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viernes, 10 de febrero de 2017

EL GALLO EN EL CARDO


-          Por nonagésima primera vez se van a enfrentar franceses y escoceses el próximo domingo –dice Murray, entrando en el  “Bar de la Rubia”-, el año pasado les “ganamos”  en Edimburgo y este año también.
-          Desde 1999 –le recuerda Hiruntchiverry dirigiéndose raudo al excusado-, el Gallo se ha comido al Cardo siempre en París.
-          Este año presiento que la capacidad ofensiva de Escocia está por encima de la francesa  -insiste Murray desbordante de optimismo-,  se demostró frente a Irlanda, se nota la mano de Cotter en el juego, los buenos resultados de los Glasgow Warriors se han transmitido a la selección…
-          Tú lees mucho rugby – Galtzagorri corta poniendo las consumiciones, que ha recogido del mostrador, en la mesa-, pero analizas poco lo que se ve en la pantalla. Francia, si Novés corrige las indisciplinas, que las corregirá, puede ganar aún el Torneo a pesar de la derrota por los pelos del otro día, mientras que los escoceses defienden poco y mal, como se vio frente a unos irlandeses más despistados que otra cosa.
-          La última vez en mi vida que voy a una sidrería –Hiruntchiverry se sienta en la mesa-, como trampa para cazar turistas no está mal, pero es lo más alejado que existe del arte gastronómico.
-           Sin hablar de los fideos de abadejo –añade Labarthe que está mosqueado porque la rubia no se ha aparecido en carne mortal detrás del mostrador como le habían prometido sus amigos-, así que Murray ¿Te apuestas una comida con angulas a que la selección francesa gana por más de siete a la selección escocesa?

Y el silencio se hizo en el “Bar de la Rubia”, allá por Hernani, un clamoroso silencio.

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viernes, 3 de febrero de 2017

DEMASIADO RUGBY

-          ¿Verás la final ésa de rugby tan importante que hay este fin de semana? –Le suelta el vecino gastrónomo a Murray en la puerta del ascensor y, ante la cara de incomprensión de su interlocutor, prosigue- ¡Eso del superbowl, hombre!
Murray agradeció la información y subió andando como de costumbre, de todas maneras no cabían los volúmenes de ambos simultáneamente en el ascensor comunitario. A la noche comentaba el incidente con sus amigos.
-          ¡El fin de semana que empieza el Torneo! ¡Con un Inglaterra-Francia que no hay que perderse! ¡Con Escocia dispuesta a derrotar a Irlanda de una vez! Y me sueltan esa mamonada…
-          Es lo que hay. Y eso que todos los años se asoma el rugby de élite por las televisiones de pago –dice Galtzagorri ojeando la revista con la programación del Torneo de las VI Naciones-, e incluso el rugby nuestro también se retransmite con más frecuencia.
-          Pero mientras el rugby no eche raíces en la educación –interviene el Marqués de Altamira-, mientras que a los niños y niñas no se les den verdaderas oportunidades de madurar en nuestro deporte, mientras el deporte base, todos los deportes en realidad, sea aplastado por el omnipresente…
-          ¡El que pronuncie la palabra maldita paga la cena! –Corta el Barón de la Florida-. Ya sabes que hay que pedir permiso a la asamblea para hablar del balón tonto y nunca se ha concedido cuando se está discutiendo de deporte, solo cuando se habla de corrupción, dinero negro, analfabetismo…
-          Pues mi cuñado ha dicho que en la tele de mi casa hay demasiado rugby.
-          ¡Ponle el  Italia – País de Gales!

Ya no se sabe quién dice qué.

jueves, 4 de febrero de 2016

RUGBY EN TIEMPOS REVUELTOS

“The last drop” es un pub en Edimburgo que debe su nombre, según se cuenta, a encontrarse en el camino del patíbulo y ser allí donde se dejaba que el protagonista del evento social bebiese su última cerveza. Hoy en día, los numerosos visitantes que siempre tiene la ciudad escocesa suelen pararse más alegremente en el conocido local y en otros del Grassmarket para compartir unos momentos de descanso en su caluroso ambiente, mientras en el exterior el clima pone el motivo para entrar.
Rugby union match between Scotland and England...
Rugby union match between Scotland and England playing for the Culcutta Cup in Edinburgh in 1892. (Photo credit: Wikipedia)
-¡Esto es como Euskadi pero con siete grados menos! -dice el Marqués de Altamira soplándose las manos y sin quitarse ni guantes ni boina-.
- Un poco de brisa marina que corre y altera la sensación térmica, nada más -Murray ya se ha puesto encima todo el merchandising del equipo del cardo, salvo el kilt con colores de ikurriña que estaba de saldo, y está dispuesto a integrarse con los seguidores pelirrojos que devoran hamburguesas y vacían jarras por allí- ¡Este año vamos a ganar la Calcutta Cup al viejo enemigo!
Los escoceses jalean a Murray, a pesar de que no han entendido nada de lo que, en su mejor inglés del país vasco, les ha lanzado y los demás alzamos nuestros vasos, los seguidores ingleses no han llegado aún, para brindar por la improbable victoria escocesa.
- Aquí no hay más medidas de seguridad que otras veces -comenta Galtzagorri que es el organizador y tesorero paciente de la excursión-, en París deben haber dispuesto una de esas inquietantes presencias abrumadoras de uniformados para tranquilizar a los que vayan a ver a los franceses de “Le gitan” apabullar a los italianos.
- Sigo pensando que deberíamos haber ido a Dublin el domingo -añade el barón de la Florida que es el único con un maillot de Gales en muchas millas a la redonda-, donde se va a producir el choque de verdad, aunque este año solo hay un color, el rojo, en el pronóstico.
- En esta vida hay que elegir, no se puede tener todo a la vez -Galtzagorri dice con cierto fastidio, recogiendo las vueltas de la barra-, tampoco iremos a Landare a ver a las chicas de Euskadi jugar contra Francia.


viernes, 23 de octubre de 2015

LOS ÁRBITROS SE EQUIVOCAN SIEMPRE


Quizá fue su mujer la que pasó por el mercado aquella mañana pero lo cierto es que los hongos, que el Marqués de Altamira estaba preparando para la cena de la cuadrilla, exhalaban olores divinos la noche del miércoles y quizá por eso Jon Galtzagorri, mientras degustaba un aperitivo preparatorio observando el cariño maternal con el que el cocinero los preparaba,  dijo:
The First Scotland international XX Glasgow He...
The First Scotland international XX Glasgow Herald (Glasgow, Scotland), Tuesday, March 28, 1871; Issue 9746 (Photo credit: Wikipedia)
-       Los dioses del balón oval decidieron que solo los equipos del Hemisferio Sur debían jugarse la copa que recuerda la rabieta de William Webb Ellis y que se entregará al campeón del mundo en este año de 2015.
-        En realidad no existen dioses, al menos en el rugby, y quien decidió que la falta de un jugador escocés era merecedora de un fácil golpe de castigo en vez de merecer una melé por el involuntario pase adelantado que le hizo un compañero, fue un árbitro, uno de los mejores árbitros del mundo oval- precisó el Barón de la Florida, vaciando en una nueva ronda la botella de buen txakolí-.
-        Tomada la decisión, los escoceses se resignaron a lo que venía y, con lágrimas en los ojos, felicitaron a sus rivales de las antípodas, después de que por un solo punto se quedaran apeados de la Copa del Mundo –continuó Murray que, por prescripción facultativa, solo bebe agua, incluso con cierta delectación-. La mejor jugada del domingo fue la aceptación por la selección nacional escocesa de forma inmediata el error del trencilla.
-        Luego hemos venido los millones de comentaristas a hacer una autopsia implacable del fallo con la ayuda de innumerables repeticiones de los segundos en cuestión, del instante en que se decidió “todo” –retomó Jon Galtzagorri, trayendo a la mesa la primera sartenada de la cena- . Pocos han defendido la decisión del árbitro, entre esos pocos, varios rugbiers escoceses, otros tenemos dudas aun, a pesar de la extraña nota del comité arbitral de la Copa del Mundo  que ha salido a decir que el árbitro se ha equivocado.
-       El árbitro es indiscutible precisamente porque se equivoca –nos recuerda el Marqués de Altamira-.