lunes, 10 de agosto de 2026

YO SOY MÁS DE ENEAS QUE DE ULISES

 La película de Nolan – que aún no he visto pero pienso ver -, ha resucitado el interés en general por La Odisea pero la desgraciada intervención de Meloni frente a la maniobra criminal del tirano marroquí me ha recordado la Eneida. En mi época de bachiller de letras, leíamos y recitábamos ambas epopeyas en las respectivas clases de griego y latín, con aquellos profesores capaces de hacer aburrido e insoportable cualquier tema, Marturet, Bereciartúa, Gogorza… A veres, recuerdo alguna frase suelta, unos versos que han sobrevivido en un cajón de mis desgastadas neuronas, sobre todo de la Eneida… “Arma virumque cano…” Acabo de encontrar en Philo Magazine que en Atenas una troupe teatral de migrantes hace un espectáculo a partir de La Odisea, yo propondría hacerlo a partir de La Eneida, Eneas es un emigrante auténtico que busca un porvenir para él y su equipo y Ulises es un tipo vengativo, egocéntrico y anclado en su pasado, así que el héroe de Virgilio me cae más simpático que el de Homero, mientras no conozca al de Nolan que me han dicho que es más un veterano de guerra inadaptado que otra cosa.

Con la ayuda Google y la IA me he repasado lo que recuerdo, óperas aparte, de estas  dos figuras icónicas de la literatura mitológica clásica: Ulises (Odiseo) y Eneas.

A primera vista, sus historias parecen similares: tormentas, monstruos, señoras estupendas y hechiceras, dioses iracundos, barcos perdidos en el Mediterráneo... pero que encarnan dos aspectos radicalmente diferentes del peligroso viaje marítimo por el negro mar.

Ulises (Odiseo) el nostálgico astuto o la búsqueda de Nostos (El regreso). Ulises (Odiseo) es el hombre de la memoria. Su principal motivación es el regreso a casa (nostos). Su objetivo: Viaja al pasado. Todo su viaje consiste en redescubrir lo que dejó atrás: su isla (Ítaca), su lecho de madera de olivo, su papel como rey, su esposa Penélope, su hijo Telémaco. Sacrifica sus colegas, a los que manipula tranquilamente, para alcanzar lo que quiere.  Su fortaleza: Metis (astucia). Ulises (Odiseo) sobrevive porque sabe mentir, disfrazarse, manipular, adaptarse y reinventarse para proteger su vida y regresar a casa. Homero no le hace simpático precisamente, lo de Penélope por él resulta incomprensible. 

(Ilustración encontrada por la red, el imposible amor entre Dido y Eneas ha dado mucho juego)


Eneas o la Prueba del Destino (Exilio y Fundación) Eneas, sin embargo, como muchos de mis colegas africanos, ya no tiene un hogar al que regresar. Troya está en ruinas, destruida, no puede volver atrás. Su destino: Marcha hacia lo absolutamente desconocido. Eneas no encontrará un hogar; debe construir uno nuevo en tierras extranjeras (Italia, puerta de Europa). Su carga: Literalmente lleva su pasado a cuestas —su anciano padre Anquises— y sostiene a su joven hijo de la mano, lleva consigo a sus dioses desaparecidos y a sus compañeros de desgracia, a los que lidera y no utiliza más de lo necesario. Su fuerza: La “pietas” (el sentido del deber, la responsabilidad hacia el grupo). Eneas sufre, llora la pérdida de su mundo, pero sigue adelante porque carga con la responsabilidad de un pueblo, sacrifica su felicidad personal (como su amor por Dido) para asegurar el futuro de su pueblo, de su equipo. En resumen, es un buen jefe, un buen patrón, aunque sea noble y predestinado por su sangre. Eneas es la figura trágica y digna del refugiado que se convierte en fundador, no reconstruye Troya exactamente como era, debe integrarse con la gente local para crear algo nuevo (Roma y los romanos). Virgilio se esfuerza por hacerlo simpático, es un buen protagonista de un guion, “salva el gatito”  en las primeras secuencias, durante el criminal incendio de Troya y consiguiente saqueo.

La experiencia de Ulises es ese sentimiento universal de querer reparar lo roto, de redescubrir lo conocido y de vengarse hasta el exceso.

La experiencia de Eneas es la realidad del exilio forzado: tener que establecerse en tierra extranjera, enfrentarse a la hostilidad o la incomprensión de los lugareños y encontrar la fuerza para echar raíces allí.

De Eneas “desciende” Meloni, lo que es una paradoja, de Ulises “desciende” IDA Ayuso lo que es lógico ¿No?


 


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