¿Te acuerdas cuando “los grises” llegaban al campus y decíamos “nos van a dar hasta en el carné de identidad”? Pues la convocatoria de las elecciones, me hace pensar “nos van a dar hasta en el carné de identidad”, pero esta vez van a empezar por los votos, luego ya nos mandarán a los “hijos de los grises”, porque nos los van a mandar.
Le jesuite. Ilustración del autor.La pesoe tiene mucha culpa, su comportamiento timorato, oportunista, de cerrar los ojos ante las jugadas que los “putos amos de las españas”, esa banda de pijos, estaban haciendo para mantener el poder que los generales asesinos les recuperaron hace noventa años y que los psoecialistas, ocupados en participar un poco en el botín, no han creído conveniente abordar haciendo política.
El democidio de la tiranía,- la democracia orgánica que decían-, condujo a que un par de generaciones de españoles tuviera que elegir entre “morir de pie o vivir de rodillas” y lógicamente eligieron vivir. Vivir así significó dejar de pensar y comulgar todos los días con el no-pensamiento de los “putos amos”, transmitirles el mensaje a los descendientes “Spain is different” y esta “spain” es de los señoritos, no es de todos, eso es un eslogan publicitario y que nadie se ha creído nunca.
Hubo excepciones, algunos salimos raros y “raritos”, leímos libros que no se podían comprar en las librerías del barrio, formamos nuestro espíritu nacional en discretas y oscuras mesas de oscuras y discretas tabernas, llamábamos camarada a viejos “de la cáscara amarga” que nos contaban historias de “comecuras”, milicianas bravas, maquis solitarios, ejecuciones de chivatos, requisas financieras y otras novelas que nos impedían llamar camarada al bigotillos del Frente de Juventudes del Glorioso Movimiento Nacional de la FET y de las JONS o a la bigotillos de la Sección Femenina del mismo Movimiento Nacional de la FET y de las JONS.
Éramos pocos pero nos creímos muchos, al menos, los suficientes para resucitar una democracia, una democracia pálida por carencia de glóbulos rojos, pero que contribuimos a hacer pasar en el vecindario exterior como “europea” a pesar de los olores pútridos que se le escapaban en cuanto se movía un poco. El problema es que no habíamos contado con el ataque de los “zombis” hispanos, esas generaciones amamantadas por biberones de “educación programática”, esto es, de programas infames de televisión, de radios, de prensa... que venían a dar soporte al mensaje subliminal que la conducta de padres y madres, de abuelos y abuelas, les inculcaba “el perro no muerde la mano del amo que le da de comer”, así que “donde hay patrón, no manda marinero” y pide al amo por favor y da las gracias por lo que te otorgue, porque es así, siempre ha sido así, y los 150.000 desaparecidos “algo habrían hecho”, algo como intentar que haya justicia u otras tonterías que solo han conducido al desastre en España.
Porque en España ya no quedan analfabetos, España está poblada mayoritariamente de “semialfabetos” que pueden escribir lo suficiente para pasar la oposición de guardia municipal y leer para leer los titulares del Marca como cualquier Presidente de Gobierno pero poco más, así que han entregado la propiedad de su voto al cuñado listo, al que sabe lo que conviene, que, cuando habla en la mesa familiar, todo el mundo se calla.
Y ésos, amamantados de la teta resignada, van a obedecer en manada al amo de su voto para que los caciques vuelvan a estar contentos, para que la España eterna, una con destino en lo universal, siga en manos de esos pijos de toda la vida tan simpáticos, porque los de la psoe y los pijos universitarios de sus múltiples izquierdas ni pueden ni quieren conducirla.
Hay cierta esperanza pero muy pequeña, aquellos jóvenes que esperaban acojonados a los grises, aquellos jóvenes con cierta llama interior que buscaban playas bajo los adoquines, aquellos jóvenes somos viejos pero nos hemos reproducido y nuestros descendientes, nuestros discípulos, nuestros jóvenes también tienen edad de votar, el problema es que votar les jode y mucho, sus motivos tienen para pasar de votar, se los hemos dado, entre todos se los hemos dado.
Querido Cándido, en resumen, el 29 de noviembre “nos van a dar hasta en el carné de identidad”. Y de las hostias que vendrán después, ni te digo.

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