta en Aragón, Pantxo. Soy la que te guarda los cadáveres en el armario.

PANTXO (Tratando de calmarse)

Cariño, entiende... Mis hijos están sensibles. Los negocios no han ido bien y...

ELISA (V.O.)

¡Tus hijos me importan un bledo! Inventa algo. Di que soy una socia que se ha quedado tirada por el temporal. Si no estoy ahí mañana por la noche, el día 26 voy a fiscalía aquí – que he conocido a un fiscal que es un cielo de tío -, y les explico de quién es realmente el dinero de mi empresa de logística.

Pantxo siente un pinchazo agudo en la base del cuello. Se afloja el botón superior de la camisa.

PANTXO

Elisa, no me presiones... me estoy encontrando mal.

ELISA (V.O.)

No me vengas con cuentos chinos de salud. O me envías un coche a buscarme, o ardes con Basajaun y con tus hijos. ¡Tú eliges!

Elisa cuelga. El silencio de la cocina se vuelve ensordecedor.


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martes, 18 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 39

Imagen creada por IA
Esta estampa vasca es parte de la transformación de un guion de película que no ha sido rodada.
La historia de este borrador de novela comienza aquí


Lo de las sidrerías en Euskadi es una institución social. Como es sabido, a falta de vino – el txakolí antes no contaba ni como limpiacristales -, los donostiarras se veían obligados a beber sidra, a lo largo del siglo XX la mejoría del transporte facilitó que el vino de Rioja llegara todo el año pero los donostiarras conservaron cierta costumbre de beber sidra en verano y los días de viento sur el resto del año a pesar de que los alsacianos llegados a la ciudad producían una cerveza excelente, supongo que para mantener el nivel sanguíneo en el torrente alcohólico, los donostiarras bebían de todo pero surgió la costumbre de ir por los caseríos productores de sidra en invierno para reservar la sidra que se iba beber embotellada después y que el productor llevaría a casa del cliente en su momento. Esta cata hasta ponerse ciegos se convirtió en una alegre tradición, las familias al mediodía y las cuadrillas de amigos, solo hombres, iban los fines de semana con algunas vituallas a los caseríos productores para preparar la comida en la fragua de herrar que era imprescindible en la campiñña guipuzcoana y beber sidra de las distintas barricas, todo ello sin pagar porque se iba a comprar. Quizá por las crisis varias o por los abusos, los sidreros empezaron a cobrar una módica cantidad a cada visitante. La evolución condujo a buscar mejorar los ingresos mediante la venta de la comida también además de cobrar por la bebida hacia los años 70 del siglo pasado por lo que las sidrerías se convirtieron en una especie de figones de temporada de invierno y primera parte de primavera, los merenderos de verano se convirtieron en sidrerías también, los caseríos más infectos y decrépitos se apuntaron al nuevo negocio y así los alrededores de Donostia, hasta el Adour por el norte y hasta el Ebro por el sur, se llenaron de tradicionales sidrerías sin ninguna tradición previa desde que el tirano se murió de aburrimiento sanguinario en el 75 hasta estos días en que escribo estas líneas. Además unidos en distintos cárteles, los empresarios sidreros empezaron a fijar precios y menús para realizar los mayores ingresos a los mínimos costes con las bendiciones correspondientes del batzoki y de la herriko taberna.

Es inevitable que durante la temporada de sidrería, desde mediados de enero hasta pentecostés o así, que alguien en toda cuadrilla de amigos proponga ir a una sidrería en cuadrilla y hay que ir. En Hernani hay una docena, por lo menos y la cuadrilla se encuentra un viernes noche en una de llas sobre las 21 horas, fuera llovizna, sidrería típica, un gran comedor, no hay calefacción, barricas a un lado, mesas corridas al otro, con bancos corridos, hay retretes con cola en el de mujeres, el olor de la sidra y la humedad ambiente superan el aroma que los comensales ponen, ruido, mucho ruido… es el momento del txost junto a una gran barrica de madera, un formido muchacho abre la espita por la que sale el chorrito potente y fino de sidra. Vestidos informales Aitor, Miren, Bernat, Paulina, Lánder, Maddi, Dunixi, más caras repetidas que se han visto por el pueblo, no hay niños, todos hacen cola con el vaso mientras que en las mesas hay bandejas sucias de porcelana blanca, restos, pan, servilletas… sentado está un acordeonista que toca melodías populares en un rincón, hay cantos espontáneos, que más o menos siguen la música, apenas audible en la cacofonía ambiente. Los miembros de la cuadrilla, según llenan el fondo del vaso se apartan de la barrica y forman un círculo entre las barricas y las mesas mientras hablan y apuran los vasos, luego vuelven a la cola de la barrica, esperando que el postre, nueces, queso y dulce de manzana, llegue a la mesa.

- Ya está el pelma de Joxan dando la tabarra con el acordeón, es que no se cansa, tiene el mismo repertorio que hace 40 años – dice Paulina en voz alta y aguda para hacerse oír -.

Miren apura el vaso que tiene en la mano antes de hablar.

- Si es lo que te gusta a ti, si es la música que te conecta con tus raíces de dantzarina,  que de eso tú ni te desconectas ni hostias - Miren se aleja hacia la cola delante de la barrica, sin oír lo siguiente -.

- Un poco está bien pero tanto, tanto, harta – Paulina se dirige a Bernat y a Aitor que mantienen los vasos vacíos en la mano -.

- Prefiero el acordeón que un otxote cantando canciones tristes – Aitor le contesta -, además Joxan introduce variantes de su propia cosecha y nunca toca dos veces igual la misma pieza y no solo estamos aquí para comer chuleta y nueces...

Miren se vuelve a incorporar a la conversación con el vaso rellenado en la mano.

- Ya está el pijo entendido dando lecciones pedantes a las incultas pueblerinas - Miren acaba el vaso y coge el vaso de Paulina que no lo había empezado -.

- No me importa que la tomes, yo no iba a beberla.

Miren le mira sin verla y bebe de un trago el vaso robado.

- No  me jodas con tus ironías. - Hay una agresividad exagerada en sus palabras -. Tú, si quieres que el culto te dé clases particulares de cualquier tema, queda con él, que estoy segura que te las dará gustosamente, que a este idiota se le abulta la bragueta en cuanto te huele, rica.

- Vamos para aquel pasillo de dentro – Aitor interrumpe inmediatamente -, que abren otra barrica, ésta de las metálicas..

Bernat y los demás se precipitan por un pasillo resbaladizo entre barricas y wateres, Aitor coge el vaso de Paulina de la mano de Miren y se vuelve con su vaso también en la otra mano, Paulina le sigue y Miren detrás, ésta se tropieza y se apoya en Paulina por la espalda para no caer, Paulina impulsada se agarra por detrás a su vez a Aitor que deja caer los vasos.

- Pues no han botado – Ironiza Miren -.

Un hombre de color de mediana edad, más bien bajo y fino, empleado de la sidrería, lleva un mandil impecable,y  se dirige a Miren.

- No te apures mi niña, ahora viene la Yolanda a barrerlo y recogerlo.

Una joven de unos 25 años, cansada, vestida de uniforme negro de camarera - como las otras empleadas, los camareros van vestidos como los clientes -, aparece con recogedor y escoba. Tiene un tono de enfado, de enfado perpetuo.

- ¿A ver si tenemos más cuidado? Que me tenéis harta todos, que si limpia en casa, que si limpia aquí, que si limpia allí…

Apartando a Miren de los dos, Miren se había quedado alelada observando a los dos empleados, el resto de la cuadrilla ha seguido su camino hacia la barrica cuya apertura se ha anunciado, Bernat le dice.

- Vámonos a la mesa, que ésta tiene una mala leche horrible desde que se casó con el cubano…

- Antes de que la echaran del trabajo por chupársela al jefe era una tía majísima – le replica Miren -.

- Y eso que tuvo muy mala suerte con aquel novio negro negro pero negro que tuvo y que le hizo un bombo.

(continuarción siguiente episodio)

sábado, 15 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 38

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Esta estampa vasca pertenece a un relato basado en un guion de film no rodado y que comienza en un Capítulo primero


¿Cómo se acaba una relación clandestina, adúltera? En el duermevela del amanecer, cuando las neuronas hacen conexiones  curiosas, mientras Miren dormía a su lado con una respiración profunda y acompasada, Aitor daba vueltas a su cada vez más peligrosa relación con Paulina. Tenía claro cómo romper con Miren, “un día cojo la puerta y no vuelvo” pero le parecía más complicado dejar a Paulina, tenía la esperanza de que ella le dejara, sería un disgusto pero estaba acostumbrado a que las mujeres casadas le dejaran, que un día dejaran de responder a sus llamadas o mensajes, que le indicaran más o menos diplomáticamente que la aventura había terminado… él nunca había tomado la iniciativa, además era la primera vez en que él tenía a su vez una relación, sino matrimonial, estable ya que compartía techo y lecho con Miren. Sabía que tenía que cortar vínculos, todos los vínculos, con Hernani ¿Cómo sería vivir en París? ¿Emma le acogería? 

- Mira, Aitor.

Paulina empezaba siempre sus divagaciones con esas palabras « Mira, Aitor ». Después de hacer el amor por primera vez de la mañana, de la tarde o del día que iban a pasar juntos, mientras descansaban relajadamente desnudos en la cama de la habitación, Paulina formulaba el introito de su monólogo « Mira, Aitor », Aitor no miraba, escuchaba y, a veces, se dormía un poco, si esto pasaba, Paulina le despertaba inmediatamente con una patada, un codazo o una bofetada, dependiendo de la posición en que ella se encontrase. Si la habitación era de un hotel, reservada por Aitor siempre, ella no fumaba pero si la habitación era de una casa rural, reservada por Paulina, ella encendía uno de esos cigarrillos largos y delgados que dejaba consumirse en la mano, dando unas pocas caladas entre las frases de su disertación. Hoy estaban en una de esas habitaciones de caserío vasco que Paulina tenía en su lista de « zulos », aunque en la entrada del camino contaba con la señalización oficial de « Casa Rural » era una excepción, normalmente Paulina gustaba de comportarse como un explorador indígena y llevarle a Aitor por las pistas y caminos imposibles del profundo sur guipuzcoano o vizcaíno, alguna vez tardaban tanto en localizar el abrigo que hicieron el amor bajo la lluvia sobre una de esas mesas fijadas en áreas de recreo habilitadas por los pequeños ayuntamientos vascos para que los caminantes, peregrinos o turistas puedan disfrutar del paisaje, Paulina y Aitor se empaparon y llegaron al caserío, que no estaba tan lejos, para secarse y continuar su encuentro sexual. Pero hoy, la habitación confortable y luminosa, las ventanas abiertas en un día otoñal de viento sur, de un caserío fotogénico les había acogido apenas un cuarto de hora antes y ya habían finalizado el primer round, « primer polvo para entrar en materia » otra de las frases que Paulina empleaba con frecuencia. Como otras veces, ella solo se había desnudado de cintura para abajo, una breve falda y un tanga invisible, sin descalzarse, taconazos de aguja, y Aitor apenas se había bajado los pantalones con los calzoncillos hasta las rodillas y sentado en la silla, mientras se besaban y acariciaban, ella encima de él mientras hacía los movimientos de pistón precisos se podía ver en el espejo del gran armario ropero, Paulina se veía guapa en la imagen reflejada, en la expresión de sus ojos que buscaban el orgasmo en su interior, Aitor seguía su ritmo a la vez que la desnudaba del todo, arrojando la ropa por el suelo y desnudándose él del todo. Había sido un orgasmo notable pero no llegaba a sobresaliente en la escala de ella, en la de él, como todos, se puso un 10 sobre 10, luego Paulina sacó el paquete de tabaco y el mechero del bolso y se habían tumbado sin cubrirse, sudaban pero la temperatura ambiente no parecía propicia a resfriarse.

- Mira, Aitor, hay dos tipos de amor en la pareja, el amor de hogar y el amor de hotel. El amor de hogar es el que yo tengo con mi marido y tú tienes con la tuya, con Miren, que no es tu esposa pero como si lo fuera, ese amor de las pequeñas cosas entre semana, las comidas juntos, las salidas por el pueblo juntos, las broncas de pareja, los niños y sus deberes juntos, el sábado si el marido no se ha emborrachado mucho pues el polvete al regresar a casa que no está mal y, si no, el de la mañana del domingo que suele ser como más flojo, en todo caso antes, durante y después, una debe hacerse los deberes para no perder las ganas de repetir, ese es un amor limpio, honesto, burgués y que da muchas satisfacciones, además de algún disgusto y mucho aburrimiento. El amor de hotel, es el clandestino, en el que verdaderamente solo cuenta el sexo, encontrarse con el otro para follar, un « aquí te pillo, aquí te mato », un amor físico, un amor químico si es necesario, un amor que nunca se sabe si se podrá repetir – estamos teniendo suerte porque ya llevamos más de un año jugando esta liga -, un amor en el que vale todo, un amor hecho de todas las posiciones, de “sesentaynueves”, de “noventaynueves”, de sodomías, de “kamasutras”, de “mesasutras”, de “cochesutras”… pero en el que no hay, no debe haber, otra cosa que sexo. Are you ready ?

Al acabar su descripción de la vida matrimonial Paulina había dejado la colilla apagada en un cenicero que había sobre la mesilla y, mientras se refería al adulterio sistemático que ella practicaba desde bastante antes de encontrar a Aitor, se había dedicado a deslizar los dedos de su mano derecha sobre el glande púrpura del abogado donostiarra que era evidente que se podía considerar preparado.

- ¿Sodomía ? ¿Has dicho sodomía ? ¡Qué idea ! Para eso hace falta prepararse, flaca.

- Una sale de casa con los deberes ya hechos y en el bolso tengo unas taladrinas estupendas para el orificio y lo que haga falta.

Por las ventanas se oía el cacareo de las gallinas, algún cencerro de ganado, una motosierra desagradable en la lejanía, el motor de un avión que buscaba hacia el mar la buena orientación para tomar tierra en Hondarribia o en Loiu, cualquier opción era posible.

Nunca hubo sodomía. No era la primera vez que una flaca le decía a Aitor que tenía la fantasía de recibir amor por el esfinter anal ¿Era una idea común a las delgadas? El caso es que Aitor y Paulina no volvieron a hacer unas risas juntos en la intimidad más íntima.

Aprovechando el decalaje horario entre Francia y España, Aitor mantenía conversaciones telefónicas con Emma todos los días, bien al mediodía francés, las doce, bien a la noche francesa, las ocho de la tarde. Emma era culta y leída, en París hacía una vida de teatros y conciertos, sus crónicas críticas de lo que estaba viviendo eran bebidas por Aitor que, por primera vez en su vida, tenía que oír más que decir en sus conversaciones.

(Continúa y ya queda menos para que acabe felizmente en siguiente estampa)


viernes, 7 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 35

I

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Esta larga secuencia forma parte de la versión literaria de una crónica de Hernani, guion cinematográfico que no ha sido rodado.

La historia comienza en un capítulo primero POR AQUÍ

Una vez al año, por noviembre, la cuadrilla de amigos de Hernani de Miren a la que se ha incorporado Aitor acostumbra a hacer una marcha montañera por las laderas del macizo del Ontzi y del Adarra, promontorios que se alcanzan fácilmente desde Hernani, estas excursiones acaban en uno de los pueblos navarros de la cuenca del Urumea como Areso, Goizueta... en torno a una alubiada y el regreso lo hacen en taxis a la noche o a la mañana siguiente. A veces se añade kilometraje a la excursión  y se van a otros pueblos navarros como Leitza, Lekumberri… a los que la llegada es de noche. Los organizadores reservan restaurante y, en su caso, albergue o refugio donde pueda dormir el grupo por un precio aceptable para la mayoría. La cuadrilla se amplía para esta actividad a personas que solo se unen por sanjuanes, las fiestas del pueblo, o para funerales y bodas o precisamente para estas marchas.

A las 17 horas de un sábado, quizá de noviembre porque la luz diurna va desapareciendo, por un, sendero de entrada a un pueblo, Miren y Maddi caminan hacia las primeras casas, casas solariegas de grandes piedras con algún escudo tallado en la fachada, ambas van vestidas de montaña, Maddi con una mochila ligera prácticamente vacía porque por el camino han almorzado todos juntos de forma abundante en un punto en que las rocas del macizo o quizá los pastores del neolítico han formado una especie de tabla corrida de comedor y unos asientos de piedra. Las dos amigas van sin prisa, Miren cojea un poco pero se esfuerza en no quedarse atrás.

- Ya falta poco ¿Cómo lo llevas?

- Me molesta un poco la rodilla pero se puede aguantar… ¡Estos hijos de puta no han esperado nada!

- No iban a llevarte en parihuelas monte abajo, te hubieran despeñado, y no estás como para llamar al 112.

- Un poco de apoyo moral, al menos pero... ¿Qué se puede esperar de los hombres?

- El tuyo quería llamar al 112 y le has dicho que no, que no te pasaba nada.

- Y no me pasa nada, un golpe, un roto en el pantalón y un corte pequeño pero él no se ha quedado a hacerme compañía.

- Ya estábamos nosotras que andamos más tranquilas, ellos así han podido hacer cumbre y bajar y ya estarán en el albergue preparando la merienda-cena para cuando lleguemos.

Caminan un rato en silencio, al fondo se ve el refugio-albergue. Paulina y otras mujeres están llegando delante de ellas, Aitor, Lánder, Bernat, Dunixi y otros rostros familiares están delante de la puerta con cervezas y sidra y se alegran con su llegada. Maddi al ver a los hombres comenta a Miren.

- Aitor está en plena forma pero es un poco raro, es un poeta. Mira que traer barritas energéticas y gaseosas a una excursión ¿A quién se le ocurre? Y luego casi se mata por hacer una foto al borde del precipicio…

- Pero, en cuanto ha visto una vaca que le miraba, ha dado un rodeo de 500 metros para no pasar cerca.

- Cantando “Ese toro enamorado de la luna”, y de una forma que solo la he reconocido por la letra ¡Qué mal canta, el tío!

- ¡Hostias! Parece que lo hace queriendo y que se cree gracioso y luego empieza con sus poesías ¡Hasta el gorro me tiene con sus poesías!

Miren baja un poco la voz, muy poco para decir:

- Nunca he soportado lo de su poesía ¡Menos mal que tiene otras cosas que me gustan! Pero lo de la poesía es que nunca, nunca, lo he soportado… no se lo digo, no sé por qué, debe estar en el pacto tácito para que me aguante.

Las dos ya están uniéndose al numeroso grupo que está en la plazoleta que da entrada al caserón. Y Aitor pasa una lata de cerveza a Miren, mientras él tiene otra en la mano y declama:

- Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que he evitado. Mi cuerpo muscular está molido del esfuerzo que no he pensado en hacer. Empañado, mudo, nulo… El cielo alto es el de un verano muerto, imperfecto. Lo miro como si no estuviese allí…

Miren, sin oírle, habla superponiendo su voz a la de Aitor desde “evitado” y pasa la lata a Maddi

- Cariño, prefiero sidra ¿Alguno de estos simpáticos me puede pasar un vaso de sidra? ¡Coño! Un vaso de sidra, no es tan difícil. Gracias Bernat.

- Lo que mandes cariño – Bernat le ha pasado la sidra y una mochila -. Tus deseos son órdenes para mi. La cena está preparada y si quiere ducharse la señora Marquesa antes, con permiso del Señor Marqués, ya le enjabono también.

- No tengo ganas ni de ducharme, además con el olor a chotuno que habrá en el dormitorio después, prefiero ducharme mañana la primera.

Bernat que se ha encargado de la reserva sigue fingiendo ser un criado o mayordomo de Miren y Aitor ante la sonrisa de éste y el desprecio de ella.

- Por cierto, ya está hecho el sorteo de literas en el dormitorio, con una excepción: a los señores marqueses y tortolitos se les ha reservado la litera del último rincón por si tienen una necesidad erótica inaplazable en medio de la noche, que nunca se sabe y de noche todas las gatas son pardas.

- ¡Que te den! - Responde Miren y entra en el edificio con la mochila y el vaso vacío.

Poco más tarde, en el comedor del albergue, el grupo cenó en cantidad, de una forma desmesurada y bebió también, la marcha montañera previa justificaba el exceso. Las alubias, los chorizos, los tocinos, las morcillas, las costillas, las berzas, las ensaladas, las tartas, los pasteles… fueron dejando su rastro sobre la mesa corrida sin mantel. Se habla en voz alta, se habla más que se escucha, sólo los y las que ya están muy cargados de alcohol parecen atender, una mano apoyada en la barbilla o en la mejilla, a quienes lanzan sus discursos más o menos coherentes. Cafés, infusiones, copas sobre la mesa, la patrona del albergue va retirando platos, tazas, cubiertos y botellas vacías y dejando botellas nuevas de cava y patxarán. 

Aitor, Bernat, Lánder, Dunixi, Javier, Zigor, Márkel, Miren, Maddi, Paulina y otro par de mujeres jóvenes que son vagamente conocidas del resto están sentados y, como es lo habitual, los hombres se han ido agrupando de un lado y las mujeres de otro, estos desplazamientos se han ido produciendo durante la merienda-cena, involuntariamente. Aitor, Bernat y Dunixi están juntos en un extremo, los demás hombres sentados junto a ellos, las mujeres ocupan la otra parte de la mesa.

Las paredes blancas pero ahumandas están llenas de aperos viejos de labranza, algunas fotos de tipos vascos tradicionales o de escenas del caserío, el escudo de euskal herria zazpiak bat en resina de poliéster imitando madera en el centro de la pared más corta, sobre la cabecera de la mesa que ocupan, hay otro par de mesas pero están vacías.

- ...eso de que alguien sea jefe de estado por haber nacido medio tarado de vete tú a saber qué leche que le dio sangre azul y de la camisa vieja de fascista asesino con la que hizo la primera comunión…

La voz de Bernat es de bajo de coro parroquial y hay que hacer un esfuerzo para entenderle, la copa que tiene en la mano y las que lleva en la sangre no son de ayuda para que su discurso sea inteligible a la primera pero Aitor parece tomarlo como un pie de diálogo teatral y se levanta, como si estuviera en la sala de un tribunal para las conclusiones finales de una vista penal,

- Yo he pedido la abolición de la pena de muerte en la Asamblea y os pareció a todos una herejía. No pedisteis clemencia para pequeños delincuentes y ahora la pedís para el mayor de todos los criminales ¿Pedís que se libre el único que puede justificarla? Sí, la pena de muerte es un crimen por lo general y solo se puede justificar cuando sea necesaria para salvar a los individuos y a la sociedad, ni el exilio ni la prisión pueden ser lo mismo para el bienestar público. Es la existencia del rey la que provoca la guerra y la muerte. La excepción cruel a la justicia se basa en la naturaleza de sus crímenes, por eso el rey debe morir para que la patria viva.

La voz del abogado y su vehemencia han provocado un cierto silencio en toda la mesa hasta que el rotundo “el rey debe morir para que la patria viva” provoca la respuesta inmediata de Miren desde el otro extremo de la mesa.

- Cállate Robespierre, cállate, que los tiempos no están para guillotinas.

Aitor se sienta y bebe una copa de cava mientras las voces retornan al volumen anterior en toda la mesa.

- Es lo que hay – dice Bernat acercando la botella de patxarán a Dunixi que la ha pedido con la barbilla -,  todos somos pacifistas hasta que nos tocan los cojones pero los cojones de cada uno, cuando es una tocada de huevos general, los cojones del pueblo, el pueblo no tiene cojones para levantarse.

- Porque el pueblo tiene exceso de colesterol – Dunixi habla como si estuviera dando una clase a 35 alumnos preadolescentes en la ikastola -, el pueblo se ha estado tanto tiempo comiéndose los huevos, que ahora tiene exceso de colesterol. Y habíamos dicho que no íbamos a hablar de política, que hablar de política acaba jodiendo el ambiente, así que vamos a hablar de fútbol ¿Qué os parece lo que está haciendo el PNV con el fútbol escolar en Gipuzkoa?

En su lado de la mesa, las chicas empiezan a cantar, bien y afinadas, “Xalbadoren heriotza” de X. Lete y todos se unen poco a poco, excepto Aitor que vocaliza sin emitir sonido, en un playback que no engaña a nadie. Miren se acerca por detrás, acabando las estrofas de la canción, le rodea con sus brazos, lleva una copa de patxarán en una mano, y pone su cara junto a la suya, Aitor sigue moviendo los labios hasta el final de la canción y Miren le dice al oído:

- Así me gusta, cariño ¿Ves que cuando te empeñas puedes cantar bien?

Miren, ojos acuosos, besa en la boca a Aitor, se besan los dos, los demás siguen cantando e inician Maite II de Hertzainak. Aitor comenta a Miren algo así como:

- Eros, tanatos, tanatos, eros

- Vamos al catre los primeros, antes de que estos se acuesten – Miren le coge de la mano a Aitor y salen del comedor, los hombres cantan, Paulina observa a los que se van y le pega con el codo a Maddi que se ríe.

La patrona apaga y enciende las luces de la sala, se apuran las últimas copas pero sin prisas. La patrona apaga las luces y deja toda la casa a oscuras, aparecen linternas de todos los modelos en las manos de los excursionistas o en sus frentes, algún rezagado bebe un último trago.

Más tarde en el pasillo del albergue sin luces, Bernat y Paulina salen de los baños comunes en que hay una luz tímida sobre el espejo corrido que la apagan ya que Bernat lleva una lámpara frontal puesta, los dos van en paños menores, muy menores, ella un tanga y él un slip con los colores blanquiazules de la Real Sociedad, su ropa y unos neceseres en la mano. Paulina cuchichea a su marido:

- Pues tengo que tomar paracetamol ahora porque si no no voy a dormir.

- ¿De dónde hostias quieres que saque ahora un paracetamol? - Bernat tampoco levanta la voz pero su volumen dobla el de Paulina -. Se los he dado antes a Aitor en el monte, para que le diera a la otra pelma.

- Mira si está despierto y se lo pides.

Los dos entran en el gran dormitorio colectivo, hay literas, se oye roncar, por el suelo hay mochilas tiradas. Paulina se sube a la parte de arriba de la primera litera más cercana a la puerta y Bernat avanza por el pasillo entre las literas con la frontal encendida, se ilumina por donde avanza, pero la penumbra deja ver que quienes duermen abajo están ya dormidos. Bernat llega a la última del fondo a la derecha, al iluminar, Aitor está encima de Miren penetrándole rítmicamente en silencio, Miren mira a Bernat con enfado y le interroga con las cejas, él responde susurrando despacio y vocalizando, Aitor no para en sus movimientos mecánicos bajo la manta que les cubre desde las caderas más o menos, Miren ni siente ni disfruta aparentemente.

- ¿Que si tienes algo para el dolor de cabeza? Que Paulina tiene dolor de cerebro y le he dado a Aitor las pastillas de paracetamol para ti.

- Dile a esa idiota – Miren habla imitando a Bernat al principio para acabar entrecortando las palabras y arrastrando las sílabas -, que el dolor de cabeza se pasa follando.

Y boquea como en un orgasmo de película muda o de película sonora a la que los padres han silenciado en la televisión para que los niños, que se supone que están dormidos, no lo oígan desde sus dormitorios. Aitor, volviendo la cara hacia Bernat, sigue moviéndose, y le habla entrecortadamente.

- Por una vez que ésta y yo podemos hablar a solas… Está la caja en el bolsillo superior de mi mochila, en la litera de arriba.

- Tú sigue, tonto, no pares, no pares, que se me pasa la… la…  la…. jaqueca - Jaqueca lo dice como si fuera el culmen del acto amatorio -.

Bernat ha encontrado el medicamento arriba pero se agacha para decir a Miren que está besando y metiendo la lengua en la oreja a Aitor.

- Vale, gracias por todo

(Continúa AQUÍ El SIGUIENTE)

martes, 4 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 34

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Esta crónica de Hernani es, en principio, un guion que no ha sido rodado y que he transformado en una especie de novelilla.
El relato comienza en un capítulo primero que está AQUÍ


Maddi es profesora de euskera, trabaja en una academia subvencionada o concertada por los presupuestos públicos de alguna de las administraciones de Euskadi, posiblemente por todas desde la municipal hasta la autonómica. El viejo idioma, que se dotó de reglas pasada ya la mitad del siglo XX, es objeto de una devoción lógica del sentimiento nacionalista que, con el proclamado objetivo de velar porque siga vivo, lo hace necesario para los ciudadanos vascos a los que se lo exige para ocupar puestos en esas administraciones, a pesar de estos esfuerzos y, en parte, quizá por estos esfuerzos, el idoma vasco sigue sirviendo más como bandera identitaria que como medio de comunicación entre personas pero es y seguirá siendo una fuente de empleo, cientos de vascos viven de la industria de la lengua como Maddi, los centros de estudios del idioma vasco proliferan sin parangón alguno con los de los otros idiomas que se hablan en Euskadi, ni el español ni el francés cuentan con los mismos apoyos institucionales, a pesar de ser usados corrientemente por la ciudadanía, que los apoyos que sostienen nuestro monumento neolítico.

Aquella tarde lluviosa, en un local lleno de luz y de pintura inmaculada, Maddi, profesora junto a una pizarra donde están escritas frases en euskera:  “Duela hiru egun ere bero egin du; gaur duela hiru egun bezain bero egin du” “Joan den astean ere bero izan da: gaur joan den astean bezain bero da”, hay también una mesa de reuniones, sillas con alumnos, libros y apuntes sobre la mesa, entre los alumnos sentados están caras conocidas de la localidad como Miren o Lola y otros adultos, a los que es fácil encontrar por las tabernas de Hernani.

- ¿Por qué usas bezain en vez de berdin? Yo uso berdin, hostias, y todo el mundo me entiende – le dice con cierto hartazgo Miren -.

- Porque todo el mundo habla mal, aquí estáis para practicar la lengua correctamente… eta beti euskeraz ikasgelan..

Maddi nació en una familia que hablaba euskera, estudió filología por militancia en el idioma pero también domina el español, el francés y el inglés, y tiene algunos conocimientos del árabe y del ruso, lo que puede ser la causa de su depresión por estar perdida en lo más profundo de Euskadi en vez de estar de traductora o intérprete en algún centro de decisión europeo.

- ¿Por qué razón es correcto bezain? - Lola interviene en apoyo de Miren, Lola es la peor alumna que Maddi ha tenido nunca -.

- Euskeraz, kontxo, euskeraz!!! Nahitaez, potrogatik, por cojones, porque es lo correcto. Bukatu dago eta ikusi arte! 

Ya es la hora de acabar la clase, muchos días las clases acaban con el “protogatik”, el “porque sí” de las reglas del idioma, en el vasco, como en otros lenguajes en que existen academias oficiales, las reglas impuestas se escapan a la explicación algunas veces, hay que pensar que se ha elegido la opción más votada por el cuerpo rector del organismo encargado de normalizar la lengua y las razones se escapan incluso a los estudiosos de esa lengua.

La despedida de los alumnos, menos Miren que se queda, se realizan en las fórmulas habituales del vascuence hablado en Hernani.

- ¿Tienes más clases hoy o te da tiempo de tomar algo?

- Tengo media hora libre – contesta Maddi -, vamos a tomar algo aquí abajo.

Debajo de la academia hay otra taberna típica de pueblo vasco con su decoración “abertzale”, unos pocos hombres y muy pocas mujeres están bebiendo, predominan los cafés con leche, en la barra y en mesas, hay niños que juegan y corren saliendo a la calle. Miren se ha sentado en una mesa con un vaso de vino tinto que, sin preguntarle, le ha servido la dueña qu está detrás de la barra. Maddi con un té humeante de pura ebullición pues la hostelería española disfruta haciendo llorar de dolor a los aficionados al té y, por ello, hace la infusión al vapor, no pone un recipiente con hielo al lado u otra taza y mira con mala cara cuando se pide alguna cosa que impida abrasarse el paladar “Además de enferma, esta tía rara es una pija” había pensado la patrona.

- Si tú hablas bastante euskera Miren, no sé para qué coño vienes a clase, ni que fueras a ponerte a trabajar en el Gobierno Vasco…

- Es que quiero coger nivel y luego ir convalidando para poder trabajar en lo que sea, en lo que salga y ahora en todos los sitios piden euskera y con mi jatorrena ¿Dónde hostias me van a coger?

La lengua milenaria había ido evolucionando, como todas las lenguas, a la vez que nacían y morían variantes, a finales de los años 50 del siglo XX, un ingeniero vago, que lo había aprendido por su cuenta con una voluntad de hierro para este único esfuerzo de su vida, devino lingüista de referencia en el mundo del euskera y, con la complicidad de la Real (Del rey) Academia de la Lengua Vasca que el régimen tiránico había resucitado ya en la década anterior, estableció una lengua oficial a partir del dialecto más oscuro y apenas hablado y la variante guipuzcoana rural, prescindiendo de la más hablada, vizcaína, y de las aportaciones industriales que habían dado un vascuence -nombre con el que era conocido el idioma -, popular, jatorrena en euskera. Con la recuperación de la Autonomía del País Vasco esta neolengua devino el idioma oficial de la administración vasca y, lo que es más importante, de la educación en Euskadi.

- Pero… que no vas a hacer oposiciones, que para trabajar en una tienda, no necesitas un título.

- Si hasta el inútil de Aitor se sacó el Ega 2 por qué yo no voy a sacarme un título y pasárselo por las narices.

El Ega o “certificado de competencia en lengua vasca” es un medidor del conocimiento de la lengua, nivel en función del cual se puede aspirar o no a plazas en el entramado del empleo que depende de las finanzas públicas en el pequeño país, aunque la exigencia del nivel desaparece si el aspirante a vivir de los impuestos tiene la afiliación política adecuada o el parentesco o contactos adecuados, como es aceptado por la sociedad vasca. 

-Porque tú ya hablas y Aitor tiene el título para calzar la pata de una mesa porque jamás habla en euskera.

- Porque el mamón de él no lo necesita pero yo sí, hostias, yo sí…- con cierta desesperación, sintiéndose incomprendida, Miren acaba el vino -.

- Pues yo voy a ver si desconecto un poco de este mundillo del euskera, me voy un par de semanas a Londres, gastos pagados por la empresa, a reverdecer mi inglés y a un seminario sobre técnicas de enseñanza de idiomas, nos vamos otra y yo, sin maridos ni niños ni nada…

- Eso sí que es una desconexión y no la de otra que sé yo…

- No creas que yo huyo del marido, que yo le he dicho a Lánder que venga conmigo, que solo tiene que pagar lo suyo y no ha querido, que si él quiere viajar, me ha dicho, que si quiere viajar que nos vamos a cenar a una sidrería de Astigarraga o así y ya está, no te jode, es que a veces parece tonto…

Continúa en siguiente episodio

viernes, 17 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 28

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Esta cena forma parte del desarrollo literario del argumento de un guion que no ha sido rodado.
Esta crónica de Hernani comienza Principio


Debe ser viernes porque está lloviendo lo que no ha llovido en toda la semana, Aitor está en una sociedad gastronómica, gran cocina abierta sobre una sala en la que hay mesas alargadas con bancos corridos, la mesa más próxima a la cocina tiene 8 vasos puestos y una panera con pan cortado.  Bernat, con un delantal, cocina en una de las esquinas de la estufa, ésta es como la de un restaurante con 16 fuegos y 4 hornos, Aitor, vestido de vaqueros y camisa a cuadros, va y viene de la cocina a la mesa, sacando cubiertos, platos, servilletas etc. , también trae botellas de vino de una bodega situada en un lado más lejano del comedor, como un pinche obediente del maestro cocinero, mientras habla. 

- Iba borracho como un jugador de rugby, me dijo el imbécil, por el decano de la facultad y me molestó. Esa es la imagen que tenemos del rugby desde dentro y desde fuera. Que el rugby está muy vinculado a disfrutar del alcohol.

Bernat no se vuelve de los fuegos para contestar.

- En el rugby se habla de lo que se bebe, se escribe sobre el tema y se discute en busca de soluciones...a diferencia de lo que sucede en otros deportes en que sus practicantes beben tanto o más que los del rugby.

Aitor está descorchando una botella de vino tras otra, hasta cuatro, que va poniendo en la mesa.

- Bebemos demasiado, bebemos demasiado, somos lo que somos, alcohólicos sociales, es inevitable en nuestras costumbres, beber…

- Más vale ser borracho célebre que alcohólico anónimo.

- Cada vez soporto menos las borracheras y las borracheras de los amigos.

- Yo bebo hasta un cierto punto, nunca me paso. Yo controlo. El vino hay que degustarlo.

Llegan mojados los dos primeros comensales Lánder y otro, Dunixi, de aproximadamente la misma edad, Aitor siempre es el más viejo del grupo por unos diez años. Mientras se quitan los impermeables y sacuden los paraguas, Lánder saluda.

- Kaixo!  ¿Qué tenemos hoy para degustar? ¿Qué nos ha preparado el michelín estrellado nuestro?

- Unas sardinas en aceite de la mejor calidad con ensalada templada de espinacas,pimientos, garbanzos y queso feta. Tostas con salmón ahumado aderezado con eneldo y un plato principal de  salteado de setas y gambas con patata cocida. Tabla de quesos y, de postre, solo unos pastelitos financieros. Como sabía que se te iba a olvidar el jabugo…

Lánder se golpea la frente ante el acertado comentario de su amigo.

- Yo estoy abriendo unas botellas de un tinto navarro ligero para acompañar – dice Aitor -.

Dunixi comenta a los otros que el el menú es un menú de alimentos ricos en calcio: sardinas, espinacas, quesos… y Bernat explica.

- Es que mi mujer me dice que me falta mucho calcio y que a vosotros también.

Llegan los otros 4 comensales, igualmente sacudiendo agua, Javier, Tominejo, Rigor y Mariel se van sentando, empiezan a picar sardinas y a beber vino, en la mesa Bernat queda el que más cerca de la cocina y Aitor enfrente de él, se oye hablar de la Real Sociedad y de fútbol. También llegan más cuadrillas que saludan, preparan su cena en la cocina y ocupan otras mesas. En la mesa de Aitor, éste se ha quedado al lado de Lánder en una esquina apenas interviene aunque escucha lo que le dice Lánder.

- Poeta, últimamente te veo con una sonrisa triste, creo que te voy a llamar el Marqués de la Sonrisa Triste. Bebe un poco ¡Que Ud. No me bebe nada y se me va a poner enfermo

Como respuesta, Aitor bebe de un trago su vaso y se sirve otro, lo que atrae la atención de Bernat que estaba discutiendo sobre el juego d ella Real Sociedad, sentado enfrente de Aitor, los dos cocineros están en el extremo de la mesa más cercano a la cocina.

- Déjale, déjale, que está preocupado por lo que bebemos en este pueblo. No sabe apreciar la suerte que tenemos aquí que las mujeres beben tanto o más que los hombres, así que no se cabrean como en Donostia si llegas un poco mamado a casa, porque ella está tanto o más que tú.

- Es que a mi me gusta el vino, me gusta apreciar lo que bebo... y pasear calle arriba, calle abajo, de bar en bar y tal, es algo absurdo, ya sé que no se bebe por beber, sino por estar con los amigos y tal, pero, al final, acabamos a cuatro patas un día tras otro.

Bernat reacciona un poco mosqueado a este comentario de Aitor

- Eso no lo dirás por mi ni por mi mujer. Paulina y yo no vamos a casa a 4 patas, quizá el morro un poco caliente, tú, si tienes un problema en tu casa, lo arreglas en tu casa, como hacemos los demás.

Lánder reacciona a este comentario, diciendo.

- No seas borde, tú también. Aitor tiene su razón y expone un problema sin remedio, somos alcohólicos sociales, no sabemos estar juntos sin beber y ya es tarde para hacer otra cosa, no somos musulmanes ¿Has visto en Marruecos como están? Sentaditos con su té delante, de charleta, dándole una calada de vez en cuando al narguilé o al porro…

- Y al final tan pedos como nosotros – corta Bernat -, y con la mujer en casa esperando para pasarle la factura por haberla dejado sola…

- Cuando éramos jóvenes, matábamos por follarla y ahora matamos porque ella no quiera follar esta noche – Ironiza Lánder -.

- No te entiendo, a mi la mía, me gusta – dice Aitor-.

- A mí también me gusta, hombre – asiente Lánder -.

- Maddi es una gran mujer.

Aitor lo dice y provoca una sonrisa de Lánder y una palmada cariñosa en la espalda.

- El que no entiende eres tú, a mi me gusta la tuya, Miren.

El tercero en la conversación, Bernat, también se ríe y señalando con un movimiento de barbilla a Lánder dice:

- Este es un masoquista, la verdad es que lo tuyo Aitor tiene mérito, porque tendrá sus cosas buenas, que las tiene pero… ¡Aguantar lo que tú le aguantas!

Lánder que se ha bebido mientras un par de vasos de vino llenos hasta el borde baja la voz para relatar:

- Lo que aguantamos todos, yo, cuando me casé con Maddi bajo aquel pino del Adarra, porque yo me casé bajo un pino del Adarra, la primera vez que hicimos el amor bajo aquel pino del Adarra, y yo estaba allí, por fin, poseyéndola y, a la vez, pensando que me estaba equivocando, que aquello era el mayor error de mi vida, que me estaba metiendo en una etapa de la que no sabía ni el recorrido ni la meta…

- Y nueve meses después, el niño, el cabezón ése. Y luego dos más… menuda etapa la tuya – con alegría comenta Bernat -.

- Y la quiero, y la sigo queriendo, pero cuando paso junto a aquel pino – Lánder sentencia -,, siempre pienso, aquí me ahorqué y aquí me colgaré un día.

 Siguiente capítulo

lunes, 22 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 18

Basado e una secuencia de un guion de un largometraje que jamás fue rodado.
La historia comienza AQUÍ

 Correr bajo la lluvia hasta la estación, buscar el abono en el billetero aceleradamente en el andén, las vías vacías, unos pocos pasajeros sin prisas, junto al torno de lectura de billetes hay un tipo detenido que mira hacia el fondo de las vías en el sentido hacia Madrid y cruza su mirada con la de Aitor.

- ¡Julián! ¿Qué tal estás? Siempre te veo por la estación y como suelo andar con prisa no me paro a hablar contigo…

En realidad, Aitor ha procurado evitarle desde que le vio la primera vez, Julián era raro en la adolescencia cuando coincidieron en el colegio.

- Sí, ya veo que sueles llegar en el cercanías de Brínkola a Irún que llega a las 8,37 de la mañana y te sueles ir en el cercanías de las 19,28 de Irún a Brínkola pero hoy estás aquí a las 19,32.

- Pero para coger el tren de las 19,44 hasta Hernani, al mediodía cojo el de las 13,31 para ir a Hernani y llegó aquí en el de las 15,45 hora de llegada… para que tengas la información completa.

- Pues hoy te toca la máquina 1202 que es un automotor eléctrico 432, fabricado en Beasain por Caf el año 1998

- ¡Hostias, tú! Yo creía que trabajabas en el Aquarium de toda la vida, no sabía que estabas en Renfe.

- Soy biólogo marino y sigo trabajando en el Aquarium pero me gustan los trenes y siempre que tengo un rato libre vengo a la estación a ver los trenes, los conozco, y conozco a los maquinistas. A veces monto en la cabina, hace poco vine desde Alsasua a Donostia en la cabina del Talgo 7, aún me tiemblan las piernas de la emoción.

- ¡Toma, tú! ¡Qué afición! Pues la biología marina también me parece apasionante…

- Apasionante

- Parece que estás harto de los peces ¿Qué haces en el Aquarium?

- Ahora estoy poniendo nombre en euskera a todas las especies que puedan existir en el mundo marino y que no tengan nombre en euskera.

- ¿Y eso por qué?

- Porque una fundación de ésas nos ha dado una subvención por hacerlo.

- A mí siempre me ha intrigado que haya peces de agua dulce, peces de agua salada, peces que viven un tiempo en agua dulce y otro tiempo en agua salada… esas cosas, eso me parecía que era la biología marina.

- Puede, pero no es lo que yo hago.

- Ya voy a cruzar al andén que va a llegar mi tren... una cosa que siempre me ha intrigado desde niño ¿Qué le pasa a un pez de agua salada, un panchito del puerto, si lo meto en una pecera de agua dulce?

- Que agoniza y muere.


Aitor se despide afectuosamente de Julián tomando la decisión de seguir evitando hablar con él en lo sucesivo.


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Continuará

viernes, 12 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 16



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Esto es una secuencia novelizada de un guion jamás rodado.

El relato comienza en este enlace: PRIMER CAPÍTULO HACER CLICK AQUÍ


En aquel tiempo, Aitor aprovecha el tiempo que pasaen Donostia para vivir “su” vida cuando sale de Hernani, teóricamente para trabajar en su despacho. Incluso se inventa comidas de trabajo inevitables para no volver a comer a Hernani, lo que le ha puesto en dificultades con Miren al caer en inevitables contradicciones, pequeños errores que pueden llevar a una catástrofe en las relaciones de pareja. Algún día, por las tardes, en vez de ir al despacho directamente, daba un paseo por la librería Lagun, que estuvo cerca de la catedral y que antes estuvo en la Parte Vieja donde fue objeto de ataques innumerabl es por parte de las hordas nacionalistas, tradicionalmente enemigas de la cultura y de sus símbolos, los libros.

Una de esas tardes en las que parece que va a empezar a llover de un momento a otro pero que solo llueve si el impermeable ha quedado olvidado en casa, a la hora de apertura de la librería, Aitor entra en Lagun, vestido de traje y corbata, con cartera portafolios, hablando por teléfono.

- Pues pasa por el despacho luego, a las 6, con tu contable ¡Un millón de euros! No me jodas ¿Qué habéis hecho? ¿Eso solo por IVA en Francia? Vete mandándome escaneadas las cartas de la Hacienda Francesa para que las lea cuanto antes. Y a las 6 me venís y me lo explicáis, a ver si se puede hacer algo, tengo un colega en Bayona que sabe mucho de impuestos pero en la Hacienda Francesa no tenemos amigos, no, no conozco a nadie, preguntaré al colega. Adiós

Saluda a la empleada de la caja y se dirige a la sección de poesía, ojea libros, lee párrafos para sí y descubre por el olfato a una mujer que lleva un toque de Chanel, elegante y en unos cuidados cuarenta años de edad o poco más, y que está buscando algo en la sección de viajes. Se acerca por detrás y le pasa un libro, un libro cualquiera que ha cogido de una mesa de exposición.

- ¿Es este libro el que está buscando, bella dama?

- ¡Aspaldiko! ¡Cuánto tiempo! Siglos sin verte ¿Por dónde andas? ¿En otra galaxia?

- Ahora vivo en Hernani.

- Sí, en otra galaxia ¿A Hernani? Ni para heredar!

- ¿Y tú qué haces?

- Que Fernando tiene un cargo en algo de la Unión Europea y nos vamos a vivir toda la familia a Luxemburgo y estaba buscando una guía turística de ese país en español o lo que sea, para dejársela a mis padres y animarles para que vengan a visitarnos.

- Dudo que haya algo de Luxemburgo, allí, querida Laura,  no hay turismo solo bancos y además Luxemburgo no tiene clima, tiene una maldición.

- ¿Y a ti qué coño te ha llevado a Hernani?

- Que mi chica es de Hernani y como tiene piso allí, cerca de la estación del tren, con el cercanías es como vivir en Donostia, no muevo el coche, apenas lo saco del parking del despacho, voy, vuelvo..., incluso como allí…

- ¿Y tus hijos? Ya serán mayores ¿No? A la que veo de vez en cuando es a tu ex, la veo mucho mejor desde que os divorciasteis.

- Mis hijos, bien, intentando hacerme abuelo, por sitios exóticos California, China… ya sabes la exportación de capital humano, que aquí nos sobra.

- Pues te veo muy bien, supongo que la de Hernani… ¿La conozco?

- No creo, no sale mucho de allí.

- Eso, que la de Hernani te dará marcha, a ti siempre te han gustado las complicadas.

- Te voy a regalar esta antología poética de poesía actual española -le pasa un libro -, está muy bien.

- Conmigo no hace falta que vuelvas a usar la trampa de la poesía, que yo ya te conozco, eres más peligroso que la playa de Gros, en cuanto una se descuida se encuentra desnuda y pidiendo socorro.

- ¡Laura, que he cambiado! Que ya soy un señor maduro y serio.

- ¿Sabes lo que me dijo Ane, tu ex, la última vez que la vi? Que sigues siendo un madurito atractivo y con más líos que pelos en la cabeza.

- Coge este libro de poemas, por favor, esta guía de Luxemburgo y vete, que me estás poniendo la cabeza… esta ronda la pago yo.

Laura le besa y se lleva los libros, dejándolos escanear por la empleada al pasar sin pagar por caja. Inmediatamente de salir llama a Ane y le cuenta, le cuenta lo que recuerda y no recuerda de la conversación, después cuenta variantes de la conversación a familia y otras amigas, San Sebastián a la semana sabía de buena tinta que Aitor se había hecho abertzale y vivía con una antigua miembro de un comando de ETA en un piso de la parroquia de Hernani, no era cierto pero era bastante más interesante.

SECUENCIA SIGUIENTE


martes, 9 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 15

 

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Este relato o folletín es la novelización de un guion que nunca ha sido rodado y que empecé en el siguiente enlace INICIO


Del apeadero al bar de la calle Mayor en la esquina con la plaza Nueva, una taberna típica de pueblo vasco del sur del Bidasoa, decoración “abertzale”, esto es, fotos enmarcadas de paisajes de Euskalherría y de deportes rurales, vistas mil veces en los calendarios de las cajas de ahorro locales, una mala iluminación, alguna hucha para recaudar dinero a favor de los presos que siguen presos, donde los clientes dejan los cambios que irían a las propinas. En las estanterías, además de botellas de licores y aguardientes que nadie jamás beberá, hay lotería de navidad en venta de todos los clubes deportivos y asociaciones que conforman el ecosistema cultural de Hernani. 

Hombres y mujeres beben en la barra y en mesas, algunos agrupados en cuadrillas, pocos en pareja, en un rincón de la barra un solitario hace que lee un periódico en euskera en papel, su cara recuerda la de un líder soviético de los años 50, hay niños que juegan y corren por el interior y que salen a la calle o entran, hay ruido, la música cacofónica de los altavoces del bar obliga a hablar a todo volumen, en el exterior hay alguna mesa, en torno a las mesas, las ventanas del establecimiento y la puerta, hay gente similar a la de dentro de la taberna.

Cuando Aitor entra, Miren está sentada en una mesa con su cuadrilla de amigos, Maddi y Paulina que están junto a sus maridos o compañeros Lánder y Bernat, todos vestidos informalmente, ellas con esos colores que se llevan en funerales de desconocidos y ellos del mismo obscuro que han llevado desde que dejaron la infancia. Aitor llega con traje y corbata y una cartera portafolios en la mano, besa a Miren en los labios, se sienta en una silla que le pasan de la mesa de al lado y se quita la corbata nada más sentarse. Lánder le pone un vaso de vino delante.

- Un momento, voy a comer algo y beber un poco de agua antes del primer vino.

Los otros 5 no le hacen caso, Aitor se levanta y se acerca a la barra. Aitor regresa con un bocadillo de tortilla de patatas y un botellín de agua mineral, se sienta y come y bebe, siguiendo la conversación en modo espectador, procurando que el aceite de la tortilla caiga al suelo en vez de en sus pantalones.

- Pues claro que se dopan ¿Quién no se dopa a ese nivel de competición? ¿Cómo hostias aguantan sin doparse tantos partidos a la semana, entrenamientos, andar con chavalas todas las noches y luego a correr como patos sin cabeza detrás del balón? ¡Hostias que si se dopan!

Lánder es sufridor de la Real Sociedad por nacimiento, sus primeros recuerdos en esta vida son yendo al campo con su padre y su tío, cuando éste se murió yendo con su padre y ahora él lleva su hijo a los partidos. No está acostumbrado a que su equipo gane y cuando la Real gana, cosa que sucede últimanete con relativa frecuencia, siempre teme que sea un sueño y que se vaya a despertar de ese sueño. 

Bernat también pero es de otro tipo de seguidor, nunca la Real le decepciona, siempre encuentra un motivo para la esperanza, sufre mucho pero alcanza el paraíso con facilidad, con un buen resultado, con una clasificación no muy mediocre en la liga...

- Tú te confundes chaval, con 20 años no hace falta meterse nada para andar así ¿Tú no podías con los entrenamientos, el partido en el rugby el domingo lleno de barro y darle marcha a ésta en la trasera del coche?

Maddi le pega una bofetada cariñosa a Bernat.

- Bueno, y también en el granero de casa de sus padres 

La siguiente bofetada es menos cariñosa. Lánder se ríe francamente, todos se ríen.

- ¡Hostias! ¡Que no he dicho nada de particular y que no hayamos hecho todos! ¡Hostias! ¡Que le cuento a este pardillo lo del americano que te llevaba a la piscina los veranos!

Bernat, como en un rito muchas veces repetido le sujeta las manos a Maddi, que hace como si intenta volver a abofetearle, es la única que no se ríe y dice entre dientes “Imbécil”.

- Bueno, en resumen, que en la Real no se dopan y no, y que no, que nosotros hacíamos lo mismo y nos hartábamos a cubatas y además íbamos a fábrica 40 horas y las extras sin necesidad de pindonga ¡Que os creéis todo lo que cuentan esos putos periodistas! Y vámonos a otra parroquia, que en ésta nos tienen muy vistos.

Dicho esto, se levantan todos y salen a la calle, Aitor ha dejado el vaso de vino prácticamente entero, un niño de unos 7 años de los que juegan por el bar coge el vaso y le da unos sorbos. Parece que nadie lo ha visto.

La calle Mayor de Hernani baja desde la plaza del Ayuntamiento hasta la plaza Nueva o sube desde ésta, las tres parejas suben en busca de otro bar, hay alguno más en la calle, incluso un “pub irlandés”, de un balcón a otro cuelgan fotos de presos por terrorismo, también hay carteles que exigen en euskera la libertad de asesinos o su vuelta a casa, carteles pegados en las viejas paredes medievales donde se alternan con pintadas en el mismo sentido, los grupos que salen de los bares se cruzan con los grupos que entran a los bares, los mismos niños y niñas corren de un lado a otro, a veces caen y lloran hasta que una madre aparece y le pone de pie. Aitor, Lánder y Bernat preceden a Miren, Maddi y Paulina en dos conversaciones claramente separadas. Saludan con un movimiento de cabeza a quienes cruzan que responden con un “epa” interrogativo que es replicado con un “epa” afirmativo, dos de los niños que juegan piden dinero a Lánder y Bernat que les sueltan unas monedas sin contarlas, los niños corren a una pastelería que está abierta. Lánder  debió ser guapo hace unos años, delgado, mal afeitado, aspirando el moquillo que tiene tendencia a caerle de las narices, ojos bizcos que sólo tienen dos posiciones: prácticamente cerrados y abiertos exageradamente, Lánder mira sin ver a su hijo a través del escaparate y comenta a Bernat.

- ¿Qué vas a preparar para la cena de la cuadrilla del viernes?

Una vez al mes, los chicos de la cuadrilla de adolescentes que fueron se reúnen en una cena, son como diez o doce, algunos ya no viven en Hernani, otros no pueden salir de ronda todos los días pero esa cena es el hilo que les mantiene comunicados todo el año, entre los sanjuanes, porque las fiestas del pueblo también las celebran juntos como cuando eran unos muchachos hace 25 ó 30 años.

- ¿Ya toca? Hostias ¿Cómo pasa el tiempo? Hostias, si hoy es miércoles ¿A ver qué encuentro en el mercado? Una menestra quizá o unos pimientos rellenos preparar puedo.

-  Si quieres yo te voy a ayudar en la cocina – dice Aitor que ya cuenta como uno más de la cuadrilla para cenas, fiestas y excursiones -, para que no andes luego cenando de pie y con un ojo en el fuego.

- O sea que el señorito es, como siempre, el único que se apiada del pobre cocinero y estos putos  buitres solo llegan a comida hecha. Pues sí, majo, ven a las 5,30 y tú y yo merendamos y les dejamos a estos las sobras para que cenen a las 9 y el que no esté a las 9, ni eso, que cene un whisky.

Bernat, gordo de tripa, barba de lija a estas horas, es normalmente quien cocina en las cenas mensuales y en las fiestas, pero en su casa no se come con fundamente, él come en fábrica, su mujer pica como un pájaro cerca de la peluquería que posee y el niño - ¿O son dos? -, come en la cantina escolar, así que quedan pocas comidas y cenas que preparar, él mismo prepara los domingos unas fiambreras para esos huecos que se completan con las fiambreras que les preparan las madres de ambos cónyuges. 

- ¡Hostias, tú! ¡Que yo llevo el jamón jabugo para el aperitivo! - protesta Lánder - Lo que pasa es que lo de cocinar a mi se me da de puta pena y para molestar no voy a ir pronto, o sea…

- Tú trae el jamón y un lomo si quieres, tranquilo, pero no nos vengas dopado que te conozco, que los viernes sales del curro y te lías con todos esos putos esnifadores de la sucursal  y que un día os vais a meter por las napias un saco de cemento ¡Hostias!

La pretendida ironía de Bernat hace que Lánder abra los ojos como un personaje de un dibujo animado.

- Subnormal, que te va a oír ésta. Yo no me esnifo nada, nada de nada ¡Hostias! ¡Qué manía te ha dado.

Bernat ha cogido tema una vez más e insiste.

- En esa casa, todos vais ciegos en el curro y luego que si me ha cogido la mano un cilindro, que si me he clavado el destornillador en el ojo sin querer, que si me he cortado la pirula con la guillotina…

- ¡Que te calles y entres aquí!

Lánder le empuja a otra taberna, igualmente oscura, parecidas fotos en las paredes, parecidas botellas grasientas en los estantes, las mismas loterías, las mismas huchas, las personas que beben por la barra y las mesas pueden ser las mismas o parecidas, los niños que corren, salen y entran, también, incluso el solitario que lee el periódico en una esquina de la barra parece que se ha trasladado unos metros calle arriba.

- Hiru beltz, bi rosado eta zurito bat! - Lánder proyecta la comanda al camarero por encima de quienes ocupan la primera fila junto a la barra y luego pregunta a Bernat - Esa es la fórmula ¿No?

- Vale, ba -confirma Lánder al camarero ya que los otros se han encogido de hombros -.

Cuando entran las mujeres, el camarero pone los vasos en la barra, Lánder deja el dinero exacto sin preguntar y va pasando, con permiso del grupo que dificulta la maniobra, los vasos a los demás. Bernat, Lánder y Miren cogen los tintos, las otras mujeres los rosados y Aitor la cerveza. Entran los  niños que han pedido el dinero, Maddi y Paulina piden al camarero algo más, pasando entre los clientes que se apartan lo suficiente, el camarero les pasa sendos bocadillos en grasiento papel de aluminio que ellas pasan a los dos niños. Miren se ha quedado hablando con los hombres.

- Esta semana os toca primer viernes de mes ¿Tenéis la cena prevista?

- Ya lo hemos hablado, tu chico me va a ayudar a prepararla…

- ¿Este inútil? Si no le hago yo un huevo frito, no sabe cómo hacerlo.

El aludido, que está dejando que la cerveza se caliente y pierda burbujas en el vaso, protesta débilmente.

- Llevo años preparando mi comida, he vivido solo muchos años, y no me he muerto de hambre hasta ahora.

- Porque existen los menús del día, pero en el frigorífico de tu casa solo había cervezas y quesos apestosos.

Miren concluye su vaso inmediatamente.

- No me gusta conservar comidas caducadas, soy de hacer compra en el día

- Mientes más que hablas.

Hay un silencio general después de la acusación que Aitor hace como que no ha oído. Silencio rodeado del ambiente sonoro de la música que rebota en las paredes y de las conversaciones que se superponen que dura hasta que Bernat dice:

- El domingo vamos a ver el partido de la Real en el bar de debajo de tu casa, que juega fuera ¿Le dices a la patrona que nos reserve la mesa de costumbre?

- ¡Que la reserve tu pinche!

Responde Miren con cierto enfado, quizá porque Aitor no ha entrado al trapo, y pasa la copa a éste para que la deje en la barra, luego sale seguida de todo el grupo.

La calle está menos frecuentada pero hay circulación de grupos entre los bares, los dos niños comen sus bocadillos sentados en un escalón de una carnicería, otro niño come un bollo de envoltorio rosa sentado a su lado. Los seis entran a otro de los bares, Maddi y Paulina salen con dos vasos de leche que dan a sus hijos, por fin, las tres parejas salen a la calle al cabo de un rato, la calle está más vacía, solo hay luz en las puertas de las tabernas. Delante de una de ellas se para Bernat y hace una seña al resto.

- La espuela y a casa, que mañana hay que madrugar.

La barra está vacía, la música apagada, dos hombres como clientes, el solitario que lee el periódico en un rincón y otro sentado en una mesa y que observa fijamente un vaso vacío, el patrón, que rondará los 60 años, está limpiando el mostrador, recogiendo vajilla y tiene el cajón de la caja registradora abierto. Es Aitor quien le pide la ronda.

- Hiru beltz, bi rosado eta zurito bat! Endika! Vale, ba!

Enrique, de Hernani de toda la vida, se dirige a Miren.

- ¿Qué dice éste? El donostiarra ilustre ¿Qué dice a la hora de cierre?

Miren le corta inmediatamente.

- Hiru beltz, bi rosado eta zurito bat! ¡Hostias! ¡Que los pongas de una puta vez!

- Perdona chica, perdone señora, que no le había entendido a tu novio.

- ¡El novio más guapo del mundo!

Miren abraza a Aitor y le besa babosamente.

- ¡Al que más quiero!  ¡Mi vida, mi alma!

Aitor mira al cielo y todos se ríen. Después de servir, el patrón comienza a bajar la persiana metálica de la puerta, los otros dos clientes que quedan pagan sin hablar, se despiden con un gesto y salen uno tras otro agachándose ligeramente por el hueco que queda.

- Hay que sacar, por lo menos, un punto el domingo,  por lo menos ¡La hostia! Si es que pueden hacerlo, pero a veces parece que no se lo creen, que no tienen sangre en las venas.

Hace un rato que Bernat está hablando de la Real Sociedad.

- Eso la Real y a la tarde pero… ¿Hay partido de rugby en Landare a la mañana?

Pregunta Lánder y Aitor es quien responde.

- Sí, juegan contra Bilbao, no creo que tengan problemas para meterles una paliza, los de Bilbao se han quedado sin equipo este año, se les ha ido mucha gente.

Miren se entremete en la conversación, dejando a las otras mujeres que critiquen la falta de profesionalidad del profesorado.

- Siempre con excusas, pues el otro día bien que los del Atlético hicieron el ridículo con Bilbao, que si no es porque el árbitro era tu colega y os perdonó todo lo imperdonable, os venís sin un punto.

- Si el Atlético ganó y sin problemas sobre el terreno – Aitor intenta precisar, aunque intuye que es inútil -. Al final, con muchos cojones los de Bilbao consiguieron un ensayo para maquillar el resultado.

Miren está balanceándose de un pie a otro, el vaso de vino ya está vacío en su mano.

- ¿Ganar? Tú estás soñando, cariño.

Miren se pasa el índice por debajo de la nariz hacia arriba.

- Señores ¿Es que no tienen casa? 

Enrique está junto a la puerta, indicando claramente su voluntad de dar por concluida la jornada, los seis dejan los vasos en la  barra, el de Aitor se ha quedado a medias junto a las monedas por el importe de la consumición, los niños se han evaporado, quizá las madres les han dado llaves para que puedan irse a dormir, las mujeres van saliendo, luego Lánder, Aitor y el último Bernat que al salir pega con la mano sobre el borde inferior de la persiana, metiendo un ruido fuerte y brusco.

En la calle a la puerta del bar, los otros cinco y un par de curiosos miran a Bernat que se coge la cabeza como si se hubiera golpeado encima de la frente.

- ¡Ayyyyyy, ayyyyy! ¡Que me he dejado los cuernos en la barrera! ¡Que me he dejado los cuernos!

- ¡Idiota! Buena falta te hacen unos cuernos para que espabiles.

Paulina provoca una carcajada general que se superpone al teatro de Bernat que es el que más se ríe, los dos se besan, los niños reaparecen, no se habían ido a casa, se acercan y cada uno da la mano a una de las dos mujeres. Cada pareja parte en una dirección distinta, al caminar se puede percibir una cierta oscilación lateral en la marcha de los adultos pero hay que ser muy observador.


Continúa en este enlace: SIGUIENTE SECUENCIA

Hay otros folletines, escritos y publicados de la misma manera, con la ayuda de los lectores, y que se pueden encontrar con la etiqueta literatura en el blog, como el que está en el siguiente enlace

OTRO FOLLETÍN