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sábado, 7 de febrero de 2026

LA LUJURIA DEL BIDASOA 1

 Sigo vaciando de trastos la habitación del fondo con la idea de ordenar un poco el piso y sigo encontrando cosas que creía quemadas en la chimeneta de Villanúa.     El 17 de octubre de 1997 acabé de escribir una novelita nunca publicada y hoy, sin buscar, encuentro un capítulo. Lo publico tal cual, sin corregir (dejo a mis dos lectores la ardua tarea de señalarme las pifias, muchas gracias). Le pongo a la IA como ilustrador. 

   Los lehendakaris, como todo el mundo sabe, deben cenar cocina vasca sólo. Ya sea la tradicional ya sea la nueva, pero cocina vasca por los ocho costados. Sin embargo, a este lehendakari se le ocurrió ir a cenar en un restaurante chino. Era el cumpleaños de su quinceañero chaval que insistió en ello. Y allí, en el chino, tomándole la comanda, estaba sonriente, impecable, el japonés. 

   Un lehendakari no tiene por qué distinguir a un chino de un japonés. Pero apenas una semana antes, el lehendakari había inaugurado La Lujuria del Bidassoa, S.A., una fábrica de sucedáneo japonés de angulas bidasotarras. Con subvenciones millonarias de las comunidades autónomas afectadas y ayudas financieras de las diputaciones forales, se había instalado una fábrica espectacular en plena zona industrial, en el declive entre la carretera y el río fronterizo. En ella, metiendo pescados poco apreciados en una especie de picadora electrónica, se producían fideos bicolores que iban a sustituir a las angulas, esas angulas que algunos abuelos aún se empeñan en pescar junto a la Isla de los Faisanes. 

    El lehendakari, vestido como un donostiarra la víspera de su fiesta patronal pero sin el barril, había recorrido las inmaculadas instalaciones -tan inmaculadas como su cocineril atuendo-, en unión de quien le habían presentado como el ingeniero japonés responsable del knowhow, del intérprete y de los dos industriales promotores de la idea. El lehendakari intentó hablar en vascuence con el ingeniero japonés, porque un tío suyo jesuita, hablando despacio euskera, se había misionado aquellas lejanas tierras años ha. Pero el japonés sólo le sonreía y le daba la mano con una inclinación reverencial. Al día siguiente, la prensa afecta había recogido la foto del presidente autonómico y del ingeniero japonés en uno de aquellos apretones con un explicativo pie de foto, suscitando el enfado de los otros cargos políticos vascos que llevaban algún tiempo sin poderse retratar con un alemán, un ruso o cualquier otro foráneo que pareciese confiar mínimamente en nuestro pais. 

El lazo azul que el lehendakari llevaba en la solapa tanto en la visita a la fábrica como en la cena es el símbolo de los que piden inútilmente a Eta que libere a alguno de sus secuestrados sucesivos. El lazo azul destacaba tambien en las fotos que recogieron la inauguración.

   El mosqueo del lehendakari con el servicial oriental fue tremendo. No pudo comer ni un rollo de primavera. El camarero, aterrado por las furibundas miradas que el lehendakari le echaba, se refugió en la cocina y no salió hasta que el escolta armado con un Deia, doblado por la foto de la inauguración, le hizo salir al comedor.

   Identificado el ingeniero japonés como un camarero chino, nuestro lehendakari ordenó una investigación que alcanzó desde la siberiana llanada alavesa -donde se implantó en su día el aparato administrativo de la autonomía vasca-, hasta la cocina de la irunesa sociedad gastronómica donde se había iniciado un año antes el plan estratégico para obtener los fondos públicos. 

   El lehendakari ordenó al Consejero de Industria que presentase una querella criminal contra los responsables de la burla. El consejero, sin encomendarse a nadie, la presentó por la burla y por haber indicios de falsedad en algunos de los documentos en japonés obrantes en el expediente. 

   Y un día de otoño los dos promotores principales de la Lujuria del Bidassoa, S.A. tenían que declarar en el correspondiente juzgado de Irún. 

sábado, 10 de enero de 2026

IRÚN, CIUDAD Y FRONTERA

 El 30 de diciembre de 1997 empecé a escribir una novelita judicial que nunca acabé. Este párrafo era el inicio. Me he encontrado unos archivos informáticos viejos esta mañana... textos que sobrevivieron al gran incendio en la chimeneta de Villanúa de 2010 o de 2011, cuando quemé mis recuerdos de un despacho de abogados de mi pasado. No hay nada como tirar cosas para ordenar, es lo primero que hay que hacer, y el fuego es un gran destructor de recuerdos, aunque estén en registros digitales.

 He tenido que cambiar un par de palabras antes de colgarlo y añadir una ilustración de Nano Banana.


   Aquel 30 de diciembre había amanecido soleado. Patricia vio la hora en el despertador. Las 9,15 parpadeaban intermitentes sobre la mesilla. Saltó a la ducha arrancando sábanas y mantas y le espetó a su compañero: 

   - ¡¡Levántate y anda, Lázaro!! 

    Pero Cristóbal no se levantó y anduvo, siguió en la misma posición. Cuando Patricia salió de la ducha, secándose con una toalla de hotel, recuerdo del último congreso judicial al que había asistido, Cristóbal estaba rígido y desnudo, un condón culebreaba pegado desde un descolorido glande sobre la entrepierna. 

   - ¡Merde! ¡Hostia! 

   Desnuda tambien, contemplaba el cadáver del periodista, una mano agarfiada sostenía el cenicero que derramaba su contenido. 

   - ¡Hostias Cristóbal, qué día más malo has escogido para dejar de fumar! -Le riñó al muerto. 

   Llamó al Juzgado de Guardia y pidió que viniera el Forense. Se vistió rápidamente, incluso se arregló. Echó las sábanas por encima del cuerpo, previamente le quitó el preservativo y lo puso con el otro que estaba en el suelo, trajo papel del retrete y recogió, metió los sobres rotos tambien y arrojó todo por la taza del inodoro. Se lavó las manos, mientras que los condones reflotaban dando vueltas en el agua. De allí los recogió el oficial del Juzgado una hora más tarde. 

miércoles, 5 de junio de 2024

AMOR DE HOTEL, AMOR DE HOGAR



- Mira, Aitor.

Paulina empezaba siempre sus divagaciones con esas palabras « Mira, Aitor ». Después de hacer el amor por primera vez de la mañana, de la tarde o del día que iban a pasar juntos, mientras descansaban relajadamente desnudos en la cama de la habitación, Paulina formulaba el introito de su monólogo « Mira, Aitor », Aitor no miraba, escuchaba y, a veces, se dormía un poco, si esto pasaba, Paulina le despertaba inmediatamente con una patada, un codazo o una bofetada, dependiendo de la posición en que ella se encontrase. Si la habitación era de un hotel, reservada por Aitor siempre, ella no fumaba pero si la habitación era de una casa rural, reservada por Paulina, ella encendía uno de esos cigarrillos largos y delgados que dejaba consumirse en la mano, dando unas pocas caladas entre las frases de su disertación. Hoy estaban en una de esas habitaciones de caserío vasco que Paulina tenía en su lista de « zulos », aunque en la entrada del camino contaba con la señalización oficial de « Casa Rural » era una excepción, normalmente Paulina gustaba de comportarse como un explorador indígena y llevarle a Aitor por las pistas y caminos imposibles del profundo sur guipuzcoano o vizcaíno, alguna vez tardaban tanto en localizar el abrigo que hicieron el amor bajo la lluvia sobre una de esas mesas fijadas en áreas de recreo habilitadas por los pequeños ayuntamientos vascos para que los caminantes, peregrinos o turistas puedan disfrutar del paisaje, Paulina y Aitor se empaparon y llegaron al caserío, que no estaba tan lejos, para secarse y continuar su encuentro sexual. Pero hoy, la habitación confortable y luminosa, las ventanas abiertas en un día otoñal de viento sur, de un caserío fotogénico les había acogido apenas un cuarto de hora antes y ya habían finalizado el primer round, « primer polvo para entrar en materia » otra de las frases que Paulina empleaba con frecuencia. Como otras veces, ella solo se había desnudado de cintura para abajo, una breve falda y un tanga invisible, sin descalzarse, taconazos de aguja, y Aitor apenas se había bajado los pantalones con los calzoncillos hasta las rodillas y sentado en la silla, mientras se besaban y acariciaban, ella encima de él mientras hacía los movimientos de pistón precisos se podía ver en el espejo del gran armario ropero, Paulina se veía guapa en la imagen reflejada, en la expresión de sus ojos que buscaban el orgasmo en su interior, Aitor seguía su ritmo a la vez que la desnudaba del todo, arrojando la ropa por el suelo y desnudándose él del todo. Había sido un orgasmo notable pero no llegaba a sobresaliente en la escala de ella, en la de él, como todos, se puso un 10 sobre 10, luego Paulina sacó el paquete de tabaco y el mechero del bolso y se habían tumbado sin cubrirse, sudaban pero la temperatura ambiente no parecía propicia a resfriarse.

- Mira, Aitor, hay dos tipos de amor en la pareja, el amor de hogar y el amor de hotel. El amor de hogar es el que yo tengo con mi marido y tú tienes con la tuya, con Miren, que no es tu esposa pero como si lo fuera, ese amor de las pequeñas cosas entre semana, las comidas juntos, las salidas por el pueblo juntos, las broncas de pareja, los niños y sus deberes juntos, el sábado si el marido no se ha emborrachado mucho pues el polvete al regresar a casa que no está mal y, si no, el de la mañana del domingo que suele ser como más flojo, en todo caso antes, durante y después, una debe hacerse los deberes para no perder las ganas de repetir, ese es un amor limpio, honesto, burgués y que da muchas satisfacciones, además de algún disgusto y mucho aburrimiento. El amor de hotel, es el clandestino, en el que verdaderamente solo cuenta el sexo, encontrarse con el otro para follar, un « aquí te pillo, aquí te mato », un amor físico, un amor químico si es necesario, un amor que nunca se sabe si se podrá repetir – estamos teniendo suerte porque ya llevamos más de un año jugando esta liga -, un amor en el que vale todo, un amor hecho de todas las posiciones, de “sesentaynueves”, de “noventaynueves”, de sodomías, de “kamasutras”, de “mesasutras”, de “cochesutras”… pero en el que no hay, no debe haber, otra cosa que sexo. Are you ready ?

Al acabar su descripción de la vida matrimonial Paulina había dejado la colilla apagada en un cenicero que había sobre la mesilla y, mientras se refería al adulterio sistemático que ella practicaba desde bastante antes de encontrar a Aitor, se había dedicado a deslizar los dedos de su mano derecha sobre el glande púrpura del abogado donostiarra que era evidente que se podía considerar preparado.

- ¿Sodomía ? ¿Has dicho sodomía ? ¡Qué idea ! Para eso hace falta prepararse, flaca.

- Una sale de casa con los deberes ya hechos y en el bolso tengo unas taladrinas estupendas para el orificio y lo que haga falta.

Por las ventanas se oía el cacareo de las gallinas, algún cencerro de ganado, una motosierra desagradable en la lejanía, el motor de un avión que buscaba hacia el mar la buena orientación para tomar tierra en Hondarribia o en Loiu, cualquier opción era posible.

viernes, 4 de abril de 2014

LA OPERETA


Bajo el viento, la lluvia y sobre el barro –excepto en Altamira-, nos vamos acercando al fin de la temporada, nuestros dos primero equipos tienen partidos complicados este fin de semana, mientras que el aspirante donostiarra al ascenso descansa antes del último escalón a superar y las ligas vascas han entrado en otra fase. Queda, por tanto, mucho rugby a XV para jugar, porque de jugar se trata.
-         Más duro que jugar a rugby con 72 años es dejar de jugar –se dice en un reportaje que estos días está siendo viral en las redes sobre el incombustible pilier madrileño Juan Brotons-.
El rugby es juego. Esta idea lúdica que prevalece en el nivel aficionado y sobre todo en las categorías senior más inferiores no se debe perder. Cuando el rugby se convierte en un trabajo, en una profesión, se añade un componente que hace peligrar la esencia de este deporte, aunque siempre se puede oír:
-         Hago lo que más me gusta, jugar al rugby, y además me pagan por ello.
Pero el profesionalismo exige estar en condiciones cada fin de semana de garantizar un espectáculo, porque sin espectáculo no hay dinero, pero además el espectáculo lleva a la necesidad de la victoria y al final... nos encontramos con la rutina de la representación, en la que los trabajadores del espectáculo llevan su papel bien aprendido, no se salen del guión y disciplinadamente dejan su propia creatividad en el vestuario. Y la diversión depende del talento del entrenador.

La opereta no está mal –este año Mariano (de Luis) nos vamos a hartar-, pero es el rugby-jazz, en el que se improvisa a partir de una buena base,  el rugby que los espectadores agradecen que sus equipos les ofrezcan, al menos para acabar la temporada.

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sábado, 18 de enero de 2014

L'ANNÉE 14

Biarritz Olympique
Biarritz Olympique (Photo credit: Wikipedia)
Estoy leyendo un libro de historia sobre el año 1914, hace 100 años. Su lectura es tremendamente actual, leer las noticias de entonces  y las de ahora nos lleva a la misma triste conclusión sobre la inteligencia de la especie humana. La I Guerra Mundial se inició, sin que nadie lo quisiera, en aquel año de 1914, como nos recuerda ese monumento que hay en todos y cada uno de los pueblos de Francia a los “Morts pour la Patrie” –en Donostia también había en el Paseo de Francia en los jardines de las Escuelas Francesas ¿Qué habrá sido de él?-. También 1914 fue el año en que nació Luis Mariano y en que nació el Biarritz Olympique.

Como hemos recordado otras veces las dos modalidades principales del fútbol, la del balón redondo y la del balón oval, llegaron simultáneamente y pocos años antes del 14 por tierras vascas y en las mismas se encontraron la oposición de las fuerzas vivas locales, vestidas intelectualmente de sotana, que temieron por la desaparición del deporte falsamente autóctono: la pelota. Sin embargo, a este lado de la muga se enraizó el que ahora se conoce por fútbol y en el otro lado fue el rugby, a los que se pasaron algunos pelotaris pero no todos porque la pelota vasca sobrevivió y convive con aquellos importados deportes.
A nuestros clubes de rugby más veteranos en Gipuzkoa les faltan muchos decenios para celebrar su centenario y a veces no nos creemos que hayan llegado a vivir hasta la fecha y que, con todas las penurias, sigan en la trinchera del deporte amateur que puede ser la verdadera fosa a la que caiga, por cierto, el Olympique biarrota si sus resultados deportivos y los milagros financieros no lo impiden.
En cuanto pasen un par de jornadas, la primera inmediata de semifinal copera en este lado y de competiciones europeas de clubes en el otro, nos vamos a encontrar con el Torneo de las VI naciones, donde equipos representativos de aquellas naciones europeas que se desangraron hace 100 años van a disputar el trofeo más prestigioso de nuestro deporte, otra forma de enfrentamiento más limitada y menos irracional, este año, en mi opinión, más que nunca: todos contra Inglaterra ¿Ud. Qué opina?


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sábado, 19 de octubre de 2013

OH LÀ LÀ, BIARRITZ!

Affiches Poster Luis Mariano - 020
Affiches Poster Luis Mariano - 020 (Photo credit: phonogalerie.com)


-         Apenas diez jugadores de la plantilla primera están disponibles –comenta el titular del puesto de quesos del mercado de Biarritz, mientras envuelve nuestro pedido-, y los entrenadores no les dan la confianza necesaria a los jóvenes.
-         Y los lesionados no siguen los planes de recuperación que les marca el fisio sino que se dedican a cerrar los bares –añade enfadado el siguiente cliente, un atildado caballero de pelo gris y perrito en el cesto de la compra-, mientras que el Señor Presidente abre la boca grande pero tarde y mal, en vez de poner disciplina...
-         Los veteranos son los peores, que ya sólo piensan en qué otro equipo de segunda división van a jugar el año que viene y ni se implican ni se recuperan ni se entrenan ni... –culmina una mujer, con el acento snob y vasco de la crema social local-.
El aire fúnebre de los seguidores impregna las tabernas biarrotas antes y después de cada partido y ni siquiera las tapas que les sirven entre carteles de corridas de toros y de Luis Mariano en su apogeo, acompañadas de todo el catálogo de vinos y cervezas que uno se pueda imaginar, levantan los espíritus. Un tono gris de resignación se va imponiendo que vuelve silenciosa la marcha de los socios hacia el estadio de Aguilera. Y el tipo disfrazado de piel roja de opereta parece más absurdo y ridículo que nunca pero sigue siendo insoportablemente ruidoso.
- Es un gran club, a pesar de todo –Hiruntchinberry proclama a mi lado, con su gorra rojiblanca, mientras se canta el himno-, y en cuanto recupere sus fundamentos un poco más abajo nos volverá a llevar arriba, muy arriba –y se golpea con la palma enorme de su mano en el corazón; creo que le brillan los ojos-.

Abogados: despidos, crisis, concurso acreedores
     
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