A pesar de la temperatura, alta muy alta incluso para un mes de julio, bajo los árboles del parque, cerca del río, un gran torrente que ha nacido en los cercanos montes, el ambiente es soportable, Estas jornadas de discusión literaria y filosófica que una fundación aristocrática ha organizado en un pequeño palacio son agradables, dejan la tarde libre para poder ver la etapa del Tour, etapa que no transcurre lejos ¿Cómo Jon Galtzagorri y Manu Majors han acabado invitados allí ? Los misterios del algoritmo de la entidad organizadora y la coincidencia con un hueco en la agenda de ambos. Mientras que las mujeres se aburren en un decadente balneario local, los dos abogados pasan las mañanas en apasionantes charlas con otros hombres,, demasiados, y algunas intelectuales, pocas y francesas.
El grupo bajo los árboles habla de todo y de nada, pasa del mundial de fútbol a los poderes que impulsan el ascenso del neo-fascismo en el mundo… entre los asistentes, callado, hay un hombre en sus cuarentas, rubio, con una barbichuela que le enmarca su rostro, vestido con chilaba blanca marfil, cubierto con un capelo y que ni Jon ni Manu habían visto en los coloquios matutinos. De repente el salafista civilizado habla en un francés de acento parisino refinado :
- ¿Cuántos de los aquí presentes creen en dios ?
Manu se asombra de la cuestión, se hace el sordo y busca la complicidad de Jon con la mirada pero Galtzagorri ha desaparecido, se ha evaporado, no está, ha debido aprovechar una cabezada de su amigo, la hora invita a la siesta, y el donostiarra ha dejado solo al bilbaíno. De los seis presentes, nadie responde positivamente.
- ¿Cómo se puede vivir sin dios ? ¡ Qué soberbia tienen ustedes¡ ¿Cómo están seguros de la inexistencia de dios ?
Una de las mujeres, prestigiosa escritora en sus sesenta años, inicia una respuesta racional y un poco irónica pero el interpelante le apostrofa de inmodesta e inmoral y se pone de pie. Inmediatamente, un gorila de seguridad, que ha aparecido como el genio de la lámpara en una película de dibujos animados, genio al que se parece, le dice algo al oído y se marcha con él. La escritora, que no se ha alterado, plantea el choque entre descendientes de colonizados y esclavizados que se está dando en los estadios americanos estos días, unos al servicio de las potencias coloniales y otros defendiendo los países de sus raíces ancestrales. Galtzagorri ha vuelto con una bebida en las manos e impasible se sienta de nuevo.
- ¿Por qué te has ido ?
- Cuando uno ha tenido hijos, por la cara de los niños, sabe que se están preparando a hacer fuerzas para expulsar la caca que tienen dentro...

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