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jueves, 21 de mayo de 2026

TRÁFICOS DE INFLUENCIAS QUE NUNCA SON DELICTIVOS

El delito de tráfico de influencias es el que realiza quien ( por ejemplo : un juez que está en excedencia ejerciendo de abogado) influye en una autoridad o funcionario público (por ejemplo : un juez en activo) prevaliéndose de su posición (por ejemplo : de juez de la misma asociación profesional o de su relación jerárquica anterior), para lograr una resolución o una decisión beneficiosa para sí o para un tercero, o quien trafica ( por ejemplo : un juez que está en excedencia ejerciendo de abogado) con dichas influencias, ofreciéndolas a cambio de honorarios, dádiva, remuneración o promesa.

Una justicia que está gangrenada por la corrupción, el amiguismo, el nepotismo y el opus dei persigue implacablemente el amiguismo de un antiguo presidente de gobierno, pero acepta la presencia de abogados que siguen siendo jueces aunque estén en excedencia y que siguen manteniendo su red de influencias dentro del aparato judicial.

Hay algo que choca en esto.

Sin hablar de generales en la reserva o exministros de defensa que aconsejan a industriales armeros que se forran con contratos públicos que se les adjudican por el glorioso ejército precisamente.

Hace unos años escribí unas breves escenas teatrales que la inculpación a la zapatera prodigiosa me ha recordado.LLAMADAS INEXISTENTES

Con la ayuda de la IA las he actualizado.

1)

INT. DESPACHO DE ABOGADOS - TARDE

Un despacho de diseño en un polígono empresarial donostiarra. Minimalista, pantallas curvas, archivadores retroiluminados. Gran ventanal (con grandes viales de autovía, luces de la ciudad y lluvia tras el cristal).

SERGIO (48) está de pie junto a la ventana. Entra ZULEMA (50) cerrando la puerta de un portazo seco. Viene de la calle, quitándose los guantes de piel.

ZULEMA

Cierra con llave.

SERGIO

(Calmado, sonriendo)

Tranquila, cariño. Los de Compliance ya se han ido y mi socio está en la notaría elevando una escritura. Aquí no hay micrófonos.

ZULEMA

Tu socio es un bocazas y el país entero está obsesionado con las filtraciones a la prensa ¡Vamos rápido !

Zulema se quita la gabardina, la tira sobre una silla de diseño y saca de su bolso Chanel, adquirido en la nueva boutique de la firma en Biarritz, un teléfono móvil "limpio" (antiguo, sin internet). Se sienta en una de las sillas de confidente y marca.

Sergio la observa desde su sillón de cuero, fascinado. Se inclina e intenta acariciarle la mano. Zulema le da un manotazo sin mirarle, esperando el tono.

ZULEMA

(Al teléfono, cambiando instantáneamente a una voz dulce y profesional)

¿Cosme? Hola, compañero... Sí, soy Zulema ¡Cuánto tiempo !

PLANO CORTO DE SERGIO sonriendo con suficiencia.

ZULEMA (CONT'D)

(Al teléfono)

Pues aquí, con el temporal, ya sabes... No te quejes, que en Cáceres tampoco os libráis. A ver cuándo te dejas caer por el marco incomparable, te llevaré a un restaurante con estrella que han abierto, no lo conoce nadie... Eso, hecho.

Zulema cambia el tono, poniéndose más al grano, pero manteniendo la ligereza.

ZULEMA (CONT'D)

Oye, te llamaba de pasada por el asunto de mi amigo Victorio, el tema del macro-hotel del valle. Sí, el recurso contencioso.

Sergio se inclina hacia delante, apoyando los codos en la mesa.

ZULEMA (CONT'D)

Tiene los fondos de inversión extranjeros apretándole el cuello para la inauguración y la Consejería de Turismo tiene la licencia paralizada hasta que tú resuelvas. Sé que me dijiste que meter unas cautelarísimas era demasiado descarado de cara a la opinión pública, pero... Claro... Ajá... ¿Ah, sí?

Zulema mira a Sergio y levanta el pulgar hacia arriba. Sergio da un puñetazo al aire, celebrando en silencio.

ZULEMA (CONT'D)

(Sonriendo)

Perfecto, Cosme. Inadmitir el recurso de la asociación ecologista por falta de legitimación activa... Impecable. Así la Consejería no tiene donde rascar. Eres un hacha. No te invito a la 'VIP preview' del hotel porque con los de la inspección de tribunales invitados  sería un cante, pero mi marido y yo te debemos una cena de tres tenedores. Un beso fuerte a la familia. Chao.

Zulema cuelga. El tono dulce desaparece en un milisegundo. Se levanta y coge su gabardina.

ZULEMA

Ya le puedes decir a tu amiguito que su hotel se abre. Y que los honorarios de éxito de este mes me van a financiar un viaje a las Maldivas, por lo menos.

SERGIO

Eres una diosa, Zule. Quédate a cenar, pido algo por Glovo y lo celebramos en el sofá del despacho...

ZULEMA

(Caminando hacia la puerta sin mirarlo)

Tengo tres sentencias de urbanismo en el maletín que tengo que firmar digitalmente antes de las doce si no quiero que el CGPJ me meta un paquete por retrasos. Cenarás solo. Si dejas los platos en el lavavajillas, ponle pastilla, que siempre se te olvida.

Zulema sale del despacho y pega un portazo.

Sergio se queda solo. Sonríe, saca su iPhone de última generación y abre la aplicación Signal. Teclea rápido mientras se sienta en su sillón.

SERGIO

(Al teléfono, voz de negocios)

¿Victorio? Descorcha el champagne. Está hecho. Mañana tienes la resolución en el BOE o en primera página del diario.

FUNDIDO A NEGRO.

(Eurovisión 2026, maternité palestinienne. Ilustración propia)


2)

INT. JUZGADO DE INSTRUCCIÓN - TARDE

Un despacho institucional claustrofóbico, típico de los Juzgados de cualquier capital de provincia. Las paredes están forradas de estanterías metálicas dobladas por el peso de cientos de cajas de archivo y legajos atados con gomas elásticas. En la pared, un retrato descolorido del Rey Felipe VI y una bandera de España un poco arrugada en una esquina, una ikurriña pequeña se ha caído de la mesa al suelo con su pequeño pedestal y todo hace un un año. La mesa está sepultada bajo montañas de expedientes criminales. Solo queda libre la pantalla de un ordenador con el sistema de gestión procesal abierto y parpadeando.

La JUEZ MARA (33) está repantigada en su sillón ergonómico gastado, con los pies apoyados sobre una caja de folios. Habla por el teléfono fijo, con el manos libres puesto (pero volumen bajo).

JUEZ MARA

¡Es que flipo, tía! ¡Flipo en colores! ¡Qué nivel de sinvergüenza!

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Se oye un murmullo lejano de mujer al otro lado del teléfono)

JUEZ MARA

A ver, que me di cuenta en cuanto le tomé declaración el martes. Lo que tú me dijiste: una cazafortunas de manual, pero de las malas. ¿Qué se creía la tía? ¿Que conseguir una indemnización por daños morales en este país es como si te tocara el bote de Pasapalabra? ¡Que doble el lomo o que se ponga a estudiar judicaturas, no te jode!

Mara gesticula con un bolígrafo Bic.

JUEZ MARA (CONT'D)

Que sí, que el investigado es un baboso y seguro que la intentó toquetear, no te digo que no... Pero vamos a ver, si vas de "influencer" buscando un reservado VIP con artistas, futbolistas y empresarios, ya sabes a lo que juegas. En ese ambiente, la que algo quiere, algo le cuesta... o se acuesta, las cosas como son.

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Murmullo aprobatorio)

JUEZ MARA

Tú dile a tu contacto que se relaje. Su colega puede dormir tranquilo. Todo el mundo en el Palacio de Justicia me ha hablado maravillas de él. No solo tú —que al fin y al cabo te debo el estar en esta plaza por el empujón en las listas de asociados—, es que ayer la de la sección penal de la Audiencia y la Fiscal sustituta me dijeron lo mismo. ¡Con lo puritana que parece la Fiscal! También le conoce... ¿De qué? Yo qué sé, tía, este pueblo es un pañuelo.

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Murmullo)

JUEZ MARA

No, su abogado no me ha llamado. Sé que tuvo un cargo gordo en los noventa, pero no hace falta que venga a presionar. Yo me fío de tu criterio. Mañana entro de guardia, un horror... Para no pegarme un tiro entre los robos con fuerza y los controles de alcoholemia, me escapo a media tarde y nos tomamos un café.

Mara mira el reloj.

JUEZ MARA (CONT'D)

Venga, a las cuatro en la cafetería de la esquina de enfrente de los juzgados. Muxu bat, bero-bero. Chao.

Mara cuelga el fijo. Suspira con hastío.

En ese momento, dan dos golpes rápidos en la puerta de madera. Sin esperar respuesta, la puerta se abre. Entra PACO (55), el tramitador procesal, arrastrando los pies y con cara de querer jubilarse mañana. Trae una pila de carpetas rojas.

PACO

Buenas tardes, Señoría. Traigo la firma de los autos de prisión de los del alijo de ayer.

JUEZ MARA

Déjalos por ahí, Paco, donde quepan.

Paco mira la mesa sepultada de papeles, resopla y deja las carpetas en el suelo, apoyadas contra la bandera de España.

PACO

Ah, y ha entrado por el cacharro de la euskojustizia el nuevo escrito de la víctima de la agresión sexual de la semana pasada. El Fiscal ya ha emitido el informe... ¡Sorpresa! Esta vez viene favorable a las medidas de alejamiento. ¿Le preparo el auto denegando la orden de protección?

JUEZ MARA

(Sin mirar, tecleando en el ordenador)

Pásaselo al Letrado de la Administración de Justicia para que verifique las notificaciones, y ya lo miraré cuando acabe la guardia. No me da la vida, Paco.

Paco asiente con apatía, coge el expediente de la chica, se pone de puntillas y lo encaja a presión en la balda más alta de la estantería, sepultándolo detrás de unas cajas de mudanza viejas.

PACO

Entendido. Hasta mañana, Señoría.

Paco sale y cierra la puerta. La Juez Mara se queda mirando fijamente la pantalla del ordenador, aburrida, y saca su móvil personal para mirar Instagram antes de concentrarse en TikTok.

CORTAR A NEGRO.



domingo, 17 de mayo de 2026

MÁS SOBRE EL SECRETO PROFESIONAL

En 2019 escribí un artículo, a raíz de la revelación sesgada y tendenciosa por parte de una persona, que tenía el título de derecho y estaba colegiado, de una conversación entre ambos LAS CONVERSACIONES ENTRE ABOGADOS artículo que hoy me comunica Google que está recibiendo muchas visitas, lo que me ha hecho releerlo años después.
(Mi mujer hace escultura en su jubilación y me ha hecho este abogado francés)

Que un aparente colega de profesión rompa el sigilo deontológico —y además de forma tendenciosa— no solo es una profunda deslealtad personal, sino un ataque directo a la línea de flotación de nuestra profesión: la confianza mutua. Sin esa red de seguridad, el ejercicio de la defensa se vuelve impracticable.

Para actualizar mi texto de 2019, he introducido  modificaciones normativas  y he enriquecido el enfoque con los argumentos que las nuevas herramientas como la IA nos aportan y con mis lecturas de artículos franceses varios y eso me reafirma en una convicción :  el secreto profesional no es un "privilegio" del abogado, sino una garantía institucional del derecho de defensa y un pilar del orden público.

Cuando los profesionales del Derecho se encuentran, es natural que compartan impresiones sobre su día a día. A menudo, estas conversaciones versan sobre asuntos en marcha y, en ocasiones, se bordea la ligereza con comentarios que rozan la infracción del deber de secreto. Si bien el ámbito estrictamente restringido en el que se producen suele amortiguar su trascendencia, la prudencia obliga a omitir cualquier dato que permita identificar la realidad del asunto. El riesgo de que la información sea recibida, directa o indirectamente, por terceros ajenos a la relación profesional exige un rigor extremo.

Sin embargo, el objeto de estas líneas no son las charlas banales "iocandi gratia" al calor de una barra, sino un asunto de una gravedad deontológica y jurídica mayúscula: las consultas estrictamente profesionales que se realizan los abogados entre sí, ya sea para solicitar el criterio de un colega o en el marco de negociaciones y estrategias de asuntos compartidos o contrapuestos.

La doctrina jurídica más autorizada ha insistido en que el secreto profesional no es un privilegio corporativo ni un derecho disponible de los letrados, sino una garantía institucional del derecho de defensa (artículo 24 de la Constitución Española) y un pilar de orden público.

Nuestra legislación procesal y orgánica es tajante. El artículo 542.3 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) establece:
"Los abogados deberán guardar secreto de todos los hechos o noticias de que conozcan por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional, no pudiendo ser obligados a declarar sobre los mismos". 

Una consulta entre letrados es, indudablemente, una modalidad de actuación profesional. Por tanto, ambos interlocutores quedan indisolublemente vinculados por el deber de reserva sobre lo allí tratado. Ello no impide que la información legítimamente obtenida por otras fuentes pueda ser empleada en beneficio del cliente, pero obliga a salvaguardar el origen de la confidencia e, incluso, la mera existencia de la consulta.

El marco deontológico se ha renovado sustancialmente desde la redacción original de aquellas reflexiones. Hoy debemos remitirnos al Estatuto General de la Abogacía Española (EGAE), aprobado por el Real Decreto 135/2021, de 2 de marzo, y al Código Deontológico de la Abogacía Española aprobado en 2019.
    • El artículo 21 del vigente Estatuto de 2021 eleva el secreto profesional a la categoría de deber y derecho primordial e inherente al ejercicio de la Abogacía, vertebrador del derecho a la tutela judicial efectiva.
    • Por su parte, el artículo 5 del Código Deontológico de 2019 ratifica de forma nítida que la confidencialidad ampara no solo las confidencias del cliente, sino de forma expresa "las del adversario, las de los compañeros y todos los hechos y documentos de que haya tenido noticia [...]".

Los juristas especializados en ordenación profesional coinciden en que la confidencialidad de las comunicaciones entre compañeros es la regla de oro que permite la negociación y la resolución extrajudicial de conflictos. Su quiebra unilateral por parte de un letrado —especialmente si se hace de forma pública y sesgada— constituye una infracción deontológica grave que altera las reglas del juego limpio y de la lealtad que debe presidir la toga.

¿Qué ocurre con el entorno más íntimo del abogado? Es frecuente que en el ámbito familiar o sentimental se compartan cuitas profesionales. El consenso jurídico actual determina que el secreto profesional se extiende objetivamente a los socios, colaboradores y empleados de la firma (artículo 22.2 del EGAE 2021).

Sin embargo, respecto a terceras personas sin vinculación laboral o corporativa  -como la pareja o familiares -, la jurisprudencia penal es sumamente restrictiva. El artículo 199 del Código Penal castiga la revelación de secretos por razón de "oficio o relaciones laborales", o al profesional que incumpla su obligación de sigilo. Quien recibe la confidencia en un ámbito estrictamente doméstico o sentimental no comete, por lo general, el delito específico del artículo 199, quedando su conducta circunscrita, en su caso, al ámbito de la responsabilidad civil por intromisión en la intimidad o al mero reproche moral. Ello traslada una responsabilidad patrimonial y penal redoblada al propio abogado, quien debe extremar la cautela incluso en la almohada.

La doctrina y la norma recuerdan que el secreto profesional no es absoluto, pero sus excepciones son taxativas y restrictivas. El consentimiento del cliente, por sí solo, no excusa al abogado de la preservación del secreto frente a las confidencias hechas por un compañero (artículo 5.4 del Código Deontológico).
Solo en supuestos excepcionales de suma gravedad, donde el mantenimiento del secreto pueda causar perjuicios irreparables o flagrantes injusticias, el abogado podrá solicitar la dispensa del Decano del Colegio de la Abogacía. Será la Junta de Gobierno o el Decano quien, ponderando los bienes jurídicos en conflicto, oriente o autorice la revelación. La revelación unilateral, extemporánea y con fines espurios queda extramuros de cualquier amparo legal.

La inexperiencia nunca puede ser el salvoconducto de la deslealtad. Los profesionales del Derecho debemos ser firmes en la distinción: una cosa son los "cuentos de cazadores" o chismes de barra que nutren la ligereza de ciertos círculos, y otra muy distinta las informaciones y consultas compartidas en el ejercicio de nuestra función social. Romper el secreto entre compañeros de forma tendenciosa no es solo una falta de madurez profesional; es quebrar el pacto de confianza sobre el que se edifica la Justicia.

miércoles, 6 de mayo de 2026

MÁS SOBRE LA ÉTICA DE LA TOGA

A veces uno tiene ganas de llamar a la otra parte en un conflicto, prescindiendo del enfrontamiento y de las posturas que nos separan, para transmitir lo que su postura en el proceso transmite a su vez a quien tiene enfrente al margen del  proceso. No sé si me explico bien. La utilización de argucias procesales para dilatar el procedimiento hasta que la otra parte litigante desista parcial o totalmente  de su reclamación es muy habitual por parte de deudores, con independencia de que su deuda haya nacido de un contrato, de un hecho no contractual o de una infracción del código penal… este abuso puede provocar, y lo he visto en mi vida profesional  como abogado, que la víctima o el acreedor se aparte de la legalidad y acuda a la venganza, al castigo privado, se olvide de la justicia y el derecho… 

He consultado la IA sobre este tema para pedirle un  storytelling. Y ésta, con algunas correciones personales inevitables, es esencialmente la respuesta.

Es una reflexión muy profunda y, lamentablemente, muy real en el ejercicio de la abogacía. Lo que planteas es el « invierno del Derecho »: ese punto donde la técnica procesal deja de ser una garantía para convertirse en un arma de desgaste, y cómo ese abuso puede terminar por deshumanizar tanto al acreedor que este acaba buscando fuera de la ley lo que la ley le prometió pero no le entrega.

Aquí tienes una propuesta de storytelling titulada "El eco del mazo vacío" :

El Escenario

Inazio no es un gran empresario; es un hombre que puso los ahorros de su vida en una reforma para su pequeño local. El contratista cobró, dejó la obra a la mitad y desapareció. Inazio demanda. Tiene razón, tiene pruebas y tiene un contrato firmado.

En el otro lado está el letrado de la parte deudora. Un estratega impecable. No niega la deuda (sería torpe), simplemente hace que el tiempo se detenga.

El Nudo: La "Estrategia del Desgaste"

Pasan dos, tres, cuatro o más... años. El abogado del deudor utiliza todo el catálogo que el Derecho Procesal le permite:

- Excepciones dilatorias sin fundamento real pero que requieren resolución.

-Incomparecencias injustificadas, forzando suspensiones.

-Recursos  contra resoluciones  de trámite, sabiendo que serán desestimados, pero ganando otros seis meses de oxígeno.

Para el abogado del deudor, esto es una "victoria técnica". Para Inazio, cada notificación es una bofetada. Su local sigue cerrado, las deudas crecen y su fe en el sistema se desmorona.

El Punto de Quiebra: El "Abismo"

Un día, tras la tercera suspensión de una ejecución de bienes, Inazio llama a su abogado. Pero ya no pregunta por la fecha del siguiente trámite. Su voz es distinta. Está fría. Dice algo que debería helarnos la sangre:

"Ya no quiero que me devuelva el dinero, letrado. Ya no me importa el local. Solo quiero que él sienta el mismo miedo que siento yo cuando abro el buzón."

Inazio ha dejado de ver al deudor como un "sujeto procesal" y ha empezado a verlo como una presa. Ha decidido que si la justicia es lenta hasta la inexistencia, la venganza es, al menos, puntual.

El Cierre: La Lección

Como abogados, tenemos una herramienta poderosa: la Ley. Pero la ley sin ética es solo un manual de instrucciones para el caos.

Cuando abusamos de las argucias para dilatar lo inevitable, no solo estamos "defendiendo a nuestro cliente". Estamos:

1.  Envenenando la paz social.

2.  Empujando a ciudadanos honestos hacia la autotutela (el castigo privado).

3.  Desvirtuando nuestra profesión, convirtiéndonos en cómplices de una injusticia.

El concepto del "Abuso del Derecho": el artículo 7.2 del Código Civil no es adorno; es una frontera ética y legal.

La Responsabilidad Social: "¿Vale la pena ganar un honorario extra por dilatar un proceso si el precio es que una persona pierda la fe en la civilización?"

El éxito de un abogado no debería medirse por cuántos años logra retrasar una ejecución, sino por cuántas soluciones reales es capaz de construir sin que nadie tenga que tomarse la justicia por su mano.


domingo, 18 de enero de 2026

OASIS VASCO



8 de julio, el rastro de la pólvora todavía flotaba en el aire, aunque la batalla se hubiera librado entre legajos, libros de actas y balances de sumas y saldos. Jon Galtzagorri, el togado, regresaba a San Sebastián con el sabor amargo de quien ha ganado una guerra para descubrir que el terreno conquistado estaba minado de antemano.
Todo había empezado un par de meses atrás. Un pleito mercantil de los que quitan el sueño, de esos donde la cuantía tiene demasiados ceros y el honor de las partes se mide en dividendos. Galtzagorri, perro viejo en estas lides, se había echado el asunto a la espalda junto a sus colaboradores. La apelación fue una carga de caballería en toda regla: un tema árido, seco como el esparto, donde explicar la realidad de una empresa a tres magistrados es como intentar describirle el color de la mar a un ciego de nacimiento. Galtzagorri, que tiene lecturas y memoria, siempre recordaba las sombras de la cueva de Platón al entrar en sala; allí dentro, la vida real es solo un reflejo confuso que los jueces vislumbran entre bostezos y formalismos.
Salió de la vista exhausto, con la boca pastosa y la sensación de haber vaciado el cargador. Pero lo hizo con la íntima satisfacción del que ha dado en el blanco: el letrado contrario se había quedado balbuceando, desarbolado por la lógica de Galtzagorri.
La noticia llegó un mes después, pero no por los cauces que manda la decencia. Le llamó el cliente desde Madrid – sus negocios le habían llevado a vivir en la villa y corte -.
—Ha salido la sentencia, Jon. Ganamos. Todo a favor.
Ni un «gracias», ni un «buen trabajo». Galtzagorri, que es vasco y hombre de modales antiguos, tragó saliva ante la descortesía, pero el verdadero zarpazo llegó cuando sacó la cuenta de los honorarios en la conversación. Al otro lado de la línea, la voz del cliente sonó con una naturalidad que helaba la sangre:
—Oye, ¿y de esa minuta tengo que descontar lo que ya le solté al Magistrado Presidente?
Ahí se acabó la elegancia. El Presidente de la Sección era un tipo peculiar, de esos que en la sociedades gastronómicas o, lo que es lo mismo, en los mentideros de San Sebastián despiertan sospechas o risas, según el día. Unos decían que era un tonto de remate; otros, con más colmillo, que era un corrupto de los de sobre y mano extendida. Galtzagorri, que prefiere la estupidez a la maldad por pura higiene mental, se inclinaba por lo primero, a pesar de que el tren de vida del juez —viviendas, viajes y lujos que no se pagan con un sueldo del Estado— gritaba lo contrario a los cuatro vientos.
Se citaron, al día siguiente,  en Casa Ojeda, en Burgos, porque esas cosas no se hablan por teléfono ni en despachos con paredes de cristal. Entre el aroma del cordero asado y el vino de la tierra, el cliente soltó la lengua. La historia era vieja como el mundo. Un economista, de esos que siempre orbitan como buitres en las suspensiones de pagos y que Galtzagorri conocía de algún expediente turbio, se había pasado por casa del cliente en una urbanización cerrada. Diez millones de pesetas sobre la mesa para asegurar el tiro. El intermediario sabía hasta el último punto y coma del caso, información de primera mano servida por el propio juez.
—Me dijo el fallo exacto y la fecha en que se publicaría —confesó el cliente, limpiándose los labios con la servilleta—. Me pidió que no te dijera nada hasta entonces.
Ese era el último clavo. Galtzagorri recordó que, cuando el cliente le dio la noticia, llamó al procurador y la sentencia no aparecía. Incluso allí mismo, en Burgos, mientras comían, volvió a preguntar. Nada. Un fallo informático en la Audiencia había retrasado la notificación oficial unos días.
Jon Galtzagorri miró el fondo de su copa de vino. Había ganado el caso, sí. Su estrategia había sido brillante y su exposición impecable. Pero en aquel tablero de sombras, su talento solo había sido el decorado para que otros hicieran caja. San Sebastián se perfilaba en el horizonte, fría y lluviosa para variar, mientras Galtzagorri comprendía que, a veces, la justicia no es ciega, sino que simplemente está esperando a que alguien le pague el precio adecuado.
La noche era una boca de lobo - ¿dónde estaban las estrellas? -, a lomos de la nacional, de esas que en España huelen a gasoil, a soledad y a cuenta pendiente. Galtzagorri detuvo el coche, entre un par de camiones de un transportista conocido de Zaisa,  frente a un neón que parpadeaba con una desgana casi humana: “El Oasis”. Un nombre optimista para un garito de carretera donde la esperanza se pudre antes de que cierren la barra.
Entró con los hombros cargados, todavía sintiendo en el paladar el regusto graso del cordero de Burgos y la bilis de la traición. Se sentó en un taburete de escay rajado, pidiendo un whisky de marca conocida para no tentar a la suerte más de lo estrictamente necesario. Detrás de la barra, un sosías de Arturo Pérez Reverte actuaba de barman, como un secundario de comedia española.
A su lado, apoyada en la barra con la indolencia de quien ha visto naufragar a muchos hombres, había una chica. Joven, de rasgos suaves y ese acento dulce, musical, que llega del otro lado del Atlántico para decir verdades amargas. Colombiana, apostó Jon.
—Tiene cara de haber perdido un hijo, caballero —dijo ella, sin mirarlo, observando su propio reflejo en el espejo turbio de las botellas.
Gaktzagorri soltó una risa seca, que sonó a cristales rotos.
—Peor, hija. He descubierto que he ganado una batalla que ya estaba comprada.
Ella se giró despacio. Tenía unos ojos oscuros, inteligentes, que habían aprendido a leer a los tipos como él en las distancias cortas.
—Eso duele en el orgullo, ¿verdad? —sonrió ella con una tristeza antigua—. En mi tierra decimos que el que paga para ganar, nunca sabe si es bueno en lo suyo. Pero el dinero es un lenguaje que todos entienden, desde Medellín hasta aquí ¿Me invitas a lo mismo?
Galtzagorri asintió con la nariz y dio un trago largo. El alcohol le quemó la garganta, pero no pudo apagar el incendio del pensamiento. Diez millones, se dijo. Diez kilos entregados a un intermediario con olor a despacho barato y a café recalentado. Recordó al magistrado, ese tipo pintoresco que jugaba a ser juez mientras se llenaba los bolsillos. En este país de pícaros y de hidalgos de vía estrecha, la justicia no era una balanza, sino una subasta de pescado al mejor postor.
Había pasado semanas puliendo la apelación, buscando la palabra exacta, el argumento jurídico que hiciera luz en la caverna de esos jueces de provincias. Y todo para nada. Su retórica, su conocimiento del derecho mercantil, su pasión en sala… todo papel mojado. Mientras él citaba a Mucius Scévola, un economista de medio pelo contaba billetes en un salón de estar.
—Lo peor —murmuró Galtzagorri, más para sí mismo que para la chica— es que la sentencia es perfecta. Si el juez fuera honesto, habría firmado lo mismo. Pero ahora ese papel no vale ni el sello que llevará. Está manchado.
La chica apoyó una mano pequeña, de uñas pintadas de un rojo violento, sobre la manga de su chaqueta.
—No sea usted tan romántico, patrón. En este mundo, el que tiene el oro hace la ley. Usted hizo su trabajo. El resto… el resto es el negocio de la vida. ¿O es que a sus años todavía cree en los finales limpios?
Galtzagorri la miró. Bajo la luz amarillenta del local, comprendió que aquella mujer y él, a pesar de los abismos que los separaban, estaban en el mismo bando: el de los que saben que el mundo es un lugar sucio, donde la dignidad es un lujo que se paga demasiado caro.
—No —respondió Galtzagorri, dejando unos billetes sobre la barra que cubrían de sobra la consumición—. A mls años ya solo creo en el silencio y en que mañana lloverá en San Sebastián.
Salió al calorcillo de la noche, dejando atrás el neón y la música barata. Al arrancar el motor, pensó que el verdadero problema no era que el juez fuera un corrupto o un tonto. El problema era que, a partir de ahora, cada vez que ganara un caso, se preguntaría cuánto le habría costado al cliente el favor de su señoría. Y esa duda, como el óxido, acaba por devorarlo todo.
Cuando el papel llegó por fin al despacho, la sentencia era un calco, palabra por palabra, de lo que el intermediario había vendido por diez millones de pesetas.

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Cuando el 30 de junio de 2005 cerré una etapa de mi vida profesional me encontré en mi casa una montaña de carpetas, folios, discos compactos, primitivos discos duros… montaña inclasificable y que me siguió unos años en los que tuve hasta tres locales como depósito de recuerdos varios. Todo prescribe, llegó un día en que los datos allí contenidos eran una molestia y hacer una selección una tarea ingrata. El fuego me echó una mano. He creido hasta hace poco que nada de antes del 30 de junio de 2005 quedaba en mi poder. 
Por razones de falta de espacio en mi actual vivienda, estoy destruyendo otros veinte años de “papeles” y ¡cosas de la vida! me encuentro cosas que no tenían que estar en este mundo, sobre todo, cosas literarias. Me apetece publicarlas. Procuro respetar el original pero hay actualizaciones inevitables a realizar. Confío las actualizaciones a la Inteligencia Artificial, herramienta que no existía cuando nacieron de mi imaginación, porque todo, absolutamente todo lo que consta en ese cuaderno es fruto de mi imaginación, solo puede ser fruto de mi imaginación, estas cosas no pasan en Euskadi.   






 

sábado, 10 de enero de 2026

IRÚN, CIUDAD Y FRONTERA

 El 30 de diciembre de 1997 empecé a escribir una novelita judicial que nunca acabé. Este párrafo era el inicio. Me he encontrado unos archivos informáticos viejos esta mañana... textos que sobrevivieron al gran incendio en la chimeneta de Villanúa de 2010 o de 2011, cuando quemé mis recuerdos de un despacho de abogados de mi pasado. No hay nada como tirar cosas para ordenar, es lo primero que hay que hacer, y el fuego es un gran destructor de recuerdos, aunque estén en registros digitales.

 He tenido que cambiar un par de palabras antes de colgarlo y añadir una ilustración de Nano Banana.


   Aquel 30 de diciembre había amanecido soleado. Patricia vio la hora en el despertador. Las 9,15 parpadeaban intermitentes sobre la mesilla. Saltó a la ducha arrancando sábanas y mantas y le espetó a su compañero: 

   - ¡¡Levántate y anda, Lázaro!! 

    Pero Cristóbal no se levantó y anduvo, siguió en la misma posición. Cuando Patricia salió de la ducha, secándose con una toalla de hotel, recuerdo del último congreso judicial al que había asistido, Cristóbal estaba rígido y desnudo, un condón culebreaba pegado desde un descolorido glande sobre la entrepierna. 

   - ¡Merde! ¡Hostia! 

   Desnuda tambien, contemplaba el cadáver del periodista, una mano agarfiada sostenía el cenicero que derramaba su contenido. 

   - ¡Hostias Cristóbal, qué día más malo has escogido para dejar de fumar! -Le riñó al muerto. 

   Llamó al Juzgado de Guardia y pidió que viniera el Forense. Se vistió rápidamente, incluso se arregló. Echó las sábanas por encima del cuerpo, previamente le quitó el preservativo y lo puso con el otro que estaba en el suelo, trajo papel del retrete y recogió, metió los sobres rotos tambien y arrojó todo por la taza del inodoro. Se lavó las manos, mientras que los condones reflotaban dando vueltas en el agua. De allí los recogió el oficial del Juzgado una hora más tarde. 

lunes, 5 de enero de 2026

EN LA SALA DE ESPERA

A veces el algoritmo incomprensible me trae textos desde el túnel del tiempo, éste es del 15 de noviembre de 2001. Le he pedido a la IA que lo ilustre y que me lo traduzca al francés:


Français:

Elle se sentait terriblement déprimée en entrant dans le cabinet de l'avocat. La réceptionniste était habillée comme une de ces femmes qui traînaient devant le club de strip-tease du coin de sa rue. Elle se sentait encore plus déprimée, mais il lui fallait trouver une solution, et une amie lui avait recommandé cet avocat hors de prix. Cette pute – elle n'en doutait plus – lui a fait atteindre cinq bonnes minutes avant de lui prêter attention. Debout là, elle a dû supporter ses rires étouffés et ses commentaires au téléphone sur son week-end, jusqu'à ce qu'elle lui dise enfin de s'asseoir dans une salle d'attente climatisée. Elle a senti le bout de son nez geler et a réprimé un éternuement tandis que la traînée répétait sans cesse ses rires, ses commentaires, ses week-ends, ses détails insignifiants… à d'innombrables auditeurs à l'autre bout du fil. Elle s'imaginait que sa vie passerait entre ces mains aux faux ongles, que ses papiers seraient examinés par ces yeux maquillés au rouleau, et que peut-être ses données les plus intimes seraient pressées contre ces seins débordant d'une structure de soutien évidente… L'angoisse lui montait à la tête et commençait à lui couler par le nez, sous forme de morve qui ne gelait pas grâce au sel de ses larmes. Plus de dix minutes s'étaient écoulées depuis l'heure convenue, et le souteneur – elle était sûre que l'avocat était le souteneur de la prostituée – ne daigna pas la recevoir. Heureusement qu'elle avait emporté ce couteau de cuisine bien aiguisé dans son sac, au cas où.

Español:

Se sentía muy deprimida cuando entró en el despacho del abogado. La recepcionista estaba vestida como una de las que se asomaban a la puerta del puticlub de la esquina de su casa. Se sintió más deprimida pero tenía que encontrar una solución a su problema y una buena amiga le había recomendado aquel abogado carísimo. La puta –ya no dudaba que fuera una puta-, tardó cinco minutos de reloj en hacerle caso. De pie tuvo que escuchar sus risitas y comentarios al teléfono sobre el fin de semana pasado, hasta que le mandó sentarse en una sala de espera con aire acondicionado. Notaba congelarse la punta de la nariz y reprimía sus ganas de estornudar mientras que la golfa repetía una y otra vez risitas, comentarios, fines de semana, detalles estúpidos… a innumerables oyentes del otro lado de la línea. Pensó que su vida iba a pasar por aquellas manos de uñas artificiales, sus documentos iban a ser examinados por aquellos ojos pintados a rodillo y posiblemente sus intimidades se apoyarían contra aquellas tetas que desbordaban por encima de un andamiaje evidente… La angustia estaba ocupando su  cabeza y se empezaba a escapar por su nariz en forma de mocos que no se helaban porque la sal de sus lágrimas lo impedían. Habían pasado más de diez minutos de la hora concertada y el chulo –estaba segura que el abogado era el chulo de la zorrona-, no se dignaba recibirle. Menos mal que, por si acaso, había traído en el bolso aquel cuchillo de cocina tan afilado.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

NOCHEBUENA EN EL DIARIO DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


ESCENA 3: DESPACHO DEL DECANO - COLEGIO DE LA ABOGACÍA (DÍA)

CONTEXTO: Un despacho imponente, con paredes forradas de libros jurídicos antiguos, los “aranzadis” y olor a madera cara. El DECANO (65, sobrio, cansado) termina de leer la carta enviada por Nekane. El VICEDECANO (50, más pragmático, con una tablet en la mano) espera de pie frente a él.

DECANO (Deja la carta sobre el escritorio del despacho con un suspiro) Es de la secretaria de Anttón. Bueno... de su "mano derecha". Es una denuncia formal contra Pelayo Covadonga. 

VICEDECANO (Se acerca) ¿Por lo de la reunión? ¿El secreto profesional y el documental de las plataformas? 

DECANO Exacto. Anttón asegura que Covadonga falseó sus notas y que usó su imagen judicial sin permiso para atacar a personas. Jurídicamente... es un misil. El secreto profesional ha sido pisoteado. 

VICEDECANO (Mira su tablet) Decano, antes de que decidas nada, echa un vistazo a esto. Pelayo Covadonga acaba de subir un vídeo. Tiene muchos seguidores. En los comentarios lo llaman "el azote de los corruptos".

DECANO (Se quita las gafas, frotándose el puente de la nariz) Es un *influencer*, un *youtuber*... más que un abogado. Pero tiene el altavoz más grande que el nuestro, ya lo sé, sus seguidores son conspiracionistas de la extrema derecha hispana… están en la cresta de la ola ahora, amparados por la fachosfera y muchos idiotas juveniles que no han leído un libro en su vida.

VICEDECANO Si abrimos un expediente disciplinario ahora, mañana tendremos a mil personas en la puerta gritando que el Colegio protege a violadores y a sus socios. Covadonga nos presentará como "la vieja guardia" que quiere callarlo. 

DECANO Anttón tiene setenta y cinco años. Está en el hospital, Nekane dice que sus días están contados. Alguno de los ofendidos ya no está en esta vida para defenderse. Si procedemos contra Covadonga... ¿qué ganamos? 

VICEDECANO Ganamos integridad, quizá. Pero perdemos la paz social del Colegio. Y Covadonga se alimentará de nuestro ataque para producir tres capítulos más de su serie con el Baltasar Frechilla de las narices.

DECANO (Mira la carta de Nekane y luego una pila de otras quejas similares sobre la mesa) La abogacía era un oficio de silencios, de caballeros. Ahora es un espectáculo de “likes”. 

DECANO (Toma la carta de Nekane y las otras quejas. Se levanta y camina hacia la destructora de papel en la esquina del despacho) 

VICEDECANO ¿Estás seguro? 

DECANO Anttón es un buen hombre. Un gran togado. Pero su tiempo ha pasado. Y el nuestro se está acabando. No voy a convertir este Colegio en el decorado de un vídeo de YouTube. 

SONIDO (El zumbido monótono de la destructora de papel llena la habitación mientras la carta de Nekane desaparece en tiras finas) |

DECANO (Volviéndose, con voz gélida) Díle a la Sra. Nekane, si vuelve a preguntar, que la carta "nunca llegó por los cauces oficiales". Que se pierda en el archivo... o en el olvido. |

CÁMARA 1: Plano corto del rostro impasible del Decano.

CÁMARA 2:Plano general del despacho, los dos hombres en silencio mientras la máquina termina su trabajo.

FUNDIDO A NEGRO.


Jai zoriontsuak guztioi!!!

sábado, 6 de diciembre de 2025

El derecho de las víctimas a la justicia y su participación en la vigilancia penitenciaria

Escribo con empatía por las víctimas de los graves delitos cometidos por un fotógrafo donostiarra, siguiendo las lecciones inolvidables de D. Antonio Beristain, mi maestro,  con el fin de arrojar luz sobre un tema que está generando gran frustración en las mujeres víctimas e incomprensión social: la concesión de beneficios penitenciarios (como los permisos de salida o la progresión a tercer grado) a un delincuente que no ha mostrado un arrepentimiento genuino ni ha reparado el daño causado voluntariamente, sino por la subasta judicial de sus bienes.

La situación se vuelve especialmente dolorosa cuando el condenado, cumpliendo pena en la prisión de Martutene, disfruta de estos beneficios con paseos por nuestras calles, mientras sus víctimas, sus familias, sus amigos... reviven el trauma.

En este caso donostiarra, las víctimas concretas deben de tener su abogado e incluso su gabinete de comunicación, pero aprovecho las noticias conocidas sobre los paseos de este conocido reo para que otras víctimas puedan conocer sus herramientas de defensa.

 

(Imagen generada por IA para ilustrar este artículo)

Explicando, de forma sencilla, los pasos clave que las víctimas de un delito, de todos los delitos, pueden y deben dar:

1. Personación en la Ejecución de la Pena

El primer paso es asegurar que la víctima no quede fuera del proceso una vez dictada la sentencia.

 ¿Qué hacer? La víctima o sus familiares (si ha habido un fallecimiento) deben personarse formalmente ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria (JVP), que es el órgano judicial encargado de supervisar cómo se cumple la condena.

 Importancia: Esta personación les da el derecho a ser notificados de decisiones cruciales relativas a la clasificación del penado (progresión de grado) y a la concesión de permisos de salida.

   

2. Derecho a ser Oídas y a Presentar Alegaciones

Una vez personadas, las víctimas tienen el derecho a que se escuche su voz, especialmente cuando el penado solicita beneficios.

 Información Crucial: El JVP tiene la obligación de notificarles la propuesta de la Junta de Tratamiento de la prisión (el equipo técnico-psicológico que evalúa al recluso) antes de tomar una decisión sobre permisos o progresión de grado.

  ¿Cómo Oponerse? En ese momento, las víctimas pueden presentar un escrito de alegaciones ante el JVP. En este escrito se debe argumentar, de forma razonada, por qué la concesión del beneficio es prematura, mencionando la falta de arrepentimiento, el riesgo de revictimización, la ausencia de reparación del daño, o el impacto emocional que el permiso pueda generar en ellas.

   

3. Recurso Judicial contra Decisiones Favorables

Si el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, a pesar de las alegaciones, decide conceder el beneficio penitenciario (por ejemplo, autoriza un permiso de salida o aprueba el tercer grado), la víctima no ha agotado sus opciones.

    ¿Qué hacer? La víctima personada, asistida por un abogado/a o procurador/a, puede interponer un Recurso de Reforma y/o un Recurso de Apelación contra la decisión del JVP.

    Ante quién: El recurso de apelación se presenta ante la Audiencia Provincial que revisará la decisión del Juez de Vigilancia Penitenciaria. La Audiencia Provincial tiene la última palabra sobre la legalidad y la justificación de la medida.

   

La finalidad de la pena es ante todo castigar pero constitucionalmente también tiene el objetivo de la re-educación y la reinserción social. Sin embargo, en el camino hacia esa reinserción, el arrepentimiento y la reparación del daño son elementos esenciales que deben ser evaluados. El no arrepentido que disfruta de beneficios sin haber asumido plenamente su responsabilidad moral y material, no solo ofende a la víctima, sino que debilita el sistema de justicia.


viernes, 3 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 22

Imagen generada por IA

Esta secuencia forma parte de la novelización de un guion jamás rodado.

La "peli" comienza AQUÍ

El edificio donde se encuentran las finanzas públicas francesas está en el centro de Bayona, cerca del edificio de Correos, en ese edificio Aitor y Alain Aguerre estaban sentados en un despacho, foto del presidente de la República Francesa en la pared, estanterías con libros y expedientes, mesa con expedientes, detrás de la mesa una silla de director con una mujer sentada, sobriamente vestida, traje y col roulé oscuro, unos 30 años, es Emma, inspectora fiscal, eran las 10 de la mañana aproximadamente de un día moderadamente lluvioso, se veÍa la lluvia por la ventana mal lavada y la representante del Tesoro no estaba nada contenta.

- Voyons, voyons! Un établissement stable en TVA doit présenter degré suffisant de permanence, comme celui de vôtre client, et avoir une structure apte, du point de vue de l'équipement humain et technique pour donner des services, comme c’est le cas de vôtre représenté. Je ne vois pas quels justificatifs vous pouvez produire… 

- Mais Madame, mon collègue de Saint Sébastien et moi, nous sommes en une très bonne disposition pour vous faire venir a une position plus compréhensive de ce qui est arrivé et qui n’est pas en absolu un fraude.

 A la vez que Alain habla, Aitor saca un dossier grueso, lleno de documentos,  que pasa a Alain y éste pone encima de la mesa delante de la funcionaria.

- Il y a des documents  sur tous les revenus déclarés dans l’autre côté et toutes les dépenses faites et aussi déclarées… - el acento español de Aitor, "debe tener el mismo profesor de francés que Victoria Abril" piensa Emma, no impide que sus palabras sean comprensibles pero ésta le corta -. 

- Mais, quand même, votre client comme contribuable de bonne foi, qui vous essayez de prouver, aurait pu interroger l'administration fiscale françaies à partir d'une présentation écrite, précise, complète et sincère de la situation de fait, afin que celle-ci apporte l'assurance qu'il ne dispose pas en France d'un établissement stable ou d'une base fixe au sens de la convention fiscale liant la France à l'Espagne, cette possibilité est réservée toujours au contribuable résident au Pays Basque espagnol qui est aussi lié par les conventions fiscales internationales. En tout cas, laissez moi tout ça et je vous répondrai si tôt que possible.

La funcionaria que, a primera vista, puede parecer una simpática amante de la buena comida y de la buena bebida como su cuerpo proclama, tiene un tono de autoridad inflexible en su hablar.

- Mais… 

- Et c’est fini pour aujourd’hui, au revoir messieurs et vous aurez mes nouvelles sans faute. Bonne journée! 

Alain coge del brazo a Aitor y le hace salir del despacho, después de desearle  también un buen día a la inspectora. Aitor no dice nada en ese momento.

Ya en la calle, dirigiéndose a un bar cercano, Aitor se expresa.

- ¡Será borde la tía! Quel sergent! De quelle caserne est elle sortie? Ou est la politesse française? Mierda.

- Je t’avais dit, pas d’arguments, on vient pleurer et on pleure. La prochaine fois je viendrais tout seul parce qu’avec toi au lieu d’un million d'euros ton copain va payer le double.

Pues contnúa en la siguiente SECUENCIA POSTERIOR

domingo, 21 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 17

 

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Este folletín tiene un comienzo en este enlace PRIMER CAPÍTULO
Este relato es la novelización de un guion jamás rodado.


A eso de las 6 de la tarde, cuando ya llovía, José María Aberasturi, industrial guipuzcoano de origen alavés, acompañado de su economista de confianza Gorka Lazpita, llegó al despacho profesional de Aitor con los documentos que le habían amargado el día. El abogado les hizo sentarse, mientras él leía detenidamente las notificaciones en francés.

- O sea que te imputan tener un establecimiento permanente en Francia desde hace 3 años y no haber pagado el IVA, la TVA, a la Hacienda Francesa por las ventas en Francia ¡Vaya marrón, tío! ¡Vaya marrón! ¡Más de 1.000.000 de euros!

- Es mi ruina, tendré que liquidar y cerrar la sociedad… no entiendo nada, yo he seguido los consejos de mis contables y…

Gorka Lazpita, que está incómodo dentro de su traje de ejecutivo y que se ha aflojado la corbata hace un rato, le corta.

- ¡Has hecho lo que te ha salido de los cojones, tío! Yo te dije que había que consultar directamente en la oficina de impuestos de Bayona y que la gestora esa del otro lado tenía más tetas que cabeza. Y sin encomendarte ni a dios ni al diablo te pusiste a facturar a todos los clientes franceses sin IVA ni aquí ni allí y cuando te he dicho algo, me has mandado a la mierda con que todos los vecinos del polígono hacían lo mismo desde hace tiempo y no pasaba nada ¡Cojones! Si ninguno factura ni la décima parte que tú.

Aitor arquea las cejas a la espera de la réplica del contribuyente.

- Quería decir los consejos de la contable francesa, que ahora dice que se ha puesto enferma y que yo no había entendido nada de lo que me explicaba ¡Nunca he pagado un polvo más caro en mi vida! Tú también podías haber insistido un poco más si veías que la estaba cagando, insiste, insiste, vete a Bayona y haz tú mismo la consulta ¡Qué mierda de pasmados todos!

Aitor se desentiende del intercambio de responsabilidades y marca un número en el teléfono fijo que está encima de la mesa.

- Alain? Ça va? Très bien et vous? Bien, bien… impeccable. Écoutez moi, on a un client et ami avec un problème avec le fisc… Oui, oui, des enfoirés… On peut se voir? Demain, à 8 heures du matin pile! Ok! À demain à votre bureau. Au revoir! Merci!

Después de colgar, metiendo los papeles en una carpeta rosa, les dice a los visitantes:

- Tengo un colega francés fiscalista, me quedo copia de todo esto, mañana me reúno con él y os digo lo que vamos a hacer, montamos la estrategia, id reuniendo papeles, todos los papeles, necesito que me deis justificantes de todos los gastos e inversiones que tú has hecho en Francia durante este tiempo y de todos los ingresos que realmente has tenido en Francia, todo, copia en papel, cuanto más papel mejor ¡El que más papeles lleva gana! Y además los mismos papeles en archivos informáticos en una llave usb, por si acaso...

La siguiente secuencia AQUÍ


lunes, 18 de agosto de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 8

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Esta historia es una especie de novelización de un guión cinematográfico jamás rodado
 Este relato comienza en

Aitor se había alegrado mucho de haber encontrado a Miren. Venía de defender, unas semanas antes, a un abogado víctima de una agresión, la junta de gobierno del colegio de la abogacía le había confiado esa defensa, y tenía la moral por los suelos por lo que había visto en ese caso – hay abogados que tardan en hacerse una coraza ante el sufrimiento de sus clientes -, su defendido, con el que había comido, le había confirmado que se había separado de su socio, socio con el que el agredido había compartido prácticamente toda su carrera profesional. El abogado, un hombrecillo gris del interior de la provincia,  había sufrido una agresión en la entrada de su despacho por parte de un amigo de su socio precisamente y el agresor había declarado en el juicio que el socio en una cena de sociedad gastronómica, hablando del testamento del difunto padre de su futuro agresor, había dicho que él  se merecía un par de hostias por haber redactado aquel testamento.

Precisamente aquel día en la Audiencia le entregaron la sentencia que venía a cerrar judicialmente el asunto y la estaba leyendo, ese lenguaje estúpido e insoportable de la justicia al que es difícil de acostumbrarse, a primera hora de la tarde con una copa de armagnac Laubade para facilitarle su digestión, cuando sonó el teléfono fijo, el único que figuraba en las tarjetas, y como no tenía secretaria, lo descolgó. Mientras atendía, sus ojos siguieron repasando el texto:

« Resulta probado y así se declara, que los acusados, hermanos D. Álvaro y D.ª Juncal, mayores de edad y sin antecedentes penales, el día 19 de marzo de 2.013, fueron al despacho de "Pikatxila abogados" de San Sebastián al objeto de exigir explicaciones al letrado de dicho despacho D. Inazio, acerca de la testamentaria del padre de aquéllos, la cual había sido dirigida por dicho letrado.

Asimismo ha resultado probado que nada más ser recibidos por D. Inazio, tras negarle el saludo a éste, y mientras se disponía a leer los documentos que Dª Juncal le traía, D. Álvaro le dio un golpe contundente con un objeto que no ha sido hallado en la sien izquierda, rompiéndole las gafas y haciéndole caer al suelo en donde ambos forcejearon hasta que por el personal del despacho fueron separados. Durante todo el incidente D.ª Juncal no intervino para nada, ni en apoyo ni en evitación de la situación.

Como consecuencia de estos hechos, D. Inazio sufrió una herida inciso contusa en párpado superior de ojo izquierdo y ceja, un esguince cervical, policontusiones, traumatismo craneal y trastorno de estrés postraumático agudo, lesiones que necesitaron para su curación sutura aplicada por cirujano plástico, analgesia, observación en urgencias por un día, prescripción de frío local, analgésicos, tratamiento antiinflamatorio, miorrelajante y rehabilitador hasta el día 30 de abril de 2.023 por esguince cervical y tratamiento psicoterápico con ansiolíticos, con un día de hospitalización y 36 días de impedimento para sus ocupaciones habituales y 43 días para la estabilización de sus lesiones, quedándole como secuelas cicatriz en ceja y párpado superior izquierdo, poco visible, de 2 cm. y cervicalgia leve y cuadro psicológico postraumático, ambos no permanentes.

Asimismo, resultaron rotas las gafas de la víctima, así como hubo de reponer su corbata de seda por haber quedado inservible por ensangrentada."

La llamada de Miren aquella tarde fue balsámica. El enfado que la lectura le estaba provocando, fue reemplazado por el deseo de encontrar de nuevo el fantasma del pasado juvenil. Metió su copia de la sentencia en la carpeta, para no sacarla más.

Continúa en


viernes, 8 de agosto de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 6


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Esta historia es una especie de novelización de un guión cinematográfico jamás rodado

Este relato comienza en

 El calendario siguió su curso - tiene esa costumbre, el calendario -. Aitor se inscribió en el Colegio de Abogados y se incorporó a un despacho, un gran despacho con buenas instalaciones en pleno cogollo del centro de Donostia, donde pasó rápidamente de ocupar el pequeño despacho junto a la puerta a ver su nombre puesto en la placa con letras del mismo tamaño que las del nombre del fundador que quedaba vivo y a ocupar el despacho dejado libre por el fundador fallecido. Hernani RT había prescindido de los servicios del entrenador irlandés y Miren no estaba en las descencijadas gradas cuando Aitor visitó por última vez como jugador en activo el viejo campo de rugby de Landare Toki, justo la semana anterior de su boda con una donostiarra, hija de un industrial armero reconvertido en banquero y bodeguero, a nivel de consejos de administración, - en Euskadi se llama industrial armero a los traficantes de armas, las armas se fabrican por estos industriales para venderlas -. La siguiente ocasión en la que se encontró a Miren habían pasado quizá tres años y algún bautizo de la descendencia que tuvo en esa boda. Su suegro ya era presidente de un montón de entidades y aspiraba a ser presidente de la Real Sociedad de Fútbol de San Sebastián  aunque no se apellidase Aperribay. 

En lo que fue Hospital Militar prácticamente adosado al campo de fútbol de Atocha y cuando éste se demolió, se instaló el conjunto de los tribunales de la ciudad, salvo la Audiencia Provincial que continúa en el viejo Palacio de Justicia en la calle San Martín. El Juzgado de Guardia del actual Palacio de Justicia de San Sebastián,  se encuentra debajo de la Sala de Bodas, para evitar situaciones jocosas, los detenidos entran y salen por un aparcamiento subterráneo y los asistentes a las ceremonias por una escalera que forma el pórtico de la puerta del juzgado de guardia. Después de asistir a unas declaraciones de unos detenidos, pasadas las 12 del mediodía, Aitor y un colega abogado salían por la puerta del Juzgado de Guardia con sus respectivos portafolios cuando un grupo folclórico iniciaba un aurresku en honor de una pareja que salía entre lanzamientos de arroces y gritos de invitados, el baile les impedía el paso en su camino y Aitor descubrió que la contrayente que salía alborozada era Miren y el flamante marido era un colorado y rollizo Albert.

- Tenme esto que tengo que besar a la novia.

Dice Aitor en cuanto la vé, pasando el portafolios al otro abogado y se abre paso entre los invitados, algunos le reconocen, jugadores de rugby entre ellos, hasta que Miren y Albert le descubren simultáneamente con reacciones bien distintas, una se ríe y el otro no.

- ¿Pero tu qué haces aquí?

- De librar de la cadena perpetua a un cliente, como la que te ha caído a ti.

Esto lo dice Aitor en un susurro al oído de Miren, mientras algunos invitados le molestan en su acercamiento pero Miren consigue susurrarle antes de que queden separados.

- La cadena perpetua no existe, poeta.

Los amigos posiblemente del novio le apartan a Aitor que no ha podido besar a la novia y la boda se aleja hacia los coches. Sin pensarlo mucho, Aitor le dice a su acompañante:

- La cadena perpetua no existe y el partido no acaba hasta que el arbitro no pita.

jueves, 19 de junio de 2025

QUE TIRE LA PRIMERA PIEDRA


Junio no tiene r pero hay ostras en la terraza que da a la bahía, la marea está baja, muy baja, de los hilos de agua que buscan la orilla sube cierto olor de corrupción, quizá las conchas de ostra que algunos lanzan desde el bistró al agua se pudren antes de volver a convertirse en arena por el trabajo del agua sobre ellas, las gaviotas las desprecian y buscan alimento entre las mesas. Galtzagorri y Majors no han encontrado sitio en la sombra para dejar las motos, no tienen prisa, se han quitado los monos de protección y degustan los frutos de mar en camiseta y bermudas… Majors comenta que solo comía ostras por navidades porque un cliente, traficante de angulas, se las regala.

- « Si un cliente te hace un regalo por Navidad es que te equivocaste al pasarle la minuta por tu trabajo » es una frase que me dijo un magistral abogado fallecido en un desplazamiento que hicimos juntos en mi coche a un tribunal en otra ciudad hace cuatro o cinco décadas.

- Yo también quería mucho a Artemio Zarco.

- Teníamos un asunto entre manos, diferente del que nos obligaba a viajar, en el que se mezclaban caros regalos de Navidad a una funcionaria, comisiones a director de compras de una prestigiosa empresa, sobornos a director de una agencia bancaria y pago de factura de hotel de lujo con señorita incluida a un perito judicial… nuestros clientes, a mi parecer, tenían negro el porvenir con aquellas prácticas « comerciales » que no habían evitado la bancarrota de su sociedad y que ellos decían que eran habituales en el sector. Pero el ilustre togado estaba convencido de que no iba a producirse ninguna consecuencia de todo ello para su responsabilidad civil y menos penal. Los dos teníamos razón, hubo cierta responsabilidad a pagar en una cuantía mínima y que los clientes, declarados insolventes, pagaron sin problemas así como nuestros honorarios y nada más, pero ni Juez ni Fiscal vieron indicios de delito alguno.

- “Si te quiero condenar, te condeno, si quiero absolverte, te absuelvo” es otra frase que yo aprendí de mis mayores al comienzo de mi carrera profesional.

- Desde niño he conocido regalos navideños en dinero a vistas de aduana en Irún, comisiones a responsables de compras en fábricas guipuzcoanas, periódicos con billetes de alto importe entregados en oficinas ministeriales al recoger licencias administrativas, pagos simultáneos a amigos de quien preside la mesa que decide un concurso… como abogado se me ha pedido, indicado, amenazado, chantajeado etc varias veces por personas dotadas de poder en cualquiera de sus facetas. La corrupción existe y la he tocado, espero que sin mancharme, al menos, lo quiero creer. No puedo contar lo que conozco de algún cliente que me ha estafado mis honorarios a pesar de mi convicción de que sería la única forma de reparar el daño que me ha causado. La vida es así, una mierda, el nivel de la ética en los negocios es el mismo que existe en los demás aspectos de la sociedad española – conozco personalmente algunos sórdidos aspectos del pasado de plumillas que firman columnas moralizantes hoy en día -, y por recordar otra de las frases del difunto letrado que contribuyó a mi formación : « Es tenue la línea que separa un excelente negocio de una estafa en la economía general, en la del fútbol se olvidaron de pintar la línea ».

- ¿Prefieres venir a Gujan-Mestras o ir a Cancale?

- A pesar del atasco, esto está más cerca.




lunes, 19 de mayo de 2025

BUENOS PROFESIONALES DEL DELITO



Imagen generada por IA


Hace un tiempo escribí uno de estos posts titulado « Odia el delito, no compadezcas al delincuente » (el artículo). El artículo provocó alguna reacción de alguno de mis escasos lectores, un jurista de prestigio y de sabiduría pero más centrado en la enseñanza que en el ejercicio me lo reprochó.

La vida me ha hecho conocer a muchos delincuentes, por mi dedicación la mayoría de los que he conocido eran « de cuello blanco » o « sin violencia », tanto clientes como contrarios, pero también he conocido muchos de los que utilizan la herramienta de la fuerza, de la superioridad buscada, para obtener el beneficio que buscan… lo que menos he conocido son gente que comete un delito sin ser delincuente, los del delito único. La inmensa mayoría de los que he tratado eran y son profesionales del delito, su modo de vida es delinquir, aprovechar las oportunidades que se dan, ya fueran delincuentes económicos o delincuentes sexuales, se puede decir que el resto de sus ocupaciones es un entremés para estar preparado para el delito.

Supongo que sicólogos, criminólogos y demás tendrán su explicación sobre esta visión mía subjetiva pero jamás he visto arrepentimiento en estos señores o señoras -porque también hay mujeres vocacionales del delito -, sobre todo, si como es lo habitual no son castigados o lo son en las raras ocasiones en que los mecanismos institucionales represivos funcionan, los preventivos no son institucionales o no existen o no funcionan.

Sirva esta larga introducción para comentar la delincuencia sexual en los ámbitos institucionales de protección a la infancia y a la juventud, todos los días leemos noticias de explotación sexual de menores tutelados por las administraciones. Estos delitos se han producido desde la primera vez que en el siglo XIX a un pederasta se le ocurrió crear un orfanato para recoger a los niños de la calle, quizá no fue pederasta el primero pero el segundo sí que lo fue seguro ¿Dónde conseguir víctimas mejor que reuniéndolas bajo la coartada del bien público ? Llevamos cientos de año sabiéndolo pero saberlo no ha servido ni sirve de nada porque el pederasta vocacional es un buen profesional de lo suyo y siempre burla y burlará las medidas de prevención que se coloquen porque bien  es quien se encarga de esos controles bien está situado en una posición permanente de llegar a las víctimas y la burocracia es incapaz de esa permanencia todo el tiempo – un vocacional solo necesita unos minutos de descuido para poner el pie que impide cerrarse la puerta, mucho más si la puerta está en una red social -. 

Ya que sois inútiles, queridos especialistas en la protección de la infancia y de la juventud, no seáis proveedores de carne fresca de caperucitas rojas para lobos feroces, al menos, no lo seáis los que no seáis lobos.


lunes, 31 de marzo de 2025

LA ASUNCIÓN PÚBLICA DE LA DEFENSA DE LAS VÍCTIMAS DE LOS DELITOS

 




La asistencia a las víctimas en España comenzó a desarrollarse de manera estructurada a partir de la década de 1980, cuando se empezaron a reconocer los derechos de las víctimas en el ámbito penal. Este movimiento fue impulsado por la creciente importancia de la victimología como disciplina y por la necesidad de proporcionar apoyo integral a las personas afectadas por delitos. El añorado profesor Antonio Beristain de la Facultad de Derecho de Donostia fue el pionero en este sentido, incluso en pleno régimen dictatorial.

En los años siguientes, primer gobierno Felipe González, se establecieron oficinas de atención a las víctimas del delito y se implementaron servicios especializados para garantizar su protección y asistencia jurídica, psicológica y social. Este enfoque multidisciplinar ha evolucionado hasta convertirse en un pilar fundamental del sistema judicial español, que suscita una evidente envidia, entre los abogados franceses, por ejemplo.

La asistencia jurídica gratuita en España es un derecho que permite a las personas con recursos económicos limitados acceder a servicios legales sin coste. Esto incluye la representación por abogados y procuradores de los tribunales (figura obsoleta en la mayoría de los procesos), la exención de tasas judiciales...

En el caso de las víctimas de violencia de género, terrorismo, trata de seres humanos, menores de edad y personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, este derecho a la asistencia jurídica gratuita se concede independientemente de su situación económica. No hace falta, por tanto, ser “pobre” para estar asistido de un abogado colegiado. Estas víctimas reciben asesoramiento especializado desde el primer momento de la denuncia y son defendidas por el mismo abogado en todos los procedimientos relacionados, garantizando su intimidad y evitando la revictimización.

Pero este mecanismo tiene un fallo evidente: requiere la voluntad del Juzgado de reconocer a la denunciante como víctima. Gipuzkoa ha conocido y conoce los daños causados por una actuación judicial en que se procedió en sentido contrario al establecido en nuestras leyes en un caso de agresiones sexuales. Ignoramos si este escándalo ha tenido consecuencia alguna positiva en el funcionamiento del servicio de asistencia jurídica a las víctimas delitos.

Se puede reconocer la presunción de víctima de quien denuncia y la presunción de inocencia del denunciado, solo hay que aplicar la ley, la lógica y la ética.

Un aspecto clave de proceso es que un abogado de oficio en España puede teóricamente renunciar a un caso bajo ciertas circunstancias justificadas pero el cargo es de forzosa aceptación en la práctica. Por ejemplo, si considera que la pretensión de su cliente carece de fundamento legal, puede solicitar la renuncia dentro de los primeros 15 días desde su designación en procedimientos civiles. También puede alegar causas personales que afecten su objetividad en la defensa.

Además, existen otras razones como conflictos de intereses, falta de colaboración del cliente, o incluso sobrecarga de trabajo que dificulten la representación adecuada. Estas solicitudes de renuncia deben ser revisadas y aprobadas por el Colegio de Abogados correspondiente. Pero está prohibido dejar indefensa a la víctima. Y en materia penal, como es el caso al que nos referimos, el plazo es todavía más limitado: tres días para que el letrado designado renuncie y cinco días para que el decano acepte o no tal renuncia, es improbable que se produzca este raro hecho - el decano de Badajoz recientemente ha aceptado unas renuncias, lo que es una excepción en esta regla-.

En todo caso, la víctima puede acudir a un abogado de pago para que la defienda y sustituya al abogado de oficio al que renuncia y releva de defensa, los trámites entre abogados son simples. 

El Servicio de Asistencia a la Víctima (SAV) en Euskadi es un recurso gratuito y voluntario gestionado por el Gobierno Vasco. Está diseñado para apoyar a las personas que han sido víctimas de delitos, ofreciéndoles asistencia jurídica de los profesionales del Colegio de Abogacía de cada Territorio, psicológica y social. Este servicio cuenta con equipos multidisciplinares de juristas, trabajadores sociales y psicólogos que trabajan para garantizar los derechos de las víctimas y minimizar el impacto del delito en sus vidas.

Entre sus funciones principales se encuentran:

- Informar a las víctimas sobre sus derechos y los procedimientos legales.

- Proporcionar asistencia psicológica y social.

- Acompañar a las víctimas durante los procesos judiciales.

- Coordinar con otros servicios sociales y sanitarios según sea necesario.

El SAV también busca evitar la revictimización y garantizar que las víctimas reciban un trato digno y humano en el sistema judicial.

Repetimos que es precisa la decisión del Juzgado de Instrucción que tramita la denuncia de reconocer a la persona denunciante como víctima, sin este primer paso, el edificio jurídico se derrumba.

Para lo que se llama el turno de oficio, «abogado gratis », existen además, pegados al anterior servicio, los Servicios de Orientación Jurídica (SOJ): Estos servicios están disponibles en los Palacios de Justicia y, en ellos, además de funcionarios del Poder Judicial y de la Consejería de Justicia hay representantes de los Colegios de la Abogacía de Álava, Bizkaia y Gipuzkoa. Se puede pedir cita previa a través del servicio de cita Online o por teléfono.

Antes de ir conviene reunir la documentación necesaria, no es un mecanismo automático, salvo para los acusados que no tengan abogado en trámites que requieren intervención de un profesional. En todo caso los funcionarios del SOJ colaboran con la víctima, si se diera el caso, en la tramitación: 

. Formulario de solicitud de asistencia jurídica gratuita debidamente cumplimentado.

. Fotocopia del DNI, NIE o pasaporte.

. Certificado de empadronamiento.

. Documentación que acredite la pretensión a defender.

.Vida laboral actualizada y otros documentos financieros, según la situación (Insisto,  las víctimas de violencia de género, terrorismo, trata de seres humanos, menores de edad y personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental tienen derecho sin ser « pobres »).

Una vez todo listo, se puede presentar la documentación en el SOJ correspondiente al Territorio Histórico.

Los Colegios de la Abogacía no se encargan de conceder el beneficio de la justicia gratuita ni a víctimas ni a acusados, sino estos SOJ.

No conocemos ningún caso en Euskadi en que una víctima se haya visto privada de este derecho a la asistencia jurídica gratuita por un abogado profesional colegiado, quienes han proclamado que se les ha negado, lo han dicho por motivos personales.

Existen los que, con ánimo de lucro, utilizan engaño bastante para producir error en las víctimas y sus familias o entornos, induciéndoles a realizar actos de disposición de su dinero o ahorro pero este es otro tema.

 

miércoles, 19 de marzo de 2025

ANIVERSARIO

 


El otro día, alguien me denegó la mano con una expresión que me recordó un suceso que pasó hace 22 años :

N. que vive en I. y trabaja en SS en unión de su hermano R. que vive en H y trabaja en I se presentaron el 19 de marzo de 2003 antes de las 12 del mediodía en un despacho de abogados sito en San Sebastián. Una vez allí pidieron ver al abogado ANTXÓN. No se habían relacionado personalmente con este abogado desde la muerte de su padre R. Sr. ocurrida en agosto de 2001, ocasión en la que habían visitado su despacho por última vez y tampoco habían tenido incidente alguno previo con dicho abogado, amigo de su difunto padre y que en tal condición les había tratado con frecuencia en vida de éste.

Cuando el abogado salió, avisado de su presencia pero no de las imprecaciones que R. ya había lanzado contra él,  por la recepcionista E., para recibirles, sin precaución alguna por su relación amistosa previa, en la sala de espera del despacho, que se encuentra en su recepción y aislada del resto de las instalaciones. Una vez en el interior de la sala, R. le retiró la mano al abogado diciendo « No te voy a saludar, después de lo que nos has hecho » y N. le distrajo pretextando enseñarle unos documentos escritos en una letra pequeña lo que obligó a concentrarse en los mismos al abogado, momento que aprovechó R. para golpear violentamente en la sien izquierda al letrado así sorprendido que quedó indefenso, dado el punto de impacto, continuando la agresión sobre la víctima caída en el suelo en la mandíbula, ojo izquierdo, los dos lados de los parietales, cara y extremidades, acompañada de expresiones como “Muérete” y análogas, hasta que ANTXÓN fue auxiliado por sus socios alarmados por los gritos de A., otra empleada del despacho, mientras que N. permanecía sentada observando la agresión.

Los socios retuvieron a ambos hermanos hasta la llegada de la policía vasca que no les registró y se llevó detenido a R., mientras ANTXÓN fue trasladado en ambulancia al hospital donde fue intervenido de urgencia y donde permaneció hasta el día siguiente. 

Como consecuencia de la agresión ANTXÓN sufrió una herida en párpado superior y ceja izquierdos, esguince cervical, contusiones, traumatismo craneal, fue intervenido quirúrgicamente y precisó tratamientos médico, rehabilitador y sicológico, estuvo impedido totalmente 36 días para su trabajo y precisó 43 días para su estabilización lesional, presentando como secuelas definitivas pequeñas cicatrices en párpado y proximidades del ojo izquierdo y algunos vértigos esporádicos, además de que la agresión le rompió las gafas y empapó de sangre la pajarita que llevaba, dejándola inservible.


Imágenes generadas por IA

lunes, 24 de febrero de 2025

MÁS SOBRE EL SECRETO PROFESIONAL EN LA JUSTICIA


 El acceso publicado a los datos de las comunicaciones del Fiscal General del Estado en España me llena de estupor y me hace reflexionar sobre mis creencias adquiridas mediante el ejercicio profesional  en el deber de secreto profesional como abogado, ya que, al fin y al cabo, los abogados y los fiscales somos agentes de la justicia, actuamos frente a frente en los tribunales muchas veces y otras en el mismo lado.

El secreto profesional del abogado, también conocido como confidencialidad entre abogado y cliente, es fundamental en el Estado de Derecho por varias razones:

Protección de la privacidad del ciudadano: Permite a los ciudadanos comunicarse abiertamente por todos los medios con sus abogados sin temor a que la información confidencial sea revelada a terceros. Las interceptaciones de comunicaciones entre clientes y abogados requieren autorización judicial y solo pueden ser legales en determinados supuestos siempre revisables en el procedimiento y esto incluye los datos de conexiones y las facturas detalladas de los proveedores de  comunicaciones porque no parece lógico que terceros conozcan con quién se ha comunicado un abogado o un fiscal. Esto es crucial para que los abogados y fiscales puedan ofrecer el mejor asesoramiento y defensa posible en sus posturas en el proceso.

Garantía de una defensa (o acusación) eficaz: Un abogado necesita tener toda la información relevante para poder representar adecuadamente a su cliente, como un Fiscal para representar el interés público. Si los ciudadanos no pueden confiar en que sus comunicaciones a un abogado o a un fiscal serán confidenciales, pueden retener información importante, lo que podría perjudicar su defensa o la defensa del interés público. Si las comunicaciones de los abogados y de los fiscales entre ellos son intervenidas por terceros, publicadas sin mesura por terceros, las garantías constitucionales del proceso justo dejan de existir.

Fomento de la honestidad: La confidencialidad permite que los ciudadanos sean honestos y transparentes con sus abogados y con los fiscales, lo que facilita la búsqueda de soluciones legales justas y adecuadas. La confidencialidad en las conversaciones profesionales entre abogados y/o fiscales permite que se digan opiniones necesarias para el desarrollo del procedimiento que no se dirían en público.

Protección de la justicia: La confidencialidad entre abogado y cliente también protege la integridad del sistema judicial. Sin esta protección, los abogados y los fiscales podrían ser obligados a testificar contra sus propios clientes en el primer caso o contra quienes les han confiado elementos necesarios para el ejercicio de su ministerio en el caso de los fiscales, lo que socavaría la confianza en el sistema legal, si en España queda rastro de esa confianza.

Cumplimiento de normas éticas: Los códigos de ética profesional de los abogados requieren que mantengan la confidencialidad de la información de sus clientes. Esto no solo protege a los clientes, sino que también preserva la reputación y la integridad de la profesión. Creo que la Ley Orgánica del Poder Judicial y el Estatuto del Ministerio Fiscal vienen a dar fuerza jurídica a la obligación ética de la confidencialidad de los fiscales, en todo caso.

Por ello, cuantas veces, en más de 50 años de vida profesional de abogado, se ha solicitado mi colaboración por fiscales o abogados sobre asuntos que llevaban entre manos, he colaborado voluntariamente y siempre creyendo que esa colaboración, opinar, se hacía bajo el más estricto secreto profesional. Este letrado no ha revelado jamás el contenido de una conversación profesional y ha considerado siempre esas conversaciones de consulta como conversaciones profesionales. Revelar su contenido, por otra parte, puede ser delito y siempre es una infracción de las normas que rigen el ejercicio de la abogacía en España. En una conversación profesional están incluidas las notas que los participantes puedan tomar en su desarrollo.

El secreto profesional no es un privilegio del abogado, el  secreto profesional es un deber de abogados y de fiscales (A este respecto en el blog “Antxón Massé”, el 9 de febrero de 2019 se puede leer  https://antxonmasse.blogspot.com/2019/02/las-conversaciones-entre-abogados-y-el.html ).

Creo que los jueces, incluyendo  los del Tribunal Supremo, deberían cortar este « apocalipsis » de las comunicaciones del Fiscal General que nos lleva por el peor camino posible a todos los agentes de la justicia.


viernes, 21 de febrero de 2025

LA MENTIRA EN LA JUSTICIA



En mi ejercicio de la abogacía desde el primer momento comprendí que la verdad y la mentira no son términos opuestos, la mentira de una parte es la verdad de la otra y viceversa, suelo decir que « en un juicio no hay mentira, hay diversas verdades ». Pero cuando la mentira sale del juez – y sale frecuentemente -, se hace siempre una fisura en la peana que sostiene la justicia y hace tiempo que la justicia, al menos la española, ha visto desaparecer esa peana, la estatua con su balanza y todos está por tierra, muy fisurada sino destrozada.


Kant escribió sobre la mentira en varios de sus trabajos, más notablemente en su ensayo "Sobre un pretendido derecho a mentir por filantropía" (1797). Según Kant, la mentira es moralmente inaceptable en cualquier circunstancia, mentir es una violación del deber moral de uno mismo y de los demás, ya que socava la base de la confianza y la dignidad humana. Su posición se basa en su principio del imperativo categórico, que establece que uno debe actuar solo según máximas que puedan convertirse en una ley universal. Según este principio, si todos mintieran, se destruiría la confianza y la comunicación efectiva, lo que es esencial para la vida social y moral. 


Cuando uno comprueba que la verdad judicial es mentira, comprueba que la confianza en la justicia está destruida, confianza que es esencial para la vida social, la mentira del juez es siempre prevaricación.


Sin embargo, Jean-Paul Sartre aborda la mentira en el contexto de la autenticidad y el auto engaño. En su obra "El ser y la nada" (1943), Sartre explora cómo las personas pueden mentirse a sí mismas, lo que él denomina "mala fe" (mauvaise foi), para evitar enfrentar verdades incómodas sobre su existencia. Esa "mala fe" es un tipo de auto engaño en el que las personas se convencen a sí mismas de que no tienen libertad y responsabilidad absoluta sobre sus acciones. Al hacerlo, evitan la angustia existencial que proviene de reconocer su total libertad y las implicaciones de sus decisiones. La mentira, en este sentido, se convierte en un mecanismo para escapar de la autenticidad y la responsabilidad de ser auténticamente uno mismo. La autenticidad implica aceptar plenamente nuestra libertad y vivir de acuerdo con nuestras propias elecciones y valores, sin esconderse detrás de excusas o mentiras.


El juez que miente, el tribunal que colectivamente miente, huyen de enfrentarse a la verdad que les incomoda. Prefieren vivir en la mentira que mirarse en el espejo y asustarse de su cara cobarde de prevaricadores.


(Reflexiones después de leer resoluciones judiciales esta mañana).