Pero se ha ganado.
El Biarritz Olympique ha jugado -es un decir-, con sus armas: el
balón para los gordos y para el pie del apertura Pierre Bernard que
ha inscrito los 24 puntos de su equipo (3 drops y 6 golpes, ha
marrado 2 distantes), además los gordos debían ser disciplinados y
lo han sido, a pesar de que una gilipollez de Synaeghel les ha
costado 3 puntos y una más gorda de Levi les ha dejado en 14 casi
toda la 2ª parte, pero el Stade Montois se ha ido del partido en
esta 2ª parte, dedicándose a aburrirse detrás del balón, a pegar
patadas con los pies en lugar de con la cabeza y a olvidarse de que
tienen a Matanavou por alguna banda. En resumen: Bernard ha cumplido
su parte del contrato, el partido ha sido un feo espectáculo pero un
buen partido para quien ha ganado y para los 10.000 espectadores que
prácticamente han llenado Aguilera. Así que Quesada ha descubierto
sus cartas, retrocedemos a los tiempos de Lagisquet pero sin
Yatchvily y a ver qué pasa.
Ficción, opinión, noticias desde mi punto de vista. Rugby, derecho, sociedad, política, parábolas y vida. Fiction, opinion, actualité de mon point de vue. Rugby, droit, société, politique, paraboles et vie. Escritor y actor, écrivain et acteur Contacto y DERECHOS DE AUTOR: antxonmasse@gmail.com NO METO COOKIES NI RECOPILO DATOS
viernes, 18 de agosto de 2017
jueves, 17 de agosto de 2017
CONTRABANDISTAS DEL RUGBY
En 1908 se dice que
fue el primer “derby” entre Bayona y Biarritz y esta temporada
que comienza, con ambos equipos de rugby en la segunda división, nos
vamos a encontrar con dos nuevos encuentros entre los enfrentados
vecinos de la misma aglomeración urbana -la eurociudad
transfronteriza si contamos, en plan optimista, con los vecinos del
sur-. Los dos gallitos, que pretenden el ascenso una vez más, no van
a coincidir en sus partidos como locales, así que todos los fines de
semana los rugbiers guipuzcoanos pueden alternar entre Jean Dauguer y
Aguilera para sus excursiones al norte, siempre que se espabilen en
materia de entradas, prácticamente imposibles de conseguir en
Baiona, y de atascos, impresentables las comunicaciones actuales que
sufrimos.
Mientras el
Olympique recibe al Stade Montois, el Aviron viaja a Perpignan en la
primera jornada, así que ambos clubes tienen encuentros difíciles
“a priori” con serios candidatos también a estar en la lucha por
el retorno al Top 14, como comentaban un grupo de comensales en la
terraza del establecimiento de Imanol Harinordoquy junto al mercado
de Biarritz.
- Prefiero jugar
fuera el primer partido y contra un equipo duro -comentaba Aristide
Labarthe bajo el resol en la plaza del aragonés nombre de
Sobradiel-, así el resultado negativo es más intrascendente y
cualquier resultado positivo, por mínimo que sea, es bueno para la
continuidad.
- ¿Cómo va la
historia de un solo gran club vasco en el futuro? -Interviene Murray
que está analizando al trasluz un vaso de dorado vino blanco- ¿Sigue
como siempre?
- Tengo ganas de
deciros que no es para mañana -Hiruntchiverry lee el Midol en voz
alta, traduciendo unas declaraciones precisamente del antiguo n.º 8
de la selección francesa-. Hay un hermoso proyecto en Biarritz,
Gonzalo Quesada hace un trabajo súper y veremos lo que eso produce a
medio plazo ¿Los Baionatarras? No sé demasiado dónde andan. Esta
temporada volvemos a jugar los “derbies” y eso está bien. Pero
no me quitaréis la idea de que un estadio de 25.000 personas en Top
14 tendría más ambiente que dos de 10.000 en Pro D2…
- ¡Si ya tienen
Anoeta hecho para la fusión! Esperemos que a éste le vaya mejor
como tabernero que como camisero -decía Galtzagorri con referencia
al patrón del bar- ¿Y dice algo de qué pinta Etcheto quedándose
en Baiona, estando Berbizier?
- No se lo preguntan
-le precisa Hiruntchiverry-, pero yo creo, es una opinión personal,
que Etcheto espera a que Berbizier la líe una vez más también en
Baiona y le echen para volver a dirigir el equipo.
- Aquí no ganamos
para profetas… - Aristide añade resignado-.
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lunes, 14 de agosto de 2017
PRIMER VIERNES DE RUGBY
Hace calor, la
humedad costera lo hace más difícilmente soportable, el día ideal
para hacer verduras rellenas en el horno para Madame Hiruntchiverry,
así que en el apartamento con vistas a ningún sitio de Biarritz los
esposos Hiruntchiverry han vaciado calabacines, berenjenas, tomates y
patatas, preparado el relleno con cerdo, ternera y jamón, todo bien
picado, precalentado el horno, hecho la bechamel y rallado el queso.
Y cuando la temperatura del horno ha alcanzado los 180º y la de la
vivienda los 34º han metido todo a asar, mientras esperaban a sus
invitados, con un par de “Lillets” blancos fríos en las copas.
Aprovechando el
puente festivo y pasando por el tradicional atasco de Biriatou, que
se ha incorporado al genoma incomparable del pequeño país, a veces
se puede llegar hasta Biarritz incluso y con mucha suerte aparcar no
muy lejos de una parada de autobús que por un módico precio o
gratis conduzca a los intrépidos viajeros al centro de la ciudad
balneario, como este lunes hicieron los Marqueses de Altamira.
- Y el viernes un
inquietante partido para empezar el ascenso -comenta Imanol
Hiruntchiverry, sirviendo el vino blanco licoroso de Burdeos a sus
amigos-, contra un equipo de los que siempre, al final, están en las
fases finales de ascenso.
- Pero el Stade
Montois suele empezar tímidamente la temporada, como reservándose
para la parte final -le replica el Marqués, cortando el picante
chorizo soriano que ha aportado para abrir boca-, y además fuera de
su casa suele bajar mucho en su juego.
- Ya, pero ese juego
a la mano, de abrir, de jugar al espectáculo no le va bien al
Olympique que con los cambios en el banquillo, ese aterrizaje de un
paracaidista que ha hecho Gonzalo Quesada, que tiene que establecer
su nuevo estilo, si lo tiene, y, por los fichajes y descartes, no me
parece que vaya a pasar de un esquema elemental: la pelota es de los
gordos mientras no se demuestre lo contrario ¿Crees que el “pumita”
éste va a conseguir cambiar algo?
- Al menos, habla
bien: es argentino.
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jueves, 10 de agosto de 2017
REBANADA DE VERANO FRANCÉS
- Es un bonito
pueblo francés, un pueblo de ésos que sólo existen para que pase
el Tour por él y dar una bonita imagen en la televisión con sus
casas alineadas, su gran iglesia desproporcionada y una casa señorial
en ruinas junto a un estanque. Acabada la retransmisión de la hora
de nuestra siesta, el pueblo vuelve al coma del que ha salido durante
el fugaz paso del pelotón. En medio de ninguna parte, esto es, de
inmensos maizales regados por monstruos oxidados de metal que giran
escupiendo una cortinilla de gotas, quienes están censados en el
pueblo, llamarlos habitantes es una exageración, salen temprano por
la mañana para ir a trabajar por una retorcida carreterilla en su
peugeot hasta la modesta villa que hace de capital de la región y
van regresando a la tarde para encerrarse en sus casas, después de
cortar el césped del jardín y abonar las flores que nadie ve
durante trescientos sesenta y cuatro días del año, hasta que el
“bonjour” del día siguiente les despierte. Antes de internet, el
paso diario del cartero era la señal de que el pueblo respiraba, hoy
en día ni eso, incluso los fines de semana sus calles están limpias
y vacías, las compras se hacen en un centro comercial de las afueras
de la cabecera de la comarca.
Así era el pueblo
de mi amante de hace unos años, Françoise Chabrol. La conocí en la
caja de una franquicia cultural que ocupaba, y ocupa, un buen local
comercial del centro de… quizá de Pau, quizá de Albi -la memoria
se vuelve confusa con la edad-. Sus ojos oscuros y vivos en un rostro
de belleza andaluza me sedujeron inmediatamente, sería injusto decir
que doblaba en edad a las demás empleadas de la caja pero casi,
además de intentar pagar con la tarjeta de crédito que nunca
funciona en Francia le hice un primer comentario rutinario que
provocó su sonrisa y su respuesta, luego arranqué el diálogo -no
había muchos clientes a la hora española del almuerzo-, hasta
quedar para un rato más tarde en el bistró más próximo. A base de
compras culturales y de cafés “noisette” fuimos intimando en un
acelerado idilio -tendríamos ambos por entonces los cuarenta o más-,
que nos condujo a algún restaurante con habitaciones arriba o un
hotelito con restaurante abajo, no me acuerdo muy bien.
Su biografía seguía
el guión de esa película francesa de la que se ruedan tres o cuatro
versiones al año y que, cambiándole el título, la podemos ver en
algún ciclo del canal “Arte” cuando se nos agarrotan los dedos
de tanto zapping. Casada adolescente y embarazada, después de
hacerle un hijo más, su marido, conocido jugador de rugby local, se
había buscado un trabajo que le permitiera seguir jugando por la
vida mientras los hijos se iban incorporando al equipo. Una vez los
chavales partidos también del nido, la vida le abrió los ojos a
Françoise Chabrol, se buscó un divorcio malo y un trabajo peor,
pero la independencia tiene siempre un precio.
Esto de la
independencia despertaba algo en mi cerebro de macho español a
veces, pasados los primeros años de pasión y orgasmos descubiertos.
Había días en que me preguntaba: qué hago yo aquí, cortando el
césped, abonando estas putas flores, yendo a hacer la compra a más
allá del enésimo pino -además de maíz hay mucho pino por aquí-,
haciendo teletrabajo en esta topera, mientras mi señora deslumbra
con sus ojos a cualquier jugador de rugby que haya ido a comprar un
videojuego y luego a la tarde, cuando ella regresaba, y el whisky o
el pastis de aperitivo habían sustituido para siempre a las caricias
del preludio amoroso, tenía la sensación de que estaba pasando mi
vida avanzando dentro de un túnel inacabable, donde la única luz
que se veía al fondo era el espejismo de que la etapa del Tour iba a
pasar por delante de la puerta...
domingo, 30 de julio de 2017
LOS MACHUCAMBOS
- A los que hemos
amado Venezuela de tantas maneras, la situación actual del país nos
parte el alma -dice Galtzagorri degustando un Gran Reserva de Santa
Teresa, sobre granos de hielo, sin prisa alguna en la penumbra de la
sociedad-, en realidad Venezuela siempre ha sido más un problema que
un país.
- Para empezar por
los propios venezolanos que tienen buen cuidado de elegir la peor
opción política posible cada vez que pueden elegir – el Marqués
de Altamira añade Pampero, una ración “de marinero”, a la coca
cola que se va sirviendo, hasta alcanzar el equilibrio buscado-, y
con esa maldición del petróleo sobre el que están sentados.
- Tienen la suerte
de no estar en África ni haber sido colonia francesa en el pasado
-comenta Hiruntchiverry, que ha optado por un Carupano Oro para
acompañar la hora de la siesta-, porque la tentación de
intervención de la derecha excolonial es evidente en los medios
internacionales pero yo no veo por ahora a la cabra de la legión
española desfilar por el Paseo de los Próceres.
- Algo debe
funcionar en la democracia de Venezuela porque la elección de Maduro
demuestra que cualquier venezolano puede llegar a presidente –
Galtzagorri vuelve a poner reflejos dorados desde la botella de ron
en el vaso que había empalidecido-, bueno en España, tenemos a
Rajoy y hemos tenido otros antes, que también confirman que
cualquier madero puede llegar a presidente en cualquier sitio, quizá
porque el poder hace tiempo que no está en la política.
- ¿Tenemos algún
disco de Los Machucambos? -reclama el Barón de la Florida que ha
cogido a Santa Teresa, o lo que queda, por el cuello y la exprime en
otra copa con gaseosa y una rodaja de limón-. En mi casa siempre
había discos de los Machucambos cuando yo era pequeño.
- Los Machucambos no
eran venezolanos, ninguno de ellos -Hiruntchiverry precisa-, era un
grupo francés, formado por una costarricense, un español y un
chileno que vivían en París.
- A mí me gustaban
los Machucambos -compungido se excusa el Barón-, pero yo de
Venezuela, como vosotros, tampoco ni pajolera idea.
domingo, 9 de julio de 2017
REBANADA DE VERANO
Maitane
no tenía en su piel la biblia en verso tatuada pero casi, unos
piercings señalaban todos y cada uno de los promontorios y
depresiones de su cuerpo, al menos en la parte que un escueto tanga
blanco dejaba al descubierto. Había llegado a la playa de la
Zurriola y había establecido un reino de toallas y pareos en su
entorno como era su costumbre. Una especie de medio novio medio bufón
compartía el minifundio en la arena ardiente y se apartaba cada vez
que se acercaba alguien a aquel dominio temporal a rendir pleitesía,
después de cumplir su función de extender la crema protectora
estrictamente donde ella no podía alcanzar con sus manos. Maitane
aceptaba la adoración de jóvenes de ambos sexos que se le acercaban
con cierto aire de pagafantas a robarle unos instantes de su
dedicación al cancerígeno natural.
Murray
bajó a la playa con su más pequeño descendiente, provisto de cubo,
pala, pelota de rugby playera, gorras, bañadores, crema
superprotectora al máximo y todas las instrucciones de la madre de
la criatura, cuando la tarde soleada ya empezaba a ser más
soportable. Encontró para establecerse un hueco entre el límite de
la marea y el límite de la música reggaetón que los nuevos vascos
difundían con sus aparatos para vengarse del trato que Lope de
Aguirre y otros ancestros de por aquí infligieron en el pasado a las
tribus indígenas de su procedencia. Una vez extendida su toalla,
ésta tenía una frontera común con el feudo de aquella joven cuya
cara, no las tetas perforadas por dos palillos metálicos a la altura
de los pezones, le sonaba algo, quizá una andereño de alguno de sus
hijos o una empleada de la caja de ahorros del barrio o la cajera del
supermercado… el caso es que no saludó a Maitane que ignoró
completamente su presencia.
Mientras
el vástago correteaba por aquí y por allí, los ojos de Murray iban
de la obligatoria vigilancia de los riesgos infantiles de su
izquierda a la borrosa lectura de los tatuajes de la fémina de su
derecha, de la indiferencia por los incordios que el niño podía
causar a otros usuarios de la polución acuática de la orilla de su
izquierda al interés científico por la enumeración de los objetos
perforantes que se podían identificar en el cuerpo turgente de su
derecha.
Confortablemente
instalado bajo su ridícula sombrilla, poco a poco empezó a sentirse
incómodo, cuando un pitón de miura empezó a empujar el textil de
su bañador para probar su resistencia al desgarro a la altura de su
entrepierna, hasta que llegó un momento en que fue consciente que se
encontraba en situación de ganar el premio a la mejor interpretación
masculina en el Festival de Cine Porno de su Litzartza natal si
existiera. Y entonces fue cuando llegó el niño corriendo y
gritando:
-
¡Levántate, aitá! ¡Que la amá viene por ahí a buscarnos y no
nos ve!
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lunes, 3 de julio de 2017
RUGBY Y BALLET
El Aviron Bayonnais y Malandain Ballet Biarritz tienen un patrocinador común que ha reunido a sus miembros hace unos días para una jornada de diversión y reflexión conjunta.
Un encuentro interesante
CRAMPONES Y TUTÚS
Un encuentro interesante
CRAMPONES Y TUTÚS
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