lunes, 28 de julio de 2008

NO DISPARAMOS SOBRE EL PIANISTA

Recuperado del Noticias de Gipuzkoa de 21 de febrero de 2008

En otros deportes es habitual que se silbe, abronque o se arme todo el ruido posible cuando el jugador del equipo visitante se dispone a ejecutar una falta contra el equipo local y viceversa, si hay espectadores visitantes se espera que también repliquen ruidosamente cuando se presenta la ocasión en tales situaciones en que hay un castigo en contra de sus colores.

En rugby la costumbre –uso social repetido y con fuerza vinculante-, ha sido el guardar silencio hasta que la falta es ejecutada. Este silencio es de respeto a la decisión del árbitro que es un principio esencial de nuestro deporte y es de respeto al equipo contrario que se ve favorecido por una infracción al juego cometida por nuestro equipo. El lanzamiento a palos es, por tanto, una jugada como cualquier otra del mismo juego y animar a los nuestros no es molestar u ofender a los adversarios. Sin equipo contrario no hay rugby.

También se ha contagiado el virus de la celebración espectacular de los puntos que se consiguen entre los jugadores. Y estas celebraciones pueden provocar reacciones innecesarias del contrario además de ralentizar el juego. La alegría de la culminación de la jugada no tiene por qué contenerse pero hay que dar oportunidad al otro equipo de que juegue a rugby seguidamente que es lo que queremos todos los reunidos con motivo del partido.

El incremento de espectadores en los campos de rugby está haciendo que se importen costumbres de otros deportes con el riesgo de cambiar el sentido del nuestro. Jugadores, técnicos, dirigentes y otros somos responsables de transmitir el legado a los recién venidos.

jueves, 24 de julio de 2008

IRREDUCTIBLES: INDIBIL, MANDONIO, VIRIATO...

Repescado del 13 defebrero de 2008

En la tribu primigenia posiblemente hubo quien se opuso pertinazmente al fuego y a la rueda como luego hubo quien se opuso a la máquina de vapor o ahora se opone al tren de alta velocidad.

Portugal ha tenido un incremento del 150% en las escuelas de rugby en esta temporada, las licencias federativas se han incrementado un 25% y superan ya las 5.000, se han fundado siete nuevos clubes, los espectadores acuden a los estadios, se retransmiten los partidos, se ha iniciado la construcción de un centro de alto rendimiento para el rugby, los patrocinadores han desembarcado en la liga portuguesa, se han fichado jugadores franceses, dos equipos portugueses jugaron la final de la Copa Ibérica...

La propuesta de una Liga Ibérica en la que se integrarían los mejores equipos de España y Portugal por ahora –Andorra y Marruecos quizá más adelante-, es el cambio evolutivo que se propone a nuestro rugby.

Puede que haya que ir en todo nuestro rugby a una comarcalización que permita equipos más fuertes, aunque haya que sacrificar algunas cabezas ratoniles para competir con mayor dignidad en esta Liga y en las competiciones europeas.

Desde que nos separamos en la evolución del primo chimpancé, los humanos tememos tanto el cambio como lo propiciamos y así nos resistimos o lo adoptamos en función de ignotas instrucciones genéticas sino culturales.

Los cambios o se lideran o se pierden los trenes inevitablemente. Nuestra caverna que no es única e incomparable puede ser mejor si nuestro amor a ella no es ciego e irreductible.

miércoles, 23 de julio de 2008

CON LA PERICIA DEL HERRERO

Con la pericia del herrero

Trabajó el cirujano su risa

Y no hay un chador en Donostia

Para la intangible escondida

Desde la terraza veo las olas

contra el monte estallan,

Mompás, mi paso, mi derrota,

Ante la castidad señalada

Mientras las burbujas en la tónica

Tambien revientan en ginebra

Zapearé hasta la naúsea

Desde el canapé con agujetas

No hay un chador en Donostia

Ni un molusco más cerrado

En todas las rocas partidas

Del litoral guipuzcoano

CARLISTAS Y CRISTINOS

Repescado del 6 de febrero de 2008

Una partida de uno de los bandos de alguna de nuestras seculares guerras internas se encontraba cercada contra una pared rocosa, el enemigo superior en número, habiendo cruzado el río, le privaba de toda posibilidad de victoria o de escapatoria. La fuerte lluvia impedía a los sitiadores dar el ataque definitivo. Al llegar la noche, los sitiados, liderados por unos entusiastas oficiales, empezaron a hacer una torre humana para vencer el obstáculo natural, mientras que la crecida del río obligaba a sus adversarios a atacar de cualquier manera para no morir ahogados.

Donostiarras y ordiziarras tienen este fin de semana para descansar antes del encuentro crucial que les enfrentará al siguiente en el Goiherri, cuando ya cada punto puede ser decisivo para la permanencia en la más alta división de nuestro rugby. Aunque el rugby no es la guerra, la situación de nuestros dos equipos me ha recordado la “batallita” de mi abuela de Ormaiztegui.

Los supervivientes de aquella escaramuza bélica achacaban su logro por una parte a la fuerte disciplina previa por la que estaban bien preparados y por otra a la capacidad de improvisación que les surgió en el momento adecuado con el convencimiento de que iban a lograr su objetivo.

El convencimiento que demostró la selección de Gales en su victoria del Torneo frente a la de Inglaterra también se basó en preparación e improvisación indudablemente pero es la confirmación de que una buena política deportiva da sus frutos tarde o temprano. Sin embargo, esto no cuaja entre nosotros empeñados, como en tiempos pasados, en seguir viviendo de espaldas a Portugal.

lunes, 21 de julio de 2008

EL BUEN ESPECTADOR DE NUEVO

Existe un código de conducta del “buen espectador” que fue publicado por la Unión de Rugby Inglesa (RFU) dirigido fundamentalmente a los padres de los jóvenes jugadores que presencian sus partidos en edad escolar y que se repartió en 2006 con ocasión de los partidos de la selección inglesa en el Torneo de las 6 Naciones.

Mi amigo y excelente abogado donostiarra Kepa Sanz que nos las remitió nos decía también que estas sencillas normas son de aplicación a los espectadores de todos los deportes. Como yo comparto su criterio creo que es bueno presentar algunas reglas del Código Británico en una traducción lo más literal posible:

Se anima al espectador a actuar como un ejemplo positivo para los jóvenes jugadores, a familiarizarse con las reglas federativas sobre excesos verbales y emocionales y a respetar a todo club de rugby.

El espectador debe recordar que los jóvenes hacen deporte por su propio placer y no por el de quien les mira.

Hay que reconocer los logros del jugador y del equipo con independencia de los colores que defiendan.

Aceptar las decisiones de los árbitros, recordando que son voluntarios que permiten con su colaboración que nuestros jóvenes jueguen rugby.

No insultar o menospreciar a jugadores ni a árbitros ni a entrenadores ni a otros espectadores, eso sólo puede influir negativamente en la evolución de quienes lo presencian en estas edades.

Reconocer el juego limpio y el esfuerzo más que el “ganar a toda costa” como objetivo del deporte.

Animar de forma positiva a los participantes, se grita a favor de ellos no se les grita a ellos. Animar a todos con independencia de su destreza y no burlarse jamás de los fallos individuales de los del equipo contrario.

También hay reglas en el código dirigidas a los árbitros para que reconozcan la importancia de la diversión y del disfrute en el deporte que comporta un encuentro, para que transmitan mensajes positivos a los jóvenes durante el partido, para enfatizar el espíritu del rugby, para poner antes las necesidades de las personas jóvenes que las necesidades del rugby durante el partido, para entender el complejo momento de sus vidas en que suelen estar los adolescentes, para servir de ejemplo positivo con su conducta en el encuentro y después... Y la Federación concluye animando a los árbitros ya reputados a bajar frecuentemente a arbitrar encuentros de principiantes.

viernes, 18 de julio de 2008

SEXO EN HERNANI QUE NO ES NUEVA YORK

A veces el ser humano es arrastrado por sus pasiones más allá de toda razón y cae en la confusión absoluta. Antes se nos educaba en la repulsión de los siete pecados capitales, aunque a nuestros preceptores sólo les interesaba uno, el mismo que se les iba asomando por la botonera de la sotana hasta que irremediablemente les sacaba por completo fuera de ella.

Ahora los pecados capitales forman parte de la inteligencia emocional y no se consideran pecados aunque sí capitales. El pecado capital del rugby español parece ser la envidia que es el más común de los rasgos del simio erecto. La envidia es también rasgo ancestral de los protoíberos que restan por las tierras vascas tan envidiables ellas.

La idea de la Liga Super Iberica es una idea fuerza que nos ha ilusionado a muchos. Incluso se había convertido en un sueño. La realidad, la información o la falta de ella, nos va despertando pero volver a la temporada rutinaria de calendario sincopado y sin alternativas nos parece una pesadilla.

¿No se pueden sumar esfuerzos como en un partido? ¿En qué equipo no hay un fantasma que nos engaña a los demás para que nos metamos en todos los líos? ¿Se hubiera descubierto América sin el estafador de Colón? Para ir de Hernani a New York hay que tener voluntad de hacerlo y dar el primer paso. Quizá la idea de la Super Liga puede ser apropiada por los que pueden dar ese primer paso para que se convierta en realidad y el rugby español llegue a desarrollarse de una u otra manera, aunque sea echando el polvo del camino en Ordizia o en Pucela.

Cuando el balón es el propio rugby español, hay quien lleva este balón como si todos los demás fueran del enemigo y jamás abre el juego. Si queremos transformar nuestro rugby en un deporte verdaderamente cuajado en nuestra sociedad hay que cambiar de estrategia ya.

jueves, 17 de julio de 2008

EL TORNEO 2008

Sigo repescando textos del Noticias de Gipuzkoa, éste es el del inicio del Torneo el pasado invierno, el 30 de enero:

La cita anual de las seis primeras naciones del rugby europeo llega este fin de semana y, aunque llega acompañada de torneos paralelos femenino, aficionado, juvenil, universitario... los espectadores nos centramos en el Torneo por excelencia, en el que va a enfrentar a la selección subcampeona del último mundial con las de Francia, las tres naciones celtas e Italia como todos los inviernos.

El único favorito que tiene un partido aparentemente difícil sobre el papel es Inglaterra que recibe a Gales, mientras una Francia renovada visita a la limitada Escocia e Irlanda debe demostrar su recuperación acogiendo a Italia. Salvo sorpresas, el primer partido decisivo será en París la semana siguiente entre Francia e Irlanda.

Dos aspectos interesantes de este Torneo son por un lado observar la evolución del juego en su transición a las nuevas reglas –no serán de aplicación aún en esta edición-, y por otro lado los nuevos pasos en la persecución del dopaje que se van a llevar a cabo durante el mismo con sesenta controles programados al azar y los que cada agencia nacional pueda realizar inopinadamente.

La autorización para utilización terapéutica de sustancias dopantes está siendo un fenómeno sospechosamente en incremento en el deporte de elite y la ética del rugby exige a las autoridades que velen para que nadie burle estas reglas. El Torneo de este año tiene que ser una buena muestra de que el rugby tiene firme voluntad de luchar contra comportamientos esencialmente antideportivos.