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miércoles, 29 de julio de 2026

LA PELÏCULA DE ZAPATERO

(Ilustración de Nano Banana 2)


Miércoles caluroso de julio en Bilbao, son las 9 de la mañana, Jon Galtzagorri con una camisa blanca, las mangas recogidas a la altura del codo, una corbata chillona en el bolsillo superior de la camisa, espera tomando un cortado a Manu Majors en el Café Iruña. El abogado bilbaíno llega impecable, traje de verano confeccionado a medida.

- Buenos días, camarada ¿Nos han suspendido ya la vista o hay que esperar a que Su Señoría llegue a sala?

- No me han dicho nada, estoy esperando que la procuradora nos diga algo y aprovecho para leer lo de la zapatera prodigiosa y sus joyas en la prensa local.

- Feo asunto, tan feo como alguna procuradora que yo me sé.

Begoña P. Garmendia, conocida como la cucaracha, procuradora de los tribunales, aparece en ese momento por la puerta del café.

- Que nos la vuelven a señalar y ya nos dirán en septiembre para cuándo -dice la profesional de los recados jurídicos con su desafinada voz matutina- ¿Motivos de la suspensión? Que al juez suplente le parecía muy gordo el asunto pero nos dirán cualquier cosa de defecto de notificaciones o yo qué sé…

Y se va como ha llegado, sin decir nada más, como una blattodea sorprendida por la luz de una cocina en la madrugada.

- Pues se me ha ocurrido un guion de cine – dice Galtzagorri dejando la prensa a un lado – y como tenemos tiempo te lo resumo:  Durante la visita de una delegación comercial china a Euskadi, Jet Chan (alto cargo chino) entrega en depósito unas valiosas joyas al reputado abogado bilbaíno Manu Majors. La operación se gesta en un céntrico restaurante de Bilbao regentado por Leung Li, hombre de rostro amable, gracias a los lazos familiares de la esposa de Majors, Lin Chi-Ling. Sin embargo, el joven y perverso juez Fernando Acedo, que tú conoces, investiga un supuesto fraude en ayudas de la SPRI a una empresa guipuzcoana cliente de Majors y de su socio donostiarra, Jon Galtzagorri. Acedo ordena un registro policial en el despacho de Majors, donde la Ertzaintza, brigada central operativa, halla las joyas en la caja fuerte. Amparándose en el secreto profesional para proteger la vida de Jet Chan, Majors se niega a revelar el origen de las joyas. La prensa destroza la reputación de los abogados. Agentes del gobierno chino y la mafia persiguen las joyas con tiroteos en puntos icónicos de Bilbao y San Sebastián. La magistrada Zulema Agorría, cegada por un viejo resentimiento amoroso con Majors, presiona para su encarcelamiento y expulsión del colegio de abogados. Galtzagorri, fuera de sí y ahogado en alcohol, amenaza públicamente a los jueces con destapar trapos sucios, poniendo en peligro su propio nombre. Cuando la soga aprieta el cuello de los protagonistas, el mafioso Leung Li entra en juego: chantajea al juez Acedo mostrándole una grabación comprometedora de sus orgías clandestinas junto a la jueza Agorría. Simultáneamente, un recadista entrega a Galtzagorri un documento "oficial" desde Hong-Kong con traducción jurada, acreditando que las joyas pertenecen por herencia a la madre de Lin Chi-Ling. Ante la presión del chantaje y la coartada legal impecable, el juez Acedo sobresee la causa y limpia el nombre de los letrados. Celebrando la victoria en el restaurante de Leung Li, Majors le enseña orgulloso a su esposa el documento original en chino que les ha salvado del presidio... Lin Chi-Ling lo mira con una sonrisa irónica y le confiesa la verdad: el ostentoso documento traducido "oficialmente" no es más que la antigua receta imperial del pato laqueado… Y fin de la historia. ¿Qué te parece?

- ¿Tú eres amigo de Zapatero y Sánchez?

- Sabes que ninguno de los dos me parece de fiar desde el principio de los tiempos, pero que se deje gobernar el país por el partido judicial es de ignorantes.

- Pásame a limpio esa idea, que mi mujer conoce a un productor chino de la televisión británica.


jueves, 21 de mayo de 2026

TRÁFICOS DE INFLUENCIAS QUE NUNCA SON DELICTIVOS

El delito de tráfico de influencias es el que realiza quien ( por ejemplo : un juez que está en excedencia ejerciendo de abogado) influye en una autoridad o funcionario público (por ejemplo : un juez en activo) prevaliéndose de su posición (por ejemplo : de juez de la misma asociación profesional o de su relación jerárquica anterior), para lograr una resolución o una decisión beneficiosa para sí o para un tercero, o quien trafica ( por ejemplo : un juez que está en excedencia ejerciendo de abogado) con dichas influencias, ofreciéndolas a cambio de honorarios, dádiva, remuneración o promesa.

Una justicia que está gangrenada por la corrupción, el amiguismo, el nepotismo y el opus dei persigue implacablemente el amiguismo de un antiguo presidente de gobierno, pero acepta la presencia de abogados que siguen siendo jueces aunque estén en excedencia y que siguen manteniendo su red de influencias dentro del aparato judicial.

Hay algo que choca en esto.

Sin hablar de generales en la reserva o exministros de defensa que aconsejan a industriales armeros que se forran con contratos públicos que se les adjudican por el glorioso ejército precisamente.

Hace unos años escribí unas breves escenas teatrales que la inculpación a la zapatera prodigiosa me ha recordado.LLAMADAS INEXISTENTES

Con la ayuda de la IA las he actualizado.

1)

INT. DESPACHO DE ABOGADOS - TARDE

Un despacho de diseño en un polígono empresarial donostiarra. Minimalista, pantallas curvas, archivadores retroiluminados. Gran ventanal (con grandes viales de autovía, luces de la ciudad y lluvia tras el cristal).

SERGIO (48) está de pie junto a la ventana. Entra ZULEMA (50) cerrando la puerta de un portazo seco. Viene de la calle, quitándose los guantes de piel.

ZULEMA

Cierra con llave.

SERGIO

(Calmado, sonriendo)

Tranquila, cariño. Los de Compliance ya se han ido y mi socio está en la notaría elevando una escritura. Aquí no hay micrófonos.

ZULEMA

Tu socio es un bocazas y el país entero está obsesionado con las filtraciones a la prensa ¡Vamos rápido !

Zulema se quita la gabardina, la tira sobre una silla de diseño y saca de su bolso Chanel, adquirido en la nueva boutique de la firma en Biarritz, un teléfono móvil "limpio" (antiguo, sin internet). Se sienta en una de las sillas de confidente y marca.

Sergio la observa desde su sillón de cuero, fascinado. Se inclina e intenta acariciarle la mano. Zulema le da un manotazo sin mirarle, esperando el tono.

ZULEMA

(Al teléfono, cambiando instantáneamente a una voz dulce y profesional)

¿Cosme? Hola, compañero... Sí, soy Zulema ¡Cuánto tiempo !

PLANO CORTO DE SERGIO sonriendo con suficiencia.

ZULEMA (CONT'D)

(Al teléfono)

Pues aquí, con el temporal, ya sabes... No te quejes, que en Cáceres tampoco os libráis. A ver cuándo te dejas caer por el marco incomparable, te llevaré a un restaurante con estrella que han abierto, no lo conoce nadie... Eso, hecho.

Zulema cambia el tono, poniéndose más al grano, pero manteniendo la ligereza.

ZULEMA (CONT'D)

Oye, te llamaba de pasada por el asunto de mi amigo Victorio, el tema del macro-hotel del valle. Sí, el recurso contencioso.

Sergio se inclina hacia delante, apoyando los codos en la mesa.

ZULEMA (CONT'D)

Tiene los fondos de inversión extranjeros apretándole el cuello para la inauguración y la Consejería de Turismo tiene la licencia paralizada hasta que tú resuelvas. Sé que me dijiste que meter unas cautelarísimas era demasiado descarado de cara a la opinión pública, pero... Claro... Ajá... ¿Ah, sí?

Zulema mira a Sergio y levanta el pulgar hacia arriba. Sergio da un puñetazo al aire, celebrando en silencio.

ZULEMA (CONT'D)

(Sonriendo)

Perfecto, Cosme. Inadmitir el recurso de la asociación ecologista por falta de legitimación activa... Impecable. Así la Consejería no tiene donde rascar. Eres un hacha. No te invito a la 'VIP preview' del hotel porque con los de la inspección de tribunales invitados  sería un cante, pero mi marido y yo te debemos una cena de tres tenedores. Un beso fuerte a la familia. Chao.

Zulema cuelga. El tono dulce desaparece en un milisegundo. Se levanta y coge su gabardina.

ZULEMA

Ya le puedes decir a tu amiguito que su hotel se abre. Y que los honorarios de éxito de este mes me van a financiar un viaje a las Maldivas, por lo menos.

SERGIO

Eres una diosa, Zule. Quédate a cenar, pido algo por Glovo y lo celebramos en el sofá del despacho...

ZULEMA

(Caminando hacia la puerta sin mirarlo)

Tengo tres sentencias de urbanismo en el maletín que tengo que firmar digitalmente antes de las doce si no quiero que el CGPJ me meta un paquete por retrasos. Cenarás solo. Si dejas los platos en el lavavajillas, ponle pastilla, que siempre se te olvida.

Zulema sale del despacho y pega un portazo.

Sergio se queda solo. Sonríe, saca su iPhone de última generación y abre la aplicación Signal. Teclea rápido mientras se sienta en su sillón.

SERGIO

(Al teléfono, voz de negocios)

¿Victorio? Descorcha el champagne. Está hecho. Mañana tienes la resolución en el BOE o en primera página del diario.

FUNDIDO A NEGRO.

(Eurovisión 2026, maternité palestinienne. Ilustración propia)


2)

INT. JUZGADO DE INSTRUCCIÓN - TARDE

Un despacho institucional claustrofóbico, típico de los Juzgados de cualquier capital de provincia. Las paredes están forradas de estanterías metálicas dobladas por el peso de cientos de cajas de archivo y legajos atados con gomas elásticas. En la pared, un retrato descolorido del Rey Felipe VI y una bandera de España un poco arrugada en una esquina, una ikurriña pequeña se ha caído de la mesa al suelo con su pequeño pedestal y todo hace un un año. La mesa está sepultada bajo montañas de expedientes criminales. Solo queda libre la pantalla de un ordenador con el sistema de gestión procesal abierto y parpadeando.

La JUEZ MARA (33) está repantigada en su sillón ergonómico gastado, con los pies apoyados sobre una caja de folios. Habla por el teléfono fijo, con el manos libres puesto (pero volumen bajo).

JUEZ MARA

¡Es que flipo, tía! ¡Flipo en colores! ¡Qué nivel de sinvergüenza!

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Se oye un murmullo lejano de mujer al otro lado del teléfono)

JUEZ MARA

A ver, que me di cuenta en cuanto le tomé declaración el martes. Lo que tú me dijiste: una cazafortunas de manual, pero de las malas. ¿Qué se creía la tía? ¿Que conseguir una indemnización por daños morales en este país es como si te tocara el bote de Pasapalabra? ¡Que doble el lomo o que se ponga a estudiar judicaturas, no te jode!

Mara gesticula con un bolígrafo Bic.

JUEZ MARA (CONT'D)

Que sí, que el investigado es un baboso y seguro que la intentó toquetear, no te digo que no... Pero vamos a ver, si vas de "influencer" buscando un reservado VIP con artistas, futbolistas y empresarios, ya sabes a lo que juegas. En ese ambiente, la que algo quiere, algo le cuesta... o se acuesta, las cosas como son.

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Murmullo aprobatorio)

JUEZ MARA

Tú dile a tu contacto que se relaje. Su colega puede dormir tranquilo. Todo el mundo en el Palacio de Justicia me ha hablado maravillas de él. No solo tú —que al fin y al cabo te debo el estar en esta plaza por el empujón en las listas de asociados—, es que ayer la de la sección penal de la Audiencia y la Fiscal sustituta me dijeron lo mismo. ¡Con lo puritana que parece la Fiscal! También le conoce... ¿De qué? Yo qué sé, tía, este pueblo es un pañuelo.

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Murmullo)

JUEZ MARA

No, su abogado no me ha llamado. Sé que tuvo un cargo gordo en los noventa, pero no hace falta que venga a presionar. Yo me fío de tu criterio. Mañana entro de guardia, un horror... Para no pegarme un tiro entre los robos con fuerza y los controles de alcoholemia, me escapo a media tarde y nos tomamos un café.

Mara mira el reloj.

JUEZ MARA (CONT'D)

Venga, a las cuatro en la cafetería de la esquina de enfrente de los juzgados. Muxu bat, bero-bero. Chao.

Mara cuelga el fijo. Suspira con hastío.

En ese momento, dan dos golpes rápidos en la puerta de madera. Sin esperar respuesta, la puerta se abre. Entra PACO (55), el tramitador procesal, arrastrando los pies y con cara de querer jubilarse mañana. Trae una pila de carpetas rojas.

PACO

Buenas tardes, Señoría. Traigo la firma de los autos de prisión de los del alijo de ayer.

JUEZ MARA

Déjalos por ahí, Paco, donde quepan.

Paco mira la mesa sepultada de papeles, resopla y deja las carpetas en el suelo, apoyadas contra la bandera de España.

PACO

Ah, y ha entrado por el cacharro de la euskojustizia el nuevo escrito de la víctima de la agresión sexual de la semana pasada. El Fiscal ya ha emitido el informe... ¡Sorpresa! Esta vez viene favorable a las medidas de alejamiento. ¿Le preparo el auto denegando la orden de protección?

JUEZ MARA

(Sin mirar, tecleando en el ordenador)

Pásaselo al Letrado de la Administración de Justicia para que verifique las notificaciones, y ya lo miraré cuando acabe la guardia. No me da la vida, Paco.

Paco asiente con apatía, coge el expediente de la chica, se pone de puntillas y lo encaja a presión en la balda más alta de la estantería, sepultándolo detrás de unas cajas de mudanza viejas.

PACO

Entendido. Hasta mañana, Señoría.

Paco sale y cierra la puerta. La Juez Mara se queda mirando fijamente la pantalla del ordenador, aburrida, y saca su móvil personal para mirar Instagram antes de concentrarse en TikTok.

CORTAR A NEGRO.



sábado, 25 de abril de 2026

OTRO BREVE ENCUENTRO

 Historieta escrita hace unos años TIPICA HISTORIA y que, una vez más, le pido a la IA que me la convierta en un guion ilustrado.


EXT. JARDÍN CASA LUZ-SAINT SAUVEUR - DÍA (PASADO, AÑOS 80)

Detalle de hierba alta y descuidada. El sol de los Pirineos es blanco, cegador. Oímos risas infantiles a lo lejos y el sonido de una manguera.

INT. CASA - PLANTA BAJA - DÍA

ARISTIDE (35) entra en la casa. Está sudado, con la respiración pesada tras una caminata. Se detiene frente a la puerta del baño de la planta baja. Oye el agua correr dentro.

La voz de su ESPOSA (O.S.) resuena desde el piso superior.

ESPOSA (O.S.)

¡Aristide! Estoy arriba. Las niñas se están duchando, usa el baño de la primera planta, que el nuestro está ocupado para rato.

Aristide sube las escaleras. El sonido de sus botas sobre la madera cruje en el silencio de la tarde.

INT. BAÑO PRIMER PISO - CONTINUO

Aristide abre la puerta. El vapor de agua sale como una exhalación, envolviéndolo. A través de la niebla del espejo, vemos el reflejo de CATHÉRINE (16). Está de espaldas, desnuda. Su piel es un mapa de contrastes: la espalda blanca, los brazos y el cuello bronceados por el sol de montaña. Aristide se queda petrificado. 

CATHÉRINE

(Sin darse la vuelta, secándose la cara)

¿Quieres ducharte? Ya he acabado.

Ella se aparta el pelo. Sus nalgas, de un blanco purísimo, brillan bajo la luz mortecina del baño.

CATHÉRINE (CONT'D)

La fregona está detrás de la puerta. He dejado todo encharcado.

Ella se enrolla la toalla al cuerpo. Se gira y camina hacia él. Aristide retrocede, pegándose al marco de la puerta.

CATHÉRINE (CONT'D)

¿Me dejas pasar? Me voy a secar en mi cuarto.

Ella pasa a su lado. El roce de la toalla húmeda contra el brazo de Aristide.

EXT. CEMENTERIO PIRINEOS - DÍA (PRESENTE, 30 AÑOS DESPUÉS)

Blanco absoluto. La nieve cae de forma mansa, silenciosa. Un grupo de paraguas negros se aleja hacia el atrio de la iglesia. Aristide (ahora de 65 años) se queda atrás. Su aliento forma nubes de vapor. Una mano enguantada le toca el hombro.

CATHÉRINE (V.O.)

No has cambiado nada, Aristide.

Aristide se gira. Frente a él, una MUJER (50). Se besan en las mejillas. El sonido del beso es húmedo en medio del silencio gélido.

ARISTIDE

(En shock)

¡Cathérine! ¡Eres Cathérine!

CATHÉRINE

(Sonriendo)

Me has reconocido. Pues yo sí he cambiado, encerrada en este poblacho del fin del mundo. ¿Cómo está tu mujer? ¿Y las niñas? Tendrás nietos ya, supongo.

Caminan por la nieve. A lo lejos, el ataúd baja a la tierra. Ellos hablan en susurros, como cómplices en un lugar donde no deberían estar.

INT. CASA DE CATHÉRINE - NOCHE

Una casa acogedora pero cargada de sombras. El crepitar de la chimenea es el único ritmo. Ambos sostienen vasos de whisky. Aristide mira las manos de ella.

CATHÉRINE

Mi último marido se murió siendo dueño de todas las riquezas del valle. Me dejó esto... confort en medio de ninguna parte, una jaula de oro con vistas a los pinos.

ARISTIDE

(Tras un silencio, mirando el fuego)

Aquel verano... en Luz-Saint Sauveur. Entré en el baño. Estabas tú. El espejo estaba empañado.

Aristide lo dice como quien confiesa un pecado.

CATHÉRINE

¿En el baño?

ARISTIDE

Estabas desnuda. No te reconocí al principio. Parecías una estatua de sal en medio del vapor. No he podido olvidar esa imagen en treinta años.

Cathérine suelta una risa corta. Se levanta y le tiende la mano.

CATHÉRINE

No me acuerdo de nada de eso, Aristide. Yo era una niña y tú eras más viejo que mi padre. Para mí, estar desnuda frente a ti era como estarlo frente a él. No significaba nada.

Ella lo ayuda a levantarse. Sus rostros están muy cerca. La luz de la chimenea baila en sus pupilas.

CATHÉRINE (CONT'D)

Pero nos hemos olvidado de preparar la cama de invitados. Tendrás que acostarte conmigo.

Aristide intenta decir algo, pero ella le pone un dedo en los labios.

CATHÉRINE (CONT'D)

Ahora ni yo soy una niña, ni tú un viejo. ¿Qué son veinte o treinta años en esta oscuridad?

Cathérine camina hacia el dormitorio. Aristide la sigue. En la chimenea, un tronco se rompe y las chispas saltan.

FADE OUT.

martes, 21 de abril de 2026

LA PEAU DE CATHERINE

 Dans le confinement j'ai écrit un texte: Brève rencontre qu'aujourd'hui j'ai converti en scénario avec aide de l'IA  pour sa présentation:

PERSONNAGES 

ARISTIDE (60 ans) : Silhouette svelte pour un exrugbyman, allure d’intellectuel un peu flottant. Porte un masque chirurgical bleu vif.

LA FEMME (50 ans) : Sportive, élégante, un tempérament de feu.

LES CLIENTS : Une file d’attente stoïque devant une boulangerie.

SÉQUENCE 1. EXT. RUE DE LA ROQUETTE / BASTILLE - JOUR

Le ciel de mai est d’un gris perle, presque blanc. ARISTIDE marche d’un pas régulier. On n'entend que le bruit de ses semelles sur le pavé et, en voix off, le timbre de sa pensée, articulé et mélancolique.

ARISTIDE (V.O.)

« À la Bastille, on n'aime pas... les chiens. » Non, ce n’est pas ça. Bruant chantait « Nini peau d’chien . Drôle de coïncidence. Mes mains, saturées de l'hydrogel du ministère, ont cette douceur suspecte, cette texture de soie qui ne m’appartient pas. Une douceur de peau de femme.

Il s’arrête, regarde ses mains, les frotte l'une contre l'autre.

ARISTIDE (V.O.)

Une peau de Parisienne. Une peau de Catherine. Ce nom est un refrain qui ne me quitte plus depuis quarante ans. Catherine, la nièce du chef basque... le caniche ridicule qu'elle promenait entre deux mêlées de rugby sur le sable mouillé. 

Il soupire. Son masque bleu jure avec la grisaille ambiante.

ARISTIDE (V.O.)

Tout est fermé. Le vide a un parfum de nostalgie et de désinfectant. Où trouver un sandwich ? La faim me ramène au présent, mais mon esprit reste sur la Côte Basque, en 1980.

SÉQUENCE 2. EXT. QUAI DE LA RAPÉE / RIVE DROITE - JOUR

Aristide longe la Seine. Il semble chercher une enseigne ouverte.

ARISTIDE (V.O.)

Elle est partie vers un amour « plus fort » à Paris. La trahison a toujours eu pour moi l'odeur du sel et le grain de sa peau blanche, parsemée de duvet blond. Une image fixe. Un arrêt sur image de quarante ans.

Il aperçoit une file d'attente devant une boulangerie. Il s'approche.

SÉQUENCE 3. EXT. DEVANT UNE BOULANGERIE - JOUR

Aristide prend place dans la file, respectant les distances de sécurité. Soudain, deux mains surgissent de l’arrière et se posent sur ses yeux.

UNE VOIX DE FEMME (Enjouée)

Devine qui c'est ?

Aristide se fige, la mélodie des « Lacs du Connemara » de Michel Sardou explose sauvagement, balayant le silence du confinement dans une radio quelque part.

ARISTIDE (Le souffle court)

Catherine !

LA FEMME

Quoi ?

Aristide se retourne. Avant qu'il ne puisse faire la mise au point avec ses lunettes, une main part comme un ressort. SLAP ! Une gifle monumentale de la main gauche. Le masque d'Aristide saute de son oreille droite pour pendre lamentablement à son oreille gauche.

LA FEMME (Furieuse)

Con ! Je suis Amélie !

ARISTIDE (Bégayant, réajustant son masque)

Amélie ! Je... Pardonne-moi, la buée sur mes verres, l'odeur du gel, ce souvenir qui me hantait...

LA FEMME (S’approchant, menaçante)

Catherine ? Encore cette Catherine de Biarritz ? Après toutes ces années ? Tu n'as donc aucune mémoire du présent, Aristide ?

Elle fait un pas de côté, un mouvement vif. Elle est grande, athlétique, intimidante. 

ARISTIDE (Un sourire)

Mais Amélie... mon élève préférée ! La championne de France ! Quelle vitalité... Tu n'as pas changé, tu as gardé cette détente... athlétique.

Dans la file d'attente, les clients tournent la tête. Aristide regarde la file, puis Amélie.

ARISTIDE

Comment vas-tu ? Malgré... malgré la gifle ?

LA FEMME (Croisant les bras)

Mieux que ton souvenir de Catherine, visiblement.


FADE OUT.


jueves, 16 de abril de 2026

BILBAINITA

Una historia muy personal y que me pesa del pasado, no sé por qué escribí un texto  BILBAINITA y he pedido a la IA que lo convierta en guion y lo ilustre.

INT. HABITACIÓN DE HOTEL - NOCHE

La luz es cálida, filtrada por una lámpara de mesa con pantalla de tela. Fuera, se escucha el rumor lejano de la autopista y la lluvia golpeando suavemente el cristal. Una maleta a medio abrir, dos copas de vino vacías sobre la cómoda, la ropa de ZULEMA (40) y MIKEL (50) entrelazada en el suelo.

ZULEMA sale del baño. Está desnuda. Su piel brilla ligeramente por la humedad del vapor.  MIKEL está en la cama, apoyado contra el cabecero, con las sábanas a la altura de la cadera. La observa.

ZULEMA (Con una sonrisa)

¿Sigues enamorado de la bilbainita?

Mikel suelta una risa corta, sacudiendo la cabeza. Estira la mano hacia ella.

MIKEL

No seas tonta... Estoy enamorado de ti. Te lo he demostrado hace un rato y, en cuanto te metas aquí, te lo vuelvo a certificar.

Zulema se sienta en el borde de la cama, fuera del alcance de su mano. Le mira a los ojos.

ZULEMA

Los hombres tenéis una fe ciega en la mecánica. Creéis que un "te quiero" susurrado entre gemidos es un contrato de exclusividad. Pero lo que sientes ahora es la urgencia de la piel, la victoria de haberme tenido... no es amor, Mikel. Es el triunfo de la memoria sobre el deseo.

Ella se desliza bajo las sábanas. hay roce de sus muslos, contraste de sus pieles. Mikel la abraza. Sus manos comienzan a recorrer la espalda de Zulema con ritmo lento. Ella cierra los ojos.

ZULEMA

Está bien parar en estos hoteles para quitarnos el polvo del camino, como dice tu colega... Pero ayer, cuando Sebastián mencionó que había quedado con "tu bilbainita"... se te paró el pulso. Fue un instante, pero vi tu biografía sentimental entera pasar por delante de mis ojos.

Mikel detiene el movimiento de sus manos.

MIKEL

Confundes la acidez del bacalao con los celos, de verdad. Esa mujer es la herida de Sebastián, no la mía.

Mikel se incorpora un poco. Sus ojos están ahora empañados.

MIKEL (CONT.)

La conoció cuando ella llevaba uniforme de colegio y él ya se creía un hombre. La usó, la dejó, volvió para dejarla embarazada y desapareció otra vez para casarse con otra. Un ciclo de crueldad infinita. Me la encontré hace años en Bilbao, bajo un paraguas roto, y me lo contó todo. Me dejó el alma helada. Y ayer, ese tipo nos cuenta que va a volver a jugar con ella mientras su prometida actual le espera en Barcelona... Es la desfachatez lo que me dolió, Zulema. No ella.

Zulema le observa en silencio. Ve la humedad en sus ojos. Baja su mano por el abdomen de Mikel.

La mano de Zulema acaricia a Mikel. Su erección ha desaparecido.

ZULEMA

Eres demasiado bueno para este mundo, cariño.

Zulema se acerca al máximo y le besa el cuello, subiendo hacia la oreja. Susurrando.

ZULEMA (CONT.)

Tú escuchas las historias ajenas con avidez de novelista, pero te equivocas. Hay amores que solo funcionan así: de forma intermitente. Se aman porque solo se encuentran cuando la marea sube. Si tuvieran que compartir el mismo rollo de papel higiénico y la rutina del desayuno, se odiarían en una semana. Su amor es el privilegio de los que no tienen que convivir.

Zulema lo mira. Empieza a besarlo de nuevo. Mikel cierra los ojos.

ZULEMA (CONT.)

Ahora, deja de arreglar el mundo... y vuelve a este hotel.

Sus cuerpos vuelven a sincronizarse.

FADE OUT.

viernes, 10 de abril de 2026

SNIPER

 El 22 de junio de 2021 escribí un post SNIPER inspirado en las posible muertes de un conocido gangster guipuzcoano y como inicio de una novela policiaca de esas que duermen en mis ordenadores y papeles. Hoy le he pedido a la IA actualizarlo en forma de guion e ilustrarlo y, después de algunas correcciones, lo publico.

PERSONAJES:

    • EL TIRADOR (50s): Veterano de los Balcanes. Rostro surcado por el cansancio y el dolor crónico. Preciso, metódico.

    • EL RIZOS (50s): Narcotraficante confinado. Paranoico pero arrogante.

    • EL COJO: Subordinado de El Rizos. Camina con una cojera severa y descuidada.


ESCENA 1. EXT. FORTALEZA MILITAR ABANDONADA - DÍA

PLANOS DETALLE (MACRO):

    • Unas manos enguantadas ajustan la torreta de una mira telescópica Steiner M7. El clic metálico es nítido.

    • El cerrojo de un rifle Sako TRG M10 se desliza con suavidad. Una bala de gran calibre entra en la recámara.

PLANO MEDIO:

EL TIRADOR está tumbado en posición de tendido sobre el contrafuerte de piedra de una vieja fortaleza. Su rostro refleja una lucha interna contra un dolor que nace detrás de sus ojos.

EL TIRADOR (V.O.)

(Voz cascada, tranquila)

El murmullo sigue ahí. Siempre está ahí. Pero los dos blancos de la mañana hacen su trabajo. Eficacia del 99%. Suficiente para el 100% de letalidad.

El Tirador se palpa el bolsillo de la chaqueta. El sonido del plástico de un blíster de Oxycontin cruje. Se relaja. Pega el ojo al visor.

ESCENA 2. EXT. VILLA - DÍA (A TRAVÉS DEL VISOR)

POV TIRADOR:

La retícula del visor encuadra la puerta principal de una villa lujosa pero descuidada. El sol es una mancha pálida tras nubes grises. 

EL TIRADOR (V.O.)

Mediodía vasco. Un sol que no calienta y un objetivo que cumple horarios como un funcionario de la muerte.

ESCENA 3. INT. COCINA DE LA VILLA - DÍA

La cocina es un caos de cajas de comida precocinada y suciedad. EL RIZOS está sentado frente a un portátil de última generación en una mesa llena de migas y restos.

EL RIZOS

¡Ese café, joder! Que no tengo todo el día.

Al fondo, EL COJO arrastra la pierna con un sonido rítmico y desagradable: shhh-cloc, shhh-cloc. Lleva una bandeja con una taza de Nespresso. El café se derrama por el suelo debido a sus espasmos.

EL RIZOS

(Ríe)

Mírate. Eres un espectáculo, cojo. Menos mal que el whisky no se te cae.

El Cojo deja una botella de Aberlor 10 y un envase de Nocilla vacío sobre la mesa. El Rizos ni le mira; sus dedos vuelan sobre el teclado.

EL RIZOS (V.O.)

El teletrabajo es el futuro. Sin camiones sin frenos, sin cables en el cuello... solo yo, mi seguridad y la estupidez de mi competencia.

El Rizos se levanta, agarra la taza de café (rellenada con los restos de otras dos) y camina hacia la puerta.


ESCENA 4. MONTAJE PARALELO: FORTALEZA / VILLA

EXT. FORTALEZA: El Tirador ajusta la respiración. Su dedo acaricia el gatillo.

INT. VILLA: El Rizos llega al umbral de la puerta. Se detiene un segundo. Se atusa el pelo.

EL TIRADOR (V.O.)

Saldrá. Silbará al lobo belga. Ese perro que sabe más de la Guardia Civil que él. Beberá. Y entonces... la taza entrará en sus cervicales.

EXT. JARDÍN VILLA: Un perro viejo y baboso se levanta.

ESCENA 5. EXT. VILLA - DÍA

El Rizos abre la puerta de par en par. La luz gris le da en la cara.

POV TIRADOR (VISOR): La cruz de la mira se sitúa exactamente sobre la boca de El Rizos, que empieza a elevar la taza de café.

EL TIRADOR

(Susurrando, casi con ternura)

Licencia de la OTAN por edad, hijo de puta... pero la puntería no caduca.

El Tirador aguanta la respiración. 

EL RIZOS

(Hacia el perro)

Ven aquí, baboso...

El Rizos sopla el café. La taza oculta su mandíbula. El dedo del Tirador ejerce la presión final sobre el disparador.

CORTE A NEGRO.

SONIDO: El trueno seco del Sako TRG M10 retumba y se solapa con el chillido de un ave rapaz.

FIN DEL TEASER.


martes, 3 de marzo de 2026

Kresala ipurdian ere bai

 Esto viene de un post anterior: Arimen kresala

PROYECTO: ARIMEN KRESALA

Género: Comedia Negra / Sátira Social. Formato: Cortometraje (15-20 min) / Posible Piloto de Miniserie

1. LOGLINE:  Un respetado abogado de San Sebastián ve cómo su vida —basada en la rutina, el prestigio y el silencio— salta por los aires cuando una joven modelo revela en un programa de *prime time* que perdió la virginidad con un abogado donostiarra cuando ella era menor.

2. SINOPSIS CORTA (STORYLINE): El protagonista es un hombre de 50 años que vive en "piloto automático", convencido de que su aventura clandestina  fue un crimen perfecto de discreción. Sin embargo, la rutina se rompe cuando una joven se sienta en el plató de un polémico *late show* nacional. Ante las preguntas impertinentes del presentador, ella narra con total naturalidad su "primera vez" con un "Sugar Daddy" guipuzcoano, un intelectual que leía a Mintzberg mientras ella le engañaba con su edad. Aunque no da nombres, los detalles son tan específicos —el deportivo rojo del socio, el hotel, las citas literarias— que la sociedad donostiarra no tarda en ponerle cara. El escándalo no solo amenaza su matrimonio y su carrera, sino que lo obliga a enfrentarse a la patética realidad de su propia decadencia.

Basada en un relato de hace más de 20 años, publicado hace tiempo en otro blog con el título de becarias 

Ilustración mía: In memoriam I

EXT. CALLES DE DAX - TARDE

 Mikel paga fajos de billetes en boutiques de lujo.

Las Idoias ríen cargadas de bolsas.

José compra unos cuadernos de dibujo Moleskine en una papelería.

INT. RESTAURANTE DEL HOTEL - NOCHE

Cena elegante. Platos mínimos, vinos caros. El comedor es un mausoleo de lujo de los años 20. Columnas de mármol, espejos dorados y una iluminación que hace que todo parezca  sepia. Los últimos ancianos se retiran, dejando a los cuatro solos ante una hilera de botellas de vino vacías.

MIKEL (Gesticulando con una copa de Burdeos)

...Y por eso Mintzberg se equivoca. El "Proceso Estratégico" no es un plan, es una emboscada. Como esta cena. Como la vida. Si planeas, pierdes. Si improvisas... acabas en Dax con dos mujeres que se llaman igual. ¡Es poético, joder!

IDOIA I (SENIOR) (Acariciando el cuello del JOSE)

MIKEL habla mucho de estrategia, pero tú estás muy callado. ¿Tú también crees que la vida es una emboscada?

JOSE (Con la mirada perdida en el fondo de su copa)

A mi edad, la vida es una inercia. Es como un río. Solo nado para que la cabeza se mantenga fuera del agua. De vez en cuando, el río tiene un recodo... como este

IDOIA II (JUNIOR) (Mirando un plato con una minúscula porción de mousse)

Pues en este recodo se pasa hambre. ¿Esto es la alta cocina francesa? Es como un trabajo de la facultad: mucha presentación y poco contenido.

MIKEL (Riendo estruendosamente)

¡Exacto! ¡Es una beca, Idoia! Una beca de formación intensiva en... en... ¿cómo lo llamamos?

IDOIA I

Relaciones públicas transfronterizas.

MIKEL (Se inclina hacia ella, casi cayéndose)

¡Brillante! Me encanta cómo razonas. Eres un activo intangible de un valor incalculable.

JOSE (A Idoia I, casi en un susurro)

Cuéntame más de Deusto. Del profesor de Derecho del Trabajo. No me hables de activos.

IDOIA I (Sonríe, acercando su cara a la de él)

El profesor era como tú. Tenía esa misma tristeza en los ojos cuando hablaba de las indemnizaciones por despido. Como si supiera que, al final, a todos nos despiden de alguna parte.

IDOIA II (Interrumpiendo, a su compañera)

Oye, Idoia, mañana tenemos que ir a la Oficina de Turismo. Necesito los datos del flujo de visitantes para el trabajo de campo. Si no, no hay beca que valga.

MIKEL (Agitando la mano, restándole importancia)

Mañana se acaba el mundo, Junior. Mañana es el Santo Patrón. Nadie trabaja el día del Patrón. Solo se... se celebra la existencia.

Mikel se inclina para besar a Idoia II, pero en el movimiento, su cara choca con la de José, que justo se giraba. Se produce un beso confuso, torpe y húmedo entre los dos socios.Se separan de golpe. Mikel se limpia los labios con el dorso de la mano.

MIKEL

Vaya... eso ha sido un "intercambio de información" poco estratégico.

JOSE (Aclarándose la garganta)

Ha sido el vino. Demasiado cuerpo.

IDOIA I (Riendo)

Vámonos arriba. Este sitio está lleno de fantasmas de octogenarios. Necesito un gin-tonic de verdad y que este profesor me recite algo que no sea el Código Civil.

INT. DORMITORIO SUITE - NOCHE

La habitación está en penumbra, solo iluminada por la lámpara de la mesilla. Los preservativos están ordenados sobre la madera.

IDOIA I sale del baño desnuda. Es una visión imponente. Se tumba en la cama como una "Maja" moderna. José, en pijama elegante, se acerca rápidamente, quitándose los pantalones.

IDOIA I

No te precipites. Háblame. Me gusta cómo hablas... dime cosas bonitas.

José empieza a recitar versos con voz grave. A los pocos segundos, los ojos de ella se cierran.

JOSE (V.O.)

Soy más de erotismo que de pornografía, pero el tiempo apretaba.

Él la pone en decúbito supino y se coloca sobre ella. Ella apenas abre un ojo.

IDOIA I (Susurro)

Ponte el condón...

INT. DORMITORIO SUITE - MAÑANA

Luz blanca, brumosa, es la niebla de Las Landas filtrándose por el gran ventanal, una luz cegadora que borra los contornos de los muebles. José observa a Idoia I dormir. Se mueve hacia ella bajo las sábanas.

JOSE (V.O.)

Hay mañanas en las que la naturaleza te acorrala. La niebla, la luz, la biología... todo empuja hacia una única meta. Una inercia que no requiere decisiones, solo dejarse llevar por la corriente del río.

IDOIA I (Sin abrir los ojos, como un mantra)

Ponte el condón…

Las sábanas blancas revolviéndose bajo la luz cegadora.

El contraste del vello oscuro de ella contra la blancura de la luz.

El rostro del JOSE, concentrado, casi sufriente.

Ella emite unos suaves maullidos de satisfacción al oído de él. Sonidos rítmicos.

JOSE (V.O.)

Eran gemidos de escuela de modelos, de azafata de congresos. Pero en ese momento, bajo esa luz de Las Landas, eran la única verdad disponible.

El ritmo se acelera. José cierra los ojos con fuerza, entregándose a esa "sacudida" final.

INT. DORMITORIO SUITE - MINUTOS DESPUÉS

José vuelve a dejarse caer sobre la almohada. Está sudado, exhausto. Idoia I se da la vuelta, dándole la espalda, y sigue durmiendo como si nada hubiera pasado. Él mira hacia el ventanal. La niebla, el perfil gris del río Adour. Él cierra los ojos y vuelve a quedarse dormido

INT. HALL DEL BALNEARIO – DÍA

José y Mikel están en albornoz, relajados tras el spa. Las Idoias aparecen radiantes con folletos turísticos y bolsas de zapatos.

IDOIA I

¡Mira las fotos de la cripta y la plaza de toros!

En las fotos solo salen ellas. Ni rastro de los hombres. Mikel hace una señal a Idoia Junior y suben a la suite.

INT. SALÓN DE LA SUITE - DÍA

José e Idoia Senior entran y se frenan en seco. En el sofá, Mikel e Idoia II están entregados a un sexo oral mutuo, frenético, ignorando por completo a los recién llegados. 

JOSE (V.O.)

Aquella visión me causó un efecto inmediato bajo el albornoz. No era envidia, era una urgencia biológica, un último asalto antes de volver al río de la rutina.

Él agarra a Idoia I del brazo con una firmeza nueva. Ella lo mira y sonríe.

INT. DORMITORIO DE LA SUITE - SEGUNDOS DESPUÉS

Entran atropelladamente. Él no pierde el tiempo en quitarle la ropa. Ella lleva una chaqueta de piel sobre la blusa que le queda de película. Él le baja los pantalones y las bragas con un tirón seco. Ella se inclina sobre la cama, de espaldas a él, apoyando los codos en el edredrón.

JOSE (V.O.)

No caí en la tentación de buscar caminos nuevos. No había tiempo para preparativos. En recepción nos esperaban, la vida esperaba. Entré por la vía convencional.

José se pone el condón con una mano, sin que ella lo pida. Ella arquea la espalda.

IDOIA I (Con un jadeo casi melódico)

¡Ahí... así!

JOSE (V.O.)

Le hice el favor de ponerme el condón sin que me lo pidiera y ella me hizo el favor de simular un pequeño orgasmo sin que se lo pidiera. Al fin y al cabo, no habíamos venido hasta Dax para hacer arqueología.

ESCENA: INT. TABERNA (GROS) - TARDE

Un plato con restos de comida y dos copas de vino tinto a medio terminar. El ambiente es ruidoso, mundano. San Sebastián un día cualquiera. Mikel tiene la mirada clavada en el mantel. José lo observa, masticando despacio.

JOSE

¿Qué te pasa? Llevas desde la vuelta de Dax como si hubieras atropellado a alguien.

Mikel levanta la vista.

MIKEL (En un susurro)

¡Que era virgen, hostias! ¡Que era virgen!

JOSE (Casi se atraganta con el vino)

¿Quién? ¿Idoia II?

MIKEL

¡No me jodas! Nunca había follado con una virgen. ¿Sabes lo peligroso que es eso? Se quedan colgadas de uno, se creen que eres su salvador... no me va a dejar en paz en la vida. ¡Estoy jodido!

José lo mira. Bebe un sorbo largo de vino.

JOSE (V.O.)

Su preocupación se disolvió con el tiempo. Yo me dejé el libro de Mintzberg en la mesilla de Dax. Nunca lo eché de menos.

EXT. CALLE DE SAN SEBASTIÁN - TARDE

José caminando solo hacia su portal. Es un hombre más entre la multitud. Su paso es monótono, rítmico.

JOSE (V.O.)

Cuando se anda en torno al medio siglo de edad, la rutina diaria es un río que te lleva por la vida sin necesidad de tomar continuamente decisiones.

José  entra en el portal. La puerta se cierra tras él.

 FIN

sábado, 21 de febrero de 2026

ARIMEN KRESALA

PROYECTO: ARIMEN KRESALA

Género: Comedia Negra / Sátira Social. Formato: Cortometraje (15-20 min) / Posible Piloto de Miniserie

1. LOGLINE:  Un respetado abogado de San Sebastián ve cómo su vida —basada en la rutina, el prestigio y el silencio— salta por los aires cuando una joven modelo revela en un programa de *prime time* que perdió la virginidad con un abogado donostiarra cuando ella era menor.

2. SINOPSIS CORTA (STORYLINE): El protagonista es un hombre de 50 años que vive en "piloto automático", convencido de que su aventura clandestina  fue un crimen perfecto de discreción. Sin embargo, la rutina se rompe cuando una joven se sienta en el plató de un polémico *late show* nacional. Ante las preguntas impertinentes del presentador, ella narra con total naturalidad su "primera vez" con un "Sugar Daddy" guipuzcoano, un intelectual que leía a Mintzberg mientras ella le engañaba con su edad. Aunque no da nombres, los detalles son tan específicos —el deportivo rojo del socio, el hotel, las citas literarias— que la sociedad donostiarra no tarda en ponerle cara. El escándalo no solo amenaza su matrimonio y su carrera, sino que lo obliga a enfrentarse a la patética realidad de su propia decadencia.

Basada en un relato de hace más de 20 años, publicado hace tiempo en otro blog con el título de "becarias"

Ilustración de Nano Bananas

INT. SALÓN - DÍA

La luz de la tarde entra por las persianas a medio bajar. El televisor emite el murmullo monótono de un concurso. José (50) duerme en el sofá con la boca abierta. 

Unas llaves tintinean. Su esposa (40) entra en cuadro y le deja caer una bolsa de viaje sobre las piernas. Él se sobresalta.

ESPOSA

Esta noche no duermes aquí. Ha llamado "el gerente".

JOSE (Aturdido)

¿Qué?

ESPOSA

Cámara de Comercio en Pau. Cena y reunión mañana. Toma el libro que estás leyendo en la cama.

Ella le entrega el libro: "El Proceso Estratégico" de Henry Mintzberg. José lo mira como quien mira un objeto sagrado pero inútil.

EXT. CALLE - DÍA

Un taxi espera con el motor en marcha. Mikel (50) asoma la cabeza por la ventanilla, impaciente. José  sube.

INT. TAXI - MOVIMIENTO - DÍA

MIKEL

Ignacio se ha rajado. Se le ha muerto el suegro. Pero lo tengo todo pagado.

 Mikel le mete una caja de condones en el bolsillo de la chaqueta a José.

JOSE

¿Y tu coche?

MIKEL (Sonrisa de tiburón)

Lo trae el relevo.

EXT. HOTEL AIETE - DÍA

El taxi se detiene. Un deportivo rojo chillón frena en seco frente a ellos. De él bajan dos chicas espectaculares: Idoia I e Idoia II.

MIKEL (Presentando)

Idoia e Idoia. Para que no te líes: Senior y Junior.

INT. COCHE DEPORTIVO - MOVIMIENTO - TARDE

El espacio atrás es claustrofóbico. José está pegado a Idoia I.. Mikel conduce como un loco mientras ríe a carcajadas contando una anécdota exagerada. Idoia II (18?) ríe también.

IDOIA I (25) (Al oído del José)

Me recuerdas a mi profesor de Derecho del Trabajo.

Ella le despeina el flequillo. Él sonríe.

JOSE (V.O.)

Le conté la vida de mi primo Jorge. Es más interesante que la mía y, además, nunca le cuento la verdad a desconocidas.

INT. HOTEL "LE SPLENDIDE" (DAX) - TARDE

Un hotel Art Déco, elegante y decadente. Los cuatro entran en una suite de techos altos con vistas al río Adour.

 José se acerca a Idoia I por la espalda en la terraza. Sus manos buscan sus pechos. Ella le detiene con un golpe juguetón en los dedos.

IDOIA I

Ahora toca shopping, no fucking. Las tiendas cierran pronto.

.../....


Otra ilustración de Nano Bananas.

Esto sigue y acaba, por el momento, en otro post Kresala ipurdian ere bai

jueves, 19 de febrero de 2026

KRESALA 3

Estas secuencias son de un guion que no se rodó y que trataba de:
En una capital vasca gris y deudora de sus propias jerarquías, el "prestigio" es el mejor escondite para la depravación. Una joven modelo rompe el silencio contra el fotógrafo de la élite, un hombre cuyos hilos alcanzan los palcos del poder local. Lo que comienza como una denuncia por abuso se transforma en un thriller judicial y psicológico sobre la "omertá" de una sociedad que prefiere la estética a la ética. Ella no es la "víctima perfecta": carga con la herencia de una familia rota y una adicción que el sistema usará para desmantelarla. Su única alianza es otro fotógrafo que recupera su piel de abogado para librar una guerra perdida. En una ciudad donde la niebla lo confunde todo, la verdad no es el destino, sino el primer sacrificio.
Illustración de Nano Banana

SECUENCIA 3

INT. WHISKERÍA - NOCHE

Música de hace un tiempo, éxitos de La Oreja de Van Gogh, Duncan Dhu... a un volumen que impide pensar. Vanesa baila, entregada. Asunción se mueve con ella, pero sus ojos están en otra parte. Se ríen con dos tipos de cincuenta años que las miran desde la barra. El barman observa la escena mientras sirve gintonics. Es una coreografía ensayada: las chicas ríen, los hombres pagan. Cuando el camarero toca la campana de cierre, uno de los hombres deja un billete de cincuenta sobre la barra sin mirar la cuenta. Las mujeres no tocan el bolso.

SECUENCIA 4

EXT. WHISKERÍA - NOCHE

El aire frío de la noche les pega en la cara. Los hombres intentan retenerlas, una mano en el hombro, una broma al oído. Asunción se zafa con una sonrisa. Un taxi para. Las chicas suben rápido. Al arrancar, vemos por la luneta trasera a los dos hombres discutiendo en la acera. Lo que era camaradería se convierte en empujones en un segundo.

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sábado, 7 de febrero de 2026

LA LUJURIA DEL BIDASOA 1

 Sigo vaciando de trastos la habitación del fondo con la idea de ordenar un poco el piso y sigo encontrando cosas que creía quemadas en la chimeneta de Villanúa.     El 17 de octubre de 1997 acabé de escribir una novelita nunca publicada y hoy, sin buscar, encuentro un capítulo. Lo publico tal cual, sin corregir (dejo a mis dos lectores la ardua tarea de señalarme las pifias, muchas gracias). Le pongo a la IA como ilustrador. 

   Los lehendakaris, como todo el mundo sabe, deben cenar cocina vasca sólo. Ya sea la tradicional ya sea la nueva, pero cocina vasca por los ocho costados. Sin embargo, a este lehendakari se le ocurrió ir a cenar en un restaurante chino. Era el cumpleaños de su quinceañero chaval que insistió en ello. Y allí, en el chino, tomándole la comanda, estaba sonriente, impecable, el japonés. 

   Un lehendakari no tiene por qué distinguir a un chino de un japonés. Pero apenas una semana antes, el lehendakari había inaugurado La Lujuria del Bidassoa, S.A., una fábrica de sucedáneo japonés de angulas bidasotarras. Con subvenciones millonarias de las comunidades autónomas afectadas y ayudas financieras de las diputaciones forales, se había instalado una fábrica espectacular en plena zona industrial, en el declive entre la carretera y el río fronterizo. En ella, metiendo pescados poco apreciados en una especie de picadora electrónica, se producían fideos bicolores que iban a sustituir a las angulas, esas angulas que algunos abuelos aún se empeñan en pescar junto a la Isla de los Faisanes. 

    El lehendakari, vestido como un donostiarra la víspera de su fiesta patronal pero sin el barril, había recorrido las inmaculadas instalaciones -tan inmaculadas como su cocineril atuendo-, en unión de quien le habían presentado como el ingeniero japonés responsable del knowhow, del intérprete y de los dos industriales promotores de la idea. El lehendakari intentó hablar en vascuence con el ingeniero japonés, porque un tío suyo jesuita, hablando despacio euskera, se había misionado aquellas lejanas tierras años ha. Pero el japonés sólo le sonreía y le daba la mano con una inclinación reverencial. Al día siguiente, la prensa afecta había recogido la foto del presidente autonómico y del ingeniero japonés en uno de aquellos apretones con un explicativo pie de foto, suscitando el enfado de los otros cargos políticos vascos que llevaban algún tiempo sin poderse retratar con un alemán, un ruso o cualquier otro foráneo que pareciese confiar mínimamente en nuestro pais. 

El lazo azul que el lehendakari llevaba en la solapa tanto en la visita a la fábrica como en la cena es el símbolo de los que piden inútilmente a Eta que libere a alguno de sus secuestrados sucesivos. El lazo azul destacaba tambien en las fotos que recogieron la inauguración.

   El mosqueo del lehendakari con el servicial oriental fue tremendo. No pudo comer ni un rollo de primavera. El camarero, aterrado por las furibundas miradas que el lehendakari le echaba, se refugió en la cocina y no salió hasta que el escolta armado con un Deia, doblado por la foto de la inauguración, le hizo salir al comedor.

   Identificado el ingeniero japonés como un camarero chino, nuestro lehendakari ordenó una investigación que alcanzó desde la siberiana llanada alavesa -donde se implantó en su día el aparato administrativo de la autonomía vasca-, hasta la cocina de la irunesa sociedad gastronómica donde se había iniciado un año antes el plan estratégico para obtener los fondos públicos. 

   El lehendakari ordenó al Consejero de Industria que presentase una querella criminal contra los responsables de la burla. El consejero, sin encomendarse a nadie, la presentó por la burla y por haber indicios de falsedad en algunos de los documentos en japonés obrantes en el expediente. 

   Y un día de otoño los dos promotores principales de la Lujuria del Bidassoa, S.A. tenían que declarar en el correspondiente juzgado de Irún. 

domingo, 1 de febrero de 2026

KRESALA 1

En una capital vasca gris y deudora de sus propias jerarquías, el "prestigio" es el mejor escondite para la depravación. Una joven modelo rompe el silencio contra el fotógrafo de la élite, un hombre cuyos hilos alcanzan los palcos del poder local. Lo que comienza como una denuncia por abuso se transforma en un thriller judicial y psicológico sobre la "omertá" de una sociedad que prefiere la estética a la ética. Ella no es la "víctima perfecta": carga con la herencia de una familia rota y una adicción que el sistema usará para desmantelarla. Su única alianza es otro fotógrafo que recupera su piel de abogado para librar una guerra perdida. En una ciudad donde la niebla lo confunde todo, la verdad no es el destino, sino el primer sacrificio.

SECUENCIA 1

INT. ACADEMIA DE MODELOS - NOCHE

Una sala amplia, blanca. Espejos del suelo al techo que duplican la ansiedad de las alumnas, docena y media de jóvenes chicas y un par de chicos, belleza y juventud adolescente, sentados en sillas plegables. ASIER (50) de pie frente a los pequeños grupos contra una de las paredes.

ASIER (Sin gritar)

El book no es un álbum de fotos. Es vuestro contrato. Es la diferencia entre ser una imagen o ser ruido. Y para eso, Ricardo Gaztelu es el mejor. Es caro, sí. Pero con vosotras hace una excepción. Lo hace por la academia.

En una de las sillas, ASUNCIÓN (20) no toma apuntes. Garabatea en el margen de un cuaderno una figura pequeña, casi infantil, frente a una sombra gigante. En la carpeta, una tarjeta de visita sujeta con un clip, de "Gaztelu – Fotografía" brilla bajo el fluorescente.

ASIER (CONT'D)

Mañana, cara lavada. Nada de maquillaje. Quiero ver qué hay debajo. Hasta mañana.

Las chicas recogen con prisa. El roce de las sillas sobre la madera chirría. Asunción se limpia la nariz con un pañuelo. Está resfriada o cansada. Al salir, pasa junto a una papelera: dentro hay varias tarjetas de Ricardo, arrugadas como colillas. Asunción guarda la suya en el bolsillo del abrigo.

- continuará -

domingo, 18 de enero de 2026

OASIS VASCO



8 de julio, el rastro de la pólvora todavía flotaba en el aire, aunque la batalla se hubiera librado entre legajos, libros de actas y balances de sumas y saldos. Jon Galtzagorri, el togado, regresaba a San Sebastián con el sabor amargo de quien ha ganado una guerra para descubrir que el terreno conquistado estaba minado de antemano.
Todo había empezado un par de meses atrás. Un pleito mercantil de los que quitan el sueño, de esos donde la cuantía tiene demasiados ceros y el honor de las partes se mide en dividendos. Galtzagorri, perro viejo en estas lides, se había echado el asunto a la espalda junto a sus colaboradores. La apelación fue una carga de caballería en toda regla: un tema árido, seco como el esparto, donde explicar la realidad de una empresa a tres magistrados es como intentar describirle el color de la mar a un ciego de nacimiento. Galtzagorri, que tiene lecturas y memoria, siempre recordaba las sombras de la cueva de Platón al entrar en sala; allí dentro, la vida real es solo un reflejo confuso que los jueces vislumbran entre bostezos y formalismos.
Salió de la vista exhausto, con la boca pastosa y la sensación de haber vaciado el cargador. Pero lo hizo con la íntima satisfacción del que ha dado en el blanco: el letrado contrario se había quedado balbuceando, desarbolado por la lógica de Galtzagorri.
La noticia llegó un mes después, pero no por los cauces que manda la decencia. Le llamó el cliente desde Madrid – sus negocios le habían llevado a vivir en la villa y corte -.
—Ha salido la sentencia, Jon. Ganamos. Todo a favor.
Ni un «gracias», ni un «buen trabajo». Galtzagorri, que es vasco y hombre de modales antiguos, tragó saliva ante la descortesía, pero el verdadero zarpazo llegó cuando sacó la cuenta de los honorarios en la conversación. Al otro lado de la línea, la voz del cliente sonó con una naturalidad que helaba la sangre:
—Oye, ¿y de esa minuta tengo que descontar lo que ya le solté al Magistrado Presidente?
Ahí se acabó la elegancia. El Presidente de la Sección era un tipo peculiar, de esos que en la sociedades gastronómicas o, lo que es lo mismo, en los mentideros de San Sebastián despiertan sospechas o risas, según el día. Unos decían que era un tonto de remate; otros, con más colmillo, que era un corrupto de los de sobre y mano extendida. Galtzagorri, que prefiere la estupidez a la maldad por pura higiene mental, se inclinaba por lo primero, a pesar de que el tren de vida del juez —viviendas, viajes y lujos que no se pagan con un sueldo del Estado— gritaba lo contrario a los cuatro vientos.
Se citaron, al día siguiente,  en Casa Ojeda, en Burgos, porque esas cosas no se hablan por teléfono ni en despachos con paredes de cristal. Entre el aroma del cordero asado y el vino de la tierra, el cliente soltó la lengua. La historia era vieja como el mundo. Un economista, de esos que siempre orbitan como buitres en las suspensiones de pagos y que Galtzagorri conocía de algún expediente turbio, se había pasado por casa del cliente en una urbanización cerrada. Diez millones de pesetas sobre la mesa para asegurar el tiro. El intermediario sabía hasta el último punto y coma del caso, información de primera mano servida por el propio juez.
—Me dijo el fallo exacto y la fecha en que se publicaría —confesó el cliente, limpiándose los labios con la servilleta—. Me pidió que no te dijera nada hasta entonces.
Ese era el último clavo. Galtzagorri recordó que, cuando el cliente le dio la noticia, llamó al procurador y la sentencia no aparecía. Incluso allí mismo, en Burgos, mientras comían, volvió a preguntar. Nada. Un fallo informático en la Audiencia había retrasado la notificación oficial unos días.
Jon Galtzagorri miró el fondo de su copa de vino. Había ganado el caso, sí. Su estrategia había sido brillante y su exposición impecable. Pero en aquel tablero de sombras, su talento solo había sido el decorado para que otros hicieran caja. San Sebastián se perfilaba en el horizonte, fría y lluviosa para variar, mientras Galtzagorri comprendía que, a veces, la justicia no es ciega, sino que simplemente está esperando a que alguien le pague el precio adecuado.
La noche era una boca de lobo - ¿dónde estaban las estrellas? -, a lomos de la nacional, de esas que en España huelen a gasoil, a soledad y a cuenta pendiente. Galtzagorri detuvo el coche, entre un par de camiones de un transportista conocido de Zaisa,  frente a un neón que parpadeaba con una desgana casi humana: “El Oasis”. Un nombre optimista para un garito de carretera donde la esperanza se pudre antes de que cierren la barra.
Entró con los hombros cargados, todavía sintiendo en el paladar el regusto graso del cordero de Burgos y la bilis de la traición. Se sentó en un taburete de escay rajado, pidiendo un whisky de marca conocida para no tentar a la suerte más de lo estrictamente necesario. Detrás de la barra, un sosías de Arturo Pérez Reverte actuaba de barman, como un secundario de comedia española.
A su lado, apoyada en la barra con la indolencia de quien ha visto naufragar a muchos hombres, había una chica. Joven, de rasgos suaves y ese acento dulce, musical, que llega del otro lado del Atlántico para decir verdades amargas. Colombiana, apostó Jon.
—Tiene cara de haber perdido un hijo, caballero —dijo ella, sin mirarlo, observando su propio reflejo en el espejo turbio de las botellas.
Gaktzagorri soltó una risa seca, que sonó a cristales rotos.
—Peor, hija. He descubierto que he ganado una batalla que ya estaba comprada.
Ella se giró despacio. Tenía unos ojos oscuros, inteligentes, que habían aprendido a leer a los tipos como él en las distancias cortas.
—Eso duele en el orgullo, ¿verdad? —sonrió ella con una tristeza antigua—. En mi tierra decimos que el que paga para ganar, nunca sabe si es bueno en lo suyo. Pero el dinero es un lenguaje que todos entienden, desde Medellín hasta aquí ¿Me invitas a lo mismo?
Galtzagorri asintió con la nariz y dio un trago largo. El alcohol le quemó la garganta, pero no pudo apagar el incendio del pensamiento. Diez millones, se dijo. Diez kilos entregados a un intermediario con olor a despacho barato y a café recalentado. Recordó al magistrado, ese tipo pintoresco que jugaba a ser juez mientras se llenaba los bolsillos. En este país de pícaros y de hidalgos de vía estrecha, la justicia no era una balanza, sino una subasta de pescado al mejor postor.
Había pasado semanas puliendo la apelación, buscando la palabra exacta, el argumento jurídico que hiciera luz en la caverna de esos jueces de provincias. Y todo para nada. Su retórica, su conocimiento del derecho mercantil, su pasión en sala… todo papel mojado. Mientras él citaba a Mucius Scévola, un economista de medio pelo contaba billetes en un salón de estar.
—Lo peor —murmuró Galtzagorri, más para sí mismo que para la chica— es que la sentencia es perfecta. Si el juez fuera honesto, habría firmado lo mismo. Pero ahora ese papel no vale ni el sello que llevará. Está manchado.
La chica apoyó una mano pequeña, de uñas pintadas de un rojo violento, sobre la manga de su chaqueta.
—No sea usted tan romántico, patrón. En este mundo, el que tiene el oro hace la ley. Usted hizo su trabajo. El resto… el resto es el negocio de la vida. ¿O es que a sus años todavía cree en los finales limpios?
Galtzagorri la miró. Bajo la luz amarillenta del local, comprendió que aquella mujer y él, a pesar de los abismos que los separaban, estaban en el mismo bando: el de los que saben que el mundo es un lugar sucio, donde la dignidad es un lujo que se paga demasiado caro.
—No —respondió Galtzagorri, dejando unos billetes sobre la barra que cubrían de sobra la consumición—. A mls años ya solo creo en el silencio y en que mañana lloverá en San Sebastián.
Salió al calorcillo de la noche, dejando atrás el neón y la música barata. Al arrancar el motor, pensó que el verdadero problema no era que el juez fuera un corrupto o un tonto. El problema era que, a partir de ahora, cada vez que ganara un caso, se preguntaría cuánto le habría costado al cliente el favor de su señoría. Y esa duda, como el óxido, acaba por devorarlo todo.
Cuando el papel llegó por fin al despacho, la sentencia era un calco, palabra por palabra, de lo que el intermediario había vendido por diez millones de pesetas.

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Cuando el 30 de junio de 2005 cerré una etapa de mi vida profesional me encontré en mi casa una montaña de carpetas, folios, discos compactos, primitivos discos duros… montaña inclasificable y que me siguió unos años en los que tuve hasta tres locales como depósito de recuerdos varios. Todo prescribe, llegó un día en que los datos allí contenidos eran una molestia y hacer una selección una tarea ingrata. El fuego me echó una mano. He creido hasta hace poco que nada de antes del 30 de junio de 2005 quedaba en mi poder. 
Por razones de falta de espacio en mi actual vivienda, estoy destruyendo otros veinte años de “papeles” y ¡cosas de la vida! me encuentro cosas que no tenían que estar en este mundo, sobre todo, cosas literarias. Me apetece publicarlas. Procuro respetar el original pero hay actualizaciones inevitables a realizar. Confío las actualizaciones a la Inteligencia Artificial, herramienta que no existía cuando nacieron de mi imaginación, porque todo, absolutamente todo lo que consta en ese cuaderno es fruto de mi imaginación, solo puede ser fruto de mi imaginación, estas cosas no pasan en Euskadi.   






 

lunes, 5 de enero de 2026

EN LA SALA DE ESPERA

A veces el algoritmo incomprensible me trae textos desde el túnel del tiempo, éste es del 15 de noviembre de 2001. Le he pedido a la IA que lo ilustre y que me lo traduzca al francés:


Français:

Elle se sentait terriblement déprimée en entrant dans le cabinet de l'avocat. La réceptionniste était habillée comme une de ces femmes qui traînaient devant le club de strip-tease du coin de sa rue. Elle se sentait encore plus déprimée, mais il lui fallait trouver une solution, et une amie lui avait recommandé cet avocat hors de prix. Cette pute – elle n'en doutait plus – lui a fait atteindre cinq bonnes minutes avant de lui prêter attention. Debout là, elle a dû supporter ses rires étouffés et ses commentaires au téléphone sur son week-end, jusqu'à ce qu'elle lui dise enfin de s'asseoir dans une salle d'attente climatisée. Elle a senti le bout de son nez geler et a réprimé un éternuement tandis que la traînée répétait sans cesse ses rires, ses commentaires, ses week-ends, ses détails insignifiants… à d'innombrables auditeurs à l'autre bout du fil. Elle s'imaginait que sa vie passerait entre ces mains aux faux ongles, que ses papiers seraient examinés par ces yeux maquillés au rouleau, et que peut-être ses données les plus intimes seraient pressées contre ces seins débordant d'une structure de soutien évidente… L'angoisse lui montait à la tête et commençait à lui couler par le nez, sous forme de morve qui ne gelait pas grâce au sel de ses larmes. Plus de dix minutes s'étaient écoulées depuis l'heure convenue, et le souteneur – elle était sûre que l'avocat était le souteneur de la prostituée – ne daigna pas la recevoir. Heureusement qu'elle avait emporté ce couteau de cuisine bien aiguisé dans son sac, au cas où.

Español:

Se sentía muy deprimida cuando entró en el despacho del abogado. La recepcionista estaba vestida como una de las que se asomaban a la puerta del puticlub de la esquina de su casa. Se sintió más deprimida pero tenía que encontrar una solución a su problema y una buena amiga le había recomendado aquel abogado carísimo. La puta –ya no dudaba que fuera una puta-, tardó cinco minutos de reloj en hacerle caso. De pie tuvo que escuchar sus risitas y comentarios al teléfono sobre el fin de semana pasado, hasta que le mandó sentarse en una sala de espera con aire acondicionado. Notaba congelarse la punta de la nariz y reprimía sus ganas de estornudar mientras que la golfa repetía una y otra vez risitas, comentarios, fines de semana, detalles estúpidos… a innumerables oyentes del otro lado de la línea. Pensó que su vida iba a pasar por aquellas manos de uñas artificiales, sus documentos iban a ser examinados por aquellos ojos pintados a rodillo y posiblemente sus intimidades se apoyarían contra aquellas tetas que desbordaban por encima de un andamiaje evidente… La angustia estaba ocupando su  cabeza y se empezaba a escapar por su nariz en forma de mocos que no se helaban porque la sal de sus lágrimas lo impedían. Habían pasado más de diez minutos de la hora concertada y el chulo –estaba segura que el abogado era el chulo de la zorrona-, no se dignaba recibirle. Menos mal que, por si acaso, había traído en el bolso aquel cuchillo de cocina tan afilado.

jueves, 1 de enero de 2026

BASAJAUN DANDO VUELTAS EN REDONDO

A veces lo que dice el Basajaun recuerda a las cosas que nos cuenta Dolores Redondo para que los niños vascos nos podamos dormir. 

Este es un pequeño homenaje a Dolores Redondo que la IA y yo, sin ánimo de continuidad, hacemos.

 

Este 22 de octubre se anunciaba como un buen día de pesca. Gustavo Garraus miraba el río Bidasoa desde la pedregosa orilla, el río bajaba caudaloso como casi siempre. El Bidasoa le encantaba. La corta distancia entre su nacimiento montañoso en Errazu y su desembocadura fronteriza entre Hondarribi y Hendaye junto con el húmedo clima del Valle del Baztán hacían constante el nivel de las aguas, las innumerables regatas de ambas orillas propiciaban que las truchas sobrevivieran en bastante cantidad, a diferencia del salmón que estaba extinguiéndose víctima de la polución tanto industrial como de los pueblos y villas de sus orillas. Había dejado el coche, como de costumbre, a la entrada de Lesaka y ahora se proponía meterse, provisto de sus largas botas con tirantes, en el agua. Y entonces vió el cadáver, como luego contaría a la Policía Foral, el cadáver estaba sujeto a unas ramas de árbol que lo sostenían contra la ribera derecha, cadáver desnudo de una mujer… volvió a subir a la carretera, se tuvo que desprender de chaqueta y tirantes para coger la bolsa impermeable en que tenía el teléfono, por fin, pudo avisar. Una mujer de Lesaka se acercaba curiosa al haber visto la extraña conducta del pescador de truchas, ella avisó al alguacil de Lesaka. El alguacil municipal llegó a la media hora, la patrulla de la Policía Foral pasada una hora y, por fin, los bomberos que subieron el cuerpo tres horas más tarde hasta una ambulancia. Luego Gustavo Garraus tuvo que esperar, sin saber por qué, hasta que llegara el secretario del Juzgado de Instrucción de Guardia desde Pamplona junto al agente que representaba al Juez y, por fin, a las 5 de la tarde le dejaron ir a comer algo, lo que llevaba reclamando desde hacía más de cuatro horas. Gustavo Garraus, setenta y cuatro años de edad, jubilado empresario donostiarra que había tenido la concesión más importante de automóviles franceses de la ciudad costera, pudo comerse una tortilla de patatas magnífica en una mesa de la cocina del restaurante.

Allí, en Casino Jatetxea, fue donde Amaia Salazar, inspectora de la Policía Foral, le encontró. Salazar no sabía la identidad del cadáver, Garraus sí pero el anciano, la artrosis de los dedos era evidente,  mantenía los ojos fijos en el plato de loza, como si en el dibujo de la cerámica pudiera encontrar una tregua al espanto. Amaia observó sus manos: temblaban con una sutileza que solo el miedo, y no la edad, es capaz de provocar. El ambiente estaba cargado de olores a buena cocina y a esa humedad persistente que el Bidasoa exhalaba como un aliento antiguo.

—La conocía, ¿verdad, Gustavo? —insistió Amaia con esa voz suave que no admitía réplicas, la misma que utilizaba cuando hablaba con un sospechoso tomando café en la comisaría.

Garraus tragó saliva. El nombre de Asunción Pardo pesaba en su boca como el plomo. Recordó su rostro, no bajo la luz gris de la ribera donde la acababa de ver, sino bajo los focos cegadores del estudio de Ricardo Gaztelu. Recordó el brillo de los objetivos, el silencio cómplice tras el cristal desde donde él, oculto con uno de sus íntimos amigos, observaba lo prohibido.

—Era la novia de mi hijo, inspectora —susurró por fin, y el secreto cayó sobre la mesa como una sentencia—. Pero no debería estar aquí. Tenía que verse con una mujer en Elizondo, una tal Idoia Estornés. Se alojaba en casa de Carasa, en Errazu.

Amaia sintió una punzada de frío que no tenía nada que ver con el clima del Baztán. Los nombres empezaron a tejer una red invisible y pegajosa. Xavier Carasa, el ex-ertzaina, primo hermano de aquel depredador llamado Gaztelu que, según sabía por los informes de la central, ahora disfrutaba  de un permiso de tercer grado entre las sombras de Oronoz, provisto de una tobillera electrónica.

La inspectora se acercó a la ventana. Fuera, la niebla comenzaba a lamer los aleros de las casas de piedra, ocultando los senderos que conectaban caseríos, casas, barrios y pueblos de un lado y otro de la cercana frontera. Sabía que el cuerpo desnudo de Asunción, depositado por el río como una ofrenda macabra, era solo la superficie de algo mucho más profundo y turbio. Pensó en los padres de la chica y en la ambición desmedida de personajes como Pelayo Covadonga, que ya estarían afilando sus garras legales para convertir la tragedia en un espectáculo.

—¿Sabe algo más? —preguntó Amaia, volviéndose hacia el viejo empresario.

Garraus negó con la cabeza, pero sus ojos evitaron los de la inspectora. Ocultaba las sesiones de sexo en vivo, y ocultaba el terror de saber que el pasado de Donostia había venido a morir a las aguas sagradas del Bidasoa.

Amaia Salazar salió al frío de la tarde. El valle parecía observar, mudo y cómplice. Sintió la presencia de algo ancestral, una maldad que no entendía de leyes ni de fronteras, y que se movía con la misma soltura por las casas solariegas como la de Idoia Estornés que por los despachos de tantas personas que, viviendo y trabajando en las capitales, Iruña, Donostia…, tenían segunda residencia en estos valles.

La investigación acababa de empezar, y el río, siempre hambriento, ya había reclamado su primera pieza. Amaia ajustó su chaqueta, sintiendo el peso de su arma y el de una premonición que la golpeó con la fuerza de una riada: esta vez, la sangre no solo mancharía las manos de un asesino, sino los cimientos mismos de todo el Baztán.


domingo, 28 de diciembre de 2025

APUNTES DE LOS DIARIOS DE UN BASAJAUN

El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


SECUENCIA

EXT. CALLEJÓN TRASERO - NOCHE

(Una zona de carga y descarga mal iluminada. La humedad del mar se pega a las paredes. NEKANE (50) espera junto a un contenedor, fumando compulsivamente. Sus manos tiemblan. Aparece Pelayo (30). Camina con un aire triunfal, consultando su móvil, que no para de vibrar. Lleva un abrigo de marca, mucho más caro que el que vestía en Pamplona. Al ver a Nekane, le dedica una sonrisa profesional, de esas que se practican frente al espejo.)

PELAYO

Nekane. ¿Has visto el contador de visualizaciones? Es una locura. Hemos roto el dique.

(Nekane no sonríe. Tira el cigarrillo al suelo y lo aplasta. Se acerca a él hasta invadir su espacio.)

NEKANE

¿"Hemos", Pelayo? ¿Quién te dio permiso para meter el audio de nuestra conversación en ese vídeo?

PELAYO (Sin inmutarse, con tono conciliador)

Está distorsionado, Nekane. Nadie puede reconocerte. Era necesario para darle veracidad, para que la gente entienda que esto no es solo la palabra de una chica, sino que hay una estructura detrás...

NEKANE

¡Me grabaste a traición! En mi propio puesto de trabajo, me prometiste que lo que hablábamos era para tu estrategia, no para que lo escuchara media España en una red social. En esta puta ciudad, mi voz se reconoce aunque la pases por mil filtros. Me has puesto una diana en la espalda.

PELAYO (Se cruza de brazos, adoptando pose de "maestro")

A veces hay que sacrificar la comodidad individual por el bien mayor. Estamos hablando de desmantelar una red de pederastas y corruptos. ¿De verdad vas a enfadarte por un clip de audio?

NEKANE

No es solo el audio, me acaba de llegar una citación como testigo protegido. Te dije mil veces que no me llamaras, que yo no podía pasar por eso otra vez, que mi vida aquí se acaba si entro en ese juzgado.

PELAYO (Se acerca y le pone una mano en el hombro; ella se la quita de un manotazo)

Escúchame. Eres la pieza maestra. Si tú declaras lo que viste hace veinte años, cerramos el círculo. No puedes ser tan egoísta de quedarte al margen ahora que tenemos a Gaztelu contra las cuerdas.

NEKANE

¿Egoísta yo? ¿Tú hablas de egoísmo? Has usado mi vida y la de Asunción para montarte un púlpito, en el vídeo solo sales tú,  tu cara, tu nombre, tu despacho, nosotras somos solo el ruido de fondo, las voces distorsionadas que te hacen parecer un héroe.

PELAYO

Sin mí, Nekane, seguirías doblando camisas y callando mientras Gaztelu se folla a otra niña cada día. Yo soy el que está poniendo el cuello. Si te he citado es porque legalmente es lo que debo hacer para ganar. Y vamos a ganar.

NEKANE

Tú vas a ganar, Pelayo, tú vas a ganar fama y dinero pero a nosotras nos vas a dejar en el mismo sitio donde nos encontraste: rotas. Solo que ahora, además, marcadas por tu "justicia".

(Nekane da un paso atrás, mirándolo.)

NEKANE (CONT'D)

Eres igual que ellos, ¿sabes? Ricardo usaba una cámara para desnudarnos, tú usas tu aura de gurú, de abogado de causas perdidas pero al final, los dos solo buscáis el ángulo que mejor os saque en la foto.

PELAYO

Otra que ha visto muchas telenovelas.

(Nekane se da la vuelta y se marcha. Pelayo se queda solo en el callejón. Mira su móvil. Una nueva notificación: una televisión nacional quiere una entrevista en directo. Se ajusta la chaqueta y empieza a ensayar su próxima respuesta frente a la pantalla oscura del teléfono.)

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Pitch del guion:

En una capital costera, una joven modelo denuncia abusos sexuales de un fotógrafo, que tiene buenas relaciones con el poder de la ciudad, y su vida se convierte en una lucha por la verdad y la justicia, enfrentada a una sociedad adormecida y a sus propios problemas con drogas y familia. En su camino de pesadilla, otro fotógrafo, que un día estudió derecho, se convierte en un abogado atípico para defenderla. Pero nadie es quien aparenta y su rumbo puede llevar a la nada.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

NOCHEBUENA EN EL DIARIO DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


ESCENA 3: DESPACHO DEL DECANO - COLEGIO DE LA ABOGACÍA (DÍA)

CONTEXTO: Un despacho imponente, con paredes forradas de libros jurídicos antiguos, los “aranzadis” y olor a madera cara. El DECANO (65, sobrio, cansado) termina de leer la carta enviada por Nekane. El VICEDECANO (50, más pragmático, con una tablet en la mano) espera de pie frente a él.

DECANO (Deja la carta sobre el escritorio del despacho con un suspiro) Es de la secretaria de Anttón. Bueno... de su "mano derecha". Es una denuncia formal contra Pelayo Covadonga. 

VICEDECANO (Se acerca) ¿Por lo de la reunión? ¿El secreto profesional y el documental de las plataformas? 

DECANO Exacto. Anttón asegura que Covadonga falseó sus notas y que usó su imagen judicial sin permiso para atacar a personas. Jurídicamente... es un misil. El secreto profesional ha sido pisoteado. 

VICEDECANO (Mira su tablet) Decano, antes de que decidas nada, echa un vistazo a esto. Pelayo Covadonga acaba de subir un vídeo. Tiene muchos seguidores. En los comentarios lo llaman "el azote de los corruptos".

DECANO (Se quita las gafas, frotándose el puente de la nariz) Es un *influencer*, un *youtuber*... más que un abogado. Pero tiene el altavoz más grande que el nuestro, ya lo sé, sus seguidores son conspiracionistas de la extrema derecha hispana… están en la cresta de la ola ahora, amparados por la fachosfera y muchos idiotas juveniles que no han leído un libro en su vida.

VICEDECANO Si abrimos un expediente disciplinario ahora, mañana tendremos a mil personas en la puerta gritando que el Colegio protege a violadores y a sus socios. Covadonga nos presentará como "la vieja guardia" que quiere callarlo. 

DECANO Anttón tiene setenta y cinco años. Está en el hospital, Nekane dice que sus días están contados. Alguno de los ofendidos ya no está en esta vida para defenderse. Si procedemos contra Covadonga... ¿qué ganamos? 

VICEDECANO Ganamos integridad, quizá. Pero perdemos la paz social del Colegio. Y Covadonga se alimentará de nuestro ataque para producir tres capítulos más de su serie con el Baltasar Frechilla de las narices.

DECANO (Mira la carta de Nekane y luego una pila de otras quejas similares sobre la mesa) La abogacía era un oficio de silencios, de caballeros. Ahora es un espectáculo de “likes”. 

DECANO (Toma la carta de Nekane y las otras quejas. Se levanta y camina hacia la destructora de papel en la esquina del despacho) 

VICEDECANO ¿Estás seguro? 

DECANO Anttón es un buen hombre. Un gran togado. Pero su tiempo ha pasado. Y el nuestro se está acabando. No voy a convertir este Colegio en el decorado de un vídeo de YouTube. 

SONIDO (El zumbido monótono de la destructora de papel llena la habitación mientras la carta de Nekane desaparece en tiras finas) |

DECANO (Volviéndose, con voz gélida) Díle a la Sra. Nekane, si vuelve a preguntar, que la carta "nunca llegó por los cauces oficiales". Que se pierda en el archivo... o en el olvido. |

CÁMARA 1: Plano corto del rostro impasible del Decano.

CÁMARA 2:Plano general del despacho, los dos hombres en silencio mientras la máquina termina su trabajo.

FUNDIDO A NEGRO.


Jai zoriontsuak guztioi!!!

martes, 23 de diciembre de 2025

MÁS DE LAS MEMORIAS DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


INT. HABITACIÓN  NOCHE

El sonido del monitor cardíaco de PANTXO marca un ritmo lento pero constante: Beep... beep... beep… Edu y Ane están a ambos lados de la cama. Pantxo tiene los ojos entreabiertos, desenfocados. Sus manos  parecen de papel gris y arrugado.

PANTXO  (Voz de lija, apenas un hilo)

¿Está... está ella fuera?

EDU (Con frialdad)

Si te refieres a  la amá, sí. Está tomando café. Si te refieres a Elisa... olvídate de ella, coño.

PANTXO (Cierra los ojos, una lágrima se pierde en la arruga de su mejilla)

Tengo... tengo que decirles... el dinero… la cadena… el laberinto… el hilo que hay que seguir...

ANE

Ya no importa el dinero. Basajaun acaba de caerse redondo en el hall. Parece que a tu abogado también le ha dado un ataque.

Pantxo abre los ojos de golpe. El pánico cruza su rostro. Intenta incorporarse, pero los cables lo retienen.

PANTXO

¿Antton? No... si él muere... los papeles... la fiscalía... el hijoputa no se me puede morir sin mi permiso ¡Hostias! ¡Tenéis que recuperar su maletín! ¡Edu! ¡Hijo! ¡Id abajo! ¡Si ese maletín cae en manos de la ertzaintza, todos a la cárcel!

Edu y Ane se miran. Por primera vez en años, no hay reproches entre ellos, sino una oscura complicidad. Miran a su padre, no con amor, sino como se mira a los monos, desesperados en su encierro del zoo.

EDU

Tranquilo, Pantxito. Descansa. Ahora somos nosotros los que vamos a gestionar "la empresa".

Edu se da la vuelta y sale de la habitación con paso decidido hacia el hall del hospital.

FADE OUT.