lunes, 6 de junio de 2022

EL COMANDO DE LA TOGA



El otro día la Junta de Gobierno actual del Colegio de la Abogacía de Gipuzkoa me entregó una placa por mis 50 años de colegiación que, oficialmente, se iniciaron el 9 de noviembre de 1972. Yo no he tenido participación alguna en que el calendario haya pasado desde entonces y que me haya mantenido vivo, así que me acordé de los asesinados por ETA en unas breves palabras de agradecimiento al recoger el premio… expresamente cité el primero a José María Pérez de Orueta, compañero mío en el bachiller en la sección de letras, su asesinato especialmente cruel fue acompañado de una losa de mierda que le cayó encima, como tantas veces en nuestro país, para explicar su ejecución, también cité a Fernando Múgica Herzog que me había dado buenos consejos y ejemplos en mis primeros pasos profesionales. Y cité a quien sobrevivió afortunadamente a un atentado, José Ramón Recalde, la persona responsable de que me dedicase al derecho de la empresa y a la enseñanza universitaria. No cité a otras víctimas que hubiera debido quizá, al menos, mencionar como José M.ª Lidón, magistrado y compañero de Deusto, o Juan Caballero, abogado de mi padre, cuya muerte se ha declarado judicialmente consecuencia de un intento de secuestro por ETA…, las declaraciones judiciales son una cosa y la verdad otra, realidades diferentes y compatibles. 

No cité a los miembros del comando de la toga, los que pusieron, ponen y pondrán la toga al servicio de ETA, - por mucho que ETA diga que ya no existe como los abuelos jugamos con los nietos tapándonos con cualquier cosa y proclamando que “no estoy” -, todos sabemos que mencionar algunos poderes fácticos lleva como consecuencia su reacción airada, la demanda por ofensa al honor o la querella por injurias, así que, no teniendo edad para ir mucho a los banquillos, pasé de mencionarlos, al fin y al cabo ellos y yo sabemos.


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