Hay amigos que están ahí, en el fondo del armario, no te los pones todos los días, de vez en cuando los buscas para pedirles un favor siempre, les llamas, quedas a tomar algo, así os ponéis al día de vuestras peripecias vitales, ésas que no salen en las redes sociales. ¿Por qué solo les llamo cuando les necesito? Para ellos tú también eres fondo de armario, se acuerdan de ti, como tú de ellos, para usarte como amigo, buscando un contacto que creen que tienes o un conocimiento, los amigos te creen más sabio que ellos, que puede generar un consejo y, una vez pasado el evento, tú vuelves a su fondo de armario vital. Hoy he decidido buscar a dos amigos sin necesitar ni sus contactos ni sus consejos, por el simple hecho de que son amigos. Hay otros amigos que fueron, que ya no son y que echas de menos, la amistad ha muerto aunque el anteriormente amigo está vivo, de estos amigos prefiero no escribir.
Durante muchos años practiqué deporte con un amigo, estábamos en el mismo equipo, la vida nos llevó a compartir estudios universitarios y a convivir cuatro años de residencias, patronas y pensiones, cuando Bilbao era Bilbao y no un destino de diseño para turistas. Nos divorciamos amistosamente de aquella convivencia pero no de la amistad. Precisamente la convivencia en un piso para terminas nuestros estudios me hizo encontrar otro amigo con el que compartí aficiones artísticas comunes y que intermitentemente ha seguido ahí, siempre en el fondo de nuestros respectivos armarios del pasillo.
Cuando elegí la música para mi funeral laico hace un año, la verdad es que también pensé en que la banda sonora debería agradar a estos dos amigos donostiarras de estudios universitarios, a los que suponía presentándose a mis hijos y nietas « Yo fui amigo de tu pare en tiempos de la universidad, cuando era un perfecto gilipollas que me tocaba las narices con sus chorradas, como…. ».
He vuelto a leer las esquelas de Donostia, mi madre me tenía desinformado de los fallecimientos que se iban produciendo en mi ausencia y que podían afectarme para comunicarme los de gente a los que jamás hubiera dedicado un pensamiento de nostalgia pero desde que salió la esquela de mi madre solo queda mi hermana para cumplir ese trámite de avisar de quien sale en la página más leída del diario y mi hermana es todavía peor que mi madre para notificar los decesos que me pueden conmover.
Es terrible cuando buscas un amigo en internet y te sale su esquela. Hoy he buscado lo de esos dos amigos, me apetecía sacarles del fon del armario sin ningún motivo especial,solo por la amistad. No he encontrado sus esquelas. Ambos siguen vivos ¿Seguís vivos ? Pues pegarme un toque y quedamos.
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