Una historia muy personal y que me pesa del pasado, no sé por qué escribí un texto BILBAINITA y he pedido a la IA que lo convierta en guion y lo ilustre.
INT. HABITACIÓN DE HOTEL - NOCHE
La luz es cálida, filtrada por una lámpara de mesa con pantalla de tela. Fuera, se escucha el rumor lejano de la autopista y la lluvia golpeando suavemente el cristal. Una maleta a medio abrir, dos copas de vino vacías sobre la cómoda, la ropa de ZULEMA (40) y MIKEL (50) entrelazada en el suelo.
ZULEMA sale del baño. Está desnuda. Su piel brilla ligeramente por la humedad del vapor. MIKEL está en la cama, apoyado contra el cabecero, con las sábanas a la altura de la cadera. La observa.
ZULEMA (Con una sonrisa)
¿Sigues enamorado de la bilbainita?
Mikel suelta una risa corta, sacudiendo la cabeza. Estira la mano hacia ella.
MIKEL
No seas tonta... Estoy enamorado de ti. Te lo he demostrado hace un rato y, en cuanto te metas aquí, te lo vuelvo a certificar.
Zulema se sienta en el borde de la cama, fuera del alcance de su mano. Le mira a los ojos.
ZULEMA
Los hombres tenéis una fe ciega en la mecánica. Creéis que un "te quiero" susurrado entre gemidos es un contrato de exclusividad. Pero lo que sientes ahora es la urgencia de la piel, la victoria de haberme tenido... no es amor, Mikel. Es el triunfo de la memoria sobre el deseo.
Ella se desliza bajo las sábanas. hay roce de sus muslos, contraste de sus pieles. Mikel la abraza. Sus manos comienzan a recorrer la espalda de Zulema con ritmo lento. Ella cierra los ojos.
ZULEMA
Está bien parar en estos hoteles para quitarnos el polvo del camino, como dice tu colega... Pero ayer, cuando Sebastián mencionó que había quedado con "tu bilbainita"... se te paró el pulso. Fue un instante, pero vi tu biografía sentimental entera pasar por delante de mis ojos.
Mikel detiene el movimiento de sus manos.
MIKEL
Confundes la acidez del bacalao con los celos, de verdad. Esa mujer es la herida de Sebastián, no la mía.
Mikel se incorpora un poco. Sus ojos están ahora empañados.
MIKEL (CONT.)
La conoció cuando ella llevaba uniforme de colegio y él ya se creía un hombre. La usó, la dejó, volvió para dejarla embarazada y desapareció otra vez para casarse con otra. Un ciclo de crueldad infinita. Me la encontré hace años en Bilbao, bajo un paraguas roto, y me lo contó todo. Me dejó el alma helada. Y ayer, ese tipo nos cuenta que va a volver a jugar con ella mientras su prometida actual le espera en Barcelona... Es la desfachatez lo que me dolió, Zulema. No ella.
Zulema le observa en silencio. Ve la humedad en sus ojos. Baja su mano por el abdomen de Mikel.
La mano de Zulema acaricia a Mikel. Su erección ha desaparecido.
ZULEMA
Eres demasiado bueno para este mundo, cariño.
Zulema se acerca al máximo y le besa el cuello, subiendo hacia la oreja. Susurrando.
ZULEMA (CONT.)
Tú escuchas las historias ajenas con avidez de novelista, pero te equivocas. Hay amores que solo funcionan así: de forma intermitente. Se aman porque solo se encuentran cuando la marea sube. Si tuvieran que compartir el mismo rollo de papel higiénico y la rutina del desayuno, se odiarían en una semana. Su amor es el privilegio de los que no tienen que convivir.
Zulema lo mira. Empieza a besarlo de nuevo. Mikel cierra los ojos.
ZULEMA (CONT.)
Ahora, deja de arreglar el mundo... y vuelve a este hotel.
Sus cuerpos vuelven a sincronizarse.
FADE OUT.



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