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martes, 25 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 42

Imagedn generada por IA
Este es el último capítulo de la crónica vasca que antes fue guion pero no se rodó.
La historia comienza AQUÍ


El cuarto de baño de Miren era su santuario de mármol y vapor. Era el único lugar en su apartamento donde el mundo exterior y sus responsabilidades se disolvían en un olvido temporal, sustituidos por un placer auto-indulgente y fugaz. Esa noche, el agua estaba caliente, perfumada con aceites exóticos, y la luz tenue de las velas reflejaba el color rubí del vino en la copa de cristal que sostenía. Miren se había entregado a la soledad y a la búsqueda de un consuelo físico que hacía tiempo no encontraba en una conexión genuina. Aitor llevaba un mes sin aparecer, No respondía a sus llamadas ni a sus mensajes. En su despacho le contestaban que no estaba en Donostia pero tenía noticias de que se había puesto en teletrabajo y seguía llevando asuntos, visitando a sus clientes en fábrica en vez de recibirles en el despacho y acudiendo a juicios con normalidad. 

El baño de Miren era un ritual privado de desconexión, sus dedos acariciaban su punto sensible desde hacía un momento y justo cuando el placer prometía alcanzar su cúspide, la atmósfera de la habitación cambió.

No fue un sonido, sino una presencia. El aire pesado y húmedo se volvió fresco y limpio, y un resplandor que superaba la intensidad de las velas se filtró en el baño. No era un brillo agresivo, sino una luz plateada, líquida, que se arremolinaba sobre el suelo de azulejos. 

Miren se inmovilizó, con el corazón golpeándole en el pecho, su cuerpo a medio camino entre el asombro y el terror.  De esa luz, tan pura que parecía absorber toda sombra, emergió una figura alta. Sus alas, invisibles un instante, se desplegaron con la forma de plumas de cristal; su rostro era de serena autoridad, y sus ojos, dos pozos de sabiduría inmutable.

- Miren, hija de Dios, - resonó la voz de Gabriel Arcángel, no con trueno, sino con la quietud de un río profundo. No había ira en su tono, sino una inmensa tristeza. - El Padre me envía para hablarte sobre el templo que te ha sido confiado-.

Miren se cubrió, su cuarto de baño no era una playa nudista y la irrupción le hizo ser consciente de su desnudez. La copa de vino cayó de sus dedos entumecidos y se hizo añicos en el suelo. Salió del agua y se envolvió rápidamente en el albornoz.

- Una ya no puedo ni cascarse una pajilla tranquilamente en su bañera ¡Qué pelma !

- La desesperanza te ha llevado a buscar el consuelo en la soledad y en el olvido alcohólico, - continuó Gabriel, sus palabras penetrando más profundamente que cualquier reproche -. Cuidas tu cuerpo con ungüentos y aromas, pero lo usas para adormecer el alma. El vino es para la alegría compartida, no para la huida en el placer solitario. El cuerpo es una vasija sagrada, no un juguete para el vacío -.

Miren, temblando, logró balbucear:

- Alucinaciones sicóticas persistentes… tengo que recuperar el equilibrio mental.

El Arcángel inclinó su cabeza, y la luz que emanaba de él pareció envolver a Miren con calor. 

- El camino está en el equilibrio. Debes honrar tu cuerpo con el descanso adecuado, con el alimento que nutre, y con la pureza de la mente. Tu alma anhela la conexión con el propósito que te fue dado, no la evasión en la oscuridad-.

Gabriel se detuvo, permitiendo que sus palabras hicieran su efecto. 

- Aléjate de esta agua estancada. Viste tu cuerpo con dignidad. Deja atrás los placeres que te dejan más vacía de lo que te encuentran. Tu vida de pecado y de auto-negligencia termina esta noche. Cuida tu cuerpo como el hogar de tu espíritu, y tu espíritu te guiará. Busca la luz en el día y el propósito en la acción, y no busques más el olvido en la noche. Ve, y vive con intención y honor -.

La luz se concentró sobre Gabriel por un último instante, como una estrella que se apaga, y luego desapareció por completo. El baño volvió a ser solo vapor, mármol y las velas moribundas. El frío del suelo mojado de vino y agua  devolvió a Miren a la realidad.

No sintió vergüenza, sino una profunda y dolorosa claridad. Recogió los cristales con cuidado, vació el resto del vino en el desagüe y, por primera vez en mucho tiempo, se miró en el espejo, viendo más allá del reflejo, hacia el alma que brillaba en sus ojos. La vida de placeres solitarios había terminado; una vida de intención y cuidado estaba por comenzar.

Así que bien envuelta en el albornoz se tumbó de lado  en la cama y se introdujo suavemente el dedo índice con el apoyo del dedo corazón hasta alcanzar el borde de clítoris y lo movió hasta que el placer le vino relajadamente a sacudir como una descarga agradable por todo el sistema nervioso.

Luego, buscó el teléfono de la sicóloga de la que había oído hablar en la peluquería. Desde la primera consulta, se abstuvo de volver a beber alcohol. Un par de meses más tarde vendió el piso de Hernani y se compró una casa en Denia (Alicante). 

Allí empezó a escribir, escribir sobre su vida, a mezclar realidad e imaginación.

Aitor desapareció para siempre, como desapreció el arcángel, el arcángel sintomático que dijo la sicóloga,  Ahora vive con un anciano alemán que le va a dejar heredera de una fortuna cuando se muera, suceso que no puede tardar mucho.


FIN

jueves, 20 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 40

Imagen generada por IA
Esta es una secuencia literalizada de un guion de una película.
La historia empieza en el primer capítulo


Unos días más tarde, mientras en una ciudad china de cuyo nombre no quiero acordarme pero que es fácil de encontrar en Internet, alguien decidió hacerse una sopa de murciélago para cenar, ignorando que el animalico que había comprado en el mercado era portador de un virus, en Hernani el viento sur había dejado una tarde calurosa y soleada, debían ser las 3 de la tarde cuando Aitor salía por el portal de la casa de Miren sin tomar café y vestido como de costumbre para ir a trabajar.

Cuando abre la puerta a la calle, Aitor oye la voz de Miren en el portero automático.

- Cariño, cariño, perdona lo de mariconazo, nena y quejica, perdona, perdona, por favor.

Aitor no se detiene, oye perfecta y claramente las palabras que se repiten.

- Cariño, cariño, perdona lo de mariconazo, nena y quejica, perdona, perdona, por favor.

Aitor se dirige sin prisas, sin detenerse, a una cafetería de barrio., Hay una liebre disecada por un taxidermista torpe encima del horno micoondas del aparador, detrás de la barra donde una mujer rubia, más cerca de los cuarenta que de los treinta, le pone un café sin que se lo pida y se pone otro para ella. No hay clientes, dentro de la barra pero en una esquina, hay un hombre, debe ser el marido de la rubia que está ojeando viejas revistas de caza con la esperanza de encontrar algo que no haya leído. La televisión encendida da el aburrido informativo diario que incita a la siesta de todos los ciudadanos españoles.

-  Aquí tienes, mi niño, cortado con leche fría ¿Tienes tiempo para echarme una ojeada a la opción de compra que te dije?

La mijer le pone también delante una carpeta de agencia inmobiliaria con contrato, fotos...

-  Contigo el tiempo es el que tu reloj marca, vida mía – en un juego de parodia de relación conyugal o amorosa, el abogado examina los papeles y fotos -. O sea que compráis una caravana sin ruedas y un trozo del desierto de las Bardenas ¿Hay agua, al menos? Habrá perdices, codornices, conejos... ¿No? Porque tu Tartarín de Tarascón  no querrá ir a plantar alcachofas contigo los días de fiesta...

- Con los ahorros que tenemos, es lo que nos podemos permitir, algo donde refugiarnos cuando no trabajamos en este puto bar.

- Os sale más rentable gastaros el dinero en el Hotel Maria Cristina y pasar el cierre semanal en Donostia, pero eso puede ser la antesala del divorcio porque no creo que a éste le dejen pegar tiros a las gaviotas del río desde el balcón de la suite. Por lo demás, el contrato está claro y cristalino como agua de pozo que vais a beber…

- Y las codornices ya las criaremos nosotros para que éste las mate. Cuando quieras, cariño, puedes venir a visitarme, a ser posible, cuando éste ande con sus amigotes en la Mancha para lo de cazar palomas.

- No creo que vaya, a éste no le iba a hacer gracia, además éste tiene buena puntería.

El marido le apunta con el índice y simula un infantil disparo desde la distancia.

- ¡Que se me escapa el tren! - Aitor saca un billete de cinco euros pero ella le impide pagar con un gesto -.

- ¡Hasta mañana!

Al oír esta despedida, Aitor se vuelve para decir, a modo de adiós.

- O no,

(continuación capítulo penúltimo)

martes, 18 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 39

Imagen creada por IA
Esta estampa vasca es parte de la transformación de un guion de película que no ha sido rodada.
La historia de este borrador de novela comienza aquí


Lo de las sidrerías en Euskadi es una institución social. Como es sabido, a falta de vino – el txakolí antes no contaba ni como limpiacristales -, los donostiarras se veían obligados a beber sidra, a lo largo del siglo XX la mejoría del transporte facilitó que el vino de Rioja llegara todo el año pero los donostiarras conservaron cierta costumbre de beber sidra en verano y los días de viento sur el resto del año a pesar de que los alsacianos llegados a la ciudad producían una cerveza excelente, supongo que para mantener el nivel sanguíneo en el torrente alcohólico, los donostiarras bebían de todo pero surgió la costumbre de ir por los caseríos productores de sidra en invierno para reservar la sidra que se iba beber embotellada después y que el productor llevaría a casa del cliente en su momento. Esta cata hasta ponerse ciegos se convirtió en una alegre tradición, las familias al mediodía y las cuadrillas de amigos, solo hombres, iban los fines de semana con algunas vituallas a los caseríos productores para preparar la comida en la fragua de herrar que era imprescindible en la campiñña guipuzcoana y beber sidra de las distintas barricas, todo ello sin pagar porque se iba a comprar. Quizá por las crisis varias o por los abusos, los sidreros empezaron a cobrar una módica cantidad a cada visitante. La evolución condujo a buscar mejorar los ingresos mediante la venta de la comida también además de cobrar por la bebida hacia los años 70 del siglo pasado por lo que las sidrerías se convirtieron en una especie de figones de temporada de invierno y primera parte de primavera, los merenderos de verano se convirtieron en sidrerías también, los caseríos más infectos y decrépitos se apuntaron al nuevo negocio y así los alrededores de Donostia, hasta el Adour por el norte y hasta el Ebro por el sur, se llenaron de tradicionales sidrerías sin ninguna tradición previa desde que el tirano se murió de aburrimiento sanguinario en el 75 hasta estos días en que escribo estas líneas. Además unidos en distintos cárteles, los empresarios sidreros empezaron a fijar precios y menús para realizar los mayores ingresos a los mínimos costes con las bendiciones correspondientes del batzoki y de la herriko taberna.

Es inevitable que durante la temporada de sidrería, desde mediados de enero hasta pentecostés o así, que alguien en toda cuadrilla de amigos proponga ir a una sidrería en cuadrilla y hay que ir. En Hernani hay una docena, por lo menos y la cuadrilla se encuentra un viernes noche en una de llas sobre las 21 horas, fuera llovizna, sidrería típica, un gran comedor, no hay calefacción, barricas a un lado, mesas corridas al otro, con bancos corridos, hay retretes con cola en el de mujeres, el olor de la sidra y la humedad ambiente superan el aroma que los comensales ponen, ruido, mucho ruido… es el momento del txost junto a una gran barrica de madera, un formido muchacho abre la espita por la que sale el chorrito potente y fino de sidra. Vestidos informales Aitor, Miren, Bernat, Paulina, Lánder, Maddi, Dunixi, más caras repetidas que se han visto por el pueblo, no hay niños, todos hacen cola con el vaso mientras que en las mesas hay bandejas sucias de porcelana blanca, restos, pan, servilletas… sentado está un acordeonista que toca melodías populares en un rincón, hay cantos espontáneos, que más o menos siguen la música, apenas audible en la cacofonía ambiente. Los miembros de la cuadrilla, según llenan el fondo del vaso se apartan de la barrica y forman un círculo entre las barricas y las mesas mientras hablan y apuran los vasos, luego vuelven a la cola de la barrica, esperando que el postre, nueces, queso y dulce de manzana, llegue a la mesa.

- Ya está el pelma de Joxan dando la tabarra con el acordeón, es que no se cansa, tiene el mismo repertorio que hace 40 años – dice Paulina en voz alta y aguda para hacerse oír -.

Miren apura el vaso que tiene en la mano antes de hablar.

- Si es lo que te gusta a ti, si es la música que te conecta con tus raíces de dantzarina,  que de eso tú ni te desconectas ni hostias - Miren se aleja hacia la cola delante de la barrica, sin oír lo siguiente -.

- Un poco está bien pero tanto, tanto, harta – Paulina se dirige a Bernat y a Aitor que mantienen los vasos vacíos en la mano -.

- Prefiero el acordeón que un otxote cantando canciones tristes – Aitor le contesta -, además Joxan introduce variantes de su propia cosecha y nunca toca dos veces igual la misma pieza y no solo estamos aquí para comer chuleta y nueces...

Miren se vuelve a incorporar a la conversación con el vaso rellenado en la mano.

- Ya está el pijo entendido dando lecciones pedantes a las incultas pueblerinas - Miren acaba el vaso y coge el vaso de Paulina que no lo había empezado -.

- No me importa que la tomes, yo no iba a beberla.

Miren le mira sin verla y bebe de un trago el vaso robado.

- No  me jodas con tus ironías. - Hay una agresividad exagerada en sus palabras -. Tú, si quieres que el culto te dé clases particulares de cualquier tema, queda con él, que estoy segura que te las dará gustosamente, que a este idiota se le abulta la bragueta en cuanto te huele, rica.

- Vamos para aquel pasillo de dentro – Aitor interrumpe inmediatamente -, que abren otra barrica, ésta de las metálicas..

Bernat y los demás se precipitan por un pasillo resbaladizo entre barricas y wateres, Aitor coge el vaso de Paulina de la mano de Miren y se vuelve con su vaso también en la otra mano, Paulina le sigue y Miren detrás, ésta se tropieza y se apoya en Paulina por la espalda para no caer, Paulina impulsada se agarra por detrás a su vez a Aitor que deja caer los vasos.

- Pues no han botado – Ironiza Miren -.

Un hombre de color de mediana edad, más bien bajo y fino, empleado de la sidrería, lleva un mandil impecable,y  se dirige a Miren.

- No te apures mi niña, ahora viene la Yolanda a barrerlo y recogerlo.

Una joven de unos 25 años, cansada, vestida de uniforme negro de camarera - como las otras empleadas, los camareros van vestidos como los clientes -, aparece con recogedor y escoba. Tiene un tono de enfado, de enfado perpetuo.

- ¿A ver si tenemos más cuidado? Que me tenéis harta todos, que si limpia en casa, que si limpia aquí, que si limpia allí…

Apartando a Miren de los dos, Miren se había quedado alelada observando a los dos empleados, el resto de la cuadrilla ha seguido su camino hacia la barrica cuya apertura se ha anunciado, Bernat le dice.

- Vámonos a la mesa, que ésta tiene una mala leche horrible desde que se casó con el cubano…

- Antes de que la echaran del trabajo por chupársela al jefe era una tía majísima – le replica Miren -.

- Y eso que tuvo muy mala suerte con aquel novio negro negro pero negro que tuvo y que le hizo un bombo.

(continuarción siguiente episodio)

viernes, 7 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 35

I

Imagen generada por IA

Esta larga secuencia forma parte de la versión literaria de una crónica de Hernani, guion cinematográfico que no ha sido rodado.

La historia comienza en un capítulo primero POR AQUÍ

Una vez al año, por noviembre, la cuadrilla de amigos de Hernani de Miren a la que se ha incorporado Aitor acostumbra a hacer una marcha montañera por las laderas del macizo del Ontzi y del Adarra, promontorios que se alcanzan fácilmente desde Hernani, estas excursiones acaban en uno de los pueblos navarros de la cuenca del Urumea como Areso, Goizueta... en torno a una alubiada y el regreso lo hacen en taxis a la noche o a la mañana siguiente. A veces se añade kilometraje a la excursión  y se van a otros pueblos navarros como Leitza, Lekumberri… a los que la llegada es de noche. Los organizadores reservan restaurante y, en su caso, albergue o refugio donde pueda dormir el grupo por un precio aceptable para la mayoría. La cuadrilla se amplía para esta actividad a personas que solo se unen por sanjuanes, las fiestas del pueblo, o para funerales y bodas o precisamente para estas marchas.

A las 17 horas de un sábado, quizá de noviembre porque la luz diurna va desapareciendo, por un, sendero de entrada a un pueblo, Miren y Maddi caminan hacia las primeras casas, casas solariegas de grandes piedras con algún escudo tallado en la fachada, ambas van vestidas de montaña, Maddi con una mochila ligera prácticamente vacía porque por el camino han almorzado todos juntos de forma abundante en un punto en que las rocas del macizo o quizá los pastores del neolítico han formado una especie de tabla corrida de comedor y unos asientos de piedra. Las dos amigas van sin prisa, Miren cojea un poco pero se esfuerza en no quedarse atrás.

- Ya falta poco ¿Cómo lo llevas?

- Me molesta un poco la rodilla pero se puede aguantar… ¡Estos hijos de puta no han esperado nada!

- No iban a llevarte en parihuelas monte abajo, te hubieran despeñado, y no estás como para llamar al 112.

- Un poco de apoyo moral, al menos pero... ¿Qué se puede esperar de los hombres?

- El tuyo quería llamar al 112 y le has dicho que no, que no te pasaba nada.

- Y no me pasa nada, un golpe, un roto en el pantalón y un corte pequeño pero él no se ha quedado a hacerme compañía.

- Ya estábamos nosotras que andamos más tranquilas, ellos así han podido hacer cumbre y bajar y ya estarán en el albergue preparando la merienda-cena para cuando lleguemos.

Caminan un rato en silencio, al fondo se ve el refugio-albergue. Paulina y otras mujeres están llegando delante de ellas, Aitor, Lánder, Bernat, Dunixi y otros rostros familiares están delante de la puerta con cervezas y sidra y se alegran con su llegada. Maddi al ver a los hombres comenta a Miren.

- Aitor está en plena forma pero es un poco raro, es un poeta. Mira que traer barritas energéticas y gaseosas a una excursión ¿A quién se le ocurre? Y luego casi se mata por hacer una foto al borde del precipicio…

- Pero, en cuanto ha visto una vaca que le miraba, ha dado un rodeo de 500 metros para no pasar cerca.

- Cantando “Ese toro enamorado de la luna”, y de una forma que solo la he reconocido por la letra ¡Qué mal canta, el tío!

- ¡Hostias! Parece que lo hace queriendo y que se cree gracioso y luego empieza con sus poesías ¡Hasta el gorro me tiene con sus poesías!

Miren baja un poco la voz, muy poco para decir:

- Nunca he soportado lo de su poesía ¡Menos mal que tiene otras cosas que me gustan! Pero lo de la poesía es que nunca, nunca, lo he soportado… no se lo digo, no sé por qué, debe estar en el pacto tácito para que me aguante.

Las dos ya están uniéndose al numeroso grupo que está en la plazoleta que da entrada al caserón. Y Aitor pasa una lata de cerveza a Miren, mientras él tiene otra en la mano y declama:

- Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que he evitado. Mi cuerpo muscular está molido del esfuerzo que no he pensado en hacer. Empañado, mudo, nulo… El cielo alto es el de un verano muerto, imperfecto. Lo miro como si no estuviese allí…

Miren, sin oírle, habla superponiendo su voz a la de Aitor desde “evitado” y pasa la lata a Maddi

- Cariño, prefiero sidra ¿Alguno de estos simpáticos me puede pasar un vaso de sidra? ¡Coño! Un vaso de sidra, no es tan difícil. Gracias Bernat.

- Lo que mandes cariño – Bernat le ha pasado la sidra y una mochila -. Tus deseos son órdenes para mi. La cena está preparada y si quiere ducharse la señora Marquesa antes, con permiso del Señor Marqués, ya le enjabono también.

- No tengo ganas ni de ducharme, además con el olor a chotuno que habrá en el dormitorio después, prefiero ducharme mañana la primera.

Bernat que se ha encargado de la reserva sigue fingiendo ser un criado o mayordomo de Miren y Aitor ante la sonrisa de éste y el desprecio de ella.

- Por cierto, ya está hecho el sorteo de literas en el dormitorio, con una excepción: a los señores marqueses y tortolitos se les ha reservado la litera del último rincón por si tienen una necesidad erótica inaplazable en medio de la noche, que nunca se sabe y de noche todas las gatas son pardas.

- ¡Que te den! - Responde Miren y entra en el edificio con la mochila y el vaso vacío.

Poco más tarde, en el comedor del albergue, el grupo cenó en cantidad, de una forma desmesurada y bebió también, la marcha montañera previa justificaba el exceso. Las alubias, los chorizos, los tocinos, las morcillas, las costillas, las berzas, las ensaladas, las tartas, los pasteles… fueron dejando su rastro sobre la mesa corrida sin mantel. Se habla en voz alta, se habla más que se escucha, sólo los y las que ya están muy cargados de alcohol parecen atender, una mano apoyada en la barbilla o en la mejilla, a quienes lanzan sus discursos más o menos coherentes. Cafés, infusiones, copas sobre la mesa, la patrona del albergue va retirando platos, tazas, cubiertos y botellas vacías y dejando botellas nuevas de cava y patxarán. 

Aitor, Bernat, Lánder, Dunixi, Javier, Zigor, Márkel, Miren, Maddi, Paulina y otro par de mujeres jóvenes que son vagamente conocidas del resto están sentados y, como es lo habitual, los hombres se han ido agrupando de un lado y las mujeres de otro, estos desplazamientos se han ido produciendo durante la merienda-cena, involuntariamente. Aitor, Bernat y Dunixi están juntos en un extremo, los demás hombres sentados junto a ellos, las mujeres ocupan la otra parte de la mesa.

Las paredes blancas pero ahumandas están llenas de aperos viejos de labranza, algunas fotos de tipos vascos tradicionales o de escenas del caserío, el escudo de euskal herria zazpiak bat en resina de poliéster imitando madera en el centro de la pared más corta, sobre la cabecera de la mesa que ocupan, hay otro par de mesas pero están vacías.

- ...eso de que alguien sea jefe de estado por haber nacido medio tarado de vete tú a saber qué leche que le dio sangre azul y de la camisa vieja de fascista asesino con la que hizo la primera comunión…

La voz de Bernat es de bajo de coro parroquial y hay que hacer un esfuerzo para entenderle, la copa que tiene en la mano y las que lleva en la sangre no son de ayuda para que su discurso sea inteligible a la primera pero Aitor parece tomarlo como un pie de diálogo teatral y se levanta, como si estuviera en la sala de un tribunal para las conclusiones finales de una vista penal,

- Yo he pedido la abolición de la pena de muerte en la Asamblea y os pareció a todos una herejía. No pedisteis clemencia para pequeños delincuentes y ahora la pedís para el mayor de todos los criminales ¿Pedís que se libre el único que puede justificarla? Sí, la pena de muerte es un crimen por lo general y solo se puede justificar cuando sea necesaria para salvar a los individuos y a la sociedad, ni el exilio ni la prisión pueden ser lo mismo para el bienestar público. Es la existencia del rey la que provoca la guerra y la muerte. La excepción cruel a la justicia se basa en la naturaleza de sus crímenes, por eso el rey debe morir para que la patria viva.

La voz del abogado y su vehemencia han provocado un cierto silencio en toda la mesa hasta que el rotundo “el rey debe morir para que la patria viva” provoca la respuesta inmediata de Miren desde el otro extremo de la mesa.

- Cállate Robespierre, cállate, que los tiempos no están para guillotinas.

Aitor se sienta y bebe una copa de cava mientras las voces retornan al volumen anterior en toda la mesa.

- Es lo que hay – dice Bernat acercando la botella de patxarán a Dunixi que la ha pedido con la barbilla -,  todos somos pacifistas hasta que nos tocan los cojones pero los cojones de cada uno, cuando es una tocada de huevos general, los cojones del pueblo, el pueblo no tiene cojones para levantarse.

- Porque el pueblo tiene exceso de colesterol – Dunixi habla como si estuviera dando una clase a 35 alumnos preadolescentes en la ikastola -, el pueblo se ha estado tanto tiempo comiéndose los huevos, que ahora tiene exceso de colesterol. Y habíamos dicho que no íbamos a hablar de política, que hablar de política acaba jodiendo el ambiente, así que vamos a hablar de fútbol ¿Qué os parece lo que está haciendo el PNV con el fútbol escolar en Gipuzkoa?

En su lado de la mesa, las chicas empiezan a cantar, bien y afinadas, “Xalbadoren heriotza” de X. Lete y todos se unen poco a poco, excepto Aitor que vocaliza sin emitir sonido, en un playback que no engaña a nadie. Miren se acerca por detrás, acabando las estrofas de la canción, le rodea con sus brazos, lleva una copa de patxarán en una mano, y pone su cara junto a la suya, Aitor sigue moviendo los labios hasta el final de la canción y Miren le dice al oído:

- Así me gusta, cariño ¿Ves que cuando te empeñas puedes cantar bien?

Miren, ojos acuosos, besa en la boca a Aitor, se besan los dos, los demás siguen cantando e inician Maite II de Hertzainak. Aitor comenta a Miren algo así como:

- Eros, tanatos, tanatos, eros

- Vamos al catre los primeros, antes de que estos se acuesten – Miren le coge de la mano a Aitor y salen del comedor, los hombres cantan, Paulina observa a los que se van y le pega con el codo a Maddi que se ríe.

La patrona apaga y enciende las luces de la sala, se apuran las últimas copas pero sin prisas. La patrona apaga las luces y deja toda la casa a oscuras, aparecen linternas de todos los modelos en las manos de los excursionistas o en sus frentes, algún rezagado bebe un último trago.

Más tarde en el pasillo del albergue sin luces, Bernat y Paulina salen de los baños comunes en que hay una luz tímida sobre el espejo corrido que la apagan ya que Bernat lleva una lámpara frontal puesta, los dos van en paños menores, muy menores, ella un tanga y él un slip con los colores blanquiazules de la Real Sociedad, su ropa y unos neceseres en la mano. Paulina cuchichea a su marido:

- Pues tengo que tomar paracetamol ahora porque si no no voy a dormir.

- ¿De dónde hostias quieres que saque ahora un paracetamol? - Bernat tampoco levanta la voz pero su volumen dobla el de Paulina -. Se los he dado antes a Aitor en el monte, para que le diera a la otra pelma.

- Mira si está despierto y se lo pides.

Los dos entran en el gran dormitorio colectivo, hay literas, se oye roncar, por el suelo hay mochilas tiradas. Paulina se sube a la parte de arriba de la primera litera más cercana a la puerta y Bernat avanza por el pasillo entre las literas con la frontal encendida, se ilumina por donde avanza, pero la penumbra deja ver que quienes duermen abajo están ya dormidos. Bernat llega a la última del fondo a la derecha, al iluminar, Aitor está encima de Miren penetrándole rítmicamente en silencio, Miren mira a Bernat con enfado y le interroga con las cejas, él responde susurrando despacio y vocalizando, Aitor no para en sus movimientos mecánicos bajo la manta que les cubre desde las caderas más o menos, Miren ni siente ni disfruta aparentemente.

- ¿Que si tienes algo para el dolor de cabeza? Que Paulina tiene dolor de cerebro y le he dado a Aitor las pastillas de paracetamol para ti.

- Dile a esa idiota – Miren habla imitando a Bernat al principio para acabar entrecortando las palabras y arrastrando las sílabas -, que el dolor de cabeza se pasa follando.

Y boquea como en un orgasmo de película muda o de película sonora a la que los padres han silenciado en la televisión para que los niños, que se supone que están dormidos, no lo oígan desde sus dormitorios. Aitor, volviendo la cara hacia Bernat, sigue moviéndose, y le habla entrecortadamente.

- Por una vez que ésta y yo podemos hablar a solas… Está la caja en el bolsillo superior de mi mochila, en la litera de arriba.

- Tú sigue, tonto, no pares, no pares, que se me pasa la… la…  la…. jaqueca - Jaqueca lo dice como si fuera el culmen del acto amatorio -.

Bernat ha encontrado el medicamento arriba pero se agacha para decir a Miren que está besando y metiendo la lengua en la oreja a Aitor.

- Vale, gracias por todo

(Continúa AQUÍ El SIGUIENTE)

martes, 4 de noviembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 34

Imagen generada por IA
Esta crónica de Hernani es, en principio, un guion que no ha sido rodado y que he transformado en una especie de novelilla.
El relato comienza en un capítulo primero que está AQUÍ


Maddi es profesora de euskera, trabaja en una academia subvencionada o concertada por los presupuestos públicos de alguna de las administraciones de Euskadi, posiblemente por todas desde la municipal hasta la autonómica. El viejo idioma, que se dotó de reglas pasada ya la mitad del siglo XX, es objeto de una devoción lógica del sentimiento nacionalista que, con el proclamado objetivo de velar porque siga vivo, lo hace necesario para los ciudadanos vascos a los que se lo exige para ocupar puestos en esas administraciones, a pesar de estos esfuerzos y, en parte, quizá por estos esfuerzos, el idoma vasco sigue sirviendo más como bandera identitaria que como medio de comunicación entre personas pero es y seguirá siendo una fuente de empleo, cientos de vascos viven de la industria de la lengua como Maddi, los centros de estudios del idioma vasco proliferan sin parangón alguno con los de los otros idiomas que se hablan en Euskadi, ni el español ni el francés cuentan con los mismos apoyos institucionales, a pesar de ser usados corrientemente por la ciudadanía, que los apoyos que sostienen nuestro monumento neolítico.

Aquella tarde lluviosa, en un local lleno de luz y de pintura inmaculada, Maddi, profesora junto a una pizarra donde están escritas frases en euskera:  “Duela hiru egun ere bero egin du; gaur duela hiru egun bezain bero egin du” “Joan den astean ere bero izan da: gaur joan den astean bezain bero da”, hay también una mesa de reuniones, sillas con alumnos, libros y apuntes sobre la mesa, entre los alumnos sentados están caras conocidas de la localidad como Miren o Lola y otros adultos, a los que es fácil encontrar por las tabernas de Hernani.

- ¿Por qué usas bezain en vez de berdin? Yo uso berdin, hostias, y todo el mundo me entiende – le dice con cierto hartazgo Miren -.

- Porque todo el mundo habla mal, aquí estáis para practicar la lengua correctamente… eta beti euskeraz ikasgelan..

Maddi nació en una familia que hablaba euskera, estudió filología por militancia en el idioma pero también domina el español, el francés y el inglés, y tiene algunos conocimientos del árabe y del ruso, lo que puede ser la causa de su depresión por estar perdida en lo más profundo de Euskadi en vez de estar de traductora o intérprete en algún centro de decisión europeo.

- ¿Por qué razón es correcto bezain? - Lola interviene en apoyo de Miren, Lola es la peor alumna que Maddi ha tenido nunca -.

- Euskeraz, kontxo, euskeraz!!! Nahitaez, potrogatik, por cojones, porque es lo correcto. Bukatu dago eta ikusi arte! 

Ya es la hora de acabar la clase, muchos días las clases acaban con el “protogatik”, el “porque sí” de las reglas del idioma, en el vasco, como en otros lenguajes en que existen academias oficiales, las reglas impuestas se escapan a la explicación algunas veces, hay que pensar que se ha elegido la opción más votada por el cuerpo rector del organismo encargado de normalizar la lengua y las razones se escapan incluso a los estudiosos de esa lengua.

La despedida de los alumnos, menos Miren que se queda, se realizan en las fórmulas habituales del vascuence hablado en Hernani.

- ¿Tienes más clases hoy o te da tiempo de tomar algo?

- Tengo media hora libre – contesta Maddi -, vamos a tomar algo aquí abajo.

Debajo de la academia hay otra taberna típica de pueblo vasco con su decoración “abertzale”, unos pocos hombres y muy pocas mujeres están bebiendo, predominan los cafés con leche, en la barra y en mesas, hay niños que juegan y corren saliendo a la calle. Miren se ha sentado en una mesa con un vaso de vino tinto que, sin preguntarle, le ha servido la dueña qu está detrás de la barra. Maddi con un té humeante de pura ebullición pues la hostelería española disfruta haciendo llorar de dolor a los aficionados al té y, por ello, hace la infusión al vapor, no pone un recipiente con hielo al lado u otra taza y mira con mala cara cuando se pide alguna cosa que impida abrasarse el paladar “Además de enferma, esta tía rara es una pija” había pensado la patrona.

- Si tú hablas bastante euskera Miren, no sé para qué coño vienes a clase, ni que fueras a ponerte a trabajar en el Gobierno Vasco…

- Es que quiero coger nivel y luego ir convalidando para poder trabajar en lo que sea, en lo que salga y ahora en todos los sitios piden euskera y con mi jatorrena ¿Dónde hostias me van a coger?

La lengua milenaria había ido evolucionando, como todas las lenguas, a la vez que nacían y morían variantes, a finales de los años 50 del siglo XX, un ingeniero vago, que lo había aprendido por su cuenta con una voluntad de hierro para este único esfuerzo de su vida, devino lingüista de referencia en el mundo del euskera y, con la complicidad de la Real (Del rey) Academia de la Lengua Vasca que el régimen tiránico había resucitado ya en la década anterior, estableció una lengua oficial a partir del dialecto más oscuro y apenas hablado y la variante guipuzcoana rural, prescindiendo de la más hablada, vizcaína, y de las aportaciones industriales que habían dado un vascuence -nombre con el que era conocido el idioma -, popular, jatorrena en euskera. Con la recuperación de la Autonomía del País Vasco esta neolengua devino el idioma oficial de la administración vasca y, lo que es más importante, de la educación en Euskadi.

- Pero… que no vas a hacer oposiciones, que para trabajar en una tienda, no necesitas un título.

- Si hasta el inútil de Aitor se sacó el Ega 2 por qué yo no voy a sacarme un título y pasárselo por las narices.

El Ega o “certificado de competencia en lengua vasca” es un medidor del conocimiento de la lengua, nivel en función del cual se puede aspirar o no a plazas en el entramado del empleo que depende de las finanzas públicas en el pequeño país, aunque la exigencia del nivel desaparece si el aspirante a vivir de los impuestos tiene la afiliación política adecuada o el parentesco o contactos adecuados, como es aceptado por la sociedad vasca. 

-Porque tú ya hablas y Aitor tiene el título para calzar la pata de una mesa porque jamás habla en euskera.

- Porque el mamón de él no lo necesita pero yo sí, hostias, yo sí…- con cierta desesperación, sintiéndose incomprendida, Miren acaba el vino -.

- Pues yo voy a ver si desconecto un poco de este mundillo del euskera, me voy un par de semanas a Londres, gastos pagados por la empresa, a reverdecer mi inglés y a un seminario sobre técnicas de enseñanza de idiomas, nos vamos otra y yo, sin maridos ni niños ni nada…

- Eso sí que es una desconexión y no la de otra que sé yo…

- No creas que yo huyo del marido, que yo le he dicho a Lánder que venga conmigo, que solo tiene que pagar lo suyo y no ha querido, que si él quiere viajar, me ha dicho, que si quiere viajar que nos vamos a cenar a una sidrería de Astigarraga o así y ya está, no te jode, es que a veces parece tonto…

Continúa en siguiente episodio

viernes, 31 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 33

Deliciosa imagen creada por IA para ilustrar esta secuencia.
Este relato forma parte, la 33, de un texto escrito a partir de un guion que no ha sido rodado.
La crónica de Hernani comienza en Primer capítulo


Aitor se dirige al bar de costumbre, son las 8 de la noche, quizá llueve, pero Miren y sus amigos, ahora también amigos de Aitor, acogido en la cuadrilla como uno más, aunque sin olvidar nunca que él no es de Hernani y que hay que recordárselo a menudo por si acaso. El bar es la taberna típica de pueblo vasco con decoración “abertzale”, esto es, fotos de grupos en el monte con un ikurriña, fotos de pelotaris en frontones con ikurriña en los muros, fotos de bertsoalris actuando en escenarios con ikurriña, fotos de no importa que actividad vasca en el que aparezca una o varias ikurriñas como elemento decorativo o atrezo, por lo demás, hombres y mujeres de todas las edades beben en la barra y en las mesas. Hay niños que juegan en el interior y corren saliendo a la calle y entrando de nuevo. Siempre hay un tipo con cara de funcionario soviético leyendo prensa en un rincón. En el exterior, cerca de la puerta y bajo los aleros de los tejados, se percibe que hay gente similar, con vasos y cigarrillos en la mano. Miren está sentada en una mesa del interior con Paulina y Maddi,  Lánder y Bernat están de pie, dejando los vasos vacíos en la barra y el pago de la consumición, todos con vestimenta informal de salida de trabajo industrial, Aitor llega con traje sin corbata, se la ha metido en un bolsillo interior de la chaqueta durante el camino del apeadero hasta el bar, besa a Miren. Lánder se dirige al recién llegado.

- Ya nos íbamos a otra iglesia que en ésta la misa está dicha y ya nos han visto bastante.

Aitor no tiene ganas de comenzar a beber y accede a la propuesta sin dudar. 

- Pues vamos

Las mujeres se levantan y todos se dirigen a la puerta, apartando y saludando a los otros clientes, siendo atropellados por los niños que se persiguen infatigables. Miren va la primera y, al llegar a la puerta, se oye el sonido fúnebre de un txistu, Miren se detiene y para las que vienen detrás.

- ¡Que llegan los tristes!

Aitor, sumando la música y la frase en su mente, mira por encima de las cabezas de los que están en la puerta del bar. Un cortejo de hombres y mujeres, la mayoría de edad avanzada, incluso muy avanzada, una veintena, con pancartas con fotos en blanco y negro de jóvenes, arrastra los pies al son sin ritmo de la melodía del txistu que toca una adolescente cerrando la marcha, la primera fila de los desfilantes  lleva desplegada una pancarta con el lema  “presoak etxera”, la procesión deja indiferentes a los del exterior pero callan y miran hacia el suelo con expresión de luto hasta que acaba de pasar delante de la puerta del bar para dirigirse a la calle principal. La cuadrilla, en vez de salir,  regresa hacia la barra, Bernat hace seña de una ronda al camarero, Aitor indica por señas que le ponga un zurito de cerveza y paga. Todos beben en silencio hasta que se apaga el sonido del txistu.

- Vamos a una de las tabernas de abajo, que calle arriba no se puede pasar – Miren ordena a los demás -.

Dejan los vasos vacíos en la barra y salen a la calle, las mujeres encienden sus cigarrillos y marchan delante, los hombres se quedan atrás, a escasa distancia pero atrás.

- Hoy hay ópera en el Kursaal ¿Por qué no habéis ido? Antes no os perdíais ni una… -Paulina comenta a Miren -.

- Se ha dado de baja en el abono, no sé por qué pero parece que a Aitor no le apetece ir ya a Donostia.

- Es verdad, cuando vino a vivir contigo, haciáis vida de pijos – Maddi interviene -, todos los días conciertos, teatro, cenas con la crema de la intelectualidad.

- Que se ha hecho de pueblo – Miren prosigue mientras llegan a una nueva taberna -, no me extraña, sus amigos son de un snob insoportable, que si has leído el último libro de tal, que si has visto la exposición de fulanito… y siempre mirándome de arriba abajo, como si yo fuera un bicho raro ¡Que les den! En Hernani se vive de puta madre sin tanta tontería.

Aitor ha oído todo el intercambio de frases. Parece que va a decir algo a Miren, se calla, se queda un poco atrás, mira calle arriba, hacia la plaza del Ayuntamiento de Hernani por donde ha debido de irse la manifestación, mira hacia el interior del bar donde todos han entrado y dice, sin que nadie le pueda oir, algo así como “Optar es dejar cosas, hay que aprender a dejar cosas, que además son incompatibles, una u otra, pero no se pueden tener las dos a la vez”. 

(Continuación AQUÍ)

martes, 28 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA ·32

Imagen generada por IA para ilustrar este capítulo.
Esta secuencia forma parte de la versión literaria de un guion cinematográfico que no ha sido rodado.
Esta crónica de Hernani comienza Primera secuencia


Unos días más tarde, la rutina del trabajo, del ir y venir en el tren de cercanías entre Hernani y Donostia un par de veces por jornada laboral, leyendo un libro, a veces en formato electrónico, o prestando oído a las conversaciones ajenas. Aitor busca inconscientemente la proximidad de quienes se bajan en Hernani en su regreso de la tarde, normalmente las dos jóvenes dependientas de boutique que visten bien y huelen mejor, cuya charla le tiene informado de la vida de personas que no espera conocer. Hoy está sentado, lado ventanilla, leyendo un libro electrónico, una obra en francés de una novelista de moda, sonríe de vez en cuando siguiendo la lectura. A su lado está sentada una de las dos dependientas, la que tiene la voz más aguda, que habla velozmente con la otra joven de su misma edad, las dos habituales de la misma hora, mientras hablan de lo que han padecido con la clientela durante la jornada laboral, inclinándose ambas hacia delante, las dos escriben en sus móviles sin parar ¿A quién irán esos mensajes que son respondidos inmediatamente? ¿Será que además de oralmente se están comunicando por escrito simultáneamente?

- ¿Quieres saber un secreto? Júrame que no se lo vas a decir a nadie – dice la morena con su voz de tiple -.

- Te juro que de mi boca no saldrá nada, que me lo guardo para mi.

- Pues a mi prima Yolanda le han echado del trabajo y además ha tenido que ir a urgencias porque le han partido la cara.

- ¿Al cubano se le ha ido la mano? No me gustaba nada, esos pequeñitos y morenos son unos matones, muy zalameros, muy bailones, pero unos matones – un poco racista le parece a Aitor el comentario de la castaña -.

- No, el novio no, sigue con él y muy bien. Ha sido la mujer de su jefe la que le ha dado un par de hostias, sin venir a cuento además.

- No fastidies ¿Qué le ha pasado a la pobre?

- Pues que la “madonna” que es como llaman a la patrona que es una señora de armas tomar, metiendo los calzoncillos del señor en la lavadora se encontró con rastros de pintalabios en la bragueta del calzoncillo y de la misma, se presentó en la oficina con ellos en la mano, entró por la puerta de atrás sin que nadie le viera, le echó los calzoncillos al marido en la cara y le pegó un directo a la mandíbula a Yolanda que estaba junto a un archivo y se abrió la ceja con una esquina, todo como en una película…

- ¡Pobrecita! ¡Pobre Yolanda! ¿Y el pintalabios era suyo?

- ¡Que no! ¡Que ella no usa! El caso es que el jefe le ha dado un montón de dinero pero que no vuelve a trabajar allí, claro. Y ahora se va Cuba con el novio a conocer a la familia, que se van a casar y todo, dice, si él arregla sus papeles de divorcio allí, porque al parecer él está casado en la isla y tiene algunos hijos… todo muy oscuro, un lío ¡Vamos! Pero, por ahora, todo es secreto, tú no lo cuentes a nadie, que ella no quiere que en el pueblo se sepa.

- ¿Yo? Callada y punto en boca, aunque lo de que Yolanda no usa pintalabios no me lo creo, porque yo la he visto ir a trabajar, y no hace muchos días, más pintada que la fábrica de pinturas...

Aitor, que ha tomado nota mental de que tiene que conocer a la tal Yolanda, les pide paso y cuando el tren se detiene y abre las puertas en el apeadero del centro de Hernani, los tres descienden.

(Siguiente secuencia del film)

jueves, 23 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 30

Imagen generada a la tercera por IA
Este texto forma parte de un relato basado en unguion que no ha sido rodado.
La historia comienza AQUÍ


Miren es cliente del salón de peluquería de Paulina, un pequeño negocio que da trabajo a la empresaria y a una empleada. Bien situado en el centro de Hernani, las instalaciones modernas y funcionales atraen a una clientela local que prefiere la comodidad de la cercanía, una calidad reconocida y unos precios competitivos frente a los de los salones de Donostia, en los que el coste del inmovilizado repercute sobre los precios de forma inevitable.

Un anochecer lluvioso, el “sirimiri” que oscurece la escasa luz de la villa, Miren está en el salón de peluquería “Paulina”, el rótulo comercial es “Pauline’s” pero nunca ha sido reconocido por el público, siendo atendida por la propia titular mientras la otra peluquera está lavando a una cliente, la empleada es Amaia, más joven, apenas 20 años.

- Te queda genial el pelo así, Miren. Muy bien, no necesitas un color más claro – habla en alto Amaia, desde la zona de lavado al fondo del local -.

- Ya veremos si le gusta al otro o, al menos, si se entera – Miren pide la complicidad femenina -, que a veces ni se da cuenta si me he teñido o no, que él va a lo suyo y nada…

- Mi novio es peor, me compro un vestido en las rebajas, una monada, me lo pongo el sábado para - salir, le pregunto si le gusta y solo me dice ¡Para lo que te va a durar encima!

Las otras 3 se ríen con el relato de Amaia, mientras Paulina pone un espejo de mano por detrás para que Miren se vea completa la cabeza en el gran espejo y le comenta:

- Creo que ya he acabado ¿Qué te parece?

- Bien, muy bien... mañana voy a primera hora a una agencia inmobiliaria para ver un local…

- ¿Aquí en Hernani o en Donostia? - Paulina pregunta a Miren -.

- Aquí, en mi barrio

- ¿Qué negocio quieres poner?

La peluquera pregunta, Miren se ajusta el impermeable y busca el paraguas que está oculto, es un pequeño plegable, entre los otros. 

- No sé, no lo tengo pensado pero algo tengo que hacer…

Busca en el bolso el billetero saca el precio justo sin preguntarlo y lo deja en el pequeño mostrador donde hay una caja registradora y una bandeja, luego introduce monedas en un una hucha, un pequeño cerdo de barro pintado de rojo. Mira hacia la calle, la lluvia desanima para salir fuera pero tiene que hacerlo y no confía que el paraguas sirva de mucha protección para su peinado. 

- Pues no pongas ni un bar ni una peluquería, guapi, que ya tenemos todos las que caben en este pueblo – Amaia vocea por encima del ruido del secador -.

- ¿Para qué tienes que hacer algo? - Paulina ha terminado de barrer el suelo y limpiar el sillón y la superficie de trabajo que ha empleado con Miren-. ¡Con lo que te sacaste en el divorcio y con un novio rico! ¡Qué culo inquieto el tuyo!

- Ni es rico ni nada y ni quiero ser una mantenida. Vamos a tomar algo y te cuento.

Paulina coge su impermeable, se retoca con laca su pelo, mete el dinero en la caja registradora y le dice a su empleada:

- Cierras tú, que yo no vuelvo y mañana estás sola todo el día…

- Es verdad, que te toca desconexión.

Miren ha oído el intercambio y pregunta:

- ¿Desconexión?

Es Amaia la que responde, ya ha terminado con la cliente y está cobrando.

- Esta golfa, cada 10 ó 15 días desaparece un día entero… que necesita una jornada de desconexión y se va por ahí ¡Vete a saber dónde se mete! Con el querido, que ahora a eso se llama desconexión…

- Ya me gustaría poder hacerlo cada dos semanas, si me voy una vez al mes, ya es suficiente ¡Coño! Y además, lo que tú disfrutas de jefa aquí y haciéndole a ese gorila que tienes de novio cortes de pelo de macarra de Lasarte… ¡Adios y que te den!

No muy lejos, bajando un poco la cuesta de la calle hay una cafetería, un poco pastelería, limpia, de muebles claros, que no huele a vino avinagrado sino a café y a dulces. Miren y Paulina no tienen sitio en las mesas, todas ocupadas pero la barra está vacía, detrás de la barra una mujerona navarra con un piercing que le atraviesa la nariz y vestida de seguidora de Iron Maiden atiende muy bien a la clientela exclusivamente femenina que ha dejado a los niños al otro lado de la cristalera bajo la lluvia.

Paulina pide un café con leche y Miren un vino crianza de Rioja, la cafetería solo tiene una botella de tinto y es un Marqués de Cáceres.

- Ya me contarás qué es eso de la desconexión, que yo no sabía.

- Ni tú ni nadie, pero ésta es una bocazas, coño. Ya sabes cómo es este pueblo, entre el monte – Paulina se pone la palma de una mano delante de los ojos a la altura de la nariz -, y la txapela - se pone la otra mano en visera en la frente -, aquí no hay horizontes y yo me he dado cuenta que necesito horas para mi sola y ver el horizonte. Me voy unas veces a Bilbao, otras a Biarritz, otras simplemente a Donostia, me dedico unos cuidados, que si unas compritas tontas, que si una sesión de spa… y así, o al cine, a ver una película de romanticismo… desconexión, desconexión… es el yoga que me permite vivir en este puto rincón.

La voz de Paulina va cambiando del tono de enfado con el que ha iniciado la explicación al tono jocoso y alegre in crescendo hasta la vuelta repentina al agrio “puto rincón” que provoca un silencio momentáneo, una pausa valorativa, en Miren

- ¿Y Bernat? ¿Qué dice?

- Lo comprende y le parece bien porque no le doy explicaciones, ninguna, además le traigo un regalito de vez en cuando, que si un libro de cocina, que si una especia africana, que si una camisa…

- ¿Y el querido? - La ironía es patente en la pregunta de Miren -.

- ¡Vete a hacer puñetas tú también! Esto de la desconexión es un secreto y si deja de ser un secreto se me va a llenar el coche de gente y voy a tener que fletar un autobús para llevar a todas las desconectadas... o sea que no se lo digas ni a Maddi ni a Aitor ni a nadie.

 SIGUIENTE CAPÏTULO

viernes, 17 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 28

Imagen generada por IA
Esta cena forma parte del desarrollo literario del argumento de un guion que no ha sido rodado.
Esta crónica de Hernani comienza Principio


Debe ser viernes porque está lloviendo lo que no ha llovido en toda la semana, Aitor está en una sociedad gastronómica, gran cocina abierta sobre una sala en la que hay mesas alargadas con bancos corridos, la mesa más próxima a la cocina tiene 8 vasos puestos y una panera con pan cortado.  Bernat, con un delantal, cocina en una de las esquinas de la estufa, ésta es como la de un restaurante con 16 fuegos y 4 hornos, Aitor, vestido de vaqueros y camisa a cuadros, va y viene de la cocina a la mesa, sacando cubiertos, platos, servilletas etc. , también trae botellas de vino de una bodega situada en un lado más lejano del comedor, como un pinche obediente del maestro cocinero, mientras habla. 

- Iba borracho como un jugador de rugby, me dijo el imbécil, por el decano de la facultad y me molestó. Esa es la imagen que tenemos del rugby desde dentro y desde fuera. Que el rugby está muy vinculado a disfrutar del alcohol.

Bernat no se vuelve de los fuegos para contestar.

- En el rugby se habla de lo que se bebe, se escribe sobre el tema y se discute en busca de soluciones...a diferencia de lo que sucede en otros deportes en que sus practicantes beben tanto o más que los del rugby.

Aitor está descorchando una botella de vino tras otra, hasta cuatro, que va poniendo en la mesa.

- Bebemos demasiado, bebemos demasiado, somos lo que somos, alcohólicos sociales, es inevitable en nuestras costumbres, beber…

- Más vale ser borracho célebre que alcohólico anónimo.

- Cada vez soporto menos las borracheras y las borracheras de los amigos.

- Yo bebo hasta un cierto punto, nunca me paso. Yo controlo. El vino hay que degustarlo.

Llegan mojados los dos primeros comensales Lánder y otro, Dunixi, de aproximadamente la misma edad, Aitor siempre es el más viejo del grupo por unos diez años. Mientras se quitan los impermeables y sacuden los paraguas, Lánder saluda.

- Kaixo!  ¿Qué tenemos hoy para degustar? ¿Qué nos ha preparado el michelín estrellado nuestro?

- Unas sardinas en aceite de la mejor calidad con ensalada templada de espinacas,pimientos, garbanzos y queso feta. Tostas con salmón ahumado aderezado con eneldo y un plato principal de  salteado de setas y gambas con patata cocida. Tabla de quesos y, de postre, solo unos pastelitos financieros. Como sabía que se te iba a olvidar el jabugo…

Lánder se golpea la frente ante el acertado comentario de su amigo.

- Yo estoy abriendo unas botellas de un tinto navarro ligero para acompañar – dice Aitor -.

Dunixi comenta a los otros que el el menú es un menú de alimentos ricos en calcio: sardinas, espinacas, quesos… y Bernat explica.

- Es que mi mujer me dice que me falta mucho calcio y que a vosotros también.

Llegan los otros 4 comensales, igualmente sacudiendo agua, Javier, Tominejo, Rigor y Mariel se van sentando, empiezan a picar sardinas y a beber vino, en la mesa Bernat queda el que más cerca de la cocina y Aitor enfrente de él, se oye hablar de la Real Sociedad y de fútbol. También llegan más cuadrillas que saludan, preparan su cena en la cocina y ocupan otras mesas. En la mesa de Aitor, éste se ha quedado al lado de Lánder en una esquina apenas interviene aunque escucha lo que le dice Lánder.

- Poeta, últimamente te veo con una sonrisa triste, creo que te voy a llamar el Marqués de la Sonrisa Triste. Bebe un poco ¡Que Ud. No me bebe nada y se me va a poner enfermo

Como respuesta, Aitor bebe de un trago su vaso y se sirve otro, lo que atrae la atención de Bernat que estaba discutiendo sobre el juego d ella Real Sociedad, sentado enfrente de Aitor, los dos cocineros están en el extremo de la mesa más cercano a la cocina.

- Déjale, déjale, que está preocupado por lo que bebemos en este pueblo. No sabe apreciar la suerte que tenemos aquí que las mujeres beben tanto o más que los hombres, así que no se cabrean como en Donostia si llegas un poco mamado a casa, porque ella está tanto o más que tú.

- Es que a mi me gusta el vino, me gusta apreciar lo que bebo... y pasear calle arriba, calle abajo, de bar en bar y tal, es algo absurdo, ya sé que no se bebe por beber, sino por estar con los amigos y tal, pero, al final, acabamos a cuatro patas un día tras otro.

Bernat reacciona un poco mosqueado a este comentario de Aitor

- Eso no lo dirás por mi ni por mi mujer. Paulina y yo no vamos a casa a 4 patas, quizá el morro un poco caliente, tú, si tienes un problema en tu casa, lo arreglas en tu casa, como hacemos los demás.

Lánder reacciona a este comentario, diciendo.

- No seas borde, tú también. Aitor tiene su razón y expone un problema sin remedio, somos alcohólicos sociales, no sabemos estar juntos sin beber y ya es tarde para hacer otra cosa, no somos musulmanes ¿Has visto en Marruecos como están? Sentaditos con su té delante, de charleta, dándole una calada de vez en cuando al narguilé o al porro…

- Y al final tan pedos como nosotros – corta Bernat -, y con la mujer en casa esperando para pasarle la factura por haberla dejado sola…

- Cuando éramos jóvenes, matábamos por follarla y ahora matamos porque ella no quiera follar esta noche – Ironiza Lánder -.

- No te entiendo, a mi la mía, me gusta – dice Aitor-.

- A mí también me gusta, hombre – asiente Lánder -.

- Maddi es una gran mujer.

Aitor lo dice y provoca una sonrisa de Lánder y una palmada cariñosa en la espalda.

- El que no entiende eres tú, a mi me gusta la tuya, Miren.

El tercero en la conversación, Bernat, también se ríe y señalando con un movimiento de barbilla a Lánder dice:

- Este es un masoquista, la verdad es que lo tuyo Aitor tiene mérito, porque tendrá sus cosas buenas, que las tiene pero… ¡Aguantar lo que tú le aguantas!

Lánder que se ha bebido mientras un par de vasos de vino llenos hasta el borde baja la voz para relatar:

- Lo que aguantamos todos, yo, cuando me casé con Maddi bajo aquel pino del Adarra, porque yo me casé bajo un pino del Adarra, la primera vez que hicimos el amor bajo aquel pino del Adarra, y yo estaba allí, por fin, poseyéndola y, a la vez, pensando que me estaba equivocando, que aquello era el mayor error de mi vida, que me estaba metiendo en una etapa de la que no sabía ni el recorrido ni la meta…

- Y nueve meses después, el niño, el cabezón ése. Y luego dos más… menuda etapa la tuya – con alegría comenta Bernat -.

- Y la quiero, y la sigo queriendo, pero cuando paso junto a aquel pino – Lánder sentencia -,, siempre pienso, aquí me ahorqué y aquí me colgaré un día.

 Siguiente capítulo

lunes, 13 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 27

Imagen generada por IA
Este texto es parte de la trasformación de un guion que  no ha sido rodado.
La historia que se relata comienza AQUI


Después de comer, Aitor ha salido corriendo a coger el tren de cercanías para ir a trabajar, Miren se sienta en el canapé, delante de la televisión, busca un programa que le acompañe en la siesta, hay series pensadas para ello, cuando se siente más deportiva pone algún torneo de tenis. 

Cuando acaban los anuncios, el volumen del sonido parece bajar y la aburrida música que identifica la serie comienza. En ese momento, sucedió. Una suave luz azul que convirtió el frío, la lluvia y la oscuridad del exterior en nada llenó toda la habitación. No fue como un relámpago, sino un silencio sepulcral que descendió del cielo. Miren vio la gran figura alada que se alzaba en medio de la luz. 

Se oyó una voz, profunda y melodiosa, pero sin juicio alguno. Era el arcángel Gabriel, y llamó a Miren.

- Miren. Josheren alaba. Paulinarekin duzun harremana amaitzeko unea iritsi da. Zure arima bi zati berdinetan zatitu duzun aukera da hau, eta gure Jaunak badaki bi etxe ezin direla fundazio batean eraiki."

- ¿Qué dice señor ? - susurró Miren, sin querer arrodillarse en el suelo-. Amo a Paulina, pero Aitor... él es mi vida. No se está usted liando con el euskera.

El arcángel Gabriel no cambió su mirada, pero el tono de su voz transmitía una orden, tan fuerte como la ley del cielo.

- Miren, zure familiaren aginduz etorri naiz. Aitor zure bikotekidea duzu, eta harekin duzu konpromisoa. Hemendik aurrera, emazte on baten moduan portatu behar zara, zure konpainiaren goxotasuna eta zure leialtasunaren indarra eskainiz -.

- No entiendo nada, hace unas semanas me decías de volver con Albert y ahora que debo follar más con Aitor porque se va a ir con esa zorra de Paulina… Será humor judío lo tuyo. Creo que no controlas el euskera, mira que yo que llevo aquí toda la vida, la cago con el « nork, nori, nor » muy a menudo.

Gabriel se acercó un poco más, y sus palabras resonaron en los oídos de Miren, no como una condena, sino como una responsabilidad ineludible.

- Baina entzun ondo: zure bekatua ez da ezkontza-gelatik kanpoko pasioa bakarrik. Zure bikotekide Aitor alde batera utzi duzu. Harekin hasi zenuen bizitzara itzuli behar zara, eta harekin zoriontasun osoa berreskuratzen ahalegindu. Zure gorputza haren senarra da, eta Aitorrek eskatzen dituen nahiak eta beharrak asetu behar dituzu, zuen lotura berriro sendotzeko. Bihurtu berriro haren emaztea, osotasunean, Paulinarekin duzun harremana eten eta gero.

Las palabras del arcángel fueron precisas, seculares y esotéricas a la vez. Miren se puso de pie; la luz era tan intensa que no podía ver nada, pero lo veía todo.

- Mira, Gabriel de los cojines, yo no estoy liada con Paulina, las tías no me van aunque me chupen la almeja y Paulina puede que le esté soplando la poya a Aitor, lo que es una pérdida de tiempo porque es un inútil en la búsqueda del punto G con la lengua o sea que nunca le va dar la recíproca. Y lo que hagamos los tres es cosa nuestra y no de las alucinaciones de la siesta… no debía de haber preparado el revuelto de setas a prisa y corriendo… quizá alguna de las shishas no era tal.

- Hablo en euskera, el idioma local, para que captes bien el mensaje divino y no entiendes nada, ya lo decía mi madre, los arcángeles también tenemos madre judía, que el vascuence es la lengua del diablo y solo sirve para hacer aquelarres desde tiempos de los neandertales o así. Bueno, que lo sepas que Paulina y Aitor te están poniendo los cuernos.

- ¡Que te den, mamón ! Y no digo nada más porque no soy antisemita ni con la apariciones.

La luz, tan rápida como había llegado, desapareció aún más rápido. La sala volvió a quedar a oscuras, fuera la lluvia arreciaba y no dejaba pasar apenas luz, solo se oía el sonido del aparato de televisión, y en el suelo no había señales de que hubiera sucedido nada. 

Miren no siguió con la siesta. Respiró hondo, y en sus ojos, en lugar de duda, había un destello de determinación sombría y triste. Sabía lo que tenía que hacer, aunque fuera la decisión más difícil del mundo.

- Tengo que ir a la peluquería, tengo los pelos que parezco una hiena del Sinaí, si en el Sinaí hay hienas.

Y cogió el teléfono para pedir hora en la peluquería de Paulina.


continuaciónSiguiente secuencia

sábado, 11 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 26

Imagen generada por IA
Este texto forma parte de una novelización de un guion de largomentraje que no ha sido rodado por ahora.
La novela comienza PRIMERA SECUENCIA



Al día siguiente Aitor, después de la comida en el restaurante Zuberoa al que se desplazó en el coche del funcionario de la Diputación de Gipuzkoa, cogió el tren de cercanías para regresar a Hernani, Aitor se sentó una vez más en el lado de la ventanilla, leyendo un libro electrónico, sonriendo de vez en cuando. A su lado está sentada la misma joven de unos 20 años de edad con la que ya había coincidido y que habla con la otra joven de su misma edad, sentada enfrente. Mientras hablan, inclinándose ambas hacia delante, las dos escriben en sus móviles sin parar.

- Tengo una cosa secreta para contarte pero júrame que no se lo vas a decir a nadie.

- Ya estás con tus cosas. Que todo lo que me cuentas, no se lo digo a nadie. Te juro que me lo guardo para mi.

- Mi prima Yolanda tiene novio de nuevo y en la empresa le han puesto de secretaria del gerente.

- ¿Se ha liado con el director o qué?

- No, el novio es su profesor de baile, se ha enrollado con el cubano ése tan guapo que da las clases de salsa.

- ¡Vaya con Yolandita! Le van los morenos ¿De éste tienes foto?

- No, de éste tengo un vídeo… - Le muestra el móvil -, le pone la salsa en la cara… y además ella se la traga.

- ¿De dónde sacas tanto porno? - dice riéndose -.

- Del grupo en whatsapp de madres de la ikastola. que mi madre me reenvía a veces los que le hacen gracia, pero lo de Yolanda y el salsero es verdad, pero secreto secreto, no se lo digas a nadie, que en el pueblo no lo sabe nadie.

- Callada y punto en boca

Aitor, que ha oido todo inevitablemente, les pide paso, ambas le dejan pasar pero cuando el tren se detiene y abre las puertas en el apeadero de Hernani,  ellas se levantan apresuradas una vez más y también descienden con él.


.../CONTINUACIÓN Aquí

domingo, 5 de octubre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 23

Imagen generada por IA.
Este cuento es parte de la novelización de un guion jamás rodado.
La peli comienza AQUÍ EL INICIO

El aire en la casa de Miren estaba perpetuamente cargado de un suave olor a perfume caro, quizá del que utilizaba Miren, Chanel nº 5, quizá de alguno de esos aromatizadores de calidad que recuerdan a buenas marcas de perfumería francesa pero, en todo caso, olía bien. Miren tenía, a veces, una especie de hastío, el leve aburrimiento de una vida demasiado cómoda. Cuando Aitor se iba por las mañanas se sentaba junto al balcón abierto de la cocina con vistas a la plaza del barrio, escasas vistas porque la plaza era pequeña,. Además hacía la comida, hoy iba a hacer pimientos rellenos de bacalao, había dejado los ingredientes sobre la mesa y fumaba un cigarrillo, fumaba poco y bueno. Pensó en beberse una copa de vino para darse ánimos de afrontar la tarea, tarea que le pateaba el hígado porque tenía ganas de tener un negocio propio y que alguien cocinara por ella. No había vino en la cocina, se había acabado, abrió el frigorífico y quedaban unas pocas cervezas, de las que  Aitor bebía a veces como aperitivo, como su esposo Albert también solía hacer y le vino la imagen de ambos bebiendo, cada uno en diferentes tiempos y lugares, pero, al final los dos terminaban por parecerse.

Todos los hombres son iguales. Había dejado a su esposo, Albert, un comerciante de cervezas y whiskies decente y trabajador, por Aitor, un abogado de negocios, negocios ruinosos porque nunca andaba boyante de dinero. También había dejado a Albert Jr, su hijo, que solo tenía diecisiete años cuando ella partió y al que veía regularmente, unas veces yendo a Madrid, otras cuando éste venía a Hernani para fiestas y vacaciones.

Mientras se preparaba para bajar a la taberna del barrio a echarse un vino o dos antes de cocinar los pimientos y comprobaba que el teléfono móvil y las llaves estaban en el bolso, una luminiscencia que no era ni sol ni lámpara llenó la cocina. No tenía origen; simplemente era. Era del color de la leche fresca y la perla pulida, y todo en un silencio profundo y repentino.

En el centro de la luz se alzaba una figura. Alta, alada y vestida de blanco, resplandeciente con inimaginables complejidades, el ser no era aterrador, sino más bien abrumador en su perfecta pureza. Miren cayó de rodillas, ocultando el rostro con sus manos temblorosas. Reconoció aquella aparición, le vinieron recuerdos de su educación religiosa preescolar en el colegio de las monjitas y de las sesiones parroquiales de los domingos a las que acudió « hasta que le salieron un par de buenas tetas », como ella decía. 

Una voz, baja y resonante, como agua profunda que fluye sobre piedra lisa, habló. No contenía ninguna acusación, era un relato de predicador de las cuaresmas de hace mucho tiempo pero no era en castellano.

- Miren, daughter of José. I am Gabriel. You know the choice you have made, and you know the price paid in the quiet of your heart.

Miren anteriormente hablaba, a veces, en inglés con su marido y, cuando su hijo era pequeño, ambos le hablaban en inglés para que el chaval se fuera empapando de una herramienta necesaria en el mundo actual. La resaca de la noche anterior se despertó repentinamente en su cabeza poniéndole dolor de cabeza.

- ¿Por qué narices me hablas en inglés ? ¿Estaba la puerta del piso abierta ?

- Shame is a shadow, Miren, but it is not destiny. I have come to tell you that the man who bore your name still guards your hearth. His soul is heavy with sorrow, but his door is not barred to you. And the boy, Albert, whose eyes hold the light of your spirit, wakes in the night and asks his father when the morning star will bring his mother home.

- ¿Que por qué me hablas en inglés, hostias ? ¿Eres el fontanero ?

- The time for living under a false comfort has ended,-  Gabriel, o quien fuera, continuaba perorando en los oídos de Miren - . The covenant you made was sacred, and the child you bore is sacred. Do not sacrifice the peace of your soul for the vanity of the world. Rise, and go to your family. Seek forgiveness with a humble heart, and God will restore the house that you broke. Go, and sin no more, for this day the path is clear.

Las palabras impactaron a Miren como un golpe físico. El dolor de cabeza le hacía sentir que su sonido le taladraba los tímpanos y con la voz desagradable de sus momentos de mayor enfado, exclamó.

- ¡¡Habla en español de una puta vez !!

- El inglés es el idioma universal y además tú lo hablas perfectamente, que lo aprendiste con el diccionario en la cama - le respondió el aparecido -. 

Y la luz se intensificó por un instante cegador y luego se desvaneció, dejando la cocina silenciosa, oscura y con un ligero olor a piedra lavada por la lluvia.

Miren permaneció en el suelo un buen rato, aún a su alrededor el peso de la presencia invisible. Cuando por fin se levantó, ya había tomado una decisión. Se dirigió al frigorífico y cogió una cerveza, luego, dirigiéndose hacia la puerta de la cocina, exclamó.

- ¡¡Tengo que dejar de beber!!

Y abrió la cerveza rápidamente y, directamente de la botella, se acabó la cerveza de un trago.


Continúa en el CAPÍTULO SIGUIENTE

lunes, 29 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 21

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Parte de un guion nunca rodado, más o menos adaptado.
Esta crónica del Urumea se inicia AQUÍ 


En Hernani, el domingo por la mañana, después de cumplir con el débito conyugal, se va al rugby, si hay  partido de rugby en Landare Toki, el campo de rugby de Hernani está junto al río Urumea que, a veces, se desborda y lo inunda, el terreno es de lodo negro, pocas veces seco, con hierba desgastada por la temporada y que milagrosamente consigue cubrir poco más de la mitad de la superficie de juego. 

Era un domingo de llovizna, de shirimiri, en las  jugadas finales con su poco de gresca entre ambos equipos, el equipo visitante es vizcaíno, se juega una melé a favor del Hernani, el balón es pateado fuera por un jugador del Hernani y el árbitro señala el fin del partido, el equipo perdedor hace el pasillo al equipo ganador que es el Hernani, el público rodea a los jugadores celebrando la victoria, el equipo local apenas puede hacer el pasillo al otro equipo a su vez, los jugadores que se habían enzarzado se ríen juntos y se van amistosamente a los vestuarios pasando junto al chiringuito que hace de bar, donde algunos espectadores hacen el aperitivo  mientras la mayoría, son las 2 de la tarde pasadas, abandona el recinto. 

Miren con paraguas y Aitor con boina están con los habituales de Hernani, Bernat, Paulina, Maddi, Lánder… estos llevan merchandising del club local, bufandas o maillots, todos beben en vasos de plástico, los vasos no se vacían nunca, siempre hay alguien del grupo o de los demás que están junto al chiringuito que rellena. Se escuchan gritos de “campeones” “txapeldunak” y se aleja la música de la charanga que estaba en las gradas y que se dirige tocando hacia el pueblo, situado en lo alto. Hay niños que chapotean dentro de la cancha con un balón oval pequeño.

- ¡A cabezazos, estos partidos, se ganan a cabezazos, los delanteros, los gordos somos los que ganamos los partidos decisivos! - dice Bernat con su vaso de cerveza en la mano -.

- No scrum, no win… - murmura Lánder desde su nube antes de concluir el contenido de vino blanco de su vaso -.

- Lo que tú digas, pero los de atrás podían haberse quedado en casa, que hoy hubiéramos ganado sin ellos – Bernat tiene la euforia exagerada de los forofos -.

- El rugby a quince se juega a veintitrés – interviene Aitor con su cerveza que recibe gotas de lluvia del paraguas de Miren -, los cambios que ha hecho el entrenador han sido decisivos  y además los chicos han estado más disciplinados que de costumbre, todos los veintitrés han jugado un buen rugby, se nota que llevan toda la vida jugando juntos, desde niños.

- !A cabezazos, estos partidos, se ganan a cabezazos, los delanteros, los gordos somos los que ganamos los partidos decisivos! - insiste Bernat -.

- ¡Qué pelma es este tío! Si cuando tú jugabas al rugby, lo único que hacías era vomitar en la banda de la borrachera que te habías cogido la víspera del partido, siempre igual, - Miren con un vaso de tinto y un cigarrillo en una mano y cimbrando el paraguas con la otra -, erais unos gordos borrachuzos, que venían los señoritos de la capital y os daban por el culo.

- Este Landare era una fortaleza inexpugnable – Bernat continúa exaltado -, los capitalinos se iban bien calentitos a Donostia.

- Pero con los puntos de la victoria en el autobús – replica Aitor impasible -.

- Tú no, tú nunca, a ti no te he visto jugar aquí nunca – Miren cambia de objetivo de sus frases -, eras tan malo que solo te dejaban llevar el agua y, como mucho, hacer de linier en la banda y ni eso hacías bien…

- Pues el ensayo de la final de la copa de Gipuzkoa que os birlamos en el descuento – Aitor parece molestarse por una vez - ¿Quién lo marcó? ¿Quién?

- Sebas Gauthier, el vikingo – responde Lánder -, que entró conmigo placándole en la zona de ensayo y tú que llegabas detrás, tarde y mal, pusiste la mano encima del balón porque te tropezaste con mi pierna pero como te hizo tanta ilusión, el buenazo de Sebas te felicitó como si tú lo hubieras marcado y en el tumulto nadie se dio cuenta, menos yo, que estaba debajo de Sebas...

Bernat, Aitor y algunos otros que están cerca se ríen y comentan sus recuerdos en voz alta.

- Y ahora no empecéis con vuestras putas batallitas de cuando eráis jóvenes y guapos – hay quien no se ríe, Miren interviene -, que tenemos que ir a comer antes de que nos quiten la mesa, que con lo que me ha costado reservarla, porque ninguno os habéis tomado la molestia de llamar, solo falta que lleguemos tarde por vuestras chorradas.

Todos van concluyendo sus consumiciones, incluso Aitor y encajan los vasos en el de Bernat para que éste los acerque a la barra. Se acerca una mujer de en su treintena y saluda a las mujeres con un gesto pero besa efusivamente a los hombres, especialmente a Aitor al que se agarra con camaradería.

- ¿Quién es el que va a entrenar a mis niños la próxima temporada? ¿Cuál de estos guapos mozos se va a ocupar?

- Ya me gustaría a mi – le dice Aitor poniendo una mueca de pena -, pero va a ser Lánder el que fundamentalmente se ocupe.

- Sí, voy a ser yo dice el aludido -, pero éstos me ayudarán de vez en cuando.

Miren que le había sonreído al llegar, cambia su expresión cuando e dirige a ella.

- Ahora ya lo sabes, así que fuera de aquí, que ya nos has llenado las narices con tu perfume de tómbola y métete las manos en los bolsillos que estás tocando lo que no te pertenece

Miren separa a Aitor con la mano que le ha quedado libre e interpone la otra mano con el paraguas contra el brazo de la espontánea.

- ¡Vale, chica, vale! ¡Que no te lo voy a desgastar, que yo ya tengo mi hombre sin necesidad de abandonar mi nido y mis polluelos!

- O te callas y te vas o te llevas una hostia bien dada por bocazas – Aitor rápidamente la aleja pero Miren se resbala y no cae al suelo porque Aitor la sujeta -, y  tú desgraciado te vas a llevar otra que todo es por tu culpa, que eres un tonto, que se cree un ligón porque una calientapollas se le pone encima.

El Presidente del Club, que lleva una chaqueta con el escudo se interpone en ese momento.

- Tengamos la fiesta en paz, Lánder llévate a tu cuadrilla por ahí y Lola vete donde tu chico al coche que lleva media hora tocando el claxon para que vayas.

Las dos mujeres se dirigen miradas asesinas pero cada uno se separa. Maddi coge del brazo a Miren y Paulina coge del brazo a Bernat y a Aitor para sostenerse en el barro que les separa de las escaleras, Lánder cierra la marcha abriendo los brazos como para mantener el equilibrio sobre una plancha de surf


ContinuaciónAQUÍ

martes, 23 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 19

Gracias por las aportaciones y sugerencias recibidas.

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Este borrador y crónica se basa en un guion que jamás fue rodado y empieza en PRIMER CAPÍTULO
 


En el tren se coloca, como de costumbre junto a la ventana y enciende su libro, las dos jóvenes que se sentaron a su lado otro día, hoy se sientan a su espalda, es inevitable que le llegue su charla.

- Te voy a contar un secreto pero júrame que no se lo vas a decir a nadie.

- Que sí, que te lo juro, ¡Anda! Dime.

- Yolanda mi prima ha abortado.

- ¡No jodas! ¿Del novio senegalés?

- Sí, claro, ya no es su novio, tuvieron una contrariedad y le ha dejado.

- ¿La embarazó contra su voluntad?

- No, contra la pared del portal, pero ella se dio cuenta enseguida porque se le retrasó la regla y ella es muy regular y fue al médico sin tardar nada.

- ¿Y todo fue bien?

- Sí, en un pis-plas, aunque el médico dijo que no había visto antes nada semejante.

- ¿En la intervención?

- Sí, una patera llena de negritos, conguitos como éstos.

- Si éstos son los negros del whatsapp

- Que la foto es de broma, pero lo del aborto de Yolanda es verdad, pero secreto secreto, no se lo digas a nadie, que en el pueblo no lo sabe nadie.

-  Callada y punto en boca

Cuando el tren está en el apeadero de Hernani, Aitor desciende, las dos chicas se dan cuenta de que es la estación y corren a bajar. 


Continúa en OTRA SECUENCIA


lunes, 22 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 18

Basado e una secuencia de un guion de un largometraje que jamás fue rodado.
La historia comienza AQUÍ

 Correr bajo la lluvia hasta la estación, buscar el abono en el billetero aceleradamente en el andén, las vías vacías, unos pocos pasajeros sin prisas, junto al torno de lectura de billetes hay un tipo detenido que mira hacia el fondo de las vías en el sentido hacia Madrid y cruza su mirada con la de Aitor.

- ¡Julián! ¿Qué tal estás? Siempre te veo por la estación y como suelo andar con prisa no me paro a hablar contigo…

En realidad, Aitor ha procurado evitarle desde que le vio la primera vez, Julián era raro en la adolescencia cuando coincidieron en el colegio.

- Sí, ya veo que sueles llegar en el cercanías de Brínkola a Irún que llega a las 8,37 de la mañana y te sueles ir en el cercanías de las 19,28 de Irún a Brínkola pero hoy estás aquí a las 19,32.

- Pero para coger el tren de las 19,44 hasta Hernani, al mediodía cojo el de las 13,31 para ir a Hernani y llegó aquí en el de las 15,45 hora de llegada… para que tengas la información completa.

- Pues hoy te toca la máquina 1202 que es un automotor eléctrico 432, fabricado en Beasain por Caf el año 1998

- ¡Hostias, tú! Yo creía que trabajabas en el Aquarium de toda la vida, no sabía que estabas en Renfe.

- Soy biólogo marino y sigo trabajando en el Aquarium pero me gustan los trenes y siempre que tengo un rato libre vengo a la estación a ver los trenes, los conozco, y conozco a los maquinistas. A veces monto en la cabina, hace poco vine desde Alsasua a Donostia en la cabina del Talgo 7, aún me tiemblan las piernas de la emoción.

- ¡Toma, tú! ¡Qué afición! Pues la biología marina también me parece apasionante…

- Apasionante

- Parece que estás harto de los peces ¿Qué haces en el Aquarium?

- Ahora estoy poniendo nombre en euskera a todas las especies que puedan existir en el mundo marino y que no tengan nombre en euskera.

- ¿Y eso por qué?

- Porque una fundación de ésas nos ha dado una subvención por hacerlo.

- A mí siempre me ha intrigado que haya peces de agua dulce, peces de agua salada, peces que viven un tiempo en agua dulce y otro tiempo en agua salada… esas cosas, eso me parecía que era la biología marina.

- Puede, pero no es lo que yo hago.

- Ya voy a cruzar al andén que va a llegar mi tren... una cosa que siempre me ha intrigado desde niño ¿Qué le pasa a un pez de agua salada, un panchito del puerto, si lo meto en una pecera de agua dulce?

- Que agoniza y muere.


Aitor se despide afectuosamente de Julián tomando la decisión de seguir evitando hablar con él en lo sucesivo.


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Continuará

viernes, 12 de septiembre de 2025

BORRADOR DE HISTORIA 16



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Esto es una secuencia novelizada de un guion jamás rodado.

El relato comienza en este enlace: PRIMER CAPÍTULO HACER CLICK AQUÍ


En aquel tiempo, Aitor aprovecha el tiempo que pasaen Donostia para vivir “su” vida cuando sale de Hernani, teóricamente para trabajar en su despacho. Incluso se inventa comidas de trabajo inevitables para no volver a comer a Hernani, lo que le ha puesto en dificultades con Miren al caer en inevitables contradicciones, pequeños errores que pueden llevar a una catástrofe en las relaciones de pareja. Algún día, por las tardes, en vez de ir al despacho directamente, daba un paseo por la librería Lagun, que estuvo cerca de la catedral y que antes estuvo en la Parte Vieja donde fue objeto de ataques innumerabl es por parte de las hordas nacionalistas, tradicionalmente enemigas de la cultura y de sus símbolos, los libros.

Una de esas tardes en las que parece que va a empezar a llover de un momento a otro pero que solo llueve si el impermeable ha quedado olvidado en casa, a la hora de apertura de la librería, Aitor entra en Lagun, vestido de traje y corbata, con cartera portafolios, hablando por teléfono.

- Pues pasa por el despacho luego, a las 6, con tu contable ¡Un millón de euros! No me jodas ¿Qué habéis hecho? ¿Eso solo por IVA en Francia? Vete mandándome escaneadas las cartas de la Hacienda Francesa para que las lea cuanto antes. Y a las 6 me venís y me lo explicáis, a ver si se puede hacer algo, tengo un colega en Bayona que sabe mucho de impuestos pero en la Hacienda Francesa no tenemos amigos, no, no conozco a nadie, preguntaré al colega. Adiós

Saluda a la empleada de la caja y se dirige a la sección de poesía, ojea libros, lee párrafos para sí y descubre por el olfato a una mujer que lleva un toque de Chanel, elegante y en unos cuidados cuarenta años de edad o poco más, y que está buscando algo en la sección de viajes. Se acerca por detrás y le pasa un libro, un libro cualquiera que ha cogido de una mesa de exposición.

- ¿Es este libro el que está buscando, bella dama?

- ¡Aspaldiko! ¡Cuánto tiempo! Siglos sin verte ¿Por dónde andas? ¿En otra galaxia?

- Ahora vivo en Hernani.

- Sí, en otra galaxia ¿A Hernani? Ni para heredar!

- ¿Y tú qué haces?

- Que Fernando tiene un cargo en algo de la Unión Europea y nos vamos a vivir toda la familia a Luxemburgo y estaba buscando una guía turística de ese país en español o lo que sea, para dejársela a mis padres y animarles para que vengan a visitarnos.

- Dudo que haya algo de Luxemburgo, allí, querida Laura,  no hay turismo solo bancos y además Luxemburgo no tiene clima, tiene una maldición.

- ¿Y a ti qué coño te ha llevado a Hernani?

- Que mi chica es de Hernani y como tiene piso allí, cerca de la estación del tren, con el cercanías es como vivir en Donostia, no muevo el coche, apenas lo saco del parking del despacho, voy, vuelvo..., incluso como allí…

- ¿Y tus hijos? Ya serán mayores ¿No? A la que veo de vez en cuando es a tu ex, la veo mucho mejor desde que os divorciasteis.

- Mis hijos, bien, intentando hacerme abuelo, por sitios exóticos California, China… ya sabes la exportación de capital humano, que aquí nos sobra.

- Pues te veo muy bien, supongo que la de Hernani… ¿La conozco?

- No creo, no sale mucho de allí.

- Eso, que la de Hernani te dará marcha, a ti siempre te han gustado las complicadas.

- Te voy a regalar esta antología poética de poesía actual española -le pasa un libro -, está muy bien.

- Conmigo no hace falta que vuelvas a usar la trampa de la poesía, que yo ya te conozco, eres más peligroso que la playa de Gros, en cuanto una se descuida se encuentra desnuda y pidiendo socorro.

- ¡Laura, que he cambiado! Que ya soy un señor maduro y serio.

- ¿Sabes lo que me dijo Ane, tu ex, la última vez que la vi? Que sigues siendo un madurito atractivo y con más líos que pelos en la cabeza.

- Coge este libro de poemas, por favor, esta guía de Luxemburgo y vete, que me estás poniendo la cabeza… esta ronda la pago yo.

Laura le besa y se lleva los libros, dejándolos escanear por la empleada al pasar sin pagar por caja. Inmediatamente de salir llama a Ane y le cuenta, le cuenta lo que recuerda y no recuerda de la conversación, después cuenta variantes de la conversación a familia y otras amigas, San Sebastián a la semana sabía de buena tinta que Aitor se había hecho abertzale y vivía con una antigua miembro de un comando de ETA en un piso de la parroquia de Hernani, no era cierto pero era bastante más interesante.

SECUENCIA SIGUIENTE