Me lo dijo muy serio, miré a los lados y no vi ninguna cámara oculta. Me había visto, un espectador más, durante el partido de la mañana y se acercó a nuestra mesa de comida dominical para invitarnos a un café. Comenté en un momento dado que, a pesar de la derrota del equipo local, me habían gustado sus maul penetrantes realizados con técnica y disciplina y entonces se descubrió como el importador del maul –la edad nos pasa factura a todos-.
Maul quiere decir maltratar o magullar. El jugador que lleva el balón y es detenido momentáneamente por un contrario o más sin que ninguno llegue a perder sus apoyos en el suelo inicia el maul, al que se pueden ir incorporando por el eje del balón otros jugadores de ambos equipos ligándose a los de su equipo que ya estaban, dos líneas de fuera de juego se forman a partir de los pies de los últimos jugadores de cada equipo que están incorporados al maul, en caso de que se pare más de 5 segundos el árbitro debe pitar una melé.
Desde fuera, muchas veces esta jugada colectiva parece un agrupamiento confuso en que jugadores, normalmente los delanteros, de ambos equipos de pie se disputan un balón que permanece escondido. Pero el interior del maul requiere una preparación previa muy buena tanto del equipo que pretende avanzar con el balón como del que defiende, sin derribarlo voluntariamente porque es una falta.
El maul nació con el rugby y nos vino con el rugby a Euskadi, los delanteros vascos han sobresalido por lo general en el maul, tanto por la fuerza como por la destreza en su ejecución.
Ficción, opinión, noticias desde mi punto de vista. Rugby, derecho, sociedad, política, parábolas y vida. Fiction, opinion, actualité de mon point de vue. Rugby, droit, société, politique, paraboles et vie. Escritor y actor, écrivain et acteur Contacto y DERECHOS DE AUTOR: antxonmasse@gmail.com NO METO COOKIES NI RECOPILO DATOS
miércoles, 13 de octubre de 2010
sábado, 2 de octubre de 2010
DAÑOS COLATERALES O LA P... RESPETUOSA
-Ya no hacemos triatlones –le comentó la mujer con una sonrisa mientras se vestía también-, y menos aquellos decatlones de los tiempos en que estaba en Igara.
- Creo que desde que ganamos la Copa no he vuelto a batir records. Ahora me conformo con aguantar más de 9 segundos en un corre-corre y gracias. Además no tengo dinero para pagarlos.
-Últimamente sólo vienes con la pasta para un servicio, cabrito. Lo que tienes es miedo de que te registre los pantalones cuando los tienes bajados y sabes que no te lo voy a hacer.
Él pensó que había hecho bien en dejar la cartera debajo de la alfombrilla del coche en el aparcamiento de la Plaza del Chofre, así evitaba tentaciones para ella y para él, pero le dijo:
-No te preocupes que este sábado volveré a llamar.
-¡Ni se te ocurra! Que juega el Biarritz en Anoeta y estaremos todas muy ocupadas con los franceses.
- Si no juegan, que no han vendido bastantes entradas y se quedan en Biarritz.
- Eso es broma.
-No, como hay mal ambiente en el equipo y tal, los seguidores deben estar pasotas y lo han tenido que trasladar de nuevo a Biarritz.
- Y el puterío somos los daños colaterales de la suspensión ¡Hay que j…!
viernes, 1 de octubre de 2010
RUGBY A LA BOLOÑESA
Mientras que en Italia tratan de digerir las consecuencias para el resto de su rugby de la incorporación de sus dos equipos más importantes a la Magners League que para algunos puede suponer que se abra un abismo entre esos dos clubes verdaderamente profesionales y los demás, en España tenemos que tragar lo que hay –ahora se habla de que el patrocinio de una cerveza puede hacer más llevadera la digestión en un futuro próximo- ya que por fin se inicia la competición en la División de Honor B y el curso empieza a parecerse al de las temporadas pasadas.
El plan Bolonia se ha incorporado a nuestra educación por la Universidad y los partidarios y detractores están lanzándose unos a otros artículos de opinión con titulares sacados del menú de cualquier “ristorante”. La educación siempre la hemos visto desde una perspectiva muy paralela a la del rugby por eso la formación de los jóvenes en nuestro deporte no debe padecer los mismos errores que se están dando en la innovación necesaria del sistema educativo. En rugby no se puede entrenar a niños de 7 años como a jugadores de 20 –aunque sus padres quizá lo quieran-, pero les debemos ir preparando progresivamente a lo largo de su desarrollo para que no se estrellen al pasar de una etapa de su vida deportiva a otra, como les está pasando a nuestros universitarios que se “encuentran” con Bolonia sin preparación previa.
Un ejemplo europeo a seguir puede ser el de las primeras ligas francesa e inglesa que inician este fin de semana un intercambio de árbitros, así el derby vasco será arbitrado por un colegiado inglés con su interpretación británica de las reglas del rugby. Nunca es tarde para aprender a ninguno de los dos lados del Bidasoa.
El plan Bolonia se ha incorporado a nuestra educación por la Universidad y los partidarios y detractores están lanzándose unos a otros artículos de opinión con titulares sacados del menú de cualquier “ristorante”. La educación siempre la hemos visto desde una perspectiva muy paralela a la del rugby por eso la formación de los jóvenes en nuestro deporte no debe padecer los mismos errores que se están dando en la innovación necesaria del sistema educativo. En rugby no se puede entrenar a niños de 7 años como a jugadores de 20 –aunque sus padres quizá lo quieran-, pero les debemos ir preparando progresivamente a lo largo de su desarrollo para que no se estrellen al pasar de una etapa de su vida deportiva a otra, como les está pasando a nuestros universitarios que se “encuentran” con Bolonia sin preparación previa.
Un ejemplo europeo a seguir puede ser el de las primeras ligas francesa e inglesa que inician este fin de semana un intercambio de árbitros, así el derby vasco será arbitrado por un colegiado inglés con su interpretación británica de las reglas del rugby. Nunca es tarde para aprender a ninguno de los dos lados del Bidasoa.
jueves, 30 de septiembre de 2010
AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS
El deporte que amamos vive tiempos revueltos en España. No sólo por la omnipresente crisis económica que también ha afectado a los recursos financieros de todos los estamentos, sino también por la incertidumbre existente sobre el futuro de una temporada en que lo previsto, SIR II, se convierte en imposible y la improvisación en lo probable, aderezada de un plan estratégico presentado públicamente sin que quienes tienen que “comprarlo”, las gentes y los agentes del rugby, hayan sido suficientemente integrados en la elaboración de lo que se ha presentado, que en realidad, me parece, es una propuesta para empezar a trabajar en hacer el plan.
Hay teleseries que no saben cómo acabarse y parece que los capítulos van añadiéndose a los anteriores con el único propósito de justificar unos empleos, por tanto unos ingresos, para quienes intervienen en su producción. Nuestro rugby oficial a veces se confunde con un triste “culebrón” en el que algunos personajes permanecen y otros aparecen o desaparecen por razones un tanto obscuras en ambos casos o que quienes estamos en la periferia no llegamos a comprender.
No sé si es tiempo de sumar fuerzas para ganar la competición que el convulso rugby actual de valores y profesionalismo disputa con los demás deportes o es tiempo de hacer la revolución, pero ese es un dilema que algunos nunca hemos sabido resolver con acierto y el tiempo, única evidencia indiscutible, se nos pasa y así estamos sentados en el sofá, con agujetas en los dedos, de tanto cambiar de canal.
Hay teleseries que no saben cómo acabarse y parece que los capítulos van añadiéndose a los anteriores con el único propósito de justificar unos empleos, por tanto unos ingresos, para quienes intervienen en su producción. Nuestro rugby oficial a veces se confunde con un triste “culebrón” en el que algunos personajes permanecen y otros aparecen o desaparecen por razones un tanto obscuras en ambos casos o que quienes estamos en la periferia no llegamos a comprender.
No sé si es tiempo de sumar fuerzas para ganar la competición que el convulso rugby actual de valores y profesionalismo disputa con los demás deportes o es tiempo de hacer la revolución, pero ese es un dilema que algunos nunca hemos sabido resolver con acierto y el tiempo, única evidencia indiscutible, se nos pasa y así estamos sentados en el sofá, con agujetas en los dedos, de tanto cambiar de canal.
domingo, 19 de septiembre de 2010
REFORMA LABORAL
48 páginas de BOE para leer y entender, procuraré ir colgando comentarios y derivados, si sobrevivo a este empacho y si sobrevivís a sus consecuencias podréis leerlos en la cola del paro, mientras el texto en http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2010-14301
Por cierto, en las páginas de País Vasco de El País una columna buena de Javier Olaverri para leer antes de acostarse:
http://www.elpais.com/articulo/pais/vasco/Crisis/ducha/escocesa/elpepuespvas/20100919elpvas_4/Tes
viernes, 17 de septiembre de 2010
JUEGO DE APOYOS
Pocos pero mal avenidos ha sido una constante del rugby vasco –incluso en el otro lado son más y no muy bien avenidos-, lo que siempre es contradictorio con la filosofía de este deporte. Por eso el alumbramiento en las cuestas de Kanpazar de la entente entre los clubes de Arrasate y de Durango para competir y compartir maillots es noticia. Lo que tendría que ser normal, sumar esfuerzos, lo hemos ido convirtiendo en un acontecimiento.
Quizá nos resulte más fácil superar líneas divisorias administrativas para encontrar cooperación que tocar la puerta al vecino de al lado. Sin embargo, no es la primera vez que se han dado proyectos de apoyo mutuo en Gipuzkoa: Oriamendi ha sido nexo entre el Hernani y el Atlético San Sebastián para su colaboración en categorías de las edades inferiores. Y el Bera-Bera y el Eibar también lo han hecho anteriormente para esas categorías formativas, a pesar de tener más cercanas otras posibilidades evidentes.
Nuestro territorio es un pañuelo para unas cosas y un caos de aldeas irreductibles para otras, como bien es sabido, pero las vías de comunicación existentes nos permiten superar las distancias geográficas. La distancia de los egos personales es muchas veces una alambrada infranqueable aunque del profundo sur guipuzcoano ha surgido un ejemplo que esperemos que dure en el tiempo y que sea imitado para superarlo.
El rugby femenino en Gipuzkoa también requiere de apoyos mutuos para no morir de raquitismo, así el Arrasate ha unido su sección a la de Durango mientras que, salvo error u omisión, no se ha mantenido lamentablemente ningún otro equipo entre las lánguidas jugadoras de Donostia, Hernani, Irún y Zarautz.
Quizá nos resulte más fácil superar líneas divisorias administrativas para encontrar cooperación que tocar la puerta al vecino de al lado. Sin embargo, no es la primera vez que se han dado proyectos de apoyo mutuo en Gipuzkoa: Oriamendi ha sido nexo entre el Hernani y el Atlético San Sebastián para su colaboración en categorías de las edades inferiores. Y el Bera-Bera y el Eibar también lo han hecho anteriormente para esas categorías formativas, a pesar de tener más cercanas otras posibilidades evidentes.
Nuestro territorio es un pañuelo para unas cosas y un caos de aldeas irreductibles para otras, como bien es sabido, pero las vías de comunicación existentes nos permiten superar las distancias geográficas. La distancia de los egos personales es muchas veces una alambrada infranqueable aunque del profundo sur guipuzcoano ha surgido un ejemplo que esperemos que dure en el tiempo y que sea imitado para superarlo.
El rugby femenino en Gipuzkoa también requiere de apoyos mutuos para no morir de raquitismo, así el Arrasate ha unido su sección a la de Durango mientras que, salvo error u omisión, no se ha mantenido lamentablemente ningún otro equipo entre las lánguidas jugadoras de Donostia, Hernani, Irún y Zarautz.
martes, 14 de septiembre de 2010
EXCESO DE FUNERALES 1
Abrió la urna funeraria con las
cenizas del difunto en el retrete, levantó la tapa del inodoro y las fue
dejando caer a la vez que accionaba la bomba de agua para que las arrastrara.
Tuvo que accionarla dos veces, esperando que se volviera a llenar, por un
momento temió que se fuera a atascar pero por fin quedó el recipiente vacío y
el sanitario impoluto. Luego sacó la bolsita de polvos de dentro del tarro de
crema de belleza, apenas quedaba una cucharada de las obscuras pequeñas fibras,
abrió el grifo del lavabo y dejó correr el agua para que se llevara diluido
todo el contenido. Puso la bolsa en un cenicero y le prendió fuego, alzando el
recipiente sobre la cabeza para que el extractor se llevara el humo, los restos
los arrojó también a la taza del inodoro, se desnudó de cintura para abajo y se
sentó a orinar, la urna se había quedado en el borde de la bañera, parecía una
caja de galletas. Se imaginó con aquella cosa en la cima de la montaña favorita
de su esposo, cumpliendo su voluntad, esparciéndolas al viento para que éste se
las devolviera al rostro sudoroso. Aquella misma noche la tiraría al río, fuera
o no biodegradable...
Cuando le vio caído en el suelo,
muerto junto a la bicicleta estática en la que pedaleaba, lo único que pensó
fue en lo fácil que había sido matarlo. Sintió pena, un poco de pena, por quien
había sido su marido durante tantos años pero su muerte –pensó Zulema Arboniés-, había devenido necesaria.
El veneno de escorpiones que
había obtenido de sus amigos cubanos tardó más de tres meses en llegar a la
dosis que hizo efecto pero su eficacia final era indudable. El paso por
urgencias con el diagnóstico médico equivocado pero tranquilizador, la
reanudación de la vida normal y, por fin, la muerte en pleno esfuerzo de
ciclista inmóvil. Luego, la llamada al 112, el médico peruano que sólo había
podido certificar el fallecimiento natural por parada cardiorrespiratoria de
posible infarto, el traslado al tanatorio, la pelmada de las condolencias
hipócritas y la incineración. Rápido, limpio y sin dudas.
Se dirigió al armario de la
habitación de su marido y abrió la cerradura –todas las puertas de la casa
tenían cerrojo unos de llave de seguridad otros de combinación-, para acceder al
último cajón del zapatero para acceder a la pequeña caja fuerte empotrada de
detrás, los fajos de billetes, demasiados de 500 euros, y los discos compactos
–contenían la pornografía infantil a la que Mikel era tan aficionado-, se
apilaban en ella. Ese dinero nunca lo gastaban en la ciudad en la que vivían,
los billetes grandes los empleaban durante los viajes al extranjero y los demás
en otros viajes como norma esencial de discreción. Había leído que los discos
se borraban con un imán pero no tenía, así que tendría que borrarlos uno a uno,
un par de docenas. Por un momento pensó en meterlos dentro de la urna pero sospechaba
que, si casualmente alguien la encontrase en la playa, se podría averiguar su
procedencia. Eran las cinco y media de la tarde cuando encendió su ordenador
personal, retrasó una semana el calendario del sistema y empezó la tarea de
borrado total y copiado de archivos inocuos en cada uno. Mareada y con cierto
dolor de cabeza, pasadas las siete había terminado después de limpiar la
papelera de su disco duro y poner de nuevo la fecha correcta y entonces
descolgó alguna de las llamadas que se habían estado produciendo toda la tarde.
Conversaciones de pésame anodinas
que le fueron produciendo una cierta tristeza absurda. Absurda porque ella ya
se había imaginado su soledad después de la desaparición de Mikel y la había
deseado, al fin y al cabo ambos llevaban vidas bastante solitarias y no se
interferían mutuamente en sus ocupaciones respectivas, esporádicamente los
dos solos compartían breves sesiones de sexo en pareja, después de ver alguna
película pornográfica en las aburridas tardes de domingo en que él no iba al
campo de fútbol. Elena una prima muy lejana, la última en irse al mediodía, le
insistió en ir a pasar la noche con ella pero no le apetecía mucho a pesar de
que, llevando años de amistad, siempre su devoción y entrega le daban
satisfacción pero su participación en un frenético trío sexual hacía un mes
apenas, cuando Mikel empezó a dar muestras de fatiga por la ponzoña que iba
llenando su cuerpo, la descartaba. Sobre todo ante ella tenía que aparentar la
mayor pesadumbre y, a pesar de sus protestas en contra, una noche de amor entre
mujeres le parecía aun prematura en su estado de viudez. No iba tampoco a
llamar a un servicio a domicilio ni al joven Suleiman, el senegalés, cuyos
atributos masculinos, primero como regalo de cumpleaños de su esposo luego
porque su interior se lo reclamaba a voces, había degustado con fruición
últimamente, así que volvió a abrir el armario del fallecido y estaba
examinando los distintos consoladores, vaginas artificiales, lubricantes y
juguetes, muchos aun en sus blisters, que contenía cuando le llamó al teléfono
móvil su cuñada.
Desde un principio la pareja conjuntamente
decidió prescindir de sus respectivas familias, nunca iban a las comidas
familiares y menos celebraban con ellos las navidades –éstas las pasaban en un
principio en Canarias y la última década en Cuba-. A su piso no habían ido
apenas, de hecho les llamó camino del tanatorio para dar la noticia. Así que
nadie se extrañó de que descartase convocar un funeral. Pero sus suegros y sus
cuñados estaban cenando juntos y le llamaron para decirle que el funeral iba a
ser dos días más tarde en un santuario de una Virgen en el monte Jaizkibel y
que una esquela al efecto –que ellos pagarían-, saldría en el diario del día
siguiente. Se avino a asistir y acto seguido llamó a sus padres –en realidad a
su padre, con su madre no se hablaba nada desde que le dijo que nunca iba a ser
abuela por su parte-, y hermanos para decírselo. Notó el alivio paterno y colgó,
diciendo a su padre una mentira más: que tenía que levantarse temprano para cumplir
los últimos deseos de Mikel.
Eligió un vibrador nuevo de color
rojo con finas protuberencias y con un juego de escobillas de silicona
dirigidas a puntos sensibles de la zona
genital y anal del cuerpo femenino, también eligió un engrasador corporal que
facilitaba el uso del aparato y además, como sabía, era calorífero. Puso
pilas nuevas y se dirigió a su cama,
descartando el jacuzzi. Sonó nuevamente un móvil, el móvil de Mikel.
-
¡Zulis asesina! –la inconfundible voz de Luis Alberto
Herrero de Valdegovia, tercer hijo legítimo del Marqués de Oporto como él
decía, le sobresaltó-, seguro que le has matado a polvos y el viejo ha cascado.
La expresión descarada le
tranquilizó. Luis Alberto era un abogado borracho y putero que tenía una vieja
relación con el fallecido, al que adoraba y envidiaba, sin haber conseguido
entrar en el círculo de sus amistades más íntimas.
Procuró contestarle groseramente
y colgar con celeridad. Luego desconectó todos los teléfonos y puso Finlandia
de Sibelius como música de fondo antes de acostarse con la compañía vibrante
del artilugio de plástico.
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