Historieta escrita hace unos años TIPICA HISTORIA y que, una vez más, le pido a la IA que me la convierta en un guion ilustrado.
EXT. JARDÍN CASA LUZ-SAINT SAUVEUR - DÍA (PASADO, AÑOS 80)
Detalle de hierba alta y descuidada. El sol de los Pirineos es blanco, cegador. Oímos risas infantiles a lo lejos y el sonido de una manguera.
INT. CASA - PLANTA BAJA - DÍA
ARISTIDE (35) entra en la casa. Está sudado, con la respiración pesada tras una caminata. Se detiene frente a la puerta del baño de la planta baja. Oye el agua correr dentro.
La voz de su ESPOSA (O.S.) resuena desde el piso superior.
ESPOSA (O.S.)
¡Aristide! Estoy arriba. Las niñas se están duchando, usa el baño de la primera planta, que el nuestro está ocupado para rato.
Aristide sube las escaleras. El sonido de sus botas sobre la madera cruje en el silencio de la tarde.
INT. BAÑO PRIMER PISO - CONTINUO
Aristide abre la puerta. El vapor de agua sale como una exhalación, envolviéndolo. A través de la niebla del espejo, vemos el reflejo de CATHÉRINE (16). Está de espaldas, desnuda. Su piel es un mapa de contrastes: la espalda blanca, los brazos y el cuello bronceados por el sol de montaña. Aristide se queda petrificado.
CATHÉRINE
(Sin darse la vuelta, secándose la cara)
¿Quieres ducharte? Ya he acabado.
Ella se aparta el pelo. Sus nalgas, de un blanco purísimo, brillan bajo la luz mortecina del baño.
CATHÉRINE (CONT'D)
La fregona está detrás de la puerta. He dejado todo encharcado.
Ella se enrolla la toalla al cuerpo. Se gira y camina hacia él. Aristide retrocede, pegándose al marco de la puerta.
CATHÉRINE (CONT'D)
¿Me dejas pasar? Me voy a secar en mi cuarto.
Ella pasa a su lado. El roce de la toalla húmeda contra el brazo de Aristide.
EXT. CEMENTERIO PIRINEOS - DÍA (PRESENTE, 30 AÑOS DESPUÉS)
Blanco absoluto. La nieve cae de forma mansa, silenciosa. Un grupo de paraguas negros se aleja hacia el atrio de la iglesia. Aristide (ahora de 65 años) se queda atrás. Su aliento forma nubes de vapor. Una mano enguantada le toca el hombro.
CATHÉRINE (V.O.)
No has cambiado nada, Aristide.
Aristide se gira. Frente a él, una MUJER (50). Se besan en las mejillas. El sonido del beso es húmedo en medio del silencio gélido.
ARISTIDE
(En shock)
¡Cathérine! ¡Eres Cathérine!
CATHÉRINE
(Sonriendo)
Me has reconocido. Pues yo sí he cambiado, encerrada en este poblacho del fin del mundo. ¿Cómo está tu mujer? ¿Y las niñas? Tendrás nietos ya, supongo.
Caminan por la nieve. A lo lejos, el ataúd baja a la tierra. Ellos hablan en susurros, como cómplices en un lugar donde no deberían estar.
INT. CASA DE CATHÉRINE - NOCHE
Una casa acogedora pero cargada de sombras. El crepitar de la chimenea es el único ritmo. Ambos sostienen vasos de whisky. Aristide mira las manos de ella.
CATHÉRINE
Mi último marido se murió siendo dueño de todas las riquezas del valle. Me dejó esto... confort en medio de ninguna parte, una jaula de oro con vistas a los pinos.
ARISTIDE
(Tras un silencio, mirando el fuego)
Aquel verano... en Luz-Saint Sauveur. Entré en el baño. Estabas tú. El espejo estaba empañado.
Aristide lo dice como quien confiesa un pecado.
CATHÉRINE
¿En el baño?
ARISTIDE
Estabas desnuda. No te reconocí al principio. Parecías una estatua de sal en medio del vapor. No he podido olvidar esa imagen en treinta años.
Cathérine suelta una risa corta. Se levanta y le tiende la mano.
CATHÉRINE
No me acuerdo de nada de eso, Aristide. Yo era una niña y tú eras más viejo que mi padre. Para mí, estar desnuda frente a ti era como estarlo frente a él. No significaba nada.
Ella lo ayuda a levantarse. Sus rostros están muy cerca. La luz de la chimenea baila en sus pupilas.
CATHÉRINE (CONT'D)
Pero nos hemos olvidado de preparar la cama de invitados. Tendrás que acostarte conmigo.
Aristide intenta decir algo, pero ella le pone un dedo en los labios.
CATHÉRINE (CONT'D)
Ahora ni yo soy una niña, ni tú un viejo. ¿Qué son veinte o treinta años en esta oscuridad?
Cathérine camina hacia el dormitorio. Aristide la sigue. En la chimenea, un tronco se rompe y las chispas saltan.
FADE OUT.

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