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lunes, 29 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 21

Imagen generada por IA
Parte de un guion nunca rodado, más o menos adaptado.
Esta crónica del Urumea se inicia AQUÍ 


En Hernani, el domingo por la mañana, después de cumplir con el débito conyugal, se va al rugby, si hay  partido de rugby en Landare Toki, el campo de rugby de Hernani está junto al río Urumea que, a veces, se desborda y lo inunda, el terreno es de lodo negro, pocas veces seco, con hierba desgastada por la temporada y que milagrosamente consigue cubrir poco más de la mitad de la superficie de juego. 

Era un domingo de llovizna, de shirimiri, en las  jugadas finales con su poco de gresca entre ambos equipos, el equipo visitante es vizcaíno, se juega una melé a favor del Hernani, el balón es pateado fuera por un jugador del Hernani y el árbitro señala el fin del partido, el equipo perdedor hace el pasillo al equipo ganador que es el Hernani, el público rodea a los jugadores celebrando la victoria, el equipo local apenas puede hacer el pasillo al otro equipo a su vez, los jugadores que se habían enzarzado se ríen juntos y se van amistosamente a los vestuarios pasando junto al chiringuito que hace de bar, donde algunos espectadores hacen el aperitivo  mientras la mayoría, son las 2 de la tarde pasadas, abandona el recinto. 

Miren con paraguas y Aitor con boina están con los habituales de Hernani, Bernat, Paulina, Maddi, Lánder… estos llevan merchandising del club local, bufandas o maillots, todos beben en vasos de plástico, los vasos no se vacían nunca, siempre hay alguien del grupo o de los demás que están junto al chiringuito que rellena. Se escuchan gritos de “campeones” “txapeldunak” y se aleja la música de la charanga que estaba en las gradas y que se dirige tocando hacia el pueblo, situado en lo alto. Hay niños que chapotean dentro de la cancha con un balón oval pequeño.

- ¡A cabezazos, estos partidos, se ganan a cabezazos, los delanteros, los gordos somos los que ganamos los partidos decisivos! - dice Bernat con su vaso de cerveza en la mano -.

- No scrum, no win… - murmura Lánder desde su nube antes de concluir el contenido de vino blanco de su vaso -.

- Lo que tú digas, pero los de atrás podían haberse quedado en casa, que hoy hubiéramos ganado sin ellos – Bernat tiene la euforia exagerada de los forofos -.

- El rugby a quince se juega a veintitrés – interviene Aitor con su cerveza que recibe gotas de lluvia del paraguas de Miren -, los cambios que ha hecho el entrenador han sido decisivos  y además los chicos han estado más disciplinados que de costumbre, todos los veintitrés han jugado un buen rugby, se nota que llevan toda la vida jugando juntos, desde niños.

- !A cabezazos, estos partidos, se ganan a cabezazos, los delanteros, los gordos somos los que ganamos los partidos decisivos! - insiste Bernat -.

- ¡Qué pelma es este tío! Si cuando tú jugabas al rugby, lo único que hacías era vomitar en la banda de la borrachera que te habías cogido la víspera del partido, siempre igual, - Miren con un vaso de tinto y un cigarrillo en una mano y cimbrando el paraguas con la otra -, erais unos gordos borrachuzos, que venían los señoritos de la capital y os daban por el culo.

- Este Landare era una fortaleza inexpugnable – Bernat continúa exaltado -, los capitalinos se iban bien calentitos a Donostia.

- Pero con los puntos de la victoria en el autobús – replica Aitor impasible -.

- Tú no, tú nunca, a ti no te he visto jugar aquí nunca – Miren cambia de objetivo de sus frases -, eras tan malo que solo te dejaban llevar el agua y, como mucho, hacer de linier en la banda y ni eso hacías bien…

- Pues el ensayo de la final de la copa de Gipuzkoa que os birlamos en el descuento – Aitor parece molestarse por una vez - ¿Quién lo marcó? ¿Quién?

- Sebas Gauthier, el vikingo – responde Lánder -, que entró conmigo placándole en la zona de ensayo y tú que llegabas detrás, tarde y mal, pusiste la mano encima del balón porque te tropezaste con mi pierna pero como te hizo tanta ilusión, el buenazo de Sebas te felicitó como si tú lo hubieras marcado y en el tumulto nadie se dio cuenta, menos yo, que estaba debajo de Sebas...

Bernat, Aitor y algunos otros que están cerca se ríen y comentan sus recuerdos en voz alta.

- Y ahora no empecéis con vuestras putas batallitas de cuando eráis jóvenes y guapos – hay quien no se ríe, Miren interviene -, que tenemos que ir a comer antes de que nos quiten la mesa, que con lo que me ha costado reservarla, porque ninguno os habéis tomado la molestia de llamar, solo falta que lleguemos tarde por vuestras chorradas.

Todos van concluyendo sus consumiciones, incluso Aitor y encajan los vasos en el de Bernat para que éste los acerque a la barra. Se acerca una mujer de en su treintena y saluda a las mujeres con un gesto pero besa efusivamente a los hombres, especialmente a Aitor al que se agarra con camaradería.

- ¿Quién es el que va a entrenar a mis niños la próxima temporada? ¿Cuál de estos guapos mozos se va a ocupar?

- Ya me gustaría a mi – le dice Aitor poniendo una mueca de pena -, pero va a ser Lánder el que fundamentalmente se ocupe.

- Sí, voy a ser yo dice el aludido -, pero éstos me ayudarán de vez en cuando.

Miren que le había sonreído al llegar, cambia su expresión cuando e dirige a ella.

- Ahora ya lo sabes, así que fuera de aquí, que ya nos has llenado las narices con tu perfume de tómbola y métete las manos en los bolsillos que estás tocando lo que no te pertenece

Miren separa a Aitor con la mano que le ha quedado libre e interpone la otra mano con el paraguas contra el brazo de la espontánea.

- ¡Vale, chica, vale! ¡Que no te lo voy a desgastar, que yo ya tengo mi hombre sin necesidad de abandonar mi nido y mis polluelos!

- O te callas y te vas o te llevas una hostia bien dada por bocazas – Aitor rápidamente la aleja pero Miren se resbala y no cae al suelo porque Aitor la sujeta -, y  tú desgraciado te vas a llevar otra que todo es por tu culpa, que eres un tonto, que se cree un ligón porque una calientapollas se le pone encima.

El Presidente del Club, que lleva una chaqueta con el escudo se interpone en ese momento.

- Tengamos la fiesta en paz, Lánder llévate a tu cuadrilla por ahí y Lola vete donde tu chico al coche que lleva media hora tocando el claxon para que vayas.

Las dos mujeres se dirigen miradas asesinas pero cada uno se separa. Maddi coge del brazo a Miren y Paulina coge del brazo a Bernat y a Aitor para sostenerse en el barro que les separa de las escaleras, Lánder cierra la marcha abriendo los brazos como para mantener el equilibrio sobre una plancha de surf


ContinuaciónAQUÍ

viernes, 25 de abril de 2025

LA COCINA DEL VATICANO



El Vaticano era una bodeguilla bilbaína, creo que situada en la Alameda de Recalde, cerca de la calle Elcano. Vino en porrones, aceitunas, latas de sardinas y de anchoas, cacahuetes que acababan alfombrando el suelo. Lugar de tertulias y conspiraciones en aquellos años setenta universitarios. Las inevitables fotos y calendarios del Athletic se ahumaban en las paredes, el humo de Celtas y de Ducados del interior se confundía en la puerta con el humo de la carbonilla con que la industria vizcaína envolvía aquella capital donde la luz del sol apenas asomaba.  Tiempos pasados, que no mejores pero éramos más jóvenes y el papa no se molestaba en visitarnos ni nosotros en hacerle caso alguno… creo recordar que era un tal Pablo VI y que era italiano el que estaba al frente de la institución que vela por nuestras almas pecadoras y por los dineros de los que lo tienen porque es más fácil que un calabrote de barco entre por el ojo de una aguja a que un rico entre por la puerta de los cielos, si es que los cielos tienen puertas. Bilbao era católica en aquellos tiempos en que ser católico era obligatorio para respirar catorce veces por minuto más o menos y los habitantes de aquel agujero que menstruaba de continuo por el Nervión hacia el mar éramos católicos y la virgen de Begoña iba al Vaticano conmigo, virgen y ninfómana de pajillas mutuas en la oscuridad húmeda de la sesión de tarde del cine ¡Qué gran invento el kleenex ! Pero se quedó embarazada en un permiso de aquel novio que hacía la mili por las estepas castellanas y no tuvo el detalle de invitarme a su boda matutina en la ermita con vistas a Urdaibai. Mientras, el colega combatía las ladillas con zzz, aquellos bichitos que saltaban de rizillo en rizillo cuando las irlandesas se quedaban a tomar algo después de las clases de inglés, idioma necesario para hacer algo en la vida económica que Bilbao nos prometía. Las irlandesas olían por la noche al aceite de las sardinas de aquel Vaticano, era el mejor aroma de aquel piso en el que los platos sucios se acumulaban debajo de las camas junto con los condones palanqueros y los ceniceros desbordantes, la colonia del eroski no podía ocultar el perfume que el arcoíris de las santas sábanas expandía y era inútil abrir la guillotina de la ventana, el patio interior olía a encurtidos caducados y a rabas fritas en un aceite que fue virgen en 1938. No sé si el Vaticano existe aún en Bilbao, creo que no. Una pena para el colegio cardenalicio, aunque Roma conserva mejor sus bodeguillas y es posible que puedan reunirse a conspirar en alguna de ellas mientras beben esos vinos italianos, verdadera sangre cristiana, en unión de esas monjitas sin fronteras y sin bragas que se ríen descreídas por los rincones más actuales de la ciudad eterna, bueno, quizá no sean monjas todas pero el cardenal que esté libre de pecado que pague la última ronda.


martes, 11 de marzo de 2025

BECADAS



- Había entendido que unas estudiantes venían a comer con nosotros a la sociedad – dice Manu Majors al ver en la cocina el trajín con las cabezas de becada, las carcasas, las tripas, los higadillos… - pero veo que en realidad son unas pájaras a degustar.

- Deja el oporto en su sitio, que luego lo necesito – protesta el Barón de la Florida, al ver que el abogado bilbaíno ha agarrado la botella y un vaso -, puedes servirte un poco de ese bierzo que está demasiado fresco aún.

La mesa más cercana ya está ocupada por Galtzagorri, el Marqués de Altamira, Hiruntchiverry y Labarthe que se han repartido las amarillas hojas de la prensa especializada en rugby.

- Una pena lo de la muerte de nuestro buen Axio – comenta el Marqués -, tiene ya una estatua en cada corazón rugbier del Goiherri, lo que le debemos es inmenso…

- Efectivamente, lo inevitable es lo que tiene, me queda un gusto amargo de no haberle sido más agradecido en vida – dice Galtzagorri y vacía la copa -.

- Pasemos a las becadas ya que las becarias no vienen – Hiruntchiverry interviene para abrir una botella de Valdeorras -.

- Isto ainda vai longe !! – protesta el Barón desde los fuegos del infierno en que ha convertido la cocina y reclamando con gestos que se le sirva bebida -.

- ¿Eso es galego ? Pues parece portugués – interviene Aristide Labarthe y le provee de una fresca parte generosa de la botella – ¿De dónde habrás sacado tus conocimientos?

- En los tiempos de la universidad, el Barón se gastaba la paga mensual que le mandaba su madre en profesoras brasileñas de portugués que entonces abundaban por la noche bilbaína – precisa Manu Majors que se ha comido todos los curruscos de pan de la mesa -.

- Sabes bien, que yo, a diferencia de otros, que ahora van de justicieros de víctimas de esos tráficos, jamás he ido de izas, rabizas y colipoterras para aplacar mis ansias fornicadoras propias de la lejana adolescencia – finge  enfado el Barón mientras llena las fuentes de becadas -.

- ¡Por San Patricio, cómo huelen estas becarias ! – Hiruntchiverry distribuye las aves, vaciando las fuentes -.

- ¡Profesoras ! – dice el de Bilbao -.

- Becadas, becadas, becadas… - Insiste el Barón de la Florida -.


viernes, 20 de marzo de 2020

PICHA BRAVA


Este folletín por entregas irregulares comienza en
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Lo de « picha brava » siempre le recordaba a Fernando Uztárroz un nombre de guerrero piel roja, algo así como Nube Roja, Cuchillo Mellado o Lanza Rota…  al haberse referido tanto Majors como Martínez al arquitecto como un “picha brava” esperaba encontrarse, lo había dejado para la mañana siguiente, con un guerrero bilbaino, un chicarrón del norte – Majors había comentado que había sido jugador de rugby en el equipo de Arquitectura de Madrid, un clásico del mejor rugby español -, así que le pareció un alfeñique a primera vista, bastante más joven que los anteriores, quizá acababa de cumplir los cuarenta, Roberto Fernández de Lerchundi era un tipo muy normal de algo más que ciento setenta y cinco centímetros de altura, de peso proporcionado, ojos acerados, abundante cabellera castaña y una sonrisa franca.
La intervención de su teléfono no había dado fruto alguno, conversaciones irrelevantes con alguno de los de la lista de relacionados con el difunto, conversaciones irrelevantes con algún amigo y con más amigas. Las intervenciones de los otros durante el día de la ronda de conversaciones tampoco había dado mucho más, aparte de reflejar el creciente nerviosismo del abogado Martínez de Gurruchaga. Así que Ustárroz pidió a la Dirección Operativa que se procediera a las detenciones del abogado y los dos esbirros simultáneamente y se le contestó que se haría el lunes o martes de la semana siguiente y en coordinación con la Ertzaintza para que la Operación Muelle fuera completa en sus dos aspectos, la muerte en Mallorca y los delitos fiscales en Bizkaia, lo que le pareció bien a Ustárroz, no había motivos para tener prisa.
El arquitecto tenía un despacho por la calle Elcano y tenía ganas de hablar. Efectivamente, hablando con Iñigo Arriluze se había dado cuenta de que los socios de éste habían dado un “pase” enorme en el tema de Luchana, los terrenos que él había valorado para el expediente concursal y que habían sido adquiridos a un precio declarado irrisorio, después de pasar por intermediarios ficticios habían sido adjudicados definitivamente a Ipur Beltz Etxebizitzak en un precio bien superior aunque aceptable en el mercado. Arriluze no se había mostrado sorprendido por la puñalada por la espalda que le habían propinado sus tres socios y había estudiado el dossier de la operación con él y le había pedido discreción. El arquitecto seguía teniendo buenas relaciones con todos los que habían intervenido en el desarrollo de la operación especulativa inmobiliaria, eran unos sinvergüenzas pero es lo que hay en el mundo de los negocios, decía. Semanalmente jugaba al golf con Martínez de Gurruchaga en Punta Galea y una vez al mes por lo menos cenaba con él en un “txoko” flotante ubicado en un pantalán del puerto deportivo del Abra, llamado el “catamarán”, una elegante sociedad gastronómica de nombre oficial “Mare Nostrum”, de la que eran socios alguno de los financieros y constructores con los que se relacionaban y donde gustaban de demostrar sus dotes culinarias, precisamente hoy viernes, tenían prevista una gran “bacalada” para cenar, precisó el arquitecto. Arriluze solía ir también pero lo había dejado después de casarse con Begoña, una buena amiga mía por cierto, suspiró con tristeza Roberto. Y él era la última persona que le había visto vivo de aquel círculo, pues fue el que le llevó al aeropuerto a tomar el avión a Palma, le estuvo comentando que dejaba definitivamente el mundo del tráfico inmobiliario y de las obras públicas, que se iba a salir para siempre… y se salió, desgraciadamente, de forma definitiva.
Cuando el guardia civil se fue, Roberto Fernández de Lerchundi se quedó aliviado, le gustaría haber dicho más cosas, llevaba tiempo pensando que a Iñigo Arriluze le habían asesinado, y que le habían asesinado por su culpa, que habían sido sus socios al ser descubiertos en sus manejes mafiosos, y que él empezaba a tener miedo, que no sabía de quién fiarse pero que para vivir – y vivía muy bien, soltero, en casa de su madre, propietario de pisos y locales en los que invertía sistemáticamente sus retribuciones y… -, necesitaba mantener y cuidar esas relaciones, esas apariencias de relaciones. Además, pensó, era un picha brava, era muy discreto en su vida sentimental pero los que le frecuentaban le iban descubriendo. José Martínez de Gurruchaga había descubierto que se estaba “beneficiando” a su mujer, a Maider, ésta se lo había dicho el día anterior, el abogado se había tomado la pastilla necesaria y prácticamente la había clavado contra el colchón del tálamo conyugal y teniéndola así, ensartada, le había suplicado que no le dejara por él –  lo que ninguno de los dos amantes tenía intención de hacer, lo suyo era una relación placentera y sin porvenir -, ella le había negado lo evidente, había llorado y le había dejado convencido. Toda la transcripción de su vida conyugal, inexistente en el último año anterior, se la había hecho Maider en “el picadero”; porque Roberto tenía un “picadero”, un pequeño estudio en una calle cercana, en las proximidades de la vieja alhóndiga, ahora un centro cultural, que procuraba no usar para sus relaciones esporádicas pero cuando cogía cierto cariño a alguna pues lo empleaba para sus encuentros. Ya llevaba más de un año de citas semanales, algunas semanas repetidas citas, con la mujer legítima de su compañero de partidos de golf y Roberto estaba muy contento, aquellos “polvos” le venían muy bien a su creatividad artística, más que polvos eran polvorones se decía. De todas maneras seguía manteniendo una relación similar con una licenciada en medicina santanderina con la que se encontraba en supuestas noches de guardia en establecimientos hosteleros de la costa cantábrica pero era una relación menos intensa, más de modelo y pintor, en realidad de dibujante, ella posaba desnuda, entre asalto y asalto fornicatorio, y él  dibujaba y le regalaba el resultado. El caso es que Maider después de la primera descarga, llegaba corriendo desde la galería y se abalanzaba sobre él, a veces olvidándose alguna prenda puesta o un zapato sin quitar, saboreaba lo que ella llamaba “trompa de elefante al armañac”,  esto es le sumergía el miembro en un copón de armañac de calidad y le practicaba sexo oral hasta que él reaccionaba para tener un segundo embate. Aquellos besos con sabor a armañac de después, a la hora del ángelus en las mañanas bilbaínas, eran el paraíso de Roberto. Pero  la víspera fue el relato de sus cuitas conyugales lo que acompañó al armañac y no hubo repetida erección, no hubo más intento de ruptura de catre después. Y Roberto tenía la impresión de que algo se estaba acabando.
Así que Roberto empezó a hacer un repaso mental de todas las mujeres que el último año le habían sonreído cuando les había dicho, dándoles una caricatura de ella o un dibujo esquemático -siempre llevaba material para ello en los bolsillos y siempre intentaba primero este movimiento de apertura de partida -, “Picasso decía a sus futuras amantes: señorita, yo la he conocido antes, nos encontramos en una de mis pinturas. Yo no soy Picasso, soy Roberto”.
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jueves, 19 de marzo de 2020

LOS BOCHEROS

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Mientras Majors y Galzagorri iban de misión a Colindres, Ustárroz realizaba la ronda programada de visitas a los socios de la promotora inmobiliaria Ipur Beltz Etxebizitza y a su abogado en Figueruelas y Asociados, había dejado para el día siguiente, un jueves, las restantes de los del círculo de bilbainos relacionados con el difunto. Como por las noticias de Madrid era consciente de que la información sobre los delitos fiscales descubiertos gracias a los archivos desencriptados iba a ser transferida a la Ertzaintza por decisión de la superioridad, se quiso centrar cuanto antes en los que más motivo tenían para desear la eliminación de Arriluze, antes de que las circunstancias le obligaran a interrogarlos como investigados, con todas las formalidades que el interrogatorio en dependencias policiales necesita, tanto para investigados como para testigos. Le gustaba más el modo de operar hablando en domicilios y centros de trabajo, conocer el entorno de las personas implicadas en cada caso y sacar sus deducciones. En su mente la figura del “nervioso” Martínez de Gurruchaga estaba cada vez más en el centro, de los otros no se habían intervenido más que conversaciones banales, aunque en alguna de ellas se habían dado indicios de otras actividades ilegales del mismo tipo que las que les iban a llevar al banquillo en el futuro y que los especialistas de la Unidad Central Operativa habían comprobado sin prisas pero sin pausas con los archivos de Arriluze, luego la prensa hablaría de la “Operación Muelle”.
Había dejado a José Martínez de Gurruchaga para el último del día, así, si estaba nervioso, se iba a poner más, porque los otros, lo sabía por las conversaciones intervenidas, le iban a ir relatando las entrevistas con él.
Las tres oficinas de cada uno de los socios Ortiz de Zárate, Ruiz de Azúa y Gómez de Segura se distribuían por la villa, la primera que visitó estaba en un local comercial por Uribarri, detrás del Ayuntamiento, la segunda en una entreplanta de una nave industrial por encima de Altamira y, por fin, la tercera en un edificio de oficinas, cerca de la Plaza del Sagrado Corazón. Si por fuera eran bien distintas, su interior era muy similar, la misma secretaria recepcionista telefonista muy atareada que parecía haber posado para un clásico calendario de camioneros, la misma puerta abierta por la que se veía la oficina técnica con mesa de dibujo tradicional y el plóter conectado al ordenador que dejaba caer planos enormes al suelo, la sala de reuniones decorada con fotos aéreas de edificios recién terminados, el despacho grande y desordenado pero confortable del jefe… todo absolutamente anodino, como anodinas fueron las conversaciones.
Todos y cada uno confesaron abiertamente que estaban hartos de Arriluze, un socio excelente, lleno de contactos, que siempre les había abierto todas las puertas en todas las administraciones de todos los colores, con una reputación de serio y trabajador como pocos, que lograba la colaboración de los bancos a los que convertía más en socios de cada promoción que en simple cajeros a comisión desproporcionada… y, de repente, el año anterior a su muerte había empezado a “tocarles las narices” o “los huevos” o “los cojones” con temas burocráticos y contables, viendo pegas en trámites comerciales rutinarios, exigiendo que las auditorías, hasta entonces sin problemas, fueran realizadas por un auditor que él proponía y que nadie quería en Bilbao. Y el colmo había llegado con su pretensión de salirse de la sociedad, comprarle su parte era difícil pero no imposible, lo que les fastidiaba era tenerlo fuera, la pérdida de su modo de funcionamiento con unos y otros, podía ser un competidor terrible en un mercado limitado, donde los nombres se repiten en todo tipo de obras públicas y privadas, ya estaban resignados a su salida, cuando se produjo el accidente. Los tres hablaron del accidente, trágico accidente, lamentable accidente, absurdo accidente… ninguno iba a Mallorca habitualmente de vacaciones, tampoco eran de su cuadrilla ni jugaban al mus con él después de alguna cena en un “txoko”, cada vez menos frecuentes por cierto, cada uno matizó, sin embargo Arriluze sufría con el Athlétic y se alegraba con un buen resultado por lo que, a veces, raras veces, les invitaba a cenas en los mejores restaurantes de la Villa para celebraciones…
Gradualmente en cada conversación, Ustarroz fue incrementando el tiempo que dedicaba a preguntar sobre lo que su interlocutor sabía de las relaciones del muerto con el abogado Martínez de  Gurruchaga y lo que sabía de éste fuera de lo estrictamente profesional, sus estancias en Mallorca o en Suiza, además lo hacía al final y dando muestras de interés en el tema.
Así que, cuando a última hora de la tarde se dejó caer por las instalaciones de Figueruelas y asociados, suponía que el abogado estaba ya convencido de que el Guardia Civil venía a por él y no le extrañó que le comunicara que iba a estar acompañado de otro de los abogados del despacho -ninguno de los socios de Ipur Beltz Etxebizitzak lo había pedido y, de hecho solo tomó unas pocas notas con su espantosa letra -. El compañero de Martínez tenía cara de pastor de cabras a pesar de su elegante traje de chaqueta cruzada y de sus gafas americanas de montura dorada, Enrique “Kike” Tarabussi era un penalista asentado en plaza desde hacía años.
Ustárroz insistió en el carácter informal de su visita en aras de comprobar las circunstancias que habían rodeado la desaparición  de Iñigo Arriluze y que era pronto para saber si iba a abrirse una investigación formal más allá de la instrucción seguida en Manacor que ya había dado sus frutos con dos posible autores detenidos y en prisión provisional.
Así que empezó hablando de Mallorca, efectivamente Martínez de Gurruchaga tenía un apartamento en la isla, no una casa como decían los rumores, un piso grande de casi 1.000 m2 en el corazón del casco antiguo de Palma, en el último piso de uno de los palacios suntuosos de la ciudad pero nada de particular, él envidiaba la sencillez de la casa de campo de Arriluze pero su mujer, una artista, amaba la ciudad incluso de vacaciones y en el lado norte del edificio se había habilitado un estudio de pintura, su mujer pintaba bastante y, a veces, acertaba con alguna de sus obras – un cuadro en el que se degradaban en bandas horizontales distintos tonos de naranja y marrones presidía la sala de reuniones en que estaban -, como aquel paisaje mallorquín – y señaló con la barbilla hacia la pintura, las manos inmóviles sobre la mesa -. Solía salir en  velero y alguna vez  acercarse a la playa de Es trenc, Arriluze que era un nadador se acercaba al barco y hablaban en cubierta pero no eran especialmente amigos, vecinos de escalera, vecinos en el trabajo, precisó. Cuando se casó con una de las abogadas del despacho, una mujer preparadísima, se trataron un poco más pero sin llegar a ser amigos, de hecho no era ni cliente del despacho directamente hasta que, por mediación de Begoña, su mujer, confió un par de asuntos intrascendentes a la sociedad de abogados. Pero, como los socios mayoritarios de Ipur Beltz Etxebizitza eran efectivamente socios de toda la vida del despacho, le había tratado profesionalmente en los temas de esta sociedad, temas urbanísticos sobre todo, en los que descubrió que era un gran profesional, un hombre con una gran capacidad de trabajo y facilidad para solucionar problemas que otros juzgaban irresolubles. Habían surgido pequeñas diferencias en los últimos tiempos sobre cuestiones de las que no podía hablar por deontología profesional, problemas normales en una sociedad mercantil, una compañía es como un matrimonio con más componentes y en todo matrimonio, sea o no un “ménage à trois”, hay sus problemillas. No podía comentar nada, el secreto profesional obliga, de viajes profesionales a Luxemburgo, a Suiza o a la Isla de Man pero estaba seguro que nunca había coincidido con Arriluze en algún viaje, alguna vez se habían cruzado en el aeropuerto de Loiu pero todo Bilbao se entrecruza en Loiu, así que no podía decir nada. Jugaba, todas las semanas, al golf con Roberto Fernández de Lerchundi, el arquitecto, éste era más amigo del fallecido que él pero no le había comentado nada de que Arriluze estuviera inquieto o tuviera enemigos, antes, cuando ETA estaba en su apogeo, le veía tomar precauciones pero como todos, los socios del Club Marítimo eran socios de estar en la lista de víctimas de la banda. Iñigo no era precisamente un “picha brava”, el que lo era de verdad, como se sabe, es Fernández de Lerchundi, al decirlo miró fijamente el cuadro pintado por su mujer. Al primo de su mujer, Peio López Iruraiz, claro que lo conocía, desde que se había acabado lo de ETA lo trataba menos, alguna vez les había organizado un evento festivo para el despacho y también se lo cruzaba en los “vernissages” de las exposiciones en la galería de su mujer.   No sabía nada que Peio hubiera ido a Mallorca últimamente, quizá a hacer submarinismo en Cabrera o así pero no había pasado a saludarle.
Cuando Fernando Ustarroz abandonó el despacho a las 9 de la noche, solo quedaban los tres y la recepcionista, José Martínez de Gurruchaga fue al retrete y vació su intestino como se vacía un pantano por un agujero de salida al pie de la presa.

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martes, 11 de febrero de 2020

ALIRON, ALIRON

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El cuartel de la Guardia Civil en La Salve en Bilbao, entre la Ría y Artxanda, entre el Campo de Volantín y las Huertas de la Villa, tiene ciertas resonancias siniestras en la memoria histórica de la ciudad, de excesos cometidos, verdaderos delitos de torturas, tanto contra adversarios del régimen dictatorial de las derechas como contra los detenidos por su presunta vinculación al terrorismo que prolongó durante años la confusa agonía del bien y del mal en Euskadi.
A Ustarroz le habían adjudicado un despacho sin luz natural y apenas amueblado para instalar su oficina  provisional de investigación, no había enchufes, alguien tuvo el detalle de traerle un inútil flexo, un boli y un paquete de hojas de papel, tuvo que pedir por favor que le dejaran enchufar con un alargador su portátil en el enchufe del despacho contiguo pero nunca consiguió enchufar el flexo, así que la fluorescente moribunda del techo fue su única luz de trabajo. De todas maneras, desde el principio pensó que iba a procurar pasar el menor tiempo posible allí.
Su esquema de trabajo era sencillo, el Juez de Manacor había autorizado la intervención de un montón de teléfonos, todos los de la familia directa del difunto, esto es mujer e hijos, los de su socio Pedro Apoita, el de Peio López Iruraiz, el de Antton Mendoza, el de Roberto Fernández de Lerchundi, los de los socios de Ipurbeltz Etxebizitza que eran algunos Ortiz de Zárate, Ruiz de Azúa y Gómez de Segura a pesar de ser vizcaínos y no alaveses, no había autorizado el de José Martínez de Gurruchaga ni el de su esposa con acuerdo del Fiscal, tampoco de Slobodan Kovasevic por no constar ninguno a su nombre, las intervenciones las llevaban a cabo los técnicos del Servicio de Criminalística pero los medios humanos eran insuficientes para analizar las conversaciones entre todos los componentes del círculo de la víctima, así que su idea era empezar con las visitas personales a los familiares y a los socios para hacerse una idea de quién de ellos había encargado el trabajo y para que se pudieran calibrar las reacciones a esas visitas por parte de “los orejas”. Tenía que empezar cuanto antes porque el Juez de Instrucción se iba a impacientar si no sacaba indicios en breve tiempo.
Llamó a la viuda para concertar una cita en su domicilio la misma tarde que llegó. Llamó a Majors para advertirle de su presencia por Bilbao y quedaron vagamente en verse. También llamó a Apoita, el socio del difunto, para saber el horario en que estaría disponible al día siguiente y lo mismo con los dos hijos mayores, tanto Iñigo júnior como Begoña, que también le indicaron su plena disponibilidad.
La entrevista con Begoña Bergareche Ibarra en la casa de Getxo fue un trámite inútil, la viuda no tenía nada que añadir, insistió en su convicción personal de que todo tenía que ser casual, que si no eran los gitanos debían de haber sido unos turistas borrachos o alguien que sí quería cometer un asesinato pero se había equivocado de objetivo, la mujer parecía haber perdido su capacidad de pensar. Ustárroz no descartó ninguna de las posibilidades que la mujer refería delante de ella. A pesar de su aspecto enfermizo, delgada y con ojeras, su cercanía provocó el mismo efecto de atracción animal al teniente que el que había sentido en Mallorca y se sintió mal, así que abrevió y se retiró a mal dormir en la húmeda habitación que también se le había adjudicado en la Comandancia de La Salve.
Manu Majors le llamó a las 8 de la mañana y le invitó a desayunar en un obrador de la Plaza Zabalgune, así que cruzó la ría por el puente Calatrava y departió con el abogado bilbaino y su mujer, mientras degustaban tostadas y cafés.
- Me encanta el método policial que siempre acabáis empleando, dar vueltas en torno a los posibles implicados hasta que alguno se pone nervioso y se chiva de algo -le comentó Lin -, como lo que cuenta es para excusarse y señalar al que desde dentro considera culpable, seguís esa pista y…
- Yo creo que tú has leído muchas novelas, el trabajo policial es ir montando un puzzle en tres dimensiones a base de pequeñas piezas irregulares que unas veces encajan y resuelven el tema y otras muchas encajan pero no resuelven el tema porque faltan otras piezas y, a lo peor, otras veces hay tan pocas piezas que no se puede ni iniciar el puzzle.
- Lo habitual es moverse, moverse y que te llegue el soplo de dentro o de fuera, si no hay soplo no hay solución – decía Majors -.
Hacia las 10 se dirigió al despacho de Apoita pero antes consultó en su smartphone los mensajes de Madrid con la transcripción de algunas conversaciones, todas irrelevantes, pero se quedó con la llamada nocturna, por lo hablado debía de ser una llamada casi diaria, de Martínez de Gurruchaga a la viuda interesándose por lo que había hecho durante el día, ésta le había contado su visita y el abogado había preguntado insistentemente sobre lo manifestado por el guardia civil pero ella refirió sus especulaciones sobre la autoría como si Ustarroz las hubiera hecho.
En el portal del edificio de oficinas, tuvo la tentación de subir a visitar las oficinas de Figueruelas y Asociados en vez de ir a ver a Pedro Apoita, la verdad es que el Juez había arrugado el morro ante la posibilidad de investigar al abogado, así que no debería asomarse de buenas a primeras por el despacho del mismo. A veces las tentaciones son irresistibles.
La recepcionista de la firma de abogados no se inmutó cuando se identificó y preguntó por Martínez de Gurruchaga, que no estaba, estaba en los tribunales, según la empleada. Los abogados siempre están en los tribunales o en una reunión fuera del despacho cuando no están en su despacho. Pensó que con el sol otoñal que hacía, él también estaría mejor en el campo de golf. Dejó su tarjeta, dijo que solo quería saludarle y se marchó.
Apoita estaba enfadado con el mundo en general, tampoco fue de mucha utilidad, en cierta forma apreciaba mucho al difunto y echaba de menos sus opiniones sobre los asuntos diarios y sobre el fútbol del Athlétic. No creía que en Bilbao se matase por asuntos de negocio,  “Eso en Euskadi no pasa” le dijo tres veces, Iñigo había tocado los huevos a sus socios de construcción posiblemente porque a veces tenía escrúpulos - “Estudió en los jesuitas” le dijo otras tres veces -, pero sus socios eran buenas personas, puteros pero de lujo, viciosos pero con fuste, delincuentes fiscales pero de misa y comunión por pascua florida, y además bien relacionados con el batzoki supremo, así que él también había pensado en esa posibilidad pero no veía a nadie capaz de hacer una cosa así. El guardia civil dedujo que Manu Majors y su Jon Galtzagorri habían hablado demasiado con Apoita sobre el asunto, esta deducción era errónea,   Apoita se había puesto a deducir por su cuenta con las briznas de información que le había dado el hijo de su socio cuando le confió la representación de los intereses de la sucesión en Ipur Beltz Etxebizitza y había deducido que la muerte violenta de Arriluze no era un crimen bilbaíno, más bien parecía castellano, esto no se lo dijo al policía.

lunes, 22 de julio de 2019

HECATOMBES

Estatua de Nimeño II en la explanada de la plaza de toros (Mont de Marsan)
Sobre la mesa del establecimiento hay un plato de churros, unas tazas de chocolate, un par de copas de un aguardiente, unos vasos de agua y, sentados hay dos tipos que comparten páginas del primer periódico del día con la reseña, excelente literatura en prensa escrita, del festejo de la ya lejana tarde de la víspera. 
- Lo único auténtico en una corrida de toros es el sufrimiento del toro, la verdad es que me aburre la estética repetida del bovino embistiendo con lo que le queda de defensas a una capa que con más o menos habilidad le incordia en su instinto de supervivencia y toda la rutinaria matanza sangrienta que viene a continuación es que ya me da nauseas.
- Sin embargo, has seguido vinculado a ese ambiente hasta ahora mismo.
- Me gusta la juerga, me gusta beber vino, olvidarme de lo patoso que soy y saltar con la música de las bandas, jalear a los peores grupos flamencos del mercado hasta enronquecer, desayunar churros al amanecer y compartir mi euforia con gentes diversas y eso, por aquí, es la feria, la feria de Pamplona, la de Mont de Marsan, la de Dax, la de Bilbao… y no hay feria sin que los pastores sacrifiquen los bueyes al dios Baco, sin que sangre, vísceras, dolor y lágrimas se mezclen con los vapores del alcohol, es la hecatombe propiciadora.
- El arte taurino tiene muchos seguidores aún, sin comparar con el número de los que tuvo en el pasado.
- Es arte escénico, es circo y es teatro, es espectáculo, el toro existe para ser lidiado, no hay toro de lidia en la naturaleza, las vacas que matan a campesinos en las fincas o a excursionistas en los pirineos son la competencia desleal de las ganaderías de bravo, los ganaderos crían toros para venderlos al show-business y resulta que los bovinos embisten gratis fuera del ruedo ¡Qué desastre!
- Pero el valor de los toreros que se juegan la vida y, a veces, la pierden por ofrecer la lidia de esas fieras a los aficionados, a los espectadores, tiene que ser reconocido.
- ¿Valor? El de los que participan en los encierros por sentir la adrenalina de ese instante en que tu vida pende de un tropezón con otro tipo más borracho que tú, el de los que practican salto base con un paracaídas fabricado por muertos de hambre en un taller de Asia, el del que sube al Naranjo de Bulnes con mosquetones de la sección de deportes de El Corte Inglés… no sé si es valor o es vicio, es borrachería, es gilipollez o es propio de esta especie de cretinos que somos. La excusa antes era de que “más cornás da el hambre” pero también hay quien lo hace porque lo ha mamado en su educación o se lo pide su vocación profunda. Yo también lo hice, cuando me creía inmortal, el placer de controlar tu miedo, conducir la embestida del animal, imitar lo que has admirado, me emociono al recordarlo y qué tonto era.
- Pues parece que el negocio de los toros es cada vez menos rentable y que está en decadencia imparable.
- Sigue ganándose dinero pero en todo mercado hay quien gana, los menos, y hay quien pierde, los muchos. La honradez y el mundo del toro son incompatibles, la honestidad es enemiga del espectáculo taurino, mientras la larga tradición de mafias taurinas se mantenga, habrá toros, cuidan sus intereses y se mantendrá el espectáculo, quizá cada vez más cutre, más tramposo si cabe, aunque sea en los márgenes de la vida social, como se mantiene la lucha libre americana o así.
El viento suavemente trae por la puerta el aroma de orines de una mañana de feria, los gritos lacrimosos de un  adolescente en celo que ha perdido una novia y un zapato, los dos tipos apuran las gotas transparentes de aguardiente y el agua de los vasos, la feria se ha acabado.

viernes, 31 de mayo de 2019

CONCIERTO VASCO

Manu Majors Etxezarreta llegó puntualmente al hall del Palacio Euskalduna de Bilbao cuando el concierto había comenzado hacía 15 minutos. Él y su mujer esperaron a oír los aplausos que indicaban el final de la primera obra musical interpretada para indicarle a la azafata de la puerta su deseo de acceder a sus localidades de abono, la joven les abrió la puerta y ellos se sentaron cuando el autor de la composición se sentaba después de agradecer los aplausos.
- ¿Cómo ha ido el asunto ? -Preguntó, a modo de saludo, a su compañero habitual de asiento mientras los músicos acordaban sus instrumentos en espera del director -.
- De ritmo como el de las obras del metro y de melodía como la de un atasco en la Plaza de Zabalburu – respondió Mikel P. Garmendia con cierta resignación -, pero como le hemos dado el premio de la fundación, yo me la he tragado hasta la última nota.
- Es lo que tiene la militancia – sonrió Majors -.
Los aplausos a la entrada del director de la orquesta les hicieron callar. La orquesta atacó una composición de Honegger, pero sin intención de hacerle mucho daño, incluso al final la interpretación llegaba a notable cuando el breve y único movimiento se acabó. Y para terminar el programa, una sinfonía de Philip Glass o « quizá una suite de una ópera » pensó Majors, que nunca miraba los programas. Debió quedarse traspuesto porque todo se le hizo extraordinariamente breve.
- ¿Vienes al lunch para la entrega del premio ?
- No tenemos nada para cenar en casa o sea que sí – respondió al vecino de butaca y en unión de su esposa siguieron al lehendekari y a su séquito que abandonaba la sala sonriendo en 360º-.
Lin Chi-Ling la esposa, parece que definitiva, del abogado bilbaino Manu Majors es una gran estratega de los condumios por invitación, así que ocuparon el mejor emplazamiento para atrapar desde  el que siguieron las palabras del presidente del vasco gobierno al hacer entrega del cheque de recompensa al compositor  y de éste de agradecimiento, en el que prometió emocionado componer una sinfonía en honor del lehendakari.
Manu y Lin estuvieron especulando, mientras degustaban los “pintxos”, sobre la posibilidad de encontrarle un empleo al compositor, Koldo Larrañaga , en el que su talento tuviera utilidad como música para ascensores o anuncios de telefonía, al fin y al cabo Koldo, - en realidad Abraham García Rodríguez  que, como tantos otros, había vasquizado su identidad para subsistir en el pequeño país-, era un tipo entrañable y hambriento.
El lehendakari se acercó con su habitual afabilidad a Majors, quizá movido por la curiosidad de conocer la “sobrina” oriental del abogado, cuya facilidad para aparecer con parejas femeninas jóvenes era notoria pero que su madre había explicado en el batzoki de Abando diciendo que su hijo Manu solía ir al concierto con su sobrina, el lehendakari aprovechó para coger un pintxo y para decirle a Majors:
- ¿Me puedes hacer el favor de que este hombre no me componga ni un “zortziko”?
- A tus órdenes, lehendakari, no encontrarán el cadáver jamás – respondió exageradamente servicial el abogado -.
El bocado de salmón de Urdaibai que estaba ingiriendo el político salió despedido, al oír la respuesta, y cayó en la corbata de escudos del Athlétic que llevaba Majors.

jueves, 7 de marzo de 2019

VIDRIOS ROTOS


- Tienes pies en las manos -dice el Marqués de Altamira, barriendo los restos de un par de copas, a Galtzagorri que acerca el recogedor -, no sé cómo haces para sobrevivir en tu casa.
- Barriendo yo el primero y corriendo a comprar repuestos antes de que nadie se dé cuenta – Galtzagorri se ríe francamente y, al pretender meter lo recogido en el cubo del vidrio, esparce restos de vaso por el suelo de nuevo -. Es que con las prisas para coger luego el tren no he visto la columna ni ella a mi.
- O sea que vais a Madrid a ver a los Leones empacharse de chocolate belga este domingo – dice Hiruntchiverry, proveyendo de vino alsaciano las copas repuestas - , no es mal plan, una vuelta por el Madrid del rugby siempre me rejuvenece, además el terreno del Central, por lo que se ve, no ha mejorado mucho.
- Está incomparablemente mejor que hace unos años – Galtzagorri responde, acercando con cuidado platos de embutidos a la mesa -, pero no es el estadio que ya requiere el nivel del rugby español si se quiere seguir jugando partidos internacionales en Madrid casi siempre.
- A mí me parece que con los agujeros económicos que tenía la Federación, la economía de subsistencia actual con gastos apenas cubiertos por los ingresos que son los que son y que el futuro que se promete nunca llega – el Marqués de Altamira posa con mimo una cazuela de merluza con almejas y kokotxas y se sienta -, el campo está muy bien pero estos partidos deberían jugarse también fuera de Madrid y en estadios de fútbol que es lo que más abunda por el país, que suelen estar muy bien cuidados y vacíos demasiadas veces.
- Tú da ideas – corta el Barón de la Florida, sirviéndose de nuevo una ración generosa de la cazuela -, y acabaremos de nuevo en San Mamés, quizá por aquello de los “leones”.


viernes, 5 de octubre de 2018

CALLADO ESTÁS MÁS GUAPO

Manu Majors Etxebarrieta ha cambiado el Jaguar por el autobús de linea para venir a Donostia desde Bilbao, pero llega a la sede de la Academia Vasca de Jurisprudencia, sita en donde se encontraba la Tribuna Norte del viejo Atocha, impecablemente vestido con su traje oscuro de chaqueta y su corbata de fantásticos escudos de armas realzada con el el dorado pisa-corbatas del Athlétic y se dirige a la barra, donde se encuentra acodado Galtzagorri.
- Me gusta venir a juicios a Donostia… hay que reconocer que tenéis unos bares bastante decentes por esta ciudad – el abogado bilbaíno comenta a guisa de saludo y se apodera de un blanco verdejo y una banderilla-, y parece que vais a tener un amistoso internacional de rugby dentro de un mes, esperemos que esta vez abran bien las puertas para que los espectadores podamos entrar a ver el “Siva Tau” de los jugadores de Samoa…
- ¡Qué pelma te pones! Lo que tienes que hacer es explicarme qué pasa con el rugby
vizcaíno, en cuanto a los chicos Gernika sin ganar un partido, Getxo, Durango y Uribealdea por la división de abajo y en cuanto a las chicas ni se sabe dónde.
- Tenemos el rugby que nos merecemos hoy, que diría “tu amigo” Regis Sonnes – dice el “botxero” sin perder su flema -, y mañana tendremos el rugby que nos hayamos merecido hasta entonces, lo importante es tener los objetivos claros, seguir el camino que ya se ha planificado, y trabajar, trabajar de verdad, luego lo de tener más o menos equipos en el escaparate quizá dependa de circunstancias económicas como patrocinios y ayudas, de los errores humanos de gestión y de aquel drop que no entró, yo qué sé…
- Pues desde aquí – el donostiarra insiste -, me da la impresión de que el rugby en Bizkaia está triste y apagado, que, en vez de una ola para hacer txanpa, las finales europeas, con todo su éxito, han producido un reflujo y me temo que los partidos internacionales ni allí ni aquí sirvan para nada ni a corto ni a largo plazo.
- Callado estás más guapo.

lunes, 20 de agosto de 2018

RETROCOMISIONES

- ¿Quieres otro hielo en el “pastis”? - dice André de la Retière también llamado “Le belge” o Dedé mientras sirve pernod a Galtzagorri- Con esto del calentamiento global, hay que compensar la subida de la temperatura.
Galtzagorri niega con un gesto y observa la silueta recortada del Larraun a espaldas de su interlocutor. Hace calor en la terraza, el aire caliente se acumula bajo las sombrillas con los colores del Club de Golf y no corre nada de brisa.
- ¿Habrá entradas para ver al Barça contra la Real? - Pregunta a Dedé uno de sus colegas, un tipo rubio casi albino de ojos azul celeste, y cuyo apellido ha sonado como Karkozyk o algo así en el momento de las presentaciones- La asistencia de espectadores a los estadios de fútbol es cada vez menor…
- Los ingresos de taquilla cada vez son menos importantes en la cuenta de explotación de las sociedades que compiten en el mercado del fútbol – precisa Dedé, mirando a Galtzagorri que está ensimismado contando las antenas de la cima de Larraun-, pero el Barça es una de las marcas que aún arrastra gente, este donostiarra puede saber.
- Ni idea, no suelo ir mucho a ver el fútbol profesional, aunque puedo preguntar a un amigo.

Karkozyk, o como se diga, parece que ha cogido hebra para reanimar una conversación aburrida y absurda y prosigue.
- El número de consumidores de entradas actualmente indica que es un mercado maduro, estancado o en declive, salvo para las marcas, como el Barça o el Madrid, que conforman una especie de oligopolio.
- Los estadios son producto de una época en que no había retransmisiones televisivas ni por internet - intenta intervenir Galtzagorri -.
- Fuera del oligopolio, solo van al estadio los que tienen una verdadera comunión con unos colores – parapetado tras sus gafas de sol de 1000€ el rubio parece haber concluido-.
- Bueno, en el pequeño país verde que nos rodea, el Athletic de Bilbao constituye por sí solo esa marca que llena un estadio de verdad - dice de La Retière dirigiéndose directamente a Galtzagorri -, ya que Eibar no cuenta porque tiene un estadio con capacidad de cancha de basket.
- Los políticos confunden a esos comulgantes con sus electores y así nos va – parece decir Galtzagorri a algún basajaun que debe estar entre los árboles detrás del rubio -, Atocha era un estadio de otra época y Anoeta nunca será Atocha, acercar a los que acuden a Anoeta al campo de juego quizá hubiera justificado el que se encogiera el estadio en vez de agrandarlo, así que supongo que tendréis entradas de sobra, déjame hacer una llamada el lunes y ya te lo digo ¿Cuántas queréis?
- La operación especulativa inmobiliaria que estaba prevista en principio era una buena justificación para la obra del nuevo Anoeta, justificación que ha desaparecido por ahora – Dedé demuestra que no solo va a Donostia a tomar pintxos por la Parte Vieja -, pero que puede aparecer si el presupuesto se supera… que se superará. Además, desde mi punto de vista, la insistencia en la financiación mayoritariamente del explotador del recinto acaba por ocultar la gran participación pública prevista en el coste de la obra y que se incrementará inexorablemente.
- De tus tiempos de import-export conoces a alguno de los dirigentes de esa operación ¿No? - dice Karkozyk que de repente le parece a Galtzagorri el hermano gemelo de un traficante de armas ruso que se cruzó hace tiempo en la Audiencia Nacional-. 
- Un poco al cerebro y te puedo asegurar que es muy listo – Dedé hace una seña al camarero e indica los vasos vacíos de anís-. Las obras de este volumen generan más beneficios a quienes se mueven por oficinas y despachos que a quienes se manchan de polvo y cemento.
Y ante la cara interrogante de Galtzagorri, André de la Retière, también llamado “Le belge”, precisa.
- Ya sabes: comisiones y retrocomisiones.
Galtzagorri tapa su vaso con la mano para impedir al camarero servir.
- ¿Es posible un “Perrier menthe”? No me sienta nada bien el anís de aperitivo.

jueves, 10 de mayo de 2018

BEGOÑA TIENE UN BALÓN OVAL

En la vida real no hay nada más parecido a un maniquí de la más conocida sastrería para gentlemen de Bond Street (Londres) que el abogado bilbaíno Manu Majors, así que Galtzagorri creía que iba a ser fácil reconocerle a la primera en el Café Iruña, cerca del Palacio de Justicia, pero tuvo que hacer un esfuerzo para distinguirle entre los letrados que se encontraban junto a la barra aquel mediodía, todos ellos debidamente puestos.
- ¡Bienvenido a la capital mundial de Euskadi! -Con su habitual acogida acogida entre colegas el bilbaino saludó-. Tomarás algo antes de coger el bus de vuelta a Donosti con las entradas.
El abogado donostiarra pasó por alto la censura de la “a” y recogió el sobre con el taco de billetes para las dos finales europeas del fin de semana, antes de hacerse con la copa de amontillado, llena hasta la mitad como se debe.
- Veo que Bilbao se ha vestido con sus mejores galas rugbísticas y que hasta en el Museo Vasco hay una exposición dedicada a los 50 años del club universitario que cre
o que fue fundado con semillas donostiarras, por cierto.
Dicho esto sin acritud alguna y alcanzando unas virutas de jabugo moreno que pasaban por allí, se aprestó a oír alguna de las historias interminables del elegante tercera línea.
- Sabes que tengo una tía, Mary Begoña Martiartu de Eguillor, de los Martiartu de Eguillor de toda la vida, una familia con mucho fuste, más de Bilbao que la Ría y que esta tía, Begoña en el ámbito familiar, tiene una tienda en pleno centro de la villa. Pues Begoña me llamó ayer para decirme que había decorado el escaparate con todo de rugby, que le había costado mucho pero que así quería dar lustre a la calle e impresionar a los visitantes, y que si yo le podía llevar alguna camiseta de los equipos de Bilbao para darle un toque de autenticidad vasca a la nueva decoración. Como sus deseos son órdenes, cogí media docena de maillots de los que guardo y me fui a última hora de la tarde a la tienda para dárselos a la escaparatista titulada que debía hacerme el honor de incorporar mis recuerdos a su impagable obra de arte comercial ¡Nunca había visto nada igual! ¡El mejor homenaje a la Super Bowl del American Football que se pueda comprar! Así que me ha pillado el amanecer trabajando de escaparatista para evitar el ridículo de mi tía Begoña ¡Bienvenidos a la capital europea del rugby!

jueves, 16 de noviembre de 2017

LA BISAGRA

Llegar temprano al campo, para coger sitio, permite ver los últimos ejercicios de los benjamines, unos grupos de niños y niñas que, bajo la lluvia, se pasan y se disputan los balones en un entorno caótico que un par de santos apóstoles intentan ordenar. Bajo los paraguas, padres y madres, conversan.
- En rugby, los logros del jugador se basan en sus reservas de energía, sus cualidades físicas como la fuerza, la velocidad y la potencia, así como en sus cualidades técnicas y tácticas, y todo ello puesto a disposición de la eficacia colectiva.
- Yo creo que fundamentalmente los logros se consiguen porque el jugador de rugby es, valga la perogrullada, jugador de rugby, incluso antes de haber visto un balón oval en su vida. Cuando el rugby le entra y le engancha va a buscar la energía, machacarse el físico, colocarse en el terreno, sacrificarse, apoyar y lo que haga falta.
- Lo que pasa es que hacemos todo lo posible para que el rugby llega a la vida de los chavales lo más tarde posible, nuestro sistema hace que niños y niñas solo mamen fútbol y que repartan su tiempo de deporte que el fútbol deja libre con todos los demás deportes, así que la técnica individual y la inteligencia táctica intuitiva no pueden existir en nuestros jugadores de rugby más que a un bajo nivel.
- A veces tengo la sensación que estos niños que vienen los domingos con sus padres a la escuela de rugby y que disfrutan tanto se deben sentir un poco delincuentes el lunes en clase ¿No? Mi hija me solía contar que una profesora le decía que no se podía jugar al rugby, que deformaba el cuerpo y que hiciera gimnasia rítmica.
- Tu hija es una medio melé excelente gracias a que empezó de pequeña, con ella se forma siempre una bisagra de fiar. Ya te hubiera gustado a ti haber alcanzado ese nivel en tus tiempos.
Y uno, también bajo su paraguas, se queda con frases sueltas que luego intenta transcribir.



jueves, 26 de octubre de 2017

TARJETA ROJA

El Barón de La Florida fue uno de estos días a Bilbao para alguna gestión universitaria por causa del Erasmus que está realizando su hijo en algún país del norte de Europa y, como tenía tiempo y ganas, Hiruntchiverry le acompañó tanto en el bus como en el deambular por la villa, ambos iban comentando la actualidad.
- Ronan O’Gara, que parece siempre que no ha roto un plato, ha sido sancionado con la prohibición de entrar en la cancha y en el vestuario de los árbitros durante diez semanas, hasta el 31 de diciembre próximo, y el club se ha llevado una multa de 5.000€ por infringir la ética deportiva con sus comentarios sobre un árbitro.
- Dura lex sed lex y un entrenador debe ser el primero en cumplir los reglamentos del juego. El rugby exige que el principio de respeto al árbitro se cumpla tanto en el juego como fuera del juego y es incomprensible que gente con tanta experiencia como jugador pueda incurrir en esas tonterías.
Una pasarela, que parece de diseño sueco, viene a facilitar el cruce del Nervión desde cerca del museo hacia la universidad jesuítica.
- Aunque tanto los árbitros como las comisiones de disciplina sean personas y como personas puedan ser a su vez más infractores de la ética deportiva que los “disciplinados”.
- Pero en el rugby sabemos que para que el juego esté vivo primero hay que respetar la ley del juego y a quien la aplica y después ya se protestará o se recurrirá o se hará rugby de pasillos y despachos para cambiar las personas y las reglas.
- Estas broncas con los árbitros durante el partido y después entre bastidores o delante de la prensa nunca cambian la historia y solo sirven para generar nuevos problemas.
- Como cuando te sacaron tarjeta roja por preguntarle al árbitro si había perdido las lentillas.
- Lo hice de buena fe, por ayudarle, nada más.

(No tiene nada que ver con lo anterior pero se cruzaron con Gracia Querejeta que está dirigiendo una película que se rueda allí al lado, con Juana Acosta, Maribel Verdú, Antonio Resines… y como Gracia es casi de Hernani, su padre lo era, el Barón le saludó como si la conociera de toda la vida pero ella ni se enteró ni nada)

jueves, 5 de octubre de 2017

BILBAO, BILBAO


El sol de otoño hace brillar la coraza del Museo cuyo nombre se pronuncia de infinitas formas diferentes. Las torres acristaladas y otras obras maestras de los arquitectos más premiados que se puedan encontrar en la tierra forman el paisaje que envuelve a una empequeñecida pareja de amigos que se dirige a alguna importante reunión de negocios importantes -seguro que lo son porque la reunión es en Bilbao-, mientras charlan de sus cosas, que parecen ser importantes también.
- Las doce entradas para la final de la European Cup las tenéis seguras, ayer volví a hablar con el club y me lo han garantizado -dice Manu Majors Etxebarrieta, traje oscuro de chaqueta, corbata azul del Athlétic, pisacorbatas dorado del Athlétic, gemelos dorados del Athlétic-, pero haces bien en recordármelo porque nunca se sabe…
Galtzagorri, recién llegado de Donostia, se ajusta la chaqueta gris que se le va quedando pequeña cada día y la corbata de color indefinible que disimula un poco el cuello abierto de la camisa, se detiene y mira alrededor lanzando un suspiro.
- ¡Siempre he sido un enamorado de Bilbao! Y de Maite y de Gurutze y de Begoña y de…
- Calla, calla y no repases otra vez todas tus novias bilbainas que nos dan las diez -le corta Majors mientras le dirige hacia la puerta de un edificio de oficinas y despachos- ¿Qué pasa en Iparralde? ¿Qué nos cuentan los amigos del otro lado?
- Lo del Aviron es de depresión aguda y solo se aferran a la esperanza de que ganando el derby van a relanzar la temporada pero el cerebro del club emite muy pocas ondas de vida… y no se quiere pronunciar la palabra maldita.
- ¿La fusión?


- Claro. Por el lado de los del otro marco incomparable los ánimos están calmados por ahora, se ganan los partidos de casa en un estadio que parece enorme para los espectadores que van a pasar un rato, el equipo hace un poco de turismo en los partidos de fuera... y la palabra maldita se pronuncia en un cuchicheo.

jueves, 13 de abril de 2017

UNA CHINA EN LAS 7 CALLES

Lin Chi-Ling vino a Bilbao más por ver el Guggenheim que la ría y el mar pero el caso es que al ver a Manu Majors ya no se quiso marchar y, como a éste le debía quedar alguna hoja en su corazón de alcachofa, ahora son una risueña pareja de derecho que, como una mítica gabarra, pasean su felicidad por el Abra y ambos son sufridores, más que seguidores, del histórico Universitario Bilbao Rugby que cierra elegantemente la tabla clasificatoria del grupo A de la División de Honor B, apenas a 72 puntos del Bera-Bera, segundo de la lista, así que ante un plato de jamón, piperada y patatas fritas, oían con cierta resignación la conversación del donostiarra Galtzagorri.
-          ¿O sea que os vais más para abajo a fin de que Getxo tenga sitio la temporada que viene en nuestro grupo? Pues vais mal en el Señorío porque Bera Bera si no sube este curso, que todo puede ser, el que viene va a ser el año de su retorno y la División de Honor A se va a convertir en un triangular guipuzcoano con algunos invitados de Pucela y alrededores.
-          ¡Ené, qué risas “hishimos” al pasar por el Sendeja! – dice Lin con su voz cantarina y un poco enfadada-. ¡Vosotros los fronterizos con Euskorea del Norte os creéis siempre los reyes del mambo en esto del rugby vasco de este lado del Bidasoa y tenéis los últimos trofeos ganados tan oxidados como las bisagras del puente levadizo de Deusto! Lo que tenemos que hacer entre todos es remar en el mismo sentido y con un mismo plan y luego el balón oval ya nos pondrá a cada uno en su sitio…
-          Yo no he entendido nada –dice el Barón de la Florida que ya se había perdido antes en las profundidades del metro más importante de Euskadi-, de lo que nos dices.
-          Será un cuento chino –comenta Majors y se gana unos morros  como de aquí a Beijing para el resto del día-.    



jueves, 6 de abril de 2017

PERJUDICADOS EN EL PALCO

El vestuario está recién fregado, ese olor a lejía que desaparecerá en cuanto un par de docenas de deportistas, algunos ya han cumplido más de cuatro décadas de edad, empiece a prepararse para un partido de rugby amistoso –lo que se conoce por una “pachanga”, esta vez toca que nos visiten nuestros mejores enemigos de Bilbao.  
-          No me gustan los palcos ni en el rugby –comenta Manu Majors sacando infinitos vendajes de su elegante bolsa de deportes-, pero si los donostiarras queréis ver las finales europeas de 2018 en la capital mundial de Euskadi, creo que os puedo conseguir billetes, aunque sea de palco…
-          ¡Hombre, Ramsés de Larreategui ha llegado! –le saluda Galtzagorri que se está perfumando de aceitoso linimento en un rincón- Ya me alegro de que se pueda ver tanto rugby en nuestro San Mamés nuevo, “lo que es bueno para la capital es bueno para el reino” que dijo otro de Bilbao, pero en la internacional Donostia no tenemos prejuicios para compartir con la aristocracia que fue, así que bienvenidas sean esas entradas.
-          Además en cuanto os vuelvan a dar otras olimpiadas en Donostia –el rugbier bilbaíno siempre está dispuesto a entrar en materia-, podéis hacer un nuevo estadio con pistas de atletismo  en Txillida Leku o así, para que sirva para algo cultural por una vez, luego las destruís como os gusta, por aquello de bien administrar el dinero público.
-          Calla, que en Txillida Leku pueden ir las pruebas del concurso completo de equitación –interviene el Barón de la Florida que estrena casco nuevo con colores de ikurriña-, o un nuevo campo de golf y así se puede aprovechar, ya que a nadie de los de los palcos le importa ese legado.

-           Acabará convertido en un campo de fútbol, como todo –Majors ya ha acabado de “momificarse” para salir a la cancha-, y además de hierba artificial. Eso sí, se seguirá llamando Txillida, que Eduardo jugó al fútbol y hay que ser respetuoso con lo que hizo de importante por este pequeño país.

viernes, 24 de marzo de 2017

ESTO NO SE HA ACABADO


-          Queda temporada, quedan partidos difíciles, quedan resultados que pueden hacer subir por la escalera o bajar rodando, como en un juego de mesa infantil… y dentro de cada equipo el calendario se estudia con esa mezcla de temor y esperanza tan típica de estas fechas, hay quienes tienen fondo de armario y quienes no tienen mucho qué ponerse para salir a la cancha.
Con éstos o parecidos pensamientos, que su rostro dejaba traslucir, bajó del  cercanías el Barón de La Florida en el apeadero y en la puerta de la sociedad gastronómica se encontró con Ángela Arrate, que venía a compartir el almuerzo con los veteranos. 

-          ¿Alguien me puede explicar cómo un golpe en la espalda produce una conmoción cerebral? – Dijo Ángela, entrando en materia sobre el partido más largo de la historia reciente del rugby- ¿Es que los franceses no tienen el seso en la cabeza?
-          Calma, calma, nadie ha establecido que la sustitución fuera ilegal –Hiruntchiverry, acabando de dejar aparcada la moto, se ha dado por aludido con las cuestiones suscitadas-, y además el árbitro, no atreviéndose a pitar un ensayo de castigo, fue quien parecía buscar una falta de los atacantes... en perjuicio de los franceses.
Cien minutos más tarde, ya solo se hablaba de los posibles destinos en la clasificación de los equipos guipuzcoanos, pero antes de despedirse alguien hizo un resumen sucinto del pasado Torneo de las VI naciones:
-          Ha sido, una vez más,  un Torneo de las cinco naciones y de Italia que pasaba por allí. Irlanda, ganando a Inglaterra, ha dado una satisfacción a todos los presentes. Guy Novés “Le gitan” tiene más conchas que un galápago y, si le dejan trabajar, la selección francesa va a volver a ser una selección ganadora. Y hay arbitrajes de rugby tan humanos como en cualquier otro deporte pero no pasa nada, es solo rugby.     


viernes, 27 de enero de 2017

LA NOCHE DEL RATÓN

Como en una película de suspense, al principio los protagonistas no saben lo que les espera, ellos inician un viaje y la circunstancia asesina les cambia el rumbo para entretenimiento del espectador. El calendario de la liga parece al inicio llevarnos en una dirección determinada pero los botes impredecibles del balón oval, la climatología y el entusiasmo del río que se desborda acaban dejando a nuestros equipos pendientes de un desenlace imprevisto.
-         Duro de roer el visitante de Altamira del domingo que viene –dice el Barón de la Florida mientras se calza las botas de crampones para el partidillo “tocata” semanal que mantiene sus michelines dentro de un orden-, aunque los de Valladolid vengan un poco tocados esta vez.
-         Pues tampoco será fácil traer algo de Sant Boi –contesta el Marqués de Altamira embutiéndose en una especie de pantalón de pijama para soportar el frío exterior-, y Hernani necesita hacerse un colchón de puntos para no sufrir.
- Y luego la Copa para despistar un poco –Galtzagorri avisa desde el fondo del vestuario siniestro en que la docena de veteranos se prepara- ¿Alguien se ha olvidad de pagar la factura de la luz?
Efectivamente se ha hecho la obscuridad y los teléfonos móviles empiezan a iluminar malamente las maniobras de todos, cuando entra Murray corriendo.
-       Al encender las luces del campo, algo ha petado y se ha apagado medio barrio.
-       ¡Vamos a ver! –Dice el de la Florida pero al abrir la puerta una bala golpea en el umbral y se oye, superpuesto,  el ruido del disparo- ¡Que vaya otro que a mí me da la risa!
La puerta se cierra, el segundo proyectil rompe el cristal del ventanuco de ventilación. Y así todos se quedaron encerrados hasta que llegó un coche patrulla –para eso está el 112-, y simultáneamente la luz.
Lógicamente la explicación oficial, después de una somera investigación, redujo el incidente a una alucinación colectiva y ninguna de las mujeres de los protagonistas de la encerrona se creyó la historia, a pesar de las evidentes secuelas que el evento había dejado en sus ojos y alientos.



jueves, 15 de septiembre de 2016

LOS HABITANTES DE OVALIA

- La “vuelta a clase” en realidad ha sido hace varias semanas, cuando el vestuario se abrió para los que llegan los primeros, después aparecieron los que llegan tarde y, por fin, con una excusa insuperable, apareció el que siempre llega el último. La ausencia de algunas caras, los nuevos se van rozando con los viejos, los entrenadores hablando de sacrificios, de poner hoy los medios para los resultados del futuro y el presidente exponiendo objetivos mientras pasa de los medios… Los habitantes de ovalia han salido del verano en pleno verano para poder iniciar la temporada, buscar la primera victoria, encontrarse con la realidad, volver a empezar a superar los obstáculos interiores, que siempre son los más complicados, y poder aplicar en el terreno de juego todos esos mecanismos individuales y colectivos que se absorben en los entrenamientos. El rugby exige fusión entre los jugadores para ir al combate durante el partido, el espíritu del grupo es la unión entre todos los que están con el mismo maillot, cuanto antes se cree ese pegamento colectivo será mejor. Nadie se acuerda de los resultados del pasado, de las derrotas o de las victorias, sino de lo que se vivió con cada partido, sabiendo que cuando la vida de jugador activo se acaba, que un día se acaba, lo que queda son las personas, los que estuvieron en tu lado, los que estuvieron enfrente y los que arbitraron el partido.
Mientras el Marqués de Altamira conduce, los pensamientos del inicio de todas las temporadas le flotan en la cabeza, no sabe si los ha llegado a expresar en voz alta, está acostumbrado a estar solo en el coche y a veces se sorprende cuando su propia voz resuena poderosa contra el parabrisas: “el rugby debe seguir siendo el arte de pasar bien la juventud”.
- ¿Qué dices, cariño? -Su mujer se ha despertado sobresaltada, ella, a diferencia de él, si no conduce se duerme -, Ya estamos llegando a casa y este fin de semana “la vuelta al cole”, contra los de Alcobendas, los que la temporada pasada se nos atragantaron ¿Cómo lo ves?
- El partido es de los jugadores, de los que van a estar en la cancha, no es nuestro.
- Habrá que ir pronto para coger sitio.