sábado, 25 de abril de 2026

OTRO BREVE ENCUENTRO

 Historieta escrita hace unos años TIPICA HISTORIA y que, una vez más, le pido a la IA que me la convierta en un guion ilustrado.


EXT. JARDÍN CASA LUZ-SAINT SAUVEUR - DÍA (PASADO, AÑOS 80)

Detalle de hierba alta y descuidada. El sol de los Pirineos es blanco, cegador. Oímos risas infantiles a lo lejos y el sonido de una manguera.

INT. CASA - PLANTA BAJA - DÍA

ARISTIDE (35) entra en la casa. Está sudado, con la respiración pesada tras una caminata. Se detiene frente a la puerta del baño de la planta baja. Oye el agua correr dentro.

La voz de su ESPOSA (O.S.) resuena desde el piso superior.

ESPOSA (O.S.)

¡Aristide! Estoy arriba. Las niñas se están duchando, usa el baño de la primera planta, que el nuestro está ocupado para rato.

Aristide sube las escaleras. El sonido de sus botas sobre la madera cruje en el silencio de la tarde.

INT. BAÑO PRIMER PISO - CONTINUO

Aristide abre la puerta. El vapor de agua sale como una exhalación, envolviéndolo. A través de la niebla del espejo, vemos el reflejo de CATHÉRINE (16). Está de espaldas, desnuda. Su piel es un mapa de contrastes: la espalda blanca, los brazos y el cuello bronceados por el sol de montaña. Aristide se queda petrificado. 

CATHÉRINE

(Sin darse la vuelta, secándose la cara)

¿Quieres ducharte? Ya he acabado.

Ella se aparta el pelo. Sus nalgas, de un blanco purísimo, brillan bajo la luz mortecina del baño.

CATHÉRINE (CONT'D)

La fregona está detrás de la puerta. He dejado todo encharcado.

Ella se enrolla la toalla al cuerpo. Se gira y camina hacia él. Aristide retrocede, pegándose al marco de la puerta.

CATHÉRINE (CONT'D)

¿Me dejas pasar? Me voy a secar en mi cuarto.

Ella pasa a su lado. El roce de la toalla húmeda contra el brazo de Aristide.

EXT. CEMENTERIO PIRINEOS - DÍA (PRESENTE, 30 AÑOS DESPUÉS)

Blanco absoluto. La nieve cae de forma mansa, silenciosa. Un grupo de paraguas negros se aleja hacia el atrio de la iglesia. Aristide (ahora de 65 años) se queda atrás. Su aliento forma nubes de vapor. Una mano enguantada le toca el hombro.

CATHÉRINE (V.O.)

No has cambiado nada, Aristide.

Aristide se gira. Frente a él, una MUJER (50). Se besan en las mejillas. El sonido del beso es húmedo en medio del silencio gélido.

ARISTIDE

(En shock)

¡Cathérine! ¡Eres Cathérine!

CATHÉRINE

(Sonriendo)

Me has reconocido. Pues yo sí he cambiado, encerrada en este poblacho del fin del mundo. ¿Cómo está tu mujer? ¿Y las niñas? Tendrás nietos ya, supongo.

Caminan por la nieve. A lo lejos, el ataúd baja a la tierra. Ellos hablan en susurros, como cómplices en un lugar donde no deberían estar.

INT. CASA DE CATHÉRINE - NOCHE

Una casa acogedora pero cargada de sombras. El crepitar de la chimenea es el único ritmo. Ambos sostienen vasos de whisky. Aristide mira las manos de ella.

CATHÉRINE

Mi último marido se murió siendo dueño de todas las riquezas del valle. Me dejó esto... confort en medio de ninguna parte, una jaula de oro con vistas a los pinos.

ARISTIDE

(Tras un silencio, mirando el fuego)

Aquel verano... en Luz-Saint Sauveur. Entré en el baño. Estabas tú. El espejo estaba empañado.

Aristide lo dice como quien confiesa un pecado.

CATHÉRINE

¿En el baño?

ARISTIDE

Estabas desnuda. No te reconocí al principio. Parecías una estatua de sal en medio del vapor. No he podido olvidar esa imagen en treinta años.

Cathérine suelta una risa corta. Se levanta y le tiende la mano.

CATHÉRINE

No me acuerdo de nada de eso, Aristide. Yo era una niña y tú eras más viejo que mi padre. Para mí, estar desnuda frente a ti era como estarlo frente a él. No significaba nada.

Ella lo ayuda a levantarse. Sus rostros están muy cerca. La luz de la chimenea baila en sus pupilas.

CATHÉRINE (CONT'D)

Pero nos hemos olvidado de preparar la cama de invitados. Tendrás que acostarte conmigo.

Aristide intenta decir algo, pero ella le pone un dedo en los labios.

CATHÉRINE (CONT'D)

Ahora ni yo soy una niña, ni tú un viejo. ¿Qué son veinte o treinta años en esta oscuridad?

Cathérine camina hacia el dormitorio. Aristide la sigue. En la chimenea, un tronco se rompe y las chispas saltan.

FADE OUT.

martes, 21 de abril de 2026

LA PEAU DE CATHERINE

 Dans le confinement j'ai écrit un texte: Brève rencontre qu'aujourd'hui j'ai converti en scénario avec aide de l'IA  pour sa présentation:

PERSONNAGES 

ARISTIDE (60 ans) : Silhouette svelte pour un exrugbyman, allure d’intellectuel un peu flottant. Porte un masque chirurgical bleu vif.

LA FEMME (50 ans) : Sportive, élégante, un tempérament de feu.

LES CLIENTS : Une file d’attente stoïque devant une boulangerie.

SÉQUENCE 1. EXT. RUE DE LA ROQUETTE / BASTILLE - JOUR

Le ciel de mai est d’un gris perle, presque blanc. ARISTIDE marche d’un pas régulier. On n'entend que le bruit de ses semelles sur le pavé et, en voix off, le timbre de sa pensée, articulé et mélancolique.

ARISTIDE (V.O.)

« À la Bastille, on n'aime pas... les chiens. » Non, ce n’est pas ça. Bruant chantait « Nini peau d’chien . Drôle de coïncidence. Mes mains, saturées de l'hydrogel du ministère, ont cette douceur suspecte, cette texture de soie qui ne m’appartient pas. Une douceur de peau de femme.

Il s’arrête, regarde ses mains, les frotte l'une contre l'autre.

ARISTIDE (V.O.)

Une peau de Parisienne. Une peau de Catherine. Ce nom est un refrain qui ne me quitte plus depuis quarante ans. Catherine, la nièce du chef basque... le caniche ridicule qu'elle promenait entre deux mêlées de rugby sur le sable mouillé. 

Il soupire. Son masque bleu jure avec la grisaille ambiante.

ARISTIDE (V.O.)

Tout est fermé. Le vide a un parfum de nostalgie et de désinfectant. Où trouver un sandwich ? La faim me ramène au présent, mais mon esprit reste sur la Côte Basque, en 1980.

SÉQUENCE 2. EXT. QUAI DE LA RAPÉE / RIVE DROITE - JOUR

Aristide longe la Seine. Il semble chercher une enseigne ouverte.

ARISTIDE (V.O.)

Elle est partie vers un amour « plus fort » à Paris. La trahison a toujours eu pour moi l'odeur du sel et le grain de sa peau blanche, parsemée de duvet blond. Une image fixe. Un arrêt sur image de quarante ans.

Il aperçoit une file d'attente devant une boulangerie. Il s'approche.

SÉQUENCE 3. EXT. DEVANT UNE BOULANGERIE - JOUR

Aristide prend place dans la file, respectant les distances de sécurité. Soudain, deux mains surgissent de l’arrière et se posent sur ses yeux.

UNE VOIX DE FEMME (Enjouée)

Devine qui c'est ?

Aristide se fige, la mélodie des « Lacs du Connemara » de Michel Sardou explose sauvagement, balayant le silence du confinement dans une radio quelque part.

ARISTIDE (Le souffle court)

Catherine !

LA FEMME

Quoi ?

Aristide se retourne. Avant qu'il ne puisse faire la mise au point avec ses lunettes, une main part comme un ressort. SLAP ! Une gifle monumentale de la main gauche. Le masque d'Aristide saute de son oreille droite pour pendre lamentablement à son oreille gauche.

LA FEMME (Furieuse)

Con ! Je suis Amélie !

ARISTIDE (Bégayant, réajustant son masque)

Amélie ! Je... Pardonne-moi, la buée sur mes verres, l'odeur du gel, ce souvenir qui me hantait...

LA FEMME (S’approchant, menaçante)

Catherine ? Encore cette Catherine de Biarritz ? Après toutes ces années ? Tu n'as donc aucune mémoire du présent, Aristide ?

Elle fait un pas de côté, un mouvement vif. Elle est grande, athlétique, intimidante. 

ARISTIDE (Un sourire)

Mais Amélie... mon élève préférée ! La championne de France ! Quelle vitalité... Tu n'as pas changé, tu as gardé cette détente... athlétique.

Dans la file d'attente, les clients tournent la tête. Aristide regarde la file, puis Amélie.

ARISTIDE

Comment vas-tu ? Malgré... malgré la gifle ?

LA FEMME (Croisant les bras)

Mieux que ton souvenir de Catherine, visiblement.


FADE OUT.


jueves, 16 de abril de 2026

BILBAINITA

Una historia muy personal y que me pesa del pasado, no sé por qué escribí un texto  BILBAINITA y he pedido a la IA que lo convierta en guion y lo ilustre.

INT. HABITACIÓN DE HOTEL - NOCHE

La luz es cálida, filtrada por una lámpara de mesa con pantalla de tela. Fuera, se escucha el rumor lejano de la autopista y la lluvia golpeando suavemente el cristal. Una maleta a medio abrir, dos copas de vino vacías sobre la cómoda, la ropa de ZULEMA (40) y MIKEL (50) entrelazada en el suelo.

ZULEMA sale del baño. Está desnuda. Su piel brilla ligeramente por la humedad del vapor.  MIKEL está en la cama, apoyado contra el cabecero, con las sábanas a la altura de la cadera. La observa.

ZULEMA (Con una sonrisa)

¿Sigues enamorado de la bilbainita?

Mikel suelta una risa corta, sacudiendo la cabeza. Estira la mano hacia ella.

MIKEL

No seas tonta... Estoy enamorado de ti. Te lo he demostrado hace un rato y, en cuanto te metas aquí, te lo vuelvo a certificar.

Zulema se sienta en el borde de la cama, fuera del alcance de su mano. Le mira a los ojos.

ZULEMA

Los hombres tenéis una fe ciega en la mecánica. Creéis que un "te quiero" susurrado entre gemidos es un contrato de exclusividad. Pero lo que sientes ahora es la urgencia de la piel, la victoria de haberme tenido... no es amor, Mikel. Es el triunfo de la memoria sobre el deseo.

Ella se desliza bajo las sábanas. hay roce de sus muslos, contraste de sus pieles. Mikel la abraza. Sus manos comienzan a recorrer la espalda de Zulema con ritmo lento. Ella cierra los ojos.

ZULEMA

Está bien parar en estos hoteles para quitarnos el polvo del camino, como dice tu colega... Pero ayer, cuando Sebastián mencionó que había quedado con "tu bilbainita"... se te paró el pulso. Fue un instante, pero vi tu biografía sentimental entera pasar por delante de mis ojos.

Mikel detiene el movimiento de sus manos.

MIKEL

Confundes la acidez del bacalao con los celos, de verdad. Esa mujer es la herida de Sebastián, no la mía.

Mikel se incorpora un poco. Sus ojos están ahora empañados.

MIKEL (CONT.)

La conoció cuando ella llevaba uniforme de colegio y él ya se creía un hombre. La usó, la dejó, volvió para dejarla embarazada y desapareció otra vez para casarse con otra. Un ciclo de crueldad infinita. Me la encontré hace años en Bilbao, bajo un paraguas roto, y me lo contó todo. Me dejó el alma helada. Y ayer, ese tipo nos cuenta que va a volver a jugar con ella mientras su prometida actual le espera en Barcelona... Es la desfachatez lo que me dolió, Zulema. No ella.

Zulema le observa en silencio. Ve la humedad en sus ojos. Baja su mano por el abdomen de Mikel.

La mano de Zulema acaricia a Mikel. Su erección ha desaparecido.

ZULEMA

Eres demasiado bueno para este mundo, cariño.

Zulema se acerca al máximo y le besa el cuello, subiendo hacia la oreja. Susurrando.

ZULEMA (CONT.)

Tú escuchas las historias ajenas con avidez de novelista, pero te equivocas. Hay amores que solo funcionan así: de forma intermitente. Se aman porque solo se encuentran cuando la marea sube. Si tuvieran que compartir el mismo rollo de papel higiénico y la rutina del desayuno, se odiarían en una semana. Su amor es el privilegio de los que no tienen que convivir.

Zulema lo mira. Empieza a besarlo de nuevo. Mikel cierra los ojos.

ZULEMA (CONT.)

Ahora, deja de arreglar el mundo... y vuelve a este hotel.

Sus cuerpos vuelven a sincronizarse.

FADE OUT.

viernes, 10 de abril de 2026

SNIPER

 El 22 de junio de 2021 escribí un post SNIPER inspirado en las posible muertes de un conocido gangster guipuzcoano y como inicio de una novela policiaca de esas que duermen en mis ordenadores y papeles. Hoy le he pedido a la IA actualizarlo en forma de guion e ilustrarlo y, después de algunas correcciones, lo publico.

PERSONAJES:

    • EL TIRADOR (50s): Veterano de los Balcanes. Rostro surcado por el cansancio y el dolor crónico. Preciso, metódico.

    • EL RIZOS (50s): Narcotraficante confinado. Paranoico pero arrogante.

    • EL COJO: Subordinado de El Rizos. Camina con una cojera severa y descuidada.


ESCENA 1. EXT. FORTALEZA MILITAR ABANDONADA - DÍA

PLANOS DETALLE (MACRO):

    • Unas manos enguantadas ajustan la torreta de una mira telescópica Steiner M7. El clic metálico es nítido.

    • El cerrojo de un rifle Sako TRG M10 se desliza con suavidad. Una bala de gran calibre entra en la recámara.

PLANO MEDIO:

EL TIRADOR está tumbado en posición de tendido sobre el contrafuerte de piedra de una vieja fortaleza. Su rostro refleja una lucha interna contra un dolor que nace detrás de sus ojos.

EL TIRADOR (V.O.)

(Voz cascada, tranquila)

El murmullo sigue ahí. Siempre está ahí. Pero los dos blancos de la mañana hacen su trabajo. Eficacia del 99%. Suficiente para el 100% de letalidad.

El Tirador se palpa el bolsillo de la chaqueta. El sonido del plástico de un blíster de Oxycontin cruje. Se relaja. Pega el ojo al visor.

ESCENA 2. EXT. VILLA - DÍA (A TRAVÉS DEL VISOR)

POV TIRADOR:

La retícula del visor encuadra la puerta principal de una villa lujosa pero descuidada. El sol es una mancha pálida tras nubes grises. 

EL TIRADOR (V.O.)

Mediodía vasco. Un sol que no calienta y un objetivo que cumple horarios como un funcionario de la muerte.

ESCENA 3. INT. COCINA DE LA VILLA - DÍA

La cocina es un caos de cajas de comida precocinada y suciedad. EL RIZOS está sentado frente a un portátil de última generación en una mesa llena de migas y restos.

EL RIZOS

¡Ese café, joder! Que no tengo todo el día.

Al fondo, EL COJO arrastra la pierna con un sonido rítmico y desagradable: shhh-cloc, shhh-cloc. Lleva una bandeja con una taza de Nespresso. El café se derrama por el suelo debido a sus espasmos.

EL RIZOS

(Ríe)

Mírate. Eres un espectáculo, cojo. Menos mal que el whisky no se te cae.

El Cojo deja una botella de Aberlor 10 y un envase de Nocilla vacío sobre la mesa. El Rizos ni le mira; sus dedos vuelan sobre el teclado.

EL RIZOS (V.O.)

El teletrabajo es el futuro. Sin camiones sin frenos, sin cables en el cuello... solo yo, mi seguridad y la estupidez de mi competencia.

El Rizos se levanta, agarra la taza de café (rellenada con los restos de otras dos) y camina hacia la puerta.


ESCENA 4. MONTAJE PARALELO: FORTALEZA / VILLA

EXT. FORTALEZA: El Tirador ajusta la respiración. Su dedo acaricia el gatillo.

INT. VILLA: El Rizos llega al umbral de la puerta. Se detiene un segundo. Se atusa el pelo.

EL TIRADOR (V.O.)

Saldrá. Silbará al lobo belga. Ese perro que sabe más de la Guardia Civil que él. Beberá. Y entonces... la taza entrará en sus cervicales.

EXT. JARDÍN VILLA: Un perro viejo y baboso se levanta.

ESCENA 5. EXT. VILLA - DÍA

El Rizos abre la puerta de par en par. La luz gris le da en la cara.

POV TIRADOR (VISOR): La cruz de la mira se sitúa exactamente sobre la boca de El Rizos, que empieza a elevar la taza de café.

EL TIRADOR

(Susurrando, casi con ternura)

Licencia de la OTAN por edad, hijo de puta... pero la puntería no caduca.

El Tirador aguanta la respiración. 

EL RIZOS

(Hacia el perro)

Ven aquí, baboso...

El Rizos sopla el café. La taza oculta su mandíbula. El dedo del Tirador ejerce la presión final sobre el disparador.

CORTE A NEGRO.

SONIDO: El trueno seco del Sako TRG M10 retumba y se solapa con el chillido de un ave rapaz.

FIN DEL TEASER.


miércoles, 8 de abril de 2026

MEJOR CARA

 Ha un tiempo escribí este artículo TIENES MEJOR CARA inspirado por el bello rostro de una joven trabajadora autónoma a la que he tratado en tiempos de Gros -siempre nos quedará Gros, pequeña -. Le he pedido a la IA que me lo reescriba en plan guion y esto es lo que hay, después de inevitables correcciones. Además le pido que lo ilustre y, después de la corrección, esto es lo que queda




ESCENA 1. INTERIOR. CAFETERÍA - MAÑANA

El local está limpio. La luz de la mañana.

LAURA sirve un café con leche y una chocolatine sobre la barra. Sus movimientos son mecánicos, eficientes. Se esfuerza en mantener la espalda recta. GALTZAGORRI observa a Laura. 

GALTZAGORRI

(Con tono dubitativo)

Tienes mejor cara.

Laura se detiene un milisegundo. No sonríe.

GALTZAGORRI (V.O.)

Mentira. Debería haber dicho: "La mejor cara te tiene a ti". No es el reflejo de su alma, es el impulso que la sostiene. Un diseño eléctrico para aguantar un día más de autónoma.

ESCENA 2. INTERIOR. CAFETERÍA - CONTINUACIÓN

Una MADRE con sobrepeso empuja comida hacia su HIJO, que está hipnotizado por una consola.  Galtzagorri retoma la conversación, bajando la voz.

GALTZAGORRI

Laura, trabajas demasiado. Los tiempos de pandemia pasaron, pero estás al borde de cruzar una frontera peligrosa. Todos tenemos un límite.

Laura deja de limpiar la barra. Lo mira fijamente.

LAURA

¿Hoy te toca el día de "padre increíble"? Tengo que pagar la renta a los caseros, la luz a los oligopolios y el préstamo a la Kutxa sanguijuela. Mis clientes ahora trabajan en pijama en su cocina y las señoras que llenaban esto después del colegio se han extinguido.

Laura se acerca, apoyando las manos agrietadas sobre el mostrador.

LAURA (CONT.)

Abro quince horas al día yo sola. Si no abro veinticuatro como los vietnamitas es porque el cuerpo no me da, que si no, algunos céntimos más sacaba.

GALTZAGORRI

Solo tenemos una vida, Laura. O paras y ordenas este caos, o la vida te va a parar a ti por sorpresa. Y ese frenazo no te va a gustar.

Laura suelta una risa.

LAURA

¿Y qué quieres? ¿Que me meta a puta? ¿Crees que ahí no se es esclava? Esto es el paraíso, señor letrado. El puñetero paraíso en comparación con aquello.

ESCENA 3. INTERIOR. CAFETERÍA - SEGUNDOS DESPUÉS

La madre de la mesa se levanta. Laura cobra con una amabilidad profesional y recoge los platos sucios en un segundo.

LAURA

(A Galtzagorri)

Enseguida vuelvo. Voy al baño.

Laura camina hacia el fondo del local, a medida que se aleja de la zona de clientes, sus hombros caen, su paso se hace pesado y su figura parece encogerse. El sonido de la puerta al cerrarse retumba en el local.

FUNDIDO A NEGRO


miércoles, 1 de abril de 2026

SILENCIO CLAMOROSO; HA PASADO TIEMPO

 Hace ocho años,  en el otro blog, planteaba una preocupación que el tiempo, lejos de mitigar, ha convertido en una urgencia democrática. EL SILENCIO CLAMOROSO

Y una amiga periodista me pasa un clip de video con una entrevista al maestro Jorge Fernández que recuerda su paso por Diario 16 y por El Mundo. Lo que me ha llevado a aquel texto ingenuo.

Cuadro de Usandivaras

Releer aquel texto hoy produce una mezcla de melancolía y alarma. La erosión de la independencia mediática ha pasado de ser una amenaza latente a un fenómeno estructural que socava los cimientos de nuestra convivencia.

El periodismo, si aspira a ser algo más que una simple extensión del departamento de marketing de los poderes fácticos, debe recuperar su esencia: la servidumbre exclusiva hacia el ciudadano. Sin embargo, observamos con estupor cómo el silencio se ha convertido en una moneda de cambio habitual. Un silencio que no es neutral, sino profundamente violento.

En las facultades de Comunicación se solía – creo recordar -,  enseñar que la omisión es una forma de mentira. Callar una verdad incómoda para proteger una inversión publicitaria, una alianza política o un interés de grupo no es "prudencia editorial"; es una claudicación ética.El periodismo independiente no se mide por lo que publica cuando todos gritan, sino por lo que se atreve a denunciar cuando el poder exige silencio.

Cuando los medios deciden mirar hacia otro lado ante la injusticia, las primeras víctimas no son las audiencias, sino los propios afectados por los abusos de poder. La falta de ética de quien calla es doblemente grave porque revictimiza a quien ya sufre. Una víctima sin voz en los medios es una víctima invisible para el sistema judicial y social. El silencio mediático otorga impunidad al verdugo y soledad al vulnerable.

Para que el periodismo vuelva a ser ese "contrapoder" necesario, debemos incidir en tres conocidos ejes fundamentales:

    1. Independencia Financiera y Editorial: Un periodista que teme por su salario al escribir una verdad incómoda es un periodista maniatado. Necesitamos estructuras que blinden la redacción de las presiones de los consejos de administración.

    2. La Verdad sobre la Objetividad: La objetividad no es dar el mismo peso a la víctima y al opresor. La ética nos obliga a tomar partido por los hechos comprobables y por la dignidad humana. Ser "neutral" ante la vulneración de derechos es, de facto, colaborar con la injusticia.

    3. Responsabilidad Social: El derecho a la información no pertenece a los editores, sino a los ciudadanos. El periodista es solo un custodio temporal de ese derecho.

No podemos permitir como sociedad democrática que el periodismo se convierta en un eco de consignas predigeridas. La libertad de prensa no es un privilegio de los periodistas, sino un seguro de vida para la democracia.

Si hace ocho años ironizaba sobre la transparencia, hoy -me incluyo en el cupo de los que carecemos de título -, los plumillas debemos exigir valentía. Porque en el balance final de la historia, no solo seremos todos juzgados por las palabras que escribimos, sino —especialmente— por aquellas que, por miedo o conveniencia, decidimos callar. Es hora de romper el letargo y recordar que nuestra única lealtad se debe a la verdad, especialmente cuando esa verdad es el último refugio de quienes han sido despojados de todo.


miércoles, 25 de marzo de 2026

JUSTICIA

Beduino, obra de Germán Villachica Bacquelaine, lápiz, carboncillo, sanguina, tinta china, sobre papel.


Sobre las 01,45 horas del día 21 de octubre de 1987, Pedro Jesús, de 18 años de edad, sin antecedentes penales, domiciliado en un pueblo de Albacete, soltero, sin profesión especial, afecto, según el médico forense – ignorante total de siquiatría -,  de un trastorno disociativo  conocido como « fuga sicógena » por lo que, según sentencia, tiene muy mermada su imputabilidad, con ocasión de encontrarse en Zaragoza, a donde había llegado por ferrocarril sobre las 23 horas del 20 de octubre, 2 horas y 45 minutos antes, entró en los servicios de caballeros de la estación de « El Portillo », donde únicamente se encontraba Germán de 75 años de edad, procedente de Jaca y que debía coger un tren con destino a Bilbao y que estaba orinando de espaldas a Pedro Jesús, el cual cerró la puerta de entrada, empuñando un cuchillo de caza, de hoja de 18 centímetros de longitud y mango de madera, sin pronunciar palabra alguna, se acercó por detrás a Germán, al que no conocía de nada ni había visto antes y le propinó hasta 11 puñaladas dirigidas a órganos vitales, 3 de ellas le atravesaron, acto seguido lavó puñal y manos y se ocultó en la estación. Un camarero de la cantina de la estación entró a los servicios de 10 a 15 minutos más tarde y encontró a Germán ya cadáver en un charco de sangre, pidiendo ayuda a voces, a lo que acudieron dos policías de servicio en el hall de la estación que avisaron por radio a la Comisaría que se encuentra enfrente de la propia estación, procediendo los efectivos a registrar el recinto ferroviario. Sobre las 04,15 Pedro Jesús de presentó en la misma Comisaría, identificándose como Gerard Biurrun, luego rectificó, dio su nombre y anunció que había asesinado a un hombre, le fueron intervenidos el puñal y una pistola de aire comprimido… (Relato extraído de la sentencia de 27 de enero de 1989 de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Zaragoza y de mi memoria pero pueden consutarse las hemerotecas, sobre todo El Heraldo de Aragón).

En el momento de su asesinato, Germán estaba jubilado, bilbaíno, vivía en Jaca (Huesca) pero iba todos los meses en tren a Bilbao. Dejaba mujer, cuatro hijos, ocho nietos… Su hija Isabel era mi mujer, se personó como víctima en el proceso pero pusimos a una abogada de Zaragoza, abogada del hijo mayor, para que velara por los derechos de todos los afectados por el asesinato, esta abogada apenas hizo nada en la fase de instrucción y lo que hizo lo hizo mal. Por una casualidad mi mujer se enteró el viernes 21 de enero de 1989 de que el juicio oral iba a ser el lunes 24 de enero, cuando estábamos en Jaca pasando el puente de San Sebastián y, acto seguido, nos enteramos de que el escrito de conclusiones que yo, a petición de la abogada, tras un viaje a Zaragoza y un estudio de la causa, le había redactado, no había sido presentado.

La instrucción del asunto, confeso el autor desde el minuto uno, fue nula, tanto por la policía como por el Juzgado, el médico forense omitió manifestar que no conocía el mínimo necesario de siquiatría para pronunciarse sobre la mente del reo. El Fiscal hizo el mínimo rutinario, su escrito de conclusiones se asemejaba a un escrito de defensa más que a un escrito de acusación. La abogada de la familia víctima presentó un escrito de adhesión al del Fiscal. El abogado de oficio de Pedro Jesús cumplió con su deber.

Mi mujer relevó a la abogada y tuve que asumir la defensa de mi familia en ese momento. Tengo la conciencia profesional tranquila, creo que hice bien el juicio porque fui reprendido varias veces por el presidente de la sala, que no ocultaba su interés en abreviar el trámite, y que defendió al médico forense de mis críticas – preparadas gracias a que un siquiatra forense auténtico me atendió personalmente el domingo -. La sentencia es de 3 días más tarde del juicio, siempre he pensado que estaba redactada antes y solo se fechó y se rellenaron los blancos que se habían dejado en el formulario.

Pedro Jesús fue condenado a 15 años de prisión, por asesinato con dos circunstancias atenuantes de enfermedad mental y arrepentimiento espontáneo. La sentencia fue confirmada por el Tribunal Supremo el 24 de diciembre de 1990 (Localizable Poder Judicial (Roj. : STS 14062/1990).

Poco después, 1992 creo, el Procurador de Zaragoza se enteró en el Juzgado que el condenado había disfrutado de varios permisos por buena conducta y que no había vuelto a la cárcel del último de ellos, encontrándose en paradero desconocido. Gracias a una amiga periodista donostiarra, informamos a la prensa local de Albacete que difundió mi nota de prensa inmediatamente, el prófugo fue detenido en la casa de sus padres donde se encontraba residiendo.

Mi mujer empezó a tener los primeros síntomas del tumor cerebral que la mató en la primavera de 1988. Pienso que el asesinato de su padre y el proceso judicial propiciaron la enfermedad.