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jueves, 6 de agosto de 2026

MENTIROSO

Imagen generada por Nano Banana 2


Dicen que a mi edad las viejas amistades  se reencuentran en los funerales solamente, pero a mí el funeral del viernes pasado me sirvió para resucitar un insulto que lleva diez años aquí dentro.

No sé por dónde empezar. Ver brevemente a la hija de X el pasado viernes – un funeral, a mi edad los reencuentros son en funerales -,  me ha recordado esta historia, o historieta más bien. 

Era una comida con un matrimonio de  amigos, no los veía mucho, vivíamos en ciudades próximas pero a unos pocos kilómetros de distancia, sus ocupaciones de abuelos no les dejaban libres los fines de semana y yo no tenía muchas oportunidades de liberarme en días laborables. Así que la comida nos permitió ponernos al día mutuamente de nuestras peripecias. Al finalizar, me hablaron de una amiga común, viuda reciente de un buen amigo, X, me afearon de que, sabiendo sus problemas financieros por la herencia magra del difunto, yo no le llamase ni hiciese nada por ayudarle. No era cierto, les dije, yo había puesto mi esfuerzo y había conseguido que un profesional preparado se encargase de liquidar correctamente el negocio ruinoso que milagrosamente sostenía el muerto – posiblemente arrastrado a la tumba por el esfuerzo sobrehumano de mantener en pie su actividad, pedaleaba a tope en una bicicleta sin cadena, decía -, además yo sabía que ella hablaba mal de mi en círculos comunes, no comprendiendo ni queriendo comprender cuál era la realidad que la enfermedad y muerte le habían revelado, así que tenía que obligarme a mi mismo para velar por unos intereses ajenos y que yo sabía que no me lo iba nadie a agradecer. Por fin, les confesé mi derrota en aquel momento ante el mutismo total de la desolada viuda que no me descolgaba mis llamadas ni atendía los mensajes que yo le dejaba en el contestador automático, buzón de voz, del teléfono móvil.

- Mentiroso – me dijo la sicóloga de la esposa -, ella no tiene contestador en su teléfono.

Jamás olvidaré la injuria. Me dejó herido. Y han pasado diez años o así.

(Los soliloquios de Manu Majors)


viernes, 17 de julio de 2026

LO QUE DICE LA POLICÍA COMO PRUEBA ANTE LOS TRIBUNALES

 1. El atestado como mera denuncia

Históricamente, el punto de partida normativo lo hallamos en la Ley de Enjuiciamiento Criminal que establece con claridad que los atestados redactados y las manifestaciones hechas por los funcionarios de la Policía Judicial “consideraránse como denuncias para los efectos legales”.

Bajo esta premisa y en base a la Constitución, la regla general ha sido que el atestado no es, por sí mismo, prueba de cargo. La actividad policial se incardina en la fase de instrucción o investigación; por tanto, para que los hechos recogidos en el atestado tengan virtualidad probatoria y puedan desvirtuar la presunción de inocencia, deben ser introducidos en el juicio oral mediante la declaración testifical de los agentes firmantes, bajo los principios de inmediación, contradicción y oralidad.

2. La evolución jurisprudencial.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional  empezó a diferenciar a partir de 1981  nítidamente entre varios componentes del atestado:

* Hechos de constatación objetiva y percepción directa: Aquellos elementos del atestado que no son meras opiniones, sino realidades verificadas por los agentes (por ejemplo, el resultado de un test de alcoholemia, un croquis de un accidente de tráfico, la aprehensión de droga o fotografías del estado de un lugar).

* Las manifestaciones de terceros: Las declaraciones de testigos o del propio investigado en sede policial siguen manteniendo el valor de mera denuncia o de sospecha, careciendo de valor probatorio por sí mismas si no son ratificadas en el juicio oral.

A partir de esta distinción, la jurisprudencia consolidó que los datos objetivos e irreproducibles contenidos en el atestado pueden adquirir el rango de prueba documental o “prueba pericial institucional”, siempre que se incorporen al juicio mediante su lectura o mediante la ratificación de los agentes, permitiendo, en todo caso, la contradicción de las partes. Pero los tribunales, como hemos advertido en otras publicaciones, se olvidan de que los policías son humanos y tienden a considerarlos “objetivos” siempre, lo que nos parece excesivo.

3. La situación actual en 2026.

Las fuerzas y cuerpos de seguridad (Policía Nacional, Guardia Civil y policías autonómicas/locales) cuentan con unidades altamente especializadas (Policía Científica, Información, Delincuencia Tecnológica, etc.) que no se limitan a constatar hechos, sino que elaboran verdaderos “informes técnicos y periciales” incluso en materias reservadas hasta ahora a los propios jueces de instrucción y que son publicadas de forma inmediata en determinados medios, portavoces acríticos de contenidos siempre reservados a las partes del proceso.

Actualmente, el valor probatorio de estas actuaciones en nuestros tribunales se puede decir que se “estructura”  de este modo:

A) Distinción entre Dictamen Pericial y Atestado Común

El Tribunal Supremo de nuestras españas y de sus componentes españoles y muy españoles distingue entre el contenido ordinario de un atestado y los informes técnicos: cuando la policía actúa en funciones científico-periciales (análisis químicos de sustancias, informes balísticos, análisis informáticos forenses de discos duros o informes dactiloscópicos), estas actuaciones no son meras "denuncias" sino “auténticas pruebas periciales”. Efectivamente, pruebas periciales, que se basan en la suposición de que quienes las elaboran, las redactan y las firman son expertos objetivos en la materia en cuestión… y que no tienen un sesgo previo en favor o en contra de las partes.

B) La dispensa de ratificación en el procedimiento abreviado:

 Los informes emitidos por laboratorios oficiales u organismos públicos sobre la naturaleza o cantidad de sustancias estupefacientes, alcohol en sangre, etc., tendrán el valor de “prueba pericial documental”, y no será obligatoria la comparecencia de los peritos en el juicio oral, salvo que el tribunal juzgador lo considere necesario o que alguna de las partes lo solicite de manera fundada motivando la necesidad de su tacha o contradicción.

C) ¿Pueden los jueces fundamentar sentencias exclusivamente en informes policiales?

Un tribunal solo puede legalmente fundamentar una sentencia condenatoria en un informe policial si este reúne los requisitos de una prueba pericial o documental legítima:

1. Que el informe verse sobre materias que exijan conocimientos científicos o técnicos especiales, por tanto que quienes lo hayan elaborado, dado forma y firmado sean verdaderamente expertos en la materia del informe.

2. Que se haya garantizado el derecho de defensa (permitiendo a la defensa impugnar el informe en todos sus elementos subjetivos y objetivos, proponer contrapericiales de expertos en las mismas materiaso solicitar la citación de todos los agentes intervinientes al juicio para ser interrogados).

Por lo demás, los hechos aportados como tales hechos por los policías (p. ej.: una transferencia bancaria entre dos cuentas) en sus informes requieren que el tribunal los examine con la misma objetividad crítica que los demás testimonios, no son hechos fehacientes de por sí. Pero quizá la valoración crítica sea pedir mucho a nuestros tribunales desbordados y sometidos a jornadas laborales fuera de lo común.

(Elaborado con ayuda de la IA que me ha hecho la ilustración también)

 


domingo, 12 de julio de 2026

KAIXO


(Ilustración de Nano Bananas)

 - Kaixo !

- ¿Qué es eso de la UCO ? ¿La Unión Carpetovetónica Occidental ? ¿Unidad Cristiana Opresora? ¿Unión Confederal de Obsesos ? Lo que no creo es que sea la Unidad Central Operativa de la policía militarizada al servicio del bien público, cada vez que se puede leer uno de sus informes lo que trasciende es un sesgo neo-falangista preocupante para preparar a la sociedad para la toma del poder por los putos amos de España de nuevo….

El Barón de la Florida, con el aperol casi terminado, recibe a Jon Galtzagorri con un rosario de preguntas que se autorresponden mientras que la gaviotas de la Zurriola rebuscan entre las sillas de la terraza sin ningún temor a los olorosos pies de los clientes. Esa especie de Venecia Beach entre Sagüés y el Urumea está llena de corredores y corredoras al anochecer, la canícula es más soportable, pero también estos deportistas urbanos tendrían problemas para no dar positivo de productos estimulantes en un análisis serio, no de los que se hacen en el Tour de France, sino de los que hacían nuestras madres cuando nos esperaban despiertas a que regresáremos después de dar una vuelta con la cuadrilla.

- ¿No les llamaban los pata negra a estos guardias civiles ? Pues son la pata más negra de ese siniestro diplopodos que es la parásita justicia hispana…

- Estás muy cabreado con la benemérita esta noche. Pero no hay motivos, los servidores verdes del Estado siempre han sido iguales, todo por la patria es su lema, pero la patria de la españa eterna, imperial e inquisitorial, de los militares señoritos y de los señoritos militares, negada a la reconciliación y al abrazo, dispuesta a hacer un nuevo democidio para acabar con los enemigos internos de quienes verdaderamente merecen tener la sartén por el mango y que impidieron la depuración de los aparatos del movimiento nacional en su momento. Es la guardia civil que tenemos y nosotros desapareceremos y la guardia civil allí seguirá.

- Después de haber leído en mi juventud aquel borrador del informe « navajas » que me enseñaste, tuve pesadillas una semana, y cada vez que leo el diario y veo esos titulares…

-  Inexactos, escritos para confundir a sus escasos lectores y llevarlos al matadero de librepensadores…

- Esos titulares redactados por cucos y colaboradores del imperio del mal y que son asumidos por los abundantes nostálgicos del pardo pasado, que siempre han tenido miedo a la libertad de pensar, que añoran el sacrificio impuesto por los dictadores españoles y son acríticos, irreflexivos, egoístas y gregarios en su manada de lobos aullantes.  

- Yo también echo de menos al jubilado cronista de los tribunales, aquella pluma magistral de Soraluze, pero es lo que hay. Ahora te encuentras publicadas entrevistas a jueces locales y todo, que no son más que « pregúntames » repugnantes.

- ¿Por eso me has saludado con esa « vizcainada » de « kaixo » ?

domingo, 5 de julio de 2026

JUEZ DE CARRERA

 


- Me gusta el olor de las cuadras de caballos, ese olor fuerte de las boñigas excretadas, el sudor de los animales, la paja, el desinfectante que impregna cada box… me trae recuerdos de mi pasado feliz en Jaca, aquellos veranos de paseos a caballo, de vestirse como un lakota dispuesto a defender su hogar de las hordas terroristas de blancos depredadores, de bañarse desnudo en las agua frías del río…

Galtzagorri habla de sus ensoñaciones mientras Manu Majors y él buscan la sombra a lo largo de los boxes del hipódromo, acercándose a la pista de calentamiento donde algunos jockeys hacen dar vueltas a los purasangres, apenas unos potros, antes de que la primera carrera empiece.

- Yo no hablo de esos caballos de recreo de tu juventud, hablo de un juez que tiene una cuadra de caballos de carreras, cosa que me pone los pelos como escarpias y que no parece preocupar a ningún periodista de investigación de este reino.

- Desde que Pedro Jota se cargó el periodismo de investigación a base de pagar exclusivas para rellenar titulares, no hay periodistas en el país, valga la redundancia, ni en el mundo, quizá, y, añado redundancia, ni en los otros.

Jon Galtzagorri enciende un habano después del comentario y prosigue su marcha. Los caballos siguen dando vueltas bajo la mirada de las entendidas y entendidos. Galtzagorri parece que solo mira una entendida que tiene un escote por el que asoman protuberantes obstáculos.

- Empecé a fumar puros por la mañana, un verano que tuve que limpiar las cuadras de aquella finca porque no me acuerdo quién no pudo encargarse y el olor dulce de la mierda de caballo por toneladas dejó de gustarme un tiempo…

- Pero todos sabemos, al menos los abogados de negocios, que el mercado de caballos como el mercado del arte o como el de los futbolistas… es una actividad que es muy útil para teñir el dinero del color que se necesita o sea para blanquear el negro y para ennegrecer el dinero blanco y no es un negocio que me gustaría que mi suegro tuviera, por ejemplo, si yo fuera un personaje con poder, con el poder inmenso de un juez de instrucción.

- Tu suegro está enterrado en un cementerio chino y tú estás tan lejos del batzoki que jamás te va a cobijar la sombra del poder ni la del árbol de Gernika.

- Tú me entiendes, lo de este juez de carrera, apuesto que tarde o temprano explotará, más bien tarde, claro.

- Majors, yo apuesto después de ver los ojos del animal en este paseíllo previo, y el 3 tiene mirada de vencedor, vamos corriendo a las taquillas.



sábado, 27 de junio de 2026

REFORMAS CANICULARES DEL CÓDIGO PENAL


(Ilustración de Nano Bananas 2)


 Bajo el sol provenzal de las 3 de la tarde, en plena canícula, los cuatro curas de la izquierda avanzaban, vestidos con sotanas negras preconciliares, cubiertos por sombreros de teja y portando mochilas oscuras, eran jóvenes, Galtzagorri había visto sus caras cuando pasaron cerca de la piscina del hotel rural por la mañana, cuando la temperatura ya era alta pero soportable dentro del agua. Ahora se dirigían claramente, entre campos amarillos y rojizos, hacia un gran edificio eclesiástico, una basílica posiblemente, que destacaba en el horizonte hacia la derecha. Desde el ventanal del salón climatizado del establecimiento rural, la imagen le parecía un cuadro de Van Gogh no catalogado.

- Deben ser de alguna corriente integrista – dijo Coro, levantando los ojos del libro de Jan Patocka que se había traído para combatir los insomnios que no tenía, tomó un trago del agua “pedorretas” que le habían servido -, habrán hecho un voto a la santa virgen mariana de morir deshidratados todos juntos… que los cuervos alimenten a los cuervos.

- ¡Cómo eres, mujer!

Jon Galtzagorri leía las noticias en su teléfono, cabeceando de vez en cuando, ni el fútbol conseguía apartar de los titulares las intimidades diarias del tal “zapatero” de la tierra de la cecina de vaca. La escapada romántica, para jugar al golf por el sur francés, habíase quedado en romántica por los calores despiadados de aquellos días. La climatización excelente de su habitación permitía a la pareja encontrarse en juegos de adolescentes, juegos que nunca se olvidan.

- ¡ Debían de reformar el código penal español y también la ley de enjuiciamiento criminal de una vez. No se puede seguir así, sin actualizar la legislación española!

- ¿Qué le pasa al veterano profesor? - Coro interrumpió su somnolienta lectura.

- Hay que incluir en las circunstancias del delito, la circunstancia agravante de ser demócrata y la circunstancia condenatoria de ser de izquierdas… retirar de la ley de procedimiento todos los derechos a quienes tengan esas circunstancias congénitas o sean parientes de quienes las tengan. También hay que incluir la eximente total o parcial de ser falangista o de un partido político derivado de aquel movimiento nacional para investigaciones y condenas sobre mangancias cometidas y negligencias criminales de la gente de bien de toda la vida.

- Estamos de vacaciones, deberías desconectar de la hispanidad y de los jueces de tus pesadillas.

- Es que el juez es la voz de la ley y con las leyes actuales tienen, los jodidos, que prevaricar mucho para poder hacer lo que realmente quieren.

- ¿ Te pido otra “pedorretas” con hielo, cariño?


lunes, 22 de junio de 2026

ZP Y MI DELITO

Llevarse bien con la gente es importante, abre puertas. Conocer a autoridades y que reciban a las personas que necesitan ser oídas por quien puede resolver alguno de sus problemas – casi siempre tienen más problemas que soluciones -, es una de las herramientas que los abogados utilizamos. No se nos paga por llevarnos bien con jueces y fiscales en sala o en las diligencias judiciales, momentos y lugares que requieren enfrentarse a su autoridad. Pero estos enfrentamientos pueden provocar un “tercer tiempo” en el que basar una buena relación. Aunque después de más de 50 años de ejercicio profesional es inevitable que también se cosechen odiadores y odiadoras dentro del sistema judicial, como es mi caso con media docena de operadores jurídicos, quizá solo sean cinco… 

(Ilustración de Nano Banana 2)

En las distintas administraciones que tenemos, estatales, autonómicas, provinciales, municipales y asimiladas, también creo que he conseguido que se me abren puertas con una sonrisa y así abrírselas a mis clientes. Haber pasado 36 años en la ESTE (Universidad de Deusto, campus donostiarra) con más de 4.000 alumnos míos que se han ido incrustando en los engranajes del poder, no solo en las empresas, pues me ha dado impulsos positivos en muchos asuntos, algunos francamente complejos.

Y he cobrado honorarios por usar mi agenda de contactos, directa o indirectamente he cobrado por usar y quizás abusar de las relaciones con autoridades, funcionarios, políticos, dirigentes, empresarios y un largo etcétera.

En el despacho profesional de abogados que fundé se fueron incorporando miembros cuyo mérito jurídico principal o único era ser “hacedores de lluvia”, facilitadores con su directorio de contactos de que se nos regara con asuntos desde diferentes ámbitos. En algún caso, sin mi aprobación e, incluso con mi inútil oposición. En su momento tuve la sensación de que estas incorporaciones, sumadas a algunos contactos francamente al margen de toda ética que se fomentaron por quienes se hicieron con el poder de la firma, yo no las podía soportar en mi relación con aquel grupo. Los valores son los valores y el nivel de porquería puede alcanzar límites insoportables de altura. Pero yo debía estar equivocado porque el despacho ha sobrevivido 20 años desde mi salida y, hasta su fusión por absorción con otra entidad, nadie ha ido al infierno, al contrario, algunos disfrutan de un cielo azul y blanco o txuriurdiñ, como se dice por aquí.

O sea que, no estando libre ni liebre de pecado, no puedo echar piedra alguna a la zapatera prodigiosa, ZP para los tribuletes, por haber abierto puertas y haber recibido retribución a cambio pero no veo en su conducta delito alguno. Creo que un expresidente de gobierno tiene menos influencia sobre un actual funcionario ministerial, aunque le conozca de toda la vida, que un abogado ejerciente pero magistrado en excedencia, siempre temporal, sobre un antiguo colaborador o subordinado (el 90% de la justicia no es función de los jueces) , así que esto debiera quedarse en aguas sucias de borrajas fétidas.

jueves, 21 de mayo de 2026

TRÁFICOS DE INFLUENCIAS QUE NUNCA SON DELICTIVOS

El delito de tráfico de influencias es el que realiza quien ( por ejemplo : un juez que está en excedencia ejerciendo de abogado) influye en una autoridad o funcionario público (por ejemplo : un juez en activo) prevaliéndose de su posición (por ejemplo : de juez de la misma asociación profesional o de su relación jerárquica anterior), para lograr una resolución o una decisión beneficiosa para sí o para un tercero, o quien trafica ( por ejemplo : un juez que está en excedencia ejerciendo de abogado) con dichas influencias, ofreciéndolas a cambio de honorarios, dádiva, remuneración o promesa.

Una justicia que está gangrenada por la corrupción, el amiguismo, el nepotismo y el opus dei persigue implacablemente el amiguismo de un antiguo presidente de gobierno, pero acepta la presencia de abogados que siguen siendo jueces aunque estén en excedencia y que siguen manteniendo su red de influencias dentro del aparato judicial.

Hay algo que choca en esto.

Sin hablar de generales en la reserva o exministros de defensa que aconsejan a industriales armeros que se forran con contratos públicos que se les adjudican por el glorioso ejército precisamente.

Hace unos años escribí unas breves escenas teatrales que la inculpación a la zapatera prodigiosa me ha recordado.LLAMADAS INEXISTENTES

Con la ayuda de la IA las he actualizado.

1)

INT. DESPACHO DE ABOGADOS - TARDE

Un despacho de diseño en un polígono empresarial donostiarra. Minimalista, pantallas curvas, archivadores retroiluminados. Gran ventanal (con grandes viales de autovía, luces de la ciudad y lluvia tras el cristal).

SERGIO (48) está de pie junto a la ventana. Entra ZULEMA (50) cerrando la puerta de un portazo seco. Viene de la calle, quitándose los guantes de piel.

ZULEMA

Cierra con llave.

SERGIO

(Calmado, sonriendo)

Tranquila, cariño. Los de Compliance ya se han ido y mi socio está en la notaría elevando una escritura. Aquí no hay micrófonos.

ZULEMA

Tu socio es un bocazas y el país entero está obsesionado con las filtraciones a la prensa ¡Vamos rápido !

Zulema se quita la gabardina, la tira sobre una silla de diseño y saca de su bolso Chanel, adquirido en la nueva boutique de la firma en Biarritz, un teléfono móvil "limpio" (antiguo, sin internet). Se sienta en una de las sillas de confidente y marca.

Sergio la observa desde su sillón de cuero, fascinado. Se inclina e intenta acariciarle la mano. Zulema le da un manotazo sin mirarle, esperando el tono.

ZULEMA

(Al teléfono, cambiando instantáneamente a una voz dulce y profesional)

¿Cosme? Hola, compañero... Sí, soy Zulema ¡Cuánto tiempo !

PLANO CORTO DE SERGIO sonriendo con suficiencia.

ZULEMA (CONT'D)

(Al teléfono)

Pues aquí, con el temporal, ya sabes... No te quejes, que en Cáceres tampoco os libráis. A ver cuándo te dejas caer por el marco incomparable, te llevaré a un restaurante con estrella que han abierto, no lo conoce nadie... Eso, hecho.

Zulema cambia el tono, poniéndose más al grano, pero manteniendo la ligereza.

ZULEMA (CONT'D)

Oye, te llamaba de pasada por el asunto de mi amigo Victorio, el tema del macro-hotel del valle. Sí, el recurso contencioso.

Sergio se inclina hacia delante, apoyando los codos en la mesa.

ZULEMA (CONT'D)

Tiene los fondos de inversión extranjeros apretándole el cuello para la inauguración y la Consejería de Turismo tiene la licencia paralizada hasta que tú resuelvas. Sé que me dijiste que meter unas cautelarísimas era demasiado descarado de cara a la opinión pública, pero... Claro... Ajá... ¿Ah, sí?

Zulema mira a Sergio y levanta el pulgar hacia arriba. Sergio da un puñetazo al aire, celebrando en silencio.

ZULEMA (CONT'D)

(Sonriendo)

Perfecto, Cosme. Inadmitir el recurso de la asociación ecologista por falta de legitimación activa... Impecable. Así la Consejería no tiene donde rascar. Eres un hacha. No te invito a la 'VIP preview' del hotel porque con los de la inspección de tribunales invitados  sería un cante, pero mi marido y yo te debemos una cena de tres tenedores. Un beso fuerte a la familia. Chao.

Zulema cuelga. El tono dulce desaparece en un milisegundo. Se levanta y coge su gabardina.

ZULEMA

Ya le puedes decir a tu amiguito que su hotel se abre. Y que los honorarios de éxito de este mes me van a financiar un viaje a las Maldivas, por lo menos.

SERGIO

Eres una diosa, Zule. Quédate a cenar, pido algo por Glovo y lo celebramos en el sofá del despacho...

ZULEMA

(Caminando hacia la puerta sin mirarlo)

Tengo tres sentencias de urbanismo en el maletín que tengo que firmar digitalmente antes de las doce si no quiero que el CGPJ me meta un paquete por retrasos. Cenarás solo. Si dejas los platos en el lavavajillas, ponle pastilla, que siempre se te olvida.

Zulema sale del despacho y pega un portazo.

Sergio se queda solo. Sonríe, saca su iPhone de última generación y abre la aplicación Signal. Teclea rápido mientras se sienta en su sillón.

SERGIO

(Al teléfono, voz de negocios)

¿Victorio? Descorcha el champagne. Está hecho. Mañana tienes la resolución en el BOE o en primera página del diario.

FUNDIDO A NEGRO.

(Eurovisión 2026, maternité palestinienne. Ilustración propia)


2)

INT. JUZGADO DE INSTRUCCIÓN - TARDE

Un despacho institucional claustrofóbico, típico de los Juzgados de cualquier capital de provincia. Las paredes están forradas de estanterías metálicas dobladas por el peso de cientos de cajas de archivo y legajos atados con gomas elásticas. En la pared, un retrato descolorido del Rey Felipe VI y una bandera de España un poco arrugada en una esquina, una ikurriña pequeña se ha caído de la mesa al suelo con su pequeño pedestal y todo hace un un año. La mesa está sepultada bajo montañas de expedientes criminales. Solo queda libre la pantalla de un ordenador con el sistema de gestión procesal abierto y parpadeando.

La JUEZ MARA (33) está repantigada en su sillón ergonómico gastado, con los pies apoyados sobre una caja de folios. Habla por el teléfono fijo, con el manos libres puesto (pero volumen bajo).

JUEZ MARA

¡Es que flipo, tía! ¡Flipo en colores! ¡Qué nivel de sinvergüenza!

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Se oye un murmullo lejano de mujer al otro lado del teléfono)

JUEZ MARA

A ver, que me di cuenta en cuanto le tomé declaración el martes. Lo que tú me dijiste: una cazafortunas de manual, pero de las malas. ¿Qué se creía la tía? ¿Que conseguir una indemnización por daños morales en este país es como si te tocara el bote de Pasapalabra? ¡Que doble el lomo o que se ponga a estudiar judicaturas, no te jode!

Mara gesticula con un bolígrafo Bic.

JUEZ MARA (CONT'D)

Que sí, que el investigado es un baboso y seguro que la intentó toquetear, no te digo que no... Pero vamos a ver, si vas de "influencer" buscando un reservado VIP con artistas, futbolistas y empresarios, ya sabes a lo que juegas. En ese ambiente, la que algo quiere, algo le cuesta... o se acuesta, las cosas como son.

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Murmullo aprobatorio)

JUEZ MARA

Tú dile a tu contacto que se relaje. Su colega puede dormir tranquilo. Todo el mundo en el Palacio de Justicia me ha hablado maravillas de él. No solo tú —que al fin y al cabo te debo el estar en esta plaza por el empujón en las listas de asociados—, es que ayer la de la sección penal de la Audiencia y la Fiscal sustituta me dijeron lo mismo. ¡Con lo puritana que parece la Fiscal! También le conoce... ¿De qué? Yo qué sé, tía, este pueblo es un pañuelo.

INTERLOCUTOR (V.O.)

(Murmullo)

JUEZ MARA

No, su abogado no me ha llamado. Sé que tuvo un cargo gordo en los noventa, pero no hace falta que venga a presionar. Yo me fío de tu criterio. Mañana entro de guardia, un horror... Para no pegarme un tiro entre los robos con fuerza y los controles de alcoholemia, me escapo a media tarde y nos tomamos un café.

Mara mira el reloj.

JUEZ MARA (CONT'D)

Venga, a las cuatro en la cafetería de la esquina de enfrente de los juzgados. Muxu bat, bero-bero. Chao.

Mara cuelga el fijo. Suspira con hastío.

En ese momento, dan dos golpes rápidos en la puerta de madera. Sin esperar respuesta, la puerta se abre. Entra PACO (55), el tramitador procesal, arrastrando los pies y con cara de querer jubilarse mañana. Trae una pila de carpetas rojas.

PACO

Buenas tardes, Señoría. Traigo la firma de los autos de prisión de los del alijo de ayer.

JUEZ MARA

Déjalos por ahí, Paco, donde quepan.

Paco mira la mesa sepultada de papeles, resopla y deja las carpetas en el suelo, apoyadas contra la bandera de España.

PACO

Ah, y ha entrado por el cacharro de la euskojustizia el nuevo escrito de la víctima de la agresión sexual de la semana pasada. El Fiscal ya ha emitido el informe... ¡Sorpresa! Esta vez viene favorable a las medidas de alejamiento. ¿Le preparo el auto denegando la orden de protección?

JUEZ MARA

(Sin mirar, tecleando en el ordenador)

Pásaselo al Letrado de la Administración de Justicia para que verifique las notificaciones, y ya lo miraré cuando acabe la guardia. No me da la vida, Paco.

Paco asiente con apatía, coge el expediente de la chica, se pone de puntillas y lo encaja a presión en la balda más alta de la estantería, sepultándolo detrás de unas cajas de mudanza viejas.

PACO

Entendido. Hasta mañana, Señoría.

Paco sale y cierra la puerta. La Juez Mara se queda mirando fijamente la pantalla del ordenador, aburrida, y saca su móvil personal para mirar Instagram antes de concentrarse en TikTok.

CORTAR A NEGRO.



miércoles, 6 de mayo de 2026

MÁS SOBRE LA ÉTICA DE LA TOGA

A veces uno tiene ganas de llamar a la otra parte en un conflicto, prescindiendo del enfrontamiento y de las posturas que nos separan, para transmitir lo que su postura en el proceso transmite a su vez a quien tiene enfrente al margen del  proceso. No sé si me explico bien. La utilización de argucias procesales para dilatar el procedimiento hasta que la otra parte litigante desista parcial o totalmente  de su reclamación es muy habitual por parte de deudores, con independencia de que su deuda haya nacido de un contrato, de un hecho no contractual o de una infracción del código penal… este abuso puede provocar, y lo he visto en mi vida profesional  como abogado, que la víctima o el acreedor se aparte de la legalidad y acuda a la venganza, al castigo privado, se olvide de la justicia y el derecho… 

He consultado la IA sobre este tema para pedirle un  storytelling. Y ésta, con algunas correciones personales inevitables, es esencialmente la respuesta.

Es una reflexión muy profunda y, lamentablemente, muy real en el ejercicio de la abogacía. Lo que planteas es el « invierno del Derecho »: ese punto donde la técnica procesal deja de ser una garantía para convertirse en un arma de desgaste, y cómo ese abuso puede terminar por deshumanizar tanto al acreedor que este acaba buscando fuera de la ley lo que la ley le prometió pero no le entrega.

Aquí tienes una propuesta de storytelling titulada "El eco del mazo vacío" :

El Escenario

Inazio no es un gran empresario; es un hombre que puso los ahorros de su vida en una reforma para su pequeño local. El contratista cobró, dejó la obra a la mitad y desapareció. Inazio demanda. Tiene razón, tiene pruebas y tiene un contrato firmado.

En el otro lado está el letrado de la parte deudora. Un estratega impecable. No niega la deuda (sería torpe), simplemente hace que el tiempo se detenga.

El Nudo: La "Estrategia del Desgaste"

Pasan dos, tres, cuatro o más... años. El abogado del deudor utiliza todo el catálogo que el Derecho Procesal le permite:

- Excepciones dilatorias sin fundamento real pero que requieren resolución.

-Incomparecencias injustificadas, forzando suspensiones.

-Recursos  contra resoluciones  de trámite, sabiendo que serán desestimados, pero ganando otros seis meses de oxígeno.

Para el abogado del deudor, esto es una "victoria técnica". Para Inazio, cada notificación es una bofetada. Su local sigue cerrado, las deudas crecen y su fe en el sistema se desmorona.

El Punto de Quiebra: El "Abismo"

Un día, tras la tercera suspensión de una ejecución de bienes, Inazio llama a su abogado. Pero ya no pregunta por la fecha del siguiente trámite. Su voz es distinta. Está fría. Dice algo que debería helarnos la sangre:

"Ya no quiero que me devuelva el dinero, letrado. Ya no me importa el local. Solo quiero que él sienta el mismo miedo que siento yo cuando abro el buzón."

Inazio ha dejado de ver al deudor como un "sujeto procesal" y ha empezado a verlo como una presa. Ha decidido que si la justicia es lenta hasta la inexistencia, la venganza es, al menos, puntual.

El Cierre: La Lección

Como abogados, tenemos una herramienta poderosa: la Ley. Pero la ley sin ética es solo un manual de instrucciones para el caos.

Cuando abusamos de las argucias para dilatar lo inevitable, no solo estamos "defendiendo a nuestro cliente". Estamos:

1.  Envenenando la paz social.

2.  Empujando a ciudadanos honestos hacia la autotutela (el castigo privado).

3.  Desvirtuando nuestra profesión, convirtiéndonos en cómplices de una injusticia.

El concepto del "Abuso del Derecho": el artículo 7.2 del Código Civil no es adorno; es una frontera ética y legal.

La Responsabilidad Social: "¿Vale la pena ganar un honorario extra por dilatar un proceso si el precio es que una persona pierda la fe en la civilización?"

El éxito de un abogado no debería medirse por cuántos años logra retrasar una ejecución, sino por cuántas soluciones reales es capaz de construir sin que nadie tenga que tomarse la justicia por su mano.


viernes, 10 de abril de 2026

SNIPER

 El 22 de junio de 2021 escribí un post SNIPER inspirado en las posible muertes de un conocido gangster guipuzcoano y como inicio de una novela policiaca de esas que duermen en mis ordenadores y papeles. Hoy le he pedido a la IA actualizarlo en forma de guion e ilustrarlo y, después de algunas correcciones, lo publico.

PERSONAJES:

    • EL TIRADOR (50s): Veterano de los Balcanes. Rostro surcado por el cansancio y el dolor crónico. Preciso, metódico.

    • EL RIZOS (50s): Narcotraficante confinado. Paranoico pero arrogante.

    • EL COJO: Subordinado de El Rizos. Camina con una cojera severa y descuidada.


ESCENA 1. EXT. FORTALEZA MILITAR ABANDONADA - DÍA

PLANOS DETALLE (MACRO):

    • Unas manos enguantadas ajustan la torreta de una mira telescópica Steiner M7. El clic metálico es nítido.

    • El cerrojo de un rifle Sako TRG M10 se desliza con suavidad. Una bala de gran calibre entra en la recámara.

PLANO MEDIO:

EL TIRADOR está tumbado en posición de tendido sobre el contrafuerte de piedra de una vieja fortaleza. Su rostro refleja una lucha interna contra un dolor que nace detrás de sus ojos.

EL TIRADOR (V.O.)

(Voz cascada, tranquila)

El murmullo sigue ahí. Siempre está ahí. Pero los dos blancos de la mañana hacen su trabajo. Eficacia del 99%. Suficiente para el 100% de letalidad.

El Tirador se palpa el bolsillo de la chaqueta. El sonido del plástico de un blíster de Oxycontin cruje. Se relaja. Pega el ojo al visor.

ESCENA 2. EXT. VILLA - DÍA (A TRAVÉS DEL VISOR)

POV TIRADOR:

La retícula del visor encuadra la puerta principal de una villa lujosa pero descuidada. El sol es una mancha pálida tras nubes grises. 

EL TIRADOR (V.O.)

Mediodía vasco. Un sol que no calienta y un objetivo que cumple horarios como un funcionario de la muerte.

ESCENA 3. INT. COCINA DE LA VILLA - DÍA

La cocina es un caos de cajas de comida precocinada y suciedad. EL RIZOS está sentado frente a un portátil de última generación en una mesa llena de migas y restos.

EL RIZOS

¡Ese café, joder! Que no tengo todo el día.

Al fondo, EL COJO arrastra la pierna con un sonido rítmico y desagradable: shhh-cloc, shhh-cloc. Lleva una bandeja con una taza de Nespresso. El café se derrama por el suelo debido a sus espasmos.

EL RIZOS

(Ríe)

Mírate. Eres un espectáculo, cojo. Menos mal que el whisky no se te cae.

El Cojo deja una botella de Aberlor 10 y un envase de Nocilla vacío sobre la mesa. El Rizos ni le mira; sus dedos vuelan sobre el teclado.

EL RIZOS (V.O.)

El teletrabajo es el futuro. Sin camiones sin frenos, sin cables en el cuello... solo yo, mi seguridad y la estupidez de mi competencia.

El Rizos se levanta, agarra la taza de café (rellenada con los restos de otras dos) y camina hacia la puerta.


ESCENA 4. MONTAJE PARALELO: FORTALEZA / VILLA

EXT. FORTALEZA: El Tirador ajusta la respiración. Su dedo acaricia el gatillo.

INT. VILLA: El Rizos llega al umbral de la puerta. Se detiene un segundo. Se atusa el pelo.

EL TIRADOR (V.O.)

Saldrá. Silbará al lobo belga. Ese perro que sabe más de la Guardia Civil que él. Beberá. Y entonces... la taza entrará en sus cervicales.

EXT. JARDÍN VILLA: Un perro viejo y baboso se levanta.

ESCENA 5. EXT. VILLA - DÍA

El Rizos abre la puerta de par en par. La luz gris le da en la cara.

POV TIRADOR (VISOR): La cruz de la mira se sitúa exactamente sobre la boca de El Rizos, que empieza a elevar la taza de café.

EL TIRADOR

(Susurrando, casi con ternura)

Licencia de la OTAN por edad, hijo de puta... pero la puntería no caduca.

El Tirador aguanta la respiración. 

EL RIZOS

(Hacia el perro)

Ven aquí, baboso...

El Rizos sopla el café. La taza oculta su mandíbula. El dedo del Tirador ejerce la presión final sobre el disparador.

CORTE A NEGRO.

SONIDO: El trueno seco del Sako TRG M10 retumba y se solapa con el chillido de un ave rapaz.

FIN DEL TEASER.


miércoles, 25 de marzo de 2026

JUSTICIA

Beduino, obra de Germán Villachica Bacquelaine, lápiz, carboncillo, sanguina, tinta china, sobre papel.


Sobre las 01,45 horas del día 21 de octubre de 1987, Pedro Jesús, de 18 años de edad, sin antecedentes penales, domiciliado en un pueblo de Albacete, soltero, sin profesión especial, afecto, según el médico forense – ignorante total de siquiatría -,  de un trastorno disociativo  conocido como « fuga sicógena » por lo que, según sentencia, tiene muy mermada su imputabilidad, con ocasión de encontrarse en Zaragoza, a donde había llegado por ferrocarril sobre las 23 horas del 20 de octubre, 2 horas y 45 minutos antes, entró en los servicios de caballeros de la estación de « El Portillo », donde únicamente se encontraba Germán de 75 años de edad, procedente de Jaca y que debía coger un tren con destino a Bilbao y que estaba orinando de espaldas a Pedro Jesús, el cual cerró la puerta de entrada, empuñando un cuchillo de caza, de hoja de 18 centímetros de longitud y mango de madera, sin pronunciar palabra alguna, se acercó por detrás a Germán, al que no conocía de nada ni había visto antes y le propinó hasta 11 puñaladas dirigidas a órganos vitales, 3 de ellas le atravesaron, acto seguido lavó puñal y manos y se ocultó en la estación. Un camarero de la cantina de la estación entró a los servicios de 10 a 15 minutos más tarde y encontró a Germán ya cadáver en un charco de sangre, pidiendo ayuda a voces, a lo que acudieron dos policías de servicio en el hall de la estación que avisaron por radio a la Comisaría que se encuentra enfrente de la propia estación, procediendo los efectivos a registrar el recinto ferroviario. Sobre las 04,15 Pedro Jesús de presentó en la misma Comisaría, identificándose como Gerard Biurrun, luego rectificó, dio su nombre y anunció que había asesinado a un hombre, le fueron intervenidos el puñal y una pistola de aire comprimido… (Relato extraído de la sentencia de 27 de enero de 1989 de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Zaragoza y de mi memoria pero pueden consutarse las hemerotecas, sobre todo El Heraldo de Aragón).

En el momento de su asesinato, Germán estaba jubilado, bilbaíno, vivía en Jaca (Huesca) pero iba todos los meses en tren a Bilbao. Dejaba mujer, cuatro hijos, ocho nietos… Su hija Isabel era mi mujer, se personó como víctima en el proceso pero pusimos a una abogada de Zaragoza, abogada del hijo mayor, para que velara por los derechos de todos los afectados por el asesinato, esta abogada apenas hizo nada en la fase de instrucción y lo que hizo lo hizo mal. Por una casualidad mi mujer se enteró el viernes 21 de enero de 1989 de que el juicio oral iba a ser el lunes 24 de enero, cuando estábamos en Jaca pasando el puente de San Sebastián y, acto seguido, nos enteramos de que el escrito de conclusiones que yo, a petición de la abogada, tras un viaje a Zaragoza y un estudio de la causa, le había redactado, no había sido presentado.

La instrucción del asunto, confeso el autor desde el minuto uno, fue nula, tanto por la policía como por el Juzgado, el médico forense omitió manifestar que no conocía el mínimo necesario de siquiatría para pronunciarse sobre la mente del reo. El Fiscal hizo el mínimo rutinario, su escrito de conclusiones se asemejaba a un escrito de defensa más que a un escrito de acusación. La abogada de la familia víctima presentó un escrito de adhesión al del Fiscal. El abogado de oficio de Pedro Jesús cumplió con su deber.

Mi mujer relevó a la abogada y tuve que asumir la defensa de mi familia en ese momento. Tengo la conciencia profesional tranquila, creo que hice bien el juicio porque fui reprendido varias veces por el presidente de la sala, que no ocultaba su interés en abreviar el trámite, y que defendió al médico forense de mis críticas – preparadas gracias a que un siquiatra forense auténtico me atendió personalmente el domingo -. La sentencia es de 3 días más tarde del juicio, siempre he pensado que estaba redactada antes y solo se fechó y se rellenaron los blancos que se habían dejado en el formulario.

Pedro Jesús fue condenado a 15 años de prisión, por asesinato con dos circunstancias atenuantes de enfermedad mental y arrepentimiento espontáneo. La sentencia fue confirmada por el Tribunal Supremo el 24 de diciembre de 1990 (Localizable Poder Judicial (Roj. : STS 14062/1990).

Poco después, 1992 creo, el Procurador de Zaragoza se enteró en el Juzgado que el condenado había disfrutado de varios permisos por buena conducta y que no había vuelto a la cárcel del último de ellos, encontrándose en paradero desconocido. Gracias a una amiga periodista donostiarra, informamos a la prensa local de Albacete que difundió mi nota de prensa inmediatamente, el prófugo fue detenido en la casa de sus padres donde se encontraba residiendo.

Mi mujer empezó a tener los primeros síntomas del tumor cerebral que la mató en la primavera de 1988. Pienso que el asesinato de su padre y el proceso judicial propiciaron la enfermedad. 

 

     

miércoles, 11 de marzo de 2026

LEONORA CARRINGTON

La pintura surrealista no me dice nada, paso de ella normalmente, todo sea dicho, salvo Picasso que es mucho más que surrealismo, admiro la tècnica de Dalí y me he parado a observar las obras  de Picabia, Klee, Miró etc. cuando me ha coincidido. Estando en París estos días, me he acercado a ver la exposición de Leonora Carrington en el Museo de Luxemburgo, exposición que creo que ya pasó por Madrid hace algo más de dos años, motivo por el que leí en la prensa sobre esta pintora algunas referencias. Con cierta aprehensión comencé mi visita, a pesar de las elogiosas reseñas que había ternido la antológica de esta pintora inglesa.



Conmocionado por lo visto y vivido en esta mañana parisina. Una exposición que merece verdaderamente la pena. 

Leonora (1917 – 2011) nació en una familia católica y rica en Inglaterra – las familias católicas inglesas como las familias protestantes francesas son un filón literario inagotable -, educada por una madre y una nanny irlandesas en los mitos y leyendas católicos – inmaculada concepción, apariciones de ángeles y demonios, milagros absurdos, torturas beneficiosas para la persona, resurecciones, ascensiones etc. -. Sin embargo, apenas adolescente (19) se precipita al lecho fornicatorio de Max Ernst (45 entonces) y vive en Francia bajo su influencia total, siendo Ernst un híbrido de semental equino y de pájaro de cuenta que va a reflejarse en la obra de la bella pintora (La relación se plasma también en una fotografía exhibida en la que el maduro pintor aferra con sus garras las tetas de la veinteañera). 



Leonora (22) sufre el apresamiento de su compañero por los franceses al estallido de la guerra en 1939 y luego por la Gestapo y sus colaboracionistas católicos  del régimen fascista de Petain. Este golpe va a provocar unos acontecimientos dramáticos que tienen gran relación con España. 

El relato de la estancia de Leonora Carrington en España es uno de los capítulos más desgarradores de su larga biografía.En 1940, Carrington huyó a España con dos amigos, buscando llegar a Portugal. Según su biógrafa, Joanna Moorhead, y los propios relatos de Leonora, fue atraída a una situación y llevada a un piso, aíslada de sus amigos,  donde fue brutalmente violada en grupo por cinco oficiales de los católicos Requetés (quizá voluntarios alfereces carlistas) y abandonada  sin medios y sin ropa en un descampado. La policía que la encontró se limitó a llevarla al hotel, nada de investigaciones, sumarios, justicia o reparaciones en aquel Madrid lleno de svásticas, altares, procesiones, ejecuciones sumarias, desapariciones… aquellos años de paz que nos trajo el régimen nacionalcatolicista.

Hay expertos que dicen que Leonora antes de la violación ya sufría alguna perturbación mental, yo creo que simplemente era joven y que no tenía un comportamiento aceptable socialmente, llevando aquella vida pública de pecado y adulterio (Ernst estaba casado), por lo que su familia quiso protegerla tachándola de loca.

La violación grupal actuó como la "gota que colmó el vaso" para su familia. Poco después, su padre — industrial británico y probablemente simpatizante de los fascistas hispanos, los católicos nacionalistas que habían vencido a los rojos comecuras — organizó su internamiento en un sanatorio en Santander, en lugar de ayudarla a reparar las secuelas del trauma o a regresar a Inglaterra.

El horror, otro tipo de horror, continuó en el manicomio de Santander bajo el "cuidado" del Dr. Luis Morales. Leonora fue sádicamente sometida a la terapia de Cardiazol, un precursor de la terapia electroconvulsiva que inducía convulsiones violentas y terroríficas, semejantes a crisis epilépticas. Ella describió este período no solo como un tratamiento médico, sino como un despojo sistemático de su humanidad.


La joven finalmente escapó del control del asilo huyendo a la Embajada de México en Lisboa, pero la múltiple "violación" de su mente y cuerpo permaneció dentro de ella – al final de su vida, en una entrevista para un documental que se puede ver en la propia exhibición, Leonora dice que « no quiere hablar de ello » -.



Bibliografía, que no he consultado : Down Below (1944) memorias de Leonora. The Surreal Life of Leonora Carrington by Joanna Moorhead. Leonora Carrington: Romantic Spirit by Anne Kushner. Leonora by Elena Poniatowska. Leonora Carrington en España, Fruns, María Luisa.



Con la ayuda de Leonora Carrington, Éditions Beaux Arts, para Musée du Luxembourg, he navegado un poco para escribir esto. Las ilustraciones son mías, hechas con el móvil.

domingo, 1 de febrero de 2026

KRESALA 1

En una capital vasca gris y deudora de sus propias jerarquías, el "prestigio" es el mejor escondite para la depravación. Una joven modelo rompe el silencio contra el fotógrafo de la élite, un hombre cuyos hilos alcanzan los palcos del poder local. Lo que comienza como una denuncia por abuso se transforma en un thriller judicial y psicológico sobre la "omertá" de una sociedad que prefiere la estética a la ética. Ella no es la "víctima perfecta": carga con la herencia de una familia rota y una adicción que el sistema usará para desmantelarla. Su única alianza es otro fotógrafo que recupera su piel de abogado para librar una guerra perdida. En una ciudad donde la niebla lo confunde todo, la verdad no es el destino, sino el primer sacrificio.

SECUENCIA 1

INT. ACADEMIA DE MODELOS - NOCHE

Una sala amplia, blanca. Espejos del suelo al techo que duplican la ansiedad de las alumnas, docena y media de jóvenes chicas y un par de chicos, belleza y juventud adolescente, sentados en sillas plegables. ASIER (50) de pie frente a los pequeños grupos contra una de las paredes.

ASIER (Sin gritar)

El book no es un álbum de fotos. Es vuestro contrato. Es la diferencia entre ser una imagen o ser ruido. Y para eso, Ricardo Gaztelu es el mejor. Es caro, sí. Pero con vosotras hace una excepción. Lo hace por la academia.

En una de las sillas, ASUNCIÓN (20) no toma apuntes. Garabatea en el margen de un cuaderno una figura pequeña, casi infantil, frente a una sombra gigante. En la carpeta, una tarjeta de visita sujeta con un clip, de "Gaztelu – Fotografía" brilla bajo el fluorescente.

ASIER (CONT'D)

Mañana, cara lavada. Nada de maquillaje. Quiero ver qué hay debajo. Hasta mañana.

Las chicas recogen con prisa. El roce de las sillas sobre la madera chirría. Asunción se limpia la nariz con un pañuelo. Está resfriada o cansada. Al salir, pasa junto a una papelera: dentro hay varias tarjetas de Ricardo, arrugadas como colillas. Asunción guarda la suya en el bolsillo del abrigo.

- continuará -

domingo, 18 de enero de 2026

OASIS VASCO



8 de julio, el rastro de la pólvora todavía flotaba en el aire, aunque la batalla se hubiera librado entre legajos, libros de actas y balances de sumas y saldos. Jon Galtzagorri, el togado, regresaba a San Sebastián con el sabor amargo de quien ha ganado una guerra para descubrir que el terreno conquistado estaba minado de antemano.
Todo había empezado un par de meses atrás. Un pleito mercantil de los que quitan el sueño, de esos donde la cuantía tiene demasiados ceros y el honor de las partes se mide en dividendos. Galtzagorri, perro viejo en estas lides, se había echado el asunto a la espalda junto a sus colaboradores. La apelación fue una carga de caballería en toda regla: un tema árido, seco como el esparto, donde explicar la realidad de una empresa a tres magistrados es como intentar describirle el color de la mar a un ciego de nacimiento. Galtzagorri, que tiene lecturas y memoria, siempre recordaba las sombras de la cueva de Platón al entrar en sala; allí dentro, la vida real es solo un reflejo confuso que los jueces vislumbran entre bostezos y formalismos.
Salió de la vista exhausto, con la boca pastosa y la sensación de haber vaciado el cargador. Pero lo hizo con la íntima satisfacción del que ha dado en el blanco: el letrado contrario se había quedado balbuceando, desarbolado por la lógica de Galtzagorri.
La noticia llegó un mes después, pero no por los cauces que manda la decencia. Le llamó el cliente desde Madrid – sus negocios le habían llevado a vivir en la villa y corte -.
—Ha salido la sentencia, Jon. Ganamos. Todo a favor.
Ni un «gracias», ni un «buen trabajo». Galtzagorri, que es vasco y hombre de modales antiguos, tragó saliva ante la descortesía, pero el verdadero zarpazo llegó cuando sacó la cuenta de los honorarios en la conversación. Al otro lado de la línea, la voz del cliente sonó con una naturalidad que helaba la sangre:
—Oye, ¿y de esa minuta tengo que descontar lo que ya le solté al Magistrado Presidente?
Ahí se acabó la elegancia. El Presidente de la Sección era un tipo peculiar, de esos que en la sociedades gastronómicas o, lo que es lo mismo, en los mentideros de San Sebastián despiertan sospechas o risas, según el día. Unos decían que era un tonto de remate; otros, con más colmillo, que era un corrupto de los de sobre y mano extendida. Galtzagorri, que prefiere la estupidez a la maldad por pura higiene mental, se inclinaba por lo primero, a pesar de que el tren de vida del juez —viviendas, viajes y lujos que no se pagan con un sueldo del Estado— gritaba lo contrario a los cuatro vientos.
Se citaron, al día siguiente,  en Casa Ojeda, en Burgos, porque esas cosas no se hablan por teléfono ni en despachos con paredes de cristal. Entre el aroma del cordero asado y el vino de la tierra, el cliente soltó la lengua. La historia era vieja como el mundo. Un economista, de esos que siempre orbitan como buitres en las suspensiones de pagos y que Galtzagorri conocía de algún expediente turbio, se había pasado por casa del cliente en una urbanización cerrada. Diez millones de pesetas sobre la mesa para asegurar el tiro. El intermediario sabía hasta el último punto y coma del caso, información de primera mano servida por el propio juez.
—Me dijo el fallo exacto y la fecha en que se publicaría —confesó el cliente, limpiándose los labios con la servilleta—. Me pidió que no te dijera nada hasta entonces.
Ese era el último clavo. Galtzagorri recordó que, cuando el cliente le dio la noticia, llamó al procurador y la sentencia no aparecía. Incluso allí mismo, en Burgos, mientras comían, volvió a preguntar. Nada. Un fallo informático en la Audiencia había retrasado la notificación oficial unos días.
Jon Galtzagorri miró el fondo de su copa de vino. Había ganado el caso, sí. Su estrategia había sido brillante y su exposición impecable. Pero en aquel tablero de sombras, su talento solo había sido el decorado para que otros hicieran caja. San Sebastián se perfilaba en el horizonte, fría y lluviosa para variar, mientras Galtzagorri comprendía que, a veces, la justicia no es ciega, sino que simplemente está esperando a que alguien le pague el precio adecuado.
La noche era una boca de lobo - ¿dónde estaban las estrellas? -, a lomos de la nacional, de esas que en España huelen a gasoil, a soledad y a cuenta pendiente. Galtzagorri detuvo el coche, entre un par de camiones de un transportista conocido de Zaisa,  frente a un neón que parpadeaba con una desgana casi humana: “El Oasis”. Un nombre optimista para un garito de carretera donde la esperanza se pudre antes de que cierren la barra.
Entró con los hombros cargados, todavía sintiendo en el paladar el regusto graso del cordero de Burgos y la bilis de la traición. Se sentó en un taburete de escay rajado, pidiendo un whisky de marca conocida para no tentar a la suerte más de lo estrictamente necesario. Detrás de la barra, un sosías de Arturo Pérez Reverte actuaba de barman, como un secundario de comedia española.
A su lado, apoyada en la barra con la indolencia de quien ha visto naufragar a muchos hombres, había una chica. Joven, de rasgos suaves y ese acento dulce, musical, que llega del otro lado del Atlántico para decir verdades amargas. Colombiana, apostó Jon.
—Tiene cara de haber perdido un hijo, caballero —dijo ella, sin mirarlo, observando su propio reflejo en el espejo turbio de las botellas.
Gaktzagorri soltó una risa seca, que sonó a cristales rotos.
—Peor, hija. He descubierto que he ganado una batalla que ya estaba comprada.
Ella se giró despacio. Tenía unos ojos oscuros, inteligentes, que habían aprendido a leer a los tipos como él en las distancias cortas.
—Eso duele en el orgullo, ¿verdad? —sonrió ella con una tristeza antigua—. En mi tierra decimos que el que paga para ganar, nunca sabe si es bueno en lo suyo. Pero el dinero es un lenguaje que todos entienden, desde Medellín hasta aquí ¿Me invitas a lo mismo?
Galtzagorri asintió con la nariz y dio un trago largo. El alcohol le quemó la garganta, pero no pudo apagar el incendio del pensamiento. Diez millones, se dijo. Diez kilos entregados a un intermediario con olor a despacho barato y a café recalentado. Recordó al magistrado, ese tipo pintoresco que jugaba a ser juez mientras se llenaba los bolsillos. En este país de pícaros y de hidalgos de vía estrecha, la justicia no era una balanza, sino una subasta de pescado al mejor postor.
Había pasado semanas puliendo la apelación, buscando la palabra exacta, el argumento jurídico que hiciera luz en la caverna de esos jueces de provincias. Y todo para nada. Su retórica, su conocimiento del derecho mercantil, su pasión en sala… todo papel mojado. Mientras él citaba a Mucius Scévola, un economista de medio pelo contaba billetes en un salón de estar.
—Lo peor —murmuró Galtzagorri, más para sí mismo que para la chica— es que la sentencia es perfecta. Si el juez fuera honesto, habría firmado lo mismo. Pero ahora ese papel no vale ni el sello que llevará. Está manchado.
La chica apoyó una mano pequeña, de uñas pintadas de un rojo violento, sobre la manga de su chaqueta.
—No sea usted tan romántico, patrón. En este mundo, el que tiene el oro hace la ley. Usted hizo su trabajo. El resto… el resto es el negocio de la vida. ¿O es que a sus años todavía cree en los finales limpios?
Galtzagorri la miró. Bajo la luz amarillenta del local, comprendió que aquella mujer y él, a pesar de los abismos que los separaban, estaban en el mismo bando: el de los que saben que el mundo es un lugar sucio, donde la dignidad es un lujo que se paga demasiado caro.
—No —respondió Galtzagorri, dejando unos billetes sobre la barra que cubrían de sobra la consumición—. A mls años ya solo creo en el silencio y en que mañana lloverá en San Sebastián.
Salió al calorcillo de la noche, dejando atrás el neón y la música barata. Al arrancar el motor, pensó que el verdadero problema no era que el juez fuera un corrupto o un tonto. El problema era que, a partir de ahora, cada vez que ganara un caso, se preguntaría cuánto le habría costado al cliente el favor de su señoría. Y esa duda, como el óxido, acaba por devorarlo todo.
Cuando el papel llegó por fin al despacho, la sentencia era un calco, palabra por palabra, de lo que el intermediario había vendido por diez millones de pesetas.

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Cuando el 30 de junio de 2005 cerré una etapa de mi vida profesional me encontré en mi casa una montaña de carpetas, folios, discos compactos, primitivos discos duros… montaña inclasificable y que me siguió unos años en los que tuve hasta tres locales como depósito de recuerdos varios. Todo prescribe, llegó un día en que los datos allí contenidos eran una molestia y hacer una selección una tarea ingrata. El fuego me echó una mano. He creido hasta hace poco que nada de antes del 30 de junio de 2005 quedaba en mi poder. 
Por razones de falta de espacio en mi actual vivienda, estoy destruyendo otros veinte años de “papeles” y ¡cosas de la vida! me encuentro cosas que no tenían que estar en este mundo, sobre todo, cosas literarias. Me apetece publicarlas. Procuro respetar el original pero hay actualizaciones inevitables a realizar. Confío las actualizaciones a la Inteligencia Artificial, herramienta que no existía cuando nacieron de mi imaginación, porque todo, absolutamente todo lo que consta en ese cuaderno es fruto de mi imaginación, solo puede ser fruto de mi imaginación, estas cosas no pasan en Euskadi.   






 

lunes, 5 de enero de 2026

EN LA SALA DE ESPERA

A veces el algoritmo incomprensible me trae textos desde el túnel del tiempo, éste es del 15 de noviembre de 2001. Le he pedido a la IA que lo ilustre y que me lo traduzca al francés:


Français:

Elle se sentait terriblement déprimée en entrant dans le cabinet de l'avocat. La réceptionniste était habillée comme une de ces femmes qui traînaient devant le club de strip-tease du coin de sa rue. Elle se sentait encore plus déprimée, mais il lui fallait trouver une solution, et une amie lui avait recommandé cet avocat hors de prix. Cette pute – elle n'en doutait plus – lui a fait atteindre cinq bonnes minutes avant de lui prêter attention. Debout là, elle a dû supporter ses rires étouffés et ses commentaires au téléphone sur son week-end, jusqu'à ce qu'elle lui dise enfin de s'asseoir dans une salle d'attente climatisée. Elle a senti le bout de son nez geler et a réprimé un éternuement tandis que la traînée répétait sans cesse ses rires, ses commentaires, ses week-ends, ses détails insignifiants… à d'innombrables auditeurs à l'autre bout du fil. Elle s'imaginait que sa vie passerait entre ces mains aux faux ongles, que ses papiers seraient examinés par ces yeux maquillés au rouleau, et que peut-être ses données les plus intimes seraient pressées contre ces seins débordant d'une structure de soutien évidente… L'angoisse lui montait à la tête et commençait à lui couler par le nez, sous forme de morve qui ne gelait pas grâce au sel de ses larmes. Plus de dix minutes s'étaient écoulées depuis l'heure convenue, et le souteneur – elle était sûre que l'avocat était le souteneur de la prostituée – ne daigna pas la recevoir. Heureusement qu'elle avait emporté ce couteau de cuisine bien aiguisé dans son sac, au cas où.

Español:

Se sentía muy deprimida cuando entró en el despacho del abogado. La recepcionista estaba vestida como una de las que se asomaban a la puerta del puticlub de la esquina de su casa. Se sintió más deprimida pero tenía que encontrar una solución a su problema y una buena amiga le había recomendado aquel abogado carísimo. La puta –ya no dudaba que fuera una puta-, tardó cinco minutos de reloj en hacerle caso. De pie tuvo que escuchar sus risitas y comentarios al teléfono sobre el fin de semana pasado, hasta que le mandó sentarse en una sala de espera con aire acondicionado. Notaba congelarse la punta de la nariz y reprimía sus ganas de estornudar mientras que la golfa repetía una y otra vez risitas, comentarios, fines de semana, detalles estúpidos… a innumerables oyentes del otro lado de la línea. Pensó que su vida iba a pasar por aquellas manos de uñas artificiales, sus documentos iban a ser examinados por aquellos ojos pintados a rodillo y posiblemente sus intimidades se apoyarían contra aquellas tetas que desbordaban por encima de un andamiaje evidente… La angustia estaba ocupando su  cabeza y se empezaba a escapar por su nariz en forma de mocos que no se helaban porque la sal de sus lágrimas lo impedían. Habían pasado más de diez minutos de la hora concertada y el chulo –estaba segura que el abogado era el chulo de la zorrona-, no se dignaba recibirle. Menos mal que, por si acaso, había traído en el bolso aquel cuchillo de cocina tan afilado.

domingo, 28 de diciembre de 2025

APUNTES DE LOS DIARIOS DE UN BASAJAUN

El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


SECUENCIA

EXT. CALLEJÓN TRASERO - NOCHE

(Una zona de carga y descarga mal iluminada. La humedad del mar se pega a las paredes. NEKANE (50) espera junto a un contenedor, fumando compulsivamente. Sus manos tiemblan. Aparece Pelayo (30). Camina con un aire triunfal, consultando su móvil, que no para de vibrar. Lleva un abrigo de marca, mucho más caro que el que vestía en Pamplona. Al ver a Nekane, le dedica una sonrisa profesional, de esas que se practican frente al espejo.)

PELAYO

Nekane. ¿Has visto el contador de visualizaciones? Es una locura. Hemos roto el dique.

(Nekane no sonríe. Tira el cigarrillo al suelo y lo aplasta. Se acerca a él hasta invadir su espacio.)

NEKANE

¿"Hemos", Pelayo? ¿Quién te dio permiso para meter el audio de nuestra conversación en ese vídeo?

PELAYO (Sin inmutarse, con tono conciliador)

Está distorsionado, Nekane. Nadie puede reconocerte. Era necesario para darle veracidad, para que la gente entienda que esto no es solo la palabra de una chica, sino que hay una estructura detrás...

NEKANE

¡Me grabaste a traición! En mi propio puesto de trabajo, me prometiste que lo que hablábamos era para tu estrategia, no para que lo escuchara media España en una red social. En esta puta ciudad, mi voz se reconoce aunque la pases por mil filtros. Me has puesto una diana en la espalda.

PELAYO (Se cruza de brazos, adoptando pose de "maestro")

A veces hay que sacrificar la comodidad individual por el bien mayor. Estamos hablando de desmantelar una red de pederastas y corruptos. ¿De verdad vas a enfadarte por un clip de audio?

NEKANE

No es solo el audio, me acaba de llegar una citación como testigo protegido. Te dije mil veces que no me llamaras, que yo no podía pasar por eso otra vez, que mi vida aquí se acaba si entro en ese juzgado.

PELAYO (Se acerca y le pone una mano en el hombro; ella se la quita de un manotazo)

Escúchame. Eres la pieza maestra. Si tú declaras lo que viste hace veinte años, cerramos el círculo. No puedes ser tan egoísta de quedarte al margen ahora que tenemos a Gaztelu contra las cuerdas.

NEKANE

¿Egoísta yo? ¿Tú hablas de egoísmo? Has usado mi vida y la de Asunción para montarte un púlpito, en el vídeo solo sales tú,  tu cara, tu nombre, tu despacho, nosotras somos solo el ruido de fondo, las voces distorsionadas que te hacen parecer un héroe.

PELAYO

Sin mí, Nekane, seguirías doblando camisas y callando mientras Gaztelu se folla a otra niña cada día. Yo soy el que está poniendo el cuello. Si te he citado es porque legalmente es lo que debo hacer para ganar. Y vamos a ganar.

NEKANE

Tú vas a ganar, Pelayo, tú vas a ganar fama y dinero pero a nosotras nos vas a dejar en el mismo sitio donde nos encontraste: rotas. Solo que ahora, además, marcadas por tu "justicia".

(Nekane da un paso atrás, mirándolo.)

NEKANE (CONT'D)

Eres igual que ellos, ¿sabes? Ricardo usaba una cámara para desnudarnos, tú usas tu aura de gurú, de abogado de causas perdidas pero al final, los dos solo buscáis el ángulo que mejor os saque en la foto.

PELAYO

Otra que ha visto muchas telenovelas.

(Nekane se da la vuelta y se marcha. Pelayo se queda solo en el callejón. Mira su móvil. Una nueva notificación: una televisión nacional quiere una entrevista en directo. Se ajusta la chaqueta y empieza a ensayar su próxima respuesta frente a la pantalla oscura del teléfono.)

000862893 dep. SACD

Pitch del guion:

En una capital costera, una joven modelo denuncia abusos sexuales de un fotógrafo, que tiene buenas relaciones con el poder de la ciudad, y su vida se convierte en una lucha por la verdad y la justicia, enfrentada a una sociedad adormecida y a sus propios problemas con drogas y familia. En su camino de pesadilla, otro fotógrafo, que un día estudió derecho, se convierte en un abogado atípico para defenderla. Pero nadie es quien aparenta y su rumbo puede llevar a la nada.

miércoles, 24 de diciembre de 2025

NOCHEBUENA EN EL DIARIO DE UN BASAJAUN

 El basajaun, nuestro yeti vasco, no es una especie en peligro de extinción, sigue vivo en nuestros bosques, incluso en los bosques artificiales de pino de papelera - yo me lo he encontrado estudiando las pinturas de Ibarrola por un bosque del Urdaibai -. El basajaun ha escrito sus memorias de la época en que ejerció de abogado y yo me he limitado a escribir algún guion de telenovela a partir de lo que me ha dictado en encuentros posteriores, usando de la ayuda de la IA sin escrúpulos, como en la imagen.


ESCENA 3: DESPACHO DEL DECANO - COLEGIO DE LA ABOGACÍA (DÍA)

CONTEXTO: Un despacho imponente, con paredes forradas de libros jurídicos antiguos, los “aranzadis” y olor a madera cara. El DECANO (65, sobrio, cansado) termina de leer la carta enviada por Nekane. El VICEDECANO (50, más pragmático, con una tablet en la mano) espera de pie frente a él.

DECANO (Deja la carta sobre el escritorio del despacho con un suspiro) Es de la secretaria de Anttón. Bueno... de su "mano derecha". Es una denuncia formal contra Pelayo Covadonga. 

VICEDECANO (Se acerca) ¿Por lo de la reunión? ¿El secreto profesional y el documental de las plataformas? 

DECANO Exacto. Anttón asegura que Covadonga falseó sus notas y que usó su imagen judicial sin permiso para atacar a personas. Jurídicamente... es un misil. El secreto profesional ha sido pisoteado. 

VICEDECANO (Mira su tablet) Decano, antes de que decidas nada, echa un vistazo a esto. Pelayo Covadonga acaba de subir un vídeo. Tiene muchos seguidores. En los comentarios lo llaman "el azote de los corruptos".

DECANO (Se quita las gafas, frotándose el puente de la nariz) Es un *influencer*, un *youtuber*... más que un abogado. Pero tiene el altavoz más grande que el nuestro, ya lo sé, sus seguidores son conspiracionistas de la extrema derecha hispana… están en la cresta de la ola ahora, amparados por la fachosfera y muchos idiotas juveniles que no han leído un libro en su vida.

VICEDECANO Si abrimos un expediente disciplinario ahora, mañana tendremos a mil personas en la puerta gritando que el Colegio protege a violadores y a sus socios. Covadonga nos presentará como "la vieja guardia" que quiere callarlo. 

DECANO Anttón tiene setenta y cinco años. Está en el hospital, Nekane dice que sus días están contados. Alguno de los ofendidos ya no está en esta vida para defenderse. Si procedemos contra Covadonga... ¿qué ganamos? 

VICEDECANO Ganamos integridad, quizá. Pero perdemos la paz social del Colegio. Y Covadonga se alimentará de nuestro ataque para producir tres capítulos más de su serie con el Baltasar Frechilla de las narices.

DECANO (Mira la carta de Nekane y luego una pila de otras quejas similares sobre la mesa) La abogacía era un oficio de silencios, de caballeros. Ahora es un espectáculo de “likes”. 

DECANO (Toma la carta de Nekane y las otras quejas. Se levanta y camina hacia la destructora de papel en la esquina del despacho) 

VICEDECANO ¿Estás seguro? 

DECANO Anttón es un buen hombre. Un gran togado. Pero su tiempo ha pasado. Y el nuestro se está acabando. No voy a convertir este Colegio en el decorado de un vídeo de YouTube. 

SONIDO (El zumbido monótono de la destructora de papel llena la habitación mientras la carta de Nekane desaparece en tiras finas) |

DECANO (Volviéndose, con voz gélida) Díle a la Sra. Nekane, si vuelve a preguntar, que la carta "nunca llegó por los cauces oficiales". Que se pierda en el archivo... o en el olvido. |

CÁMARA 1: Plano corto del rostro impasible del Decano.

CÁMARA 2:Plano general del despacho, los dos hombres en silencio mientras la máquina termina su trabajo.

FUNDIDO A NEGRO.


Jai zoriontsuak guztioi!!!

sábado, 6 de diciembre de 2025

El derecho de las víctimas a la justicia y su participación en la vigilancia penitenciaria

Escribo con empatía por las víctimas de los graves delitos cometidos por un fotógrafo donostiarra, siguiendo las lecciones inolvidables de D. Antonio Beristain, mi maestro,  con el fin de arrojar luz sobre un tema que está generando gran frustración en las mujeres víctimas e incomprensión social: la concesión de beneficios penitenciarios (como los permisos de salida o la progresión a tercer grado) a un delincuente que no ha mostrado un arrepentimiento genuino ni ha reparado el daño causado voluntariamente, sino por la subasta judicial de sus bienes.

La situación se vuelve especialmente dolorosa cuando el condenado, cumpliendo pena en la prisión de Martutene, disfruta de estos beneficios con paseos por nuestras calles, mientras sus víctimas, sus familias, sus amigos... reviven el trauma.

En este caso donostiarra, las víctimas concretas deben de tener su abogado e incluso su gabinete de comunicación, pero aprovecho las noticias conocidas sobre los paseos de este conocido reo para que otras víctimas puedan conocer sus herramientas de defensa.

 

(Imagen generada por IA para ilustrar este artículo)

Explicando, de forma sencilla, los pasos clave que las víctimas de un delito, de todos los delitos, pueden y deben dar:

1. Personación en la Ejecución de la Pena

El primer paso es asegurar que la víctima no quede fuera del proceso una vez dictada la sentencia.

 ¿Qué hacer? La víctima o sus familiares (si ha habido un fallecimiento) deben personarse formalmente ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria (JVP), que es el órgano judicial encargado de supervisar cómo se cumple la condena.

 Importancia: Esta personación les da el derecho a ser notificados de decisiones cruciales relativas a la clasificación del penado (progresión de grado) y a la concesión de permisos de salida.

   

2. Derecho a ser Oídas y a Presentar Alegaciones

Una vez personadas, las víctimas tienen el derecho a que se escuche su voz, especialmente cuando el penado solicita beneficios.

 Información Crucial: El JVP tiene la obligación de notificarles la propuesta de la Junta de Tratamiento de la prisión (el equipo técnico-psicológico que evalúa al recluso) antes de tomar una decisión sobre permisos o progresión de grado.

  ¿Cómo Oponerse? En ese momento, las víctimas pueden presentar un escrito de alegaciones ante el JVP. En este escrito se debe argumentar, de forma razonada, por qué la concesión del beneficio es prematura, mencionando la falta de arrepentimiento, el riesgo de revictimización, la ausencia de reparación del daño, o el impacto emocional que el permiso pueda generar en ellas.

   

3. Recurso Judicial contra Decisiones Favorables

Si el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, a pesar de las alegaciones, decide conceder el beneficio penitenciario (por ejemplo, autoriza un permiso de salida o aprueba el tercer grado), la víctima no ha agotado sus opciones.

    ¿Qué hacer? La víctima personada, asistida por un abogado/a o procurador/a, puede interponer un Recurso de Reforma y/o un Recurso de Apelación contra la decisión del JVP.

    Ante quién: El recurso de apelación se presenta ante la Audiencia Provincial que revisará la decisión del Juez de Vigilancia Penitenciaria. La Audiencia Provincial tiene la última palabra sobre la legalidad y la justificación de la medida.

   

La finalidad de la pena es ante todo castigar pero constitucionalmente también tiene el objetivo de la re-educación y la reinserción social. Sin embargo, en el camino hacia esa reinserción, el arrepentimiento y la reparación del daño son elementos esenciales que deben ser evaluados. El no arrepentido que disfruta de beneficios sin haber asumido plenamente su responsabilidad moral y material, no solo ofende a la víctima, sino que debilita el sistema de justicia.


domingo, 26 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 31

Imagen generada por IA
Esto es parte de una historia basada en un guion que aún no ha sido rodado.
La novela comienza AQUÏ CAPÏTULO PRIMERO


De vez en cuando los colegios profesionales organizan actos en los que las juntas directivas reúnen a los asociados para darse coba unos a otros. Uno de los objetivos principales de los colegios profesionales es precisamente que el ego de esos profesionales esté en buena forma, así que, por lo menos, una vez al año los colegiados se ven las caras en torno a un banquete, comida y bebida a cargo de los fondos del colegio y de los patrocinadores del colegio, en resumen los costes de estas ceremonias vanidosas los acaban pagando los clientes o los pacientes o los pacientes clientes en las facturas que les pasan los colegiados para poder pagar las cuotas y los libros o lo que sea que les compren a los patrocinadores. El colegio de la abogacía que agrupa a los abogados y abogadas guipuzcoanos no escapa a esta regla y suele acumular homenajes a sus propios colegiados con motivo de que lleven 25 años colegiados o 50 años o 75 años – ignoro si esto se ha dado alguna vez porque la abogacía quema bastante y la edad de fallecimiento, entorno a los 65 años mal contados, lo evita, aunque los abogados para percibir una pensión digna de su mutualidad deberán trabajar hasta los 100 años -. El caso es que en el Hotel María Cristina, un palacio a orillas del río Urumea, una noche prácticamente veraniega el Ilustre Colegio de la Abogacía de Gipuzkoa había convocado a los colegiados a una fiesta en la que se entregaban las placas de recuerdo por los 25 años de colegiación a aquellos abogados que habían sobrevivido ese tiempo de ejercicio, fueran machos o hembras porque la abogacía es ejercida por ambos sexos en proporciones bastante igualitarias.

Eran las 22 horas, en la  sala de banquetes del hotel, los convocados y los homenajeados junto a la junta directiva y las autoridades judiciales que son siempre invitadas a estos actos – la carrera judicial da mucha sed como se suele comprobar cuando se sirven bebidas gratis a sus miembros -, vienen a ocupar 20 mesas redondas de 6 y 8 comensales, esto es, unas 150 personas. Los asistentes que no han sido invitados a cuenta del presupuesto por la junta directiva del colegio deben pagar por estar allí, así que muchos no han traído a su pareja de hecho, de derecho o de desecho, los abogados suelen ser virtuosos de la avaricia y además asistir solos a esas cenas propicia que se hagan nuevas amistades o se consoliden otras con la ayuda del abundante alcohol y, aunque el precio de la habitación en el mismo hotel es prohibitivo, siempre se puede ir zigzagueando hasta otro lugar propicio para el fornicio festivo.

Los trajes de ellos, negros, los trajes de ellas “de noche”, esto es,  todos vestidos de gala y con menos olor a naftalina que cuando estos actos se celebran en estaciones frías. En una mesa cuadrangular que se encuentra cerca de la mesa que ocupa la decana, el presidente de la Audiencia Provincial, el Fiscal Jefe y el Decano del Colegio de Bayona – la amistad con los abogados de Iparralde hay que cuidarla -, hay placas plateadas, unas bandejas pequeñas, dispuestas para ser entregadas. La decana, una mujer que ya ha cumplido los 50 y ha adquirido las redondeadas formas de una dama con sobrepeso, vestida con el traje de noche de su prima la anoréxica lo cual es una proeza de la física aplicada – más tarde en la noche acabará en urgencias hospitalarias por una crisis de ansiedad -, se dirige a los asistentes con un micrófono en su mano izquierda y una de las placas en la mano derecha.

- Y para cerrar este acto conmemorativo, el Colegio de la Abogacía, después de entregar a los abogados con 50 años de ejercicio una placa de recuerdo y agradecimiento, quiere también reconocer a los abogados con 25 años de ejercicio con una placa que recoja este hito importante en su vida profesional…. ¡Aitor Madariaga! ¿Quieres acercarte?

Aitor  está sentado en una de las mesas más lejanas junto a Miren, se levanta, se acerca entre aplausos de los asistentes, saludando a unos y a otros, llega hasta la Decana, le da dos besos, recoge la placa y habla por el micrófono como han hecho todos los que le han precedido.

- Muchas gracias al colegio por este obsequio que además de bonito es muy útil para que los clips de los documentos no se pierdan por la mesa del despacho. Os juro que también pondré bombones de licor frescos de vez en cuando para ofreceros a todas las que me vengáis a visitar, al resto ya os dejaré que me quitéis algún clip. 

Dicho lo cual, devuelve el micrófono y regresa a la mesa, mientras la asistencia ríe y aplaude, incluso los que no han oído o no han entendido, el sonido es muy malo y lleno de interferencias, mientras la Decana sigue llamando a otros al fondo y la ceremonia prosigue durante un buen rato. Aitor se sienta, sonriendo y saludando a todos los lados, pasa la bandeja a Miren, vestida para la ocasión con el vestido que usó en la boda de su hermana pequeña en Bali hace un lustro. Miren intenta leer la inscripción grabada pero las letras se le hacen confusas así que cuando uno de los otros comensales se la pide, la pasa. En la mesa hay una abogada y tres abogados, todos más jóvenes que Aitor y que han venido sin pareja alguna con la remota esperanza de cazar pieza esa noche -dada la heterosexualidad dominante entre los asistentes y que la proporción de sola a solos es prácticamente la misma en el conjunto de la concurrencia que en la mesa, la frustración de la libido acabará siendo absolutamente mayoritaria, incluso para las que consigan copular dado que el alcohol pasará factura a todos -. Los jóvenes abogados tienen una cordial relación con Aitor y se nota en el apelativo de “Maestro” que le dirigen al expresar su admiración por la bandeja plateada, alpaca pulida de la tienda de trofeos deportivos local.

- Gracias, gracias – Aitor responde en general y musita al oído de Miren -. Otra cosita más, para recordarme que me voy haciendo viejo.

- ¡Vaya mierda! De puta alpaca ¿Y tú?... – Miren le responde al oído pero su voz es lo suficientemente alta para que se oiga hasta en alguna mesa de al lado - ¿No puedes parar de hacer el ridículo? ¡Que darás bombones de licor a las que te visiten! ¿Te creerás gracioso? Y todas las momias riéndose ¿A cuántas les has bajado las bragas?

- Te están oyendo los demás, cariño, no me llames idiota en público, solo hazme una seña y lo entenderé enseguida.

El volumen de voz de Aitor, tono grave, hace que sus palabras suenen amenazantes, incluso para Miren que vuelve a hablar en su volumen audible para el entorno.

- Estás muy guapo con esa corbata de seda italiana, no me extraña que a más de una se le esté cayendo la babilla... del coñete ¡Guapito!

- Creo que te estás pasando otra vez, mejor nos vamos de aquí.

El resto de la mesa ya no disimula que está incómodo oyendo el diálogo que siguen sin perder un matiz.

- Vayámonos, tienes razón, que tus amigos son unos sosos y ésta de aquí al lado solo sabe hablar de juicios y sentencias… ¡Qué horror de cena me están dando!

Como si nadie hubiera oído, el veterano abogado sonríe.

- Bueno, chicos. Los abuelos nos tenemos que retirar, que mañana tenemos que madrugar…

- Te tendrás que retirar tú, carcamal, que yo me quedo al baile de después, que toca la Oreja de Van Gogh y a mi me molan… 

Esto lo dice Miren como saliendo de una burbuja que hubiera envuelto a los dos durante el intercambio anterior.

- No os podéis ir ¿Has oído a tu mujer? Bueno, a tu novia ¡Quedaros! Si tú siempre has empalmado hasta el amanecer. Predica con el ejemplo, gudari – dice el más grandullón de los jóvenes - ¿Quién es el ganador del tercer tiempo, tarzán? 

Arqueando una ceja y con una expresión jovial Aitor coge la botella de cava del centro de la mesa y la vacía en una ronda por todas las copas, acabando la botella en la de Miren que era la única vacía del todo.

- Perdonad esta interrupción, ha sido una interferencia, claro que nos quedamos.

Cuando se sienta, haciendo seña a un camarero para que acerque otra botella, Miren le dice en voz baja pero alta.

- A ver si te aclaras ¿Nos vamos o nos quedamos?

- Esta noche nos quedamos, mañana... los dioses dirán.

Y más tarde en la noche se hizo una pista de baile entre las mesas, algunas desaparecieron, otras se pusieron contra los muros, un conjunto de músicos se instaló a un lado de la sala, parte de los asistentes fueron desapareciendo pero aparecieron otros y, sobre todo, otras que no habían estado en la cena pero que, evidentemente, eran también abogados, quizá asustados por el precio de la invitación.

Hay gente bailando, menos de la mitad de los que están por la sala, el resto está sentado formando círculos o de pie entorno a la pista con aire escrutador y equilibrio oscilante, Aitor y Miren bailan desaforadamente, Aitor haciendo el payaso con saltos y piruetas, baila francamente mal, no tiene sentido del ritmo, Miren le sigue el juego hasta que se aparta un poco y se sienta en una silla junto a una de las mesas, donde está sentada la misma abogada que estaba durante la cena con ellos. Miren coge una copa vacía y le pide por señas que le sirva con la botella que la joven letrada tiene a su lado, ésta sirve hasta los dos tercios del recipiente. Miren se levanta y coge la botella de cava para llenarse hasta el mismo borde y un poco más, bastante más porque el mantel se encharca mientras habla.

- La copa hay que llenarla hasta el borde, niña, la copa es la vida, hay que llenarla hasta el borde…siempre hay una última gota demás y entonces todo se desborda… porque la copa no es tan grande como es necesario…

Bebe toda la copa y se dirige como puede de nuevo hacia la pista de baile, consigue llegar sin caerse hasta abrazarse a Aitor.


(La lectura sigue aquí )