domingo, 4 de octubre de 2026

NO SCRUM BUT WIN

 

(El lleno habitual de las gradas en el descanso)

Jean Dauger es el estadio de rugby del barrio norte de esta eurociudad que se extiende desde el Oria hasta más allá del Adour. No se pueden evitar las lagrimitas en los ojos cuando el público del Jean Dauger entona « Peña Baiona » al comienzo del partido, la emoción supera la cacofonía ambiente de la coral desafinada que machaca la pésima letra que encaja a martillazos sobre la música de “Vino griego”, canción popular de hace unas décadas.

Por cosas de la vida y con un año de retraso, hemos conseguido abonarnos a ser sufridores del equipo “txuriurdiñ” del balón oval – el balón que nunca hay que dejar botar cuando llega pateado desde el campo contrario -, así que podemos hacer una pequeña crónica quincenal como un togado en la melé que se vuelve a encontrar, aunque últimamente esta vida de semijubilado que llevo me deja poco tiempo para ponerme delante del teclado.

“No scrum, no win” es uno de los tópicos del rugby – Aristide Labarthe nos lo repite semanalmente en nuestros aperitivos del bar del mercado -, pero el Aviron Bayonnais consiguió ganar su partido sin que su delantera ganara apenas un par de melés a los parisinos del Stade Français y se viera castigada continuamente en esta jugada estática del rugby a XV Además de tal defecto, tuvo en su contra la manifiesta falta de forma de su referencia en la “bisagra” Leo Coly que se empeñó en hacer pases de albañil a sus compañeros de equipo y en dar el balón fácilmente a unos sorprendidos y catastróficos colegas del equipo adversario. 

No fue un gran partido de juego, hubo las inevitables buenas jugadas que llevaron el balón a ser posado entre aplausos de unos y otros en la zona de marca, tampoco los pateadores tuvieron un día excelente, especialmente Carbonel de los visitantes, acertado en colocar el balón en las gradas y lejos de los palos que dan los puntos, y, aparte del ambiente, un partido que no deja mucho más reseñable. Eso sí, el arbitraje imparcial pero confuso – y de jueces incoherentes tengo una cierta experiencia como togado -. abucheado a ratos, como es costumbre en Baiona. Al final 35-32 que es un buen resultado para las huestes de ese gran profesional que es Manu Tuilagi, que hicieron 4 ensayos mientras los visitantes 5, y nosotros a tomar un buen chocolate caliente por la agradable parte vieja gascona, o vasca quizás.